MENSAJEROS Y MAESTROS
MENSAJEROS Y MAESTROS
El mensajero es alguien que entrega un mensaje y el maestro es alguien que explica lo que quiere decir el mensaje. Cualquiera puede ser un mensajero, pero solamente los que tienen el don espiritual pueden ser maestros. Note: “Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas” (1 Corintios 12:27 y 28).
MENSAJEROS
Cualquiera puede ser un mensajero. Por ejemplo, Samuel era solamente un muchacho y aún Dios le dio un mensaje para entregar a Elí, el sacerdote: “Y Jehová dijo a Samuel: He aquí haré yo una cosa en Israel, que a quien lo oyere, le retiñirán ambos oídos. Aquel día yo cumpliré contra Elí todas las cosas que he dicho sobre su casa, desde el principio hasta el fin. Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado a Dios, y él no los ha estorbado. Por tanto, yo he jurado a la casa de Elí que la iniquidad de la casa de Elí no será expiada jamás, ni con sacrificios ni con ofrendas” (1 Samuel 3:11-14).
Las Escrituras nos dicen que Samuel fielmente entregó el mensaje de Dios. “Y Samuel estuvo acostado hasta la mañana, y abrió las puertas de la casa de Jehová. Y Samuel temía descubrir la visión a Elí. Llamando, pues, Elí a Samuel, le dijo: Hijo mío, Samuel. Y él respondió: Heme aquí. Y Elí dijo: ¿Qué es la palabra que te habló? Te ruego que no me la encubras; así te haga Dios y aun te añada, si me encubrieres palabra de todo lo que habló contigo. Y Samuel se lo manifestó todo, sin encubrirle nada. Entonces él dijo: Jehová es; haga lo que bien le pareciere” (1 Samuel 3:15-18).
Un mensajero fiel no añade ni quita nada del mensaje de Dios:
- “No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella”
(Deuteronomio 4:2).
- “Yo testifico a todo aquel que oye tas palabras de la profecía de este
libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras de del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro” (Apocalipsis 22:18 y 19).
- “Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios” (1 Pedro
4:11).
EJEMPLOS DE MENSAJEROS FIELES
La Biblia está llena de ejemplos de mensajeros que fueron fieles:
- Un hombre de Benjamín vino de la batalla y trajo un mensaje para Elí. Fielmente
entregar ese mensaje resultó en la muerte de Elí: “Dijo, pues, aquel hombre a Elí: Yo vengo de la batalla, he escapado hoy del combate. Y Elí dijo: ¿Qué ha acontecido, hijo mío? Y el mensajero respondió diciendo: Israel huyó delante de los filisteos, y también fue hecha gran mortandad en el pueblo; y también tus dos hijos, Ofni y Finees, fueron muertos, y el arca de Dios ha sido tomada. Y aconteció que cuando él hizo mención del arca de Dios, Elí cayó hacia atrás de la silla al lado de la puerta, y se desnucó y murió; porque era hombre viejo y pesado. Y había juzgado a Israel cuarenta años” (1 Samuel 4:16-18).
- Ahimaas, hijo de Sadoc trajo un mensaje a David acerca de la batalla con su hijo
Absalón: “Entonces Ahimaas dijo en alta voz al rey: Paz. Y se inclinó a tierra delante del rey, y dijo: Bendito sea Jehová Dios tuyo, que ha entregado a los hombres que habían levantado sus manos contra mi señor el rey. Y el rey dijo: ¿El joven Absalón está bien? Y Ahimaas respondió: Vi yo un gran alboroto cuando envió Joab al siervo del rey y a mí tu siervo; mas no sé qué era” (2 Samuel 18:28 y29). Note, por favor, que Ahimaas no añadió al mensaje ni quitó nada de él. ¡Solamente comunicó lo que sabía! “Y el rey dijo: Pasa, y ponte allí. Y él pasó, y se quedó de pie. Luego vino el etíope, y dijo: Reciba nuevas mi Señor el rey, que hoy Jehová ha defendido tu causa de la mano de todos los que se habían levantado contra ti. El rey entonces dijo al etíope: ¿El joven Absalón está bien? Y el etíope respondió: Como aquel joven sean los enemigos de mí señor el rey, y todos los que se levanten contra ti para mal. Entonces el rey se turbó, y subió a la sala de la puerta, y lloró; y yendo, decía así: ¡Hijo mío Absalón, hijo mío, hijo mío Absalón! ¡Quién me diera que muriera yo en lugar de ti, Absalón, hijo mío, hijo mío!” (2 Samuel 18:30-33).
- Cuando Samaria estaba sitiada, había una gran hambruna. No obstante, cuatro
leprosos entraron al campamento del enemigo y lo encontraron abandonado y lleno de alimentos y tesoros. Comieron y tomaron todo que querían y llevaron plata, oro, y vestidos y los escondieron. Entonces dieron esta buena noticia a los porteros de Samaria. Después de investigar sus afirmaciones, el mensaje de los
leprosos parecía demasiado bueno para ser cierto, pero más investigación confirmó que sí, era cierto (véase 2 Reyes 7).
- “Habiendo, pues, resucitado Jesús por la mañana, el primer día de la
semana, apareció primeramente a María Magdalena, de quien había echado siete demonios. Yendo ella, lo hizo saber a los que habían estado con él, que estaban tristes y llorando. Ellos, cuando oyeron que vivía, y que había sido visto por ella, no lo creyeron” (Marcos 16:9-11). ¡Aunque este mensaje también parecía ser demasiado bueno para ser cierto, investigación confirmó que sí, era cierto!
- No debemos tratar a los mensajes proféticos con desprecio. Note: “No
apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal” (1 Tesalonicenses 5:19-22). Se usa la palabra “probar” para verificar la autenticidad de metales. Si lo que tenemos en venta es verdaderamente oro, entonces estaremos felices de que sea probado.
- ¡Cuando hemos probado un mensaje y sabemos que proviene de Dios, podemos
entregar ese mensaje con confianza! Podemos escribir la visión para que resalte claramente y para que pueda leerse de corrido (Habacuc 2:2, NVI). ¡Cuando Dios nos da el mensaje, debemos ser fieles y entregarlo!
- ¡Cuando probamos un mensaje y encontramos que no es cierto, tenemos que
desecharlo!
MAESTROS
Cuando Israel salió del cautiverio en Babilonia, Esdras leyó al pueblo del libro de la ley delante de la plaza, desde el alba hasta el mediodía y el pueblo estaba atento (Nehemías 8:3). Entonces “Los levitas Jesúa, Bani, Serebías Jamín, Acub, Sabetai, Hodías, Maasías, Kelita, Azarías, Jozabed, Hanán y Pelaía, hacían entender al pueblo la ley; y el pueblo estaba atento en su lugar. Y leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura” (Nehemías 8:7 y 8).
¡En esto debemos tener mucho cuidado! Es fácil entregar el mensaje de Dios, pero no es siempre fácil hacerlo “claro” y “poner el sentido” al mensaje. ¡Por esto, el Espíritu ha dado a algunos miembros del cuerpo el don de maestro”!
Cuando Moisés envió a 12 espías para reconocer la tierra de Canaán, todos vieron lo mismo. Todos tenían la misma información. No obstante, ¡diez de los doce espías “interpretaron” la información de una manera equivocada! Dios había mandado al pueblo que conquiste a Canaán, “Mas los varones que subieron con él, dijeron:
No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros. Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de grande estatura. También vimos allí hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos” (Números 13:31-33).
¡Solamente dos de los doce espías, Caleb y Josué, interpretaron la información correctamente! Como sucede muy a menudo, ¡la mayoría estaba equivocada! Las conclusiones falsas de la mayoría causaron que todos los israelitas se quejaran de Moisés y Aarón y aun hablaron de apedrearlos. Como resultado, “Jehová habló a Moisés y a Aarón diciendo: ¿Hasta cuándo oiré esta depravada multitud que murmura contra mí, las querellas de los hijos de Israel, que de mí se quejan? Diles: Vivo yo, dice Jehová, que según habéis hablado a mis oídos, así haré yo con vosotros. En este desierto caerán vuestros cuerpos; todo el número de los que fueron contados de entre vosotros, de veinte años arriba, los cuales han murmurado contra mí. Vosotros a la verdad no entraréis en la tierra, por la cual alcé mi mano y juré que los haría habitar en ella; exceptuando a Caleb hijo de Jefone, y a Josué hijo de Nun. Pero a vuestros niños, de los cuales dijisteis que serían por presa, yo los introduciré, y ellos conocerán la tierra que vosotros despreciasteis. En cuanto a vosotros, vuestros cuerpos caerán en este desierto. Y vuestros hijos andarán pastoreando en el desierto cuarenta años, y ellos llevarán vuestras rebeldías, hasta que vuestros cuerpos sean consumidos en el desierto. Conforme al número de los días, de los cuarenta días en que reconocisteis la tierra, llevaréis vuestras iniquidades cuarenta años, un año por cada día, y conoceréis mi castigo. Yo Jehová he hablado; así haré a toda esta multitud perversa que se ha juntado contra mí; en este desierto serán consumidos, y ahí morirán” (Números 14:26-35).
En cuanto a los maestros falsos: “aquellos varones que habían hablado mal de la tierra, murieron de plaga delante de Jehová. Pero Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone quedaron con vida, de entre aquellos hombres que habían ido a reconocer la tierra” (Números 14:37 y 38).
NO MUCHOS DEBEN SER MAESTROS
Santiago, el hermano de nuestro Señor, fue inspirado a escribir: “Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación” (Santiago 3:1).
Cualquiera puede ser un “mensajero”, ¡pero “no os hagáis maestros muchos de vosotros”! Si Dios nos da un mensaje para entregar, ¡es una tarea sencilla! No obstante, el maestro se atreve a entender la mente de Dios para explicar el significado de lo que él dice. ¡Solamente los que tienen el don de maestro deben hacer esto!
Santiago cita varios ejemplos para ilustrar la influencia de lo que dicen los maestros. Un freno pequeño puede controlar un animal muy grande como el caballo. Un timón pequeño puede guiar a una nave grande. Aun una chispa pequeña puede encender un bosque grande. ¡Los maestros tenemos mucha influencia! Sin el don de Dios, los maestros podemos difundir información “que no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica. Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa” (Santiago 3:15 y 16). No obstante, los que hemos sido llamados por Dios para enseñar, tenemos sabiduría que viene de lo alto. “Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz” (Santiago 3:17 y 18).
EL SEÑOR JESÚS DIO UNA FUERTE REPRENSIÓN A LOS MAESTROS MALOS
Considere estas advertencias para los maestros que se encuentran en Mateo, capítulo 23. El Señor Jesús dijo:
- “En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. Así
que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas” (Mateo 23:2-4).
- “y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: Rabí,
Rabí. Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. Ni seáis llamados maestros; porque uno es Maestro, el Cristo. El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo. Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” (Mateo 23:7-12).
- “Más ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el
reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando” (Mateo 23:13).
- “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque devoráis las
casas de las viudas y como pretexto hacéis largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación” (Mateo 23:14).
- “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar
y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros” (Mateo 23:15).
- “¡Ay de vosotros, guías ciegos! que decís: Si alguno jura por el templo,
no es nada; pero si alguno jura por el oro del templo, es deudor. ¡Insensatos y ciegos! porque ¿cuál es mayor, el oro, o el templo que santifica al oro?” (Mateo 23:16 y 17).
- “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la
menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello!” (Mateo 23:23 y 24).
- “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de
fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia. ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio” (Mateo 23:25 y 26).
- “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! porque sois
semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, más por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad” (Mateo 23:27 y 28).
- “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas” porque edificáis los
sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos, y decís: Si hubiésemos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en la sangre de los profetas. Así que dais testimonio contra vosotros mismos, de que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas. ¡Vosotros también llenad la medida de vuestros padres! ¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?” (Mateo 23:29-33).
- Cuando la Enciclopedia del Mundo Cristiano fue publicada en el año 2001,
enumeró 33,830 denominaciones que hay en todo el mundo. Como sabemos, el Señor Jesús oró que todos los creyentes sean “uno” como él y el Padre son “uno” (Juan 17:20 y 21).
- Debemos ser “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo
de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos” (Efesios 4:3-6). Tristemente, muchas, si no todas, las divisiones del cuerpo de Cristo, son causadas por maestros.
- Se ve por qué Santiago advirtió: “No os hagáis maestros muchos de
vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación”.
EL PODER DEL TESTIMONIO PERSONAL
No todos deben ser “maestros”, pero todos los cristianos debemos estar dispuestos a compartir nuestro “testimonio personal”. El testimonio personal tiene un papel importante que desempeñar en el vencimiento de Satanás. Por favor, considere: “Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte” (Apocalipsis 12:11).
¡CONSIDERE! ¡SOMOS LA MEJOR AUTORIDAD DEL MUNDO CON RESPECTO A LO QUE HA SUCEDIDO CON NOSOTROS! ¡POR ESO, PODEMOS DAR NUESTRO TESTIMONIO CON AUDACIA Y CONFIANZA!
- Repetidamente, los diez mandamientos son llamados “el testimonio” (Éxodo
16:34; 25:16, 21 y 22; 26:33; 27:21; 30:6, 26, 36; 31:7, 18, etc. Quizás una razón que son llamados “el testimonio” es que nadie pudo mirar dentro del arca para verlos. Cuando los hombres de Bet-semes miraron dentro del arca, murieron (1 Samuel 6:19) ¡La única forma de conocer a los diez mandamientos era por testimonio!
- Cuando llegamos a ser cristianos, Dios mora en nuestros corazones y nuestros
cuerpos llegan a ser templos del Espíritu Santo (1 Corintios 6:19). Cristo mora en nuestros corazones por la fe (Efesios 3:17). Dios escribe su nuevo pacto en nuestros corazones y mentes (Hebreos 8:7-13). No obstante, nadie sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él (1 Corintios 2:11). ¡La única manera en que otros pueden saber lo que Dios ha hecho dentro de nosotros es por medio de nuestro testimonio!
- El Señor Jesús dijo a sus discípulos: “Pero cuando venga el Consolador, a
quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí. Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio” (Juan 15:26 y 27).
- “Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección
del Señor Jesús, y abundante gracia era sobre todos ellos” (Hechos 4:33).
- Esteban dio testimonio antes de que fue apedreado a muerte. Cuando estaba por
morir, dijo: “He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios” (Hechos 7:56). Saulo de Tarso oyó ese testimonio y sin duda, eso jugó un papel importante en su conversión!
- El testimonio personal de Pablo se encuentra tres veces en el libro de los Hechos
(capítulos 9, 22, y 26). Sin duda, él repitió su testimonio personal cientos de veces.
- En el pozo de Jacob, la mujer samaritana dio su testimonio acerca de su
encuentro con el Señor Jesús “Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho” (Juan 4:39).
- En el libro de Juan, capítulo 9, se encuentra la historia del hombre nacido ciego
que fue sanado por el Señor Jesús. Parece que todos tenían sus opiniones propias acerca de ese hombre. Las Escrituras registran las opiniones de los discípulos, de sus prójimos, de los fariseos, y de sus padres. No obstante, nadie podía hablar con autoridad como el hombre mismo. He aquí su “testimonio”: “una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo” (Juan 9:25).
- Pablo escribió a los corintios: “Porque nuestra gloria es esta: el testimonio
de nuestra conciencia, que con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros” (2 Corintios 1:12).
- Poco antes de su muerte, Pablo escribió a Timoteo: “Por tanto, no te
avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo” (2 Timoteo 1:8).
- “El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el que
no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (1 Juan 5:10-12).
LA META DE LA ENSEÑANZA CRISTIANA ES EL AMOR
“Como te rogué que te quedases en Éfeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina, ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora. Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida, de las cuales cosas desviándose algunos, se apartaron a vana palabrería, queriendo ser doctores de la ley, sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman” (1 Timoteo 1:3-7). Aparentemente, ¡los maestros que no promueven el amor no saben de lo que hablan!
TODOS NECESITAMOS HUMILLARNOS
El Señor Jesús contó la parábola acerca del fariseo y el publicano para los que confiaban en su propia justicia y despreciaron a otros. El fariseo estaba orgulloso y se jactaba de sí mismo. Pero el publicano era tan humilde que ni alzó los ojos hacia el cielo. El publicano se fue a casa justificado mientras el fariseo no. El Señor Jesús concluyó: “Cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido” (Lucas 18:14).
Los maestros especialmente debemos humillarnos, porque para tener éxito, necesitamos la ayuda de Dios. Cuando el ciego guía al ciego, los dos caen en el hoyo. ¡Recuerde! Las Escrituras son inspiradas, pero nuestras interpretaciones de ellas no son inspiradas. He aquí un ejemplo de maestros dogmáticos que estaban equivocados en su interpretación de las Escrituras:
Durante muchos siglos los científicos y los maestros cristianos pensaban que el mundo estaba estacionario y que los cielos giraban a su alrededor. Se pensaba que varias Escrituras enseñaban esto, tal como el Salmo 93:1 que dice que Jehová “Afirmó también el mundo, y no se moverá”. Y el Salmo 104:5: “Él fundó la tierra sobre sus cimientos; no será jamás removida”, etc. Además, creer que la tierra era el centro del universo, también fue aceptado por el mundo científico. Aristóteles creía esto y él vivió más de 3oo años antes de Cristo. Ptolomeo, el famoso astrónomo griego, también creía esto. Él vivió en Alejandría y alrededor del año 130 a. de C., produjo un modelo del universo con la tierra en el centro.
No obstante, un astrónomo polaco nombrado Nicolás Copérnico se atrevió a discrepar. Él escribió un documento sobre Las Revoluciones de las Esferas, probando que el sol era el centro del sistema solar y que la tierra giraba alrededor de él. La Iglesia Católica y los líderes de la Reforma Protestante, como Lutero y Calvino, consideraron esto como herejía. Tristemente, Galileo fue juzgado como herético por creer que la tierra giraba alrededor del sol y pasó los últimos años de su vida como prisionero en su casa. ¡Los maestros de la Biblia necesitamos humillarnos!
Pablo dijo a Timoteo: “Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas. Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él” (2 Timoteo 2:23-26).
¡Tenemos que enfatizar que la Biblia nunca se equivoca, pero muy a menudo los maestros se equivocan! Job dijo que Dios “Cuelga la tierra sobre nada” (Job 26:7). No obstante, esto no contradice lo que el salmista dijo, que la tierra tuvo fundaciones (Job 38:4). De hecho, Dios mismo preguntó a Job: “¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra?” (Job 38:4). ¡Cuando entendemos las Escrituras correctamente, no entrarán en conflicto con la ciencia! Eso es una razón por qué los maestros tenemos que humillarnos, porque las personas humildes serán enaltecidos por Dios.
EL ORGULLO DE AMÁN LO LLEVÓ A LA DESTRUCCIÓN
Las Escrituras advierten: “Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu” (Proverbios 16:18). Amán era un hombre orgulloso y perverso cuya historia se encuentra en el libro de Ester. He aquí un breve resumen de su historia:
- El rey Asuero honró a Amán y mandó a todos que se arrodillen y se inclinaran
ante él (Ester 3:1-3).
- El judío Mardoqueo rehusó arrodillarse ante Amán (Ester 3:2).
- Amán era agagueo, descendiente de Agag, que fue matado por Samuel (1 Samuel
15:33).
- Por eso, Amán odiaba a los judíos y dio al rey 10,000 talentos de plata para matar
a todos los judíos de su reino (Ester 3:9).
- La mujer del rey, Ester, era judía. Ella había sido criada por Mardoqueo que fue
odiado por Amán. No obstante, Amán no sabía que Ester era judía.
- Enfrentando la muerte debido al decreto perverso de Amán, Ester y sus doncellas
ayunaron y oraron por tres días. Entonces Ester arriesgó su vida al presentarse ante el rey sin haber sido llamada (Ester 4:12–5:3).
- El rey le dio la bienvenida y le ofreció cualquier cosa que quisiera, hasta la mitad
de su reino (Ester 5:3).
- Ester pidió que el rey y Amán vinieran a un banquete especial que ella había
preparado para ellos (Ester 5:4).
- Las oraciones de Ester estaban siendo contestadas. La noche antes del banquete,
el rey no pudo dormir. Pidió que le leyeran las crónicas que registraban la historia de su reino (Ester 6:1).
- Se encontró en estas crónicas que el judío Mardoqueo había salvado la vida del
rey, pero nunca había sido honrado (Ester 6:2 y 3). ¡Por eso, el rey decidió honrar a Mardoqueo!
- Amán vino a ver al rey pidiendo permiso para ahorcar a Mardoqueo. No sabía
que Mardoqueo era el mismo hombre que el rey quería honrar (Ester 6:4).
- El rey preguntó a Amán: “¿Qué se hará al hombre cuya honra desea el
rey?” (Ester 6:6).
- El orgulloso y egoísta Amán equivocadamente supuso que él era el hombre que el
rey quería honrar. Por eso, Amán recomendó un gran tributo real para ese hombre que el rey quería honrar (Ester 6:6-9).
- Entonces ante el asombro y espanto del perverso Amán, el rey lo ordenó a hacer
todo lo que había recomendado para el judío Mardoqueo! (Ester 6:10 y 11).
- Como resultado, Mardoqueo fue honrado, Ester y todos los judíos fueron
salvados y el perverso Amán fue ahorcado en su propia horca.
- La liberación de los judíos en esa ocasión se celebra hasta hoy en la fiesta de
Purim (Ester 9:18-28).
- Amán era un hombre poderoso que sabía muchas cosas, pero obviamente había
algunas cosas que no sabía. ¡Debía haberse humillado!
- ¡Lo mismo es cierto con respecto a nosotros! ¡También hay muchas cosas que no
sabemos y antes de condenar dogmáticamente a alguien con quien no estamos de acuerdo, debemos recordar a Amán y tratar de ser más humildes!
¿QUÉ DICE USTED?
Los indios aucas formaban una tribu pequeña de la selva de Ecuador, Sudamérica. El nombre “auca” es despectivo ya que quiere decir “desnudo” o “salvaje”. Ellos se llaman “Huaorani” que quiere decir “el pueblo”. Su territorio ocupaba aproximadamente 20,00o kilómetros cuadrados entre los ríos Napa y Curraray. Su población de aproximadamente 600 estaba dividida en tres grupos, mutuamente hostiles. Algunos la consideraban la tribu más violenta del mundo. Estaban muriendo de ataques de sus enemigos, peligros de la selva, y enfermedades, pero 60% de las muertes resultaron de matarse entre ellos mismos! ¡Su peligro más grande no vino de afuera, sino de dentro de la tribu! En el año 1956 estaban casi extintos cuando misioneros estadounidenses instituyeron “Operación Auca” para salvarlos. Los misioneros involucrados en ese esfuerzo heroico eran Jaime Elliot, Nate Saint, Ed McCully, Pedro Fleming, y Roger Youderian. Los huaoranis los lancearon a muerte el día 8 de enero del año 1956.
Durante los 350 años que esa tribu era conocida por los de afuera, nunca tenía un rey, un jefe, un concilio, ni ninguna forma de gobierno. Todos hacían lo que pensaban era lo correcto. Consecuentemente, se usó una estrategia de evangelismo inusual. ¡Si uno atrevería mandar a un huaorani a hacer algo, probablemente él le mataría para probar que nadie podía decirle que debía hacer! Entonces el evangelista sencillamente abrió la Biblia y dijo: “Esto es lo que el “Hacedor de hombres” dice; ¿qué dice Ud.?” Usando esa táctica, los huaoranis no estuvieron ofendidos y muchos vinieron a los pies de Cristo.
La revista estadounidense Cristianismo Hoy afirmó en el mes de enero del año 2006, que la población de los huaoranis había aumentado a aproximadamente 2.000 y 25% a 40% creían en Cristo. Muchos libros y artículos han sido escritos acerca de esta historia. La película A Punta de Lanza también relata la historia en detalle gráfico cómo los 5 mártires valientes trajeron el Evangelio a esa tribu violenta.
Si Ud. no es maestro. aún puede ganar a personas para Cristo. ¡No es necesario explicar la Biblia, sino solamente presentarla! Cuando presentamos la Palabra de Dios, las Escrituras mismas llevan a esas personas a los pies de Cristo. Podemos decir
sencillamente, como los que evangelizaron a los huaoranis: “Esto es lo que dice Dios; ¿qué dice Ud.?”
LA VIDA PROVIENE DE SIMIENTE
La vida proviene de simiente. Nicodemo, un principal entre los judíos, vino de noche para ver al Señor Jesús. Esta historia se encuentra en Juan 3:1-21. Es de ese encuentro que aprendemos lo que significa “nacer de nuevo”. El concepto es a la vez sencillo y profundo. Nicodemo tenía vida física porque su padre plantó simiente física en el útero de su madre terrenal. Su cuerpo físico fue hecho de carne y sangre y por eso no podía heredar el reino de Dios (1 Corintios 15:40). Nicodemo murió y su cuerpo físico, ya hace mucho tiempo, ha vuelto al polvo. La carne y la sangre son temporales y no tienen valor en un reino eterno Nicodemo necesitaba “nacer de nuevo” de una simiente espiritual para poder entrar en un reino espiritual. El Señor le recordó lo obvio: “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es” (Juan 3:6). ¡Cada semilla se reproduce según su género! (Génesis 1:12). Si Nicodemo quería vida espiritual, tenía que venir de simiente espiritual. ¡Como sabemos, esa simiente espiritual es la Palabra de Dios! Recibir esta “simiente” es lo que significa “nacer de nuevo”. Por eso, Pedro escribió que somos: “renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 Pedro 1:23).
¡Ningún hombre puede producir nueva vida, sino solamente Dios puede producirla! Dios, el Creador de toda vida, produce nueva vida por medio de la simiente. Con referencia a ser “nacido de nuevo” la “simiente” es la Palabra de Dios (Lucas 8:11). Esta “simiente” está viva “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12).
DIOS NO LLAMA A MUCHOS PARA SER MAESTROS
PERO
¡TODOS SOMOS LLAMADOS PARA ENTREGAR EL MENSAJE
QUE PROVIENE DE DIOS!