Boyce Mouton
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NUESTRO CULTO RACIONAL

Boyce Mouton · 9 pages · 4,140 words

NUESTRO CULTO RACIONAL

“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:1 y 2).

La palabra griega traducida como “racional” en este pasaje es logikos. Se refiere a un sacrificio vivo que es lógico e inteligente, comparado con la idolatría y las rituales sin sentido. ¡Entregarse a Cristo es una de las cosas más “razonables” que se puede hacer!

Se usa esta palabra solamente 2 veces en la Biblia. La primera se encuentra en Romanos 12:1 y la segunda vez en 1 Pedro 2:2. Considere, por favor: “Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación” (1 Pedro 2:1-3). La palabra griega subrayada es logikos. Lo “espiritual” también es “razonable”. Así que el nuevo cristiano anhela la leche “espiritual”, es decir, el alimento espiritual que es “razonable”.

LA IDOLATRÍA NO ES RAZONABLE

¡Obviamente, la idolatría no es razonable! Por favor, considere estas palabras inspiradas de Isaías: “El carpintero tiende la regla, lo señala con almagre, lo labra con los cepillos, le da figura con el compás, lo hace en forma de varón, a semejanza de hombre hermoso, para tenerlo en casa. Corta cedros, y toma ciprés y encina, que crecen entre los árboles del bosque; planta pino, que se crie con la lluvia. De él se sirve luego el hombre para quemar; y toma de ellos para calentarse; enciende también el horno, y cuece panes; hace además un dios, y lo adora; fabrica un ídolo, y se arrodilla delante de él. Parte del leño quema en el fuego; con parte de él come carne, prepara un asado, y se sacia; después se calienta, y dice: ¡Oh! me ha calentado, he visto el fuego; y hace del sobrante un dios, un ídolo suyo; se postra delante de él, lo adora, y le ruega diciendo: Líbrame, porque mi dios eres tú. No saben ni entienden; porque cerrados están sus ojos para no ver, y su corazón para no entender. No discurre para consigo, no tiene sentido ni entendimiento para decir: Parte de esto quemé en el fuego, y sobre sus brasas cocí pan, asé carne, y la comí. ¿Haré del resto de él una abominación? ¿Me postraré delante de un tronco de árbol? De ceniza se alimenta; su corazón engañado

le desvía, para que no libre su alma, ni diga: ¿No es pura mentira lo que tengo en mi mano derecha? (Isaías 44:13-20).

¡No es razonable usar la mitad de un árbol para calentarse y cocinar sus alimentos, y usar la otra mitad para hacer un dios que uno cree que lo salvará!

LOS CRISTIANOS PRIMITIVOS SE BURLARON DE LOS IDÓLATRAS

Municio Félix originalmente era un orador romano. Pero, después de entregarse a Cristo, usó sus talentos para defender a Cristo y para avergonzar a los idólatras. La cita que sigue ha sido tomada de un artículo publicado en el año 210 d. de C. Siguiendo el mejor estilo de aquellos días, Municio estaba moderando un debate entre un inconverso que se llamaba Caecilio y un cristiano que se llamaba Octavio.

Después de un discurso largo por el pagano Caecilio, Octavio el cristiano admitió que despreciaba a los dioses de los paganos. He aquí algunas de sus razones:

Los ratones, las golondrinas, y los murciélagos roen, insultan, y se sientan sobre sus dioses; a menos que los persigan, construyen nidos en sus bocas; las arañas tejen sus telarañas sobre sus rostros. Primeramente, hay que hacerlos y después limpiarlos y protegerlos para poder temerlos y adorarlos. Si examinamos a todos sus ritos, hay muchas cosas de que nos podemos burlar. Hay otros que nos hacen tener lástima y compasión.

Al alzar los ojos al cielo, y ver las obras de la creación a nuestro alrededor, lo que es claro e innegable es que hay un Dios, supremamente excelente en entendimiento, que inspira, mueve, sostiene, y gobierna toda la naturaleza. Considere la vasta extensión del cielo y la velocidad de su movimiento, adornado con las estrellas de noche, o iluminado por el sol de día. Contemple la mano poderosa que las pone en sus orbes y coordina su movimiento. Contemple como el sol determina el año por su circuito anual y como la luna mide un mes por su aumento, su declive y su desaparición total. ¿Por qué necesito mencionar las vicisitudes constantes de la luz y las tinieblas, para alternar el descanso y el trabajo? ¿No dan testimonio de un autor divino la variedad de estaciones procediendo en orden divina? La primavera con sus flores, el verano con sus siegas, el otoño con sus gratos frutos, y el invierno húmedo y untuoso, todos especialmente necesarios. ¿Qué argumento por la providencia es esto, que interpone y modera los extremos del invierno y del verano con mezclas de la primavera y el otoño, así habilitándonos pasar el año con seguridad y comodidad entre los extremos de calor tórrido y el frío? Observe el mar y lo encontraras rodeado por una orilla, una ley que no pude violar. Mire al mundo de las verduras y vea cómo todos los árboles toman su vida de lo profundo de la tierra. Mire al océano en constante flujo y reflujo; y a las abundantes fuentes, con los ríos fluyendo en sus canales. ¿Por qué debo tomar el tiempo para mostrar qué providencialmente se ha

formado esta tierra en colinas, valles y llanuras? ¿Por qué debo hablar de la artillería para defender a cada animal – algunos armados con cuernos y dotados con dientes afilados, o fortificados con pezuñas y garras o con aguijones, mientras otros son veloces a pie o con alas? Pero sobre todo, la estructura hermosa del hombre más claramente habla de Dios. ¡El hombre, bien formado, su rostro levantado y con ojos alzados como centinelas cuidando a los otros sentidos desde una torre!

El hecho de que la mayoría de nosotros somos pobres no es una deshonra, pero es para nuestra gloria. La mente estando disipada por el lujo, así está fortalecida por la frugalidad. ¿Pero cómo puede el hombre, que no quiere nada, que no codicia a nada de lo que es de otro, y es rico en Dios, ser pobre? El hombre es pobre cuando tiene mucho y desea más. Ningún hombre puede ser más pobre que cuando nació. Las aves viven sin bienes y las bestias encuentran pasto todos los días y las comemos. Por cierto, son creados para nuestro uso, mientras no codiciamos, las disfrutamos. Ese hombre va al cielo más feliz sin estar cargado con riquezas innecesarias. Si pensáramos que las propiedades son útiles, rogaríamos a Dios por ellas, siendo él Señor de todo, nos daría lo que es necesario. Pero escogemos condenar las riquezas en vez de poseerlas. Deseamos inocencia y paciencia en vez de ellas y deseamos ser buenos en vez de pródigos. Nuestro valor es aumentado por debilidades, y la aflicción muy a menudo es la escuela de la virtud.

LA PRIMERA VEZ QUE SE MENCIONA ADORACIÓN

EN LA BIBLIA INVOLUCRA LA RAZÓN

El primer uso de la palabra “adorar” en la Biblia se encuentra en Génesis 22:5 y involucraba la razón. Abraham dijo a sus siervos: “Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros”. Estas palabras de Abraham reflejan su fe y también su habilidad de razonar. Dios había mandado a Abraham: “Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré” (Génesis 22:2). Aunque Abraham estaba planeando sacrificar a Isaac como Dios mandó, aún razonó que “ambos” descenderían del monte.

Regresemos algunos años, cuando Abraham “creyó, y le fue contado por justicia” (Génesis 15:6). En esa época, él era conocido como “Abram”. Quizás el repasar esa historia nos ayudara a entender el “razonamiento” de Abraham.

  • Génesis 15 describe un tiempo cuando Abram estaba muy desanimado. Años

antes, Dios le había prometido un hijo y ahora él y su mujer eran tan viejos que creían que Dios no iba a cumplir su promesa.

  • Sin un hijo, Abram supuso que su mayordomo, Eliezer de Damasco, sería su

heredero.

  • “Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le

dijo: Así será tu descendencia” (Génesis 15:5).

  • Abraham era un hombre viejo. Había visto esas estrellas miles de veces. Pero esa

noche las vio de otra manera. ¡Esa noche entendió que si Dios podía hacer las estrellas del cielo, también pudo dar a su mujer Sarai un niño!

  • En ese momento creyó “Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia”

(Génesis 15:6).

  • Pablo se refiere a esto para probar que Abraham fue justificado por la fe y no por

obras de la carne: “¿Qué, pues, diremos que halló Abraham, nuestro padre según la carne? Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no para con Dios. Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia” (Romanos 4:1-3).

  • Santiago también escribió acera del mismo acontecimiento: “¿No fue

justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras? Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios. Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe” (Santiago 2:21-24).

  • Más tarde, la fe de Abraham fue fortalecida cuando tenía 99 años de edad. En

aquel entonces, Dios dio a Abraham el pacto de la circuncisión. Ese pacto sería un recordatorio para Abram y todos sus descendientes que Dios cumplió su promesa a Abram que tendría un hijo.

  • En ese mismo tiempo, el nombre de Abram (padre exaltado) fue cambiado a

“Abraham” (padre de multitudes). Y “dijo también Dios a Abraham: A Sarai tu mujer no la llamarás Sarai, más Sara será su nombre. Y la bendeciré, y también te daré de ella hijo; sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella” (Génesis 17:15 y16).

  • Aun más tarde, la fe de Abraham fue fortalecida otra vez cuando el Señor se le

apareció cerca de los árboles grandes de Mamre. Al mismo tiempo, tres visitantes del cielo comieron con Abraham y le prometieron que aproximadamente este tiempo del año entrante Sara daría a luz un hijo (Génesis 18:1-15).

  • La fe de Abraham en las promesas de Dios otra vez fue fortalecida cuando Dios

destruyó a Sodoma y Gomorra (Génesis 19:1-29).

  • Finalmente, nació Isaac tal como Dios había prometido (Génesis 21:1-7).
  • Pero Isaac no nació de una virgen “Él creyó en esperanza contra

esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la

fe al considerar su cuerpo, que ya estaba como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; por lo cual también su fe le fue contada por justicia. Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada, sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en él que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación” (Romanos 4:18-25).

  • Entonces cuando Dios mandó a Abraham: “Toma ahora tu hijo, tu único,

Isaac a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré” (Génesis 22:2). Ese mandato hizo pensar seriamente a Abraham.

  • El libro de Hebreos provee entendimiento de lo que sucedió después.: “Por la fe

Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia; pensando que Dios es poderoso para levantar aun entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir”. (Hebreos 11:17-19).

  • Parece que Abraham amaba a Dios con toda su “mente”. Enfocó todas sus

energías mentales y espirituales en esta aparente contradicción y “razonó” que Dios levantaría a Isaac de los muertos. Hasta donde sabemos, nadie había sido levantado antes. ¡Sí! ¡Adorar a Dios involucra “pensar!”.

METAMORFOSIS

¡Las Escrituras son claras! Nuestra transformación del modelo de este siglo resulta de la renovación de nuestras mentes. Nadie se entrega a Cristo sin querer. ¡Tenemos que “pensar” y “razonar” para que seamos cristianos! El mandamiento principal de toda la Biblia es “amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas” (Marcos 12:30). Estos cuatro componentes, el corazón, el alma, la mente, y la fuerza, son intercambiables o redundantes.

  • Por ejemplo, “pensamos en nuestro corazón”: (Proverbios 23:7).
  • Además, nuestra alma en realidad es nosotros mismos. El Señor Jesús dijo:

“¿Qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? (Mateo 16:26). Lucas lo dijo así: “¿Qué aprovecha al hombre, si gana todo el mundo, y se destruye o se pierde a sí mismo? (Lucas 9:25).

  • Amar a Dios con todas nuestras “fuerzas” involucra fuerza física, fuerza

intelectual, y fuerza espiritual !Sí! Amar a Dios con todo el corazón, alma, mente, y fuerza involucra todo acerca de nosotros.

  • Pero en este estudio enfocaremos en amar a Dios con “toda nuestra mente”.

Los que están conformados a este siglo y los que somos transformados por la renovación de nuestras mentes somos totalmente distintos, como las orugas y las mariposas. De hecho, se usa la palabra griega metamorphoo (metamorfosis) en Romanos 12:2 para descubrir cómo somos “transformados” por la renovación de nuestras mentes. Una mariposa puede hacer cosas que son imposibles para la oruga. Por ejemplo, si una oruga se cae de un avión probablemente morirá. ¡Al contrario, una mariposa volará y no caerá! Las orugas destruirán un huerto, pero las mariposas son una ayuda. De hecho, más de 80% de las plantas en la tierra son polinizados por criaturas como las mariposas. Tal como el inconverso se caracteriza por “las obras de la carne”, el cristiano se caracteriza por el fruto del Espíritu (Gálatas 5:19-26). ¡Sí! Esto es algo razonable en que debemos pensar.

EL PRIMER MANDAMIENTO CON PROMESA

“Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra” (Efesios 6:1-3).

Los niños que no obedecen a sus padres en el Señor son malos líderes cuando son adultos. Cuando los niños no honran ni obedecen a sus padres, la nación está solamente una generación del desastre. Pero Dios promete que si los niños honran y obedecen a sus padres, su nación estará segura.

  • Elí era un mal ejemplo. Él era un sacerdote de Dios en Silo (1 Samuel 1:9).
  • Elí tenía dos hijos, Ofni y Finees (1 Samuel 1:3).
  • “Los hijos de Elí eran hombres impíos, y no tenían conocimiento de

Jehová” (1 Samuel 2:12).

  • “Pero Elí era muy viejo; y oía de todo lo que sus hijos hacían con todo

Israel, y cómo dormían con las mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo de reunión. Y les dijo: ¿Por qué hacéis cosas semejantes? Porque yo oigo de todo este pueblo vuestros malos procederes. No, hijos míos, porque no es buena fama la que yo oigo; pues, hacéis pecar al pueblo de Jehová” (1 Samuel 2:22-24).

  • Un hombre de Dios vino a Elí y lo advirtió que Ofni y Finees morirían el mismo

día debido a su perversidad (1 Samuel 2:34).

  • Dios también dio un mensaje similar acerca de Elí y sus hijos al joven Samuel: “Y

Jehová dijo a Samuel: He aquí haré yo una cosa en Israel, que a quien la oyere, le retiñirán ambos oídos. Aquel día yo cumpliré contra Elí

todas las cosas que he dicho sobre su casa, desde el principio hasta el fin. Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado a Dios, y él no los ha estorbado. Por tanto, yo he jurado a la casa de Elí que la iniquidad de la casa de Elí no será expiada jamás, ni con sacrificios ni con ofrendas” (1 Samuel 3:11-14).

  • La destrucción de la familia trajo desastre a la nación “Pelearon, pues, los

filisteos, e Israel fue vencido, y huyeron cada cual a sus tiendas; y fue hecha muy grande mortandad, pues cayeron de Israel treinta mil hombres de a pie. Y el arca de Dios fue tomada, y muertos los dos hijos de Elí, Ofni y Finees” (1 Samuel 4:10 y 11).

LAS BENDICIONES DE LA OBEDIENCIA

Moisés prometió al pueblo: “Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios. Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo. Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas. Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar. Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir. Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren en contra de ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti. Jehová te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da. Te confirmará Jehová por pueblo santo suyo, como te lo ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehová tu Dios, y anduvieres en sus caminos. Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invocado sobre ti, y te temerán. Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de la bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que Jehová juró a tus padres que te había de dar. Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado. Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola, y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas, y si no te apartares de todas las palabras que yo te mando hoy, ni a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos y servirles” (Deuteronomio 28:1-14).

LOS PADRES SON MAESTROS

Hay 168 horas en una semana. Si nuestros hijos pasan 3 horas en los servicios de la iglesia cada semana y 40 horas en la escuela cada semana, aún quedan 125 horas para estar en su hogar. Cada día que los padres pasan con sus hijos está lleno de oportunidades de enseñar. Es bueno y piadoso tener devociones familiares para

enseñar a nuestros hijos la Palabra de Dios en una clase bíblica en el hogar. También es importante hacer de su hogar un lugar donde se honra a Dios. Por favor, compre música cristiana y literatura cristiana. Si Ud. tiene un radio o una TV, asegure que sus hijos no están llenando sus mentes con cosas impías. Si sus hijos tienen un teléfono celular o acceso a una computadora, están solamente a un clic de encontrar pecados como los de Sodoma.

“Estos, pues, son los mandamientos, estatutos y decretos que Jehová vuestro Dios mandó que os enseñase, para que los pongáis por obra en la tierra a la cual pasáis vosotros para tomarla; para que temas a Jehová tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados. Oye, pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel, y os multipliquéis, como te ha dicho Jehová el Dios de tus padres. Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tú Dios de todo tu corazón, de toda tu alma, con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarse, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas” (Deuteronomio 6:1-9).

Cuando Pablo estaba en Éfeso por solamente un período de dos años, todos los de Asia oyeron la Palabra del Señor, los judíos y los griegos (Hechos 19:10). Un platero que se llamaba Demetrio que hacía templecillos de la diosa Diana, temía que no solamente afectaría las ganancias de los que hacían ídolos, sino que la diosa Diana sería desacreditada. Consecuentemente, él levantó un alboroto que involucró toda la ciudad. Lucas escribió: “Unos, pues, gritaban una cosa, y otros otra; porque la concurrencia estaba confusa, y los más no sabían por qué se habían reunido” (Hechos 19:32).

Tristemente, los alborotos son muy comunes en nuestro mundo moderno, y muchos de los jóvenes participan sin saber por qué están tomando parte en ellos. ¡Quizás Dios castigará a los padres por no controlar a sus propios hijos!

¡SERÍA TRISTE MORIR E IR AL INFIERNO, PERO SERÍA AUN PEOR, MORIR E IR AL INFIERNO Y DESCUBRIR QUE TRAJO CONSIGO A SUS HIJOS!

¡EL SEÑOR JESÚS ES DIOS!

Cuando el joven rico vio al Señor Jesús, le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? JESÚS LE DIJO: ¿POR QUÉ ME LLAMAS BUENO? NINGUNO HAY BUENO, SINO SOLO UNO, DIOS” (Marcos 10:17 y 18).

LA LECCIÓN ES: ¡EL SEÑOR JESÚS NO ES SOLO UN BUEN MAESTRO, SINO JESUS ES DIOS!

En la noche antes del Calvario, Felipe dijo: “Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? EL QUE ME HA VISTO A MÍ, HA VISTO AL PADRE” (Juan 14:8 y 9).

¡FELIPE HABÍA ESTADO CON EL SEÑOR JESÚS POR TRES AÑOS SIN RECONOER QUE ÉL EN REALIDAD ERA DIOS! ¿LO VE USTED?

El Señor Jesús dijo: “Yo y el Padre uno somos. Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle. Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis? Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia, porque tú, siendo hombre, te haces Dios” (Juan 10:30-33).

Los judíos entendieron que el Señor Jesús decía ser Dios. ¿Entiende Ud. esto? ¡Creer que el Señor Jesús es Dios no es una opción! ¡Es totalmente esencial para nuestra salvación!

El Señor Jesús dijo: “Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis (Juan 8:23 y 24).

“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál en la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:1 y 2).