Boyce Mouton
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MIL AÑOS DE NEGLIGENCIA

Boyce Mouton · 2 pages · 742 words

MIL AÑOS DE NEGLIGENCIA

“Y toda la congregación que volvió de la cautividad hizo tabernáculos, y en tabernáculos habitó; porque desde los días de Josué hijo de Nun hasta aquel día, no habían hecho así los hijos de Israel” (Nehemías 8:17).

Josué, hijo de Nun, vivía en los días de Moisés. En la cronología del Sr. Ussher se dice que Josué murió en el año 1443 a. de C. a la edad de 110 años.

Nehemías reedificó los muros de Jerusalén en el año 444 a. de C. Después de completar los muros, Esdras empezó a leer el libro de la ley al pueblo de Dios. Nehemías notó: “Y hallaron escrito en la ley que Jehová había mandado por mano de Moisés, que habitasen los hijos de Israel en tabernáculos en la fiesta solemne del mes séptimo” (Nehemías 8:14). Entonces decidieron a hacer lo que Dios les había mandado. Nehemías dijo que no habían hecho eso desde los días de Josué, hijo de Nun.

Había tres fiestas grandes a las cuales todos los israelitas fueron mandados a asistir: Pascua, Pentecostés y Tabernáculos. Cada fiesta tenía su propio énfasis principal. No debe sorprendernos que la fiesta de los Tabernáculos involucraba tabernáculos. Note qué dijo Moisés: “En tabernáculos habitaréis siete días; todo natural de Israel habitará en tabernáculos, para que sepan vuestros descendientes que en tabernáculos hice yo habitar a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto. Yo Jehová vuestro Dios” (Levítico 23:42 y 43).

Durante 40 años el pueblo hebreo anduvo errante por el desierto. Ya que no había ciudades ni pueblos allí, cada vez que se mudaban, tenían que levantar un nuevo tabernáculo para vivienda. Obviamente, aquellas viviendas temporales no eran adecuadas ni cómodas. No obstante, fue una experiencia que Dios no quería que los hebreos olvidaran. Por eso, mandó que por siete días cada año, el pueblo debiera vivir como sus antepasados vivieron en el desierto. ¡Eso es el propósito! Deberían dejar sus casas cómodas y vivir en pequeños tabernáculos incómodos hechos de hojas de palmera y ramas de árboles.

Nehemías dijo que no habían hecho eso desde los días de Josué, hijo de Nun. Algunos han sugerido que o Nehemías estuvo equivocado o algún escriba había insertado inadvertidamente “hijo de Nun” en el texto. No pueden creer que algo que Dios mandó tan claramente fue pasado por alto y descuidado por mil años. No obstante, para nosotros que creemos lo que dice la Biblia, no hay otra alternativa. Debemos creer lo que dice la Biblia y no los eruditos. Por eso, los que creemos en la Biblia concluimos que los israelitas no habían observado correctamente esa fiesta desde los días de Josué, hijo de Nun.

El hecho de que durante ese período de mil años había muchos grandes reformadores que instaban a la nación rebelde que regresara a Dios, hace al texto aun más difícil de creer. Por ejemplo, Samuel era un levita, profeta, y juez. David era un hombre conforme al corazón de Dios. Elías y Eliseo eran profetas audaces. Hilcías halló

el libro de la ley durante el reino de Josías. Isaías y Jeremías eran hombres piadosos quienes sufrieron por decir lo que Dios quería que digan. No obstante, por alguna razón desconocida, los israelitas no habían observado correctamente esa fiesta desde los días de Josué, hijo de Nun.

Esa mala costumbre fue establecida después de la muerte de Josué. Quizás el primer año hizo demasiado frio y el año siguiente, hizo demasiado calor. Quizás en el tercer año había muchos enfermos. De todos modos, por cualquier razón, el pueblo concluyó que no era necesario literalmente obedecer a Dios. Pensaba que podía adorar a Dios desde su casa en la misma manera que pudo desde un tabernáculo. Como consecuencia, puso su comodidad y conveniencia por encima de la obediencia.

En el transcurso del tiempo, los hijos y los nietos empezaron a interpretar las Escrituras de la misma manera que sus padres. Ellos o concluyeron que la Biblia no quise decir lo que parecía decir, o que el mensaje de las Escrituras no se aplicaba a ellos. No obstante, los muchos años de cautividad en Babilonia despertaron en el pueblo de Dios una sensibilidad a él que no había experimentado por generaciones. Note que cuando obedeció a Dios, “hubo alegría muy grande” (Nehemías 8:17). ¡Nuestra alegría también será muy grande cuando desechemos las tradiciones de los hombres y hagamos lo que Dios nos manda!