UNA LEY Y ORDENANZA
UNA LEY Y ORDENANZA
“Desde aquel día en adelante fue esto por ley y ordenanza
en Israel, hasta hoy” (1 Samuel 30:25).
El Señor Jesús dijo: “Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4).
Hoy estudiaremos un texto poco conocido escrito hace miles de años que aún tiene significado para nosotros hoy en día.
Primeramente, consideremos brevemente el trasfondo de este texto:
- Aquis, el filisteo, dio a David y sus hombres la ciudad de Siclag como un lugar
para vivir (1 Samuel 27:6).
- Mientras David y sus hombres estaban peleando, los amalecitas invadieron a
Siclag y la asolaron y le prendieron fuego (1 Samuel 30:1).
- No obstante, los amalecitas no mataron a nadie, pero tomaron cautivos a todos,
tanto jóvenes como viejos.
- Las mujeres de todos y sus hijos fueron tomados cautivos, incluyendo las
mujeres de David, Ahinoam y Abigail (1 Samuel 30:4 y 5).
- David consultó a Jehová y le aseguró el éxito en perseguir a los amalecitas y
rescatar a los cautivos (1 Samuel 30:8).
- Por lo tanto, David con 600 hombres, persiguieron a los amalecitas. No obstante,
cuando llegaron al torrente de Besor, 200 de los hombres estuvieron tan cansados que no pudieron pasarlo (1 Samuel 30:10).
- David dejó a estos 200 hombres para cuidar los suministros y continuó la
persecución.
- David sorprendió a los amalecitas mientras estaban comiendo, bebiendo y
haciendo fiesta por todo el botín que habían tomado (1 Samuel 30:16).
- David y sus hombres atacaron y lucharon con los amalecitas desde la mañana
hasta la tarde del día siguiente. También recobraron todo lo que los amalecitas habían tomado. “Y no les faltó cosa alguna, chica ni grande, así de hijos como de hijas, del robo, y de todas las cosas que les habían tomado; todo lo recuperó David. Tomó también David todas las ovejas y ganado mayor; y trayéndolo todo delante, decían: Éste es el botín de David” (1 Samuel 30:19 y 20).
- Cuando David y sus hombres regresaron al torrente de Besor donde estaban sus
suministros, los hombres que los guardaban salieron a recibirlos (1 Samuel 30:21).
- Algunos hombres malos y perversos con David no querían que estos 200
hombres participaran en el botín porque no lucharon en la batalla (1 Samuel 30:22).
- No obstante, David dio un decreto. Dijo: “¿Y quién os escuchará en este
caso? Porque conforme a la parte del que desciende a la batalla, así ha de ser la parte del que queda con el bagaje; les tocará parte igual. Desde aquel día en adelante fue esto por ley y ordenanza en Israel hasta hoy” (1 Samuel 30:24 y 25).
- Es ese decreto que es el tema de esta lección.
- Esta ley y ordenanza nos da algo profundo en qué pensar hoy. Estos 200
hombres representan a miles de personas piadosas cuyo trabajo muchos consideran “insignificante”. DAVID RECONOCIÓ QUE LO QUE HICIERON ERA NECESARIO. ¡HACÍAN ALGO QUE NECESITABA SER HECHO! CONSE- CUENTEMENTE, DAVID HIZO UNA LEY Y ORDENANZA QUE PERSONAS COMO ELLAS SIEMPRE DEBERÍAN SER HONRADAS. ¡LA DECISIÓN DE DAVID FUE HONRADA DESDE AQUEL DÍA Y AÚN DEBE SER HONRADA HOY!
- Esto es alentador a la mayoría de nosotros que no somos famosos. El Señor Jesús
enseñó a sus discípulos que aun un acto sencillo como dar un vaso de agua fría, no será olvidado por Dios (Mateo 10:42).
- En la noche antes de su crucifixión, el Señor Jesús se humilló y lavó los pies de
sus discípulos (Juan 13:1-17). El Señor Jesús dijo: “Pues, si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis” (Juan 13:14 y 15).
- En el día del juicio, los que son salvos serán galardonados por actos sencillos de
bondad que fácilmente pueden ser pasados por alto. ¡Alimentar a los hambrientos, dar un vaso de agua fría a los sedientos, vestir a los desnudos, cuidar a los enfermos, y visitar a los encarcelados podrían parecer como actos insignificantes a muchos, pero no son insignificantes a Dios! (Mateo 25:31-46).
- ¡Si Dios nos llama a hacer algo, no es insignificante!
DAVID ENTENDIÓ LO QUE ES SERVIR SIN GLORIA
Esos 200 hombres que se quedaron con los suministros, probablemente le recordó a David su propia tarea humilde de ser pastor de ovejas. El hermano mayor de David, Eliab, se burló de él por haber sido asignado una tarea tan insignificante (1 Samuel 17:28).
- Recuerde cuando Samuel vino a Belén para hacer un sacrificio al Señor y también
para ungir al próximo rey de Israel (1 Samuel 16:2).
- Por supuesto, era un acontecimiento especial que involucraba a los ancianos de la
ciudad y la familia entera de Isaí, el padre de David (1 Samuel 16:2-5). Por supuesto, David quería estar allí.
- Sin embargo, David no fue permitido ir. Como el hijo menor de la familia, tuvo
que apacentar las ovejas (1 Samuel 16:11).
- Las ovejas sin pastor andan errantes (Ezequiel 34:5). Sin alguien para
protegerlas, son presa de los leones y los osos (1 Samuel 17:34-37). El buen pastor no abandonará sus ovejas, sino dará su vida por ellas (Juan 10:11).
- David era un buen pastor. Quería estar en la ciudad para la celebración, pero
reconoció que cuidar las ovejas en el campo era una tarea necesaria.
- ¡Conocemos la historia! Tuvo un final feliz para David. Samuel rechazó a los
demás hermanos de David y lo ungió a David para ser el próximo rey de Israel (1 Samuel 16:12).
- “Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su
poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él.” Dios encontró a David porque era un varón conforme a su corazón (Hechos 13:22).
- “Y Samuel tomó el cuerno de aceite, y lo ungió en medio de sus
hermanos, y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David” (1 Samuel 16:13).
- Ningún trabajo es insignificante cuando se hace para el Señor. ¡Recuerde!
“Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” (Mateo 23:32).
SUFRIR UNA “MUDANZA”
Hay países donde dejar su casa sin alguien para cuidarla, podría resultar en una “mudanza”. Consecuentemente, nunca se deja a la casa desatendida. Por lo tanto, no todos los miembros de la familia pueden asistir a las reuniones de la iglesia a la vez. Para evitar una “mudanza”, alguien tiene que quedarse en casa. Para evitar un robo, hay que cuidar sus posesiones constantemente. Es una tarea humilde, pero alguien tiene que hacerla.
El Señor Jesús usó una analogía similar para advertir a todos para que estuvieran preparados para su venida. Dijo: “Pero sabed esto, si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa. Por tanto, también vosotros estad preparados porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis” (Mateo 24:43 y 44).
En otra ocasión, el Señor Jesús dijo: “Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo. Es como el hombre que yéndose lejos, dejó su casa, y dio autoridad a sus siervos, y a cada uno su obra, y al portero mandó que velase” (Marcos 11:33 y 34).
¡Meramente “velar” podría ser una tarea insignificante, pero aún, debe hacerse!
¡Recuerde! “Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él” (Colosenses 3:17). Los que hacen una buena cosa en el nombre de nuestro Señor Jesús no deben ser menospreciados.
EL DÍA DE REPOSO
¡Lo que el Señor Jesús hizo en el día de reposo nos da entendimiento! Nos anima a hacer cosas que necesitan ser hechas.
El Señor Jesús enseñó que el día de reposo fue hecho para el hombre, no el hombre para el día de reposo (Marcos 2:27). Este es un principio importante. “¿Quién de vosotros si su asno o su buey cae en algún pozo, no lo sacará inmediatamente, aunque sea en el día de reposo?” (Lucas 14:5). Para ilustrar esto, he aquí 7 milagros que el Señor Jesús hizo en el día de reposo.
- Sanó al paralitico en el estanque de Betesda (Juan 5:1-15).
- Echó fuera un espíritu inmundo de un hombre en la sinagoga de Capernaum
(Marcos 1:21-28).
- Sanó a la suegra de Pedro y muchos otros (Marcos 1:29-34).
- Sanó a un hombre con la mano seca en una sinagoga (Marcos 3:1-6).
- Sanó al hombre que nació ciego (Juan 9:1-41).
- Sanó a una mujer que desde hacía 18 años andaba encorvada (Lucas 13:10-17).
- Sanó a un hidrópico (Lucas 14:1-6).
Cuando el Señor Jesús y sus discípulos fueron criticados por recoger el grano en el día de reposo, les recordó que: “¿No habéis leído lo que hizo David cuando él y los que con él estaban tuvieron hambre; como entró en la casa de Dios, y comió los panes de la proposición, que no les era lícito comer ni a él ni a los que con él estaban, sino solamente a los sacerdotes? ¿O no habéis leído en la ley, como en el día de reposo los sacerdotes en el templo profanan el día de reposo, y son sin culpa? Pues os digo que uno mayor que el templo está
aquí. Y si supieses qué significa: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes; PORQUE EL HIJO DEL HOMBRE ES SEÑOR DEL DÍA DE REPOSO” (Mateo 12:3-8).
El Señor Jesús es Dios (1 Timoteo 3:16). Consecuentemente, ¡él es Señor de todo, incluyendo el día de reposo! Por eso, él puede decir lo que es lícito hacer en el día de reposo. Hay que hacer algunos trabajos los siete días de la semana y el Señor Jesús entiende eso. ¡Nunca está incorrecto hacer lo correcto! Nadie debe ser criticado por hacer lo que es necesario hacer.
Los hombres de David hicieron lo necesario. ¡El Señor Jesús también hizo lo necesario. Nosotros también debemos hacer lo que es necesario!
MISERICORDIA Y SACRIFICIO
El Señor Jesús dijo a sus críticos: “Y si supieseis qué significa: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes” (Mateo 12:7).
¡Recuerde! Comenzamos nuestro estudio contemplando a los 200 hombres que fueron honrados por David por hacer lo necesario. No pudieron hacer lo que hicieron 400 de sus compañeros, pero pudieron hacer algo. Obviamente, la mayoría de las posesiones que cuidaron no pertenecían a ellos. No obstante, cuidaron a todas ellas. No estaban pensando en ellos mismos, sino estaban pensando en otros.
El Señor Jesús explicó sus acciones en el día de reposo pidiendo a nosotros que contemplemos “misericordia” y “sacrificio”. Estas dos acciones importantes provienen de motivaciones opuestas. El enfoque de la misericordia es externo. El enfoque del sacrifico es interno. ¡Nadie hace un sacrificio por otra persona y nadie extiende misericordia por egoísmo!
La cita acerca de la misericordia y el sacrificio se encuentra en el libro de Oseas. Se le ordenó: “Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación; porque la tierra fornica apartándose de Jehová” (Oseas 1:2).
Las implicaciones de este mandato son profundas. Si Oseas estuviera pensando en sí mismo, nunca se habría casado con una mujer de mala reputación. Asimismo, si el Señor Jesús estuviera pensando en sí mismo, nunca habría venido al mundo para morir por pecadores. Por lo tanto, Oseas enseña una lección importante. Se entregó a una mujer adúltera tal como Dios se entregó por una nación adúltera, y tal como el Señor Jesús se entregó por un mundo adúltero. Quizás nosotros también debiéramos entregarnos a algún otro.
La cita “Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos” se encuentra en Oseas 6:6. Esto no es un asunto periférico, sino tiene que ver con el asunto mismo de entender a Dios. El sacerdote y el levita en esta parábola representan el sistema de sacrificios.
El Señor Jesús hizo una distinción clara entre la misericordia y el sacrificio al contar la parábola del buen samaritano (Lucas 10:25-37). Cuando vieron a un hombre
necesitado, pensaron más en sí mismos que en él. Tocar a ese hombre pudo haberles hecho inmundos y así impedirles a ofrecer sacrificios. En cambio, el buen samaritano pensó más en el hombre necesitado que en sí mismo. Estaba dispuesto a arriesgar contaminarse al ayudarle. Ungió sus heridas con aceite y vino, lo puso en su asno, lo llevó al mesón y pagó los gastos de su cuidado. El Señor Jesús preguntó: “¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve y haz lo mismo” (Lucas 10:36 y 37).
¡El Señor Jesús no critica a los que se olvidan de ellos mismos y muestran misericordia, y tampoco debemos nosotros! En los ojos de Dios, mostrar misericordia es más importante que holocaustos.
ESTABLECER PRIORIDADES
Hacer lo necesario requiere discernimiento. Siempre hay más cosas que debemos hacer de lo que sea posible hacer. Por eso, tenemos que orar a Dios pidiendo sabiduría y establecer prioridades. El Señor Jesús provee entendimiento de esto cuando sanó un hombre con la mano seca (Mateo 12:9-14). Este milagro sucedió en una sinagoga en el día de reposo. Parece que los enemigos del Señor Jesús arreglaron el acontecimiento porque estaban buscando una razón para acusarle. Entonces dijeron:
“¿Es lícito sanar en el día de reposo?”
El Señor Jesús les contesto: “¿Qué hombre habrá de vosotros que tenga una oveja, y si ésta cayere en un hoyo en día de reposo, no le eche mano y la levante?
Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja?
Por consiguiente, es lícito hacer el bien en los días de reposo. Entonces dijo a aquel hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y le fue restaurada sana como la otra.
Y salidos los fariseos, tuvieron consejo contra Jesús para destruirle” (Mateo 12:10-14).
OBVIAMENTE, ¡LOS HOMBRES SON MÁS IMPORTANTES AL SEÑOR JESÚS QUE LOS ANIMALES! POR LO TANTO, ¡ES MÁS IMPORTANTE RESCATAR A UN HOMBRE QUE ES RESCATAR A UNA OVEJA!
- NO OBSTANTE, ¡LOS FARISEOS TUVIERON PRIORIDADES EQUIVOCADAS!
ELLOS RESCATARÍAN A UNA OVEJA EN EL DÍA DE REPOSO PERO NO A UN HOMBRE.
- ELLOS CONDENARON AL SENOR JESÚS POR SANAR EN EL DÍA DE
REPOSO PERO EL MISMO DÍA DE REPOSO ESTABAN PLANEANDO MATARLE.
- POR ESO, EL SEÑOR JESÚS DIJO A LOS FARISEOS: “¡SERPIENTES,
GENERACIÓN DE VÍBORAS! ¿CÓMO ESCAPARÁN DE LA CON- DENACIÓN DEL INFIERNO?” (Mateo 23:33).
¡Satisfacer una necesidad y ayudar a la gente eran prioridades del Señor Jesús y también deben ser prioridades de nosotros!
LAS COSAS MÁS IMPORTANTES
Cuando no sabemos qué hacer, debemos orar a Dios pidiéndole sabiduría (Santiago 1:5). ¡Dios puede ayudarnos a escoger las cosas que son más importantes!
El Señor Jesús dijo: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer sin dejar de hacer aquello. Guías ciegas, que coláis el mosquito, y tragáis el camello!” (Mateo 23:23 y 24).
¡Diezmar era importante pero “justicia, misericordia, y fe” eran más importantes!
En Mateo 23 el Señor Jesús expresó siete ayes con respecto a los escribas y fariseos (Mateo 23:13, 15, 16, 23, 25, 27, 29). Su problema era que impusieron las reglas y las regulaciones sobre la gente. Así como el hombre es más importante que una oveja, una relación correcta con la gente es más importante que hacer un sacrificio. El Señor Jesús dijo: “Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda” (Mateo 5:23 y 24).
Una vez un maestro de la ley preguntó al Señor Jesús: “¿Cuál es el primer mandamiento de todos?” (Marcos 12:28).
(¡Recuerde! El Talmud judío enumera 613 mandamientos que se encuentran en la Torá.)
“El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos” (Marcos 12:28-31).
“Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios y no hay otro fuera de él; y el amarle con todo el corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios” (Marcos 12:32 y 33).
“Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dijo: No estás lejos del reino de Dios” (Marcos 12:34).
¡CUANDO ENTENDEMOS QUE AMAR AL PROJIMO COMO UNO MISMO ES MÁS IMPORTANTE QUE TODOS LOS HOLOCAUSTOS Y SACRIFICIOS, NO ESTAMOS LEJOS DEL REINO DE DIOS!
PODEMOS APRENDER HOY DE LA LEY Y ORDENANZA DADA POR DAVID
¡Recuerde! “Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza” (Romanos 15:4).
Cuatrocientos de los hombres de David eran jóvenes, fuertes, y llenos de energía. Estaban dispuestos y capaces de perseguir a los amalecitas y vencerlos en una batalla. No obstante, doscientos hombres estaban demasiado cansados para continuar la persecución. Esos doscientos hombres no pudieron hacer todo, pero pudieron hacer algo. Lo que hicieron era tan significante que David promulgó una ley y ordenanza que hombres como ellos siempre deben ser honrados. ¡NOSOTROS TAMPOCO PODEMOS HACER TODO, PERO PODEMOS HACER ALGO!
Hay un número infinito de cosas que podemos hacer para Dios. Pablo escribió a los corintios: “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo. Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho” (1 Corintos 12:4-7).
Como ya hemos dicho, ¡no podemos hacer todo, pero podemos hacer algo!
Salomón dijo que cuando estamos muertos, ya será tarde para hacer algo. Dijo: “Todo lo que viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas, porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría” (Eclesiastés 9:10).
¡Mire a su alrededor ahora mismo! Seguramente puede ver algo que necesita hacerse. ¡Mientras no podemos hacer nada después de morir, podemos hacer algo ahora mismo. ¡Entonces, hagámoslo!
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(Este estudio fue escrito por Boyce Mouton. ¡Los derechos no son reservados! Se puede reproducir el estudio entero o partes, sin alteraciones, para la gloria de Cristo y el avance de su reino.)