Boyce Mouton
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SEGUIR ENSEÑANDO

Boyce Mouton · 6 pages · 2,276 words

SEGUIR ENSEÑANDO

“Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mateo 28:18-20).

Comúnmente, se llama este pasaje de las Escritures “La Gran Comisión”. Por ejemplo, en Mateo 10:5 y 6 se encuentra una comisión “menor”. En esa ocasión, el Señor Jesús envió sus discípulos a predicar solamente a “las ovejas perdidas de la casa de Israel”. Específicamente, los prohibió ir entre los gentiles o entrar en una ciudad de los samaritanos. Pero, la comisión de nuestro texto no está limitada. Es para “todas las naciones”. Esta “Gran Comisión” se encuentra en todos los cuatro evangelios y también en el libro de los Hechos (véase Mateo 28:18-20; Marcos 16:15 y 16; Lucas 24:45-48; Juan 20:21-23; Hechos 1:8). Este mandamiento es central al cristianismo. Obviamente, los seguidores de Cristo no podemos evitarlo.

En esta comisión el Señor Jesús les dio a sus discípulos cuatro mandamientos: (1) Ir; (2) hacer discípulos; (3) bautizar; (4) enseñar. Gramáticamente, hay sólo un imperativo “haced discípulos”. Viene de la palabra griega mathateusate. La palabra griega para “discípulo” es matheres. Ella viene de la palabra manthano que quiere decir “aprender” y es la raíz de nuestra palabra “matemática”. El Diccionario de la Teología del Nuevo Testamento afirma que el nombre mathetes se encuentra 264 veces en el Nuevo Testamento, exclusivamente en los evangelios y los Hechos. Los mandamientos de “bautizar”, y “enseñar” están escritos como participios. Por lo tanto, la Gran Comisión enfatiza “hacer discípulos”. Ser un discípulo involucra seguir aprendiendo. Los discípulos del Señor Jesús no sólo le seguían por un día, sino para siempre. El Señor Jesús dijo: “El discípulo no es superior a su maestro; mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro” (Lucas 6:40). Los apóstoles no sólo debían guiar a personas a Cristo, sino debían “enseñarles” a ser como el Señor Jesús.

Por lo tanto, la enseñanza a los discípulos no termina cuando son bautizados. Ser un discípulo involucra una vida entera de aprendizaje. ¡Es el propósito de este breve artículo enfocarnos en continuar a enseñar a los nuevos discípulos todo lo que el Señor Jesús ha mandado!

PASIÓN POR LAS ALMAS

El Colegio Bíblico fue fundado en el año 1945 en Piedras Negras, México para enseñar a los discípulos para que sean maduros en Cristo. Cuando el difunto Dean Carey era su presidente, lamentó que muchos bebés son concebidos en un momento de pasión y después nadie quiere enseñarles ni cuidarles. Entonces observó que con demasiado frecuencia lo mismo sucede con el evangelismo cristiano. Con gran pasión guiamos a personas a confesar a Cristo. Entonces, los bautizamos en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Luego con demasiada frecuencia, los

abandonamos para ir con una pasión de guiar a otros a Cristo. La Gran Comisión nos manda a continuar enseñando los discípulos después de bautizarlos. No es bueno que un padre engendre a un bebé y después lo abandone.

El difunto Zig Ziglar era un super vendedor en los EUA que era famoso por enseñar a otros vendedores. Él puso énfasis en que la venta no estaba completa hasta que el comprador hubiera recibido el producto y estuviera satisfecho con el servicio. Descubrió que mantener una buena relación con los compradores anteriores era una manera ideal de conseguir nuevos compradores. Un comprador satisfecho es buena propaganda. Lo mismo es verdad al guiar a alguien a Cristo. La obra no está terminada hasta que el estudiante esté satisfecho y completamente maduro.

Se puede aprender una lección similar al prender un fuego. Es difícil prender fuego a un tronco de árbol que está húmido con una chispa pequeña. No obstante, hecho correctamente, una pequeña chispa puede prender fuego a una cantidad pequeña de leña seca, pero hay que cuidarla. Un fuego descuidado rápidamente se apaga, especialmente cuando es pequeño. Pero si cuidadosamente se le aumenta leña al fuego pequeño, pronto se convierte en un fuego ardiente. Entonces el fuego ardiente consumirá el tronco húmido, no lo contrario. De una manera similar, los bebés en Cristo no deben ser descuidados. Si son enseñados correctamente, estos discípulos tiernos pueden crecer a ser firmes en la fe, valientes y fuertes (1 Corintios 16:13). Cristianos inmaduros necesitan ser enseñados continuamente, mientras los cristianos maduros enseñan a otros (Hebreos 5:11-14).

Al continuar enseñando, podemos hacer muchos nuevos conversos, hacer grandes fuegos de evangelismo, y últimamente, presentar a todo hombre perfecto en Cristo Jesús (Colosenses 1:28).

EL EJEMPLO DE PABLO

Pablo llegó a Tesalónica y enseñó por tres sábados en la sinagoga. Explicó y probó a ellos que el Señor Jesús era el Cristo. Algunos de los judíos creyeron junto con gran número de griegos piadosos y mujeres nobles (Hechos 17:1-4).

Pablo los amaba “como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos” (1 Tesalonicenses 2:7). También los amaba como un padre y escribió: “Vosotros sois testigos, y Dios también, de cuán santa, justa e irreprensiblemente nos comportamos con vosotros los creyentes; así como también sabéis de qué modo, como el padre a sus hijos, exhortábamos y consolábamos a cada uno de vosotros” (1 Tesalonicenses 2:10 y 11). Como sabemos, padres buenos no abandonan a sus hijos, sino los enseñan pacientemente a ser maduros.

Desgraciadamente, algunos judíos inconversos juntaron a algunos alborotadores del mercado para echar fuera de la ciudad a Pablo. No obstante, Pablo no iba a abandonar a esos bebés en Cristo. Ya que no pudo continuar enseñándoles en persona, les escribió una carta y la envió a ellos por medio de Timoteo. Mientras toda esta carta es importante, el capítulo tres provee una mirada a la razón de escribirla. “Por lo cual, no pudiendo soportarlo más, acordamos quedarnos solos en Atenas, y

enviamos a Timoteo nuestro hermano, servidor de Dios y colaborador nuestro en el evangelio de Cristo, para confirmaros y exhortaros respecto a vuestra fe, a fin de que nadie se inquiete por estas tribulaciones; porque vosotros mismos sabéis que para esto estamos puestos. Porque también estando con vosotros, os predecíamos que íbamos a pasar tribulaciones, como ha acontecido y sabéis. Por lo cual también yo, no pudiendo soportar más, envié para informarme de vuestra fe, no sea que os hubiese tentado el tentador, y que nuestro trabajo resultase en vano. Pero cuando Timoteo volvió de vosotros a nosotros, y nos dio buenas noticias de vuestra fe y amor, y que siempre nos recordáis con cariño, deseando vernos, como también nosotros a vosotros, por ello, hermanos, en medio de toda nuestra necesidad y aflicción fuimos consolados de vosotros por medio de vuestra fe; porque ahora vivimos, si vosotros estáis firmes en el Señor. Por lo cual, ¿qué acción de gracias podremos dar a Dios por vosotros, por todo el gozo con que nos gozamos a causa de vosotros delante de nuestro Dios, orando de noche y de día con gran insistencia, para que veamos vuestro rostro y completemos lo que falte a vuestra fe? Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor Jesucristo, dirija nuestro camino a vosotros. Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros, para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos” (1 Tesalonicenses 3:1-13).

Note:

  • Pablo quería continuar enseñando a los tesalonicenses como los padres enseñan a

sus hijos.

  • Cuando no podía estar allí en persona, les escribió una carta y la envió a ellos con

Timoteo.

  • Además de la carta, Timoteo personalmente los fortaleció y los animó.
  • Pablo también quería saber de su fe.
  • Temía que el tentador destruyera la tierna fe de ellos y su labor sería en vano.
  • Timoteo volvió a Pablo con buenas noticias acerca de su fe y amor.
  • Pronto Pablo les envió la segunda carta.
  • Pablo y los tesalonicenses tenían recuerdos agradables el uno de los otros.
  • Pablo oraba día y noche por ellos.
  • Pablo quería verles en persona otra vez para darles lo que faltaba en su fe.
  • Pablo también oraba para que Dios hiciera posible su regreso para verles en

persona.

  • Pablo quería que el amor de los unos por los otros y por todos aumentara.
  • Además, quería que los tesalonicenses estuvieran preparados para encontrar al

Señor Jesús cuando venga otra vez.

  • En ninguna manera Pablo abandonó a esos nuevos creyentes, sino continuó

enseñándoles todo lo que Dios había mandado.

LOS NUEVOS CRISTIANOS SON SEMEJANTES A NIÑOS RECIÉN NACIDOS

“Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor” (1 Peter 2:1-3).

Una tortuga hembra abre un hueco en la arena y pone de 50 a 200 huevos. Después de cubrir estos huevos, su tarea como madre se termina y regresa al mar. Cuando las crías salen del cascarón, no tienen ninguna ayuda. Cavan su camino hacia la superficie, típicamente en la noche, y entonces van al mar. Alimentados por la yema del huevo que quedó, inmediatamente comienzan a nadar y hay suficientes de ellas que sobreviven para la propagación de su especie.

Cuando una vaca da a luz, su ternero usualmente puede ponerse de pie y comenzar a mamar dentro de 30 minutos. En aproximadamente tres meses, el ternero puede comer pasto y sobrevivir sin ayuda.

Un bebé humano, por contraste, no puede caminar por muchos meses y no puede sobrevivir por sí sólo por muchos años,

¡Tal vez, deberíamos aprender algo de esto! Debemos estudiar las Escrituras como un bebé que desea leche. No es suficiente meramente guiar a alguien a Cristo, sino también es importante continuar a enseñarles lo que Cristo ha mandado. Los bebés humanos no son como las tortugas del mar o los terneros. Necesitan años de cuidado amoroso para sobrevivir y crecer. Lo mismo es cierto con los cristianos recién renacidos.

LA META ES MADUREZ

Los apóstoles, guiados por el Espíritu Santo, formaron congregaciones para hacer maduros a todos los discípulos en Cristo. Note, por favor: “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor” (Efesios 4:11-16).

La Sra. Pearl S. Buck era una famosa autor estadounidense que nació en el año 1892. Cuando tenía 5 meses, sus padres, que eran misioneros, la llevaron a la China donde se quedó por la primera mitad de su vida. Su novela East Wind: West Wind (Viento del este, viento del oeste) ganó el premio Pulitzer en el año 1932. En el año 1938 ella llegó a ser el primer recipiente femenino estadounidense del premio Nobel. Antes de esto, ella dio a luz a una niña retrasada mentalmente que se llamaba Carol. Ella estaba afligida por un trastorno mental heredado. Tristemente, ella pasó la mayor parte de su vida en una institución y su mamá escondió su existencia por muchos años. Finalmente, en el año 1950, Pearl escribió un artículo acerca de ella para la revista estadounidense que se titula The Ladies’ Home Journal. Ese artículo fue publicado como un libro pequeño de solamente 62 páginas. Se titula The Child That Never Grew Up (La niña que nunca maduró). Obviamente, es triste más allá de palabras, tener una niña que nunca madura.

¿Puede Ud. ver qué triste debe ser para Dios tener a un hijo que nunca madura? ¡Sí! Es posible “nacer de nuevo” y nunca madurar. ¡Sí! Es posible quedarse como infante espiritual por vida. Un infante ni puede alimentarse y llora cuando sus necesidades no son suplidas. Como sabemos, algunos creyentes son así. No llegan a ser suficientemente maduros para alimentarse y constantemente dependen de algún otro para proveerles la leche espiritual. Los bebés en la guardaría nunca piden un trabajo en la iglesia y tampoco los infantes espirituales. El día de juicio será triste para los que fueron dados talentos por Dios que ellos enterraron y nunca usaron.

El remedio para este problema es meramente hacer lo que Cristo mandó. Después de bautizarla en Cristo, hay que enseñar a la persona todo lo que Cristo mandó. El maestro amoroso ayudará a los nuevos discípulos dejar la leche y desear el alimento sólido (véase Hebreos 5:11–6:6). Si continuamos enseñándoles, estos discípulos avanzarán de las enseñanzas rudimentarias a la verdad profunda y últimamente podrían enseñar a otros.

SI SABÉIS ESTAS COSAS, BIENAVENTURADOS SERÉIS SI LAS HICIEREIS

(JUAN 13:17).