UNA MEJOR RESURRECCIÓN
UNA MEJOR RESURRECCIÓN
“Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección” (Hebreos 11:35).
COMO SABEMOS, TODOS SERÁN RESUCITADOS DE ENTRE LOS MUERTOS
- “Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán
despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua” (Daniel 12:2).
- “No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que
están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; más los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación” (Juan 5:28 y 29).
- “Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que
vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras” (1 Tesalonicenses 4:15-18).
- Hay más Escritures acerca de este tema que podríamos citar. Obviamente, “los
que están en los sepulcros oirán su voz”.
¿CÓMO ENTONCES “OBTENDRÁN ALGUNOS UNA MEJOR RESURRECCIÓN?
Como ya hemos citado: “Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados. no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección” (Hebreos 11:35).
Mientras “todos” serán resucitados, “otros” obtendrán una mejor resurrección. ¿Qué quiere decir esto? Mientras no podemos ser dogmáticos con respecto a nuestra respuesta, es algo que vale la pena investigar.
La palabra griega traducida como “obtener” es tunchano. ¡Significa “dar en la marca”! Si uno está disparando a un blanco, tunchano quiere decir dar en el blanco. La palabra bíblica para “pecado” es hammartia que quiere decir “fallar al blanco”.
En nuestro texto, los que “dan en el blanco” son atormentados por causa de Cristo, “no aceptando el rescate”.
Quizás esto fuera a lo que se refería el apóstol Pablo cuando escribió a los filipenses acerca de la manera en que llegarían a “la resurrección de entre los muertos” (Filipenses 3:11). Obviamente, esto es una resurrección distinta a la resurrección general que sucederá con “todos los que están en los sepulcros” (Juan 5:28).
Pablo explicó a los filipenses que estimó todos sus logros como basura para que pudiera alcanzar la justicia que viene de Dios por fe. Él continuó: “a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos” (Filipenses 3:10 y 11).
- Note que el libro de Hebreos relaciona la “mejor resurrección” con los que fueron
atormentados y que rechazaron el rescate.
- Esto precisamente describe al Señor Jesús. Él fue atormentado y rechazó ser
librado.
- El deseo de Pablo involucraba el sufrimiento, porque él quería “conocerle, y el
poder de su resurrección y la participación de sus padecimientos”.
- La palabra griega común para “resurrección” es anastasis. Se deriva de ana
(arriba) y histemi (pararse). La palabra para resurrección literalmente significa “pararse otra vez”.
- Como ya hemos mencionado, no hay ninguna necesidad de “ganar” esta
resurrección. Todos, los malos y los buenos serán resucitados.
- Pero Pablo quería “en alguna manera llegar a la resurrección de entre los
muertos”. En esa oportunidad usó otra palabra para resurrección. Para describir esa resurrección que buscó “obtener”, usó la palabra exanastasis. Esta es la palabra común para resurrección con la palabra ek en frente de ella. La palabra ek significa “de” o “fuera de”. Así que esta palabra exanastasis, aparentemente se refiere a una resurrección especial que es “de” o “fuera de” la resurrección normal experimentado por otros.
- Esta es la única vez que se usa la palabra exanastacis en la Biblia.
LOS MÁRTIRES SON ESPECIALES PARA DIOS
No debemos estar sorprendidos que algunas personas recibirán recompensas que son distintas a las que otros recibirán. El Señor Jesús dijo a sus discípulos: “El que a
vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá. Y cualquiera que dé a uno de estos pequeños un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa” (Mateo 10:40-42).
La palabra “mártir” se deriva de la palabra griega martus que quiere decir “testigo”. Se usa para aquellos que vieron la resurrección del Señor Jesús y padecieron y murieron por testificar de lo que habían visto.
Parece que los mártires son puestos por Dios en una categoría especial.
- “Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que
habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos” (Apocalipsis 6:9-11).
- “Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la
palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte” (Apocalipsis 12:11).
- “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de
juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años” (Apocalipsis 20:4).
- Por lo tanto, no debemos estar sorprendidos si Dios da recompensas especiales a
los mártires. ¡Quizás una parte de su recompensa especial sea “la mejor resurrección” mencionado en Hebreos 11:35!
NO DEBEMOS DELIBERADAMENTE BUSCAR EL MARTIRIO
El Señor Jesús dijo: “No temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno” (Mateo 10:28). Pablo ciertamente no temía la muerte o los que querían matarle. El hecho de que los mártires no temen la muerte es actualmente una advertencia a aquellos que los persiguen. Desde la cárcel en Roma, Pablo escribió esto a los filipenses: “y en nada intimidados por los que se oponen, que para
ellos ciertamente es indicio de perdición, más para vosotros de salvación; y esto de Dios” (Filipenses 1:28).
Pablo ya había explicado a los filipenses sus pensamientos acerca de la muerte. Escribió: “conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte. Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Más si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger. Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros. Y confiado en esto, sé que quedaré, que aún permaneceré con todos vosotros, para vuestro provecho y gozo de la fe, para que abunde vuestra gloria de mí en Cristo Jesús por mi presencia otra vez entre vosotros” (Filipenses 1:20-26).
Pablo fue liberado de la cárcel en aproximadamente 62 a 63 d. de C. pero fue arrestado otra vez en aproximadamente 67 a 68 d. de C. Esta vez Pablo sabía que iba a ser ejecutado y escribió a Timoteo: “Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida” (2 Timoteo 4:6-8).
No hay nada en la Biblia acerca de la muerte de Pablo, pero según la tradición, fue degollado por el emperador Nero en aproximadamente el año 68 d. de C. Quizás Dios sí contestó su oración y lo permitió obtener una mejor resurrección.
HAY LOS QUE HAN NACIDO PARA SER MÁRTIRES
¡Por supuesto, el ejemplo principal de esto es el Señor Jesús!
- Es Señor Jesús fue destinado a morir como mártir desde antes de la creación del
mundo (1 Pedro 1:18-20).
- El Señor Jesús hacía años había advertido a Pedro de que experimentará una
muerte que glorificaría a Dios (Juan 21:18 y 19).
- Jacobo, el hermano de Juan fue asesinado a espada por el perverso rey Herodes
(Hechos 12:1-3). Pero Dios envió a un ángel para librar a Pedro de la misma muerte.
- Dios es soberano y permite que algunos sean librados de los leones, y que otros
sean comidos por los leones. Pero “todos” fueron comendados por su fe (Hebreos 11:32-40).
- Job lo dijo maravillosamente: “He aquí, aunque él me matare, en él
esperaré” (Job 13:15).
- Sin importar lo que suceda con nosotros, “No os ha sobrevenido ninguna
tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no nos dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1 Corintios 10:13).
- Sin importar lo que Dios nos llame a hacer, “Por lo cual, hermanos, tanto
más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Pedro 1:10 y 11).
LA PETICIÓN DEL SEÑOR JESÚS
Es común preguntar si alguien tiene una petición especial para Dios Si preguntáramos esto al Señor Jesús, quizás él repitiera esta petición que hizo a sus discípulos: “A la verdad la mies es mucha, más los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies” (Mateo 9:37 y 38).
Respondiendo a esta petición, digamos con Isaías: “Heme aquí, envíame a mí” (Isaías 6:8).
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