UN SOLO SACRIFICIO
UN SOLO SACRIFICIO
“Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados” (Hebreos 10:11-14).
La magnitud de esta gestión está más allá de la comprensión humana.
- Este único sacrificio pagó por todos los pecados cometidos bajo el primer pacto
(Hebreos 9:15).
- Este solo sacrificio pagó de antemano por todos los pecados que serían cometidos
en el futuro (Hebreos 10:14).
- Lo que la sangre de millones de toros y machos cabríos no pudo hacer, la sangre
del Señor Jesús hizo con un solo sacrificio (Hebreos 10:4 y 10).
La decisión con respecto al sacrificio de Cristo se hizo antes de la creación del mundo.
- Antes de la creación del mundo, Dios determinó a salvar a la humanidad por
medio de la sangre preciosa de Cristo (1 Pedro 1:20).
- Con respecto a esta salvación, los profetas trataron con mucha diligencia de
entender el plan de Dios. ¡No pudieron! Solamente entendieron que sus profecías no fueron para ellos mismos, sino para una generación futura (1 Pedro 1:10-12).
- Aun los ángeles querían investigar esas cosas, pero no pudieron (1 Pedro 1:12).
El plan de sacrificar a Cristo era tan audaz que nadie pudo concebirlo.
- “Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni
han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios” (1 Corintios 2:9 y 10).
- Este misterio estaba escondido en Dios durante las edades pasadas, pero ahora
ha sido revelado a los principados y a las potestades en los lugares celestiales
conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor (Efesios 3:10 y 11).
- “E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue
manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria” (1 Timoteo 3:16).
Muchas cosas milagrosas acompañaron la muerte del Señor Jesús que eran visibles.
- “Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora
novena” (Mateo 27:45).
- “Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu.
Y he aquí, el velo del templo se rasgo en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron" (Mateo 27:50 y 51).
- “y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían
dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos” (Mateo 27:52 y 53).
Otras cosas milagrosas ocurrieron con la muerte del Señor Jesús que no eran visibles.
- “Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo
sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios” (Hebreos 10:12).
- Por su muerte, el Señor Jesús nos abrió una nueva manera de vivir para que
nosotros los creyentes podamos entrar en la presencia de Dios con plena certidumbre (Hebreos 10:19 y 20).
- “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él (Señor Jesús)
también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo” (Hebreos 2:14). También trajo vida e inmortalidad a la luz por medio del Evangelio (2 Timoteo 1:10).
La muerte del Señor Jesús logró lo que no podía ser hecho por la ley de Moisés.
- “Todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser
justificados, en él es justificado todo aquel que cree” (Hechos 13:39).
- En Moisés cada año se hizo memoria de los pecados (Hebreos 10:3). En Cristo,
nuestros pecados son olvidados (Hebreos 8:12).
El Señor Jesús nos dio la cena del Señor para ayudarnos a recordar su muerte (1 Corintios 11:20-34).
- Partimos el pan para recordar su cuerpo (1 Corintios 11:24).
- Bebemos la copa para recordar su sangre (1 Corintios 11:25).
- Cuando comemos el pan y bebemos la copa, proclamamos la muerte del Señor
hasta que él venga (1 Corintios 11:26).
La iglesia primitiva se reunió en el primer día de la semana para partir el pan (Hechos 20:7).
- Cada uno debía examinarse antes de participar, porque comer sin discernir al
cuerpo del Señor, traería juicio sobre uno mismo (1 Corintios 11:28 y 29).
- La sangre del Señor Jesús fue una parte integral para que se reunieran (Hebreos
12:24).
- Comer la cena del Señor en una manera indigna, traería enfermedades y la
muerte (1 Corintios 11:30).
Tenemos que recordar la sangre del Señor Jesús con gran respeto.
- “El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres
testigos muere irremisiblemente” (Hebreos 10:28).
- “¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo
de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?” (Hebreos 10:29).
- “Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y
gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio” (Hebreos 6:4-6).
El evangelio no sólo involucra la muerte de Cristo, sino también su resurrección.
- “Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el
cual también recibisteis, en el cual también perseveráis; por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” (1 Corintios 15:1-4).
- “Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es
también vuestra fe” (1 Corintios 15:14).
- “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que
durmieron es hecho. Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida” (1 Corintios 15:20-23).
Los que crucificaron a Cristo dijeron a Pedro: “¿Qué haremos? (Hechos 2:37).
•
Pedro respondió: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos 2:38).
•
“Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación” (Hechos 2:40).
•
“Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas” (Hechos 2:41).
¡QUISIERA ROGARLE QUE POR FAVOR ACEPTE ESTE MENSAJE!
•
¡Si verdaderamente cree Ud. que el Señor Jesús murió por sus pecados, y resucitó de entre los muertos, necesita arrepentirse inmediatamente y ser bautizado!
•
Cuando se arrepienta y se bautice, recibirá el perdón de sus pecados y el don del Espíritu Santo.
•
Entonces el Señor le añadirá a su cuerpo (Hechos 2:47), y Ud. llegará a ser parte de su iglesia (1 Corintios 12:13).
________________
Este estudio fue escrito por Boyce Mouton. ¡Los derechos no son reservados y se puede usar este material en cualquier manera que traiga honra y gloria al Señor Jesucristo!