Boyce Mouton
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LOS JEBUSEOS

Boyce Mouton · 7 pages · 2,731 words

LOS JEBUSEOS

“Mas a los jebuseos que habitaban en Jerusalén, los hijos de Judá no pudieron arrojarlos; y ha quedado el jebuseo en Jerusalén con los hijos de Judá hasta hoy” (Josué 15:63).

¿QUIÉNES ERAN LOS JEBUSEOS?

Obviamente son mencionados en la Biblia por una razón. Tratemos de entender por qué.

Se llama el capítulo 10 de Génesis “La lista de naciones”. Nos dice qué pasó con los descendientes de Noé. Como Ud. sabe, cada persona en la tierra es descendiente de Noé. Los jebuseos eran descendientes de Noé por medio de Cam y Canaán (Génesis 10:15 y 16).

Cuando los hebreos salieron de Egipto, los jebuseos eran una de 7 naciones habitando la “tierra prometida”. Todas ellas eran “mayores y más poderosas” que los israelitas y todas ellas eran perversas (Deuteronomio 7:1).

Dios prometió enviar un ángel delante de los israelitas para echar todas esas tribus impías, incluyendo los jebuseos (Éxodo 33:2; 34:11).

Los jebuseos vivían en el monte (Números 13:29; Josué 11:3), pero su localidad principal era Jebús, conocido también como Jerusalén (Josué 15:8; 18:28; Jueces 19:10; 1 Crónicas 11:4).

Anteriormente, Jerusalén era una ciudad santa. En la época de Abram se llamaba “Salem”. Melquisedec era su rey y también era el sacerdote del “Dios Altísimo” (Génesis 14:18-20).

Cuando Abram regresó de derrotar a los reyes, dio diezmos a Melquisedec. Este hecho fue mencionado en Hebreos 7:11-22 para probar la superioridad

del sacerdocio de Melquisedec sobre el de Aarón.

Dado que el Señor Jesús era de la tribu de Judá, no pudo ser un sacerdote

según la ley judía. En cambio era sacerdote para siempre según el orden de

Melquisedec. Por lo tanto, el sacerdocio de Melquisedec es superior al

sacerdocio de Aarón (Salmo 110:4; Hebreos 5:6; 6:10).

Después de los días de Melquisedec, Jerusalén se desvió hacia la idolatría. Note que los jebuseos y otros eran tan perversos que Dios mandó que todos ellos fueran destruidos. Eso sería hecho para que los israelitas no aprendieran a adorar a los dioses de ellos y hacer las cosas abominables que ellos hacían (Deuteronomio 20:17 y 18).

Abram vivía cerca de 1,900 aC. y Josué vivía cerca de 1,400 aC. Así que fueron separados por casi 500 años. Esto fue suficiente tiempo para que Jerusalén llegara a ser impío y corrupto.

Una historia del período de los jueces ilustra la corrupción de Jerusalén. En esa época, un levita, su concubina, y su criado, no quería pasar la noche en Jerusalén

porque era ciudad de los jebuseos. Seguían su viaje a Gabaa que era una ciudad en Benjamín. Desgraciadamente, los benjamitas habían llegado a ser tan perversos como los jebuseos. Esos hombres impíos violaron a la concubina del levita hasta que murió (Jueces 19:9-30). Parece que aprendieron esa perversión de los jebuseos.

Las dos hijas de Lot tuvieron hijos por medio de una relación incestuosa con

su padre (Génesis 19:30-38). Parece que aprendieron a vivir de esa manera

cuando vivían en Sodoma.

La tribu de Benjamín había vivido con los jebuseos desde los días de Josué

(Jueces 1:21). “Las malas conversaciones corrompen las buenas

costumbres” (1 Corintios 15:33). Esa es precisamente porqué Dios

quería que sean destruidos los jebuseos, para que “no os enseñen a hacer

según todas sus abominaciones que ellos han hecho” (Deuteronomio 20:17 y

18).

Adonisedec era rey de Jerusalén durante el tiempo de Josué (Josué 10:1). Cuando escuchó que Gabaón había hecho paz con los israelitas, formó una coalición con 8 otros reyes y atacaron a Gabaón. Dado que Josué había hecho paz con Gabaón, marchó toda la noche y derrotó esos reyes paganos (Josué 10:1- 15).

Durante esa batalla histórica, Dios ayudó a Josué al arrojar grandes piedras

de granizo sobre esos reyes. De hecho, las piedras de granizo mataron a

más de los enemigos que los hijos de Israel mataron a espada (Josué 10:11). Fue también durante esa batalla que el sol se detuvo sobre Gabaón y la luna se

paró sobre el valle de Ajalón (Josué 10:12 y 13). ¡Verdaderamente Dios es un

Dios de milagros!

No obstante, queda el hecho que los jebuseos en Jerusalén no fueron derrotados durante los días de Josué, ni aun por cientos de años después. ¡Recuerde nuestro texto! “Mas a los jebuseos que habitaban en Jerusalén, los hijos de Judá no pudieron arrojarlos; y ha quedado el jebuseo en Jerusalén con los hijos de Judá hasta hoy” (Josué 15:63). ¡Y nadie más podría arrojarlos!

Sin embargo, como descubriremos, los jebuseos finalmente fueron conquistados por el rey David unos 4oo años después.

LA CONQUISTA DE LOS JEBUSEOS

¡Recuerde! Cuando David mató a Goliat, cortó la cabeza del filisteo y la trajo a Jerusalén: “Y David tomó la cabeza del filisteo y la trajo a Jerusalén, pero las armas de él las puso en su tienda” (1 Samuel 17:54).

Traer la cabeza de Goliat a Jerusalén era una advertencia para los jebuseos. Poner las armas de Goliat en su tienda sería un recuerdo constante para David que era el ungido de Dios.

Ir a Jerusalén era problemático dado que la distancia entre el valle de Ela, donde murió Goliat, y Jerusalén era unos 32 kilómetros.

Aunque nadie más había podido arrojar a los jebuseos de Jerusalén, David lo hizo. De antemano los advirtió que así como Dios lo ayudó a derrotar a Goliat, lo ayudaría a derrotar a ellos.

¡Recuerde! Cuando David derrotó a Goliat era “muchacho” (1 Samuel 17:33). No llegó a ser rey hasta años después cuando tenía 30 años. Después de que llegó a ser rey, David reinó en Hebrón por 7 años antes de conquistar a Jerusalén (2 Samuel 5:4). Por lo tanto, los jebuseos tuvieron muchos años para hacer caso a la advertencia de David. Desgraciadamente, no hicieron caso a esa advertencia. Como ya hemos señalado, los jebuseos eran un pueblo poderoso que vivió entre los israelitas por cientos de años y no pudieron ser arrojados. Nuestro texto viene del libro de Josué, pero las mismas condiciones existían también en el período de los jueces. Note: “Mas el jebuseo que habitaba en Jerusalén no lo arrojaron los hijos de Benjamín, y el jebuseo habitó con los hijos de Benjamín en Jerusalén hasta hoy” (Jueces 1:21).

Cuando finalmente David atacó a Jerusalén, los jebuseos estaban tan confiados de su victoria que dijeron a David: “Aun los ciegos y los cojos te echarán (queriendo decir: David no puede entrar acá)” (2 Samuel 5:6). David sabía que eso no era cierto. Dijo: “Todo el que hiera a los jebuseos, suba por el canal” (2 Samuel 5:8).

También David dijo: “El que primero derrote a los jebuseos será cabeza y jefe” (1 Crónicas 11:6).

“Entonces Joab hijo de Sarvia subió el primero, y fue hecho jefe” (1 Crónicas 11:6).

Los jebuseos fueron completamente derrotados. Después, David habitó en la fortaleza, y Jerusalén llegó a ser conocido como la “Ciudad de David” (1 Crónicas 11:7).

No todos los jebuseos fueron asesinados. No obstante, después de su derrota, hay pocas referencias a ellos en la Biblia.

Una referencia notable a un jebuseo involucra el castigo que Dios dio a Israel porque David pecó al tomar un censo. Cuando un ángel extendió la mano para destruir Jerusalén, Jehová intervino. Envió al profeta Gad para decir a David que levante un altar en la era de Arauna el jebuseo (2 Samuel 24:18). Por casualidad, este era el lugar donde el ángel estaba parado en ese momento (2 Samuel 24:16). Arauna el jebuseo había cambiado. Ya no era una amenaza al pueblo de Dios.

Aun se sometió a David y se inclinó delante del rey, rostro a tierra (2 Samuel

24:20).

Arauna aun ofreció dar su era a David junto con los bueyes para un

holocausto y los trillos y los yugos para leña (2 Samuel 24: 22 y 23).

No obstante, David insistió pagar porque no quería ofrecer un sacrificio a Jehová que no le costó nada (2 Samuel 24:24).

Así que David compró la era y los bueyes de Arauna el jebuseo y entonces edificó un altar y ofreció holocaustos y ofrendas de paz a Jehová (2 Samuel 24:24 y 25). La ofrenda de David cesó la plaga para que no destruyera su pueblo.

Más tarde, esto sería el mismo lugar donde Salomón construyera el templo. Note: “Comenzó Salomón a edificar la casa de Jehová en Jerusalén, en el monte Moriah, que había sido mostrado a David su padre, en el lugar que David había preparado en la era de Ornán jebuseo” (2 Crónicas 3:1).

Las últimas tres referencias en la Biblia a los jebuseos son Esdras 9:1 y Zacarías 9:7, alrededor de 520 aC, y Nehemías 9:8, alrededor de 444 aC.

Zacarías nos provee esta visión de lo que sucedió con los jebuseos. Al enumerar los juicios de Dios sobre los enemigos de Israel, escribió: “Habitará en Asdod un extranjero y pondré fin a la soberbia de los filisteos. Quitaré la sangre de su boca, y sus abominaciones de entre sus dientes, y quedará también un remanente para nuestro Dios, y serán como capitanes en Judá, y Ecrón será como el jebuseo” (Zacarías 9:6 y 7). Ecrón era un pueblo de la frontera en el territorio dado a Judá (Jueces 1:18). Sin embargo, los filisteos continuaron viviendo en Ecrón tal como los jebuseos continuaron viviendo en Jerusalén. Note también que cuando los filisteos captuaron el arca del pacto, lo enviaron a Ecrón (1 Samuel 5:10). Cuando David mató a Goliat el filisteo. soldados filisteos fueron asesinados desde Gat a Ecrón (1 Samuel 17:52). La derrota de Ecrón aún iba a suceder.

La declaración que “Ecrón será como el jebuseo” por lo visto indica que finalmente será conquistado y absorbido por Israel de la misma manera que sucedió con los jebuseos.

¿POR QUÉ DIOS NOS CUENTA DE LOS JEBUSEOS?

Como hemos dicho al principio, ¡obviamente hay una razón! “Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza” (Romanos 15:4).

Quizás una razón que Dios nos cuenta de los jebuseos sea para hacernos recordar que el Evangelio es para “toda nación, tribu, lengua y pueblo” (Apocalipsis 14:6). El Señor Jesús específicamente mandó a Sus discípulos a hacer discípulos de “todas las naciones” (Mateo 28:19). Les dijo: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15). ¡No hay nadie en ninguna nación que sea demasiado impío para ser salvo, aun los jebuseos!

Medite nuevamente en la historia de Arauna, el jebuseo. Se arrepintió de su rebelión y tomó una parte clave en eliminar una plaga en Israel. Como un punto de interés, de las muchas referencias a los jebuseos en la Biblia, Arauna es el único jebuseo que se menciona por su nombre. Por favor, considere:

Se menciona a Arauna 5 veces en la Biblia: (2 Samuel 24:16 y 18; 1 Crónicas 21:15 y 28; 2 Crónicas 3:1).

En algunas versiones de la Biblia es llamado “Ornán” que es hebreo para “Arauna”.

No hay nada negativo dicho acerca de este hombre.

Era dueño de una pieza de tierra especial. Aparentemente, era el lugar donde Abraham iba a ofrecer a Isaac (Génesis 22:1-19). Es el lugar que Arauna escogió para su era (1 Crónicas 21:15).

Un ángel de Dios escogió pararse al lado de esa era para destruir Jerusalén (1 Crónicas 21:16).

David alzó los ojos y vio al ángel de Jehová que estaba entre el cielo y la tierra con una espada desnuda en su mano extendida contra Jerusalén (1 Crónicas 21:16). Por lo visto, esto sucedió sobre la era de Arauna.

Jehová mandó al ángel que detenga su mano (1 Crónicas 21:15).

El ángel de Dios ordenó al profeta Gad decir a David que construyera un altar sobre la era de Arauna el jebuseo (1 Crónicas 21:18). Al sacrificar en ese altar, la plaga sería terminada. Ya la plaga había causado la muerte de setenta mil hombres de Israel (1 Crónicas 21:14).

En obediencia a la palabra de Gad, David subió a la era y habló con Ornán (Arauna) quien estaba trillando trigo con sus 4 hijos (1 Crónicas 21:20 y 21). Sus hijos se escondieron.

Arauna ya no era enemigo. Como ya hemos mencionado, había cambiado. Estaba sumiso al rey David y aun se postró en tierra ante él (1 Crónicas 21:21). Arauna ofreció regalar el lugar a David, junto con los bueyes para un

holocausto y los trillos para leña y trigo para la ofrenda (1 Crónicas 21:23). La ofrenda generosa reflejó su compromiso completo. No solamente estaba

dispuesto dar su tierra a Dios, sino también sus bueyes para labrar la tierra,

el trigo que había cosechado y las herramientas que se necesitaba para

ganarse la vida. Estaba dispuesto a dar todo que tenía a Dios.

David pagó el precio entero a Arauna porque no quería hacer un holocausto a

Jehová que no le costó nada (1 Crónicas 21:24).

Entonces “Edificó allí David un altar a Jehová, en el que ofreció

holocaustos y ofendas de paz, e invocó a Jehová, quien le

respondió por fuego desde los cielos en el altar del holocausto.

Entonces Jehová habló al ángel, y este volvió su espada a la vaina”

(1 Crónicas 21:26 y 27).

Como ya hemos señalado previamente, Salomón edificó su templo sobre esa

tierra que anteriormente perteneció a Arauna el jebuseo. Por favor, considere:

“Comenzó Salomón a edificar la casa de Jehová en Jerusalén, en el

monte Moriah, que había sido mostrado a David su padre, en el lugar

que David había preparado en la era de Ornán jebuseo. Y comenzó a

edificar en el mes segundo, a los dos días del mes, en el cuarto año de

su reinado” (2 Crónicas 3: 1 y 2).

CONCLUSIÓN

No solamente vivimos en un mundo dividido, sino vivimos en un universo dividido. Sin embargo, algún día todas las guerras terminarán y el universo entero será unido “en Cristo” (Efesios 1:10).

Esto ha sido el plan de Dios desde antes de la creación de mundo (Efesios 3:1-11). Dios no solamente amaba a Israel, sino ama a todo el mundo (Juan 3:16). Por supuesto, esto incluye a los jebuseos. Dios no quiere que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9).

Hay muchas naciones en el mundo que son tan impíos como los jebuseos. Por ejemplo, los escitas eran un pueblo belicoso que bebían la sangre de sus víctimas y cortaba las cabezas para trofeos. El cuero cabelludo de sus víctimas fue cosido a su ropa, y las calaveras de enemigos prominentes fueron empleados como copas para vino. No obstante, aun los escitas podrían ser salvos y ser parte del cuerpo de Cristo. Note lo que Pablo escribió acerca de la iglesia “donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos” (Colosenses 3:11).

O considere el ejemplo de Corinto. Cuando Pablo fue allá para predicar el Evangelio era una de las ciudades más corruptas del mundo. Adoraban a Afrodita. Ella era la diosa del sexo y unas 1000 mujeres se prostituían en su servicio durante los 24 horas del día. Hasta hoy, un “afrodisiaco” describe algo que estimula el deseo y la actividad sexual. No obstante, aun en Corinto Dios tenía mucho pueblo (Hechos 18:10). Por favor, considere estas palabras inspiradas a la iglesia de Corinto: “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos” (1 Corintios 12:12-14). ¡Sí! Dios tenía mucho pueblo aun en Corinto.

Quizás esta sea una razón por qué Dios nos relató la historia de los jebuseos. Tal vez Él quiere que encontremos a alguien bueno en cada nación. Entonces, la próxima vez que vemos a alguien que creemos que es tan malo que está fuera del alcance de la gracia de Dios, ¡recuerde a Arauna el jebuseo!

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