Boyce Mouton
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UNA VOZ

Boyce Mouton · 1 page · 809 words

UNA VOZ

“Como está escrito en Isaías el profeta: He aquí yo envío mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará tu camino delante de ti. Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor; enderezad sus sendas”

(Marcos 1:2 y 3).

Juan el Bautista era una “voz”. No tenía un ministerio complicado. No tenía un séquito de personal bien remunerado ! sólo tenía una voz. Su ministerio era predicar. Aparentemente no dio ningún alimento a los hambrientos; tampoco dio ayuda financiera a los necesitados. Tenía solamente una voz. Vivía en el desierto y evidentemente no tenía trabajo ni fuente fija de ingresos. Comía langostas y miel silvestre. Sin embargo, todo eso no lo detenía de proclamar el mensaje que Dios le había dado. Su mensaje nunca dejó de lado la necesidad del arrepentimiento. Él no era una caña movida por el viento, sino se quedó firme como la roca de Gibraltar al enfrentar oposición. Los que vivían en las moradas de reyes llevaban ropa de lujo pero Juan estaba vestido de pelo de camello y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos. Sin embargo, nada le detenía de usar su voz para predicar el mensaje de Dios. Era fiel a su llamamiento. Era una voz que clamaba en el desierto. Estaba preparando el camino para el Señor Jesús. Su voz indignaba a los líderes religiosos cuando se refirió a ellos como “una generación de víboras” huyendo de la ira venidera.

Su mensaje era pertinente. Insistió que el que tiene dos túnicas debía dar al que no tenía y el que tenía qué comer, debía hacer lo mismo. Dijo a los publicanos que no debían cobrar más de lo debido. Y les dijo a los soldados que no debían extorsionar a nadie, ni calumniar y que debían estar contentos con su salario (Lucas 3:10-14). Su voz llamó la atención a la gente de Jerusalén, Judea, y de toda la región del río Jordán. Muchos confesaron sus pecados y fueron bautizados. Su ministerio era tan importante que Isaías lo describió ocho siglos de antemano. Juan sería una “voz que clama en el desierto” como uno preparando camino a Jehová (Isaías 40:3). Se escuchó su voz en la soledad del desierto. Juan no dio eco a los sentimientos de la sociedad, sino los desafió. Tenía el valor para estar solo y hablar el mensaje de Dios. Como Ud. ya sabe, también fue el hombre que bautizó al Señor Jesús.

Muchos, si no la mayoría, de los profetas de Dios tuvieron sus ministerios validados por señales y milagros. Sin embargo, Juan no hizo ningún milagro (Juan 10:41). Era sólo una voz. Ni fue destinado su ministerio a crecer. Al contrario, fue destinado a menguar y desaparecer. Juan lo explicó así: “No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo. Vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él. El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo está cumplido. Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe” (Juan 3:27-30).

En realidad, la “voz” de Juan el Bautista causó su muerte. Tuvo el valor de decir al rey Herodes: “No te es lícito tener la mujer de su hermano” (Marcos 6:18). Una mujer vengativa, una danza seductiva, y un rey en un estado de embriaguez, silenciaron a esa voz, haciéndole a Juan un mártir.

En los ojos de muchos, los predicadores están al final de la fila, como hombres condenados a muerte. Su estado social es un espectáculo. En particular, Juan era el objetivo de vilificación, porque era únicamente una “voz”. Sin embargo, en los ojos de Dios, “Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista (Mateo 11:11). Además, este hombre era el Elías predicho por Malaquías (Malaquías 4: 5 y 6). Su voz haría volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres. De alguna manera, Dios usó aquella voz solitaria para levantar los valles y bajar las montañas para hacer sendas derechas para el Mesías. De alguna manera, el mensaje de arrepentimiento de Juan resonaría a tal punto que el Señor Jesús tendría éxito. De alguna manera, su voz ayudaría al Señor Jesús establecer una iglesia y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. De alguna manera, la voz de Juan ayudó al Señor Jesús en tomar sobre Sí mismo los pecados del mundo para llegar a ser el único Mediador entre Dios y los hombres (1 Timoteo 2:5). ¡Nunca tome a la ligera el ministerio de los que han decidido usar su voz para Dios!