Boyce Mouton
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SALVANDO AL MUNDO

Boyce Mouton · 8 pages · 2,834 words

SALVANDO AL MUNDO

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él” (Juan 3:16 y 17).

No hay duda que el plan de Dios es salvar al mundo. ¡No hay nada más claro! Para Dios, cada alma es preciosa. Él no quiere que ninguno parezca, sino que todos procedan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9). El Señor Jesús reveló a sus discípulos poco antes de ascender al cielo qué es el propósito del Evangelio. Es:

  • Para hacer discípulos a todas las naciones (Mateo 28:19).
  • Para predicar el Evangelio a toda criatura (Marcos 16:15).
  • Para que se predicara en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en

todas las naciones, comenzando desde Jerusalén (Lucas 24:47).

  • El Señor Jesús los envió tal como Dios envió al Señor Jesús. El Señor hizo claro

esto cuando dijo: “Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío” (Juan 20:21).

  • Cuando el Señor Jesús los envió a todo el mundo, hizo claro que su ministerio

sería empoderado por el Espíritu Santo: “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8).

LA SAL Y LA LUZ

La tarea de salvar al mundo no fue dada solamente a los doce apóstoles. Es también la tarea de cada creyente. Por favor, considere estas palabras del Señor Jesús: “Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean nuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:13-16).

Si hubiera habido solamente diez personas piadosas en Sodoma, Dios no la habría destruido (Génesis 18:32). La “sal” y la “luz” de solamente diez personas, hubiera

sido suficiente influencia de lo bueno para salvar a Sodoma. Tristemente, su luz no alumbraba y su sal fue hollada por los hombres.

LA VID Y EL PÁMPANO

Otro ejemplo de nuestra parte en evangelizar al mundo involucra la “vid” y los “pámpanos”. El Señor Jesús dijo: “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto. lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya a vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos” (Juan 15:1-8).

Note, por favor, no se crece en la vid, sino se crece en los pámpanos. Los pámpanos son una parte esencial del plan de Dios. Esto quiere decir que nosotros somos una parte del plan de Dios para salvar al mundo. No obstante, ¡para llevar fruto, debemos permanecer en la vid!

JERUSALÉN

Como sabemos, la iglesia tuvo su principio en Jerusalén y sin duda, la iglesia tuvo su efecto en la ciudad. La iglesia era sal y luz a Jerusalén.

  • La iglesia comenzó en el aposento alto con 120 discípulos (Hechos 1:15).
  • Después de un sermón, se bautizaron 3,000 creyentes (Hechos 2:41).
  • Entonces el Señor añadió a su número diariamente (Hechos 2:47).
  • Entonces el número de hombres y mujeres que creyeron era aproximadamente

5,000 (Hechos 4:4)

  • Entonces se añadieron multitudes de hombres y mujeres (Hechos 5:14).
  • Entonces el número de discípulos aumentaba (Hechos 6:1).
  • Entonces una compañía grande de sacerdotes obedecieron a la fe (Hechos 6:7).
  • Entonces “Todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de

enseñar y predicar a Jesucristo” (Hechos 5:42).

  • Entonces el Sanedrín tuvo que admitir que las enseñanzas acerca del Señor Jesús

“habían llenado” Jerusalén (Hechos 5:28).

  • Entonces, como el Señor Jesús había dirigido, el Evangelio comenzó en

Jerusalén, pero pronto se extendió a Judea y a toda Samaria, y entonces a los fines de la tierra.

  • Entonces cuando la iglesia fue dispersada por la persecución, los que fueron

dispersados predicaron la Palabra por todas partes (Hechos 8:4).

  • Entonces cuando Pablo escribió a los colosenses, el Evangelio ya había sido

predicado “en toda la creación que está debajo del cielo” (Colosenses 1:23).

ANTIOQUÍA EN SIRIA

Como Jerusalén fue la cuna del cristianismo judío, Antioquía de Siria fue la cuna del cristianismo gentil. Ya que la iglesia de Antioquía era la primera iglesia que dio la bienvenida a los gentiles, es significativo que los discípulos fueron llamados cristianos primeramente en Antioquía (Hechos 11:26). Nicolás era de Antioquía y estaba lleno del Espíritu Santo y sabiduría. Él era uno de los siete de la iglesia en Jerusalén, elegidos para cuidar a las viudas (Hechos 6:1-6). No obstante, Nicolás no era judío de nacimiento, sino era prosélito.

Los que fueron esparcidos por la persecución en conexión con la muerte de Esteban, viajaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, predicando solamente a los judíos (Hechos 11:19).

No obstante, algunos hombres de Chipre y de Cirene fueron a Antioquía y predicaron a los griegos (Hechos 11:20).

Tuvieron éxito y un gran número creyó y se convirtió al Señor (Hechos 11:20).

Cuando la iglesia en Jerusalén se dio cuenta de eso, enviaron a Bernabé a Antioquía y nos dice otra vez que una gran multitud fue agregada al Señor (Hechos 11:22-24).

El crecimiento de la iglesia continuó cuando Bernabé se fue a Tarso, halló a Saulo, y lo trajo a Antioquía, “Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente” (Hechos 11:26).

La iglesia en Antioquía estaba preocupada por salvar a todo el mundo y apartó a Bernabé y Saulo para su primer viaje misionero (Hechos 13:1-3).

Todos de los tres viajes misioneros de Pablo empezaron y terminaron en Antioquía.

  • ¡Es obvio que los discípulos en Antioquía estaban dejando brillar su luz!

FILIPOS

Filipos era una ciudad en Macedonia, la principal del distrito, y una colonia romana. En el año 42 a. de C., fue el escenario de dos batallas en que Marcos Antonio y Octavio vencieron a Bruto y Casio. Fue nombrado Filipos en honor a Felipe, padre de Alejandro Magno.

Filipos era la primera ciudad en Europa donde Pablo y sus compañeros predicaron el Evangelio. Fueron a Filipos como resultado de una visión. “Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie, rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos. Cuando vio la visión, en seguida procuramos partir para Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio” (Hechos 16:9 y 10). ¡Obviamente, el Espíritu Santo estaba guiando a Pablo!

Lucas, el médico amado, estaba con Pablo en Filipos y registra en Hechos, capítulo 16 que el Evangelio llegó a toda la sociedad. Lidia era rica y todos los de su casa llegaron a ser cristianos. El carcelero filipense era un obrero de la clase media y todos de su familia llegaron a ser cristianos. Una muchacha esclava era muy pobre y ella también llegó a ser una seguidora del Señor Jesús. ¡Todo el Evangelio es para todo el mundo!

Pablo y Silas hicieron algo en Filipos que es difícil de explicar (véase Hechos 16:16-24). Aunque eran ciudadanos romanos, se permitieron ser despojados y azotados en público. Más tarde Pablo evitó ser azotado, meramente por preguntar a un centurión: “¿Os es lícito azotar a un ciudadano romano sin haber sido condenado?” (Hechos 22:25). Es posible que la muchedumbre estaba tan enojada que se negaron escuchar, pero también es posible que Dios guiaba a Pablo y a Silas que sufrieran ser azotados injustamente para que hubiera más conversos.

Por favor, considere:

  • Pablo y Silas no estuvieron desanimados por ser azotados injustamente y

encarcelados con los pies en cepas. De hecho, a la medianoche, oraban y cantaban himnos.

  • Mientras oraban, Dios envío un terremoto fuerte, lo cual hizo abrir las puertas de

la cárcel.

  • Temiendo que los prisioneros hubieran escapado, el carcelero estaba a punto de

matarse.

  • Pablo gritó: “No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí”

(Hechos 16:28).

  • El carcelero quería ser salvo y llevó a Pablo y a Silas a su propia casa, lavó sus

heridas, y entonces él y los de su casa se bautizaron esa misma hora de la noche.

  • El carcelero les sirvió comida y se alegró mucho junto con su familia por haber

creído en Dios.

  • Todos los de Filipos sabían del terremoto, pero al día siguiente, la ciudad llegó a

saber que Pablo y Silas tuvieron una gran parte en lo que había sucedido.

  • Esta noticia llegó al público cuando los magistrados ordenaron que Pablo y Silas

sean librados. Pablo explicó a los oficiales: “Después de azotarnos públicamente sin sentencia judicial, siendo ciudadanos romanos, nos echaron en la cárcel, ¿y ahora nos echan encubiertamente? No, por cierto, sino vengan ellos mismos a sacarnos” (Hechos 16:37).

  • Esto asustó a los magistrados y se fueron a la cárcel para apaciguar a Pablo y a

Silas.

  • ¡PARECE QUE DIOS ORQUESTÓ ESTE ACONTECIMIENTO PARA QUE LOS

MAGISTRADOS Y TODA LA CIUDAD SEAN EXPUESTOS A LA LUZ DEL EVANGELIO!

  • La iglesia en Filipos era fuerte y generosa y estaba preocupada por el evangelismo

mundial. Aunque Pablo estaba en Tesalónica para tres días de reposo, le enviaron ayuda una y otra vez (Filipenses 4:16).

  • Cuando Pablo salió de Macedonia, fue la única iglesia que le envió dinero

(Filipenses 4:15).

  • Cuando Pablo estaba encarcelado en Roma, enviaron a Epafrodito para proveer

por sus necesidades (Filipenses 2:24-30).

  • ¡Obviamente, la iglesia en Filipos dejaba brillar su luz!

ÉFESO

La ciudad de Éfeso era la ciudad principal y también la capital de la provincia romana de Asia. El nombre Éfeso quiere decir “deseable”. El templo de Diana estaba en Éfeso y fue uno de los siete milagros del mundo antiguo. Fue soportado por 127 columnas iónicas, cada una de 18 metros de altura. El templo ocupó un área de 119 metros por 55 metros, cuatro veces más grande que el Partenón en Atenas. Los creyentes en Éfeso estaban dejando brillar su luz porque después de solamente dos años, todos los de Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra del Señor (Hechos 19:10). Tanta gente abandonó la idolatría que los plateros que hacían los ídolos, temían que perderían su negocio (Hechos 19:23-27).

Además: “Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata. Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor” (Hechos 19:19 y20).

¡Obviamente, los hermanos en Éfeso dejaban brillar su luz!

CUATRO LEPROSOS

Ben-Hadad, el rey de Aram sitió a Samaria y hubo gran hambre en Samaria (2 Reyes 6:24). El hambre era tan severa que se vendía la cabeza de un asno por ochenta piezas de plata y la gente comían sus propios hijos. El rey de Samaria culpó al profeta Eliseo y envió alguien para degollarlo. Eliseo profetizó al hombre: “Oíd palabra de Jehová: Así dijo Jehová: Mañana a estas horas valdrá el seah de flor de harina un siclo, y dos seahs de cebada un siclo a la puerta de Samaria. Y un príncipe sobre cuyo brazo el rey se apoyaba, respondió al varón de Dios, y dijo: Si Jehová hiciese ahora ventanas en el cielo, ¿sería esto así? Y él dijo: He aquí tú verás con tus ojos, mas no comerás de ello” (2 Reyes 7:1 y 2).

¡He aquí cómo esa profecía asombrosa llegó a cumplirse! “Había a la entrada de la puerta cuatro hombres leprosos, los cuales dijeron el uno al otro: ¿Para qué nos estamos aquí hasta que muramos? Si tratáremos de entrar en la ciudad, por el hambre que hay en la ciudad moriremos en ella; y si nos quedamos aquí, también moriremos. Vamos, pues, ahora, y pasemos al campamento de los sirios; si ellos nos dieren la vida, viviremos; y si nos dieron la muerte, moriremos. Se levantaron, pues, al anochecer, para ir al campamento de los sirios; y llegando a la entrada del campamento de los sirios, no había allí nadie. Porque Jehová había hecho que en el campamento de los sirios se oyese estruendo de carros, ruido de caballos, y estrépito de gran ejército; y se dijeron unos a otros: He aquí, el rey de Israel ha tomado a sueldo contra nosotros a los reyes de los heteos y a los reyes de los egipcios, para que vengan contra nosotros. Y así se levantaron y huyeron al anochecer, abandonando sus tiendas, sus caballos, sus asnos, y

el campamento como estaba; y habían huido para salvar sus vidas. Cuando los leprosos llegaron a la entrada del campamento, entraron en una tienda y comieron y bebieron, y tomaron de allí plata y oro y vestidos, y fueron y lo escondieron; y vueltos, entraron en otra tienda, y de allí también tomaron, y fueron y lo escondieron. Luego se dijeron el uno al otro: No estamos haciendo bien. Hoy es día de buena nueva, y nosotros callamos; y si esperamos hasta el amanecer, nos alcanzará nuestra maldad. Vamos pues, ahora, entremos y demos la nueva en casa del rey” (2 Reyes 7:3-9).

  • Los leprosos informaron al palacio real de esa buena nueva.
  • El rey envió a hombres para verificar esa historia.
  • “Entonces el pueblo salió, y saqueó el campamento de los sirios. Y fue

vendido un seah de flor de harina por un siclo, y dos seahs de cebada por un siclo, conforme a la palabra de Jehová” (2 Reyes 7:16).

  • “Y el rey puso a la puerta a aquel príncipe sobre cuyo brazo él se

apoyaba; y lo atropelló el pueblo a la entrada, y murió, conforme a lo que había dicho el varón de Dios, cuando el rey descendió a él. Aconteció, pues, de la manera que el varón de Dios había hablado al rey, diciendo: Dos seahs de cebada por un siclo, y el seah de flor de harina será vendido por un siclo mañana a estas horas, a la puerta de Samaria” (2 Reyes 7:17 y 18).

  • ¡Nosotros también, como los leprosos, tenemos buenas nuevas para compartir!

¡Quizás si demoremos, algún castigo también nos sucedería!

  • ¡Tenemos que dejar brillar nuestra luz!

SER SALVO ES LA COSA MÁS IMPORTANTE EN ESTE MUNDO

C. S. Lewis, el apologista famoso, una vez dijo: Si el cristianismo es falso, no es importante, y si es veraz, es de suma importancia; la única cosa que no puede ser es moderadamente importante. La tibieza no es una virtud; hace vomitar a Dios (Apocalipsis 3:16).

No obstante, la “tibieza” parece ser la norma de la iglesia moderna. Por ejemplo, cuando llegó a los EUA la pandémica de Covid-19, el gobierno prohibió las reuniones de las iglesias para la seguridad del pueblo. Sin embargo, dejó abiertas las tiendas que venden licores, además de otras tiendas seculares. Tristemente, muchas iglesias dócilmente se sometieron a este mandato y pusieron su luz debajo de un almud. La iglesia en Jerusalén enfrentó el mismo problema, pero reaccionó de otra manera.

Cuando se ordenó a Pedro y a Juan que no hablaran ni enseñaran más en el nombre del Señor Jesús “Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído” (Hechos 4:19 y 20).

Como ya hemos señalado, “Todos los días en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo” (Hechos 5:42).

¡Recuerde! Deje brillar su luz, porque si ganamos todo el mundo y perdemos nuestras almas, hemos cometido un gran error (Mateo 16:24-26).