SEA DILIGENTE
SEA DILIGENTE
“Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Pedro 1:10 y 11).
Cuando nos entregamos a Cristo, el Espíritu Santo nos da un llamamiento “especial” y un “don”. Tal como hay miembros distintos en nuestro cuerpo humano, hay miembros distintos del cuerpo de Cristo (véase Romanos 12:3-8; 1 Corintios 12:4-31; etc.). Dios elige qué parte del cuerpo será cada miembro. Si una parte del cuerpo no funciona, está discapacitado parcialmente. Con gran esfuerzo, se puede caminar sobre las manos, pero jamás correrá una milla en 4 minutos así. Escondido dentro de nuestros cuerpos están órganos absolutamente esenciales para la vida. Por ejemplo, no se puede vivir sin el cerebro, el corazón, los riñones, el hígado, y los pulmones. Es importante que todos los órganos del cuerpo humano estén funcionando correctamente para que viva y funcione correctamente. Lo mismo es cierto con el cuerpo de Cristo. “Si” somos diligentes en hacer nuestra vocación firme, nunca caeremos. Además, haciendo las tareas que Dios nos ha dado, evitará que otros caigan ¡Nuestra “vocación” ayuda funcionar al cuerpo de Cristo correctamente!
La palabra griega traducida en nuestro texto como “tanto más procurad” es spoudazo. Ella quiere decir “apresurarse”, “hacer un esfuerzo” o ser “diligente”. Se encuentra 11 veces en la Biblia y cada referencia tiene que ver con la importancia de “hacer un esfuerzo” y de ser “diligente”. Mientras que hay muchas otras palabras que ponen énfasis en la diligencia, he aquí las 11 veces donde se usa la palabra spoudazo:
- Se usa la palabra dos veces en Gálatas 2:10 para enfatizar la importancia de
recordar a los pobres.
- Debemos estar solícitos y diligentes en guardar la unidad del Espíritu (Efesios
4:3).
- Pablo tuvo “mucho deseo” de ver a sus hermanos en Tesalónica (1 Tesalonicenses
2:17).
- Todos nosotros debemos procurar presentarnos deseosos y diligentes, aprobados
ante Dios (2 Timoteo 2:15).
- Timoteo debía estar deseoso y diligente en ir a Pablo antes del invierno (2
Timoteo 4.21).
- Tito debía estar deseoso y diligente en venir a Pablo en Nicópolis (Tito 3:12).
- Debemos estar deseosos y diligentes para entrar en reposo eterno (Hebreos
4:11).
- Debemos estar deseosos y diligentes para hacer firme nuestra vocación y elección
en paz (2 Pedro 1:10).
- Pedro estaba deseoso y diligente que los hermanos recuerden ciertas cosas
después de su muerte (2 Pedro 1:15).
- Todos debemos estar deseosos y diligentes para ser encontrados en Cristo, sin
mancha e irreprensibles en paz (2 Pedro 3:14).
- A Dios, no le agradan las personas flojas e inútiles El hombre con 5 talentos
ganó 5 talentos más. El hombre con 2 talentos era diligente y ganó 2 talentos más. Ambos siervos “fieles” fueron galardonados. El hombre con 1 talento no hizo nada con él, y le fue quitado y dado al hombre con 10 talentos. Entonces el siervo inútil fue condenado por ser “impío” y “flojo”. (Mateo 25:14-30).
¡Debemos todos ser diligentes y ansiosos para hacer firme nuestra vocación y elección!
EL EJEMPLO DE PABLO
- Pablo fue apartado desde su nacimiento para predicar a los gentiles (Gálatas 1:15
y 16; 2:7).
- Específicamente Pablo fue designado como “apóstol a los gentiles” (Romanos
11:13; 1Timoteo 2:7).
- La palabra “apóstol” quiere decir “uno que es enviado”. Hay tres niveles de
apóstoles mencionados en la Biblia:
- #1– El apóstol de Dios. El Señor Jesús fue enviado por Dios y por lo tanto se le llama: “apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión” (Hebreos 3:1).
- #2– Los apóstoles de Cristo. Los doce apóstoles eran un grupo élite, enviados específicamente por el Señor Jesús (Lucas 6:12-16) Esos hombres fueron especialmente empoderados por el Señor Jesús para hacer “señales, prodigios y milagros” (2 Corintios 12:12). Pablo dijo claramente que él era apóstol del Señor Jesús tal como Pedro, Jacobo, y Juan. Él escribió a los Gálatas: “Pablo, apóstol (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos) (Gálatas 1:1).
- #3– Apóstoles de la iglesia. Bernabé no fue enviado específicamente por el Señor Jesús como Pedro, Jacobo, y Juan, sino fue enviado por la iglesia en Antioquía. Por lo tanto era un apóstol de la iglesia (Hechos 13:1-4). Epafrodito también era un “mensajero” (que significa lo mismo que apóstol) de la iglesia en Filipos (Filipenses 2:25). 2 Corintios 8:23 también menciona a “mensajeros” de las iglesias. Etc.
- Nadie hoy es un apóstol de Dios como era el Señor Jesús, o un apóstol de Cristo como eran los doce. Pero aún hoy hay personas enviadas por la iglesia. Ya no son llamados “apóstoles”, sino “misioneros”.
- Como ya hemos dicho, Pablo recibió un llamamiento único. El Señor Jesús se
apareció a Saulo (más tarde, Pablo), en el camino a Damasco y dijo: “Levántate y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti, librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados” (Hechos 26:15-18).
- En Damasco, Dios envió un discípulo que se llamaba Ananías: para sanar a Saulo
de su ceguera: “El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es este, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre. Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo. Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado. Y habiendo tomado alimento, recobró fuerzas. Y estuvo Saulo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco” (Hechos 9:15-19).
- ¡Sí! ¡Pablo recibió una llamada especial! No solamente fue empoderado por el
Señor Jesús para hacer milagros, sino fue inspirado a escribir más libros de la Biblia que cualquier otro hombre.
- Hoy nadie puede escribir Escrituras ni ser un apóstol como Pablo.
NO OBSTANTE, PABLO TUVO QUE SER DILIGENTE
Aunque Pablo recibió un “llamamiento” especial para ser apóstol a los gentiles desde el vientre de su madre, ¡aún tenía que ser diligente! Como los juegos griegos
tomaron lugar en Corinto, la iglesia de allí conocía el ejercicio duro y la diligencia necesarios para ser un campeón olímpico. Pablo aplicó los mismos estándares rigurosos a la iglesia de Corinto y también a sí mismo: “¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero un solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado” (1 Corintios 9:24-27).
¡SÍ, LOS CORINTIOS TAMBIÉN TUVIERON QUE SER DILIGENTES!
Pablo felicitó a la iglesia de Corinto porque a ella no le faltó ningún don espiritual. Él escribió: “Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús; porque en todas las cosas fuisteis enriquecidos en él, en toda palabra y en toda ciencia; así como el testimonio acerca de Cristo ha sido confirmado en vosotros, de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo; el cual también os confirmará hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor” (1 Corintios 1:4-9).
- Los corintios fueron “llamados” a ser santos: “a la iglesia de Dios que está en
Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos . . .” (1 Corintios 1:2).
- Para los que Dios ha “llamado”, judíos y griegos, Cristo es el poder y la sabiduría
de Dios (1 Corintios 1:24).
- Pablo les dijo: “Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois
muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles” (1 Corintios 1:26).
- “Porque el que en el Señor fue llamado siendo esclavo, liberto es del
Señor; asimismo el que fue llamado siendo libre, esclavo es de Cristo” (1 Corintios 7:22).
- Etc.
Para convencer a los corintios que necesitaban ser diligentes, Pablo no sólo les hizo recordar a los juegos griegos, sino también les recordó a los israelitas. ¡Sí! Los israelitas eran también los “llamados” y los “escogidos” de Dios. He aquí lo que Moisés dijo a los israelitas: “Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra. No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto. Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan mis mandamientos, hasta mil generaciones” (Deuteronomio 7:6-9).
No hay duda que los israelitas fueron el pueblo “llamado” y “elegido” de Dios aunque muchos de ellos no fueron diligentes y no llegaron a la tierra prometida. Pablo explicó que mientras Dios los libró de Egipto a “todos” ellos, no se agradó de la “mayoría” de ellos. Por favor, considere: “Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, y todos comieron el mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto. Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar. Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil. Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes. Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor. Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos. Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga. No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1 Corintios 10:1-13).
Note por favor, que esta advertencia en 1 Corintios sigue inmediatamente después de la advertencia de Pablo en los últimos versículos del capítulo nueve. ¡Obviamente hay peligro que aun los escogidos serán descalificados si no son diligentes!
¡No solamente Pablo, los corintios, y los israelitas tenían que ser diligentes, sino todos tenemos que ser!
EL SEÑOR JESÚS Y SUS APÓSTOLES
Como ya hemos mencionado, el Señor Jesús “eligió” a los doce apóstoles después de orar toda la noche (Lucas 6:12-16). Pero ser elegido por Dios no significa que no es necesario ser diligente.
Mateo, Marcos, y Lucas son tan similares que se llaman los Evangelios sinópticos que quiere decir “vistos juntos”. Pero el Evangelio de Juan es distinto. Juan escribió más tarde que los otros y se concentró en cosas los otros autores no mencionaron. De hecho, la tercera parte del Evangelio de Juan tiene que ver con la semana final de la vida del Señor Jesús. Los capítulos 13 al 19 cuentan solamente de las 24 horas finales de su vida. Se espera que Ud. tome el tiempo de leer el Evangelio entero, pero por ahora nos concentramos en Juan, capítulo 15. Mientras todas las Escrituras son inspiradas por Dios y útiles para enseñar, redargüir, corregir, y para instruir en justicia (2 Timoteo 3:16), nos enfocaremos en Juan capítulo 15, porque hace claro que los doce apóstoles “escogidos” tenían que ser diligentes y “confiar” en el Señor Jesús.
UN RESUMEN BREVE DEL CAPÍTULO 15 DE JUAN
- Se nos dice en Juan 13:21-30 que Judas salió del aposento alto para traicionar al Señor Jesús.
- Juan 14:31 nos dice que algún tiempo después, el Señor Jesús también salió del aposento alto.
- Cuando dejaron el aposento alto y comenzaron a caminar hacía el huerto de Getsemaní, se piensa que pasaron por una vid.
- Por eso, el Señor Jesús dijo: “Yo soy la vid verdadera; y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto” (versículos 1 y 2).
- Habiendo ya perdido a Judas, el Señor Jesús los amonestó diciendo: “Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí” (versículos 3 y 4).
- Sabemos que Judas no “permaneció en el Señor Jesús” y se perdió porque el Señor Jesús dijo que: “Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno
de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese” (Juan 17:12).
- Como ya hemos mencionado, “En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles” (Lucas 6:12 y 13).
- Judas fue “llamado” y “escogido”, pero no “permaneció” en el Señor Jesús. Por eso, el Señor Jesús alentó a los otros que “permanecieran” en él. El les dijo: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos” (versículos 5- 8).
- El amor es la clave de “permanecer” en el Señor Jesús, entonces él dijo: “Como mi Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor” (versículos 9 y 10).
- El Señor Jesús les advirtió que serían perseguidos (versículos 18-21).
- Esto cumplió las Escrituras: “Pero esto es para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley” (versículo 25).
- Él prometió enviar al “Consolador”, es decir el “Espíritu Santo”, que los ayudarían a permanecer en la vid y testificar acerca del Señor Jesús (versículos 26 y 27).
- Las Escrituras también prometen que Dios nunca nos dejará ser tentados más de lo que podamos resistir, sino siempre nos dará la salida (1 Corintios 10:12 y 13).
- Nadie obligó a Judas a seguir al Señor Jesús. Él “eligió” hacerlo por su propia voluntad y nadie le obligó a Judas a traicionar al Señor Jesús. Dios no permitió a Judas ser tentado más allá de lo que pudo resistir, sino le dio muchas oportunidades para escapar de los lazos del diablo.
- Tristemente, Judas escogió no “permanecer” con el Señor Jesús, sino permitió que Satanás entrara en él (Juan 13:27).
- Pedro negó al Señor Jesús tres veces, pero se arrepintió de sus pecados y “permaneció” con los demás apóstoles. Pedro estaba en el aposento alto cuando el Señor Jesús apareció allí en el día de su resurrección (Juan 20:19-23). Pedro “permaneció” constantemente con los otros apóstoles por 40 días cuando el Señor Jesús se apareció a ellos, y habló del reino de Dios (Hechos 1:3). Pedro estaba en el aposento alto y “permaneció” con los 120 esperando la venida el Espíritu Santo (Hechos 1:12-26). En esa oportunidad Pedro tuvo el privilegio de predicar en el día de Pentecostés y hubo 3,000 nuevos creyentes en Cristo (Hechos 2:17-41).
- Judas eligió no regresar al aposento alto y “permanecer” con los demás. Al contrario, “eligió” salir y se ahorcó (Mateo 27:5).
- ¿Qué elegirá Ud.?
EL EJEMPLO DE LOS EFESIOS
El templo de la diosa Artemis estaba ubicado en Éfeso y se consideraba uno de los siete milagros del mundo antiguo. Cuando Pablo predicó en Éfeso, un platero que se llamaba Demetrio hacía templecillos a esa diosa. Cuando tantos efesios dejaron de comprar sus ídolos, Demetrio inició un alboroto que involucró toda la ciudad (Hechos 19:23-41).
Inmediatamente Pablo salió, pero más tarde regresó a Éfeso en camino a Jerusalén con las ofrendas para los santos pobres en Judea. Él advirtió a los ancianos en Éfeso: “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre. Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán el rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno” (Hechos 20:28-31).
Más tarde Pablo escribió a los efesios: “Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo. Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor” (Efesios 5:14-17).
La palabra griega traducida como “mirad con diligencia” es akribos de la cual se derive la palabra “acróbata”. La primera parte de la palabra se deriva de akros que quiere decir “más alto”. La parte final de la palabra se deriva de bainein que quiere decir “ir”. Si uno es acróbata, balanceando en alto, tiene que ser diligente para no caer.
Tristemente, la iglesia en Éfeso dejó su primer amor y que si no se arrepintiera, el Señor Jesús prometió venir y quitar su candelero de su lugar (Apocalipsis 2:4 y 5).
PODEMOS AYUDARNOS LOS UNOS A LOS OTROS
Se cree que 1 Tesalonicenses era la primera carta inspirada de Pablo. Después de estar allí por solamente tres días de reposo, Pablo fue expulsado de la ciudad (Hechos 17:1-10). Poco después, Pablo escribió a los tesalonicenses desde Corinto diciendo: “Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo, de tal manera que habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído. Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no solo en Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada; porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera” (1 Tesalonicenses 1:6-10).
Todos los capítulos de esta carta corta hacen referencia a la segunda venida de Cristo (1:10; 2:19; 3:13; 4:16-18; 5:1-4).
- Ya que nadie sabe exactamente cuándo venga otra vez el Señor Jesús, otra vez Pablo escribió: “Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sabios” (1 Tesalonicenses 5:6).
- Aunque Pablo había estado en Tesalónica por solamente un tiempo breve, había nombrado hombres para ser los líderes. Por lo tanto escribió: “Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros. También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos. Mirad que ninguno pague a otro mal por mal; antes seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos” (1 Tesalonicenses 5:12-15).
Note que los necesitados están divididos en tres grupos. Un grupo necesitaba ser “amonestado”. El segundo necesitaba ser “animado”. El tercer grupo necesitaba ser ayudado. Por supuesto, debemos ser “pacientes con todos” sin tomar en cuenta sus necesidades.
La frase “unos con otros” fluye como un río hermoso a través de todas las Escrituras del Nuevo Testamento. He aquí hay unos pocos ejemplos:
- Debemos amarnos unos a otros (Juan 13:34 y 35),
- Honremos unos a otros (Romanos 12:10).
- Recibamos los unos a los otros (Romanos 15:7).
- Hospedaos los unos a los otros (1 Pedro 4:9).
- Tengamos un mismo sentir según Cristo Jesús (Romanos 15:5).
- Seamos benignos, misericordiosos, perdonándonos unos a otros (Efesios 4:32).
- Soportemos con paciencia los unos a los otros en amor (Efesios 4:2 y 3).
- Sobrellevemos las cargas los unos de los otros (Gálatas 6:2).
- Consolémonos los unos a los otros (2 Corintios 13:11).
- Preocupémonos los unos por los otros (1 Corintios 12:25),
- Confesemos nuestras ofensas unos a otros (Santiago 5:16).
- Oremos unos por otros (Santiago 5:16).
- Edifiquemos unos a otros (1 Tesalonicenses 5:11).
- Exhortemos los unos a los otros (Hebreos 3:13).
- Amonestemos los unos a los otros (Romanos 15:14).
- Enseñemos y exhortemos unos a otros (Colosenses 3:16).
- Cantemos y alabemos al Señor entre nosotros (Efesios 5:19).
- Estimulémonos al amor y a las buenas obras unos a otros (Hebreos 10:24).
- Sigamos siempre lo bueno unos para con otros (1 Tesalonicenses 5:15).
- Ministremos los unos a los otros (1 Pedro 4:10).
- Esperemos unos a otros (1 Corintios 11:33).
- No murmuremos los unos de los otros (Santiago 4:11).
- ¡DE CIERTO, NECESITAMOS A LOS DEMÁS PARA QUE SEAMOS DILIGENTES!
SE FIEL HASTA LA MUERTE
“Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida” (Apocalipsis 2:10).
Es fácil ser fiel hasta que haya un problema o es perseguido, pero las Escrituras nos amonestan que seamos fieles hasta la muerte. Con respecto a esto, el Señor Jesús es nuestro ejemplo: “puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar” (Hebreos 12:2 y 3).
Comenzar la carrera es digno de honor, pero los que dejaron la carrera no son recompensados. Con respecto a esto, ¡el Señor Jesús no se rindió! En los días finales de su vida, tuvo muchas oportunidades de rendirse. Sabía que Judas iba a traicionarle, pero de todos modos lo dejó hacerlo. ¡Él podría haberse rendido en Getsemaní, pero no lo hizo! Podría haber llamado a doce legiones de ángeles, pero no lo hizo. ¡El Señor Jesús no se rindió!
“Bájate de la cruz” fue el desafío sarcástico de los que gritaban por su crucifixión. ¡Pero el Señor Jesús no lo hizo! No se rindió. Con todo su cuerpo ensangrentado pidiendo alivio y descanso, ¡no se rindió! ¡Fue fiel hasta la muerte! Mientras el sol desaparecía milagrosamente, y la tierra fue sacudida por el espectáculo asombroso del Calvario, el Señor Jesucristo fue fiel y verdadero hasta que su responsabilidad fuera terminada. Entonces gritó con voz alta, “Consumado es”. ¡Solamente en ese momento pudo dejar esta vida y dar su Espíritu a Dios! Solamente entonces pudo relajar su vigilia y rendirse a la muerte. ¡Fue consumado! Él había completado la obra que Dios le había encomendado. ¡El juego de la vida había terminado y el Señor Jesús ganó! ¡Pero el Señor Jesús no se rindió!
Cuando vislumbro al Cristo valiente, me reta a perseverar un día más. Cuando mi visión está borrosa por el sudor y las lágrimas, estoy capacitado por Cristo a seguir intentándolo. De alguna manera tomo otro paso cuando recuerdo que estoy siguiendo los pasos del Señor Jesús. Cuando las mantas mojadas del desaliento y duda amenazan a abrumar mi alma y apagar la llama de mi débil fe, miro otra vez a la crucifixión de
Cristo y sonrío con la confianza de que ¡el Señor Jesús nunca se rindió y yo tampoco tengo que rendirme!
Qué bendición es conocer en mi corazón que lo que él hizo dentro de mí es más grande de lo que está en el mundo. El soberano del universo me ha escrito una promesa que nunca me desamparará ni me dejará. Su Santa Palabra afirma que nunca seré tentado más de lo que pueda resistir. Soy “más que vencedor” por medio de él que me amó y realmente no tengo que renunciar. Todos los recursos en el cielo y en la tierra han sido orquestados por Dios para asegurar mi victoria. Nada puede separarme del amor de Dios que está en Jesucristo mi Señor.
La corona de la vida no es para los que comienzan la carrera, sino para los que la terminan. La carrera de la vida sucede ante los ojos de sus ángeles y los hombres redimidos. Por medio de nosotros, los principados y los poderes en los lugares celestiales observan la sabiduría multiforme de Dios. Aun los ángeles están vitalmente interesados en lo que hacemos y se regocijan cada vez que un pecador se arrepiente. El Señor Jesús no se rindió y yo tampoco tengo que renunciar. Puedo continuar luchando y enseñando otra lección, predicando otro sermón, orando otra oración, haciendo otra visita, dando la otra mejilla, escribiendo otro cheque. ¡NO TENGO QUE RENDIRME!
La Biblia tiene buenas noticias para nosotros los pecadores. El Señor Jesús quiere que seamos salvos. Pedro negó a Cristo tres veces, pero fue dado otra oportunidad. Dios es paciente con nosotros y no quiere que nadie perezca, sino que todos se arrepientan. ¡Pero aun Dios no puede salvar a un desertor! Si Judas solamente hubiera venido a la cruz, podría haber sido misericordiosamente perdonado. Cualquiera que vaya al Señor Jesús, nunca será echado fuera. Pero Judas no le dio la oportunidad al Señor Jesús de perdonarle. Él abandonó a Dios y también abandonó a sí mismo. Se rindió como un cobarde y su nombre será siempre asociado con infamia.
¡No se rinda como Judas! Cuando la vida llegue a ser dura, el Espíritu intercede con nuevo poder y fuerza. ¡Si somos diligentes y fieles hasta la muerte, recibiremos la corona de la vida! ¡El Señor Jesús no dejó de preocuparse por nosotros y no lo debemos abandonar!
“Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Pedro 1:10 y 11),
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