LECCIONES DE ELÍAS Y ELISEO
LECCIONES DE ELÍAS Y ELISEO
¡Recuerde! “Las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron” (Romanos 15:4). Ciertamente, hay muchas lecciones que Elías y Eliseo pueden enseñarnos a nosotros. Este artículo enumerará algunas de estas lecciones. Es significativo que estas pocas lecciones son del último día que esos gran hombres pasaron juntos en la tierra. Daré solamente siete lecciones. Estoy seguro que se puede encontrar otras.
El primer libro de los Reyes termina abruptamente en medio del reinado de Ocozías, hijo de Acab. El segundo libro de los Reyes continua la historia hasta el fin de los dos reinados, el del norte y el del sur.
2 Reyes comienza con la historia de Ocozías que se había herido al caerse por la ventana del piso superior de su palacio. Él despachó a unos mensajeros con este encargo: “Id y consultad a Baal-zebub dios de Ecrón, si he de sanar de esta mi enfermedad” (2 Reyes 1:2).
El ángel de Jehová habló a Elías diciendo: “Levántate, y sube a encontrarte con los mensajeros del rey de Samaria, y diles: ¿No hay Dios en Israel, que vais a consultar a Baal-zebub dios de Ecrón? Por tanto, así ha dicho Jehová: Del lecho en que estás no te levantarás, sino que ciertamente morirás” (2 Reyes 1:3 y 4).
Cuando el rey perverso oyó esto, se enojó con Elías y envió a un capitán con 50 hombres para arrestarlo. Elías hizo descender fuego del cielo que quemó al capitán y a sus hombres. Entonces el rey perverso envío a otro capitán con 50 hombres y lo mismo sucedió con ellos. Cuando el rey envió al tercer capitán con 50 hombres “subiendo aquel tercer capitán de cincuenta, se puso de rodillas delante de Elías y le rogó, diciendo: Varón de Dios, te ruego que sea de valor delante de tus ojos mi vida, y la vida de estos tus cincuenta siervos. He aquí ha descendido fuego del cielo, y ha consumido a los dos primeros capitanes de cincuenta con sus cincuenta; sea estimada ahora mi vida delante de tus ojos” (2 Reyes 1:13 y 14).
En ese momento, el ángel de Jehová le dijo a Elías que fuera con el capitán al rey y que no tuviera temor. Elías lo hizo, reprendió al rey por su idolatría, y le dijo otra vez que iba a morir. “Y murió conforme a la palabra de Jehová, que había hablado Elías” (2 Reyes 1:17).
Entonces se nos dice: “Aconteció que cuando quiso Jehová alzar a Elías en un torbellino al cielo, Elías venía con Eliseo de Gilgal” (2 Reyes 2:1).
LECCIÓN NÚMERO UNO TUVO LUGAR EN GILGAL (“NADA HAY IMPOSIBLE PARA DIOS” – Lucas 1:37)
Dios nos ha bendecido con cinco sentidos. Podemos ver, oír, tocar, saborear, y oler. Obviamente, cuantos más sentidos se involucren, mejor aprenderemos. Por lo tanto, Dios dirigió a Elías a varios lugares donde Eliseo pudo experimentar en persona más que solamente su habilidad de oír. En persona, Eliseo no solamente pudo oír, sino también pudo ver, oler, y tocar los lugares a donde Dios lo dirigió.
Como ya hemos dicho, este día era especialmente importante, porque fue el último día en que Elías y Eliseo estaban juntos en la tierra. Los hijos de los profetas en Jerusalén se acercaron a Eliseo y le dijeron: “¿Sabes que Jehová te quitará hoy a tu señor de sobre ti? Él respondió: Sí, yo lo sé; callad” (2 Reyes 2:5).
La lección para Eliseo comenzó en Gilgal. Gilgal era el primer lugar donde Israel se paró después de pasar por el río Jordán para heredar la tierra prometida. Josué escribió: “Y el pueblo subió del Jordán el día diez del mes primero, y acamparon en Gilgal, al lado oriental de Jericó. Y Josué erigió en Gilgal las doce piedras que habían traído del Jordán. Y habló a los hijos de Israel diciendo: Cuando mañana preguntaren vuestros hijos a sus padres, y dijeren: ¿Qué significan estas piedras? declararéis a vuestros hijos, diciendo: Israel pasó en seco por este Jordán. Porque Jehová vuestro Dios secó las aguas del Jordán delante de vosotros, hasta que habíais pasado, a la manera que Jehová vuestro Dios lo había hecho en el Mar Rojo, el cual secó delante de nosotros hasta que pasamos; para que todos los pueblos de la tierra conozcan que la mano de Jehová es poderosa; para que temáis a Jehová vuestro Dios todos los días” (Josué 4:19-24).
Cuando Eliseo vio con sus propios ojos el memorial de doce piedras, recordó que nada es imposible para Dios. Dios puede secar el Mar Rojo y también puede secar el río Jordán. ¡Dios puede hacer cualquier cosa! Moisés compuso una canción dando la gloria a Dios por su libertad de Egipto (Éxodo 15:1-21) y esta es la misma canción que cantaremos en el cielo (Apocalipsis 15: 3 y 4). ¡Nuestra victoria espiritual es posible solamente con la ayuda de Dios!
La lección número uno es que ¡Dios puede hacer cualquier cosa!
LECCIÓN NÚMERO DOS TUVO LUGAR EN BETEL
(EL PELIGRO DE LA RELIGIÓN FALSA)
“Y dijo Elías a Eliseo: Quédate ahora aquí, porque Jehová me ha enviado a Bet-el. Y Eliseo dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Descendieron, pues, a Bet-el” (2 Reyes 2:2).
La palabra “Bet-el” quiere decir “casa de Dios”. Es mencionada por primera vez en Génesis 12:8 cuando Abram edificó allí un altar. Es mencionada otra vez en Génesis 13:3 porque allí en Bet-el Abram invocó el nombre de Jehová (Génesis 13:4). Es mencionada una vez más en Génesis 28:19 cuando Jacob lo llamó “Bet-el” porque allí tuvo un sueño acerca de una escalera al cielo.
No obstante, cuando Elías y Eliseo llegaron a Bet-el, no era un lugar piadoso en absoluto. Cuando Jeroboam se convirtió en el rey del reino del norte, no quería que la gente fuera a Jerusalén para adorar según el mandato de Dios. Por eso, “Habiendo tenido consejo, hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo: Bastante habéis subido a Jerusalén; he aquí tus dioses, oh Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto. Y puso uno en Bet-el, y el otro en Dan. Y esto fue causa de pecado; porque el pueblo iba a adorar delante de uno hasta Dan. Hizo también casas sobre los lugares altos, e hizo sacerdotes de entre el pueblo, que no eran de los hijos de Leví” (1 Reyes 12:28-31).
Debido a la idolatría de Jeroboam, Jehová envió a un hombre de Dios de Judá para reprenderlo (véase 1 Reyes 13:1-6). Además, el hombre de Dios hizo secar la mano de Jeroboam y profetizó que Josías, nacido a la casa de David, ofrecería sacerdotes paganos en ese altar y huesos humanos serían quemados sobre él. Como una señal, se quebró el altar y se derramó la ceniza del altar.
Cuando Eliseo vio ese altar con sus propios ojos, aprendió el peligro de la religión falsa. Dios ha dado advertencias acerca de la religión falsa desde lo sucedido en el huerto de Edén. El Señor Jesús les advirtió de falsos profetas vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Pablo advirtió que el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz (2 Corintios 11:13 y 14). Juan advirtió: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo” (1 Juan 4:1).
¡La lección número dos es que hay peligro en las religiones falsas!
LECCIÓN NÚMERO 3 TAMBIÉN TUVO LUGAR EN BET-EL
(LAS CONSECUENCIAS DE CREER UNA MENTIRA)
Después de que el hombre de Dios hizo un milagro al sanar la mano seca de Jeroboam, el rey lo invitó a su casa y le prometió un regalo. El hombre de Dios respondió: “Aunque me dieras la mitad de tu casa, no iría contigo, ni comería pan ni bebería agua en este lugar. Porque así me está ordenado por palabra de Jehová, diciendo: No comas pan, ni bebas agua, ni regreses por el camino que fueres. Regresó, pues, por otro camino, y no volvió por el camino por donde había venido a Bet-el” (1 Reyes 13:8-10).
Mientras el hombre de Dios volvía a casa como Dios le había mandado, un viejo profeta lo encontró y le dijo: “Yo también soy profeta como tú, y un ángel me ha hablado por palabra de Jehová, diciendo: Tráele contigo a tu casa, para que coma pan y beba agua. Entonces volvió con él, y comió pan en su casa, y bebió agua” (1 Reyes 13:18 y 19).
“Y aconteció que estando ellos en la mesa, vino palabra de Jehová al profeta que le había hecho volver. Y clamó al varón de Dios que había venido de Judá, diciendo: Así dijo Jehová: Por cuanto has sido rebelde al mandato de Jehová, y no guardaste el mandamiento de Jehová que Jehová tu Dios te había prescrito, sino que volviste, y comiste pan y bebiste agua en el lugar donde Jehová te había dicho que no comieses pan ni bebieses agua, no entrará tu cuerpo en el sepulcro de tus padres. Cuando había comido pan y bebido, el que le había hecho volver le ensilló el asno. Y yéndose, le topó un león en el camino, y le mató; y su cuerpo estaba echado en el camino, y el asno junto a él, y el león también junto al cuerpo. Y he aquí unos que pasaban, y vieron el cuerpo que estaba echado en el camino, y el león que estaba junto al cuerpo; y vinieron y lo dijeron en la ciudad donde el viejo profeta habitaba” (1 Reyes 13:20-25).
El diablo es mentiroso, y padre de mentira (Juan 8:44). ¡El diablo mintió a Adán y Eva, mintió a este hombre de Dios, y mintió también a Eliseo, y mentirá a usted y a mí!
¡La lección número 3 es que creer una mentira podría resultar en la muerte!
LECCIÓN NÚMERO CUATRO TUVO LUGAR EN JERICÓ
(LA IMPORTANCIA DE LA OBEDIENCIA)
“Y Elías le dijo: Te ruego (Eliseo) que te quedes aquí, porque Jehová me ha enviado al Jordán. Y él dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Fueron, pues, ambos” (2 Reyes 2:6).
Jericó era una ciudad bien fortificada, protegida por un muro. Conquistar a Jericó fue el primer desafío que el ejército de Josué enfrentó. Las Escrituras dicen: “Ahora Jericó estaba cerrada, bien cerrada, a causa de los hijos de Israel; nadie entraba ni salía. Mas Jehová dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra. Rodearéis. pues, la ciudad todos los hombres de guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez; y esto haréis durante seis días. Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carnero delante del arca; y al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las bocinas. Y cuando toquen prolongadamente el cuerno de carnero, así que oigáis el sonido de la
bocina, todo el pueblo gritará a gran voz, y el muro de la ciudad caerá; entonces subirá el pueblo, cada uno derecho hacia adelante” (Josué 6:1-5).
Nunca había sido conquistada una ciudad de esta manera en la historia del mundo. ¡Esos mandatos deben haber sonado ridículos! Josué tuvo que decidir si obedecería a Dios o si haría sus propios planes. Eliseo también tendría que hacer esta misma decisión. Nosotros también tenemos que hacer esta misma decisión. Las Escrituras enseñan: “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia” (Proverbios 3:5). ¡CUANDO JOSUÉ OBEDECIÓ A DIOS, EL MURO DE JERICÓ CAYÓ Y LA CIUDAD FUE CONQUISTADA! (Josué 6:20).
Los que han visto las ruinas de Jericó me han dicho que después de casi 3000 años aún es evidente que el muro de Jericó “se cayó” como dice la Biblia y no fue derribado por fuerzas militares. ¡Debe haber sido aún más obvio a Eliseo! Obviamente, Eliseo aprendió la lección con respecto a la obediencia. No tenemos que comprender por qué Dios manda algo, pero aún tenemos que obedecer a Dios si lo comprendemos o no.
Poco tiempo después, Naamán, general del ejército del rey de Siria, vino a Eliseo para ser sanado de la lepra (2 Reyes 5:1-12). Eliseo no lo vio en persona, sino envió a un mensajero quien le dijo: “Ve y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio” (2 Reyes 5:10).
¡Naamán se fue enojado! No podía ver ninguna conexión entre obedecer a ese mandato y estar sano. Razonó que los ríos de Damasco eran mejores y más limpios que las aguas oscuras del río Jordán. Por fin, sus siervos lo convencieron que debía obedecer, entendiera o no. “Él entonces descendió, y se zambulló siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del varón de Dios; y su carne se volvió como la carne de un niño, y quedó limpio” (2 Reyes 5:14).
¡La lección número cuatro es que debemos siempre obedecer a Dios, si entendamos por qué o no!
LECCIÓN NÚMERO CINCO TUVO LUGAR EN EL RÍO JORDÁN.
(LOS QUE OBEDECEN A DIOS NO TIENEN NINGUNA RAZÓN
DE TEMER LA MUERTE)
“Y Elías le dijo: Te ruego que te quedes aquí, porque Jehová me ha enviado al Jordán. Y él dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Fueron, pues, ambos. Y vinieron cincuenta varones de los hijos de los profetas, y se pararon delante a lo lejos; y ellos dos se pararon junto al Jordán. Tomando entonces Elías su manto, lo dobló, y golpeó las aguas, las cuales se apartaron a uno y a otro lado, y pasaron ambos por lo seco” (2 Reyes 2:6-8).
Es común entre los estudiantes de la Biblia creer que el río Jordán simboliza la muerte. Egipto simboliza nuestras vidas antes de que fuéramos convertidos. El desierto simboliza la lucha que enfrentamos viviendo la vida cristiana. La tierra prometida simboliza el cielo. El río Jordán simboliza la muerte que se interpone entre nosotros y la tierra prometida. Note que cuando Elías golpeó el río, las aguas se apartaron y esos dos profetas de Dios pasaron sobre tierra seca. Como cristianos, podemos experimentar la muerte con la misma confianza que tenían Elías y Eliseo cuando cruzaron el río Jordán. ¡El cristiano no tiene ninguna razón para temer la muerte!
En el año 1934 un cartero que se llamaba Charles Durham compuso el himno que se titula “No tendré que cruzar el Jordán solo”. He aquí las palabras:
Cuando llego al lado del río
Al final del día, Habrá alguien esperando para
Mostrarme el camino; No tendré que cruzar el Jordán solo.
No tendré que cruzar el Jordán solo,
Jesús murió y mis pecados expió,
En la oscuridad veo que él
Estará esperándome allí; No tendré que cruzar el Jordán solo.
Pablo escribió: “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger. Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; pero quedar en la carne es más necesario . . .” (Filipenses 1:21-24).
Pablo insistió que estar ausente del cuerpo es estar presente al Señor (2 Corintios 5:8). Estaba listo a morir porque sabía que el Señor la daría una corona de justicia (2 Timoteo 4:8). Esta promesa no es solamente para Pablo, sino es para todos los que aman su venida.
La lección número cinco es que ¡los cristianos no tienen ninguna razón de temer la muerte!
LECCIÓN NÚMERO SEIS TAMBIÉN TUVO LUGAR EN EL RÍO JORDÁN
(SEA AUDAZ CUANDO ORE)
“Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti. Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu
espíritu sea sobre mí. Él le dijo: Cosa difícil has pedido. Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será hecho así; mas si no, no. Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino. Viéndolo Eliseo, clamaba: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo!” (2 Reyes 2:9-12).
Note, por favor, que la oración audaz de Eliseo fue contestada: “Y nunca más le vio; y tomado sus vestidos, los rompió en dos partes. Alzó luego el manto de Elías que se le había caído, y volvió, y se paró a la orilla del Jordán. Y tomando el manto de Elías que se le había caído, golpeó las aguas, y dijo: ¿Dónde está Jehová, el Dios de Elías? Y así que hubo golpeado del mismo modo las aguas, se apartaron a uno y a otro lado, y pasó Eliseo” (2 Reyes 2:12-14).
Dios quiere que oremos siempre y que no desmayemos (Lucas 18:1). Él nos enseñó: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá” (Mateo 7:7 y 8).
No obstante, somos advertidos con respecto a las oraciones egoístas: “Pedís y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites” (Santiago 4:3).
Considere, por favor, esta historia de Eliseo y la viuda: “Una mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó a Eliseo, diciendo: Tu siervo mi marido ha muerto; y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová; y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos. Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite. Él le dijo: Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas. Entra luego, y enciérrate tú y tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando una esté llena, ponla aparte. Y se fue la mujer, y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos; y ellos le traían las vasijas, y ella echaba del aceite. Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: Tráeme aún otras vasijas. Y él dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite. Vino ella luego, y lo contó al varón de Dios, el cual dijo: Ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quede” (2 Reyes 4:1- 7).
Nosotros también podemos ser audaces en nuestras oraciones porque Dios es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos (Efesios 3:20).
La lección número seis es que ¡debemos ser audaces y no egoístas en nuestras oraciones a Dios!
LECCIÓN NÚMERO SIETE (¡SER GUIADOS POR DIOS NOS PUEDE TRAER ÉXITO!)
“Viéndole los hijos de los profetas que estaban en Jericó al otro lado, dijeron: El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo. Y vinieron a recibirle, y se postraron delante de él. Y dijeron: He aquí hay con tus siervos cincuenta varones fuertes; vayan ahora y busquen a tu señor; quizá lo ha levantado el Espíritu de Jehová, y lo ha echado en algún monte o en algún valle. Y él les dijo: No enviéis. Mas ellos lo importunaron, hasta que avergonzándose dijo: Enviad. Entonces ellos enviaron cincuenta hombres, los cuales lo buscaron tres días, mas no lo hallaron. Y cuando volvieron a Eliseo, que se había quedado en Jericó, él les dijo: ¿No os dije que no fueseis?” (2 Reyes 2:15-18).
Elías ya no estaba en la tierra porque “Elías subió al cielo en un torbellino” (2 Reyes 2:11). Ojalá que esos cincuenta hijos de los profetas aprendieran una lección de eso. Ojalá que en el futuro buscaran la dirección de Dios antes de lanzarse por su cuenta. No tuvieron éxito y desperdiciaron tres días porque no estaban en contacto con Dios y no creyeron lo que Eliseo les dijo.
¡Contacto cercano con Dios es esencial para tener éxito! El Señor Jesús dijo: “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, lo hace el Hijo igualmente” (Juan 5:19). En el capítulo que sigue, el Señor Jesús alimentó a una multitud de 5000 personas . Él sabía que Dios quería que alimentara a esas personas; entonces le dijo a Felipe: “¿De dónde compraremos pan para que coman éstos? Pero esto decía para probarle porque él sabía lo que había de hacer” (Juan 6:5 y 6). ¡Felipe pudo haber hecho lo que el Señor Jesús hizo si solamente se hubiera dado cuenta de lo que Dios iba a hacer!
Noé y su familia sobrevivieron porque él sabía lo que Dios iba a hacer (Génesis 6:1-22). Porque Abraham era amigo de Dios, fue revelado a él lo que iba a pasar a Sodoma y Gomorra (Génesis 19:1-29). José pudo salvar a su familia de una hambruna porque Dios le advirtió de una sequía de siete años (Génesis 45:4-7). Y sucesivamente.
A su favor, David siempre buscaba la dirección de Dios. He aquí algunos ejemplos: 1 Samuel 23:1-5: 1 Samuel 23:10-14; 1 Samuel 30:8 y 9; 2 Samuel 2:1 y 2; 2 Samuel 5:17-25; 2 Samuel 21:1, etc. ¡Siempre es sabio buscar la dirección de Dios!
El día 30 de julio del año 2020, NASA lanzó un cohete hacia Marte. Marte está a 64,373,760 kilómetros de la tierra y la misión llegó a Marte el 18 de febrero del año
2021. NASA ha desarrollado un sistema de guía preciso, pero la dirección de Dios es mucho mejor. ¡Es necio no buscar su dirección!
En la Biblia hay muchos ejemplos de Elías siendo guiado por Dios. He aquí algunos:
- Con la dirección de Dios, los moabitas fueron derrotados (2 Reyes 3:13-27).
- Con la dirección de Dios, los hijos de la viuda fueron salvados de la esclavitud (2
Reyes 4:1-7).
- Con la dirección de Dios, el hijo del sunamita fue resucitado de entre los muertos
(2 Reyes 4:8-37).
- Con la dirección de Dios, una olla de guisado envenenado fue purificado (2 Reyes
4:38-41).
- Con la dirección de Dios, Namaán fue limpiado de la lepra (2 Reyes 5:1-14).
- Con la dirección de Dios, se hizo flotar el hacha (2 Reyes 6:1-6).
- Con la dirección de Dios, el ejército de los sirios no pudo atacar (2 Reyes 6:8-23).
- Etc.
La lección número siete es que ¡necesitamos ser guiados por Dios si queremos tener éxito!
EL MOMENTO DECISIVO
Elías y Eliseo se pararon al lado del río Jordán y “Cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti” (2 Reyes 2:9).
Salomón dijo: “Huye el impío sin que nadie lo persiga” (Proverbios 28:1). Mientras cruzaban el río Jordán, Eliseo hizo una decisión audaz. Elías había dicho: “Pide lo que quieras que haga por ti” y Eliseo hizo una petición audaz.
Eliseo dijo: “Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí” (2 Reyes 2:9). ¡Esa oración audaz fue un momento decisivo en su ministerio! Aunque era una “cosa difícil” que pidió, Dios la concedió. Elías hizo 16 milagros que están registrados en la Biblia, pero Eliseo hizo 32. El último milagro de Eliseo fue hecho después de su muerte cuando un hombre muerto tocó los huesos de Eliseo y revivió (2 Reyes 13:21).
¡QUIZÁS TAMBIÉN SEA UN MOMENTEO DECISIVO EN NUESTRAS VIDAS CUANDO SOMOS AUDACES Y PEDIMOS A DIOS ALGO DIFÍCIL!