NOS CONSTRIÑE
NOS CONSTRIÑE
“El amor de Cristo nos constriñe. . .” (2 Corintios 5:14).
La palabra griega traducida como “constriñe” en este texto es sunecho. Se encuentra 12 veces en las Escrituras del Nuevo Testamento y literalmente quiere decir “mantener unido” o “confinar”, Por ejemplo, se usa en Lucas 22:63 para describir cómo Jesús fue custodiado por soldados y llevado a cautiverio. Cuando Jesús fue arrestado en el huerto, los solados lo prendieron y lo llevaron a la casa del sumo sacerdote. Jesús pudo haber inmediatamente llamado a más de doce legiones de ángeles para librarle, pero nos amaba demasiado para hacer esto (Mateo 26:53). Jesús deliberadamente los dejó que le vendaran los ojos y que le abusaran porque nos ama. De hecho, él ama a todo el mundo “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él” (Juan 3:16 y 17). ¡Dios quiere salvar al mundo, no condenarlo! No eran los clavos que mantuvieron a Jesús en la cruz, sino era su amor lo que lo “constriño” a morir por nosotros! “En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos” (1 Juan 3:16).
El mandamiento de amar unos a otros se remonta al principio “Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros. No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas” (1 Juan 3:11 y 12). Amar a Dios con todo el corazón, el alma, y las fuerzas son una parte del “Shema” que es la oración que los judíos devotos recitan cada día (Deuteronomio 6:4-9). También Moisés enseñó: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18). Pero el “amor de Cristo” es un amor nuevo y más exigente. Este amor es “fruto del Espíritu” (Gálatas 5:22-24). ¡Es más poderoso que cualquier amor humano!
Jesús se refirió a este amor la noche antes de su crucifixión: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13:34 y 35).
¡El amor ordinario era un viejo mandamiento! El NUEVO mandamiento involucraba un amor más poderoso. Se llama “el amor de Cristo”. Este nuevo amor es el mismo tipo de amor que “constriñó” a Jesús morir por nosotros! ¡Cuando nos amemos los unos a los otros como Jesús nos ama, entonces todos “conocerán ” que somos sus discípulos!
El “amor de Cristo” es lo que “constriñó” al apóstol Pablo. Aunque los judíos odiaban a Pablo, y muchas veces intentaron matarlo, Pablo aún los amaba. Como sabemos, Pablo mismo era judío (Hechos 22:3). De hecho, Pablo amaba tanto a los judíos que estaba dispuesto a ser anatema, separado de Cristo, por amor a ellos, para que sean salvos. Pablo escribió a los Romanos: “Verdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo, que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne; que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas; de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén” (Romanos 9:1-5).
He aquí una breve lista de algunas de las persecuciones que Pablo sufrió por parte de los judíos.
- Damasco era la ciudad donde Pablo fue convertido. Aquí él fue sanado de la ceguera, llenado del Espíritu Santo, y bautizado. Sin demora, comenzó a predicar en las sinagogas, confirmando que Jesús es el Cristo. Cuando los judíos conspiraron para matarlo, Pablo escapó al ser bajado del muro en una canasta (Hechos 9:15-25).
- Pablo fue a Jerusalén y habló con denuedo en el nombre del Señor, pero cuando los judíos griegos trataron de matarlo, los hermanos le llevaron a Cesarea y le enviaron a Tarso (Hechos 9:26-30).
- Cuando Pablo predicó en la sinagoga de Antioquía de Pisidia, los judíos incitaron a las mujeres piadosas a perseguirle y fue expulsado de esta región (Hechos 13:49 y 50).
- Cuando Pablo predicó en Iconio, los judíos y los gentiles conspiraron apedrearlo. Entonces Pablo y Bernabé huyeron a Listra y Derbe y continuaron predicando las buenas nuevas (Hechos 14:1-7).
- En Listra, algunos judíos vinieron de Antioquía, apedrearon a Pablo y lo arrastraron fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto. Pero Dios lo levantó y él y Bernabé se fueron a Derbe (Hechos 14:19 y 20).
- (Es mi opinión personal que este apedreamiento causó “el aguijón en la carne” de Pablo.) (2 Corintios 12:1-10). Esto lo dejó con:
- Marcas en su cuerpo (Gálatas 6:17).
- Mala vista (Gálatas 4:15; 6:11).
- Un impedimento para hablar (2 Corintios 10:10; 11:6).
- Cuando el profeta Agabo predijo una hambruna severa, Pablo y Bernabé llevaron dinero de los hermanos en Antioquía a los ancianos en Jerusalén (Hechos 11:27-30).
- Durante los siguientes 15 años, Pablo viajaba por todo el mundo mediterráneo, recaudando dinero para los santos pobres en Judea (1 Corintios 16:1-4; 2 Corintios 8:1—9:15; etc.).
- Cuando Timoteo comenzó a trabajar con Pablo, lo hizo circuncidar, porque todos los judíos en el área sabían que el padre de Timoteo era griego (Hechos 16:1-5).
- Después de solamente tres días de reposo, los judíos de Tesalónica organizaron un alboroto y echaron a Pablo fuera de la ciudad (Hechos 17:1-10).
- Cuando los judíos oyeron que Pablo predicaba en Berea, se fueron allí también y echaron a Pablo fuera de esa ciudad (Hechos 17:11-15).
- En Corinto, los judíos se opusieron a Pablo y se volvieron abusivos. Por eso, Pablo predicó a los gentiles y se quedó allí por un año y medio (Hechos 18:1-11).
- Los judíos en Corinto presentaron un juicio al tribunal, diciendo que Pablo persuadía a la gente a adorar a Dios contra la ley. Cuando Galión, el procónsul, negó a oír el caso, los judíos azotaron públicamente a Sóstenes, el principal de la sinagoga (Hechos 18:12-17).
- En Éfeso, Pablo habló con denuedo en la sinagoga por tres meses. Pero cuando los judíos se volvieron obstinados, se negaron a creer, y maldijeron al Camino. Pablo llevó a los discípulos consigo y tuvieron discusiones diarias en la escuela de Tiranno (Hechos 19:8-10).
- En el camino a Jerusalén, el profeta Agabo vino de Judea a Cesarea. Entonces se ató las manos y los pies con el cinto de Pablo: “Y permaneciendo nosotros allí algunos días, descendió de Judea un profeta llamado Agabo, quien viniendo a vernos, tomó el cinto de Pablo, y atándose los pies y las manos, dijo: Esto dice el Espíritu Santo: Así atarán los judíos en Jerusalén al varón de quien es este cinto, y le entregarán en manos de los gentiles” (Hechos 21:10 y 11).
- En Jerusalén, judíos de la provincia de Asia acusaron falsamente a Pablo de haber entrado al templo con un gentil. Los judíos alborotaron a toda la ciudad, y echaron mano a Pablo (Hechos 21:27).
- Soldados romanos rescataron a Pablo y yendo a la fortaleza, Pablo fue dado la oportunidad de hablar a la multitud (Hechos 21:31-40).
- Cuando Pablo mencionó que Jesús lo envió a los gentiles, los judíos: “le oyeron hasta esta palabra; entonces alzaron la voz, diciendo: Quita de la tierra a tal hombre, porque no conviene que viva” (Hechos 22:22).
- “Venido el día, algunos de los judíos tramaron un complot y se juramentaron bajo maldición, diciendo que no comerían ni beberían hasta que hubiesen dado muerte a Pablo. Eran más de cuarenta los que habían hecho esta conjuración” (Hechos 23:12 y 13).
- Cuando Pablo fue llevado a la cárcel en Cesarea, los judíos eran tanta amenaza que viajaron de noche con 200 soldados, 70 jinetes, y 200 lanceros (Hechos 23:23).
- Después de dos años en la cárcel de Cesarea, el gobernador Félix fue reemplazado por Porcio Festo (Hechos 24:27).
- “Pero Festo, queriendo congraciarse con los judíos, respondiendo a Pablo dijo: ¿Quieres subir a Jerusalén, y allá ser juzgado de estas cosas delante de mí?” (Hechos 25:9).
- Ya que Pablo sabía que los judíos en Jerusalén lo matarían, apeló su caso a César. (Hechos 25:10-12).
- Cuando Pablo llegó a Roma, en solamente tres días él convocó a los judíos principales, y esperaba ganarles para Cristo (Hechos 28:17-31).
- Pablo explicó a los corintios: “Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número. Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley) como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley; a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley. Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos. Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él” (1 Corintios 9:19-23).
- Cuando falsos profetas, que eran judíos, criticaron a Pablo en Corinto, se defendió diciendo: “¿Son hebreos? Yo también. ¿Son israelitas? Yo también. ¿Son descendientes de Abraham? También yo. ¿Son ministros de Cristo? (Como si estuviera loco hablo.) Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces. De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he
estado como náufrago en alta mar; en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y desnudez; y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias. ¿Quién enferma, y yo no enfermo? ¿A quién se le hace tropezar, y yo no me indigno?” (2 Corintios 11:22- 29).
- No olvide estas palabras de Pablo: “Deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne; que son israelitas” (Romanos 9:3 y 4).
JACOB DESHAZER
Jacob DeShazer nació en los EUA en el año 1912. Cuando Japón atacó a Pearl Harbor el 7 de diciembre del año 1941, DeShazer gritó: “Japón tendrá que pagar por esto”. En esa época, DeShazer era ateo. Se inscribió en la Fuerza Aérea Estadounidense y era bombardero de un avión del famoso ataque de Doolittle a Tokio que hicieron el día 18 de abril del año 1942. Después de bombardear a Tokio, su avión quedó sin combustible sobre la China. Los siguientes 40 meses, fue prisionero de guerra. Pasó 34 de estos meses en confinamiento solitario. Tres miembros de la tripulación del avión fueron ejecutados por un pelotón y otro murió de hambre. Su odio por los japoneses no pudo haber sido mayor.
Por la gracia de Dios, había una Biblia en la prisión. Cada prisionero pudo tener una Biblia por tres semanas antes de pasarla a otro prisionero. Después de leer la Biblia por tres semanas, DeShazer entregó su corazón a Jesucristo. Él estuvo especialmente fascinado por los profetas. Leyó sus escrituras seis veces y entonces se dio cuenta que Jesús cumplió esas profecías. En el día 8 de junio del año 1944, Jacob DeShazer se rindió a Jesucristo y “nació de nuevo”. Jacob DeShazer recibió vida física de su padre terrenal. El ADN de su padre estaba en todas las células de su cuerpo. Cuando “nació de nuevo” recibió el ADN de su Padre Celestial. Pedro lo describió así: “siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 Pedro 1:23).
El apóstol Juan lo explicó así: “Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo
unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros. En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo. Todo el que confiese que Jesús el el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor” (1 Juan 4:7-18).
Notablemente, el “amor de Cristo le constriñó a Jacob DeShazer a amar a los japoneses”. Recuerde la oración de Jesús por los que lo crucificaron: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34). Esto también llegó a ser la oración de Jacob DeShazer.
La guerra terminó en el año 1945. DeShazer regresó a los EUA, estudió en un instituto bíblico, se casó y regresó a Japón con su esposa en el año 1948. Su amor por Cristo lo obligó a pasar los siguientes 30 años de su vida como misionero a Japón.
MITSUO FUCHIDA
Mitsuo Fuchida nació en Japón en el año 1902. En el año 1921 se matriculó en la Academia de la Marina japonesa y llegó a ser piloto. Él avanzó rápidamente en la fuerza aérea japonesa y fue hecho comandante el mes de octubre del año 1941. El día 7 de Diciembre del año 1941, él era el hombre que lideró el ataque contra la base naval americana de Pearl Harbor. A las 7:40 am, Mitsuo Fuchido abrió la cubierta del avión bombardero torpedero Nakahima B5N2, y disparó un llamarada azul oscuro, conocido como un “dragón negro”, la señal para atacar. Más de 2,400 estadounidenses murieron en el ataque y 1,178 fueron heridos.
Después de la guerra, algunos del personal del militar japonés fueron juzgados por crímenes de guerra y Fuchida era un testigo. Él había odiado a los EUA por décadas y pensó que los juicios eran una farsa. Fue entonces que encontró a un ingeniero de vuelo, Kazuo Kanegasaki. Fuchida pensó que él había sido muerto en la batalla de Midway. Pero sobrevivió la batalla y fue un prisionero de guerra. Fuchida siguió el
“código de guerra” que exigía venganza. Por eso él estaba sorprendido al saber que su camarada había sido tratado tan favorablemente siendo un prisionero.
Especialmente había una joven estadounidense que se llamaba Peggy Covell. Sus padres eran misioneros en las Filipinas y fueron matados por los japoneses. Pero en vez de buscar venganza, trató a los prisioneros japoneses con amor. Entonces, providencialmente, Fuchida leyó el testimonio de Jacob DeShazer quien fue constreñido por el amor de Cristo a amar a sus enemigos. Fuchida entregó su vida a Cristo y dijo: “Mirando atrás, yo puedo ver ahora que el Señor había puesto su mano en mí para ser su siervo”. El día 14 de abril del año 1950 aceptó a Cristo como su Señor. En mayo, se fue a la casa de DeShazer. Los dos enemigos anteriores llegaron a ser amigos de vida. Fueron “constreñidos” por el amor de Cristo a trabajar juntos llevando a otros a Cristo. Fuchida estableció la “Asociación de Evangelismo del Capitán Fuchida” y llegó a ser un predicador. Fuchida pasó el resto de su vida como evangelista. En el año 1959, publicó su autobiografía “Desde Pearl Harbor hasta el Calvario”.
DAVID, MARCOS Y RICK
David Mankins, Marcos Rich, y Rick Tenenoff eran misioneros de la misión “Tribus Nuevas” y trabajaron en Panamá en el pueblo de Púcuro. Este pueblo está ubicado a unos 24 kilómetros de la frontera con Colombia. El día 31 de enero del año 1993, fueron secuestrados por guerrilleros armados y ellos pidieron un rescate de cinco millones de dólares. Aunque los secuestradores no se identificaron, se determinó que eran miembros de la FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarios de Colombia). Scott Ross, un portavoz para Tribus Nuevas dijo: “Contar todo lo que se ha hecho necesitaría volúmenes. Hemos contactado a FARC directamente, y hemos entrevistado a cientos de indios, colombianos, y ex miembros de FARC, tratando de iniciar diálogos, continuar conversando con ellos, u obtener información con respecto a la condición de los hombres cautivos. Hemos viajado por todo el mundo hablando con dignatarios de numerosas naciones, tratando de conseguir su liberación. Hemos trabajado continuamente con nuestros congresistas en Washington, D.C. y con otros que pensábamos que serían influenciales en este asunto”.
La mejor evidencia indica que los tres hombres murieron como mártires a mediados del año 1996. “A comienzos del año 1996, un desertor dijo a un oficial del ejército colombiano que él sabía dónde estaban detenidos los hombres. Más tarde, guio a tropas al campamiento. Asustados, huyeron de los soldados. Los guerrilleros decidieron que David, Marcos, y Rick eran una gran responsabilidad. En el camino de la selva del norte de Colombia, se dio la orden que envió a David, Marcos, y Rick a los brazos de su Señor amoroso”.
Los padres de Marcos Rich, Roberto y Nati, son misioneros veteranos al Perú. Roberto me contó de una llamada telefónica del hombre que asesinó a estos tres
misioneros. He aquí la historia como yo la recuerdo: David, Marcos, y Rick ganaron para Cristo a varios de los hombres asignados para custodiarlos. Un guardia juró que nunca lo convertirían a él. Él hizo que cada uno de los tres misioneros cavara su propia tumba. Antes de su muerte, lo miraron y dijeron: “Algún día usted también confesará a Jesucristo como su Señor”, pero Alberto no esperó hasta el día del juicio. El amor de Cristo lo “constriñó” no solamente a confesar a Cristo, sino a llamar a los padres de Marcos en el Perú y también confesar a ellos. Como yo recuerdo, el hermano Roberto en esos días estaba enseñando acerca de la oración del Señor, y se dio cuenta que si él se negaba a perdonar, él mismo nunca podría ser perdonado. Por favor, no ponga límites al poder del amor de Cristo.
GRAHAM, FELIPE, Y TIMOTEO STAINES
Graham y Gladys Staines eran misioneros a India. Se dedicaron a ayudar a los leprosos. Graham hablaba el lenguaje Odia y también ayudó a traducir la Biblia al lenguaje de la tribu Ho. Sus pacientes lo amaban y él los enseñó a ganar dinero haciendo alfombras y canastas de la césped sabia.
El día 22 de enero del año 1999, Graham y sus dos hijos Felipe (10 años) y Timoteo (6 años) asistieron a un campamento cristiano en Manoharpur. Ya que hacía frío, durmieron en su auto. Durante la noche una multitud de unas 50 personas con hachas y otras armas rodearon al auto, le prendieron fuego , y Graham y sus dos hijos murieron.
Gladys apareció en la televisión nacional y dijo que estaba dispuesta a perdonar a los que mataron a su familia. He aquí el documento oficial que ella presentó al gobierno: “Dios está conmigo siempre para guiarme y ayudarme a hacer la obra de Graham, pero a veces me pregunto por qué Graham fue matado, y también qué impulsó a sus asesinos portarse de una manera tan brutal la noche del 22-23 de enero del año 1999. Está lejos de mi mente castigar a las personas responsables por la muerte de mi esposo Graham y nuestros dos hijos. Pero es mi deseo y esperanza que se arrepientan y que sean transformados”.
EL AMOR NUNCA FALLA
Literalmente, miles de mártires fieles que fueron “constreñidos” por “el amor de Cristo” murieron por su fe. ¡Recuerde!: “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor” (1 Juan 4:18).
A la iglesia en Corinto no le faltaba ningún don espiritual (1 Corintios 1:7). Como sabemos, ¡el don más poderoso es el amor!
Un autor desconocido ha escrito estas palabras profundas: “¿QUÉ ES? Es la posesión más preciosa de los ricos y de los pobres. No cuesta nada para los pobres, pero el hombre rico no puede comprarlo con dinero. No tiene ninguna forma, color, o sustancia, pero es fácil reconocerlo. Lo más que una persona lo regala, más tiene para dar. Está a nuestro alrededor, pero muchos sufren porque no lo tienen. Algunos se han frustrado buscándolo, pero han perecido sin ello. Otros de buena voluntad han dado sus vidas porque lo tenían. Es más viejo que el mundo, pero es siempre nuevo. ¿Qué es? ¡ES EL AMOR!”
Considere: “Procurad, pues, los dones mejores, Mas yo os muestro un camino aún más excelente. Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; más cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; más cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. Ahora vemos por espejo, oscuramente; más entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor” (1 Corintios 12:31—13:13).
“Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así. De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo este proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos
en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Corintios 5:14-21).