Boyce Mouton
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¿QUIÉN TE DISTINGUE DE LOS DEMÁS?

Boyce Mouton · 2 pages · 737 words

¿QUIÉN TE DISTINGUE DE LOS DEMÁS?

“Porque ¿quién te distingue de los demás? (1 Corintios 4:7, NVI)

No debe haber divisiones en el cuerpo de Cristo pero la congregación en Corinto estaba dividida. Pablo había sido informado por los de la casa de Cloé que había contiendas en la iglesia. “Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo. ¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?” (1 Corintios 1:12 y 13). Mientras todos fueron bautizados (Mateo 28:18-20; 1 Corintios 12:13), Pablo dio gracias a Dios de que había bautizado a pocos para que ninguno diga que fue bautizado en el nombre de él. ¡La iglesia del Señor Jesús es un solo cuerpo y no debe estar dividida! El único fundamento para la unidad es Jesucristo (1 Corintios 3:11).

Aparentemente, la situación en Corinto era tan delicada que no se reveló la verdadera identidad de los contenciosos. Después Pablo explicó: “Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito, no sea que por causa de uno, os envanezcáis unos contra otros. Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?” (1 Corintios 4: 6 y 7).

La respuesta a la pregunta es obvia. ¡ES DIOS EL QUE NOS DISTINGUE DE LOS DEMÁS! Dado que Dios hizo a cada estrella diferente de las demás (1 Corintios 15:41), ¿por qué haría que todas las personas fueran iguales? Aunque el cuerpo es uno, está compuesto de muchos miembros y cada miembro fue diseñado por Dios para un propósito específico (1 Corintios 12:4-31). “Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros” (1 Corintios 12:21). Ya que es Dios quien nos hace diferentes unos de los otros, no hay razón para que nadie se jacte o se enorgullezca.

Pablo escribió lo mismo a los romanos recordándoles: “No tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros” (Romanos 12:3- 5).

En los versículos que siguen Pablo nombra 7 dones espirituales: profetizar, servir, enseñar, exhortar, repartir, presidir, y hacer misericordia. Lo bueno de esta variedad ha

sido ilustrado por esta historia acerca de 7 personas con diversos dones sentadas a la misma mesa cuando se volcó el vaso de una de ellas. Cada persona vio lo que sucedió; no obstante, debido a que cada persona era “diferente”, reaccionaron en maneras “diferentes”.

  • El “profeta” habló y describió precisamente lo que había sucedido.
  • El “siervo” vio lo que aconteció e inmediatamente comenzó a limpiar la mesa.
  • El “maestro” analizó lo que había sucedido e inmediatamente explicó cómo se

pudo haberlo evitado.

  • El que “exhorta” habló con él cuyo vaso se volcó y lo consoló.
  • El que “reparte” dio su vaso al hombre cuyo vaso se volcó.
  • El que “preside” inmediatamente comenzó a organizar a los demás para evitar

este problema en el futuro.

  • El que “hace misericordia” abrazó al hombre cuyo vaso se volcó.

Mientras cada persona reaccionó de manera distinta, lo hicieron debido a los dones espirituales que Dios les había dado. La palabra traducida como “dones” en Romanos 12:6 es charismata. Cada uno de estos 7 dones es un don “carismático”.

Cuando comemos comida buena, alimenta a todas las partes de nuestro cuerpo. No obstante, la comida alimenta al ojo de una manera distinta de la manera en que alimenta al pie. De una manera similar, cada persona con dones espirituales entiende las Escrituras desde un punto de vista diferente. Cada uno concluye de las mismas palabras la enseñanza particular para fortalecer y alimentar su propio don espiritual.

¡ES DIOS QUE NOS DISTINGUE DE LOS DEMÁS! ¡QUE NO SEAMOS ORGULLOSOS DE NUESTROS DONES ESPIRITUALES PORQUE VIENEN DE DIOS, NO DE NOSOTROS MISMOS!