VIVIR EN PECADO
VIVIR EN PECADO (Algunos pensamientos sobre el matrimonio y el divorcio) Por Boyce Mouton “Vivir en pecado” es una expresión que no se encuentra en la Biblia. Ha sido usada para describir a los que se casan y que continúan casados con una persona divorciada. Lo serio de esta situación está basado, por lo menos en parte, en las palabras del Señor Jesús: “Todo el que repudia a su mujer, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada del marido, adultera” (Lucas 16:18). Todos sabemos que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores (1 Timoteo 1:15). También, todos sabemos que la iglesia está repleta de pecadores que por gracia son salvos. Las buenas noticias son que cualquier persona puede ser perdonada por Cristo. Sin embargo, el arrepentimiento es una parte esencial de la salvación. Por ejemplo, el ladrón en la cruz pudo ser perdonado, pero tuvo que arrepentirse de su pecado (Efesios 4:28). Pero el ladrón que continua robando, invalida su relación salvadora con Cristo. No se engañen, los malvados no heredarán el reino de Dios (1 Corintios 6:9-11). Aunque la expresión “vivir en pecado” no se encuentra en la Biblia, podría ser aplicada a los pecadores que continúan haciendo los pecados mencionados en este pasaje. La lista incluye los fornicarios, los idólatras, los adúlteros, los afeminados, los que se echan con varones, los ladrones, los avaros, los borrachos, los maldicientes, y los estafadores. Muchos de los salvados de Corinto habían practicado estos pecados antes de recibir a Cristo. No obstante, tuvieron que salir de tal corrupción y vivir vidas santas. Como ya hemos dicho, no se encuentra en la Biblia la expresión “vivir en pecado”. Sin embargo, una frase similar se encuentra en 1 Timoteo 5:6: “Pero la que se entrega a los placeres, viviendo está muerta.” Este pasaje se refiere a las viudas que se olvidan de sus compromisos con Cristo y que viven para sí mismas. Aunque estas mujeres están físicamente vivas, las Escrituras enseñan que viviendo están muertas. La palabra griega que aquí se traduce “placer” es spatalao. La Biblica NVI traduce la misma palabra “lujo” en Santiago 5:5. Aunque ninguno de los pasajes se tratan del divorcio o del casarse de nuevo, sí tienen que ver con los estilos de vida que van en contra de un compromiso total con Cristo. El vivir para “placer” y vivir una vida de “lujo” no representan nuestra alta vocación por Cristo Jesús. El arrepentimiento se refiere a un cambio de pensar que resulta en un nuevo estilo de vida. Todos los pecadores perecerán a menos que se arrepientan (Lucas 13:3-5). Pero ahora regresemos a nuestro tema “vivir en pecado” en relación al matrimonio y el divorcio. Entender los muchos aspectos de este tema no será fácil. Empecemos con las palabras de Moisés: ”Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, y se la entregará en su mano, y la despedirá de su casa. Y salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre. Pero si la aborreciere este último, y le escribiere carta de divorcio, y se la entregare en su mano, y la despidiere de su casa; o si hubiere muerto el postrer hombre que la tomó por
mujer, no podrá su primer marido, que la despidió, volverla a tomar para que sea su mujer, después que fue envilecida; porque es abominación delante de Jehová, y no has de pervertir la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad” (Deuteronomio 24:1-4). El Señor Jesús mencionó que el divorcio no fue lo que Dios deseaba, pero fue permitido por Moisés debido a la “dureza de vuestros corazones” (Mateo 19:8). Desgraciadamente, los escolares bíblicos nunca han estado de acuerdo con respecto al “significado” de sus palabras. Hay muchas cuestiones que surgen de este pasaje. Por ejemplo, si el primer marido divorciara a su esposa debido al adulterio, ¿estaría “viviendo en pecado” el segundo hombre que se casa con ella? ¿Qué quería decir Moisés por “no le agrada” o “alguna cosa indecente”? Algunos dicen que esto se refiere al adulterio, pero otros dicen que se refiere a cualquier cosa que no le agrade al marido. Tristemente, parece que lo que “no le agradaba” o lo que era “indecente” para la esposa, ni fue contemplado. Como Ud. ya sabe, 1500 años después de Moisés cuando el Señor Jesús estaba en la tierra, los escolares estaban discutiendo sobre este tema. Desgraciadamente, aun los escolares están debatiendo los mismos puntos hoy en día. Aún más lamentable es el triste hecho que probablemente estaremos discutiendo las mismas cuestiones hasta que venga otra vez el Señor Jesús. Todo pecado ofende a Dios, pero los pecados sexuales son especialmente graves. Nótese: “Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” (1 Corintios 6:18-19). Cuando sabemos que alguien está pecando, tenemos que advertirles con la seguridad de que “el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados” (Santiago 5:20). Para los que pecan voluntariamente, ya no queda más sacrificio por los pecados (Hebreos 10:26). BUSCANDO LA CLARIFICACIÓN Al llegar aquí, tenemos que confesar que el desacuerdo con respecto al divorcio probablemente continuará hasta que venga otra vez el Señor Jesús. Nada en este ni en cualquier otro estudio, proveerá la respuesta final para todos. Por supuesto, lo mismo también es cierto con otras enseñanzas bíblicas. Vea, por ejemplo, el mandamiento “Acuérdate del día de reposo para santificarlo”. Esto también ha sido discutido por 3500 años. Aun cuando Moisés vivía, este mandamiento necesitaba una clarificación de Dios. Por ejemplo, cuando hallaron a un hombre que recogía leña en el día de reposo “no estaba declarado que se le había de hacer” (Números 15:34). Por eso, lo pusieron en la cárcel hasta que Dios clarificó qué debieran hacer. En este caso, Dios dijo a Moisés: “Irremisiblemente muera aquel hombre; apedréelo toda la congregación fuera del campamento” (Números 15:35). Desde aquel entonces, un número infinito de casos que tienen que ver con el día de reposo han sido discutidos sin clarificación de
lo alto. ¿Quién tiene la última palabra en cuanto a lo que se puede hacer o que no se puede hacer en el día de reposo? El caso de Herodes y Herodías También, hay una necesidad constante de clarificación con respecto a los matrimonios y los divorcios. Vea, por ejemplo, el caso de Herodes y Herodías. A primera vista, esto parece sencillo. Las Escrituras nos dicen que “el mismo Herodes había enviado y prendido a Juan, y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano; pues la había tomado por mujer. Porque Juan decía a Herodes: No te es lícito tener la mujer de tu hermano” (Marcos 6:17-18). Algunas cosas en este pasaje son claras: Herodías había estado casada con Felipe. Herodías ahora estaba casada con Herodes. El matrimonio de Herodes y Herodías no era legal. Sin embargo, algunas cosas no son claras: ¿Había estado casado y divorciado antes cualquiera de los dos? ¿Qué era el remedio correcto para este presente mal? ¿Deberían ser apedreados Herodes y Herodías como adúlteros? ¿Debería ser devuelto Herodías a Felipe? Este “remedio” fue abominación delante de Dios (Deuteronomio 24:4). Aunque no pudo Herodes quedar casado con Herodías según la ley, ¿podría tener un gran harén, como los demás? ¿Si Herodías fuera “despedida”, sería condenada a vivir el resto de su vida sin un esposo? ¿Si Herodías se casara de nuevo, estaría “viviendo en pecado”? ¿Si Herodes divorciara a Herodías, estaría condenado a vivir el resto de su vida sin una esposa? ¿Si Herodes divorciara a su esposa y se casara con otra, estaría “viviendo en pecado”?
¿Qué circunstancias se necesitaría para que uno o los dos pudieran casarse de nuevo? ¿No hay ninguna manera bíblica para correctamente resolver este problema? ¿Hay solamente una manera bíblica para resolver este problema? ¿Hay varias maneras para correctamente resolver este problema que sean agradables a Dios? ¿Cómo resolvería Ud. este problema si usted fuera Herodes? ¿Puede ver Ud. la necesidad de una clarificación de Dios para poder tomar las medidas correctas? El caso en Corinto Examinemos el caso en Corinto de un hombre que vivía con la esposa de su padre. En esta ocasión Pablo mandó: “Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús” (1 Corintios 5:3-5). Como Ud. sabe, este caso no involucró ni el matrimonio ni el divorcio. No obstante, sí, involucró disciplina en la iglesia. La disciplina, mandada por Pablo, logró los resultados deseados y el hombre fue restaurado. Sin embargo, ya que la disciplina era excesiva, Pablo escribió: “Le basta a tal persona esta reprensión hecha por muchos; así que, al contrario, vosotros más bien debéis perdonarle y consolarle, para que no sea consumido de demasiada tristeza. Por lo cual os ruego que confirméis el amor para con él. Porque también para este fin os escribí, para tener la prueba de si vosotros sois obedientes en todo. Y al que vosotros perdonáis, yo también; porque también yo lo que he perdonado, si algo he perdonado, por vosotros lo he hecho en presencia de Cristo, para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones” (2 Corintios 2:6-11). Aunque este caso de fornicación no involucró ni el matrimonio ni el divorcio, aún presenta algunas cuestiones que necesitan clarificación. Esta disciplina se aplicó cuando estaban reunidos en el nombre del Señor Jesús, cuando Pablo estaba con ellos en espíritu, y cuando el poder del Señor Jesús estaba presente. ¿Cómo debemos administrar hoy día la disciplina? ¿Trató Pablo a ese hombre en una manera distinta de los demás culpables de “inmundicia y fornicación y lascivia”? (2 Corintios 12:21)
¿Por qué solamente el hombre fue disciplinado, y la mujer no? ¿Era la mujer inocente? ¿Tenía el esposo una base bíblica para divorciarla? ¿Se le exigió al hombre divorciarla? ¿Estaba esta mujer, involucrada en fornicación, libre para quedarse casada con su esposo? ¿Era el hijo culpable libre para casarse más tarde? ¿Serían las respuestas de estas preguntas diferentes sí los partícipes repugnantes hubieran estado casados? ¿Si estos fornicarios se hubieran casado, serían sujetos por Dios a estándares más elevados que sí estaban meramente “viviendo juntos”? ¿Realmente quería decir Pablo que le perdonaría a cualquiera que perdonara la congregación en Corinto? (2 Corintios 2:10) ¿Puede Ud. ver la necesidad de clarificación de Dios en algunos aspectos de esta situación? Otra vez decimos que el caso delante de nosotros es más sencillo porque no involucró ni el matrimonio ni el divorcio. No obstante, aun ilustra que la necesidad de disciplina en la iglesia no siempre es fácil de diagnosticar y tampoco es el remedio siempre fácil de administrar. Considere esta lista de personas en la iglesia que requieren disciplina: “Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis” (1 Corintios 5:11). Cada ofensa en contra de Dios que se registra aquí requiere discreción y discernimiento. Por ejemplo, ¿requiere un solo caso de fornicación, avaricia, idolatría, maldición, borrachera o robo la disciplina de la iglesia? Dado que un poco de levadura leuda toda la masa, algunos insistirán que no hay excepciones. Otros argumentaran que los líderes de la iglesia tendrían que determinar si hay un patrón de esta clase de comportamiento o que es simplemente una falla moral aislada. Aun tomando la última interpretación, ¡alguien tiene que clarificar qué constituye un patrón! Por supuesto, la dificultad en administrar disciplina no absuelve a la iglesia de su responsabilidad. Debemos amonestar a los ociosos, alentar a los de poco ánimo, sostener a los débiles, y tener paciencia para con todos (1 Tesalonicenses 5:14).
¿Habrá una excepción? Mientras estos pensamientos no son directamente relacionados con el matrimonio y el divorcio, y el “vivir en pecado”, por lo menos hacen claro la necesidad de disciplina, discernimiento, y clarificación. Como desde el principio, los textos sobre el matrimonio y el divorcio son discutidos, aun por los escolares más concienzudos y devotos. Por ejemplo, muchos consideran que Mateo 19:9 provee una excepción al “vivir en pecado”. En otras palabras, si divorciara a su cónyuge “por causa de la fornicación”, estaría libre para casarse de nuevo. Sin embargo, otros estudian el mismo pasaje y no están de acuerdo. Hay la misma controversia con respecto a una excepción y el casarse de nuevo sobre 1 Corintios 7:15. Este pasaje enseña que si un cónyuge incrédulo se separa, el cónyuge creyente “no está sujeto a servidumbre en semejante caso”. Sin embargo, lo que quiere decir este pasaje, como los demás pasajes con respecto al matrimonio y al divorcio, no es claro. ¿Quiere decir la frase “no está sujeto” que el cónyuge creyente tiene el “derecho” de casarse de nuevo? La complejidad de este asunto se ilustra por un profesor cristiano que cambió su pensar con respecto a este pasaje crítico después de 35 años de enseñar un punto de vista opuesto. La situación de “vivir en pecado” es tan seria que algunos han quitado las personas divorciadas y las que se han casado de nuevo de su lista de “miembros prospectivos” porque piensan que ya no pueden ser redimidos. Otros conceden que las personas divorciadas y las que se han casado de nuevo pueden ser salvos con tal que cuiden a sus hijos de una manera correcta y que abstengan de tener relaciones sexuales. Aún más extremos son los que se consuelan por el hecho de que David evitó “vivir en pecado” con Betsabé cuando quitó la vida a su esposo. Para la mente legal, “vivir en pecado” es ser eternamente condenado. Sin embargo, todavía no ha sido demostrado que Dios contempla el matrimonio y el divorcio en la misma manera que el hombre lo hace. ¡Recuerde! Las cosas que son imposibles para el hombre son posibles para Dios. El cónyuge “inocente” Mientras todos han pecado y están destituidos de la gloria de Dios, no todos son fornicarios. Así que cuando un cónyuge es culpable de fornicación, el otro es considerado inocente. La “esperanza” es que cuando el divorcio resulta de fornicación el “cónyuge inocente” está libre para casarse de nuevo sin ser culpable de “vivir en pecado”. Como Ud. sabe, desgraciadamente no todos están de acuerdo con esta interpretación. Tampoco los escolares están de acuerdo con respecto a la definición de “fornicación”. Además, el cónyuge que consideramos “inocente” al fin y al cabo, pueda que no es tan inocente. Por ejemplo, Judas Iscariote fue considerado inocente por los otros discípulos hasta el momento en que traicionó a Cristo. Estaban en contacto con él por tres años sin saber que tenía el corazón corrompido. Aun cuando salió del aposento alto para recibir los infames 30 piezas de plata, no lo sospechaban y pensaban que iba a hacer compras o que iba a dar la plata a los pobres. (Juan 13:29). La mayoría conoce bien la historia del matrimonio de Jacob y Lea (Génesis 29:14-30). Jacob era un mentiroso y engañador famoso, pero Dios estaba en el proceso de hacer de él un príncipe
espiritual. Una parte de ese proceso de maduración incluía permitirle ser engañado. Entonces Jacob trabajó 7 años para casarse con Raquel. En la noche de las bodas, tuvo relaciones sexuales con una mujer que creía ser Raquel, pero resultó ser Lea, la hermana de Raquel. Esta historia ilustra como una persona con buenas intenciones puede casarse con alguien con malas intenciones. Por ejemplo, una mujer que trabajaba en un Instituto Bíblico, se casó con un estudiante que parecía ser un cristiano ejemplar. Él era muy elocuente y muy en demanda como orador. No obstante, resultó que tenía otra esposa en otro lugar, de la cual no se había divorciado legalmente. ¿Qué debe hacer esta mujer “inocente”? Había otro caso en que un joven se enamoró de una chica y se casaron. En la noche de sus bodas descubrió que la novia era hermafrodita, no capaz de consumar el matrimonio. ¿Qué debe hacer este hombre “inocente”? También, hay miles de mujeres “inocentes” que han sido obligadas a casarse con un soldado victorioso o con alguna persona inmoral elegida por su familia. ¿Qué deben hacer estas mujeres “inocentes”? El Señor Jesús nos advirtió que no debemos juzgar a otros (Mateo 7:1-5). Una razón por la cual debemos tener cuidado en juzgar a otros es que siempre hay cosas relacionadas a su situación que no conocemos. Por ejemplo, Amán estuvo bastante confiado al condenar a Mardoqueo, ya que este judío odiado violó directamente un mandato del rey (Ester 3:1-6). Basado en lo que Amán “sabía”, asumió que él sería honrado y que Mardoqueo sería condenado. ¡Estuvo equivocado! Amán sabía que había un decreto del rey que todos los judíos debieran ser exterminados (Ester 3:10-15). Amán sabía que ningún edicto escrito en nombre del rey y sellado con su anillo pudo ser revocado (Ester 8:8). ¡A pesar de esta evidencia a su favor, había aún algunas cosas que Amán no sabía! Algo supernatural estaba sucediendo en esta historia que superó la ley. Como Ud. sabe, Mardoqueo fue honrado y Amán fue ahorcado en su propia horca. Como Ud. también sabe, ese triunfo del amor sobre la ley es recordado y celebrado cada año por los judíos en la fiesta de Purim (Ester 9:26-28). Obviamente, Amán debiera haber sido más cuidadoso en juzgar, siendo que habían algunas cosas que él no sabía. Quizás nosotros debiéramos ser cuidadosos en juzgar por la misma razón. LA MENTE DE CRISTO “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús” (Filipenses 2:5). Es interesante notar que mientras los maestros humanos a menudo son vacilantes e indecisos, el Señor Jesús no fue así. El Señor Jesús siempre enseñaba con autoridad, no como los maestros de la ley (Mateo 7:29). Otra vez repetimos que los escolares de la ley vacilaban al hablar, pero el Señor Jesús no fue así. Nótese también que mientras muchos maestros de la ley buscaban evitar problemas, el Señor no lo hizo. De hecho, el Señor Jesús deliberadamente buscaba a personas con problemas. El Señor Jesús enseñaba este principio en la parábola del buen samaritano. Mientras el sacerdote y el levita, viendo al hombre que había caído en manos de ladrones, pasaron de largo, el pobre samaritano, poniéndose en peligro de ser declarado inmundo, fue movido a misericordia y le ayudó (Lucas 10:30-37). Por supuesto, la meta de todos los creyentes es imitar al Señor Jesús. ¡Él también estaba dispuesto a ponerse en peligro de ser declarado inmundo al ayudar a los necesitados. Él nos dejó un ejemplo que
deberíamos seguir. Con respecto al divorcio y al casarse de nuevo, nos da consuelo saber que el Señor Jesús no prohibió a nadie venir a él para ayuda. En varias ocasiones, invitó a pecadores que vinieran a él para ser salvos. Ningún grupo ni individuo fue excluido, sin importar la gravedad de sus pecados. He aquí unos ejemplos de la invitación de Cristo a todos: “Las bodas a la verdad están preparados; mas los que fueron convidados no eran dignos. Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas cuantos halléis” (Mateo 22:8-9). “Si alguno tiene oídos para oír, oiga” (Marcos 4:23). “Y cualquiera que os diere un vaso de agua en mi nombre, porque sois de Cristo, de cierto os digo que no perderá su recompensa” (Marcos 9:41). “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37). “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre” (Juan 6:51). “El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta” (Juan 7:17). “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba” (Juan 7:37). “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:28-30). Etc. Como ya hemos dicho, no sólo invitó Jesús a todos que llegaran a ser sus discípulos, sino buscó específicamente a los rechazados por la sociedad. Escuche estas palabras: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor” (Lucas 4:18-19). Después de llamar a Leví a ser su discípulo, el Señor Jesús dijo: “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento” (Lucas 5:32). Después de permitir a una mujer pecaminosa lavarle los pies, el Señor Jesús dijo: “. . . te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama” (Lucas 7:47). En el hogar de un fariseo prominente, el Señor Jesús dijo: “Cuando hagas comida o
cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos; no sea que ellos a su vez te vuelvan a convidar, y seas recompensado. Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar; pero te será recompensado en la resurrección de los justos” (Lucas 14:12-14). Fue cuando los fariseos y los maestros de la ley murmuraron: “Este a los pecadores recibe, y con ellos come” que el Señor Jesús les dijo esta parábola del hijo pródigo (Lucas 15:1- 32). Fue cuando algunos confiaban en su propia rectitud y despreciaban a los demás que el Señor Jesús contó la parábola del fariseo y el publicano (Lucas 18:9-14). Fue cuando el Señor Jesús posó en la casa de un pecador llamado Zaqueo que dijo: “. . . el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10). ¡Creo que Ud. comprende lo que quiero decir! El significado de esta verdad para toda la gente desesperada y solitaria no puede ser enfatizada demasiado. Para los que tienen problemas, por favor, no se desanimen. ¡Recuerde! ¡Con Dios, todo es posible! El Señor Jesús lo dijo así: “Para los hombres es imposible, mas para Dios, no” (Marcos 10:27). ¡Recuerde! “Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él” (Juan 3:17). El caso de una mujer que se había casado siete veces Considere la historia de una mujer que se había casado siete veces (Mateo 22:23-32). Cuando los saduceos presentaron a Cristo el caso de ella, pensaron equivocadamente que no había solución. ¡Por supuesto, estaban equivocados! Siempre hay una solución para los que acuden a Cristo. Por eso, Cristo reprendió a los saduceos por ignorar las Escrituras y el poder de Dios (Mateo 22:29). Oyendo esto, la gente se admiraba de su doctrina (Mateo 22:33). Nosotros también podemos admirar las enseñanzas del Señor Jesús con respecto a las Escrituras y el poder de Dios. El caso de la mujer samaritana junto al pozo de Jacob Otro ejemplo de una situación “sin esperanza” es el de la mujer samaritana junto al pozo de Jacob (vea Juan 4:4-42). He aquí, un breve resumen de algunos de sus problemas: Ella era samaritana y estaba involucrada en adoración falsa (Juan 4:22). Se había casado 5 veces y estaba viviendo con un hombre con quien no se había casado (Juan 4:18). Nótese que ella vino a sacar agua al medio día (véase Juan 1:39 y 4:6). Esa no fue la hora acostumbrada para sacar agua. Algunos han sugerido que debido a su reputación mala, vino al medio día para evitar contacto con otros. Aparentemente, las únicas personas presentes eran el Señor Jesús y ella.
Por supuesto, estos pocos hechos son sólo una pequeña parte de los problemas religiosos, sociales, emocionales, y espirituales que esa mujer diariamente tenía que enfrentar. Nótese que el Señor Jesús no evitó hacer contacto con esa mujer porque ella tenía muchos problemas. En realidad, la buscó de la misma manera en que Isaías profetizó que lo haría (Isaías 61:1, 2). El buen pastor busca las ovejas perdidas (Lucas 15:3-7). He aquí, algunas de las cosas que el Señor Jesús hizo para dar esperanza a esa mujer: Él no se fue por la ruta usual de Judea a Galilea. Eligió pasar por Samaria (Juan 4:4). Él se quedó junto al pozo mientras los discípulos se fueron a la ciudad (Juan 4:6 y 8). Él, contrario a la tradición, habló con una mujer en público (Juan 4:7). Él estaba dispuesto a tomar agua de la vasija “contaminada” de una samaritana (Juan 4:7). Aunque el Señor Jesús sabía de sus múltiples matrimonios, le ofreció a la mujer agua viva para que no tuviera sed jamás (Juan 4:10-14). Por palabra y ejemplo, el Señor Jesús enseñaba a sus discípulos a evangelizar a los que son rechazados por la sociedad (Juan 4:34-38). Les dijo que los campos ya estaban blancos para la siega, ¡aun en Samaria! Nótese que el testimonio de la mujer pecadora motivó a muchos otros a creer en el Señor Jesús (Juan 4:39). También, nótese que el Señor Jesús nunca rechazó a nadie por ser pecador. Aun era conocido como amigo de publicanos y otros pecadores (Lucas 7:34). Aunque Ud. haya estado casado y divorciado 5 veces, su caso no está sin esperanza, y el Señor Jesús aún quisiera ser su amigo. El caso de la mujer sorprendida en adulterio Aún más asombroso del punto de vista legal es la historia de una mujer sorprendida en adulterio (Juan 8:1-11). La ley era clara. La mujer adúltera debe ser apedreada (Levítico 20:10;
Juan 8:5). Sin embargo, el Señor Jesús no la condenó. Más bien, se inclinó y escribió algo en la tierra con su dedo. Dado que el Señor Jesús sabía lo que había en el hombre (Juan 2:25), algunos han sugerido que escribió los nombres y los pecados de los que acusaban a la mujer. De todos modos, el Señor Jesús alzó la vista y dijo: “El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella”. Entonces se inclinó de nuevo y siguió escribiendo en la tierra. Como Ud. sabe, todos los que le acusaron se fueron, comenzando desde los más viejos, se fueron uno por uno. Entonces el Señor Jesús tampoco condenó a la mujer, sino que le dijo: “Vete, y no peques más” (Juan 8:11). Recuerde, la ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo (Juan 1:17). Pero otra vez debemos buscar una clarificación. ¿Qué quería decir el Señor Jesús al decirle a la mujer adúltera “vete y no peques más”? ¿Era una soltera involucrada en prostitución? ¿Estaba casada y engañando a su esposo? Soltera o casada, ¿requería el “no pecar más” que ella evite “vivir en pecado” al abstenerse de tener relaciones sexuales en el futuro? De todas maneras, recuerde que, sin tomar en cuenta lo que pensamos de otros, nuestra meta final es “tener la mente de Cristo”. Si el Señor Jesús ofrecía esperanza a una mujer pecaminosa como ésta, quizás nosotros también debiéramos ofrecer esperanza a personas pecaminosas. ¡Haya, pues, en nosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús! Lo que hizo David Cuando los fariseos criticaron al Señor Jesús y sus discípulos por recoger espigas en el día de reposo, el Señor Jesús les preguntó: “¿No habéis leído lo que hizo David . . . ?” (Mateo 12:1-8). Como Ud. sabe, David hizo algo que fue ilícito. Entró en la casa de Dios y comió los panes de la proposición, que “no le era lícito”. ¿Cómo es que él no fue castigado por ese acto? Nadab y Abiú murieron por ofrecer fuego extraño que Jehová nunca les mandó (Levítico 10:1-5). Uza también murió por tocar el arca de Dios (2 Samuel 6:7). Cuando Uzías se atrevió a hacer lo ilícito, Dios hizo brotar la lepra en su frente y así quedó hasta el día de su muerte (2 Crónicas 26:16-21). Sin embargo, David hizo lo ilícito y no fue condenado. El Señor Jesús pidió a los fariseos que pensaran en eso. Quizás nosotros debiéramos hacer lo mismo. Sin duda, una parte de la explicación involucra el corazón de David. Cuando Dios escogió a David para ser el rey de Israel, dio instrucciones a Samuel con respecto al hermano de David: “No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo deshecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón (1 Samuel 16:7). Como Ud. ya sabe, David era varón conforme al corazón de Dios. De cierto es humillante darnos cuenta que nuestro juicio de la gente invariablemente se basa en su parecer. Dios mira más allá del parecer y siempre mira el corazón. ¡Recuerde! Del corazón salen todos los pecados, incluyendo el adulterio (Mateo 15:19). Es importante para los cristianos obedecer las leyes del país donde viven en todo lo posible. No obstante, es aún más importante que tengamos una relación correcta con Dios. En los ojos de
Dios, Adán y Eva estaban casados aunque no tuvieron ninguna ceremonia civil. Adán tuvo la responsabilidad de proveer para sus hijos aunque no fue obligado hacerlo por ningún tribunal humano. La responsabilidad del padre de cuidar a sus hijos continúa hasta hoy. De hecho, las Escrituras enseñan que el hombre que no provee para su familia es peor que un incrédulo (1 Timoteo 5:8). El hecho de que David era varón conforme al corazón de Dios era una razón que él amaba y cuidaba a sus hijos, aun cuando ellos se equivocaban. Su oración por Absalón refleja el amor que nuestro Padre celestial tiene para con nosotros: “¡Hijo mío Absalón, hijo mío, hijo mío Absalón! ¡Quién me diera que muriera yo en lugar de ti, Absalón, hijo mío, hijo mío!” (2 Samuel 18:33). Dios quiere misericordia, no sacrificio También el Señor Jesús desafió a los fariseos con otro pasaje de Escritura: “Y si supieseis qué significa: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes” (Mateo 12:7). Como Ud. probablemente sabe, esta Escritura se encuentra en el libro de Oseas. En contra de la sabiduría convencional y los precedentes escriturales, Dios mandó a Oseas: “Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación; porque la tierra fornica apartándose de Jehová (Oseas 1:2). Cuando la esposa de Oseas fornicó y se fue con otro hombre, Dios le mandó a él que la amara de la misma manera que amaba a los israelitas. Por eso, Oseas compró a su esposa por quince monedas de plata y una carga y media de cebada. Oseas prometió vivir con ella si dejara de ser prostituta y si no tuviera relaciones sexuales con ningún otro hombre (Oseas 3:2- 3). ¿Estaba “viviendo en pecado” Oseas al casarse con una adúltera? ¿Fue su pecado agravado por comprarla de la prostitución? Pero, regresemos a las palabras en que el Señor Jesús quería que los fariseos meditaran: “Misericordia quiero, y no sacrificio”. Mientras todas las verdades son igualmente veraces, no todas las verdades son de igual importancia. Todos los mandamientos de Dios son importantes, pero el Señor Jesús dijo que algunos mandamientos son más importantes que otros. Por ejemplo, el Señor Jesús dijo que amar a Dios y amar al prójimo son los primeros y grandes mandamientos de la Biblia (Mateo 22:37-40). Por supuesto, sacrificio y misericordia son importantes, pero en los ojos de Dios, misericordia es más importante que sacrificio. Nótese también que el sacrificio y la misericordia vienen de motivaciones distintas. El sacrificio mira adentro mientras la misericordia mira afuera. Por ejemplo, el sacrificio del cordero de la Pascua. Si un hombre quería salvarse y a los de su casa, tuvo que hacer este sacrificio según el mandamiento del Señor. Si se equivocaba al hacer este sacrificio, exponía a sí mismo y a su familia a la ira de Dios. Como ya hemos dicho, el sistema de sacrificios miraba adentro. Nadie sacrificaba un cordero por su prójimo. Cada hombre tenía que hacer el sacrificio apropiado para sí mismo. El enfoque de la misericordia es precisamente lo opuesto. Mientras el sacrificio mira hacia adentro, la misericordia mira a otra persona. En la historia bien conocida del buen samaritano,
los que seguían al sistema de sacrificios pasaron de largo al hombre que cayó en manos de ladrones. El tocar a este hombre herido le presentó la posibilidad de contaminación ceremonial. Por eso, el sacerdote y el levita pasaron al otro lado y no hicieron nada para ayudarle. El buen samaritano se olvidó a sí mismo y tuvo misericordia. Puso en peligro su pureza personal para ayudar a un desconocido. Puso “misericordia” antes de “sacrificio”. ¡Recuerde! El Señor Jesús dijo que debemos hacer lo que hizo el buen samaritano (Lucas 10:25- 37). En esta historia, parece que el buen samaritano reflejaba la mente de Cristo. El Señor Jesús no vino al mundo para salvarse a sí mismo, sino vino al mundo para salvar a otros. Como el buen samaritano, el Señor Jesús tuvo más interés en la misericordia que en el sacrificio. Apartarse de gente divorciada con sus múltiples problemas, no refleja ni misericordia ni la mente de Cristo. La caña cascada y el pábilo humeante Isaías profetizó que el Señor Jesús no quebraría la caña cascada ni apagaría el pábilo que humea (Isaías 42:1-4; Mateo 12:18-21). Hay una abundancia de cañas y la gente de todo el mundo las usa para hacer canastas y para encender el fuego. Una “caña cascada” vale muy poco y aun el campesino más pobre la echaría en el fuego, reemplazándola con una buena. Sin embargo, el Señor Jesús no quebraría una caña cascada. De la misma manera, un pábilo humeante es algo que molesta que no hay que tolerar. Cuando se termine el aceite, el pábilo ya no da luz sino solamente un poco de humo. Se puede evitar la molestia del humo, apagando la chispa del pábilo con los dedos. La “caña cascada” y el “pábilo humeante” son símbolos de personas “inútiles” que la sociedad ha rechazado. No obstante, para el Señor Jesús, no hay ninguna persona “inútil”. Jesucristo vino al mundo para salvar a los pecadores (1 Timoteo 1:15). Típico de su modo de pensar es el glorioso hecho que el Señor Jesús, después de su resurrección, eligió aparecer primeramente a María Magdalena, de quien había echado siete demonios (Marcos 16:9). Que no olvidemos el desafío: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús.” La genealogía de Jesucristo El Evangelio de Mateo comienza con la genealogía legal del Señor Jesús hasta José. (Mateo 1:1- 17). Lucas presenta la genealogía biológica del Señor Jesús hasta María (Lucas 3:23-38). Los dos, José y María, eran descendientes biológicos de David (vea Romanos 1:3). Es interesante y significante que las cinco mujeres, mencionadas en la genealogía legal del Señor Jesús, presentan algunas cuestiones legales serias.
Primero, se menciona la mujer Tamar (Mateo 1:3). Por lo visto, ella era cananea (vea Génesis 38:1-30). Su suegro, Judá, se casó con la hija de un cananeo que se llamaba Súa. Ellos tuvieron tres hijos, Er, Onán, y Sela. Judá hizo un arreglo para que Er se casara con Tamar. Pero él fue malo y Jehová le quitó la vida (Génesis 38:7). Entonces Tamar se casó con Onán pero también a él Jehová le quitó la vida (Génesis 38:10). Cuando Judá no le dio a Tamar su tercer hijo, Sela, ella se disfrazó como ramera y sedujo a Judá. Ella tuvo hijos gemelos con Judá. (Mateo 1:3). El primogénito era Zara. Su identidad legal como el primogénito fue establecida por un hilo de grana atado a su mano. El segundo hijo se llamaba Fares (vea Génesis 38:27-30). Mientras podría parecer ilegal a nosotros, la genealogía del Señor Jesús vino por Judá, su nuera cananea Tamar con quien no se había casado, y Fares quien no era su primogénito hijo. La segunda mujer mencionada por Mateo en la genealogía del Señor Jesús es Rahab (Mateo 1:5). Ella fue conocida como una ramera (Josué 2:1). Por fe, esa prostituta pagana recibió en paz a los espías y no pereció con los desobedientes (Hebreos 11:32). Dios aun la consideró justificada por lo que hizo (Santiago 2:25). El hecho de que Rahab era una gentil pagana, y aún está nombrada en la genealogía legal del Señor Jesús, no es por casualidad. Obviamente, Dios nos está enseñando algo acerca del legalismo. La tercera mujer mencionada por Mateo es Rut (Mateo 1:5). El hecho de que Rut era moabita también plantea algunas cuestiones legales. Como Ud. sabe, fueron las hijas de Moab que sedujeron a los hijos de Israel a comer cosas sacrificadas a los ídolos y a cometer fornicación (Apocalipsis 2:14). 24,000 hombres israelitas murieron debido a sus pecados sexuales con las moabitas (Números 25:9). Según Deuteronomio 23:3, ningúna moabita, ni sus descendientes, pudieron entrar en la congregación de Jehová hasta la décima generación. Qué extraño es que se registra en la genealogía del Señor Jesús una mujer moabita. La cuarta mujer mencionada por Mateo es Betsabé. Mateo no la nombra a ella pero dice que era la madre de Salomón, “que fue mujer de Urías” (Mateo 1:6). Como Ud. sabe, David había hecho lo que agrada al Señor, excepto en el caso de Urías el hitita (1 Reyes 15:5). Su pecado contra Jehová resultó en la muerte de su hijo que Betsabé le había dado a David (2 Samuel 12:14). Su pecado también destruyó las relaciones en su familia, animó a sus propios hijos para que hicieran lo malo, y fue una roca de tropiezo para los judíos y también los gentiles. Además, Betsabé podría tener parte de la responsabilidad por esta relación adúltera. Nótese que ella se bañó a la vista de David (2 Samuel 11:2). También, nótese que cuando concibió, avisó a David y no a su esposo (2 Samuel 11:5). De todos modos, es verdaderamente extraño que, a pesar de varias cuestiones candentes, la “esposa de Urías” se nombra en la genealogía legal del Señor Jesús.
La quinta y última mujer nombrada por Mateo es María (Mateo 1:16). Otra vez, la ley de Moisés era bien clara con respecto a una mujer que, al casarse, no pudiera probar que era virgen: “Mas si resultare ser verdad que no se halló virginidad en la joven, entonces la sacarán a la puerta de la casa de su padre, y la apedrearán los hombres de su ciudad, y morirá, por cuanto hizo vileza en Israel fornicando en casa de su padre; así quitarás el mal en medio de ti” (Deuteronomio 22:20-21). Antes de que el ángel del Señor revelara a José que el hijo de María fue concebida por el Espíritu Santo, él creía que ella estaba encinta por tener relaciones sexuales ilícitos con otro hombre. Las Escrituras registran esta historia casi increíble: “José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente” (Mateo 1:19). ¿Cómo puede ser esto? ¿Cómo fue posible que Dios considerara a José “justo” cuando deliberadamente no hizo caso a la ley de Moisés? La enseñanza del Señor Jesús es para todo el mundo Todos sabemos que el Señor Jesús comisionó a los doce que hicieran discípulos en todo el mundo. Hay cuatro mandamientos en lo que llamamos “la gran comisión”: 1) ¡Id! 2) ¡Haced discípulos! Sigue diciendo: bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, enseñándoles que guarden todas las cosas que el Señor Jesús les enseñó (Mateo 28:18- 20). Dado que iban a todo el mundo, es lógico asumir que enseñaban el mismo mensaje dondequiera que fueran. Lo que no pudieran enseñar en cualquier lugar, no enseñaron en ningún lugar. Las enseñanzas del Señor Jesús sobre el matrimonio y el divorcio, y todo lo demás que enseñaba, era para “todo el mundo”. No podemos enseñar una cosa en un país y otra cosa en otro país. Cristo tiene una sola enseñanza que debemos entregar al mundo entero. Como Ud. sabe, el mundo “civilizado” tiene una abundancia de fornicación, matrimonios múltiples y divorcio. Mucha gente “civilizada” practica el matrimonio entre los del mismo sexo. Como predicen las Escrituras, “los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor”. No obstante, los problemas que enfrentamos en el mundo “civilizado” son insignificantes en comparación con los que la gente pagana tiene que enfrentar en países en desarrollo. Por ejemplo, la historia que sigue, contado por Esteban Saint en la serie Ventures in Faith (Adventuras en fe). (La entrevista entera está disponible de Good News Productions International de Joplin, Misuri, EUA.) Como Ud. sabe, Esteban es el hijo del bien conocido mártir, Nate Saint. Nate y cuatro colegas fueron traspasados por lanzas y murieron en la fecha 8 de enero del año 1956 en la selva de Ecuador, Sud América. A Esteban le faltaba poco para tener 5 años de edad en aquel día. Los asesinos fueron llamados “aucas” que quiere decir “desnudos” o “salvajes”. Ellos prefieren ser
llamados “huaoranis” que quiere decir “el pueblo”. Esta tribu no tiene historia de haber tenido un jefe, concilio, ni otro tipo de gobierno. Cada huaorani hacía lo que bien le parecía. Su mentalidad de la igualdad social se refleja en el hecho de que 60% de las muertes dentro de la tribu resultaron de matarse el uno al otro. Debido al valiente ministerio de Elisabet Elliot, Raquel Saint y otros, muchos de esta tribu de la Edad de Piedra, se han convertido a Cristo. Dado que Esteban fue criado en Ecuador, estos salvajes asesinos llegaron a ser sus amigos. Siendo que sabe su idioma, Dios lo ha usado para ayudarles en establecer una economía. Al principio, su única habilidad rentable era enseñar a turistas acerca de su cultura de la Edad de Piedra. Poco antes de grabar su entrevista en Joplin, los huaoranis recibieron la visita de 34 estudiantes de universidades seculares y sus patrocinadores del estado de Washington. Han construido una aldea especial allá en la selva donde los turistas pueden aprender acerca de la vida primitiva. Los estudiantes tienen que pagar por las lecciones y esto sirve como una fuente de ingresos para los huaoranis. Después de varios días en la selva, una estudiante dijo que en sus estudios sobre esta región, había aprendido que en alguna época, gente muy violenta vivía aquí. Ella quería saber lo que había sucedido con ellos. Contestó Esteban que la gente presente como sus anfitriones era la gente de que ella había leído. Los estudiantes estadounidenses no lo podía creerlo. Entonces Esteban les pidió preguntar a cualquiera de los huaoranis acerca de sus padres. Mientras Esteban traducía, los primeros tres escogidos dieron la misma respuesta. Ellos hablaron y hicieron ademanes que hizo claro el hecho de que sus padres murieron traspasados por lanzas. La cuarta huaorani escogida era Pota, la esposa de Mincaye. Ella señaló a un hombre parado cerca de ella y dijo que él había matado a su padre, madre, y hermanos. Un joven estudiante universitario estaba preocupado sabiendo que estaba sentado al lado de un asesino habitual. “Dios mío”, dijo otro, “los cuatro han dicho lo mismo. ¿Es peligroso estar aquí?” Entonces Dawa, la esposa de otro asesino ya convertido llamado Kimo, se paró y dio su testimonio. Kimo, su esposo, estaba sentado al lado de Esteban. Ella señaló a su esposo y explicó que él había matado con una lanza a su padre, madre y su hermana tierna que todavía no había sido destetada. Kimo también mató a sus dos hermanos y su abuela. Entonces Esteban, dándose cuenta que ninguno de los estudiantes conocían su historia, se paró y abrazó a Kimo y dijo: Éste hombre también mató a mi padre. (Para su información, ahora Kimo es un anciano de la iglesia huaoraní y uno de los dos asesinos convertidos quienes bautizaron a Esteban Saint y su hermana.) Pero ahora regresemos al tema del matrimonio y divorcio. Debido a los homicidios dentro de la tribu, en el año 1956 se quedaron sólo 400-500 huaoranis. Esto hace casi imposible encontrar a una esposa que no sea familiar. Algunas veces, las mujeres fueron robadas de tribus vecinas y forzadas a casarse con guerreros huaoranis. Las relaciones sexuales carecían de las restricciones morales relacionadas con la influencia del cristianismo. Tampoco es realista
asumir que los nuevos creyentes de esta tribu, de inmediato tendrían juicio maduro y sensibilidad con respecto al matrimonio y al divorcio. Otra vez, tenemos que enfrentar el hecho de que los problemas complejos con respecto al matrimonio y al divorcio en los países en desarrollo a menudo son aún peores que en los países con un historial cristiano. Por ejemplo, en muchos lugares del mundo, la poligamia es una parte integral de la sociedad. Entonces hay muchos casos de matrimonios forzados o arreglados con hombres sin escrúpulos. Se dice que hay 27 millones de esclavos sexuales en el mundo hoy en día. Millones más se juntan y tienen hijos sin pensar en el matrimonio. Muchas mujeres tienen tantos contactos sexuales que ni pueden identificar al padre de sus hijos. NO OBSTANTE, TENEMOS QUE ENFATIZAR QUE TODOS LOS QUE VIENEN A CRISTO PODRÁN SER SALVOS. TAMBIÉN, TENEMOS QUE RECORDAR QUE LOS PROBLEMAS QUE AL HOMBRE PARECEN IMPOSIBLES DE RESOLVER, PUEDEN SER RESUELTOS POR DIOS. CONSIDERE OTRA VEZ LA INVITACIÓN DE CRISTO Hay zanjas en ambos lados del camino. Debemos no sólo guardarnos del legalismo sino también de ser licencioso. Es un error abusar la gracia de Dios y creer que podemos vivir como quisiéramos y aún ser salvos. ¡Recuerde! El Señor Jesús dijo que el camino que lleva a la vida es angosto y pocos son los que la hallan (Mateo 7:13-14). Esta invitación dada por Cristo es para todos, pero el costo es grande y el Señor Jesús dijo que solamente son pocos los que están dispuestos a seguirle. “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras” (Mateo 16:24-27). Seguir a Cristo no es fácil. ¡Por eso, debemos contar el costo antes de comprometernos! Antes de construir una torre, debemos estimar el costo para ver si podemos terminarla. Antes de entrar en batalla con 10,000 tropas contra 20,000 del enemigo, debemos decidir de antemano si debemos enviar una delegación preguntándoles, ¿cuáles son las condiciones de paz? El Señor Jesús dijo: “Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo” (Lucas 14:33).
¡Sí! Siempre hay esperanza en Cristo a pesar de las circunstancias difíciles y complicadas que se presenten. Sin embargo, el camino angosto no es fácil. ¡Las cruces no son diseñadas para ser convenientes! “Las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (Romanos 8:18).
“¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo el que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado” (1 Corintios 9:24-27). “Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis, pero yo y mi casa serviremos a Jehová” (Josué 24:15).