Boyce Mouton
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LO PROFUNDO DE DIOS

Boyce Mouton · 38 pages · 12,579 words

LO PROFUNDO DE DIOS (Algunos pensamientos “profundos” sobre el nuevo pacto) Por Boyce Mouton “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios” (1 Corintios 2:9 y 10). Un problema común en la iglesia primitiva y todavía en la de hoy en día, es la necesidad de profundidad espiritual. Esto fue especialmente cierto en Corinto. Por favor, note estas tristes palabras de Pablo: “. . . hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda, porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales. . .” (1 Corintios 3:1-3). Tierra de poca profundidad no produce árboles gigantes y pensamientos de poca profundidad no producen cristianos maduros. La Epístola a los Hebreos es otro ejemplo de enseñanzas diseñadas para los inmaduros. Por favor, considere: “(el Señor Jesús) fue declarado por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquisedec. Acerca de esto tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír. Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal” (Hebreos 5:10-14). El capítulo que sigue ofrece este consejo inspirado: “Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno. Y esto haremos, si Dios en verdad lo permite” (Hebreos 6:1-3). Un “pacto” es obligatorio. “Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas” (Eclesiastés 5:5). Por esto, debemos entender los términos del pacto antes de entrar en él. Por ejemplo, cuando los discípulos entendieron la naturaleza obligatoria del matrimonio dijeron: “Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse” (Mateo 19:10). Sin buen juicio, Josué entró en un pacto con los moradores de Gabaón sin buscar el consejo del Señor (Josué 9:3-27). Y Jefté hizo una promesa tonta que lo requirió sacrificar a su propia hija (Jueces 11:30-40). Herodes hizo una promesa tonta que resultó en la muerte de Juan el Bautista (Mateo 14:6-12). Cuando el criado de Abraham prometió buscar a una mujer para

Isaac, sabiamente consiguió ser libre de su juramento si la familia de ella no la dejara ir (Génesis 24:41). Nosotros también tenemos que ser sabios y “calcular el costo” antes de entrar en un pacto. Tribunales humanos dan fallos todos los días basados en lo que dos o más personas han pactado hacer. Sin embargo, entender pactos humanos no es tan importante como entender la naturaleza de nuestro pacto con Dios. Aunque la Epístola a los Hebreos fue escrita a los que fueron “tardos en aprender” aún provee información importante acerca del nuevo pacto. Por favor, considere: “Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo. Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen días, dice el Señor, en que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto; No como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos no permanecieron en mi pacto, y yo me desentendí de ellos, dice el Señor. Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo; y ninguno enseñará a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos. Porque seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades. Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer” (Hebreos 8:7-13). En Hebreos 10:16 se cita de nuevo Jeremías 31:33: “Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: “Pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré.” Note que la naturaleza del nuevo pacto tiene que ver más con las promesas hechas por Dios que con los mandamientos dados al hombre. Esas promesas de Dios son aún más preciosas en estos “postreros días” cuando “los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor” (2 Timoteo 3:13). RECHAZANDO NUEVAS REVELACIONES Al comenzar este estudio, reconozcamos el hecho doloroso que durante la historia del hombre, el pueblo de Dios consistentemente ha rechazado a Sus profetas. ¡Aun el Señor Jesús fue rechazado! “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron” (Juan 1:11). Siglos antes del nacimiento de Cristo, Isaías sabía que eso tomaría lugar. Él profetizó que el Señor Jesús predicaría a un pueblo que tenía oídos pero que no oía y ojos pero no veía (Isaías 6:9 y 10). Debemos compadecernos más de los que “no lo oirán” que de los que “no pueden oír”. Pedro lo dijo claramente: “Mas ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho, como también nuestros gobernantes” (Hechos 3:17).

Después de crucificar al Señor Jesús por “ignorancia”, el pueblo de Dios también mató a Esteban por la misma razón. Recordará que Esteban los increpó con estas palabras hirientes: “¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros. ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, de quien vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores; vosotros que recibisteis la ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis” (Hechos 7:51-53). Inmediatamente después de que Esteban dijo esto, “se enfureció” la multitud, “crujían los dientes contra él”, y “se taparon los oídos”; entonces lo apedrearon (Hechos 7:54-60). Mientras vamos más adentro en nuestro estudio del nuevo pacto, tenemos que guardarnos de esta antigua tendencia de “tapar los oídos” y rechazar información de Dios simplemente porque es “nueva”.

Un problema adicional que el estudio profundo presenta es que se requiere energía mental y diligencia. Desafortunadamente, algunos están demasiado flojos para ejercer tal diligencia. Enterrarán su talento aun antes de tratar de entender las cosas profundas de Dios. ¡Recuerde! Aun una semilla buena no puede producir mucho fruto hasta que esté sembrada en buena tierra (Mateo 13:16-23).

La buena noticia es que no estamos solos en esta batalla. Cuando “llevamos Su yugo”, podemos “aprender de Él”. Dios nos ha prometido que no nos desamparará ni nos dejará (Hebreos 13:5). También nos ha prometido ayudarnos a aprender al revelar a Sus hijos cosas desconocidas. Esto es lo que el texto afirma: “Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu” (1 Corintios 2:10). Aunque Dios ha ordenado que los hombres debieran buscarle (Hechos 17:27), el mundo en su sabiduría, aún no conoce a Dios (1 Corintios 1:21). ¡Por esto, Dios tiene que “revelarse”! No obstante, Dios es un Dios celoso y no se revela a los que son despreocupados e indiferentes. Jeremías lo dijo mejor: “. . . me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (Jeremías 29:13). Un buen ejemplo de la diligencia es la de Abraham. Dios le reveló cosas que, por lo visto, no reveló a ningún otro (Génesis 18:16-19). Abraham amó a Dios tanto que fue llamado “amigo de Dios” (Santiago 2:23). Como Ud. ya sabe, Abraham no sólo creyó a Dios, sino le obedeció (Santiago 2:21-24). Como hijos de Dios, debiéramos hacer lo mismo. “La fe sin obras está muerta” (Santiago 2:26). No obstante, si busquemos a Dios con todo nuestro corazón como lo hizo Abraham, quizás Él revelara también a nosotros cosas profundas que no revela a otros. Mientras el ejemplo de Abraham está fresco en nuestras mentes, enfoquemos nuestra energía mental y espiritual en un entendimiento mejor del nuevo pacto. Este pacto, aunque frecuentemente no lo estudiamos ni lo entendemos, es el fundamento para el plan eterno de Dios. Tratar de entender el genio del cristianismo sin entender el nuevo pacto es como tratar de

  • construir un edificio sin la piedra angular. Si no entendamos la naturaleza revolucionaria de esta “nueva” relación, estaríamos en peligro de vivir nuestras vidas como en la antigüedad antes de Cristo. Por esto, hagamos lo que Abraham hizo.
  • Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante (Hebreos 12:1).
  • Amemos a Dios de todo corazón, mente, alma, y fuerza y busquemos aquella ciudad eterna cuyo constructor es Dios (Hebreos 11:10).
  • Recordemos que la sabiduría espiritual y la inteligencia vienen de Dios (Colosenses 1:9).
  • Oremos que el Espíritu Santo aclare nuestro modo de pensar.
  • Sin ayuda divina, aun los escolares eruditos están sin poder para entender las cosas profundas de Dios. El Señor Jesús lo dijo en esta manera: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños” (Mateo 11:25).
  • Entonces, echemos una mirada más profunda al nuevo pacto. “Ceñamos los lomos” de nuestra mente, recordando que las ovejas de Dios están habilitados por Él para reconocer la voz del Buen Pastor (Juan 10:4 y 5). TODOS NOSOTROS NECESITAMOS LA AYUDA DE DIOS Como ya sabe Ud., los seguidores de Cristo no son todos hombres sin letras. Muchos de los científicos más brillantes son creyentes. El difunto Dr. Enrique Morris escribió un libro que se titula Hombres de la ciencia, hombres de Dios. En este libro el Dr. Morris da bosquejos biográficos de 101 científicos quienes fueron pioneros en campos distintos de la ciencia. De veras, esos pensadores brillantes eran a la vez hombres de ciencia y hombres de Dios. Aunque esos científicos fueron muy inteligentes, aún reconocieron que necesitaban ayuda del Espíritu Santo. Por ejemplo, el Dr. Jorge Washington Carver leyó la Biblia todos los días y creía que Dios lo ayudaba en sus descubrimientos científicos. El hecho de que es famoso como “el padre de los sintéticos” debiera causar a sus críticos que examinen sus vidas más detenidamente. Mientras el Dr. Carver aún es famoso, sus críticos ya han sido olvidados. Los hombres ya no se ríen de ese hombre humilde que, sin vacilar, reconoció su necesidad de ayuda divina. Si tal humildad le parece poco científica, por favor, mire otra vez a la historia. La historia tiende a exaltar a los humildes y humillar a los exaltados. Piense en esto: Si la inteligencia es todo lo que se necesita para entender los misterios de Dios, entonces los ángeles los hubieran entendido. ¡No los entendieron! Pedro dijo específicamente que los ángeles anhelaban entender esos misterios pero no pudieron (1 Pedro 1:12). El Señor Jesús dijo: “. . . el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3). Pablo escribió: “. . . el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir

espiritualmente” (1 Corintios 2:14). Juan estuvo de acuerdo: “Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error” (1 Juan 4: 6). No obstante, aun con la ayuda del Espíritu Santo, debemos aún ser diligentes en nuestro estudio de las Escrituras (2 Timoteo 2:15). Aun con nuestros esfuerzos más diligentes, tenemos que confesar que la verdad “infinita” no puede ser totalmente comprendida por la mente “finita”. Por ejemplo, el amor de Cristo excede a todo conocimiento (Efesios 3:19). No importa lo más que tratamos, nuestras mentes finitas no pueden comprender totalmente el amor infinito de Dios. Es por eso que en el momento presente, conocemos “en parte” y profetizamos “en parte”. Ahora solamente vemos por espejo “oscuramente” (1 Corintios 13:9-12). Sin embargo, cuando estemos cara a cara con Cristo, nuestro entendimiento de las cosas profundas de Dios estará grandemente realzado. Entonces conoceremos como fuimos conocidos.

Como ya hemos dicho, el punto focal primario de este estudio será considerar más profundamente la naturaleza del nuevo pacto. Esto requerirá no solamente trabajo duro y diligencia de nuestra parte, sino la ayuda del Espíritu Santo.

  • EJEMPLOS TERRENALES DE PENSAR PROFUNDAMENTE Para prepararnos para entrar en las cosas espirituales profundas, consideremos brevemente algunas cosas terrenales profundas. Como el Señor Jesús dijo a Nicodemo: “Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?” (Juan 3:12).
  • EL OCÉANO – Hay un chiste antiguo acerca de la mujer del estado de Kansas en la EUA que vio por primera vez el océano. Cuando le preguntaron qué le parecía, ella dijo: “Es que pensaba que sería más grande.” El humor de esta historia implica razonamiento poco profundo. Los océanos cubren 75% de la superficie de la tierra. Debido a la curvatura de la tierra, se ve solamente una pequeña fracción del superficie del océano desde un lugar determinado. Además, hay algunos lugares donde la profundidad del océano llega hasta 11,000 metros o más. Debajo de su superficie hay millones de misterios que aún no han sido descubiertos. Por ejemplo, los microbios componen más de 90% de la biomasa del océano. Ellos son los componentes principales en la producción y el consumo de gases invernaderos. Sin embargo, el Sr. Levente Bodrossy, un erudito científico, reconoce que hasta ahora, conocemos casi nada acerca del mundo de los microbios. Como el pensar con profundidad acerca de la oceanografía requiere más de lo que podemos imaginar, así es también el pensar con profundidad acerca de los misterios de Dios.
  • LOS PECES – Aunque constantemente se descubre nuevas especies de vida, no tenemos idea de cuántas especies de peces hay que hasta ahora no han sido descubiertas. Ni podemos entender totalmente las especies que ya han sido descubiertas. Por ejemplo, mire al pez arquero. Esta asombrosa criatura puede quedarse debajo del agua y aún derribar insectos más de 2 metros sobre el agua. El proyectil que emplean es meramente un poderoso chorrito de agua. De alguna manera, el pez arquero no sólo puede disparar el mortífero misil, sino también puede precisamente compensar por la refracción de luz que distorsiona su puntería. Sin embargo, los científicos italianos ahora dicen que han resuelto el misterio de cómo el pez arquero puede disparar tan poderosos chorritos de agua. Los cito: Investigación por un equipo de la Universidad de Milano muestra que el golpe poderoso del pez se forma externamente usando dinámicos de agua en vez de usar los músculos internos de su cuerpo. Tan simple respuesta nos hace pensar en el chiste antiguo acerca de cómo se pone 5 elefantes en un Volkswagen Escarabajo: La respuesta es simple. “Se pone 2 elefantes en los asientos delanteros y 3 atrás.” Mientras los científicos podrían decir que han resuelto los misterios del pez arquero, no espere que puedan crear uno.
  • LA CÉLULA SIMPLE – Como Ud. sabe, Darwin creía que la vida evolucionó de materia sin vida. La llamó esa primera forma de vida una “célula simple”. Su teoría era que esa “célula simple” viva vino de lodo. El biólogo alemán Ernst Haeckel respaldó esa teoría y después de examinar el lodo con un microscopio, estuvo de acuerdo con Darwin que el lodo fue el origen de la “célula simple”. Esa teoría que “el lodo cobró vida” se conoce como “Bathybio haeckelii”. No obstante, cuando la examinamos más profundamente, descubrimos que lo que Darwin y Haeckel consideraron una “célula simple” es uno de los sistemas más complejos jamás descubiertos. El sitio web darwinismrefuted.com ofrece esta asombrosa cita: “La tecnología del siglo 20 ha investigado las partículas más pequeñas de vida y ha revelado la célula es el sistema más complejo que el hombre jamás ha confrontado. Hoy en día, sabemos que la célula contiene estaciones de poder que producen la energía que usará la célula, factorías que hacen los enzimas y las hormones que son esencial para vida, un banco de datos donde toda la información necesaria acerca de todos los productos que se producirá está grabado, sistemas de trasporte complejos y cañería para llevar materias crudas y productos de un lugar a otro, laboratorios avanzados y refinerías para descomponer materias crudas exteriores en componentes usables, y proteínas especializadas tipo membrana de células para controlar las materias que entran y salen. Y éstas constituyen solamente una pequeña parte de este sistema que es tan complicado.” Los que piensan que la célula es “simple” deben pensar más profundamente: “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!” (Romanos 11:33).
  • Por supuesto, hay muchos ejemplos adicionales. No obstante, estos pocos ejemplos terrenales ilustran que es difícil “explorar profundamente” aun las cosas terrenales. Claro, es mucho más difícil entender las cosas profundas de Dios que son eternas. ES NECESARIO NACER DE NUEVO Un principal entre los judíos que se llamaba Nicodemo vino a Jesús de noche. Podemos suponer que quería un entendimiento más profundo de las cosas de Dios. El Señor Jesús le explicó que era necesario “nacer de nuevo”. De cierto, sin esto, no podía ver el reino de Dios (Juan 3:3). Nicodemo no entendió. “¿Puede acaso (el hombre) entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer?”, preguntó. El Señor Jesús no estaba hablando de un nacimiento físico. Le explicó a Nicodemo las maravillas del nuevo nacimiento al referirse a la simiente. Nicodemo tenía vida físico por la simiente implantada en el útero de su madre terrenal. El Señor Jesús le recordó esto y dijo: “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es” (Juan 3:6). Si Nicodemo quisiera conocimiento más profundo y vida espiritual, sólo podría obtenerlos de una simiente espiritual. Por favor, no tome ligeramente la importancia de estas palabras. Como Ud. ya sabe, el crecimiento de cada semilla se determina por un código genético que Dios ha puesto dentro de cada semilla. Por ejemplo, las semillas de una planta de tomates y las de un árbol secuoya son aproximadamente el mismo tamaño. La diferencia en lo que estas semillas producen se explica por el hecho de que cada semilla tiene un código genético distinto. Una semilla produce una planta que crece hasta aproximadamente 90 centímetros de altura; la otra semilla produce un árbol que crece hasta 90 metros de altura. La planta de tomates vive por algunos meses, mientras el árbol secuoya vive por cientos de años. Ya que la semilla de cada planta reproduce el mismo tipo de planta, no debemos estar asombrados que los hijos de Dios son como su Padre celestial. Los creyentes no somos renacidos de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 Pedro 1:23). El primer libro de la Biblia le llama al Señor Jesús “simiente” (Génesis 3:15) y el último libro de la Biblia le llama “EL VERBO DE DIOS”. Las dos descripciones son verídicas. Sin embargo, entender esta verdad requiere que, por haber renacido, reflexionemos profundamente. ¡Recuerde! Todos nosotros somos hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús (Gálatas 3:26). PENSAR PROFUNDAMENTE ACERCA DEL SEÑOR JESÚS “Y estando juntos los fariseos, Jesús les preguntó, diciendo: ¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es hijo? Le dijeron: De David. Él les dijo: ¿Pues cómo David en el Espíritu le llama Señor, diciendo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta
  • que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies? Pues si David le llama Señor, ¿cómo es su hijo? Y nadie le podía responder palabra; ni osó alguno desde aquel día preguntarle más” (Mateo 22:41-46). Contestar esta pregunta requiere pensamiento profundo. ¡Por eso, el Señor Jesús les preguntó! La semilla necesita buena tierra para crecer. Desafortunadamente, muchos de los que oyeron a Jesús enseñar, no eran buena tierra. Santiago describe la “buena tierra” como los que desechan toda inmundicia y abundancia de malicia, y entonces reciben con mansedumbre la palabra implantada (Santiago 1:21). La fe salvadora no es fácil de obtener. Requiere tanta diligencia que el Señor Jesús la llamó una “obra”. Dijo: “Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado” (Juan 6:29). Como ya hemos dicho, fue común que cualquier verdad nueva sea rechazada. Los inconversos vieron al Señor Jesús de un punto de vista superficial y mundano. Aun Pablo anteriormente vio al Señor Jesús de esa manera (2 Corintios 5:16). Sin embargo, cuando Pablo “nació de nuevo”, ya no vio al Señor Jesús simplemente de un punto de vista humano. De hecho, todos los cristianos ya no vemos a nada de simplemente un punto de vista humano. Cuando el Señor Jesús mora en nuestros corazones por fe, vemos todo de Su punto de vista. Pablo lo dijo así: “De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así” (2 Corintios 5:16). Cuando miremos a Cristo por ojos de fe, reconoceríamos con Pablo que de veras Él es Dios manifiesto en la carne (1 Timoteo 3:16). Debido a que los judíos, en su ignorancia, no reconocieron la deidad de Cristo, llegaron a ser culpables de la última absurdidad. Mientras trataban de construir la casa de Dios, reprobaron la “piedra del ángulo”. Por su entendimiento superficial, convirtieron “la cabeza del ángulo” en la “piedra reprobada” (Hechos 4:11). El Señor Jesús les dijo: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida” (Juan 5:39 y 40). A propósito, ¿qué piensa Ud. del Señor Jesús? Antes de contestar esta pregunta, por favor, tome tiempo para mirar más profundamente a Él y pida al Espíritu Santo que le dé sabiduría (Santiago 1:5-8). ALGUNAS ESCRITURAS PARA ESTIMULAR SU MODO DE PENSAR
  • Cuando Pedro confesó que Cristo es el Hijo del Dios viviente, el Señor Jesús respondió y le dijo: “Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos” (Mateo 16:17).
  • Pablo escribó a los corintios: “. . . nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo” (1 Corintios 12:3).
  • El joven rico le llamó al Señor Jesús “maestro bueno” (Marcos 10:17). El Señor Jesús le dijo: “Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios” (Marcos 10:18). El Señor Jesús es Dios, pero por lo visto, el joven rico no lo entendió esto. Confiando en sus riquezas, se fue triste, afligido por las palabras del Señor Jesús.
  • Los vecinos del Señor Jesús en Nazaret lo vieron solamente como un carpintero. Por eso, Él no pudo hacer allí ningún milagro, salvo que sanó a unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos (Marcos 6:5).
  • El Señor Jesús tenía 4 hermanos y por lo menos 2 hermanas (Marcos 6:3). Se dice que en tiempos pasados ni aun sus hermanos creían en Él (Juan 7:5). Obviamente sabían que el Señor Jesús existía y aun que hacía milagros. Sin embargo, en aquel tiempo pensaban superficialmente y no entendían que Él era Dios hecho carne. Más tarde, dos de Sus hermanos, Jacobo y Judas, llegaron a ser creyentes quienes escribirían libros inspirados de la Biblia.
  • Aun los discípulos del Señor Jesús tuvieron dificultad en pensar profundamente y en entender el milagro de la encarnación. En la noche antes de Su crucifixión, Felipe quería que el Señor Jesús les mostrara el Padre. Le contestó: “¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre y el Padre en mí?” (Juan 14:9 y 10).
  • Mateo nos informa que cuando el Cristo resucitado apareció a Sus discípulos en Galilea, “algunos dudaban” (Mateo 28:17). Por cierto, sabían que el Señor Jesús había sido resucitado de entre los muertos y estaba vivo. Ninguno de ellos dudaba esto. No obstante, era difícil para ellos comprender el misterio profundo de Dios hecho carne.
  • Juan escribió: “Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir” (Juan 21:25). Dado que el Señor Jesús no sólo creó todo lo que hay en la tierra, sino todo lo que hay en el universo, este versículo es literalmente verídico (Juan 1:3).
  • El Señor Jesús dijo: “El que me ve, ve al que me envió” (Juan 12:45). Evidentemente, “ver” al Señor Jesús como se menciona en este versículo, requiere “pensar profundamente”, el tema de esta lección.
  • No obstante, los judíos vieron al Señor Jesús y lo rechazaron. Aunque no pudieron negar
  • que hacía milagros, negaron reconocer Su identidad verdadera. Como ya hemos dicho, Pedro lo consideró esto algo muy irracional (Hechos 4:11 y 1 Pedro 2:7).
  • Pablo había conocido a Cristo por algunos años cuando expresó su gran deseo de ser hallado en Él “a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte” (Filipenses 3:10).
  • La oración de Pablo por los filipenses y todos los creyentes es que nuestro amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento (Filipenses 1:9).
  • Por cierto, todos nosotros necesitamos un mejor conocimiento de nuestro Señor Jesucristo y una relación más íntima con Él. ¡EN LA BIBLIA SE USA LAS PALABRAS “TESTAMENTO” Y “CONVENIO” INTERCAMBIABLEMENTE! En la Biblia se usa intercambiablemente las palabras “testamento” y “convenio”. La palabra hebrea para “convenio” es berith. No se encuentra la palabra “testamento” en los primeros 39 libros de la Biblia en inglés aunque se la encuentra muchas veces en los últimos 27 libros de la Biblia. Es derivada de la palabra griega diatheke. En traducir la Biblia, los traductores no fueron consistentes en traducir estas dos palabras. Por esto, en este estudio también usaremos las palabras “testamento” y “convenio” intercambiablemente. EXAMINEMOS MÁS PROFUNDAMENTE EL NUEVO CONVENIO
  • La Enciclopedia Wikipedia afirma: El Nuevo Testamento (convenio) es una antología, una colección de obras cristianas escritas en el idioma griego común del primer siglo en épocas distintas por varios escritores quienes eran discípulos judíos primitivos de Jesús de Nazaret. En casi todas las tradiciones de hoy en día, el Nuevo Testamento consiste de 27 libros.
  • La Enciclopedia Britannica está de acuerdo que el Nuevo Testamento (convenio) es una compilación de 27 libros.
  • El Diccionario de Webster también está de acuerdo que el Nuevo Testamento consiste de 27 libros. Esta definición es aceptada tan universalmente que los editores de Biblias a través de los siglos han titulado las dos partes principales de la Biblia el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. Pero echemos una mirada más profunda. Desafiemos la sabiduría convencional y consideremos otra vez qué enseñan las Escrituras. Primero, notemos que el pueblo hebreo nunca se refirió a los primeros 39 libros de la Biblia como el Antiguo Testamento. Los llamaron estos libros inspirados el “Tanakh”. Esta palabra es una acróstica que se refiere a las tres divisiones mayores de la Biblia hebrea. (1) La Tora o “enseñanza” que se refiere a los cinco libros de Moisés. (2) Los Nevi’im o profetas. (3) Las Ketuvim o escrituras. Así que “TaNaKh” se refirió a la Tora, los Nevi’im y las Ketuvim.

En este estudio, trataremos de probar que los primeros 39 libros de la Biblia no componen el Antiguo Testamento y los últimos 27 libros de la Biblia no son el Nuevo Testamento. La primera persona en designar la Biblia hebrea como el “Antiguo Testamento” era Melito, el obispo de Sardis. Como Ud. ya sabe, fue dicho de esa iglesia que vivía pero realmente estaba muerta (Apocalipsis 3:1). La primera persona en designar las Escrituras griegas como el “Nuevo Testamento” era un gladiador converso que se llamaba Tertuliano. Este hombre fue instrumental en establecer el latín en vez del griego como el vehículo para el pensamiento eclesiástico en el mundo occidental. Es importante notar que los nombres “Antiguo Testamento” y “Nuevo Testamento” no fueron escritos por hombres inspirados. Por lo tanto, no son componentes de la Biblia. El texto de la Biblia sí es inspirado, pero las palabras escritas sobre el texto han sido escritos por hombres no inspirados. Así que, como ya hemos dicho, cuando escudriñamos más a fondo el “Nuevo Testamento”, pondremos en tela de juicio una antigua tradición del mundo cristiano. PACTOS EN EL LIBRO DE GÉNESIS Hay muchos pactos mencionados en la Biblia. Por ejemplo, aquí hay siete pactos distintos mencionados en el libro de Génesis. Son: 1. El pacto con Noé con respecto al arca (Génesis 6:18). 2. El pacto con Noé y todas las criaturas vivas con respecto a los diluvios futuros (Génesis 9:9-17). 3. El pacto con Abram con respecto a la tierra prometida (Génesis 15:18). 4. El pacto de circuncisión con Abraham y su descendencia (Génesis 17:1-21). 5. El pacto entre Abraham y Abimelec (Génesis 21:17-32) 6. El pacto entre Isaac y Abimelec (Génesis 26:28). 7. El pacto entre Jacob y Labán (Génesis 31:44 y 45). Sin embargo, ¡cuando la Biblia habla acerca del “pacto antiguo”, no se refiere a ninguno de estos! El pacto antiguo fue hecho cuando Dios tomó por la mano a Su pueblo para sacarlo de Egipto (Hebreos 8:9). Por tanto, ¡no encontraremos el antiguo pacto en el libro de Génesis! EL ANTIGUO TESTAMENTO (PACTO) Como ya hemos dicho, es común hoy en día referirse a los primeros 39 libros de la Biblia como el “Antiguo Testamento”, (o pacto) y los últimos 27 libros de la Biblia como el “Nuevo Testamento” (o pacto). Debido a que el entender la naturaleza de nuestro pacto con Dios es de

  • tan vital importancia, enfocaremos nuestras energías mentales y espirituales en este tema tan importante. Veamos si las tradiciones sobre este tema son verídicas. Empecemos por observar que el antiguo pacto, en el lenguaje de las Escrituras, era los diez mandamientos y no los primeros 39 libros de la Biblia. Por favor, considere:
  • Ni un versículo de las Escrituras jamás se refiere a los primeros 39 libros de la Biblia como un pacto o testamento.
  • El antiguo pacto fue hecho cuando Dios tomó por la mano a Su pueblo para sacarlo de Egipto (Hebreos 8:9). No obstante, las escrituras hebreas fueron escritas más tarde.
  • Dios hizo el antiguo pacto con Su pueblo en Horeb (Deuteronomio 5:2) o en el lenguaje de Gálatas 4:25, “el monte Sinaí en Arabia”. Sin embargo, los primeros 39 libros de la Biblia fueron escritos en Palestina, Babilonia, y Persia.
  • El antiguo pacto fue invalidado en la época de Jeremías (Jeremías 31:32). No obstante, algunos de los libros de la Biblia hebrea, todavía no habían sido escritos en aquella época.
  • Las Escrituras afirman explícitamente que Moisés recibió un pacto durante los 40 días cuando estaba en el monte Sinaí. Ese pacto (también llamado los diez mandamientos) fue escrito en dos tablas de piedra y fueron puestos en un receptáculo que se llama “el arca del pacto” (Números 10:33). Una vez que aquel pacto fue establecido, Dios “no añadió más” (Deuteronomio 5:22). (Véase también Éxodo 34:27 y 28; Deuteronomio 4:11-13; 5:1-3; 9:11, etc.).
  • Mientras hay muchos pactos mencionados en la Biblia, el pacto que Dios hizo con los padres de los hebreos (el antiguo pacto), como se menciona en Hebreos 8:6-13, fue de hecho los diez mandamientos y no los primeros 39 libros de la Biblia. El antiguo pacto fue escrito en dos tablas de piedra. Fue frío, rígido, e inflexible. Por ejemplo, cuando hallaron a un hombre que recogía leña en el día de reposo, “no estaba declarado qué se le había de hacer” (Números 15:34). En aquel caso Jehová dijo a Moisés que “irremisiblemente muera aquel hombre”. Bajo el antiguo pacto, el que violó la ley de Moisés tuvo que morir “irremisiblemente” (Deuteronomio 17:6 y 7; 19:13; Hebreos 10:28, etc.). Las escrituras hebreas son inspiradas y fueron escritas para un pueblo bajo un pacto, ¡pero estos 39 libros de la Biblia no son el antiguo pacto! ¡Nunca han sido y nunca serán! EL NUEVO TESTAMENTO (PACTO) Las Escrituras enseñan que Dios encontró algo defectuoso con respecto al antiguo pacto y decidió escribir un pacto nuevo (Hebreos 8:7 y 8). No obstante, el nuevo pacto sería totalmente diferente y distinto al antiguo pacto. Como el vino nuevo y los odres viejos, no se debe
  • combinarlos. El nuevo pacto revolucionario no es frío, rígido, e inflexible porque está escrito en las mentes y sobre los corazones de los creyentes (Hebreos 8:6-13). Las Escrituras nos preparan para pensar profundamente acerca de las diferencias entre el Antiguo Testamento (pacto) y el Nuevo Testamento (pacto) al compararlos con paño nuevo en un vestido viejo y vino nuevo en odres viejos (Mateo 9:16 y 17). Los dos pactos son tan radicalmente distintos que no se puede combinarlos. Por favor, considere:
  • Ni una vez se llaman los últimos 27 libros de la Biblia el Nuevo Testamento o pacto.
  • Las Escrituras cristianas fueron escritas en papel con tinta (2 Juan 12; 3 Juan 13). Pero el Nuevo Testamento no fue escrito con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo (2 Corintios 3:3).
  • El Nuevo Testamento llegó a ser una realidad inmediata en el primer día de Pentecostés, después de la resurrección de nuestro Señor. Miles fueron salvos y llegaron a ser personas del pacto en aquel día, sin embargo, las Escrituras del Nuevo Testamento no fueron compiladas ni escritas por muchos años.
  • Las Escrituras del Nuevo Testamento llegaron a existir gradualmente cuando Dios guiaba a hombres inspirados a toda la verdad. El canon de la Escritura del Nuevo Testamento no fue terminado hasta casi el final del primer siglo, d. de C., y la lista más vieja de estos 27 libros inspirados se remonta al cuarto siglo. Muchos cristianos murieron como mártires antes de que ni una palabra del Nuevo Testamento fue escrita.
  • El Antiguo Testamento fue escrito en tablas de piedra. Fue frío, inflexible, y sin misericordia. 3000 personas murieron cuando el Antiguo Testamento fue dado (Éxodo 32:28). El Nuevo Testamento está escrito en tablas de carne en el corazón y la mente (2 Corintios 3:3; Hebreos 8:8-10). Fue dado por un Sumo Sacerdote misericordioso y fiel (Hebreos 2:17). 3000 fueron salvos cuando se dio el Nuevo Testamento (Hechos 2:41).
  • El antiguo pacto estaba en el lugar santísimo del templo. El nuevo pacto transforma nuestros cuerpos en templos del Dios viviente (1 Corintios 6:19). Como la gloria de Dios se relacionaba con los diez mandamientos, también debemos glorificar a Dios en nuestro cuerpo y en nuestro espíritu, los cuales son de Él (1 Corintios 6:20). NOTE ESTAS DIFERENCIAS
  • Bajo el antiguo pacto, los hijos no conocían a Dios y tuvieron que ser enseñados (Deuteronomio 6:7). Las personas del nuevo pacto no tienen que ser enseñadas. Desde el más pequeño de ellos hasta el más grande porque todos ya conocerán a Dios (Jeremías 31:34; Hebreos 8:11).
  • El antiguo pacto estaba en un arca, (Deuteronomio 10:5; Números 10:33) pero el nuevo pacto está en nuestro cuerpo (1 Corintios 6:19).
  • Un sólo “lugar” estuvo designado para la adoración del Antiguo Testamento (Deuteronomio 12:5). La adoración en el Nuevo Testamento es en espíritu y en verdad y puede ocurrir en cualquier lugar (Juan 4:23).
  • El antiguo pacto fue administrado por sacerdotes sin misericordia (Deuteronomio 13:8). El nuevo pacto es administrado por un sacerdote quien es fiel y misericordioso (Hebreos 2:17).
  • Como ya hemos dicho, cuando el Antiguo Testamento llegó a ser una realidad, 3000 personas murieron (Éxodo 32:28). Cuando el Nuevo Testamento llegó a ser una realidad, 3000 fueron salvados (Hechos 2:41).
  • El sacerdocio del Antiguo Testamento vino de la tribu de Leví. El sacerdocio del Nuevo Testamento es según el orden de Melquisedec. Melquisedec tiene un sacerdocio mejor (Hebreos 8:6).
  • El sumo sacerdote del Antiguo Testamento ministraba en la tierra en un tabernáculo hecho por el hombre. El sumo sacerdote del Nuevo Testamento ministra en los cielos en el tabernáculo verdadero hecho por Dios (Hebreos 8:1 y 2).
  • Los sacerdotes del Antiguo Testamento por la muerte no podían continuar, pero el Señor Jesús, nuestro gran sumo sacerdote, permanece para siempre para interceder por nosotros (Hebreos 7:22-25).
  • Fue Dios mismo el que descubrió defectos en el antiguo pacto y decidió escribir un nuevo pacto (Hebreos 8:7). AGAR E ISMAEL Agar y Sara son utilizados en las Escrituras para ayudarnos a entender la diferencia notable que hay entre estos dos pactos. Estas dos mujeres y sus dos hijos son alegorías de los dos pactos (Gálatas 4:24). La palabra griega traducida como alegoría es allegoreo. Allos significa “otro” y agoreuo significa “hablar en una asamblea”. Una alegoría es una herramienta de enseñanza que describe una cosa bajo la imagen de otra. Al entender la diferencia entre Ismael e Isaac, podemos entender mejor la diferencia entre el antiguo pacto y el nuevo pacto. Ismael y el antiguo pacto representan esclavitud. Isaac y el nuevo pacto representan libertad (Gálatas 4:25 y 26). Ismael e Isaac eran hermanastros. Tuvieron el mismo padre pero madres distintas. Fueron similares en muchos aspectos. Abraham tuvo ambos en su edad avanzada. Dios habló a las dos madres y profetizó acerca del futuro de ambos hijos. Ambos hijos fueron circuncidados. Ambos llegaron a ser naciones grandes. Ambos vivieron en la misma región del mundo. Ambos ayudaron a sepultar a su padre. Ya que ambos tuvieron el mismo padre, es muy posible que tuvieran el mismo aspecto. Podemos también asumir que ambos se vistieron del mismo tipo de ropa, comieron el mismo tipo de alimentos, y que vivieron en circunstancias similares. Si los viéramos de lejos, sería fácil confundir uno con el otro.

Es posible que estos hermanos parecieran similares, pero fueron radicalmente diferentes. La palabra “radical” viene de la palabra latína que quiere decir “raíz”. Entonces esos hermanos eran radicalmente diferentes como la esclavitud y la libertad. El judaísmo y el cristianismo son similares en muchos aspectos superficiales. Por ejemplo, en Corinto los cristianos se reunieron en una casa al lado de la sinagoga judía (Hechos 18:7). Es posible que los dos edificios fueran muy similares. Ambas congregaciones estaban involucradas en actividades similares. Ambas tuvieron una reunión semanal para estudiar las Escrituras. Ambas evangelizaban. Ambas bautizaban a sus conversos por inmersión. Ambas cantaban salmos. Ambas no adoraban a ídolos paganos. Ambas tenían normas altas de conducta moral. Ambas ponían énfasis en la importancia de orar. Ambas tenían ancianos y diáconos. Mirándolas de lejos, sería fácil confundir una con la otra. No obstante, estos dos grupos, como Ismael e Isaac, fueron radicalmente diferentes. La sinagoga judía fue basada en el antiguo pacto, es decir, los diez mandamientos. Dado que el antiguo pacto debiera ser administrado sin misericordia, los de la sinagoga autorizaron castigo sin misericordia. Era común que las personas fueron azotados en las sinagogas (Mateo 10:17; Marcos 13:9; Hechos 26:11, etc.). Mientras los cristianos estaban llenos de alegría, los judíos estaban llenos de temor. Los judíos estaban tan temerosos de tomar el nombre de Dios en vano, ni trataban de pronunciarlo. Además, el significado real de todos los diez mandamientos era también una fuente constante de controversia. Por ejemplo, el mandamiento de guardar el día de reposo para santificarlo. Ya hemos mencionado el caso del hombre hallado recogiendo leña en el día de reposo. Cuando “no estaba declarado” qué se le debía hacer, Jehová dijo a Moisés que irremisiblemente muera apedreado aquel hombre (Números 15:35). Note que “no fue declarado” qué hacer hasta que Dios hiciera justicia. A través de los años han habido miles, quizás millones de casos contenciosos en las cuales el Señor no intervino, ni dio una explicación de qué hacer. Así que la sinagoga llegó a ser un lugar donde estos puntos de contención fueron discutidos. Por ejemplo, la ley dice que el día de reposo debe ser santificado, y que no se debe trabajar en él. Parece claro, pero no lo es. Por ejemplo, ¿qué es trabajar? Algunos dicen que llevar una carga en el día de reposo es trabajar. Pero, esto solamente trae otra pregunta: ¿Qué es una carga? La ley de los escribas define una carga como alimento que iguala el peso de un higo seco, suficiente vino para mezclar en una cáliz, un trago de leche, suficiente miel para una herida, suficiente aceite para ungir un miembro pequeño, suficiente agua para humedecer una pomada para los ojos, suficiente papel para escribir una nota para la aduana, suficiente tinta para escribir dos letras del alfabeto, suficiente caña para hacer una pluma, etc. Así que los rabís pasaron horas sin fin, discutiendo sobre el significado del antiguo pacto y el pueblo no

sabía con certeza a qué rabí seguir. Procedimientos simples, como mover una lámpara, coser un vestido, ponerse una peluca, ponerse dientes postizas, levantar a un niño, llegaron a ser puntos focales de debate, controversia, y división. Así que el antiguo pacto es contencioso como Ismael. Antes de su nacimiento, el ángel del Señor dijo a su madre: “He aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque Jehová ha oído tu aflicción. Y él será hombre fiero, su mano será contra todos, y la mano de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará” (Génesis 16:11 y 12). El nombre “Ismael” significa “Dios oye”. Hay por lo menos dos razones por qué este nombre sea apropiado. Primero, el Señor “oyó” la aflicción de Agar. Segundo, se quejaba a Dios acerca de la pérdida de su herencia y de este modo estaba en conflicto constante con todos sus hermanos. Un repaso breve de la vida de Ismael nos ayudará en entender su naturaleza combativa. Por casi 14 años tenía muchas razones de creer que heredaría la riqueza de su padre. Durante ese tiempo, él no sólo era el hijo primogénito de Abram, sino era su único hijo. También fue muy amado por su padre. Note que cuando Abraham fue informado que Sara daría a luz un hijo, dijo a Dios: “Ojalá Ismael viva delante de ti” (Génesis 17:18). Pero tal acontecimiento no iba a suceder. Cuando nació Isaac, algo increíble sucedió. Ismael, el primogénito y amado hijo de Abraham, fue expulsado y desheredado. Las Escrituras son claras con respecto a esto. “Y Abraham dio todo cuanto tenía a Isaac” (Génesis 25:5). Con razón estaba enojado Ismael. Debió “haber reclamado” a Dios en su miseria, así como su madre había reclamado en su miseria tantos años antes. Por supuesto, esta es una alegoría que nos ayuda a entender la naturaleza de la ley. La misma esencia de la ley es litigiosa y pendenciera exactamente como Ismael. Lo que está escrito en piedra nunca cambia. No obstante, nuestro entendimiento sí cambia. Por consecuencia, nuestro entendimiento de la ley está continuamente cambiando. Todos los seres humanos rara vez están al mismo nivel de conocimiento y entendimiento. Aun a veces recibimos información nueva que nos requiere abandonar posiciones previas en las cuales anteriormente tuvimos confianza. Esta es una razón por qué el antiguo pacto, escrito en piedra, será siempre contencioso. SARA E ISAAC Sara e Isaac son muy diferentes y son una alegoría del nuevo pacto. Repasemos brevemente su historia. Trece años después del nacimiento de Ismael, Dios apareció otra vez a Abram y renovó Sus promesas. Esta vez se dieron las promesas en asociación con el pacto de

circuncisión y el cambio de nombres. Abram (padre exaltado) fue dado el nombre Abraham (padre de multitudes). Sarai (Jehová es príncipe) fue dado el nombre Sara (princesa). La misma esencia del nacimiento de Isaac involucraba lo supernatural. Del punto de vista humano, Sara no podía tener un hijo. “. . . a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres” (Génesis 18:11). Ella dio a luz aún “fuera del tiempo de la edad” (Hebreos 11:11). Estaba muerta la matriz de Sara (Romanos 4:19). Ella quería tener un hijo toda su vida, y esto no sucedió. La misma idea que podía concebir después de la menopausia fue absurda. Como Ud. sabe, esta idea no vino del hombre, sino vino de Dios. El nombre Isaac significa “risa”. Abraham se rió de la idea del nacimiento de un hijo (Génesis 17:17) y Sara también (Génesis 18:12). Y también Isaac debió haberse reído cuando heredó todo lo que Ismael había anhelado. Como ya hemos señalado, cuando Abraham murió, dio todo cuanto tenía a Isaac (Génesis 25:5). El hijo de la esclava jamás tendrá parte en la herencia con el hijo de la libre (Gálatas 4:30). Como Ud. sabe, esto es similar al cristianismo. Nuestra herencia es como la de Isaac. A un mismo tiempo es milagrosa e inmerecida. Mientras Ismael discutía y se quejaba, Isaac se reía. De veras, esta es una alegoría conmovedora de los dos pactos. EL HOMBRE CONSISTE DE ESPÍRITU, ALMA, Y CUERPO En el año 1938, B. F. Skinner inventó la frase “condicionamiento operante”. Se refiere al cambio del comportamiento por medio del “refuerzo” o “incentivo”. Él demostró su teoría al poner ratas en una caja. Las ratas hambrientas descubrieron que al mover una palanca, recibirían comida. Esto se conoce como “refuerzo positivo”. El “refuerzo negativo” fue ilustrado en otra caja. En esta caja, mover la palanca paró un “shock” eléctrico desagradable. Las dos reacciones aprendidas son conocidas como “aprendizaje de recibir” y “aprendizaje de evitar”. Dios usó la misma técnica en el Israel del antaño. Por ejemplo, en Deuteronomio 28 hay una lista larga de bendiciones y otra lista larga de maldiciones. Obedecer a Dios resultó en bendiciones y desobedecerle resultó en maldiciones. ¡No funcionó! Aun la amenaza de muerte no detenía a Israel de desobedecer. Cuando el libro de la ley fue puesto al lado del arca del pacto, Moisés predijo: “Porque yo conozco tu rebelión, y tu dura cerviz; he aquí que aun viviendo yo con vosotros hoy, sois rebeldes a Jehová; ¿Cuánto más después que yo haya muerto?” (Deuteronomio 31:27). Las mentes inquisitivas querrán saber por qué “condicionamiento operante” funciona mejor en animales que en los seres humanos. La respuesta se encuentra en el hecho de que los seres humanos fueron creados en la imagen de Dios y los animales no. Los animales son bi- dimensionales. Ellos tienen un cuerpo físico y una vida física. Los seres humanos, como Dios,

son tri-dimensionales. Ellos tienen espíritu, alma, y cuerpo (1 Tesalonicenses 5:23). El “condicionamiento operante” no afecta al espíritu. Por eso, Dios reemplazó el “régimen viejo” de la ley con el “régimen nuevo” del Espíritu. Esto es precisamente lo que Pablo escribió a los Romanos: “Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte. Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra” (Romanos 7:4-6). El espíritu del ser humano es único e independiente de la mente. Por ejemplo, Pablo dijo: “Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto” (1 Corintios 14:14). Obviamente, nuestro espíritu es más importante que nuestra mente. Cuando se termine nuestra vida física, y nuestros cuerpos han vuelto a la tierra, el espíritu vuelve a Dios que lo dio (Eclesiastés 12:7). Por eso, la conversión tiene que involucrar nuestro espíritu. Es como el matrimonio. La iglesia es la esposa de Cristo (Efesios 5:22-33) y “. . . el que se une al Señor, un espíritu es con él (1 Corintios 6:17). Entonces, lo que la ley no podía hacer, siendo débil debido a nuestra carne, Dios logró en una nueva manera que involucraba la ley del Espíritu (Romanos 8:1ss.). Mandamientos carnales no pueden sanar problemas espirituales. Así que tenemos que “nacer de nuevo”. Esta es la esencia misma del nuevo pacto. Nuestro primer nacimiento resultó de simiente física que no involucró nuestro espíritu, a diferencia del nuevo nacimiento que viene de simiente espiritual que echa raíces en nuestro espíritu (1 Pedro 1:23). Mientras la vieja manera de la letra trataba de “hacernos conformar” por medio del “condicionamiento operante” desde el exterior, la nueva manera “nos transforma” por el Espíritu por dentro (Romanos 12:2). El Nuevo Testamento no está escrito con tinta en papel, ni en tablas de piedra, sino está escrito en la mente y el corazón donde tiene acceso al espíritu (2 Corintios 3:1-6). El libro a los romanos fue escrito por los que conocían la ley (Romanos 7:1). Entendían que la muerte nos libera de la ley de matrimonio. Un esposo muerto no puede mandar a su esposa. Entonces, debido a que antes estuvimos casados con la ley, ahora la muerte nos ha librado de esa ley. No obstante, la ley no muere, pero nosotros sí (Romanos 7:4). Afortunadamente, nuestro Esposo se especializa en levantar a los muertos. Entonces, cuando nosotros “morimos a la ley” por medio del cuerpo de Cristo, Él nos levanta de entre los muertos para que llevemos fruto para Dios. Esta “nueva manera” revolucionaria sí funciona. “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no anden conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús, me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era

imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó el pecado en la carne, para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Romanos 8:1-4). DOS IMÁGENES “Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial” (1 Corintios 15:49). La palabra griega traducida como “imagen” en este versículo es eikon. En español se escribe “icono” y frecuentemente se asocia con una imagen pequeña que se ve en la pantalla de una computadora. Al hacer “clic” en esa imagen pequeña, se puede abrir programas muy grandes. Así que el Señor Jesús se llama “la imagen” o “icono” del Dios invisible (Colosenses 1:15). Cuando hacemos “clic” en el Señor Jesús, somos presentados a Dios. En el Señor Jesús habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad (Colosenses 2:9). El versículo de 1 Corintios 15:49 nos señala que nosotros los creyentes tenemos una naturaleza doble. Físicamente, tenemos la “imagen” de Adán, mientras espiritualmente, tenemos la “imagen” del Señor Jesucristo. Por favor, note que el Señor Jesús en 1 Corintios 15:45 se llama “el postrer Adán”. Así como el primer Adán era el precursor de una raza física que se parece a él, el postrer Adán era el precursor de una raza espiritual que se parece a Él (1 Pedro 2:9). Examinemos estas dos imágenes más cuidadosamente. LA IMAGEN FÍSICA El primer nacimiento de Ud. resultó de implantar simiente física en el útero fisco de su madre. Cuando la esperma de su padre se unió con el óvulo (huevo) de su madre, empezó una nueva vida. Esta nueva vida resultó de la combinación de 23 cromosomas de la madre, y 23 cromosomas del padre. Estos cromosomas contienen algunos 15,000 genes del padre y 15,000 genes de la madre. Los hilos de ADN en esta nueva vida son tan pequeños que 5 millones pueden pasar por el ojo de una aguja al mismo tiempo. El Sr. Gary Vergel y el Dr. C. Everett Koop señalan en su librito Cuando se formó Ud. en secreto que “los genes, como letras del alfabeto divino, deletrean las características únicas de la nueva persona. El color de los ojos, el cabello, y la piel, el aspecto físico, tipo de cuerpo, y ciertas calidades de la personalidad e inteligencia son determinados por este código genético”.

Nuestros cuerpos terrenales contienen la “imagen” de nuestro padre terrenal. Su ADN es una parte integral de todas las células de nuestro cuerpo terrenal. ¡Sin importar qué comamos o cuántos años vivamos, el código genético de nuestro ser físico no cambia! Por supuesto, este cuerpo físico es solamente temporal. Las Escrituras nos recuerdan que las cosas que se ven son temporales, pero las cosas que no se ven son eternas (2 Corintios 4:18). Evidentemente, las cosas temporales como la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios que es eterno (1 Corintios 15:50). Nuestra imagen terrenal, como todas las cosas físicas, está destinada a la destrucción. LA IMAGEN ESPIRITUAL Pedro les recordó a los creyentes que somos “. . . renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 Pedro 1:23). Recuerde lo que el Señor Jesús dijo a Nicodemo: “Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es” (Juan 3:6). Cada semilla da fruto según su género (Génesis 1:11). La vida espiritual proviene solamente de una simiente espiritual. ¡Por eso, tenemos que nacer de nuevo para tener vida eterna! Esta semilla espiritual, aunque esté invisible al ojo humano, lleva la “imagen” de nuestro Dios invisible. Aunque la semilla espiritual es invisible por ojos humanos, aún está viva, activa, y poderosa. De hecho, la simiente del Señor Jesús que mora en nosotros literalmente transforma nuestras vidas (1 Juan 3:9). El viento sopla de donde quiere (Juan 3:8). No vemos el viento, pero lo oímos. Aún podemos ver los objetos físicos soplados por el viento. De esta manera, podemos determinar cuando una persona es nacida del Espíritu. La transformación de su vida es obvia. Es como una ciudad asentada sobre un monte o una luz sobre el candelero (Mateo 5:14- 16). Los creyentes tenemos el conocimiento renovado conforme a la “imagen” de nuestro Creador (Colosenses 3:10). De hecho, Dios ha predestinado a los creyentes para que sean hechos conformes a la imagen de Su Hijo (Romanos 8:29). Es interesante notar que la experiencia del “nuevo nacimiento” o la “conversión” se describe como Dios escribiendo Sus leyes en nuestras mentes y nuestros corazones (Hebreos 8:10 y 10:16). Este “nuevo pacto” (o testamento) pone dentro de nosotros la “imagen” o el código genético de Dios. Por consiguiente, así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial (1 Corintios 15:49). Debido a que la imagen celestial es espiritual, durará para siempre.

  • EL PROPÓSITO ETERNO DE DIOS Mientras investigamos más a fondo el Nuevo Testamento, tenemos que llegar a la conclusión que es una parte integral del propósito eterno de Dios. Fue concebido por Dios antes de la fundación del mundo, predicho por los profetas, y llegó a ser una realidad en el día de Pentecostés. Por favor, considere estas palabras inspiradas de Pablo: “. . . yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder. A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo, y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas; para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor, en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él” (Efesios 3:7-12). Repasemos lo anterior:
  • Antes de la creación, Dios era todo en todos.
  • Con la creación vinieron rebelión y división.
  • El Señor Jesús vino para reunir todas las cosas (Efesios 1:10).
  • El Señor Jesús usaría el nuevo pacto para implementar esta unidad.
  • El antiguo pacto, como Ismael, creó controversia y división (Génesis 16:12).
  • El nuevo pacto, como Isaac, trae risa, paz, y unidad.
  • El nuevo pacto refleja el genio de Dios en reunir a todos los hombres en Cristo.
  • El Señor Jesús predijo que reuniría a todas Sus ovejas en un rebaño con sólo un pastor (Juan 10:16).
  • El Señor Jesús reinará hasta que haya puesto a todos Sus enemigos debajo de Sus pies (1 Corintios 15:25).
  • Al fin, todos Sus enemigos serán destruidos y el Señor Jesús y todas las cosas, nuevamente serán sujetados a Dios (1 Corintios 15:28).
  • De nuevo, Dios será todo en todos (1 Corintios 15:28). CLARAMENTE ALGO ESTÁ MAL HOY EN DÍA
  • El plan eterno de Dios involucra reunir todo el universo en Cristo.
  • En la noche antes de Su muerte, el Señor Jesús enfatizó la importancia de la unidad y rogó que todos los creyentes sean uno en la misma manera que Él y el Padre son uno (Juan 17:20-23).
  • En la edad apostólica, el esfuerzo para traer la unidad era tan exitoso que Pablo anunció a a los efesios que había solamente “un cuerpo” (Efesios 4:4).
  • ¡Hoy en día, el cuerpo de Cristo ha sido dividido miles de veces!
  • La gravedad del problema demanda que ninguna solución sea rechazada y que ninguna voz sea silenciada. ¡En particular, Dios mismo merece ser escuchado!
  • Si Dios declara que Su nuevo pacto (Nuevo Testamento) no está escrito con tinta, quizás ya sea tiempo de dejar la tradición a un lado y enfocarnos en lo que Dios mismo ha dicho con respecto al nuevo pacto. Los cristianos debemos ser diligentes y “examinarlo todo” (1 Tesalonicenses 5:21). En particular, esto se refiere a profecías. No debemos apagar el Espíritu ni despreciar las profecías. No obstante, debemos probarlas. Una vez que la enseñanza ha sido probada, debemos retener lo bueno y abstenernos de todo tipo de mal. Una manera de identificar lo que Dios ha diseñado es que siempre será más hermoso cuanto más esté examinado de cerca. Por ejemplo, un copo de nieve es hermoso en una montaña pero también bajo un microscopio. Al contrario, lo que el hombre hace es crudo e irregular cuando esta examinado de cerca. Por ejemplo, un cuadro podría parecer hermoso del otro lado del cuarto, pero de cerca se ve en él muchas pinceladas e imperfecciones. Por favor, ¡examine esta enseñanza acerca de los pactos! Si esta enseñanza sea de Dios, resistiría la prueba bajo el escudriñamiento cuidadoso. Si no sea de Dios, debería ser rechazada (1 Tesalonicenses 5:19- 22). ¿QUÉ DE LAS ESCRITURAS? ¿Si las Escrituras no son el pacto, entonces qué son? Es importante recordar que: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16 y 17). ¡Ningún creyente puede alcanzar la madurez sin las Escrituras! Aunque las Escrituras no son el pacto, son absolutamente esencial para el crecimiento y desarrollo de todos los que han nacido de nuevo. Así lo dijo el Señor Jesús: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4). Por favor, considere esta analogía:
  • El antiguo pacto era los diez mandamientos pero el pueblo no pudo haber sobrevivido en el desierto sin el maná. Aunque el maná no era el pacto, fue esencial para la supervivencia del pueblo de Dios.
  • Dios alimentó a Su pueblo con maná para enseñarnos acerca de la importancia de estudiar las Escrituras. Por favor, considere este pasaje que el Señor Jesús citó del libro de Deuteronomio: “Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo
  • de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre” (Deuteronomio 8:3).
  • Aunque el Nuevo Testamento (pacto) no es las Escrituras, el pueblo de Dios no puede sobrevivir y madurarse sin esta enseñanza inspirada. Pedro, inspirado, escribió: “Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor” (1 Pedro 2:1-3).
  • El Señor Jesús tuvo razón: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4). ALIMENTO FÍSICO Echemos una mirada más profunda a la vida física y la necesidad que hay de alimento físico. La vida humana microscópica en la matriz de la madre, necesita alimento para sobrevivir y crecer. Durante aproximadamente 9 meses, este alimento viene de la madre por medio del cordón umbilical. Después de nacer, recibimos alimentación por medio de la boca. Sin alimentación física, moriremos. Entonces Dios nos ha dado el hambre para ayudar en asegurar nuestra sobrevivencia. Cuanto más grande el hambre, más grande el esfuerzo que hacemos para satisfacer esta hambre. Dado que los alimentos son esenciales para nuestra sobrevivencia, cuando el pueblo hebreo tuvo mucha hambre, estaba muy motivado para encontrar algo qué comer. Sin embargo, el maná que Dios le dio desde el cielo, no fue fácil obtener. Por favor, considere:
  • El maná cayó desde el cielo y fue recogido fuera del campamento.
  • Desde el centro del campamiento hasta las afueras había una distancia de aproxi- madamente 1 kilómetro (un viaje del día de reposo).
  • Dado que había dos o tres millones de personas recogiendo maná al mismo tiempo, debió haber sido necesario caminar varios kilómetros para recoger lo suficiente para un día.
  • Había solamente un tiempo corto para recoger maná. Apareció cuando el rocío cesó (Éxodo 16:14) y se derretió cuando el sol calentó (Éxodo 16:21).
  • El maná era como la escarcha (Éxodo 16:14) y cada persona tuvo que recoger como 2 litros cada día. ¡Eso no fue fácil!
  • El maná tuvo que ser recogido cada día, porque lo que quedó crió gusanos y hedió (Éxodo 16:20). Una excepción fue hecha cada semana para el día de reposo. Así que en el sexto día pudieron recoger suficiente para 2 días y no se agusanó ni hedió (Éxodo 16:24-30).
  • Una vez recogido el maná, fue necesario lavarlo, prepararlo, y cocinarlo. Por supuesto, en el desierto, no fue fácil obtener agua y leña.
  • Aunque el milagroso maná vino desde el cielo como un regalo de Dios, fue necesario expender bastante tiempo y energía antes de poder comer lo que Dios había provisto. ALIMENTO ESPIRITUAL Ahora, echemos una mirada más profunda al alimento espiritual. Cuando enfrentado con la tentación de cambiar las piedras a pan, el Señor Jesús le recordó al diablo que “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4). Esta es una cita de Deuteronomio 8:3: “Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre”. Por favor, ¡note que el alimentar al pueblo con maná fue para enseñarle algo! ¡FUE PARA ENSEÑAR QUE EL HOMBRE NO SÓLO POR PAN VIVE, SINO DE TODA PALABRA QUE SALE DE LA BOCA DE DIOS! Hay una conexión obvia entre el comer maná y el estudiar las Escrituras. ¡Ambos son esenciales! Así como el Israel físico no podía vivir sin maná, el Israel espiritual no puede vivir sin la Palabra de Dios. Como desean leche los niños recién nacidos, los cristianos deben desear cada palabra que sale de la boca de Dios (1 Pedro 2:2). Así como el Israel físico se marchitaría y moriría por falta de maná, los cristianos podríamos marchitarnos y morir sin la nutrición diaria de la Palabra de Dios. Los de Berea, que eran más nobles, dejaron un buen ejemplo para todos nosotros, los creyentes, cuando escudriñaron las Escrituras todos los días (Hechos 17:11). Así como los hebreos gastaron varias horas cada día para sobrevivir y crecer comiendo maná, los de Berea gastaron varias horas cada día para sobrevivir y crecer en las Escrituras. Imagínese, si puede, cómo sería estudiar las Escrituras en Berea 2000 años atrás. Siendo que la prensa de imprimir fue inventada más de 1000 años más tarde, había pocos ejemplares de las Escrituras y fueron costosos. La sinagoga local a veces tenía algunas escrituras de la Biblia hebrea, pero no fueron fácilmente accesibles. Los de Berea que eran más nobles, como los hebreos de antaño, tuvieron que dejar sus casas y caminar a algún lugar para encontrar el alimento espiritual. Sin duda, las Escritures en Berea estaban bajo llave en el “arca santo” de la sinagoga local. Debido a que no había Biblias para todos, evidentemente algunas personas tendrían que formar cola. Ya que no había capítulos ni versículos en aquella época, no fue fácil localizar y verificar las enseñanzas de Pablo. ¡Sin embargo, lo hicieron! La Escrituras son explícitas: “Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (Hechos 17:11).
  • Muchas personas del mundo son como los hebreos de antaño siendo que pasan una gran parte de sus vidas solamente tratando de sobrevivir. Sin dinero, alimentos ya preparados, y hornos de microondas, están destinadas a pasar una vida de privación y hambre. No obstante, muy a menudo, estas son las personas que tienen más hambre por enseñanzas bíblicas. Un misionario de África contrastó los estudiantes de allá con los estudiantes estadounidenses al señalar que en África, caminan muchos kilómetros para escuchar enseñanzas bíblicas. Aquellos estudiantes entusiásticos se sientan en las primeras bancas y gozosamente se quedan por horas. Constantemente tienen hambre por más alimento espiritual. Por contraste, en los Estadios Unidos de América, aun los estudiantes de un instituto cristiano se fueron a sus clases en automóviles, se reclinaron en los asientos al fondo del aula y se quejaron y preguntaron: “¿Tengo que aprender esto para la prueba?” Por favor, considere otra vez estas palabras inspiradas: “Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor” (1 Pedro 2:1-3). El Señor Jesús lo dijo de esta manera: “Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre” (Juan 6:27). CONCLUSIÓN Este estudio breve ha enfocado la necesidad de pensar profundamente. No obstante, recuerde por favor que: “. . . el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal” (Hebreos 5:14). El padre sabio no da carne a un infante y el maestro sabio no da alimento sólido a los que son espiritualmente inmaduros. Por ejemplo, el Señor Jesús tuvo mucho que decir a Sus discípulos que todavía no las pudieron sobrellevar (Juan 16:12). Quizás nosotros también tengamos muchas cosas que decir que deberían ser enseñadas más tarde. Sin embargo, el mensaje de salvación es tan sencillo y claro que el pueblo puede llegar a un conocimiento salvador de Cristo la primera vez que escucha el Evangelio. El Señor Jesús dijo: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo” (Marcos 16:16). ¡El Señor Jesús no se equivoca! Por favor, considere estos ejemplos del libro de los Hechos:
  • 3000 creyeron y fueron bautizados en el día de Pentecostés después de oír solamente un mensaje del evangelio (Hechos 2:14-17).
  • El eunuco etíope creyó y fue bautizado después de oír solamente un mensaje del evangelio (Hechos 8:26-40).
  • Los de la casa de Cornelio creyeron y fueron bautizados después de oír solamente un mensaje del evangelio (Hechos 10:23-48).
  • El carcelero de Filipos y los de su casa también creyeron and fueron bautizados después de oír solamente un mensaje del evangelio (Hechos 16:25-34). El ejemplo del carcelero de Filipos es especialmente significativo porque, por lo que sabemos, no tenía ninguna formación ni en el judaísmo ni en el cristianismo. Los conversos judíos por lo menos tenían las Escrituras que predecían la venida de Cristo. Por lo tanto, en las palabras de Pablo, los judíos tenían una “ventaja” sobre los gentiles (Romanos 3:1 y 2). El carcelero pagano (y los de su casa), sin esa ventaja, aún llegó a un conocimiento salvador de Cristo la primera vez que escuchó el Evangelio. Cuando esos paganos recién convertidos se reunieron con otros creyentes en el día del Señor, tuvieron que desechar “. . . toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, (y desear), como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor” (1 Pedro 2:1-3). Debido a que habían “nacido de nuevo” de “simiente espiritual” eran “nuevas criaturas” con las hermosas manifestaciones de vida espiritual (2 Corintios 5:17). El ADN de Dios había sido escrito en sus mentes y sus corazones. Cuánto más maduraban, más precisamente manifestaban la naturaleza de su Padre celestial. La conversión toma lugar inmediatamente. La transformación es un proceso de toda la vida. “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Corintios 3:18). Dado que las Escrituras del Nuevo Testamento no fueron escritas todavía, el carcelero y su familia solamente tuvieron acceso a porciones pequeñas de las enseñanzas apostólicas. No obstante, esto no les impidió que fueran personas del pacto y que tuvieran el deseo de alimentarse de la leche de la Palabra. Aunque fueran inmaduros, aún eran hijos de Dios por fe en Cristo Jesús. Mientras maduraban en Cristo, sus conceptos de las Escrituras también madurarían. Esto no quiere decir que todos ellos pensarían de la misma manera. Por ejemplo, los creyentes en Roma tenían conceptos distintos en cuanto a los días santos y las dietas apropiadas pero aún fueron hermanos de la misma familia (Romanos 14:1-23). Cada familia manifiesta distintas niveles de inteligencia y madurez. Por supuesto, lo mismo es cierto con la familia de Dios. Por favor, considere la posibilidad de que cada hijo de Dios tiene el derecho de “descubrir” el significado de una Escritura, pero ningún hijo de Dios tiene el derecho de “darle” significado.

Hoy en día, hay literalmente millones de creyentes como el carcelero de Filipos. Muchos de ellos son iletrados y no tienen Biblias. Algunos ni tienen su idioma escrito. Aun cuando esas almas preciosas son “nacidos de nuevo”, llegan a formar parte de la familia de Dios. Si Dios es su Padre y Dios es nuestro Padre, entonces somos hermanos. ¡La fraternidad se basa en la paternidad! El Señor Jesús es superior a nosotros en todo aspecto, aun así, Él no se avergüenza de llamarnos hermanos porque tenemos el mismo Padre. Por favor, considere: “. . . el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos” (Hebreos 2:11).

Si estos nuevos miembros de la familia de Dios erróneamente ven las Escrituras como un pacto, entonces la familia está destinada a ser dividida. ¡No somos unidos por el conocimiento! Aun los esposos y las esposas no piensan de la misma manera sobre todos los asuntos. Los 12 apóstoles originales vinieron de distintos hogares y distintas formaciones. Por ejemplo, Simón el zelote y Mateo el recaudador de impuestos fueron enemigos políticos y teológicos (Mateo 10:3). Los zelotes odiaban a los recaudadores de impuestos y viceversa. Aun así, el Señor Jesús escogió a ambos para ser Sus apóstoles. El fundamento de su unidad no fue su conocimiento de las Escrituras, sino su lealtad a Cristo. El Señor Jesús es el único fundamento para la unidad cristiana. “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo” (1 Corintios 3:11).

La “antigua manera” trataba de traer la unidad por obligar a la gente a “conformarse” a la ley por presión de afuera. ¡La “antigua manera” falló! La “nueva manera” trata de traer la unidad por “transformar” a las personas por el Espíritu de Cristo por dentro. ¡La “nueva manera” sí funciona!

Pablo lo dijo así: “Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte. Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra” (Romanos 7:4-6).

Gracias por tomar el tiempo de leer estas palabras y por tratar de pensar profundamente acerca de nuestra relación por medio de un pacto con Dios. Qué esta bendición le ayude a enfocarse en las cosas eternas: “Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén” (Judas 24 y 25).