Boyce Mouton
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SUFRIR PENALIDADES

Boyce Mouton · 7 pages · 3,030 words

SUFRIR PENALIDADES

“Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo” (2 Timoteo 2:3).

Antes de enviar a los soldados a una batalla, las fuerzas armadas tienen que asegurar que ellos pueden soportar adversidades. El entrenamiento incluye situaciones muy difíciles con muy poco sueño que prueban su resistencia física y mental, además de su resistencia al frío y al dolor, el trabajar en equipo, y su actitud y su habilidad de trabajar en condiciones de estrés físico y mental con poco descanso. Sobre todo, prueba su determinación y su disposición.

¡Pablo quería que Timoteo soportara las dificultades como buen soldado! Timoteo conocía la “doctrina, conducta, propósito, fe, longanimidad, amor, paciencia” de Pablo (2 Timoteo 3:10) Entonces Pablo amonestó a Timoteo “Tú, pues, sufre penalidades como un buen soldado de Jesucristo”. La vida cristiana de Pablo probó que seguir a Cristo no es fácil. Requiere tomar su cruz cada día (Lucas 9:23). Sufrir siempre ha sido parte de la obediencia a Dios. De hecho, ¡es difícil encontrar a alguna persona importante en la Biblia que no ha sufrido por su fe!

NOÉ

Por ejemplo, Dios mandó a Noé: “Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera. Y de esta manera la harás: de trescientos codos la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura. Una ventana harás al arca, y la acabarás a un codo de elevación por la parte de arriba; y pondrás la puerta del arca a su lado; y le harás piso bajo, segundo y tercero” (Génesis 6:14-16). ¡Si Ud. piensa que esto sería fácil, entonces edifique Ud. un arca de las mismas dimensiones! Recuerde, por favor, que Noé no tenía herramientas eléctricas. ¡Todo fue hecho a mano y Noé tuvo que hacerla correctamente la primera vez, sino todas la criaturas en el arca morirían!

Noé estaba en el arca por un año y 17 días. Entró al arca 7 días antes de que el diluvio comenzó (Génesis 7:1-4). El diluvio comenzó en el día 17 del segundo mes del año 600 de la vida de Noé (Génesis 7:11). Noé bajó del arca un año con 17 días después del diluvio (Génesis 8:13 y 14). Durante todo este tiempo, Noé tuvo que alimentar a miles de animales y aves, y tuvo que desechar su excremento. ¡Si Ud. piensa que esto fue fácil, piense en el trabajo que causa un solo perro en su casa!

Alguien ha dicho que si no fuera por la tormenta fuera del arca, el olor hubiera sido inaguantable.

¡Ciertamente, Noé sufrió dificultades

ABRAHAM

Abraham vivió en Ur de Caldea, una de las ciudades más desarrolladas del mundo entero en esa época. La Librería Cristiana afirma: Ur era un área metropolitana próspera, sede de los reyes sumarios de esa época, que junto con sus alrededores, tuvo una población de aproximadamente 250,000 personas. Ese centro rico de comercio y fabricación, de terreno plano y fértil, tenía madera y linaza y era famoso por su industria de textiles que fueron tejidos en varios tipos de telas para ser exportados a otros países. Otras exportaciones incluían granos, dátiles, pescado, y pieles de cuero. Importaciones de tan lejos como Asia Menor y el sur de la India llegaron a Ur en caravanas y naves e incluían metales preciosos, marfil, perlas, especias, comida exótica, y árboles de fruta, y maderas aromáticas. Buenas comunicaciones y un buen sistema bancario ayudaron en hacer todo esto posible. Suficiente evidencia existe para indicar que la Ur de Abraham también tenía ingenieros y arquitectos expertos, agricultores sabios, y artesanos, además de joyeros famosos. Las obras de estos últimos adornaron a muchos de los ciudadanos. De veras, los sepulcros de la gente real de Ur de 500 años antes de Abraham, han revelado muchos objetos de artesanía hechos de oro y piedras preciosas.

Como sabemos, Abraham fue llamado por Dios a dejar las comodidades de la vida en la ciudad y vivir en tiendas (Hebreos 11:8-10). Como un nómada, en una tierra desconocida, soportó una hambruna, calor y frío, odio y guerra, y muchas otras dificultades. Aunque Dios lo guió a la tierra prometida, en realidad, durante su vida no recibió ni un metro cuadrado de esa tierra (Hechos 7:5).

¡Si Ud. piensa que vivir en tiendas en el desierto por años es fácil, probablemente Ud. nunca ha vivido en una tienda!

DAVID

Después de que David mató a Goliat, el rey Saúl se puso celoso de él. Llegó a estar tan celoso que quería ver a David muerto. Primero, Saúl mismo trató de matar a David (1 Samuel 19:10). Cuando falló, envió a hombres a la casa de David para matarle (1 Samuel 19:11). Entonces otra vez Saúl trató de matar a David con una lanza (1 Samuel 20:33). Por eso, David huyó de la ira del rey Saúl y llegó a ser fugitivo. Pronto, unos 400 hombres descontentos se juntaron con David y él llegó a ser su líder. Más tarde, el número de seguidores de David creció a cerca de 600 hombres (1 Samuel 23:13). Para poder sobrevivir, esos hombres constantemente se trasladaban de un lugar a otro y sufrieron las consecuencias.

Entonces el perverso rey Saúl envió a 3,000 hombres escogidos para matar a David (1 Samuel 24:2). Saúl buscaba a David como si estuviera persiguiendo a una perdiz (1 Samuel 26:20). Según Hechos 13:21, Saúl reinó por 40 años. Así que David era un fugitivo por un tiempo largo y estaba huyendo constantemente para salvar su vida.

Después que Saúl murió en una batalla, David llegó a ser el rey de Judá y reinó sobre Hebrón por siete años y seis meses (2 Samuel 2:11). Entonces se nos dice: “Hubo larga guerra entre la casa de Saúl y la casa de David; pero David se iba fortaleciendo, y la casa de Saúl se iba debilitando” (2 Samuel 3:1). Ciertamente, eran tiempos de sufrir dificultades. Finalmente, David llegó a ser el rey de todo Israel cuando tenía 30 años de edad y él también reinó por 40 años (2 Samuel 5:4).

Durante la vida violenta de David, derramó tanta sangre que Dios no le permitió edificar el templo. David mismo explicó esto: “Y levantándose el rey David, puesto en pie dijo: Oídme, hermanos míos, y pueblo mío. Yo tenía el propósito de edificar una casa en la cual reposara el arca del pacto de Jehová, y para el estrado de los pies de nuestro Dios; y había ya preparado todo para edificar. Mas Dios me dijo: Tú no edificarás casa a mi nombre, porque eres hombre de guerra, y has derramado mucha sangre” (1 Crónicas 28:2 y 3).

La lección es, ¡David sufría como un buen soldado!

ELÍAS

Acab era un rey impío. Las Escrituras dicen: “Y reinó Acab hijo de Omri sobre Israel en Samaria veintidós años. Y Acab hijo de Omri hizo lo malo ante los ojos de Jehová, más que todos los que reinaron antes de él. Porque le fue ligera cosa andar en los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, y tomó por mujer a Jezabel, hija de Et-baal rey de los sidonios, y fue y sirvió a Baal, y lo adoró” (1 Reyes 16:30-32).

Entonces el Señor envió al profeta Elías a Acab y le dijo: “Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra” (1 Reyes 17:1). Entonces Dios le dijo a Elías que se escondiera en el arroyo de Querit, que está frente al Jordán, y que bebiera del arroyo. Dios también dijo a Elías: “Yo he mandado a los cuervos que te den allí de comer” (1 Reyes 17:4).

Esto no era una buena noticia para Elías porque todos los cuervos eran inmundos y abominaciones a Jehová (Levítico 11:13-15). Estas son aves que comen animales muertos. Es dudoso que esas aves carroñeras trajeran a Elías comida deliciosa.

Los próximos años de la vida de Elías estaban llenos de dificultades increíbles. Cuando el arroyo se secó, huyó a Sarepta de Sidón donde fue alimentado por tres años por una viuda. Entonces regresó a Israel para su confrontación famosa en el monte Carmelo con 450 profetas de Baal y 400 profetas de Asera (1 Reyes 18:19). Después huyó de la ira de Jezabel a Beerseba donde estaba tan cansado y desanimado que quería morir (1 Reyes 19: 3-5). Entonces Dios envió a un ángel para alimentar a Elías y fue fortalecido con esta comida para poder caminar 40 días y 40 noches hasta Horeb, el monte de Dios (1 Reyes 19:8).

¡Sin duda, Elías sufrió muchas dificultades!

NEHEMÍAS

Artajerjes era el rey de Persia y Nehemías era su copero. Nehemías estaba lejos de Jerusalén y Esdras demoró 4 meses en viajar desde Babilonia hasta Jerusalén (Esdras 7:8-10). No sabemos por cierto, pero parece que Nehemías no tenía ninguna experiencia en construcción; no obstante, Dios lo llamó para reedificar los muros de Jerusalén. ¡Ciertamente esto no fue conveniente! Ni era una tarea fácil. Además de reedificar el muro, Nehemías tuvo que contender con los enemigos quienes planeaban constantemente atacar y bloquear la reedificación del muro. Nehemías escribió: “Y cuando oyeron nuestros enemigos que lo que habíamos entendido, y que Dios había desbaratado el consejo de ellos, nos volvimos todos al muro, cada uno a su tarea. Desde aquel día la mitad de mis siervos trabajaba en la obra, y la otra mitad tenía lanzas, escudos, arcos y corazas; y detrás de ellos estaban los jefes de toda la casa de Judá. Los que edificaban en el muro, los que acarreaban, y los que cargaban, con una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenían la espada. Porque los que edificaban, cada uno tenía su espada ceñida a sus lomos, y así edificaban; y el que tocaba la trompeta estaba junto a mí. Y dije a los nobles, y a los oficiales y al resto del pueblo: La obra es grande y extensa, y nosotros estamos apartados en el muro, lejos unos de otros. En el lugar donde oyereis el sonido de la trompeta, reuníos allí con nosotros; nuestro Dios peleará por nosotros: Nosotros, pues, trabajábamos en la obra; y la mitad de ellos tenían lanzas desde la subida del alba hasta que salían las estrellas. También dije entonces al pueblo: Cada uno con su criado permanezca dentro de Jerusalén. y de noche sirvan de centinela y de día en la obra. Y ni yo ni mis hermanos, ni mis jóvenes, ni la gente de guardia que me seguía, nos quitamos nuestro vestido; cada uno se desnudaba solamente para bañarse” (Nehemías 4:15-23).

¡Ciertamente, Nehemías sufrió como un buen soldado!

JUAN EL BAUTISTA

Esta es la manera en que el Señor Jesús habló de Juan el Bautista: “¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? Mas ¿qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que tienen vestidura preciosa y viven en deleites, en los palacios de los reyes están. Mas ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta. Este es de quien está escrito: He aquí, envío mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará tu camino delante de ti. Os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de Dios mayor que él” (Lucas 7:24-28).

Mateo explicó: “Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y su comida era langostas y miel silvestre” (Mateo 3:4).

¡Sí! ¡Juan el Bautista era un hombre rudo que vivía en el desierto y sufría dificultades! Como sabemos, él fue degollado cuando estaba encarcelado por haber

dicho a Herodes, el rey impío, que no era lícito tener la mujer de su hermano (Mateo 14:3-12).

¡Servir a Dios no es fácil!

EL SEÑOR JESÚS

“Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas. Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza” (Lucas 9:57 y 58).

¡Sí! ¡El Señor Jesús también sufrió dificultades como un buen soldado! A menudo estaba tan ocupado que no tenía tiempo para comer (Marcos 3:20; 6:31; 8:1-10, etc.). En varias ocasiones se levantó para orar mientras aún estaba oscuro (Marcos 1:35). Y en otras ocasiones, oró toda la noche (Lucas 6:12). Cuando el Señor Jesús sanó a los enfermos, poder salió de él (Lucas 8:46). Esto nos ayuda a entender por qué el Señor Jesús estaba tan cansado que estaba dormido en una tormenta tan poderosa que echaba las olas en la barca, amenazando anegarla (Marcos 4:36-41). En la noche de su traición, hacía tanto frío que Pedro se calentaba al lado de un fuego (Marcos 14:67). No obstante, el Señor Jesús en esa misma noche tuvo tanta agonía que su sudor era como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra (Lucas 22:44).

¡Miles de personas han muerto por crucifixión, pero ninguno sufrió como el Señor Jesús! La mente finita no es capaz de entender el sufrimiento infinito. Por lo tanto, nunca seremos capaces de entender completamente como Dios “lo hizo (a Cristo) pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Corintios 5:21).

CONTAR EL COSTO

El Señor Jesús nunca escondió el alto costo de seguirle y de ser su discípulo. Constantemente puso énfasis en el hecho de que “el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo” (Lucas 14:27).

Entonces el Señor Jesús explicó: “Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar. ¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil? Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos, le envía una embajada y le pide condiciones de paz. Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo” (Lucas 14:28-33).

Aunque seguir a Cristo cueste todo que tenemos, aún es una buena decisión. Como dijo Jaime Elliot: No es tonto el que da lo que no puede conservar, para ganar aquello que no puede perder.

Dar todo al Señor Jesús no es necio, sino es una inversión que paga dividendos eternos. El Señor Jesús lo explicó de esta manera: “El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo. También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró” (Mateo 13:44-46).

EL HOMBRE RICO Y LÁZARO

“Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. El entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos” (Lucas 16:19-31).

El hombre rico vivió un vida de lujo y una eternidad de sufrimiento. Lázaro tuvo una vida de sufrimiento y una eternidad de lujo. ¡Cuál escogerá Ud.?

El Señor Jesús advirtió: “Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio,

esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios” (Lucas 12:15- 21).

¡No seamos necios! “Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (Romanos 8:18).