LOS PRIMEROS LIBROS DE LA BIBLIA
LOS PRIMEROS LIBROS DE LA BIBLIA
Los primeros cinco libros de la Biblia fueron escritos por Moisés y se llaman el “Pentateuco”. Estos libros son: Génesis, Éxodo, Levítico, Números, y Deuteronomio. Se llaman también el “Libro de la Ley” (Deuteronomio 31:26), y la “Tora” que quiere decir “instrucción”.
Más tarde, cuando los judíos completaron los 39 libros de la Biblia hebrea, llamaron a todos estos libros el “Tanakh”. Fueron divididos en tres grupos: La ley (Tora), los Profetas (Nevi’im), y las Escrituras (Ketuvim). La palabra “Tanakh” es un acrónimo que se deriva de las tres palabras hebreas.
Moisés hizo tres cosas para asegurar que nunca sería olvidada la ley de Dios:
Primero, escribió la ley y la dio a los sacerdotes y les mandó que la leyeran al pueblo de Dios cada siete años: “Y escribió Moisés esta ley, y la dio a los sacerdotes hijos de Leví, que llevaban el arca del pacto de Jehová, y a todos los ancianos de Israel. Y les mandó Moisés, diciendo: Al fin de cada siete años, en el año de la remisión, en la fiesta de los tabernáculos, cuando viniere todo Israel a presentarse delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere, leerás esta ley delante de todo Israel a oídos de ellos. Harás congregar al pueblo, varones y mujeres y niños, y tus extranjeros que estuvieren en tus ciudades, para que oigan y aprendan, y teman a Jehová vuestro Dios, y cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley; y los hijos de ellos que no supieron, oigan, y aprendan a temer a Jehová vuestro Dios todos los días que viviereis sobre la tierra a donde vais, pasando el Jordán, para tomar posesión de ella” (Deuteronomio 31:9-13).
Segundo, Moisés escribió un cántico que debía ser enseñado a los israelitas: “Ahora pues, escribíos este cántico, y enséñalo a los hijos de Israel; ponlo en boca de ellos, para que este cántico me sea por testigo contra los hijos de Israel. Porque yo les introduciré en la tierra que juré a sus padres, la cual fluye leche y miel; y comerán y se saciarán, y engordarán; y se volverán a dioses ajenos y les servirán, y me enojarán, e invalidarán mi pacto. Y cuando les vinieren muchos males y angustias, entonces este cántico responderá en su cara como testigo, pues será recordado por la boca de sus descendientes; porque yo conozco lo que se proponen de antemano, antes que los introduzca en la tierra que juré darles. Y Moisés escribió este cántico aquel día, y lo enseño a los hijos de Israel” (Deuteronomio 31:19- 22). (Todo el cántico fue recitado por Moisés ante la asamblea entera de Israel. Se encuentra en Deuteronomio 31:30 – 32:1-43.)
Tercero, él puso su propia copia escrita de la ley (el libro de la ley) “junto” al arca del pacto. Los diez mandamientos estaban “en” el arca (1 Reyes 8:9): Moisés puso el libro de la ley “al lado” del arca: “Y cuando acabó Moisés de escribir las palabras de esta ley en un libro hasta concluirse, dio órdenes Moisés a los levitas que llevaban el arca del pacto de Jehová, diciendo: Tomad este libro de la ley, y ponedlo al lado del arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y esté allí por testigo contra ti. Porque yo conozco tu rebelión, y tu dura cerviz; he aquí que aun viviendo yo con vosotros hoy, sois rebeldes a Jehová; ¿cuánto más después que yo haya muerto? Congregad a mí todos los ancianos de vuestras tribus, y a vuestros oficiales, y hablaré en sus oídos estas palabras, y llamaré por testigos contra ellos a los cielos y a la tierra. Porque yo sé que después de mi muerte, ciertamente os corromperéis y os apartaréis del camino que os he mandado; y que os ha de venir mal en los postreros días por haber hecho mal ante los ojos de Jehová, enojándole con la obra de vuestras manos” (Deuteronomio 31:24-29).
EL LIBRO DE LA LEY SE PERDIÓ Y LUEGO FUE ENCONTRADO
Ciertamente fue sabio que Moisés escribió el Libro de la Ley. Por muchos años, ese libro estaba perdido. He aquí la historia de cómo fue encontrado: “Y al sacar el dinero que había sido traído a la casa de Jehová, el sacerdote Hilcías halló el libro de la ley de Jehová dada por medio de Moisés. Y dando cuenta Hilcías, dijo al escriba Safán: Yo he hallado el libro de la ley en la casa de Jehová. Y dio Hilcías el libro a Safán. Y Safán lo llevó al rey, y le contó el asunto, diciendo: Tus siervos han cumplido todo lo que les fue encomendado. Han reunido el dinero que se halló en la casa de Jehová, y lo han entregado en mano de los encargados, y en mano de los que hacen la obra. Además de esto, declaró el escriba Safán al rey, diciendo: El sacerdote Hilcías me dio un libro. Y leyó Safán en él delante del rey. Luego que el rey oyó las palabras de la ley, rasgó sus vestidos; y mandó a Hilcías y a Ahicam hijo de Safán, y Abdón hijo de Micaía, y a Safán escriba, y a Asaías siervo del rey, diciendo: Andad, consultad a Jehová por mí y por el remanente de Israel y de Judá acerca de las palabras del libro que se ha hallado; porque grande es la ira de Jehová que ha caído sobre nosotros, por cuanto nuestros padres no guardaron la palabra de Jehová, para hacer conforme a todo lo que está escrito en este libro” (2 Crónicas 34:14-21).
Como ya hemos dicho, esta historia ilustra la sabiduría que Dios dio a Moisés para escribir sus leyes en un libro y ponerlo junto al arca del testimonio.
LOS PADRES DE FAMILIA ERAN LOS MAESTROS PRINCIPALES DE LA LEY
Jeremías se refirió al hecho de que el hombre enseñaría a su vecino y a sus hermanos para que conocieran al Señor (Jeremías 31:34). De vez en cuando, Dios levantó a un profeta para enseñar al pueblo. Pero la manera principal en que los israelitas aprendieron la ley de Dios era por medio de la enseñanza de sus padres. Note por favor que Dios lo explicó de esta manera: “Estos, pues, son los mandamientos, estatutos y decretos que Jehová vuestro Dios mandó que os enseñase, para que los pongáis por obra en la tierra a la cual pasáis vosotros para tomarla; para que temas a Jehová tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados. Oye, pues, oh Israel, y cuida de ponerlos por obra, para que te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel, y os multipliquéis, como te ha dicho Jehová el Dios de tus padres” (Deuteronomio 6:1-3).
La oración que sigue se llama la Shema porque comienza con la palabra “oye” que en el hebreo es Shema. Los judíos devotos aún recitan esta oración sagrada dos veces al día: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová de tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas” (Deuteronomio 6:4-9).
Hay 168 horas en una semana. Por supuesto, los niños pasarán la mayoría de estas horas con sus padres. Cuando los padres hacen a la Biblia el tema de su conversación todos los días, y escriben las leyes de Dios donde los niños pueden leerlas, van a aprender lo que dice la Biblia.
JOSUÉ DIO PRIORIDAD AL LIBRO DE LA LEY
Dios mandó a Josué: “Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni
desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas” (Josué 1:6-9).
Después de cruzar el río Jordán, Josué escribió la ley de Dios en piedras para que el pueblo pudiera leerla. “Entonces Josué edificó un altar a Jehová Dios de Israel en el monte Ebal, como Moisés siervo de Jehová lo había mandado a los hijos de Israel, como está escrito en el libro de la ley de Moisés, un altar de piedras enteras sobre las cuales nadie alzó hierro; y ofrecieron sobre él holocaustos a Jehová, y sacrificaron ofrendas de paz. También escribió allí sobre las piedras una copia de la ley de Moisés, la cual escribió delante de los hijos de Israel. Y todo Israel, con sus ancianos, oficiales y jueces, estaba de pie a uno y otro lado del arca, en presencia de los sacerdotes levitas que llevaban el arca del pacto de Jehová, así los extranjeros como los naturales. La mitad de ellos estaba hacía el monte Gerizim, y la otra mitad hacia el monte Ebal, de la manera que Moisés, siervo de Jehová, lo había mandado antes, para que bendijesen primeramente al pueblo de Israel. Después de esto, leyó todas las palabras de la ley, las bendiciones y las maldiciones, conforme a todo lo que está escrito en el libro de la ley. No hubo palabra alguna de todo cuanto mandó Moisés, que Josué hiciese leer delante de toda la congregación de Israel, y de las mujeres, de los niños, y de los extranjeros que moraban entre ellos” (Josué 8:30-35).
DIOS LOS AYUDÓ A COMPRENDER SU LEY
“Estando los hijos de Israel en el desierto, hallaron a un hombre que recogía leña en día de reposo. Y los que le hallaron recogiendo leña, lo trajeron a Moisés y a Aarón, y a toda la congregación; y lo pusieron en la cárcel, porque no estaba declarado qué se le había de hacer. Y Jehová dijo a Moisés: Irremisiblemente muera aquel hombre; apedréelo toda la congregación fuera del campamento. Entonces lo sacó la congregación fuera del campamento, y lo apedrearon y murió, como Jehová mandó a Moisés” (Números 15:32-36).
- Note por favor que el pueblo no sabía qué hacer con el que violó el día de reposo y
fueron a Dios para la respuesta. ¡Esto es un buen ejemplo para nosotros!
- El pueblo sabía que debían acordarse del día de reposo para santificarlo (Éxodo
20:8), pero “no estaba claro” qué debería ser hecho con ese hombre que recogía leña en el día de reposo.
- Por lo tanto, sabiamente buscaron la sabiduría de Dios para contestar esa
pregunta.
- Recuerde que no solo de pan vivirá el hombre, “más de todo lo que sale de la boca de Jehová” (Deuteronomio 8:3).
- Debemos hacer decisiones basadas en todo el consejo de Dios y no solamente en un versículo (Hechos 20:27).
- Las Escrituras antes de esta historia acerca del violador del día de reposo explican la diferencia entre pecar “por yerro” y pecar “deliberadamente” (NVI).
- He aquí el texto: “Si una persona pecare por yerro, ofrecerá una cabra de un año para expiación. Y el sacerdote hará expiación por la persona que haya pecado por yerro; cuando pecare por yerro delante de Jehová, la reconciliará, y le será perdonado. El nacido entre los hijos de Israel, y el extranjero que habitare entre ellos, una misma ley tendréis para el que hiciere algo por yerro. Más la persona que hiciere algo con soberbia, así el natural como el extranjero, ultraja a Jehová; esa persona será cortada de en medio de su pueblo. Por cuanto tuvo en poco la palabra de Jehová, y menospreció su mandamiento, enteramente será cortada esa persona; su iniquidad caerá sobre ella” (Números 15:27-31).
- ¡Note que Dios entendía los pensamientos y los motivos de ese hombre pecaminoso!: “Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos” (1 Crónicas 28:9). La severidad que Dios asignó a ese violador del día de reposo nos hace creer que Dios sabía que él estaba pecando “deliberadamente” y que deliberadamente eligió desobedecer a Jehová.
- ¡Es un error tomar una Escritura y aplicarla a todos! No vivimos por una
Escritura, sino por todas las palabras que salen de la boca de Dios. ¡Debemos considerar el motivo de la persona!
- Por ejemplo, un hombre que mate a alguien, no sería culpable de asesinato si lo
hizo accidentalmente. La ley es clara. Si un hombre mate a alguien “sin hostilidad”, y “sin querer”, puede evitar el castigo si huye a una ciudad de refugio (Números 25.22-25).
- ¡Ya que Dios conoce nuestros corazones y nuestros motivos, las personas
inocentes serán juzgados correctamente!
EL SEÑOR JESÚS Y EL DÍA DE REPOSO
Tres veces nos dice explícitamente que “El Hijo del Hombre es Señor del día de reposo” (Mateo 12:8; Marcos 2:28; Lucas 6:5). No deberíamos estar sorprendidos por esto, porque el Señor Jesús es Señor de todo. El Señor Jesús insistía que es lícito hacer bien en el día de reposo y las Escrituras registran siete milagros que él hizo en el día de reposo. ¡Es muy probable que él hizo muchos otros!
1. Sanó a la suegra de Pedro en el día de reposo (Marcos 1:29-31).
2. Sanó a un hombre con una mano seca en el día de reposo (Marcos 3:1-6).
3. Sanó a un hombre nacido ciego en el día de reposo (Juan 9:1-16).
4. Sanó a una mujer que andaba encorvada en el día de reposo (Lucas 13:10-17).
5. Sanó a un hombre hidrópico en el día de reposo (Lucas 14:1-6).
6. Echó fuera los espíritus inmundos en el día de reposo (Marcos 1:21-28).
7. Sanó a un paralítico junto al estanque de Betesda en el día de reposo (Juan 5:1-18).
El Señor Jesús dijo. “¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si esta cayere en un hoyo en día de reposo, no le eche mano, y la levante? Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, es lícito hacer el bien en los días de reposo” (Mateo 12:11 y 12).
DEBEMOS TENER CUIDADO DE CÓMO USAMOS LA BIBLIA
- La Palabra de Dios es más cortante que una espada de dos filos: “Porque la
palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta” (Hebreos 4:12 y 13). Las personas indoctas e inconstantes tuercen las Escrituras para su propia destrucción (2 Pedro 3:14-16).
- Los cristianos recién nacidos de nuevo necesitan la “leche espiritual” (1 Pedro 2:1
y 2). Pablo sabiamente dio a los corintios “leche” y no “vianda” porque eran niños espirituales (1 Corintios 3:1 y 2).
- El escritor de Hebreos tuvo el mismo problema: “Acerca de esto tenemos
mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír. Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto
tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal” (Hebreos 5:11-14).
- El Señor Jesús mismo no enseñó a los discípulos algunas cosas hasta que fueran
suficientemente maduros para recibirlas: “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir (Juan 16:12 y 13).
EL SEÑOR JESÚS SE ENCUENTRA EN TODOS LOS LIBROS DE LA BIBLIA
Mientras estudiamos la Palabra de Dios y la compartimos con otros, por favor note que el Señor Jesús es el tema central de la Biblia y está mencionado en todos los libros. De hecho, el papel central de Cristo en nuestra redención se determinó antes de la creación: “sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros, y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios” (1 Pedro 1:18- 21).
He aquí una lista de los primeros 39 libros de la Biblia. Para conservar espacio, mencionamos solamente una referencia a Cristo de cada libro.
- En Génesis él es la simiente de la mujer que heriría la cabeza de la serpiente.
- En Éxodo es el Cordero pascual.
- En Levítico es el Sumo Sacerdote misericordioso que intercede por nosotros.
- En Números es una columna de nube y una columna de fuego guiando al pueblo
de Dios.
- En Deuteronomio es el Profeta como Moisés a quien todos deben obedecer.
- En Josué es Príncipe de nuestra salvación.
- En Jueces es el verdadero Juez y dador de le ley.
- En Rut es nuestro pariente Redentor.
- En 1 y 2 Samuel es el descendiente de David que reinará para siempre.
- En 1 y 2 Reyes es Rey de reyes y Señor de señores.
- En 1 y 2 Crónicas es el enfoque central de las genealogías.
- En Esdras es el Escriba fiel.
- En Nehemías es el Reedificador de los muros destruidos.
- En Ester es Mardoqueo que salva al pueblo de Dios.
- En Job es el Justo que sufre.
- En Salmos es el Señor y nuestro Pastor.
- En Proverbios es la sabiduría de Dios.
- En Eclesiastés es la única razón de vivir.
- En Cantares es el Novio.
- En Isaías es el Cordero llevado al matadero.
- En Jeremías es el que escribe el nuevo pacto en nuestros corazones y en nuestras
mentes.
- En Lamentaciones es el Profeta que llora.
- En Ezequiel es el Hijo del Hombre.
- En Daniel es el Ungido esperado desde antes de la creación.
- En Oseas es el Marido perdonador.
- En Joel es el que derrama su Espíritu sobre todo el pueblo.
- En Amós es el que lleva nuestras cargas.
- En Abdías es el que destruyó a los hombres sabios de Edom.
- En Jonás es el que trajo el arrepentimiento.
- En Miqueas es el Mensajero con los pies hermosos.
- En Nahúm es el Vengador de los elegidos de Dios.
- En Habacuc es el gran Evangelista rogando por avivamiento..
- En Sofonías es el que trae al remanente a casa.
- En Hageo es la Fuente purificadora.
- En Zacarías es el Rey que vendrá cabalgando sobre un asno.
- En Malaquías es el Sol de justicia y en sus alas traerá salvación.
LOS ÚLTIMOS 27 LIBROS DE LA BIBLIA
Los primeros 39 libros de la Biblia fueron escritos antes del nacimiento del Señor Jesús. Los últimos 27 libros describen con detalles vívidos su nacimiento, su vida, su ministerio, su muerte, su resurrección, y la influencia de su Espíritu sobre la iglesia.
Los cuatro Evangelios son biografías largas que representan aproximadamente 44% del Nuevo Testamento. Como Lucas explica en el libro de los Hechos, esto es solamente lo que el Señor Jesús “comenzó a hacer y a enseñar” (Hechos 1:1).
Cuando recibimos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador, él continuará obrando por medio de nosotros: “Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Filipenses 2:13).
EN REALIDAD, LA BIBLIA ES SOLAMENTE UN LIBRO
Los 66 libros de la Biblia fueron escritos en tres idiomas, en tres continentes, por unos 40 autores, durante un período de 1,500 años. Sin embargo, ¡en realidad la Biblia es un solo libro! La mayoría de esos autores no se conocían y tenían formaciones diversas. Los autores incluían hombres poderosos como reyes y profetas y hombres comunes que eran pescadores y pastores. No obstante, la Biblia refleja una unidad asombrosa. Los libros de la Biblia encajan como las piezas de un rompecabezas para contar una historia. Por supuesto, la razón para esta unidad es que cada uno de esos hombres estaba inspirado por Dios. ¡Dios mismo es el autor de la Biblia! Pedro lo explicó así: “Ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2 Pedro 1:20 y 21).
El primer libro de la Biblia es Génesis y el último es Apocalipsis. Note como estos dos libros son como “sujeta libros” comenzando y terminando un solo mensaje.
- En el principio creó Dios los cielos y la tierra (Génesis 1:1) y pronto Dios creará
un cielo nuevo y una tierra nueva (Apocalipsis 21: 1).
- En el principio Dios juntó las aguas y las llamó mares (Génesis 1:10). Se dice que
en el cielo ya no habrá mar (Apocalipsis 21:1).
- En el principio Dios creó las tinieblas y las llamó noche (Génesis 1:5). En el cielo
no habrá noche (Apocalipsis 21:25).
- En el principio Dios hizo las grandes luces, el sol y la luna (Génesis 1:16). En el
cielo Dios ha preparado una ciudad celestial donde no habrá necesidad de la luz del sol ni de la luna (Apocalipsis 21:23).
- En el principio el hombre ciertamente murió (Génesis 2:17). En el cielo no habrá
muerte (Apocalipsis 21:4).
- En el principio había dolor (Génesis 3:16). En el cielo no habrá dolor
(Apocalipsis 21:4).
- En el principio hubo una maldición (Génesis 3:17). En el cielo no habrá ninguna
maldición (Apocalipsis 22:3).
- En el principio Satanás apareció para engañar Génesis 3:1-4). En el cielo
Satanás ya no existirá (Apocalipsis 20:10).
- En el principio el hombre fue expulsado del huerto con el árbol de vida (Génesis
3:22-24). En el cielo tendremos acceso al árbol de vida (Apocalipsis 22:2).
- En el principio el hombre estaba separado de Dios (Génesis 3:24). En el cielo
constantemente veremos su rostro (Apocalipsis 22:4).
- ¡Sí! ¡La Biblia es solamente un libro y Dios es el autor!
POR FAVOR RECIBA LA PALABRA DE DIOS
- Los hermanos de Tesalónica dieron un buen ejemplo para todos. Pablo escribió:
“Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes” (1 Tesalonicenses 2:13).
- Necesitamos estudiar las Escrituras porque “Toda la Escritura es inspirada
por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16 y 17).
- No hay necesidad de caminar en tinieblas porque la Palabra de Dios es una
lámpara a nuestros pies y lumbrera a nuestro camino (Salmo 119:105).
- Recibir la Palabra de Dios es lo que nos permite nacer de nuevo. Somos
“renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 Pedro 1:23).
- “EN TIEMPO ACEPTABLE TE HE OÍDO, Y EN DÍA DE SALVACIÓN TE
HE SOCORRIDO” (2 Corintios 6:2).
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