Boyce Mouton
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MURMURACIONES

Boyce Mouton · 8 pages · 3,393 words

MURMURACIONES

¡“Murmurar” significa quejarse o contender! ¡No es un error inocente; es un pecado serio! Las Escrituras mandan: “Haced todo sin murmuraciones y contiendas” (Filipenses 2:14).

Por favor, considere:

  • El pueblo de Dios murmuró y se quejó porque era esclavo en Egipto (Éxodo 3:7).
  • ¡Cuando Dios los libró de la esclavitud, aún murmuraban y se quejaban.
  • “Entonces el pueblo murmuró contra Moisés” (Éxodo 15:24).
  • “Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el

desierto” (Éxodo 16:2).

  • “y a la mañana veréis la gloria de Jehová; porque él ha oído vuestras

murmuraciones contra Jehová; porque nosotros, ¿qué somos, para que vosotros murmuréis contra nosotros?” (Éxodo 16:7).

  • “Dijo también Moisés: Jehová os dará en la tarde carne para comer, y en la mañana

pan hasta saciaros; porque Jehová ha oído vuestras murmuraciones con que habéis murmurado contra él; porque nosotros, ¿qué somos? Vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra Jehová” (Éxodo 16:8).

  • “Así que el pueblo tuvo allí sed, y murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Por qué nos

hiciste subir de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos, y a nuestros ganados?” (Éxodo 17:3).

DIOS LOS CASTIGÓ POR MURMURAR

  • Antes de entrar a la tierra que Dios les había prometido a Abraham, a Isaac, y a Jacob, los

israelitas enviaron a 12 hombres para reconocerla.

  • ¡Dios les había prometido la victoria! Él dijo: “Y perseguiréis a vuestros enemigos, y

caerán a espada delante de vosotros. Cinco de vosotros perseguirán a ciento, y ciento de vosotros perseguirán a diez mil, y vuestros enemigos caerán a filo de espada delante de vosotros” (Levítico 26:7 y 8).

  • Cuando los varones regresaron, Caleb, uno de ellos, dijo: “Subamos luego, y tomemos

posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos” (Números 13:30).

  • No obstante, 10 de los 12 varones dieron un mal informe y dijeron: “No podremos subir

contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros” (Números 13:31).

  • Los 10 varones que faltaban fe continuaron: “También vimos allí gigantes, hijos de

Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos” (Números 13:33).

  • “Y se quejaron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo

toda la multitud: ¡Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos” (Números 14:2).

  • “Y Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo: ¿Hasta cuándo oiré esta depravada

multitud que murmura contra mí, las querellas de los hijos de Israel, que de mí se quejan? Diles: Vivo yo, dice Jehová, que según habéis hablado a mis oídos, así haré yo con vosotros. En este desierto caerán vuestros cuerpos, todo el número de los que fueron contados de entre vosotros, de veinte años arriba, los cuales han murmurado contra mí. Vosotros a la verdad no entraréis en la tierra, por la cual alcé mi mano y juré que os haría habitar en ella; exceptuando a Caleb hijo de Jefone, y a Josué hijo de Nun. Pero a vuestros hijos, de los cuales dijisteis que serían por presa, yo los introduciré, y ellos conocerán la tierra que vosotros despreciaste. En cuanto a vosotros, vuestros cuerpos caerán en este desierto. Y vuestros hijos andarán pastoreando en el desierto cuarenta años, y ellos llevarán vuestras rebeldías, hasta que vuestros cuerpos sean consumidos en el desierto. Conforme al número de los días, de los cuarenta días en que reconocisteis la tierra, llevaréis vuestras iniquidades cuarenta años, un año por cada día, y conoceréis mi castigo. Yo Jehová he hablado; así haré a toda esta multitud perversa que se ha juntado contra mí; en este desierto serán consumidos, y ahí morirán” (Números 14:26-35).

  • El número total de hombres guerreros de 20 años y arriba era 603,550 (Números 1:46).

¡Todos ellos, excepto Caleb y Josué, murieron en el desierto!

  • ¡Murmurar contra Dios tiene sus consecuencias!
  • Esos 10 quejosos no sólo causaron la muerte de sus hermanos israelitas, sino también

cambiaron un viaje de 40 días en uno de 40 años. Recuerde estas palabras de Dios en la cita de arriba: “Conforme al número de los días, de los cuarenta días en que reconocisteis la tierra, llevaréis vuestras iniquidades cuarenta años, un año por cada día, y conoceréis mi castigo”.

  • Fácilmente, Israel pudo haber ido de Egipto a la tierra que Dios les había prometido en un

tiempo corto. Ya que murmuraron y se quejaron, Dios los castigó haciéndoles andar en el desierto por 40 años. Durante ese período, 603,548 soldados murieron porque se unieron en murmurar y quejarse con los 10 varones sin fe que se fueron a reconocer la tierra que Dios les había prometido.

LO QUE SUCEDIÓ CON ISRAEL ES UN EJEMPLO PARA NOSOTROS

“Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, y todos comieron el mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. Pero de los más de ellos no se agradó a Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto. Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar. Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil. Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes. Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor. Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos” (1 Corintios 10:1-11).

Algún cínico ha dicho: “Hemos aprendido una cosa de la historia: Que no aprendemos de la historia”.

¡Murmurar y quejarse contra Dios es un pecado! ¡No debemos hacerlo!

PABLO Y LOS FILIPENSES

Pablo se fue a Filipos durante su segundo viaje misionero. Se fue allí porque en Troas había recibido una visión de un hombre macedonio rogándole que les ayuda (Hechos 16:9 y 10). Pablo decidió predicar en Filipos, ya que era la primera ciudad de la provincia de Macedonia y una colonia romana (Hechos 16:12).

Mientras predicaban en Filipos, Pablo y Silas injustamente fueron azotados y encarcelados en una celda interior, con los pies en cepos. No murmuraban ni se quejaban, sino estaban cantando y orando (Hechos 16:24 y 25). Dios honró sus alabanzas y sus oraciones, y envió un terremoto que abrió las puertas de la cárcel y causó que el carcelero y su familia se entregarían a Cristo esa misma noche. ¡Murmurar y quejarse nunca ha salvado a ninguna alma, ni ha traído bendiciones para un hijo de Dios! Cantar y orar son armas importantes en la guerra espiritual. Pablo escribió: “Aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas” (2 Corintios 10:3 y 4). Cantar ayudó al rey Josafat a vencer a sus enemigos (2 Crónicas 20:21-23). ¡Cuando Pablo y Silas cantaron y oraron, Dios envió un terremoto que demolió la cárcel donde estaban cautivos!

Pablo escribió la carta a los filipenses desde una cárcel en Roma. No obstante, ¡esta carta está llena de referencias a gozo y regocijo! ¡Murmurar y quejarse no es la clave de la victoria!

  • Pablo dio gracias a Dios y oró con gozo por todos ellos, y tenía confianza que Dios

completaría su obra en ellos (1:3-6).).

  • Las cadenas de Pablo en realidad ayudaban a difundir el Evangelio y hubo conversos en

la casa de César (1:12-14).

  • Pablo se regocijó por la manera en que el Evangelio estaba siendo predicado en Filipos

(1:18).

  • Pablo y los cristianos de Filipos experimentaron el abundante gozo de Cristo (1:25 y 26).
  • Su amor y su unidad completarían el gozo de Pablo (2:2).
  • Hay 4 referencias al gozo y al regocijo en Filipenses 2:17 y 18.
  • Ver a Epafrodito sería motivo de regocijo (2:28).
  • Debían dar la bienvenida a Epafrodito con todo gozo (2:29).
  • Pablo quería que se gocen en el Señor (3:1).
  • Los filipense eran el gozo y la corona de Pablo (4:1).
  • Pablo dijo: “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!” (4:4).
  • Pablo se regocijó que revivieron su cuidado de él (4:10).
  • Hay 16 referencias en esta carta a gozo y a regocijo.
  • Pablo no se preocupaba porque: “sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas

les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Romanos 8:28).

  • La carta a los filipenses es corta, compuesta de solamente 4 capítulos. Por favor, tome el

tiempo para leer toda la carta y creer que nosotros también podemos hacer todo en Cristo! (Filipenses 4:13).

  • “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él” (Proverbios 23:7).

Entonces Pablo escribió: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4:8).

LA SERPIENTE ARDIENTE

Conos hemos señalado, cuando los israelitas murmuraron y se quejaron a Moisés y a Aarón, y negaron entrar a la tierra que Dios les había prometido, Dios condenó a la nación entera a andar en el desierto por 40 años. Además, todos los hombres que tenían 20 años o más murieron en el desierto por causa de su murmullo y su desobediencia.

No obstante, en vez de aprender una lección, continuaron quejándose: “Después partieron del monte de Hor, camino del Mar Rojo, para rodear la tierra de Edom; y se desanimó el pueblo por el camino. Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? Pues no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano. Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió mucho pueblo de Israel. Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecado por haber hablado contra Jehová, y contra ti; ruega a Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo. Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre un asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá. Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre un asta; y cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía” (Números 21:4-9).

El Señor Jesús le recordó a Nicodemo esta historia y la aplicó a sí mismo. Él dijo: “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Juan 3:14 y 15).

¡SI QUERMOS SER SALVOS, DEBEMOS FIJAR NUESTROS OJOS EN EL

SEÑOR JESÚS!

“Por tanto, nosotros también, teniendo de derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar. Porque aun no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado” (Hebreos 12:1-4).

¡Es difícil murmurar y quejarse cuando los ojos están fijados en el Señor Jesús! El poco sufrimiento que experimentamos no es nada en comparación con el sufrimiento de Cristo. ¡Cuando fijamos los ojos en el Señor Jesús, no nos cansaremos ni desmayaremos!

Cuando Pedro fijó los ojos en el Señor Jesús, pudo caminar sobre el agua. Cuando quitó los ojos del Señor Jesús, se hundió (Mateo 14:25-33).

Por favor, considere con oración estas palabras de Pablo: “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus

padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos. No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:7-14).

¡Sí! ¡Pablo también estaba fijando los ojos en Cristo! Quería conocer a Cristo y el poder de su resurrección, y participar de su padecimiento para llegar a ser semejante a él en su muerte.

Entonces Pablo usó una palabra que no se encuentra en otro lugar de las Escrituras. De alguna manera, Pablo quería “llegar a la resurrección de entre los muertos”. La palabra griega usada aquí es exanasatasis. La palabra usual para “resurrección” es anastasis. Se deriva de ana (otra vez) y stasis (pararse). En otras palabras, cuando una persona muerta “se levanta de nuevo” es una “resurrección”. La palabra especial en Filipenses 3:11 tiene la palabra ek (fuera de) al principio de anastasis.

Ya sabemos que todos seremos resucitados de entre los muertos sin importar si quisiéramos ser resucitados o no. El Señor Jesús dijo “Vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación” (Juan 5:28 y 29). Pablo no tuvo que “llegar” a esa resurrección. Todos tendremos este tipo de resurrección.

El libro de Hebreos no usa la palabra exanastasis, pero quizás se refiera a ella cuando dice una “mejor resurrección”. “Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección” (Hebreos 11:35).

La palabra traducida como “llegar” es katantao que se refiere a un esfuerzo diligente para alcanzar algo.

  • Se usa en Hechos 26:7 con referencia a los esfuerzos que los israelitas hicieron para

recibir la promesa de Dios.

  • Se usa en Efesios 4:13 con referencia al esfuerzo diligente que debemos hacer para llegar

a la unidad de la fe, el conocimiento del Hijo de Dios, y la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.

  • ¡Esta es la misma palabra que se usa en Filipenses 3:11 para describir el esfuerzo de

Pablo de ser como el Señor Jesús en su muerte y “llegar” a la “mejor resurrección” reservada para los que mueran como mártires!

  • “Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que

habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún. Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino

imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas” (Hebreos 6:10-12).

  • Dios fielmente nos recompensará por todo lo que hemos hecho. Aun un vaso de agua fría

no será olvidado. “Y cualquiera que dé a uno de estos pequeños un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa” (Mateo 10:42).

LAS PALABRAS SALEN DE NUESTROS CORAZONES

Cuando el Señor Jesús sanó a un hombre ciego y mudo, los fariseos lo acusaron de haber hecho esto por medio de Beelzebú, el príncipe de los demonios (Mateo 12:22-24). ¡Sus palabras salieron de sus corazones! El Señor Jesús dijo: “¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12:34). Tal como se puede determinar el tipo de árbol por su fruto, se puede determinar lo que está en el corazón de una persona por las palabras que salen de su boca. El Señor Jesús dijo: “Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día de juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado” (Mateo 12:36 y 37).

¡Cuando murmuramos y nos quejamos, estamos revelando lo que está en nuestros corazones! La parábola de las diez minas tiene que ver con un hombre que fue condenado por sus palabras. Ella cuenta de 10 siervos que recibieron una mina cada uno (Lucas 19:11-27). (Una mina es una moneda que correspondía a 100 dracmas o al salario de aproximadamente 3 meses.) Cada hombre debía invertir el dinero para que crezca. Un hombre invirtió su mina y ganó 10 minas más. El rey le dio autoridad sobre 10 ciudades. Otro invirtió su mina y ganó 5 más. Él fue dado autoridad sobre 5 ciudades. No obstante, un siervo flojo no hizo nada con su mina. Él dijo al rey: “Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardado en un pañuelo; porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste y siegas lo que no sembraste” (Lucas 19:20 y 21).

¡Note, por favor, cómo este hombre murmuraba contra su señor!

“Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré; ¿por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco, para que al volver yo, lo hubiera recibido con los intereses? Y dijo a los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas” (Lucas 19:22-24).

¡MURMURAR CONTRA DIOS PRECEDE AL DESASTRE!

Tal como no se puede servir a Dios y al dinero (Mateo 6:24), no se puede bendecir a Dios y murmurar contra Dios a la vez. “Con ella (la lengua) bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga? Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce” (Santiago 3:9-12).

¡ALGO ESTÁ MAL CON NUESTRO CORAZÓN CUANDO MURMURAMOS CONTRA DIOS!

BUENAS NOTICIAS DE DAVID

Como sabemos, ¡David era un varón conforme al corazón de Dios! (1 Samuel 13:14; Hechos 13:22). Cuando David pecó contra Dios, oró por un corazón limpio y puro. Por favor, considere estas palabras de David:

“Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve. Hazme oír gozo y alegría, y se recrearán los huesos que has abatido. Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis maldades. Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu santo Espíritu. Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente. Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti” (Salmo 51:7- 13).

Cuando Dios purifique nuestros corazones, podremos hacer “todo sin murmuraciones y contiendas” (Filipenses 2:14).