Boyce Mouton
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MAESTROS

Boyce Mouton · 10 pages · 4,742 words

MAESTROS

“Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación” (Santiago 3:1).

  • Según la Sociedad Bíblica Americana, 57% de los idiomas del mundo no tienen

traducidas las Escrituras completas.

  • ¡Muchos dc ellos ni tienen su idioma por escrito!
  • Aun para los que tienen un idioma escrito, hay muchos que no pueden leer la

Biblia, ya que hay alrededor de 750 millones de adultos analfabetos en el mundo.

  • De los 6,891 idiomas del mundo, 1,859 (31%) no tienen en progreso una

traducción de la Biblia. 2,195 (26%) tienen en progreso una traducción de las escrituras, pero aún no está completa.

  • ESTA REALIDAD DA A LOS MAESTROS UNA AUTORIDAD TREMENDA. ¡LA

MAYORÍA DE LA POBLACIÓN DEL MUNDO SOLAMENTE SABEN LO QUE SUS MAESTROS LES DICEN! YA QUE LOS MAESTROS TIENEN TANTA INFLUENCIA, RECIBIRÁN “MAYOR CONDENACIÓN”.

  • Tal como el freno en la boca de un caballo dirige todo su cuerpo, un timón muy

pequeño gobierna una nave grande, y un pequeño fuego enciende un bosque grande, así un maestro puede influenciar a mucha gente (Santiago 3:1-6). Los maestros malos son motivados por “celos y contención” que crea “perturbación y toda obra perversa” (Santiago 3:13-16).

  • Al contrario, maestros buenos tienen la sabiduría de lo alto: “Pero la sabiduría

que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz” (Santiago 3:17 y 18).

  • ¡Buenos maestros serán galardonados! Malos maestros serán

castigados!

EXPLICAR LA BIBLIA

Cuando el pueblo de Dios salió de la cautividad en Babilonia, Esdras le leyó el libro de la ley: “Y leyó en el libro delante de la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, desde el alba hasta el mediodía, en presencia de hombres y mujeres y de todos los que podían entender; y los oídos de todo el pueblo estaban atentos al libro de la ley” (Nehemías 8:3). Entonces los levitas también leían en el libro de la ley “claramente, y

ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura” (Nehemías 8:8). Nunca nos equivocaremos al citar las Escrituras, pero podemos equivocarnos cuando tratamos de explicar lo que quieren decir.

¡Mientras las Escrituras son inspiradas, nuestras explicaciones de ellas no son! Pedro nos advierte a no torcer las Escrituras con estas palabras: “Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz. Y tened entendido que la ciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, casi en todas su epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escritures, para su propia perdición” (2 Pedro 3:14- 16).

¡Sí! Los malos maestros enfrentan su “propia perdición”. En Mateo 23, el Señor Jesús pronunció 7 ayes sobre los maestros corruptos, “los escribas y los fariseos”. Por favor, considere:

  • “Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el

reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando” (Mateo 23:13 y 14).

  • “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar

y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros” (Mateo 23:15)

  • “¡Ay de vosotros, guías ciegos! que decís: Si alguno jura por el templo,

no es nada; pero si alguno jura por el oro del templo, es deudor” (Mateo 23:16).

  • “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la

menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello!” (Mateo 23:23 y 24).

  • “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de

fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia. ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato para que también lo de fuera sea limpio” (Mateo 23:25 y 26).

  • “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois

semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, más por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros por fuera, a la

verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad” (Mateo 23:27 y 28).

  • “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque edificáis los

sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos, y decís: Si hubiésemos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en la sangre de los profetas. Así que dais testimonio contra vosotros mismos, de que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas. ¡Vosotros también llenad la medida de vuestros padres! (Mateo 23:29-32).

  • El Señor Jesús dijo: “¡SERPIENTES, GENERACIÓN DE VÍBORAS!

¿CÓMO ESCAPARÉIS DE LA CONDENACIÓN DEL INFIERNO? (Mateo 23:33).

  • “No os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que

recibiremos mayor condenación” (Santiago 3:1).

  • Nuestra adoración a Dios es en vano cuando reemplazamos las enseñanzas de

Dios con nuestras propias interpretaciones. Debemos obedecer a Dios en vez de las doctrinas y los mandamientos de hombres (Mateo 15:9).

LOS JUDÍOS ESTABAN DIVIDIDOS POR SUS MAESTROS

¡La ley no dividió a los judíos, sino sus maestros! Los maestros de la ley no estaban de acuerdo con respecto a su interpretación. Por ejemplo: La ley dice que un hombre puede divorciar a su mujer si encuentra “una cosa indecente” en ella (Deuteronomio 24:1). Algunos maestros enseñaban que “una cosa indecente” era adulterio, mientras otros maestros insistían que era cualquier cosa que al marido no le gustaba. Por eso, los judíos estaban divididos sobre el tema del matrimonio y el divorcio. El Señor Jesús fue incluido en ese debate cuando algunos fariseos lo probaron con esta pregunta: “¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier cosa?” (Mateo 19:3). No importa cómo el Señor Jesús contestara esta pregunta, alguien estaría ofendido.

Tristemente, el tema del matrimonio y el divorcio aún es un tema de controversia entre los maestros de la Biblia. ¡Aún hoy el pueblo de Dios está dividido con respecto a este tema! Líderes acérrimos entre los judíos discreparon los unos con los otros. Tuvieron estudiantes fieles y dividieron al pueblo de Dios en varias sectas. La Biblia menciona fariseos, saduceos, herodianos, y zelotes, pero había otras sectas judías también. Muy a menudo, sus diferencias eran muy serias. Por ejemplo: “Los saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu; pero los fariseos afirman estas cosas” (Hechos 23:8).

Demasiado frecuentemente, las divisiones de la iglesia son el resultado de gente siguiendo a los maestros humanos en vez de seguir a Cristo. Por ejemplo, a los corintios, Pablo escribió: “Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo, y yo de Apolos, y yo de Cefas; y yo de Cristo. ¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el

nombre de Pablo?” (1 Corintios 1:12 y 13). En realidad, los maestros divisivos de Corinto no eran Pablo ni Apolos, sino eran de hecho “falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como un ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras” (2 Corintios 11:13-15).

La situación en Corinto era tan seria que Pablo temía que “contiendas. envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desórdenes” destruirían la iglesia (2 Corintios 12:20).La situación era tan volátil que Pablo no nombró al maestro divisivo, sino meramente usó a sí mismo y a Apolos como ejemplos. Hizo eso para enseñarles a seguir a Cristo y no a los hombres. Pablo clarificó eso al decir: “Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito, no sea que por causa de uno, os envanezcáis unos contro otros” (1 Corintios 4:6).

Seguir a los hombres en vez de Cristo es un problema serio. Pablo amonestó a los obispos de Éfeso con respecto a las divisiones al decir: “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre. Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno” (Hechos 20:28-31).

Como ya hemos dicho, ¡no estaban divididos por la ley, sino por los maestros de la ley! ¡En la misma manera, los cristianos no están divididos por las Escrituras, sino por los maestros de las Escrituras! Judas nos recuerda que los que dividen al cuerpo de Cristo no tienen el Espíritu (Judas, versículo 19). Causar división es contrario al mandamiento de Cristo: “Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezas en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos. Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propias vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos” (Romanos 16:17-18).

LA UNIDAD DEL ESPÍRITU

“Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Efesios 4:3).

Note, por favor, que no somos mandados a “hacer” la unidad del Espíritu, sino debemos “guardarlo”. ¡Dios “hace” la unidad, pero nosotros debemos “guardar” esa unidad!

Por ejemplo, Filemón era cristiano y amigo amado de Pablo que vivió en Colosas. Tuvo un esclavo que se llamaba Onésimo que aparentemente robó a su amo y huyó a

Roma. Pablo era preso en Roma en esa época y guió a Onésimo a los pies de Jesucristo. Aunque Filemón y Onésimo fueron separados por muchos kilómetros, y también separados por su posición social, cuando Onésimo dio su vida a Cristo, fue unido con Filemón y también con los demás cristianos. ¡Pablo no hizo esa unidad, sino el Espíritu Santo la hizo! “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu” (1 Corintios 12:13). ¡Hay solamente “un cuerpo”, no muchos!

La carta de Pablo a Filemón es un ejemplo maravilloso de “guardar la unidad del Espíritu”. Fue una situación delicada que requirió sabiduría que era “primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía” (Santiago 3:17). Pablo escribió: “Por lo cual, aunque tengo mucha libertad en Cristo para mandarte lo que conviene, más bien te ruego por amor, siendo como soy, Pablo ya anciano, y ahora, además, prisionero de Jesucristo; te ruego por mi hijo Onésimo, a quien engendré en mis prisiones, el cual en otro tiempo te fue inútil, pero ahora a ti y a mí nos es útil, el cual vuelvo a enviarte; tú, pues, recíbele como a mí mismo. Yo quisiera retenerle conmigo, para que en lugar tuyo me sirviese en mis prisiones por el evangelio; pero nada quise hacer sin tu consentimiento, para que tu favor no fuese como de necesidad, sino voluntario. Porque quizá para esto se apartó de ti por algún tiempo, para que le recibieses para siempre; no ya como esclavo, sino como más que esclavo, como hermano amado, mayormente para mí, pero cuánto más para ti, tanto en la carne como en el Señor. Así que, si me tienes por compañero, recíbele como a mí mismo. Y si en algo te dañó, o te debe, ponlo a mi cuenta. Yo Pablo lo escribo de mi mano, yo lo pagaré; por no decirle que aun tú mismo te me debes también. Sí, hermano, tenga yo algún provecho de ti en el Señor; conforta mi corazón en el Señor. Te he escrito confiando en la obediencia, sabiendo que harás aún más de lo que te digo. Prepárame también alojamiento; porque espero que por vuestras oraciones os seré concedido” (Filemón, versículos 8-22).

LA UNIDAD EN CRISTO

¡Vivimos en un mundo dividido! Estamos divididos económicamente, racialmente, socialmente, y religiosamente. Pablo escribió a los efesios “dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra” (Efesios 1:9 y 10). ¡La unidad en Cristo no es un asunto periférico, sino es central al propósito eterno de Dios!

¡En Cristo, todas nuestras diferencias son desechadas y llegamos a ser uno! “Todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y vosotros sois de Cristo, ciertamente

linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gálatas 3:26-29). Eliminar toda la división bajo el mando de Cristo es el propósito eterno de Dios. Los que somos guiados por el Espíritu de Dios no dividimos el cuerpo de Cristo. Como Judas dijo: “Estos son los que causan divisiones, los sensuales, que no tienen al Espíritu” (Judas 1:19).

La noche antes de su crucifixión, el Señor Jesús oró su oración como sumo sacerdote que se registra en Juan, capítulo 17. Esta oración está dividida en tres partes. En la primera parte, el Señor Jesús oró por sí mismo. En la segunda parte, oró por sus discípulos, y finalmente, oró por todos los creyentes. La única solicitud que tuvo por todos los creyentes es que ellos sean “uno” como “tú, oh Padre, en mí , y yo en ti”.

Note, por favor: “Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste” (Juan 17:20 y 21).

¡Note también, que la unidad de los creyentes está asociada con el evangelismo mundial!

ENSEÑANDO A MAESTROS FIELES

“Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” (2 Timoteo 2:2).

Alguien ha dicho que es mejor tener a 100 personas trabajando en vez de una persona que trata de hacer el trabajo de 100 personas. ¡Esto es cierto! Ya que Pablo estaba en Éfeso por solamente dos años “Así continuó por espacio de dos años, de manera que todos los que habitaban en Asia, judíos y griegos, oyeron la palabra del Señor Jesús” (Hechos 19:10). Obviamente, Pablo no habló personalmente a toda esa gente, sino los que él había entrenado lo hicieron.

Para ilustrar el poder de enseñar a maestros fieles, considere si fue entrenado solamente una persona cada año, pero cada persona también enseñaría a una persona, el mundo entero podría ser evangelizado en solamente 33 años. Es fácil probar esto. En 10 años aumentaría de 2-4-8-16-32-64-128-256-512-1024. En 10 años habría 1024 maestros entrenados. Para hacerlo fácil, supongamos que haya 24 que vuelven atrás. En los próximos años se avanzaría de 1,000 maestros entrenados a 1,000,000 maestros entrenados. En los próximos 10 años aumentarían de 1,000,000 a 1,000 000,000. En el año 31 habría 2,000,000,000. En el año 32 habría 4,000,000,000. En el año 33 habría 800,000,000 que es aproximadamente la población actual de nuestro mundo!

Note que Timoteo debía entrenar a hombres “idóneos”. Cada evangelista puede distinguir entre personas “idóneas” y personas “no idóneas”. Es difícil prender fuego a leña mojada y es difícil que la iglesia crezca si se pierde tiempo tratando de entrenar a personas no idóneas. Se prende fuego con piezas pequeñas de leña seca, pero cuando el fuego crece, la leña mojada también se seca. Mientras todos podían escuchar las enseñanzas de Timoteo, él debía concentrar sus esfuerzos en entrenar a personas idóneas. ¡Es más fácil entrenar a ellas!

En este versículo, la palabra traducida como “hombres” es anthropois. ¡Se refiere a hombres y mujeres! Es la base de nuestra palabra española “antropología”. Un antropólogo estudia la “humanidad” que incluye hombres y mujeres. La lección es, las mujeres idóneas pueden ganar almas tal como los hombres idóneos. Se menciona a Aquila y Priscila seis veces en la Biblia (Hechos 18:2, 18, 26: Romanos 16:3; 1 Corintios 16:19; y 2 Timoteo 4:19). Tres veces se menciona a Aquila primero, y tres veces a Priscila primero. ¡Quizás esto indicara que Priscila estaba enseñando tanto como su marido!

Timoteo debía predicar lo que había oído cuando Pablo enseñaba en público. Pablo era un hombre inspirado. Él tenía la mente de Cristo (1 Corintios 2:16). Las cosas que Pablo escribió fueron los mandamientos del Señor (1 Corintios 14:37). Timoteo debía predicar las mismas cosas que Pablo enseñaba en la presencia de muchos testigos. Pedro lo dijo así: “Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios” (1 Pedro 4:11). ¡No erraremos cuando enseñamos usando las mismas palabras de Dios! “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16 y 17).

LA PALABRA DE DIOS ES VIVA

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta” (Hebreos 4:12 y 13).

La Palabra de Dios es semejante a una semilla viva. No sólo produce vida, sino se adapta a situaciones distintas. Por ejemplo, una flor se adaptará e invariablemente gira hacia el sol. Un árbol puede adaptarse y sus raíces penetran concreto para sobrevivir. La vida cristiana proviene de una simiente incorruptible: Somos “renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 Pedro 1:23). Esta “simiente incorruptible” puede adaptarse según nuestras necesidades para que “corra y sea glorificada” (2 Tesalonicenses 3:1).

Por ejemplo, supongamos que estamos enseñando lo que dice 1 Tesalonicenses a la familia. 1 Tesalonicenses 5:22 dice “Absteneos de toda especie de mal.” Un niño de cinco años de edad verá un tipo de mal, mientras su hermano de 15 años de edad podría ver otro tipo. La madre de 40 años de edad enfrentará tipos distintos del mal que los que enfrenta su marido de 45 años. Los abuelos de 65 años de edad tendrán tentaciones distintas de las de 50 años atrás. Si alguien de la familia es predicador, él también tendrá una perspectiva única. ¡Ya que la Palabra de Dios es viva, puede siempre adaptarse para tratar a las necesidades de todos!

LOS MAESTROS AÚN DEBEMOS TENER CUIDADO

Pablo escribió: “No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego” (Romanos 1:16).

La palabra griega traducida como “poder” en este versículo es dunamis de la cual viene la palabra española “dinamita”. En el mes de marzo del año 1913, un desastre terrible ocurrió en Baltimore, MD en los EUA cuando se trasladaban 340 toneladas de dinamita de una barcaza a la nave británica “Alum Chine”. Hubo una explosión repentina que mató a 50 obreros de la compañía y a 75 otros. El shock de una segunda explosión se sintió tan lejos como la base naval de Filadelfia y en ciudades de tres otros estados. Una segunda explosión destruyó a dos otras naves. El jefe de la carga fue arrestado y acusado de negligencia.

También es un crimen a los ojos de Dios ser descuidado con su Palabra inspirada. Muchos han dado sus fortunas y otros han muerto para que tengamos la Palabra de Dios en nuestro propio idioma. A Dios no se place cuando descuidamos su Palabra o la tratamos con falta de respecto. Castigo especial está reservado para los que añadieron o quitaron de la santa Palabra de Dios. Juan escribió: “Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro” (Apocalipsis 22:18 y 19).

Como sabemos, el diablo cita las Escrituras, pero las distorsiona al añadir a, o quitar de lo que Dios ha dicho. Dios dijo a Adán si comiera del fruto del árbol que está en medio del huerto moriría. El diablo agregó una palabra: “No moriréis” (Génesis 3:4). El diablo citó el Salmo 91 al Señor Jesús, pero quitó algunas palabras importantes. El diablo dijo: “Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: “A sus ángeles mandará acerca de ti, y, en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra.” (Mateo 4:6). No obstante, el diablo quitó las palabras “Que te guarden en todos tus caminos” (Salmo 91:11). ¡Sí! ¡Los ángeles de Dios guardarán nuestros caminos, pero solamente cuando estamos haciendo la voluntad de Dios!

Entonces cada maestro debemos tener cuidado con respecto a cómo manejamos la Palabra de Dios. Pablo advirtió a los corintios sobre los que corrompían la Palabra de Dios (2 Corintios 2:17). Pablo renunció tal corrupción y prometió usar la Palabra de Dios correctamente. Por favor, considere: “Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos. Antes bien, renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios. Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, cual es la imagen de Dios. Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús. Porque Dios, que mandó que de las tinieblas

resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (2 Corintios 4:1-6).

El Señor Jesús mandó: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Lucas 9:23). ¡ No obstante, algunos maestros son enemigos de la cruz! Ellos predican un evangelio que promete ningún sufrimiento. Pablo advirtió acerca de tales maestros: “Por allí andan muchos de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal” (Filipenses 3:18 y 19).

Juan advirtió: “Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo. Mirad por vosotros mismos, para que no perdáis el fruto de vuestro trabajo, sino que recibáis galardón completo. Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: !Bienvenido! Porque el que le dice: ¡Bienvenido! participa en sus malas obras” (2 Juan 1:7-11).

EL PERFECTO AMOR ECHA FUERA EL TEMOR

“Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor” (1 Juan 4:16-18).

Ballard Flint era un indio cherokee nacido en el Territorio Indio en el año 1895. El territorio Indio llegó a ser el estado número 46 de los EUA en el año 1907 y ahora es el estado de Oklahoma. El Sr. Ballard vivió en el pueblo de Fairland, OK que tiene aproximadamente 1000 habitantes. El Sr. Ballard era alcohólico que no pudo mantener un trabajo. Su pequeña choza no tenía muebles y tuvo cajas de naranjas para sillas y mesas. Miembros de su familia a menudo lo encontraron echado en su propio vómito.

Bob Lyttle era estudiante del Instituto Bíblico Ozark, y fue a Fairland, OK para predicar en el año 1952. Bob no sabía mucho acerca de la Biblia, ya que estaba comenzando a estudiar. Se graduó tres años después en el año 1955. Por la gracia de Dios, guió al Sr. Flint a los pies del Señor Jesucristo y él fue bautizado en el arroyo detrás de su choza. ¡No es necesario ser un erudito de la Biblia para guiar a las personas a los pies de Cristo! ¡Cualquier cristiano puede hacerlo! Ballard Flint no podía leer ni escribir, pero la primera semana después de su conversión, él ayudó a traer a 30 personas a los pies de Cristo.

Algunas personas se burlaron del hermano Ballard. Una vez cuando fue al peluquero, alguien allí le dijo: “Ahora que Ud. es un erudito de la Biblia, díganos dónde nació Jesús.” El hermano Ballard respondió: “No sé dónde nació mi Señor, pero sé dónde está viviendo ahora. ¡Está viviendo en mi corazón!”

La pequeña iglesia donde predicaba el hermano Lyttle comenzó a crecer, y él no demoró en dar la gloria a Dios que esto sucedió por medio de las esfuerzas del hermano Ballard Flint. Cuando tuvo cáncer y tuvieron que sacar su laringe, el hermano Flint aprendió como “dibujar” el plan de salvación. ¡Aun cuando no podía hablar, continuaba ganando a personas para Cristo! ¡Su amor por los perdidos venció su temor!

Cuando el hermano Ballard murió, fue el funeral más grande de la historia del condado. El hermano Bob escribió un tributo hermoso a él, llamado “La Balada de Ballard Flint”, que fue publicado en una prestigiosa revista cristiana de los EUA.

El hermano Ballard murió en el año 1974 y el hermano Bob en el año 2022. Sin duda, ambos cometieron errores, pero ganar a personas para Cristo nunca es un error. El salmista dijo: “Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas” (Salmo 126:5 y 6).

¡Cuando los hermanos Ballard y Bob fueron recibidos en la gloria, ya habían sido responsables por traer a muchas otras almas! ¡Recuerde! “Hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente” (Lucas 15:10).

¡NOSOTROS TAMBIÉN PODEMOS REGOCIJARNOS CUANDO

EL AMOR VENCE NUESTRO TEMOR!