LAS ESCRITURAS Y LOS PACTOS
LAS ESCRITURAS Y LOS PACTOS
Acabo de preguntar a Google “¿Cuántas denominaciones cristianas hay en el mundo?” La respuesta: Globalmente, hay más de 45.000 denominaciones. Hay seguidores del Señor Jesús en todo el mundo. Pero el cuerpo total de más de 2 mil millones de cristianos está dividido en miles de denominaciones.
¡Obviamente, algo está mal!
- El Señor Jesús oró que todos los creyentes sean “uno” como él y el Padre son
”uno” (Juan 17:21).
- Pablo escribió a los corintios: “Os ruego, pues, hermanos, por el nombre
de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un misma parecer” (1 Corintios 1:10).
- Pablo escribió a los Efesios; “solícitos en guardar la unidad del Espíritu
en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuiste también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos” (Efesios 4:3-6).
- Mientras hay “un solo cuerpo”, está compuesto de muchas partes, pero “hay
diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo” (1 Corintios 12:5).
- La iglesia debe crecer y la iglesia en Jerusalén creció rápidamente. Comenzó con
120 discípulos en el aposento alto (Hechos 1:15).
- Después 3,000 creyentes fueron añadidos en el día de Pentecostés (Hechos 2:41).
- Pronto, el número de creyentes creció a aproximadamente 5,000 varones (Hechos 4:4).
- Luego multitudes de hombres y mujeres fueron añadidos (Hechos 5:14).
- El número de discípulos seguía creciendo (Hechos 6:1).
- “Crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe” (Hechos 6:7).
- El crecimiento es natural en el cuerpo de Cristo, ¡pero división en el cuerpo es pecado!
- ¡Aunque la iglesia en Jerusalén tenía miles de miembros, aún permaneció como una sola iglesia!
- La división no es bueno, y hay que fijarse en los que causan las divisiones en el
cuerpo de Cristo y apartarse de ellos (Romanos 16:17).
EL CÁNCER
¡Dios también diseñó el cuerpo humano para que crezca! Aun después de llegar a ser adultos, nuestro cabello y nuestras uñas continúan creciendo, huesos fracturados se sanan, las infecciones se curan, y las células del cuerpo continúan reproduciéndose. Esto es posible porque así Dios las diseñó. Los científicos nos dicen que el cuerpo humano se compone de unas 37 millones de células y cada una se reproduce cada 7 a 10 años. Es normal y saludable que el cuerpo crezca y que las células se reproduzcan.
¡Pero el cáncer es la división de células fuera de control! En todo el mundo hay aproximadamente 10 millones de personas que mueren de cáncer cada año. Todavía un remedio para el cáncer no ha sido descubierto. La organización “World-wide Cancer Research” afirma: Las mutaciones genéticas que las células de cáncer adquieren con el tiempo significa que las células cambian su comportamiento. Esto puede ser un problema increíble durante el tratamiento, porque las mutaciones podrían causar que las células de cáncer desarrollen una resistencia al tratamiento con el tiempo, haciéndolo ineficaz.
Mientras el reto de curar el cáncer es grande, aun es un objetivo valioso. Los expertos médicos ciertamente están justificados en hacer todo lo posible para encontrar la causa del cáncer y su remedio.
EL CANCER EN LA IGLESIA, EL CUERPO DE CRISTO
El hecho de que haya 45,000 denominaciones cristianas plantea la pregunta- ¿Hay cáncer en el cuerpo de Cristo? Esto no es un problema pequeño. No es difícil notar. Es semejante a tener un elefante en el cuarto. ¡Es un problema demasiado grande para ser pasado por alto! ¡Obviamente, hay algo mal! División en el cuerpo de Cristo es un pecado y un problema serio que requiere nuestra atención inmediata. Resolver este problema no será fácil, pero aún debemos estar “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Efesios 4:3).
- Este estudio breve de las Escrituras y los pactos ha sido escrito con la oración de que provea entendimiento de la causa y el remedio para las divisiones en el cuerpo de Cristo. El salmista nos hace recordar que es bueno y agradable
que los hermanos vivamos juntos en armonía (Salmo 133:1). Espero que este breve estudio nos aliente a enseñar las Escrituras de tal manera que los hermanos sean reconciliados y las divisiones sean sanadas. Como sabemos, el Señor Jesús enseñó: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13:35). ¡En este momento, el mundo no ve este amor! El apóstol Juan nos recuerda que: “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él” (1 Juan 5:1). ¡Si no amamos a nuestros hermanos que son hijos de Dios, algo está mal!
La unidad de los creyentes es un paso esencial hacía el evangelismo mundial. Basado en la oración del Señor Jesús, el mundo no creerá hasta que los creyentes estén “unidos” (Juan 17:21).
LAS ESCRITURAS ESTÁN SEPARADAS DE LOS PACTOS
- ¡Este hecho podría parecer trivial e insignificante, pero puede ser importante!
- Ya que la mayoría de las denominaciones creen en “la autoridad de la Biblia”,
tengamos cuidado de no usar las Escrituras de tal manera que dividan el cuerpo de Cristo.
- Santiago advierte: “Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de
vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación” (Santiago 3:1).
- Obviamente, algunos maestros son responsables de causar división.
Judas advirtió que: “Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu” (Judas 1:19).
- No tener el Espíritu es significativo porque: “Mas vosotros no vivís según la
carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él” (Romanos 8:9)
- Es el diablo que causa la división, y es él que siembra cizaña en el campo de Dios
(Mateo 13:37-53).
- En el día del juicio, toda la gente será dividida en dos grupos (Mateo 25:31-46).
Los que son salvos estarán en un grupo y los que son condenados estarán en el otro.
- Cuando las personas se entregan a Cristo como su Señor, automáticamente están
apartadas de las que rechazan al Señor Jesús y están perdidos (Lucas 12:51-53).
- ¡Esto es el único tipo de división que hace el Señor Jesús!
- Los que se entregan al Señor Jesús son bautizados por un solo Espíritu en un
cuerpo (1 Corintios 12:13). No debe haber ninguna división en “un cuerpo”.
- Ya que nuestra investigación del “cuerpo” de Cristo tiene que tener su principio,
comencemos notando la diferencia entre los “pactos” que determinan nuestra relación con Dios, y “las Escrituras” que nos enseñan cómo vivir.
- Ojalá que reconociendo la diferencia sea un paso positivo, ayudándonos a usar
las Escrituras inspiradas en una manera que no sea divisiva.
- Como sabemos, Moisés escribió los primeros cinco libros de la Biblia: “Y
escribió Moisés esta ley, y la dio a los sacerdotes hijos de Leví, que llevaban el arca del pacto de Jehová, y a todos los ancianos de Israel” (Deuteronomio 31:9). “Y cuando acabó Moisés de escribir las palabras de esta ley en un libro hasta concluirse, dio órdenes Moisés a los levitas que llevaban el arca del pacto de Jehová, diciendo: Tomad este libro de la ley, y ponedlo al lado del arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y esté allí por testigo contra ti” (Deuteronomio 31:24- 26).
- ¡Note la diferencia del lugar de las “Escrituras” y el lugar del “pacto”!
- ¡No se podía mirar dentro del arca del pacto ni tocarla, pero las Escrituras sí!
- Como sabemos, los hombres de Bet-semes murieron cuando miraron dentro del
arca del pacto (1 Samuel 6:19).
- Nadie muere cuando mira a las Escrituras.
- Uza murió cuando tocó el arca de pacto (2 Samuel 6:6 y 7).
- Nadie muere cuando toca las Escrituras.
- Cuando el arca del pacto fue movido del Lugar Santísimo, tuvo que ser protegido
por tres cubiertas (Números 4:5ss).
- Las Escrituras no tienen que ser protegidas para que no sean vistas por los
hombres. Las Escrituras están disponibles para todos.
- Cuando Israel cruzó el río Jordán, todas las palabras de la ley fueron escritas en
piedras cubiertas con cal para que todos pudieran leerlas (Deuteronomio 27:1-8).
- Cada familia fue alentado a enseñar las Escrituras cada día (Deuteronomio 6:4-
9).
- Note también que las Escrituras deben ser leídas al público al fin de cada siete
años, durante la fiesta de tabernáculos (Deuteronomio 31:10-13).
- Todos necesitamos conocer las Escrituras porque “Toda la Escritura es
inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16 y 17).
- Las Escrituras son esenciales para nuestro crecimiento espiritual porque el Señor
Jesús dijo: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4). Esta cita fue tomada de Deuteronomio 8:3 y fue escrita por Moisés
- Nuevos cristianos especialmente necesitan las Escrituras. Pedro escribió:
“Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor” (1 Pedro 2:1-3).
- ¡Repetimos! Las Escrituras inspiradas por Dios son esenciales para nuestras
vidas espirituales y nuestro crecimiento.
- ¡Otra vez repetimos! ¡El pacto que determinó nuestra relación con Dios estaba
“dentro” del arca y no estaba accesible a nadie! Solamente Dios tenía jurisdicción sobre ese pacto!
- Como también ya hemos dicho, las Escrituras inspiradas fueron guardadas
separadas del pacto, “al lado” del arca, y no “dentro” del arca.
- ¡ES DIOS EL QUE DETERMINA QUIÉN ES SALVO Y QUIÉN ES PERDIDO, NO EL HOMBRE!
- Es obvio que el “nuevo pacto”, que determina nuestra relación presente con Dios,
no puede ser manipulado por el hombre. También es controlado enteramente por Dios.
- El viejo pacto fue escrito por Dios y no por el hombre (Éxodo 31:18; 32:16; 34:1;
Deuteronomio 5:22).
- El nuevo pacto no fue escrito en tablas de piedra, sino en corazones humanos (2
Corintios 3:3; Hebreos 8:10).
- En ambos casos, los pactos fueron escritos por Dios y estaban fuera del alcance de
los hombres!
- Tristemente, Israel no siempre era un buen mayordomo de las Escrituras. Por
ejemplo, en un tiempo, los hombres estaban tan descuidados con las Escrituras que se perdió el libro de la ley. Felizmente, el sumo sacerdote Hilcías lo halló (2 Reyes 22:8).
- ¡También es posible que nosotros podamos ser tan descuidados con las Escrituras
que perdemos contacto con ellas!
- No podemos poner demasiado énfasis en el hecho de que Dios espera que seamos buenos mayordomos de las Escrituras. Él ha reservado para sí mismo el cuidado de sus pactos que determinan nuestra relación con él.
- ¡Es peligroso para pecadores como nosotros, dogmáticamente maldecir y
condenar a alguien al infierno! “¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme” (Romanos 14:4).
- Cuando Miguel el arcángel disputaba con el diablo sobre el cuerpo de Moisés, no
hizo acusaciones difamatorias contra él, sino dijo: “El Señor te reprenda” (Judas 1:9).
- Aun el Señor Jesús no buscó venganza ni hizo amenazas cuando sufría, sino se
dio a sí mismo a su Padre quien juzga justamente (1 Pedro 2:23).
EL ANTIGUO PACTO
- El antiguo pacto determinaba la relación del hombre con Dios, y la identidad de
ese pacto es muy clara. Moisés escribió: “Y él os anució su pacto el cual os mandó poner por obra; los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas de piedra” (Deuteronomio 4:13).
- Moisés repitió: “Jehová nuestro Dios hizo pacto con nosotros en Horeb”
(Deuteronomio 5:2).
- El antiguo pacto era solamente los diez mandamientos : “Estas palabras habló Jehová a toda vuestra congregación en el monte, de en medio del fuego, de la nube y de la oscuridad, a gran voz; y no añadió más. Y las escribió en dos tablas de piedra, las cuales me dio a mí” (Deuteronomio 5:22).
- ¡Recuerde! En el arca del pacto había solamente los diez mandamientos: “En el
arca ninguna cosa había sino las dos tablas de piedra que allí había puesto Moisés en Horeb, donde Jehová hizo pacto con los hijos de Israel, cuando salieron de la tierra de Egipto” (1 Reyes 8:9).
- Se repite esta misma verdad en 2 Crónicas 5:10: “En el arca no había más
que las dos tablas que Moisés había puesto en Horeb, con las cuales Jehová había hecho pacto con los hijos de Israel, cuando salieron de Egipto”.
- Antes de proceder, consideremos una contradicción aparente entre lo que está registrado en 1 Reyes y 2 Crónicas y lo que está registrado en Hebreos 9:4. Note: “(El Lugar Santísimo) tenía un incensario de oro y el arca del pacto cubierta de oro por todas partes, en la cual que estaba una urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que reverdeció, y las tablas del pacto”.
- “Parece” que Hebreos 9:4 dice que habría tres cosas dentro del arca, aunque 1 Reyes y 2 Crónicas afirman que solamente contenía “dos tablas de piedra”. Esta “contradicción aparente” se resuelve fácilmente. Mientras que algunas traducciones dicen que el arca “contenía” las tres cosas, no era cierto.
La palabra griega traducida “contenía” es “en” que se puede traducir también como “con” o “al lado de”. Tal como las Escrituras estaban “al lado” del arca, la vara de Aarón y la urna de oro con el maná también estaban “al lado” del arca del Pacto, no “dentro” de ella. ¡El estudio cuidadoso hace que esto sea obvio!
- Por ejemplo, considere que la vara de Aarón no pudo haber estado “dentro” del arca del pacto. Primero, fue una vara de pastor y el arca tenía menos de 120 centímetros de largo, y la vara no habría cabido en ella. Segundo, esa vara no pudo haber estado dentro del arca del pacto porque siempre estaba disponible. Recuerde que la vara de Aarón y once otras fueron puestas “en delante del testimonio” donde todas pudieron ser recuperadas (Números 17:4). Aparentemente, esas varas estaban en el piso en el Lugar Santísimo delante del arca del pacto y así pudieron ser alcanzadas metiendo la mano debajo de la cortina. De hecho fue “delante de Jehová en el tabernáculo del testimonio” (Números 17:7) que “la vara de Aarón de la casa de Leví había reverdecido y echado flores, y arrojado renuevos, y producido almendras” (Números 17:8) en una noche. (Después que Aarón fue identificado por Dios como su líder, “Jehová dijo a Moisés: Vuelve la vara de Aarón delante del testimonio, para que se guarde por señal a los hijos rebeldes (Números 17:10). ¡Es obvio que la vara de Aarón no estaba “dentro” del arca del pacto! Finalmente, recuerde que más tarde, cuando los israelitas necesitaban agua, Dios mandó a Moisés a tomar la vara “de la presencia de Señor” (Números 20:8 y 9:9). Si esa vara hubiera estado “dentro” del arca, habría sido imposible que Moisés lo hiciera esto.
- Obviamente, la urna de oro del maná tampoco estaba “dentro” del arca. En Éxodo 16:34, se nos dice que debía estar puesto “delante del testimonio”. Esta es la misma terminología usada para la vara de Aarón (Números 17:5). Así que la urna de oro también estaba “delante” del arca con la vara de Aarón y el libro de la ley.
- Sabemos que Moisés puso “las dos tablas de piedra” en el arca del pacto. También sabemos que años más tarde, cuando Salomón edificó el templo, no había nada en el arco, sino esas dos tablas de piedra. Las Escrituras nunca nos dicen que algo fuera puesto “dentro” del arca del pacto excepto las dos tablas de piedra que Moisés puso allí en el monte Horeb.
- ¡Recuerde también que mientras Dios depositó su confianza en nosotros con las Escrituras, no lo hizo con los pactos! Son los pactos que determinan quién está salvo y quién está perdido y es Dios que sabe todas las cosas y ha reservado para sí mismo el determinar nuestro destino.
EL PUEBLO NO GUARDÓ EL ANIGUO PACTO
- ¡Recuerde! La “ley” que es el “antiguo pacto” fue diseñado para llevarnos a Dios
para que seamos justificados por fe (Gálatas 3:24). El Señor dijo: “Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis
mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel” (Éxodo 19:5 y 6).
- “Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Todo lo que Jehová ha
dicho, haremos” (Éxodo 19:8).
- Pero Dios sabía que el pueblo estaba mintiendo. ¡Dios sabía que no guardaría su
pacto!
- De hecho, cuando Moisés estaba en el monte recibiendo el pacto, el pueblo estaba
fornicando ante un becerro de oro (Éxodo 32:15-29).
- Como resultado de quebrar este pacto, 3,000 personas murieron (Éxodo 32:28).
- ¡Repetimos! ¡Dios sabe todo! ¡Dios sabía desde el principio mismo que el pueblo
no guardaría su pacto!
EL PROPÓSITO DEL ANTIGUO PACTO
- ¡ESCRIBIR EL ANTIGUO PACTO NO FUE UN ERROR! ¡DIOS NO SE
EQUIVOCA! ¡DIOS TENÍA UN PROPÓSITO ESPECÍFICO CUANDO ESCRIBIÓ EL ANTIGUO PACTO!
- ¡Sí! ¡Dios sabía exactamente lo que hacía cuando escribió el antiguo pacto! ¡Repetimos! Él dio este pacto para llevarnos a Cristo para que seamos justificados por fe (Gálatas 3:24).
- Dios sabía que el antiguo pacto no produciría vida. ¡El antiguo pacto fue escrito
en piedras y no hay vida en una piedra!
- Las Escrituras son claras que el antiguo pacto trajo la muerte (2 Corintios 3:7).
- Como ya hemos señalado, 3,000 personas murieron cuando el antiguo pacto fue
dado (Éxodo 32:28).
- El antiguo pacto no fue diseñado para evitar el pecado, sino para hacernos
reconocer nuestros pecados para que cada boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios (Romanos 3:19).
- De hecho: “La ley se introdujo para que el pecado abundase; mas
cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia” (Romanos 5:20).
- La ley en realidad despierta nuestras pasiones pecaminosas (Romanos 7:5).
- Fue la ley que hizo que Pablo conociera la codicia (Romanos 7:7).
- En realidad, era la ley que empoderó al pecado: “El aguijón de la muerte es
el pecado, y el poder del pecado, la ley” (1 Corintios 15:56).
- Como ya hemos dicho, Dios diseñó al antiguo pacto para que nadie excepto el
Señor Jesús podía guardarlo. Este pacto fue diseñado para hacernos tan desesperados que iríamos a Cristo y que seríamos justificados por fe (Gálatas 3:24).
- Todos nosotros hemos pecado y el antiguo pacto fue diseñado para hacernos
conscientes de nuestra culpa. Santiago advirtió: “Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos” (Santiago 2:10). ¡Nadie ha sido salvado por guardar el antiguo pacto!
- El antiguo pacto era semejante a Agar e Ismael, porque produjo esclavitud y no
libertad (Gálatas 4:21-31).
- ¡Repetimos! La ley, escrita en piedras, era fría y rígida, inflexible y no produjo
vida.
- Como también hemos dicho, Dios no escribió la ley por casualidad; ni se equivocó
al escribirla. La ley hizo precisamente lo que fue diseñado a hacer: “De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno” (Romanos 7:12).
LAS ESCRITURAS SON DISTINTAS AL PACTO
- ¡Recuerde! Nadie pudo tocar el pacto, pero todos tenemos la libertad de tocar las
Escrituras. Necesitamos ser constantemente recordados que solamente Dios decide quién será salvo y quién estará perdido.
- Como sabemos, el pueblo de Dios debería haber tenido contacto con la Palabra de
Dios porque es una lámpara para nuestros pies y una lumbrera para nuestro camino (Salmo 119:105).
- Como ya hemos dicho, la Escrituras deberían ser leídas públicamente cada siete
años durante la fiesta de tabernáculos (Deuteronomio 31:10-12).
- Aun a los niños se les debería enseñar las Escrituras: “los hijos de ellos que
no supieron, oigan, y aprendan a temer a Jehová vuestro Dios todos los días que viviereis sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para tomar posesión de ella” (Deuteronomio 31:13).
- Las Escrituras estaban constantemente disponibles al público: “Y el día que
pases el Jordán a la tierra que Jehová tu Dios te da, levantarás piedras grandes, y las revocarás con cal; y escribirás en ellas todas las palabras de esta ley, cuando hayas pasado para entrar en la tierra que Jehová tu Dios te da, tierra que fluye leche y miel, como Jehová el Dios de tus Padres te ha dicho” (Deuteronomio 27:2 y 3).
- El judío devoto recita la oración que sigue dos veces cada día. Se llama “la
Shema” porque la primera palabra de la oración es la palabra hebrea Shema que quiere decir “oye” “Oye, Israel; Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tú Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón” (Deuteronomio 6:4-9).
LA NECESIDAD DE UN NUEVO PACTO
¡Repetimos! El antiguo pacto, escrito en piedras, trajo la muerte (2 Corintios 3:7). Pero Dios no solamente quiere que tengamos vida, sino que tengamos vida en abundancia (Juan 10:10). ¡Por eso, Dios nos dio un nuevo pacto! “Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo. Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen días, dice el Señor, en que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto; No como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos no permanecieron en mi pacto, y yo me desentendí de ellos, dice el Señor. Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor; Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; Y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo; y ninguno enseñará a su prójimo ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; porque me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos. Porque seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades. Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer” (Hebreos 8:7-13).
Note, por favor:
- Dios encontró algo malo con su primero pacto y escribió un nuevo.
- Dios prometió que el nuevo pacto no sería como el antiguo pacto (Jeremías
31:32; Hebreos 8:9).
- El antiguo pacto fue escrito en piedras y fue puesto en un cajón que no podía ser
tocado.
- El nuevo pacto tampoco podía ser tocado porque fue escrito en las mentes y los
corazones de los creyentes (Jeremías 31:33; Hebreos 8:10; 2 Corintios 3:3).
- Es obvio que Dios no quiere que cambiemos sus pactos. ¡Solamente Dios puede determinar quién tiene una relación correcta con él!
- Como Ismael, el antiguo pacto fue una fuente constante de controversia (Génesis
16:12).
- Pero los hambres no podían discutir sobre el nuevo pacto porque fue escrito
donde nadie excepto Dios podía leerlo. El nuevo pacto fue escrito en “las mentes y en los corazones” de los creyentes.
- Ya que el nuevo pacto está dentro de nosotros, nuestros cuerpos llegan a ser
templos del Espíritu Santo (1 Corintios 6:19).
- Esto significa que la adoración verdadera ya no está limitada a localidades
específicas tal como el tabernáculo y el templo, sino la adoración verdadera es en espíritu y en verdad (Juan 4:23)
- ¡El antiguo pacto fue “dado” y después “enseñado”!
- ¡El nuevo pacto fue “enseñado” y después “dado”!
- El nuevo pacto solamente llega a ser realidad en las mentes y en los corazones de
las personas que ya han sido enseñadas. Desde el menor hasta el mayor ya conocen al Señor (Jeremías 31:34; Hebreos 8:11).
- El antiguo pacto fue ministrado por un sumo sacerdote sin misericordia, pero el
Señor Jesús es el sacerdote del nuevo pacto y él es un sumo sacerdote “misericordioso y fiel” (Hebreos 2:17).
- Los sacerdotes del antiguo pacto hicieron muchas ofrendas, pero con un solo
sacrificio, el Señor Jesús hace perfectos para siempre a los santificados (Hebreos 10:14).
- Los sacerdotes del antiguo pacto murieron y tuvieron que ser reemplazados, pero
el Señor Jesús es un sacerdote que vive para siempre para interceder por nosotros (Hebreos 7:25).
- El sumo sacerdote bajo el antiguo pacto ministraba en un templo hecho por
hombres.
- El sumo sacerdote del nuevo pacto es “ministro del santuario, y de aquel
verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre" (Hebreos 8:2).
- El sacerdocio del nuevo pacto es según el orden de Melquisedec, y por eso es
superior al sacerdocio de Leví (Hebreos 8:6).
- El antiguo pacto es semejante a Agar e Ismael y representa esclavitud. El nuevo
pacto es semejante a Sara e Isaac y representa libertad (Gálatas 4:21-31).
EL NUEVO NACIMIENTO Y LA NUEVA CREACIÓN
- ¡No es una opción! ¡Nadie puede ver el reino de Dios sin haber “nacido de nuevo”!
- “Nacer de nuevo” resulta en una “nueva criatura” “Si alguno está en Cristo, nueva criatura es” (2 Corintios 5:17).
- Siendo “Nacido de nuevo” y llegando a ser una “nueva criatura” son el resultado del “nuevo pacto”.
- La primera mención de la creación de vida en las Escrituras involucró las semillas. Cuando Dios creó vida, también creó semillas para perpetuar esa vida.
- Entonces en el tercer día Dios creó plantas y árboles con semilla (Génesis 1:11).
- Cada semilla se reproduce según su género (Génesis 1:12).
- El Señor Jesús sabía esto y recordó a Nicodemo que: “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es” (Juan 3:6). ¡La vida “espiritual” solamente puede venir de una semilla “espiritual”!
- Nuestro padre físico plantó simiente física en el útero físico de nuestra madre terrenal. De esta manera recibimos vida física. De esta simiente física, recibimos la “imagen” física o la “semejanza” de nuestro padre terrenal. Este “código” físico provee identificación positiva de qué familia hemos venido. ¡Los casos de paternidad pueden ser resueltos por el ADN del niño!
- Por supuesto, las cosas que vemos, como nuestros cuerpos terrenales, son solamente temporales (2 Corintios 4:18). En Adán, todos mueren (1 Corintios 15:22). “La carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios” (1 Corintios 15:50).
- Consecuentemente, necesitamos un “cuerpo eterno” para heredar un “reino eterno”. Esta “vida eterna” viene de simiente espiritual y permanece para siempre “siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 Pedro 1:23).
- Cuando “nacemos de nuevo”, Dios escribe sus leyes en nuestras mentes y en nuestros corazones y este nuevo código o pacto produce una nueva “imagen” o “semejanza”.
- Por eso, el Señor Jesús fue llamado el “postrer Adán” porque su simiente produce un genio o una familia totalmente distinta (1 Corintios 15:45). Mientras su simiente queda en nosotros, somos personas del nuevo pacto y nuestras vidas son diferentes (1 Juan 3:9).
- Las implicaciones de este nuevo pacto con respecto a la unidad cristiana son de gran alcance y profundas. La hermandad se base en la paternidad. La
fraternidad se base en la paternidad. No somos hermanos porque estamos de acuerdo con respeto a los mandamientos escritos en piedras o las Escrituras escritas con pluma y tinta, sino porque tenemos el mismo Padre. Esta es la razón por qué el Señor Jesús no está avergonzado de llamarnos hermanos. ¡Recuerde! “Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos” (Hebreos 2:11). Somos totalmente inferiores al Señor Jesús, pero Dios es nuestro Padre. El Señor Jesús no se avergüenza de llamarnos sus hermanos.
- ¡El hecho de que los pactos están fuera de nuestro control nos recuerda que Dios puede determinar quién está salvo y quién está perdido!
ISMAEL E ISAAC
Porque Ismael e Isaac tenían el mismo padre terrenal, es muy posible que eran semejantes en su apariencia. Pero eran muy diferentes. De hecho, eran “radicalmente” diferentes. La palabra “radical” se deriva de la palabra latín radix que quiere decir “raíz”. Pueda que estos hermanos se parecían, pero por la misma raíz de su existencia, eran totalmente distintos. Ismael nació según la carne, pero Isaac nació según el Espíritu (Gálatas 4:29).
Por supuesto, su naturaleza básica fue revelada por su comportamiento. Ismael e Isaac se comportaban en una manera diferente. El nombre “Ismael” quiere decir “Dios oye”. Fue dado ese nombre porque el Señor oyó la aflicción de su madre (Génesis 16:11). Hay también otra razón por qué su nombre es apropiado. Es porque estaba constantemente reclamando y quejándose de su hermano Isaac. Por eso, las Escrituras dicen de Ismael: “Y él será hombre fiero, su mano será contra todos, y la mano de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará” (Génesis 16:12). El Ismael hostil estaría constantemente involucrado en controversia. Hasta que naciera Isaac, esperaría heredar todos los bienes de su padre. Pero cuando Isaac nació, Abraham dejó todo a él. ¡Las Escrituras son explícitas!; “Y Abraham dio todo cuanto tenía a Isaac” (Génesis 25:5). Así que el que nació naturalmente perseguía al que nació por el poder del Espíritu (Gálatas 4:29).
El nombre “Isaac” quiere decir “risa”. Mientras Ismael era hostil, Isaac se reía. Isaac no era como un “asno fiero” con la mano de todos contra él. El Isaac que se reía y que estaba feliz, no nació naturalmente. Su madre estaba “fuera del tiempo de la edad” y fue “estéril”. Si no hubiera habido un milagro de Dios, Isaac nunca hubiera nacido. Recuerde que esos dos hombres y sus madres representan el antiguo pacto y el nuevo pacto.
Cuando llegamos a ser personas del nuevo pacto, nuestro comportamiento es tan radicalmente diferente que somos semejantes a cartas vivas, proclamando las buenas nuevas de Dios. Pablo lo dijo así: “Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres; siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón. Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios; no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar
algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto , no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica” (2 Corintios 3:2-6).
MIRANDO EN EL ESPEJO
“Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Corintios 3:18).
- Necesitamos examinarnos para ver si estamos en la fe (2 Corintios 13:5).
- ¡Un niño saludable sigue creciendo!
- ¡Si verdaderamente hemos nacido de nuevo, debemos ver constantemente un
“cambio” positivo en nuestras vidas!
- La palabra en el texto traducida “cambio” es metamorfosis. Esto describe el
cambio de una oruga a una mariposa.
- La gloria del antiguo pacto estaba desvaneciendo. Se afirma esto por lo menos 3
veces en este pasaje (2 Corintios 3:7, 11, 13).
- Pero la gloria del nuevo pacto no se desvanece: “Porque si lo que perece tuvo
gloria, mucho más glorioso será lo que permanece” (2 Corintios 3:11).
- Mientras la gloria del antiguo pacto desvanece y llega a ser más y más oscura, la
gloria del nuevo pacto brilla más y más.
- ¡ESTO ES LO QUE DEBEMOS VER CUANDO NOS MIRAMOS EN EL ESPEJO!
- ¡CUANDO NOS MIRAMOS EN EL ESPEJO, DEBEMOS VER LA GLORIA DEL
SEÑOR!
- ¡LA GLORIA DEL SEÑOR NOS TRANSFORMA PARA QUE TODOS LOS DÍAS
LLEGAMOS A SER UN POCO MÁS COMO EL SEÑOR JESÚS!
- AUN EL HOMBRE QUE COMETIÓ FORNICACIÓN CON LA MUJER DE SU
PADRE SE HABÍA ARREPENTIDO Y ESTABA SIENDO TRANSFORMADO (2 CORINTIOS 2:5-11).
- TAMBIÉN ¡TODOS LOS DÍAS NOSOTROS ESTAMOS SIENDO TRANS-
FORMADOS EN LA IMAGEN DEL SEÑOR JESÚS DE UN GRADO DE GLORIA A OTRA!
- ¡ESTA GLORIA VIENE DEL SEÑOR QUE ES EL ESPÍRITU!
- EL NUEVO PACTO INVOLUCRA A DIOS PONIENDO SUS LEYES EN
NUESTRAS MENTES Y EN NUESTROS CORAZONES Y PROPORCIO- NÁNDONOS UNA RELACIÓN CORRECTA CON EL SEÑOR JESÚS.
- ¡ESTA RELACIÓN CORRECTA CON EL SEÑOR JESÚS ES EL ÚNICO
FUNDAMENTO PARA LA UNIDAD CRISTIANA!
“PORQUE NADIE PUEDE PONER OTRO FUNDAMENTO QUE EL QUE ESTÁ
PUESTO, EL CUAL ES JESUCRISTO!” (1 CORINTIOS 3:11).
“EN ESTO CONOCERÁN TODOS QUE SOIS MIS DISCÍPULOS, SI
TUVIEREIS AMOR LOS UNOS CON LOS OTROS” (JUAN 13:35).
“Y AL QUE SABE HACER LO BUENO, Y NO LO HACE, LE ES PECADO”
(SANTIAGO 4:17).