Boyce Mouton
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REFLEXIONES SOBRE LA PROPIEDAD

Boyce Mouton · 25 pages · 4,953 words

REFLEXIONES SOBRE LA PROPIEDAD

DIOS ES EL SUPREMO DUEÑO DE TODO

  • Como sabemos, “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”

(Génesis 1:1).

  • ¡Por eso Dios es el dueño supremo de todo!
  • ¡Recuerde! “De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en

él habitan” (Salmo 24:1). ÉL LO CREÓ!

  • ¡Recuerde! Dios también es el dueño de los cielos. “He aquí, de Jehová tu

Dios son los cielos, y los cielos de los cielos, la tierra, y todas las cosas que hay en ella” (Deuteronomio 10:14)

SATANÁS FUE ECHADO A LA TIERRA POR DIOS,

PERO SATANÁS NO ES DUEÑO DE NADA

  • Cuando Satanás pecó, Dios lo echó a la tierra (Isaías 14:12).
  • Consecuentemente, Dios le permitió ser el dios de este siglo (2 Corintios

4:4).

  • Cuando se le deja solo, el mundo entero está bajo el maligno (1 Juan 5:19).
  • Pero Satanás solamente puede hacer lo que Dios le permite hacer (Job 1:12;

2:6).

  • Cuando Satanás mostró a Jesús todos los reinos de la tierra, le dijo: “A ti te

daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos” (Lucas 4:6 y 7). PERO TENEMOS QUE RECORDAR QUE SATANÁS ES MENTIROSO Y EL PADRE DE MENTIRAS (JUAN 8:44).

  • Si se le deja solo, es como un león rugiente, buscando a alguien para devorar

(1 Pedro 5:8)

  • Pero cuando resistimos al diablo, él huirá de nosotros (Santiago 4:7).
  • Cuando nos vestimos de toda la armadura de Dios, podemos resistir las

asechanzas del diablo (Efesios 6:10-17).

  • Después de que Jesús fue bautizado, fue llevado al desierto y tentado por 40

días (Mateo 4:1-11). ¡Pero Satanás nunca puede vencer a Jesús!

  • ¡Jesús venció toda tentación de Satanás al citar las Escrituras! ¡Recuerde!

La espada del Espíritu es la palabra de Dios (Efesios 6:17).

  • ¡Podemos también usar las Escrituras como la espada del Espíritu para

vencer a Satanás!

  • Pero tenemos que tener cuidado de evitar el orgullo. Cuando los discípulos

de Jesús se regocijaron que aun los demonios estaban sujetos a ellos en su nombre, Jesús respondió: “Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo” (Lucas 10:18). ¡Note la conexión! El orgullo era la misma razón que Satanás fue echado del cielo (Ezequiel 28:17).

  • Las Escrituras advierten: “El que piensa estar firme, mira que no caiga”

(1 Corintios 10:12).

  • Dios permite a Satanás andar por la tierra, ¡pero aun Satanás no es dueño de

nada! Él es como un ladrón, tratando de hurtar cualquier cosa que puede.

  • Dios permitió a Satanás establecer un trono en Pérgamo (Apocalipsis 2:13).

Pero su residencia allí fue temporal. Satanás huirá de la verdad como la oscuridad huye de la luz (Santiago 4:7).

  • ¡Dios está en control completo! Cuando Dios decida, el diablo será echado

en el lago de azufre y fuego donde será atormentado para siempre (Apocalipsis 20:10).

ABRAHAM ERA DUEÑO DE SOLAMENTE UN SEPULCRO

  • Abraham era un nómada errante quien se movía de un lugar a otro, buscando

pradera para sus ovejas.

  • Abraham creía en el único Dios verdadero, aunque vino de una familia de

idólatras (Josué 24:2).

  • Después del diluvio, Nimrod era un vigoroso cazador delante del

Señor. Aparentemente, él tomó control de mucha tierra: “Y fue el comienzo de su reino Babel, Erec, Acad y Calne, en la tierra de Sinar. De esta tierra salió para Asiria, y edificó Nínive, Rehobot, Cala, y Resén, entre Nínive y Cala, la cual es ciudad grande” (Génesis 10:10-12).

  • Dios llamó a Abram de estos centros de civilización, y le dijo: “Vete de tu

tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra” (Génesis 12:1-3).

  • El libro de Hebreos explica: “Por la fe, Abraham, siendo llamado,

obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe, habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios” (Hebreos 11:8- 10).

  • Esteban dijo de Abram: “Varones hermanos y padres, oíd: El Dios de la

gloria apareció a nuestro padre Abraham, estando en Mesopotamia, antes que morase en Harán, y le dijo: Sal de tu tierra y de tu parentela, y ven a la tierra que yo te mostraré. Entonces salió de la tierra de los caldeos y habitó en Harán; y de allí, muerto su padre, Dios le trasladó a esta tierra, en la cual vosotros habitáis ahora. Y no le dio herencia en ella, ni aun para asentar un pie; pero le prometió que se la daría en posesión, y a su descendencia después de él, cuando él aún no tenía hijo” (Hechos 7:2-5).

  • Pero cuando Sara, su mujer, murió, Abraham compró un y los reduciría

sepulcro para ella: “Y quedó la heredad de Efrón que estaba en Macpela al oriente de Mamre, la heredad con la cueva que estaba en ella, y todos los árboles que había en la heredad, y en todo sus contornos, como propiedad de Abraham en presencia de los hijos de Het y de todos los que entraban por la puerta de la ciudad. Después de esto sepultó Abraham a Sara su mujer en la cueva de la heredad de Macpela al oriente de Mamre, que es Hebrón, en la tierra de Canaán. Y quedó la heredad y la cueva que en ella había, de Abraham como una posesión para sepultura, recibida de los hijos de Het” (Génesis 23:17-20).

  • Hasta donde sabemos, ¡la tierra donde Abraham sepultó a su mujer, era la

única tierra que él poseía!

  • Dios había mandado a Abraham que deje su tierra y su parentela (Génesis

12:1). Por lo visto, Abraham no entendió esto y llevó a su familia con él desde Mesopotamia hasta Harán. Esteban dijo: “Varones hermanos y

padres, oíd: El Dios de la gloria apareció a nuestro padre Abraham, estando en Mesopotamia, antes que morase en Harán, y le dijo: Sal de tu tierra y de su parentela, y ven a la tierra que yo te mostraré. Entonces salió de la tierra de los caldeos y habitó en Harán; y de allí, muerto su padre, Dios le trasladó a esta tierra, en la cual vosotros habitáis ahora. Y no le dio herencia en ella, ni aun para asentar un pie; pero le prometió que se le daría en posesión, y a su descendencia después de él, cuando aún no tenía hijo” (Hechos 7:2-5).

  • Ahora Abraham fue separado de su padre, Tera, pero fue más tarde cuando

fue separado de su sobrino Lot. Se separaron porque no había suficiente pradera para todos sus animales (Génesis 13:5-13).

  • ¡Recuerde! “Es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno

perezca, sino que todos proceden al arrepentí-miento” (2 Pedro 3:9).

  • Note que “después” de que Abraham fue separado de Lot, Dios le dio esta

promesa: “Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre. Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada. Levántate, ve por la tierra a lo largo de ella y a su ancho; porque a ti la daré. Abram, pues, removiendo su tienda, vino y moró en el encinar de Mamre, que está en Hebrón, y edificó allí altar a Jehová” (Génesis 13:14-17).

  • ABRAHAM CREYÓ ESTA PROMESA AUNQUE SERÍAN 400 AÑOS

HASTA QUE SE HICIERA REALIDAD (GÉNESIS 15:12-16).

  • ¡Recuerde! La fe es “la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1).

LA PROMESA DE DIOS SE HIZO REALIDAD Y LOSDESENDIENTES DE

ABRAHAM FINALMENTE ERAN DUEÑOS DE PROPIEDAD

  • Dios libró a los israelitas de Egipto por un profeta llamado Moisés. Moisés

libró a Israel de la esclavitud para que pudieran ser dueños de propiedad. Jesús es un profeta como Moisés que algún día nos permitirá ser dueños de propiedad en el cielo (Deuteronomio 18:15; Hechos 3:22 y 23).

  • La tierra de Canaán era habitada por siete naciones y cada una era más

grande y más fuerte que los israelitas. Era Dios el que ayudó a Israel a

vencer a esta gente pagana para que pudieran heredar lo que Dios les había prometido (Deuteronomio 7:1-6).

  • La división de Canaán se describe en el libro de Josué, capítulos 13 a 19.
  • La división de la tierra se determinó echando suertes (Josué 18:6).
  • Cada tribu y cada familia heredó propiedad. La única tribu que no heredó

propiedad era la tribu de Leví. Moisés escribió: “Los sacerdotes levitas, es decir, toda la tribu de Leví, no tendrán parte ni heredad en Israel; de las ofrendas quemadas a Jehová y de la heredad de él comerán. No tendrán, pues, heredad ente sus hermanos; Jehová es su heredad, como él les ha dicho” (Deuteronomio 18:1 y 2).

  • La propiedad de cada persona tenía sus límites marcados: “No reducirás los

límites de la propiedad de tu prójimo, que fijaron los antiguos” (Deuteronomio 19:14).

  • Ser dueños de su propia propiedad, dio a los israelitas confianza y seguridad.
  • “Y Judá e Israel vivían seguros, cada uno debajo de su parra y debajo

de su higuera, desde Dan hasta Beersheba, todos los días de Salomón” ( 1 Reyes 4:25).

  • El gozo del futuro fue definido como un tiempo cuando: “Se sentará cada

uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá quien los amedrente: porque la boca de Jehová de los ejércitos lo ha hablado” (Miqueas 4:4).

  • Si una familia era pobre, y tenía que vender su propiedad, debía ser devuelta

a ellos en el año de jubileo (Levítico 25:8-10).

  • Obviamente, ¡Dios quería que su pueblo sea dueños de propiedad!
  • Aun las mujeres podían heredar propiedad de sus padres muertos. (Números

36:5-12).

  • Ser dueño de propiedad era tan seguro que aun el rey no podía quitar la
  • propiedad del campesino más pobre. Por ejemplo, Dios mató al rey Acab por tomar la propiedad de un campesino llamado Nabot (1 Reyes 21:17-19).
  • Fue Dios que también ayudó a los israelitas a obtener riquezas, y “Digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han

traído esta riqueza. Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las padres, como en este día” (Deuteronomio 8:17 y 18).

  • Mientras los israelitas obedecían a Dios, prosperarían: “Jehová te enviará

su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da. Te confirmará Jehová por pueblo santo suyo, como te lo ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehová tú Dios, y anduviereis en sus caminos. Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invocado sobre ti, y te temerán. Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que Jehová juró a tus padres que había de dar. Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado. Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas, y si no te apartares de todas las palabras que yo te mando hoy, ni a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos, y servirles” (Deuteronomio 28:8-14).

NUESTRA PROPIEDAD EN LA TIERRA ES SOLAMENTE TEMPORAL

  • Por supuesto, ¡nuestras posesiones en la tierra son solamente

temporales! Pablo escribió: “no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2 Corintios 4:18).

  • Jesús contó la parábola del rico insensato para demostrar que la vida

del hombre no consiste en la abundancia de sus bienes: “La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis

frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios” (Lucas 12:16-21).

  • No solo ser dueños de propiedad es temporal, sino que la tierra

misma es temporal.

  • Pedro escribió: “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en

la noche; en el cual los cielos pasaran con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán desechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas” (2 Pedro 3:10).

  • Juan escribió: “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer

cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más” (Apocalipsis 21:1).

  • Pedro explicó: “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que

según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero” (1 Pedro 1:3-5).

  • Alguien observó que ¡mientras no podemos llevar nuestras riquezas al

cielo cuando muramos, podemos enviarlas por delante para que esté allí cuando lleguemos!

DUEÑOS ETERNOS

  • Mientras ser dueño en la tierra es temporal, Jesús hizo referencias al

galardón eterno en el cielo que es: “incorruptible, incontaminada e inmarcesible” (1 Pedro 1:4). He aquí unos ejemplos:

  • A los que fueron perseguidos por su justicia, Jesús dijo: “Gozaos y

alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros” (Mateo 5:12).

  • Jesús nos enseñó a amar a nuestros enemigos:: “Porque si amáis a los que

os aman, ¿qué recompensa tendréis? (Mateo 5:46).

  • “Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser

visto de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mateo 6:1-4).

  • Si oramos para ser vistos por los hombres, recibiremos un galardón terrenal.

Entonces: “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mateo 6:6).

  • Jesús puso énfasis en nuestro galardón eterno en el cielo al decir: “No os

hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mateo 6:19-21).

  • Jesús comparó nuestras riquezas terrenales con nuestras riquezas en el

cielo al decir: “El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel, y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto. Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero? Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro? Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Lucas 16:10-13).

¡NO ES UNA OPCIÓN! ¡HAY QUE CREER QUE DIOS ES GALARDONADOR DE LOS QUE VERDADERAMENTE LE BUSCAN! “Es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6).

DEBEMOS AMAR A DIOS MÁS QUE AMAMOS A

  • NUESTRAS POSESIONES TERRENALES.
  • Las Escrituras son claras: “Ninguno puede servir a dos señores: porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mateo 6:24).
  • El hombre mira el parecer y lo grande de la estatura, pero Dios mira el corazón (1 Samuel 16:7). ¡Podríamos engañar a nuestros compañeros, en cuanto a nuestras prioridades, pero no podemos engañar a Dios!
  • Jesús también podía mirar a un hombre y saber lo que pensaba (Juan 2:24 y 25).
  • He aquí algunos ejemplos:
  • “Y conociendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?” (Mateo 9:4).
  • “Sabiendo Jesús los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá” (Mateo12:25).
  • “Jesús, entonces conociendo los pensamientos de ellos, respondiendo les dijo: ¿Qué caviláis en vuestros corazones?” (Lucas 5:22).
  • Etc.
  • El hecho de que Jesús puede ver dentro de nuestros corazones y saber lo que estamos pensando es importante para entender la historia del joven rico.

EL JOVEN RICO

Se encuentra esta historia en Mateo 19:16-26; Marcos 10:17-27: y Lucas 18:18-30). Combinando las tres relatos, aprendemos que el joven en esta historia era rico y era un gobernante. He aquí la historia como aparece en el Evangelio de Marcos: “Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la

rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino solo uno, Dios. Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre. Él entonces, respondiendo, le dijo: Maestro todo esto lo he guardado desde mi juventud. Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! Los discípulos se asombraron de sus palabras; pero Jesús, respondiendo, volvió a decirles: Hijos, ¡cuán difícil les es entrar en el reino de Dios, a los que confían en las riquezas! Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios. Ellos se asombraban aún más, diciendo entre sí: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? Entonces Jesús, mirándolos, dijo: Para los hombres es imposible, mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios” (Marcos 10:17-27).

  • Como se ve, Jesús dijo a este joven rico: “Vende todo lo que tienes, y dalo

a los pobres”. Parece que este es la única vez en la Biblia que Jesús hizo tal demanda.

  • ¡Miles de personas llegaron a ser seguidores de Jesús sin vender todo lo

que tenían! Obviamente, ¡la riqueza de este joven había llegado a ser su dios!

  • Tal como un pagano tuvo que abandonar la adoración de su dios pagano para

seguir a Jesús, este joven tuvo que abandonar sus riquezas que habían llegado a ser su dios.

  • Como ya hemos dicho: “Ninguno puede servir a dos señores; porque o

aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mateo 6:24).

  • Todos tenemos que tomar una decisión. O confiamos en Dios para salvarnos,

o en otra cosa, u otra persona. ¡No se puede escoger ambos!

PEDRO Y LOS DEMÁS APÓSTOLES

Después de la historia del joven rico: “Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y le hemos seguido. Respondió Jesús y le dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre o madre o mujer, o hijos, o tierra, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras, con persecuciones, y en el siglo venidero la vida eterna. Pero muchos primeros serán postreros, y los postreros, primeros” (Marcos 10:28-31).

Poco antes de su muerte, Pablo escribió a Timoteo: “Procura venir pronto a verme, porque Demas me ha desamparado, amando este mundo” (2 Timoteo 4:9-10).

Es posible que Pedro tuviera la misma tentación. Después de que Jesús resucitó de los muertos, Pedro y seis otros de sus discípulos regresaron a pescar. Como sucedió tres años antes, pescaron toda la noche sin éxito. Jesús les dijo desde la orilla: “Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis” (Juan 21:6). Entonces sucedió otro milagro y atraparon 153 peces grandes sin romper su red.

¡Es posible que el trabajo como pescador fuera una tentación para Pedro!

La noche antes de la crucifixión de Jesús, Pedro había prometido dar su vida por Jesús. “Jesús le respondió: ¿Tu vida pondrás por mí? De cierto, de cierto te digo: No cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces” (Juan 13:38).

Tal como Pedro había negado a Jesús tres veces (Juan 18:15-27), Jesús le dio la oportunidad de confesarle tres veces (Juan 21:15-17). Es interesante notar que la negación de Pedro y su confesión fueron hechas ante un fuego. La palabra griega que se usa para describir este fuego es anthrakia. Se refiere a “un montón de carbones encendidas” y solamente se usa dos veces en la Biblia. Primeramente en Juan 18:18 cuando Pedro negó a Jesús ante un montón de carbones encendidas.

Y la segunda vez en Juan 21:9 cuando Jesús estaba cocinando pescado y pan sobre un montón de carbones encendidas.

Poco antes de que Pedro confesó a Jesús, le dijo: “Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que estos?” (Juan 21:15). Note que Jesús usó su nombre antiguo “Simón” en vez de su nombre nuevo, Pedro (Juan 1:41 y 42). Mientras los eruditos discuten sobre el significado de la palabra “estos”, es posible que Jesús se refiriera a su barco y red en los cuales Pedro había confiado por muchos años para proveer alimentos para su familia. Ahora Jesús le dio la oportunidad a Pedro para hacer claro cuál era lo más importante para él, ¿Jesús o su trabajo?

Entonces Jesús profetizó cómo moriría Pedro: “De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras. Esto dijo, dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, añadió: Sígueme” (Juan 21:18 y 19)

Verdaderamente: “No hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este

tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna” (Marcos 10:29 y 30).

LA IGLESIA EN JERUSALÉN

  • Dios dijo a Moisés: “Cuídate de no ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar que vieres; sino en el lugar que Jehová escogiere, en una de tus tribus, allí ofrecerás tus holocaustos, y allí harás todo que yo te mando” (Deuteronomio 12:13 y 14).
  • Dios eligió a Jerusalén como el lugar donde su pueblo adoraría: “Mas a Jerusalén he elegido para que en ella esté mi nombre” (2 Crónicas 6:6)
  • ¡El “Monte del Templo” donde adoraban los judíos, aún hoy es una

de las tierras más valiosas en el mundo!

  • Asistencia a las tres fiestas anuales era obligatoria para todos los judíos devotos (Éxodo 23:14-17). (1) La fiesta de los panes sin levadura (Pascua). (2) 50 días más tarde, la fiesta de la siega (Pentecostés). (3) Seis meses más tarde, la fiesta de la cosecha (Tabernáculos).Ya que Dios eligió a Jerusalén como el lugar de adoración, los judíos devotos de todo el mundo vinieron a Jerusalén para celebrar la Pascua. Cincuenta días más tarde, estaban allí para celebrar el Día de Pentecostés (Hechos 2:5-11).
  • Los eruditos piensan que la población de Jerusalén cuando nació

Jesús era de 50,000 a 75,000 habitantes. Por supuesto, durante la fiesta, había miles más. Hechos 2:9-11 nos informa que los judíos vinieron de lugares tan distantes como Egipto, Mesopotamia, y Roma.

  • Como sabemos, la iglesia fue establecida en el Día de Pentecostés con

3,000 creyentes (Hechos 2:41). Más creyentes fueron añadidos cada día (Hechos 2:47). Pronto el número de hombres era 5,000 (Hechos 4:4). Habían más y más creyentes, hombres y mujeres (Hechos 5:14).

  • Habían miles de creyentes en Jerusalén de todas las naciones bajo el cielo. Estuvieron miles de kilómetros de sus hogares, sin trabajo y sin ninguna posibilidad de ganar la vida para mantener a su familia. Pero “Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad” (Hechos 4:34 y 35).
  • Bernabé fue mencionado como un ejemplo de esta generosidad: “Entonces José, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que traducido es, Hijo de consolación), levita, natural de Chipre, como tenía una heredad, la vendió y trajo el precio y lo puso a los pies de los apóstoles” (Hechos 4:36 y 37).

MARÍA NO VENDIÓ SU CASA

  • Muchos días después del comienzo de la iglesia, milagrosamente Pedro fue

librado de la cárcel (Hechos 12:1-12).

  • Cuando Pedro se dio cuenta de lo que había sucedido: “Llegó a la casa de

María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban reunidos orando” (Hechos 12:12).

  • María no solamente era dueña de la casa, sino tenía una muchacha llamada

Rode (Hechos 12:13)

  • OBVIAMENTE, ¡MARÍA YA HABÍA DEDICADO SU CASA AL

SEÑOR!

  • El hecho de que se le llamaba “la casa de María” nos hace asumir que su esposo estaba muerto.
  • Es posible que la casa de María tenía un aposento alto grande donde Jesús participó en la última cena con sus discípulos (Marcos 14:12-16).
  • También es posible que esto sería la misma habitación donde el Jesús resucitado se apareció a sus apóstoles (Juan 20:19-23).
  • Aparentemente, era la misma casa donde Jesús se apareció otra vez una semana más tarde cuando Tomás estaba presente (Juan 20:24-29).
  • Podría haber sido el mismo aposento alto donde 120 seguidores de Jesús se reunieron, esperando la venida del Espíritu Santo (Hechos 1:12- 26).
  • YA QUE LA IGLESIA ES LA NOVIA DE CRISTO, ¡DEBEMOS USAR

NUESTRAS POSESIONES TERRENALES COMO QUIERE CRISTO!

EL ESCLAVO DEL AMOR

Moisés escribió: “Si comprares siervo hebreo, seis años servirá; mas al séptimo saldrá libre, de balde. Si entró solo, solo saldrá; si tenía mujer, saldrá él y su mujer con él. Si su amo le hubiere dado mujer, y ella le diere hijos o hijas, la mujer y sus hijos serán del amo, y él saldrá solo. Y si el

siervo dijere: Yo amo a mi señor, a mi mujer y a mis hijos, no saldrá libre; entonces su amo lo llevará ante los jueces, y la hará estar junto a la puerta o al poste; y su amo le horadará la oreja con lesna, y será su siervo para siempre” (Éxodo 21:2-6).

¡Se puede ver por esta Escritura que el amor es más exigente que la ley! La ley requería seis años de servicio, ¡mas el amor exige servicio por toda la vida!

“”En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros” (1 Juan 3:16).

¡Cuando amamos a Jesús como él nos ama, llegamos a ser “coherederos” con Cristo! (Romanos 8:17).

Jaime Elliot, un mártir famoso, lo dijo en una manera hermosa: “No es tonto aquel que da lo que no puede retener para ganar lo que no puede perder”.

¡JESÚS QUIERE QUE SEAMOS DUEÑOS DE PROPIEDAD, PERO A LA VEZ, QUIERE QUE LA USEMOS PARA GLORIFICAR A DIOS Y PARA EL AVANCE DE SU REINO!

{18).

{10).