Boyce Mouton
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SALUDAD A RUFO Y A SU MADRE

Boyce Mouton · 10 pages · 3,464 words

SALUDAD A RUFO Y A SU MADRE

“Saludad a Rufo, escogido en el Señor, y a su madre y mía” (Romanos 16:13).

En este estudio breve, intentaremos hacer tres cosas: Primero, trataremos a comprender cómo Pablo conocía a Rufo y cómo su madre era también madre de Pablo. Segundo, trataremos de corregir la idea errónea que Pablo tenía prejuicios contra las mujeres. Mostraremos que Pablo dio la bienvenida a la ayuda de varias mujeres que trabajaban juntamente con él por la causa de Cristo. Finalmente, trataremos de comprender cómo todos los creyentes funcionamos como miembros de un cuerpo para hacer la obra de Cristo en la tierra. ¡Sí! ¡La iglesia es el cuerpo de Cristo, y lo que el Señor Jesús comenzó a hacer en el cuerpo, el cuerpo (la iglesia) continua haciendo en el Señor Jesús. Como un detective, buscaremos los hechos y las pistas que nos ayudarán a contestar estas preguntas.

Primero, notemos que la carta de Pablo a los romanos concluyó con una larga lista de nombres. Los nombres son importantes para Dios. Mientras el hombre no tiene idea de cuántas estrellas hay, Dios no sólo sabe el número de las estrellas, sino también las llama por sus nombres. El entendimiento de Dios no tiene límite (Salmo 147:4 y 5). “Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta” (Hebreos 4:13). Obviamente, las personas son más importantes que las estrellas porque Dios hizo luces en el cielo para iluminar la tierra (Génesis 1:15). Esto quiere decir que nosotros somos más importantes que una estrella. Al final, los cielos desaparecerán, pero nosotros permaneceremos (2 Pedro 3:10). La larga lista de nombres al final de Romanos 16 no está en la Biblia por casualidad. ¡Las personas son importantes! ¡Nosotros somos importantes!

Como se sabe, el Señor Jesús envió a sus apóstoles a todas las naciones para que todos sean salvos. Consecuentemente, hay cristianos en todas las naciones, tribus, razas, y lenguajes, y cada creyente tiene un nombre (Apocalipsis 7:9). Los que somos salvos tenemos nuestros nombres escritos en el cielo (Lucas 10:20). Por lo tanto, los nombres mencionados en Romanos 16 son todos preciosos para Dios y son una pequeña parte de los millones de millones de nombres que están escritos en el libro de la vida del Cordero. ¡Recuerde! Dios no quiere que ninguno parezca, sino que todos procedan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9).

¿CÓMO CONOCIÓ PABLO A RUFO Y A SU MADRE?

¡Ahora centrémonos en Rufo y en su madre! No seremos dogmáticos con respecto a cómo Pablo conoció a Rufo y a su madre, pero presentaremos evidencia y Ud. puede tomar su propia conclusión. ¡Recuerde! Cuando lo estaban llevando al Señor Jesús para ser crucificado: “obligaron a uno que pasaba, Simón de Cirene, padre de Alejandro y Rufo, que venía del campo, a que le llevase la cruz” (Marcos 15:21). Simón, el padre de Rufo, se menciona también en Mateo 27:32 y Lucas 23:26. Cirene era una ciudad griega en el este de Libia en África del Norte.

Obviamente, Simón era famoso como el hombre que llevó la cruz para el Señor Jesús. Podemos imaginarnos que Pablo y Simón conversaron en varias ocasiones acerca de la crucifixión de Cristo. Presentaremos evidencia que se conocieron en Antioquía. No obstante es interesante que Pablo escogió enviar saludos al hijo de Simón y a su mujer pero no a Simón.

La evidencia que sigue indica la “posibilidad” que Pablo conoció a Rufo y a su madre en Antioquía de Siria. Por favor, considere:

  • “Sabemos” que Simón vino de Cirene en África del Norte a Jerusalén y que llevó

la cruz para el Señor Jesús.

  • “Asumimos” que Simón se había convertido al cristianismo junto con su mujer y

sus dos hijos.

  • “Sabemos” que cuando la iglesia en Jerusalén fue perseguida y esparcida, “los

que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio” (Hechos 8:4).

  • También, “sabemos” que “los que habían sido esparcidos a causa de la

persecución que hubo con motivo de Esteban, pasaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, no hablando a nadie la palabra, sino solo a los judíos. Pero había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús. Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió al Señor” (Hechos 11:19-21).

  • “Asumimos” que Simón de Cirene y su familia estuvieron en ese grupo de

personas que fueron a Antioquía.

  • “Sabemos” que “Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que

estaba en Jerusalén; y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía. Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor. Porque era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Señor” (Hechos 11:22-24).

  • “Sabemos”: “Después fue Bernabé a Tarso para buscar a Saulo; y

hallándole, le trajo a Antioquía. Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía” (Hechos 11:25 y 26).

  • “Sabemos” que la madre de Rufo era en alguna manera también una madre para

Pablo. “Asumimos” esto sucedió cuando Pablo y Bernabé se quedaron un año en Antioquía y enseñaron a mucha gente.

  • Sería lógico asumir que Pablo pasaría tiempo con Simón y que escucharía

directamente de él lo que sucedió en la crucifixión.

  • ¡Sí! Pablo se hospedaba con Simón y su familia; esto explicaría cómo la madre de

Rufo también era como la madre de Pablo.

PABLO Y LAS MUJERES

Ya que hemos considerado cómo la madre de Rufo era como una madre para Pablo, enfoquémonos en cómo Pablo trabajó con otras mujeres por la causa de Cristo. Como ya hemos dicho, algunos tienen la idea equivocada de que Pablo era un machista y que restringió grandemente a las mujeres en su servicio a Cristo. Esto no es cierto. Comenzaremos con Romanos, capítulo 16. Las mujeres que son mencionadas en este capítulo son solamente un ejemplo de Pablo trabajando con mujeres por la causa de Cristo. En este capítulo, Pablo envió saludos a 26 personas que él conocía por nombre. Note que estas personas estuvieron en Roma. Pablo nunca había ido a Roma (Romanos 1:11-13). Ocho de los obreros mencionados eran mujeres. Obviamente, Pablo había conocido a estas personas en algún otro sitio, y quizás las enviara a Roma para evangelizar y para ayudarle más tarde en su viaje a España (Romanos 15:23-29). He aquí las ocho mujeres mencionadas en Romanos 16. Todas ellas eran amigas de Pablo con quienes él había trabajado por la causa de Cristo.

  • “Os recomiendo además nuestra hermana Febe, la cual es diaconisa

de la iglesia en Cencrea; que la recibáis en el Señor, como es digno de los santos, y que la ayudéis en cualquier cosa en que necesite de vosotros; porque ella ha ayudado a muchos, y a mí mismo” (Romanos 16:1 y 2). Aparentemente, Febe llevó una carta de Pablo a Roma y los hermanos de allí fueron instruidos a “ayudarla en cualquier cosa en que necesite”. Febe era una de muchas mujeres dedicadas que ayudaron a Pablo. Pablo le dio su respaldo total al instruir a los hermanos de Roma a “ayudarla en cualquier cosa en que necesite”.

  • “Saludad a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús, que

expusieron su vida por mí; a los cuales no solo yo doy gracias, sino también todas las iglesias de los gentiles. Saludad también a la iglesia de su casa” (Romanos 16:3-5). Priscila y Aquila son mencionados seis veces en la Biblia: (Hechos 18:2, 18, 26; Romanos 16:3; 1 Corintios 16:19; 2 Timoteo 4:19). El hecho de que se menciona el nombre de Priscila primero en cuatro de estos versículos podría indicar que ella era la maestra principal.

  • “Saludad a María, la cual ha trabajado mucho entre vosotros”

(Romanos 16:6). La palabra griega kopos, traducida como “ha trabajado mucho” quiere decir que ella ha trabajado hasta el punto de agotamiento total. ¡Obviamente, María era una obrera diligente para el Señor!

  • “Saludad a Andrónico y a Junias, mis parientes y mis compañeros de

prisiones los cuales son muy estimados entre los apóstoles, y que también fueron antes de mí en Cristo” (Romanos 16:7). Junias era pariente de Pablo y fue creyente antes de él. También fue muy estimada entre los apóstoles.

  • “Saludad a Trifena y a Trifosa, las cuales trabajan en el Señor”

(Romanos 16:12). El nombre “Trifena” quiere decir “delicada” y el nombre “Trifosa” quiere decir “deleitándose”. Aparentemente eran mujeres prominentes y posiblemente gemelas. Como María, habían trabajado por Cristo al punto de agotamiento total.

  • “Saludad a la amada Pérsida, la cual ha trabajado mucho en el Señor”

(Romanos 16:12). La misma palabra kopos, que se usa para describir el trabajo de María, Trifena, y Trifosa, también se usa para describir el trabajo de Pérsida, la amada amiga de Pablo. En toda la historia, algunos de los cristianos más diligentes han sido mujeres.

  • “Saludad a Filólogo, a Julia, a Nereo y a su hermana, a Olimpas y a

todos los santos que están con ellos” (Romanos 16:15). Había una iglesia que se reunía en la casa de Priscila y Aquila. Aparentemente, Julia y la hermana de Nereo también se reunían con una iglesia que se reunía en una casa, y Pablo envió saludos a toda la congregación del Señor que estaba con ellos.

OTRAS REFERENCIAS A PABLO TRABAJANDO CON MUJERES

  • La iglesia en Filipos comenzó con un grupo de mujeres (Hechos 16:13-15).

Una mujer llamada Lidia se entregó al Señor e invitó a Pablo y a Silas a su hogar. (Hechos 16:15).

En Tesalónica, Pablo hizo discípulos de “mujeres nobles no pocas” (Hechos 17:4).

En Berea, “mujeres griegas de distinción” también creyeron (Hechos 17:12).

En Atenas, Dionisio, miembro del Areópago, siguió a Pablo y también una mujer que se llamaba Dámaris, y otros con ellos (Hechos 17:34).

A los filipenses, Pablo escribió: “Ruego a Evodia y a Síntique, que sean de un mismo sentir en el Señor. Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a estas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida” (Filipenses 4:2 y 3).

Aparentemente, había viudas ancianas en la iglesia primitiva. He aquí las calificaciones para ser puestas en la lista para recibir ayuda, enumeradas por Pablo: “Sea puesta en la lista solo la viuda no menor de sesenta anos, que haya sido esposa de un solo marido, que tenga testimonio de buenas obras; si ha criado hijos; si ha practicado la hospitalidad; si ha lavado los pies de los santos; si ha socorrido a los afligidos; si ha practicado toda buena obra” (véase 1 Timoteo 5:9-10).

He aquí las instrucciones de Pablo para Tito con respecto a las ancianas: “Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina. Que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia. Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada” (Tito 2:1-5).

  • ¡NO! ¡¡PABLO NO TENÍA PREJUICIOS CONTRA LAS MUJERES!

Si Dios eligió que Ud. naciera mujer, tenía una razón para hacerlo. Por favor, no resienta lo que Dios ha hecho.

LA IMPORTANCIA DE LAS MADRES

  • ¡Por favor, nunca resienta ser una madre! ¡De cierto, ser una madre es una

vocación extraordinaria!

  • Ninguna mujer puede quedar embarazada sin la intervención de Dios. Ana no

tuvo hijos por muchos años hasta que Dios intervino y le dio un hijo que se llamaba Samuel, contestando así sus oraciones. Ana correctamente reconoció que: “Jehová mata, y él da vida” (1 Samuel 2:6).

  • Varias otras mujeres también eran estériles hasta que Dios les concediera hijos:

(Sara, Rebeca, Raquel, la madre de Sansón, la mujer de Manoa, Elizabet, etc.).

  • Sabemos que mujeres piadosas sirvieron como madres de los seguidores del

Señor Jesús. “Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido. Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna” (Marcos 10:28- 30).

  • ¡Sí! Parece que cuando la madre de Pablo no estaba presente para ministrar a él,

la madre de Rufo recibió a Pablo en su casa y lo trató como su propio hijo. Pablo nunca olvidó esto. ¡Sí! Su marido Simón fue famoso por haber llevado la cruz para Cristo, pero cuando estaba ocupado haciendo otras cosas, la madre de Rufo estaba ocupada siendo madre para Pablo.

  • Por favor, ¡considere que en muchos aspectos, las madres son más importantes

que los padres!

  • En los EUA, el Día de la Madre llegó a ser un día feriado oficial en el año 1914.
  • Pero el Día del Padre no llegó a ser un día feriado oficial hasta 58 años más tarde

en el año 1972.

  • En muchos países del mundo, el Día de la Madre es mucho más importante que el

Día del Padre.

  • Por ejemplo, en los EUA se gasta mucho más dinero para regalos en el Día de la

Madre que en el Día del Padre, según la Federación Nacional de Minoristas.

Como sabemos, los EUA no es la única nación que celebra el Día de la Madre y el Día del Padre. Son días feriados importantes en todo el mundo. Según el Dr. Lars Perner, un sicólogo de consumo de la Universidad de California del Sur, la mayoría de nosotros simplemente pensamos que nuestras madres merecen regalos mejores o más grandes que nuestros padres.

Ser una madre, sí tiene sus ventajas.

Por favor, considere este hermoso tributo a las madres, escrito por un autor desconocido:

Mi madre:

Me llevó debajo de su corazón y me amó antes de mi nacimiento;

Tomó la mano de Dios en la suya y caminó por el valle de sombras para que yo viviera.

Me bañó cuando yo estaba indefenso, me vistió cuando yo estaba desnudo y me cantó con la voz de un ángel.

Tomó mi mano cuando yo estaba aprendiendo a caminar, sufrió en mi tristeza y se rió en mi gozo.

Ella estaba radiante con mi éxito, y cuando me arrodillé a su lado, me enseñó a orar.

Por todos los días de mi juventud, me dio la fuerza para mi debilidad, valor para mi desesperación, y esperanza para llenar mi corazón sin esperanza.

Ella era leal cuando otros fallaron; ella fue veraz cuando fue probado por fuego. Ella era mi amiga cuando mis otros amigos me habían abandonado.

Ella oró por mí todos los días, días llenos de sol o días entristecidos por las sombras.

Aunque pongamos nuestras vidas por ellas, nunca podríamos pagar la deuda que les debemos a nuestras madres.

SOMOS MIEMBROS DE SU CUERPO

Ahora que hemos considerado cómo la madre de Rufo era también una madre para Pablo, y también hemos considerado cómo Pablo trabajó con muchas otras mujeres, ahora consideremos como todos los creyentes somos miembros del cuerpo de Cristo. Lo que el Señor Jesús empezó haciendo en su cuerpo terrenal, ¡continua haciendo por medio de la iglesia que también es su cuerpo!

Como ya hemos dicho, cuando nos convertimos al cristianismo, llegamos a ser parte del cuerpo de Cristo. “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu” (1 Corintios 12:12 y 13).

Pero no hay órganos vestigiales en el cuerpo de Cristo. Un órgano vestigial es uno que parece ser inútil. Pero todos los miembros del cuerpo de Cristo tienen algo que hacer. Cuando llegamos a ser parte del cuerpo de Cristo, el Espíritu Santo nos dio nuestra tarea. Las Escrituras son claras, nuestros dones espirituales no son elegidos por nosotros, sino por el Espíritu Santo, porque: “todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere” (1 Corintios 12:11). “Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros. Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios; y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a estos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro” (1 Corintios 12:21-23).

Mientras las Escrituras dicen: “Procurad, pues, los dones mejores” (1 Corintios 12:11), es el Espíritu Santo mismo que reparte los dones espirituales como él quiere (1 Corintios 12:11). El barro no tiene derecho de decir al alfarero: “¿Por qué me has hecho así?” (Romanos 9:20), y el cristiano no tiene derecho de decir al Espíritu Santo. ¿Por qué me has hecho una oreja cuando yo quería ser un ojo? Es un hecho de que: “ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso” (1 Corintios 12:18).

NO HAY UNA OPCIÓN

Hace muchos años, Gloria Steinem era una líder del movimiento feminista en los EUA y ayudó a hacer popular el eslogan “Una mujer necesita a un hombre como un pez necesita una bicicleta”. Muchas mujeres resienten que no sean hombres. Algunas se visten como hombres y dicen que son hombres. Interesantemente, Steinem, el día 3 de septiembre del año 2,000, aceptó el hecho de que era mujer y se casó con David Bale, padre del actor del cine estadounidense, Christian Bale. Su boda, sorprendentemente, fue conducida por una india cherokee, jefa de la Nación Cherokee. Steinem no tiene sus propios hijos, pero llegó a ser madrasta de los 4 hijos adultos de Bale. Esperemos y oremos que ella haya aceptado el hecho de que Dios la hizo mujer. Como ya hemos dicho, ser una madre es un gran honor.

No olvide, estamos tratando de descubrir qué era la relación de Pablo con Rufo y con su madre. Al conducir esta investigación, podemos también ganar sabiduría que nos ayudará en otras áreas de servicio cristiano.

Una lección que podemos aprender es que es impío e incorrecto cuestionar a Dios. Job fue correcto al ser sumiso a Dios cuando dijo: “aunque él me matare, en él esperaré” (Job 13:15). Dios nos hizo como él quería, y nos dio el don espiritual que él quería que tengamos. Antes de nacer, Dios no nos preguntó qué queríamos ser, hombre o mujer. ¡Cuando fuimos bautizados en el cuerpo de Cristo, Dios no nos preguntó qué don espiritual queríamos! Si somos verdaderamente sumisos a Dios, estaremos contentos cómo él nos hizo, y glorificaremos a Dios por el don que nos ha dado.

El Sr. B. B. McKinney captó la hermosura de la sumisión verdadera cuando escribió el himno “Estoy satisfecho con Jesús!

1. Estoy satisfecho con Jesús,

Él ha hecho tanto para mí;

Él ha sufrido para redimirme,

Él murió para librarme.

Coro:

Estoy satisfecho, estoy satisfecho,

Estoy satisfecho con Jesús,

Pero me pregunto cuando

Medito en el Calvario:

¿Está mi Salvador satisfecho conmigo?

2. Está conmigo en mis pruebas,

Mejor amigo de todos es él;

Puedo siempre confiar en Jesús.

¿Puede él confiar en mí? (Coro)

3. Puedo oír la voz de Jesús,

Suplicándome tan sinceramente:

Vaya y convierten a los perdidos y extraviados;

¿Está él satisfecho conmigo? (Coro)

4. Cuando mi trabajo en la tierra termine,

Y cruce el mar místico,

Oh, que podría escucharlo diciendo:

“Estoy satisfecho contigo” (Coro)

¡QUE DIOS BENDIGA A LAS MUJERES CRISTIANAS QUE SON MADRES PARA LOS OBREROS CRISTIANOS!

¡QUE DIOS BENDIGA A LAS MUJERES QUE SIERVEN A CRISTO DE OTRAS MANERAS!

¡QUE DIOS BENDIGA A TODOS LOS MIEMBROS DEL CUERPO DE CRISTO!