LA SEMILLA
LA SEMILLA
Una semilla es a la vez sencilla y compleja. Es tan sencilla que puede ser sembrada por hombres primitivos o niños tiernos. Aun los animales y las aves pueden sembrar una semilla por casualidad y crecerá. Al mismo tiempo una semilla es tan compleja que nunca podrá ser entendida completamente por el hombre mortal. El científico puede disecar y examinar una semilla sin descubrir el germen de la vida. Aun el microscopio más poderoso no puede detectar dentro de esa semilla la dulzura de un melón, la hermosura de una flor, o la resistencia de un árbol gigante y alto. Sin embargo, un experimento hecho por cualquiera puede revelar el secreto de la semilla: ¡Simplemente siémbrela!
Una vez sembrada, los elementos corrosivos de la tierra empiezan a desgastar el exterior de la semilla. Parece que su destino es ser destruida. No obstante, en vez de volver a ser polvo, algo nuevo y maravilloso sucede. De la corrupción y descomposición nace el milagro de la vida. Increiblemente, la semilla en realidad crece bien en la corrupción. Un pescado muerto, por ejemplo, enterrado con una semilla la proveerá con energía y vitalidad. La manifestación de nueva vida brotará por la corteza de la tierra y girará hacia el sol. Otra vez se encuentra una paradoja. Lo que destruye la materia sin vida es esencial para propagar la vida. El sol y el agua, por ejemplo, que causará que una planta viva crezca, descompondrá y destruirá una planta muerta.
Es a la vez interesante y significante notar que la primera referencia a la vida creada que se encuentra en la Biblia está asociada con la semilla.
“Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté el él, sobre la tierra. Y fue así. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana el día tercero.” (Génesis 1:11-13)
Dios creó las hierbas y las plantas con la capacidad de reproducirse. Las primeras plantas vivas fueron creadas por Dios, y de allí en adelante brotaron de la semilla producida por esas plantas vivas. Hoy en diá la tierra está llena de hierbas.
FRUITIFICAD Y MULTIPLICAOS
No solo las hierbas y las plantas tuvieron que reproducirse, también Dios ordenó que los animales, los peces, y las aves llenaran la tierra y el mar. “Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra.” (Génesis 1:22) Dios habló estas palabras en el quinto día de la creación. Hoy en día la tierra y el mar están llenos de criaturas vivas.
En el sexto día Dios creó a Adán y Eva. Su primer mandamiento a ellos también tuvo que ver con la reproducción. “Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.” (Génesis 1:28) Hoy en día la tierra está llena de seres humanos.
¡Por favor, recuerde que toda cosa viva se reproduce por medio de la semilla!
EL MEDIO AMBIENTE
Las cosas vivas necesitan un medio ambiente para sobrevivir y alimentación para funcionar y crecer. Por eso Dios creó un sistema ecológico que es capaz de sostener vida. La complejidad de este sistema está más allá de la comprensión de la mente finita. Múltiples millones de formas de vida interactuan con unidad singular. Vivimos en un universo, no en un “multiverso”. El hombre no
solo necesitaba el oxígeno para respirar, sino también necesitaba alimentos. Por eso, Dios instruyó a Adán y Eva a que comieran plantas verdes y el fruto de los árboles. (v. 29) Las bestias y las aves también comían las hierbas verdes. (v. 30) No obstante, no se terminaría la comida, porque esas plantas y hierbas verdes continuamente se reproducían. Así que la semilla viva fue usada por Dios para proveer una fuente perennal de alimentación. Mientras el poder de dar el milagro de vida pertenecía a Dios, el hombre también tuvo que asumir el cuidado de la creación. Dios puso a Adán en el huerto “para que lo labrara y lo guardase”. (Génesis 2:15)
SEGÚN SU GÉNERO
Para Adán fue fácil observar la relación entre la semilla que él sembró y la planta que ella produjo. La semilla de manzanas produjo manzanos. La semilla de peras produjo perales, etc. Toda semilla se reprodujo según su género. Jesús recordó a Nicodemo esta verdad cuando le enseñaba acerca del Reino de Dios. “Lo que es nacido de la carne, carne es; lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.” (Juan 3:6) La vida espiritual no brota de una semilla carnal. Toda semilla se reproduce según su género. Por eso es necesario “nacer de nuevo” por la semilla espiritual para tener vida espiritual. El Reino de Dios es un reino espiritual y solo los con vida espiritual pueden entrar en él. Los cristianos son renacidos, “no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre.” (1 Pedro 1:23)
Diré más acerca del nuevo nacimiento más adelante en este estudio.
LA SIMIENTE DE LA MUJER
El pecado de Adán y Eva introdujo una maldición. Esta maldición afectó toda la creación. Todas la cosas vivas son afectadas por ella. Antes de que el pecado entrara al mundo, no había sangre derramada. Aun los animales comían hierbas. El pecado cambió el paraíso de Dios en una selva gruñadora donde ninguna criatura podía estar completamente salvo y seguro. No obstante, había una promesa que algún día los efectos viles del pecado serían quitados. Esta promesa fue dada en palabras que Adán y Eva ya entendían muy bien. La “promesa” iba a ser una semilla. “Y Jehová dijo a la serpiente: por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.” (Génesis 3:14-15)
Esta profecía extraordinaria fue distinta de lo que Adán y Eva conocían. Su semilla iba a herir, o quebrantar la cabeza de la serpiente. La “simiente” o “semilla” que produjo
la vida humana vino del hombre. Entonces, ¿en qué manera sería vencida la serpiente por “su semilla”? Ahora sabemos que esta terminología poco común hizo referencia al nacimiento virginal de Jesús. Jesús tenía una madre terrenal, pero no un padre terrenal. De hecho, Él no vino de una semilla terrenal como los demás de nosotros.
CAÍN Y ABEL
Los recuerdos del paraíso y las consecuencias de su pecado deben haber sido inolvidables para Adán y Eva. Cada espina y cada dolor fueron como recordatorios no escritos de como pudieran haber sido las cosas.
Entonces las Escrituras constan que Adán tuvo relaciones sexuales con Eva y ella concibió. (Génesis 4:1) Caín nació primero y después nació su hermano Abel. El dolor del parto debe de haber sido mezclado con la alegría por el pensamiento dichoso que la simiente de la mujer triunfaría sobre la serpiente. Quizás la victoria viniera pronto. Quizás Caín o Abel trajera esa victoria.
Estos muchachos deben de haber estado con los ojos muy abiertos por el asombro cuando escucharon las historias de Edén. Sus corazones deben de haber latido rápidamente de emoción al contemplar el quebrantamiento de la cabeza del malvado.
Abel fue pastor, y Caín fue labrador de la tierra. Los dos trajeron ofrendas al Señor, pero Dios miró a Abel y su ofrenda con agrado, pero no miró a Caín y su ofrenda con agrado. Ahora sabemos que la diferencia fue la “fe”. “Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín.” (Hebreos 11:4) La batalla con el pecado es espiritual, no físico. Por consecuencia, las armas que traen la victoria no son materiales.
Caín no entendió la guerra espiritual, y mató a su hermano piadoso. Las Escrituras nos hacen recordar que debemos amarnos los unos a los otros y que no debemos ser como Caín. (I Juan 3:11,12)
DOS GENEALOGÍAS
Después de la muerte de Abel, Dios dio a Adán y Eva otra “semilla” para tomar el lugar de Abel. Este hijo se llamaba Set (Génesis 4:25) En Génesis capítulos 4 y 5 se encuentran dos genealogías. Primero, la genealogía de Caín, y segundo, la genealogía de Set.
La genealogía de Caín estaba ligada a las cosas del mundo. Caín construyó la primera ciudad, y de sus descendientes vinieron lo primeros músicos, y los primeros artífices de metales. De la séptima generación de su árbol genealógico nació Lamec. Lamec fue el primer hombre que tuvo más de una mujer. También, él compuso una canción, jactándose de haber matado a un hombre que le había herido. Quizás fuera el hombre más perverso de toda la tierra en esa época.
La genealogía de Set fue notable porque los hombres invocaron el nombre de Jehová. (Génesis 4:26) Ninguna invención ni hazaña mundana son mencionadas en asociación con esta familia. La séptima generación de la familia de Set produjo Enoc. Él fue el hombre más piadoso sobre la tierra en esa época. Se fue directamente al Cielo. Hebreos 11:5 nos hace recordar que por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte.
EL DILUVIO ELIMINÓ LA SEMILLA DE CAÍN
Las Escrituras enseñan que los hijos de Dios “tomaron para sí mujeres” (Génesis 6:2) Siendo que los ángeles no se casan (Mateo 22:30) esto probablemente significa que los hombres de la familia piadosa de Set se casaron con mujeres de la famila impía de Caín. De todos modos, todo designio de los pensamientos del corazón de los hombres era de continuo solamente el mal, la tierra estaba llena de violencia, y Dios decidió destruir a toda criatura viva.
Sin embargo, Noé halló gracia ante los ojos de Jehová y Dios lo usó para preservar semilla sobre la tierra. Noé descendió de la familia de Set. La “Semilla” o “Mesías”, esperado por tanto tiempo, vendría por medio de esta familia porque todos los descendientes de Caín fueron destruidos. En vez de crear de nuevo las criaturas vivas, Dios mandó a Noé que construya un arca para preservar la semilla viva. La profundidad de las aguas llegó a cubrir todos los montes de la tierra y subieron por lo menos quince codos más alto. (Génesis 7:19,20) Eso significó que el arca pudo pasar por encima de cualquier obstáculo en la tierra sin chocarlo. Las aguas prevalecieron sobre la tierra por muchos meses, haciéndolo imposible que los hombres y bestias fuera del arca sobrevivieran.
La fuente del agua fue doble. Primero, llovió por cuarenta días y cuarenta noches. (Génesis 7:12) La atmósfera de la tierra estaba originalmente tan saturada con agua que no hubo necesidad de las lluvias para sostener vida. (Véase Génesis 1:6-8; 2:5,6.) La segunda fuente de agua fue la del gran abismo. (Génesis 7:11) Ese diluvio extendió por toda la tierra y ha tenido un efecto permanente en la topografía y el clima de la tierra. El diluvio vino en el año 600 de la vida de Noé, en el
segundo mes, a los 17 días del mes. (Génesis 7:11) Una lectura cuidadosa de las Escrituras indica que estaban dentro del arca por un año más diecisiete días.
El décimo capítulo de Génesis se llama la Tabla de las Naciones. Este capítulo de la Biblia relata cómo la tierra fue poblada por la familia de Noé.
LA SEMILLA DE SET TAMBIÉN LLEGÓ A SER CORRUPTA
Jesús hizo recordar a Nicodemo que: “Lo que es nacido de la carne, carne es; lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: os es necesario nacer de nuevo.” (Juan 3:6-7) Es imposible conseguir vida espiritual de una semilla física. Es imposible entrar al Reino de Dios, o aun verlo, sin ayuda divina. Algunas versiones de la Biblia traducen “nacido de nuevo” como “nacido de arriba”. La semilla que viene del cielo es espiritual y por consiguiente produce vida espiritual.
Solo ocho personas fueron salvadas del diluvio. (1 Pedro 3:20). Vinieron de una buena familia, y la tierra fue purgada de todo mal. Esa fue para el hombre la mejor oportunidad desde Edén para salvarse. No obstante, casi inmediatamente el pecado brotó de nuevo. Noé se emborrachó y la conducta de su familia resultó en una maldición sobre Canaán. (Véase Génesis 9:20-27.)
La historia del hombre carnal está registrada por Pablo en Romanos 1:21-25: “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue
entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.”
Fue en este momento que Dios llamó a Abram para proveer una familia para la semilla espiritual que había sido prometida a Adán y Eva.
DIOS LLAMA A ABRAM
Abram vivió en Ur de los caldeos. Este fue un centro bien conocido de educación y erudición. Abram creía en el único Dios verdadero, pero su familia servía a otros dioses. (Véase Josué 24:2.) Dios llamó a Abram a salir de su tierra y de entre su parentela y le dio esta promesa:
“Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.” (Génesis 12:1-3)
- Esta promesa a Abram, relacionada con la palabra “semilla”, fue repetida muchas veces.
- Dios prometió dar la tierra de Canaán a su semilla. (Génesis 12:7)
- Dios prometió hacer su semilla tan numerosa como el polvo de la tierra. (Génesis
- 13:16)
- Dios prometió hacer su semilla tan numerosa como las estrellas de los cielos.
- (Génesis 15:5)
- Antes de recibir la tierra prometida, su semilla estaría en esclavitud por 400 años.
Debido a que la mujer de Abram, Sarai, fue a la vez estéril y de edad avanzada, ellos suponían que nunca tendrían hijos. Consecuentemente, Abram tomó a Agar, sierva de Sarai, como su mujer y ella concibió y dio a luz un hijo que se llamó Ismael. (Génesis 16:15) Abram tenía 86 años en aquel entonces.
Ésta fue una relación carnal. Esta relación según la carne se usa en las Escrituras como una alegoría de la religión carnal. (Gálatas 4:22-31)
La promesa de Dios en cuanto a la semilla de Abram no iba a cumplirse por medio de Ismael.
LA CIRCUNCISIÓN
Cuando Abram tuvo 90 años, Dios le apareció y renovó Su promesa y le dio a Abram el pacto de la circuncisión. Todos los varones de la casa tuvieron que ser circuncidados. (Génesis 17:10-11) En este momento, también les dio a Abram y Sarai nuevos nombres. Abram (padre enaltecido) iba a ser llamado Abraham (padre de una multitud). Sarai (doncella) iba a ser llamada Sara (princesa).
Ya que la promesa de Dios tuvo que ver con su semilla, es apropiado que el pacto de la circuncisión tuvo que ver con el órgano masculino de procreación. La relación sexual de Abraham con su mujer estéril llegaría a simbolizar un pacto espiritual. Hay que recordar que fue significativo también, que cuando el criado de Abraham juró concerniente a su semilla, puso su mano debajo del muslo de su señor. (Génesis 24:2)
ABRAHAM Y SARA
Así como Agar e Ismael son una alegoría de un pacto carnal y la esclavitud, Sara e Isaac son una alegoría de un pacto espiritual y la libertad. (Gálatas 4:22-31) Echemos una mirada más detallada al nacimiento de Isaac. Abraham tuvo hijos antes y después del nacimiento de Isaac. Tuvo 86 años cuando Ismael nació. (Génesis 16:16) Tuvo 100 años cuando Isaac nació. (Génesis 21:5) Después de la muerte de Sara, Abraham tomó por mujer a Cetura y tuvo seis hijos con ella. (Génesis 25:1,2)
Sara quería un hijo, pero no podía tener uno. Las Escrituras lo dice claramente: “Más Sarai era estéril, y no tenía hijo.” (Génesis 11:30) Mientras ella se envejecía, las Escrituras hacen constar que:
punto de vista humana. De veras, es una alegoría hermosa de la conversión y del pacto nuevo. La conversión también es un milagro que no puede ser explicada del punto de vista humana.
DOS PACTOS DE DOS SEMILLAS DISTINTAS (Uno trae disputas y el otro risas)
El pacto antiguo fue como Agar e Ismael. Fue caracterizado por la controversia. El nombre “Ismael” significa “Dios oye”. Un ángel le dio aquel nombre porque Dios oyó la aflicción de su madre. (Génesis 16:11) Pero, hay otra razón, también, que ese nombre era apropiado: El ángel también profetizó: “Y será hombre fiero; su mano será contra todos, y la mano de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará.” (Génesis 16:12) Por todas partes a donde se fuera
Ismael, causaría discordia. Una de las razónes porqué él estaba tan descontento tenía que ver con la pérdida de la herencia de su padre. Durante los primeros catorce años de su vida, Ismael pareció ser el único heredero de la fortuna de Abraham. No obstante, cuando Isaac nació, Abraham le dio a él todo cuanto tenía. (Génesis 25:5) Esto debe haber parecido totalmente injusto a Ismael. Ismael, como el primogénito hijo de Abraham, fue su heredero legal. Sin embargo, el nacimiento milagroso de Isaac transcendió el legalismo. Sin importar cuántas
veces Ismael rogó a Dios a cambiar Su pensar, nuestro Dios soberano aun bendijo a Isaac. La “semilla” prometida no vendría por medio de Ismael, el hijo natural, sino por medio de Isaac el hijo sobrenatural.
El nombre “Isaac” quiere decir “risa”. Mientras Ismael discutía sobre la ley, Isaac se reía. Mientras Ismael estaba amargado y enojado, Isaac estaba alegre y dichoso. Recuerde, estos dos niños y sus madres son alegorías de dos pactos. Uno trae esclavitud, el otro libertad.
Los creyentes en Corinto se reunieron en una casa que estuvo al lado de la sinagoga. (Hechos 18:7) Los dos grupos leyeron la misma Palabra de Dios, oraron al mismo Dios, y cantaron muchos de los mismos Salmos. Ambos grupos tuvieron ancianos y diaconos. Sin embargo, un grupo se caracterizó por discusiones y la ley, y el otro por las risas y la gracia.
LA SALVACIÓN VIENE POR FE
Las Escrituras enseñan que la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. (Hebreos 11:1) Las cosas físicas se ven con ojos físicos. Sin embargo, Dios es Espíritu. Ningún hombre puede ver a Dios con ojos humanos. (Juan 1:18) La fe es la antena que Dios nos proveyó para que podamos percibir el mundo espiritual. Por lo tanto, desde el mismo principio, Dios nos está enseñando acerca de la fe. “Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía. Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella.” (Hebreos 11:3-4) Fue por fe que el Abram pecaminoso fue declarado justo. (Génesis 15:6) También fue por fe que Abraham y Sara engendraron a Isaac.
Las Escrituras dicen esto acerca de Abraham: “Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matrix de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; por lo cual también su fe le fue contada por justicia.” (Romanos 4:19- 22)
Las Escrituras dicen esto acerca de Sara: “Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concibir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. Por lo cual también, de uno, y ése ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar.” (Hebreos 11:11-12)
Las Escrituras dicen esto de Ud. y de mi: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se glorie. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” (Efesios 2:8-10)
EL PLAN TRASCENDENTE DE DIOS
- Caín fue el primogénito hijo de Adán y Eva, pero Abel fue aceptado por su fe. (Hebreos 11:4)
Aun que Caín era el primogénito, no fue permitido formar parte del linage de Cristo.
- Ismael fue el primogénito hijo de Abraham, pero Isaac por su fe llegó a ser el descendiente de Cristo.
- Esaú fue el primogénito hijo de Isaac, pero Dios escogió a Jacob para ser el descendiente de Cristo.
- Rubén fue el primogénito hijo de Jacob, pero Dios escogió a Judá para ser el descendiente de Cristo.
- Zara fue el primogénito gemelo nacido a Judá y Tamar. Su derecho legal fue establecido cuando la partera ató a su mano un hilo de grana, y anunció que “Este salió primero.” (Génesis 38:28) No obstante, Dios escogió a su hermano menor Fares para ser el descendiente de Cristo.
- Es importante acordarse de la soberanía de Dios siempre, pero sobre todo, al estudiar la genealogía de Jesús. Jesús es el cumplimiento de la promesa hecha a Adan y Eva que fue repetida muchas veces en las Escrituras. Él es la “semilla” que quebrantará la cabeza de la serpiente.
- Este plan estaba en la mente de Dios antes de la fundación del mundo. (Romanos 16:25; 1 Corintios 2:7; 1 Pedro 1:20, etc.)
- Dios nos dio semilla para hacer su plan eterno más entendible.
LA GENEALOGÍA DE MATEO
La promesa que Dios dio a Adán y Eva en la huerta de Edén fue repetida muchas veces en las Escrituras. La promesa de la “Semilla” fue dada también a Abraham, Isaac, Jacob, David, etc. Para que estas promesas se cumplieran, Jesús tuvo que ser el descendiente legal de los antepasados a quienes la promesa fue dada. Aunque nació de una virgen, aún Jesús fue el hijo legal y heredero de su padre terrenal cuyo nombre fue José. El Evangelio de Mateo comienza por trazar la descendencia legal de Jesús por la familia de José a Abraham. Cuarentidos nombres están registrados. Están en tres grupos de catorce cada uno, probablemente para que pudieran ser más fácilmente memorizados.
“De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce.” (Mateo 1:17)
Hablando en términos legales, Jesús fue la “Semilla” que Dios había prometido.
LA GENEALOGÍA DE LUCAS
Jesús no solo estaba ligado con la promesa de Dios legalmente, sino biológicamente también. Él fue la “semilla” de David según la carne. (Romanos 1:3) María, la madre de Jesús, descendió de la familia de David.
El Evangelio de Lucas presenta la genealogía de Jesús por María. Él fue el Hijo del hombre y a la vez el Hijo de Dios. La genealogía de Mateo comienza con Abraham
y termina con Jesús. La genealogía de Lucas comienza con Jesús y regresa a Dios. Note el último versículo de esta genealogía:
“. . . hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios.” (Lucas 3:38)
La vida física de Adán vino de Dios y fue transmitida a Set, Enós, etc. hasta Jesús.
ES NECESARIO NACER DE NUEVO
“Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. Respondió Jesús y
le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.” (Juan 3:1-7)
Nicodemo perteneció a un sistema religioso que se corrompía cada vez más. Jesús dijo que ellos habían recorrido el mar y la tierra para hacer un prosélito. Sin embargo, en vez de mejorar su religión, el nuevo convertido fue dos veces más hijo del infierno que los mismos escribas y fariseos que le convirtieron.
“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierrra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros.” (Mateo 23:15)
Nicodemo estuvo también bajo la jurisdicción de Roma. Este también fue un gobierno corrupto. Julio César fue asesinado por miembros de su propio gobierno en 44
A.C. Su hijo, Octaviano, tomó poder y el mundo romano se enredó en una guerra civil. Octaviano fue conocido también como Augusto César. Está mencionado en Lucas 2:1. Él es el gobernante que mandó que todo el mundo pagara tributo. Augusto César murió en el año 14 D.C. y su hijo Tiberio tomó su lugar. Tiberio fue famoso por su crueldad e injusticia y mató a sus amigos íntimos como Germanico y Sejamo para mantenerse en poder. En el año 37 D.C. se enfermó y perdió conocimiento. Fue sofocado en su cama por Calígula quien lo sucedió. Calígula estuvo mentalmente trastornado y fue muerto por una banda de asesinos en el año 41 D.C. Su tío, Claudio, tomó el trono pero fue envenenado por su mujer en el año 54 D.C. Este emperador es mencionado en Hechos
18:2 porque mandó que todos los judíos fueran expulsados de Roma. El siguiente emperador fue Nerón quien ordenó el asesinato de su hermano, su madre, su primera mujer, y también de miles de cristianos. También, tuvo la distinción dudosa de ordenar la ejecución de Pedro y Pablo. Nerón se suicidó el 9 de junio del año 68 D.C.
LO QUE QUEREMOS PONER EN RELIEVE ES QUE TODOS LOS SISTEMAS HUMANOS SON CORRUPTOS. NO IMPORTA SI SON RELIGIOSOS O POLÍTICOS. ¡TODOS LOS SISTEMAS QUE BROTAN DE UNA SEMILLA CARNAL SON SISTEMAS
CARNALES!
No obstante, hay un reino que proviene de una semilla espiritual. ¡NICODEMO TUVO QUE RECIBIR ESA SEMILLA ESPIRITUAL PARA PODER ENTRAR EN ESE REINO ESPIRITUAL!
LA SEMILLA INCORRUPTIBLE
Cuando Jesús explicó el significado de la parábola del sembrador, dijo que esa semilla es la Palabra de Dios. (Lucas 8:11) Pedro fue inspirado a decir lo mismo: “. . . siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Porque: Toda carne es como hierba, y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada.” (1 Pedro 1:23-25)
LA NUEVA CREACIÓN
El Adán carnal creado por Dios en el Huerto del Edén es nuestro padre físico. Su semilla fue pasada a nostros por muchas generaciones. Debido a que fue una semilla física, solo produjo vida física. La vida que recibimos por medio del Adán carnal tiene como destino el sepulcro.
Jesús nos hace capaz de “nacer de nuevo” con una semilla espiritual. Por esta razón, las Escrituras le llaman a Jesús el segundo Adán. Esta semilla espiritual produce vida espiritual y permanece para siempre. Pablo fue inspirado a escribir esto:
“Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivicante. Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. Cual es terrenal, tales también los terrenales; y cual es celestial, tales también los celestiales. Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.” (1 Corintios 15:45-49)
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” (2 Corintios 5:17)
Jesús fue inspirado a escribir:
“Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios. (1 Juan 3:9-10)
NO TODA SEMILLA CRECERÁ Y PRODUCIRÁ FRUTO
Jesús lo dijo así: “El Sembrador salió a sembrar su semilla; y mientras sembraba, una parte cayó junto al camino, y fue hollada, y las aves del cielo la comieron. Otra parte cayó sobre la piedra; y nacida, se secó, porque no tenía humedad. Otra parte cayó entre espinos, y los espinos que nacieron juntamente con ella, la ahogaron. Y otra parte cayó en buena tierra, y nació y llevó fruto a
ciento por uno. Hablando estas cosas, decía a gran voz: El que tiene oídos para oir, oiga. Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Qué significa esta parábola? Y él dijo: A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan. Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios. Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven. Los de sobre la piedra son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raices; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan. La que cayó entre espinos, éstos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto. Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia.” (Lucas 8:515)
¡QUE SEA SU CORAZÓN BUENA TIERRA PARA RECIBIR LA SEMILLA DE DIOS!
LAS DOS IMÁGENES
“Y así como hemos traido la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial” (1 Corintios 15:49).
La palabra griega que se traduce como “imagen” en este versículo es “eikon”. En el español se escribe “icono” y a menudo está asociada con una “imagen” pequeña en la pantalla de una computadora. Hacer “clic” en esa pequeña “imagen” puede abrir programas inmensos. Entonces Jesús se describe como la “imagen” o “icono” del Dios invisible (Colosenses 1:15). Cuando hacemos “clic” en Jesús, vemos la imagen de Dios. En Jesús habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad en un cuerpo (Colosenses 2:9).
El primer pasaje señala que los creyentes tienen una naturaleza doble. Físicamente, llevamos la “imagen” de Adán, mientras espiritualmente, llevamos la “imagen de Jesús”. Por favor, note que en este pasaje, se refiere a Jesús como el “postrer Adán” (1 Corintios 15:45). Así como el primer hombre Adán inició una raza física que lleva su imagen, el postrer Adán inició una raza espiritual que lleva Su imagen.
LA IMAGEN FÍSICA
El primer nacimiento de Ud. resultó cuando una semilla física fue implantada en el útero de su madre terrenal. Cuando el semen de su padre se unió con el óvulo de su madre, una nueva vida empezó. Esta nueva vida resultó de la combinación de 23 cromosomas de la madre y 23 cromosomas del padre. Estas series de cromosomas llevan unos 15,000 genes de cada padre. Los hilos del ADN en esta nueva vida son tan pequeñas que 5 millones pueden pasar por el ojo de una aguja al mismo tiempo. El Sr. Gary Bergel y el doctor C. Everett Koop señalan en su librito que se titula “Cuando Ud. fue formado en secreto” que “los genes, como las letras de un alfabeto divino, deletrean las características únicas del nuevo individuo. El color de los ojos, cabello y piel, los rasgos faciales, tipo de cuerpo, y ciertas calidades de la personalidad y la inteligencia son todos determinados por estos códigos genéticos”.
Nuestros cuerpos terrenales contienen la “imagen” de nuestro padre terrenal. Su ADN es una parte integral de cada célula de nuestro cuerpo terrenal. ¡No importa qué comamos
o cuánto tiempo vivamos, el código genético de nuestro ser físico no cambia! Por supuesto, este cuerpo físico es solamente temporal. Las Escrituras nos hacen recordar que las cosas que vemos son temporales, pero las cosas que no podemos ver son eternas (2 Corintios 4:18). Obviamente, las cosas temporales, como la carne y la sangre, no pueden heredar el reino de Dios que es eterno (1 Corintios 15:50). Nuestra imagen terrenal, como las demás cosas físicas, está destinada a la destrucción.
LA IMAGEN ESPIRITUAL
Pedro hizo recordar a los creyentes que somos “renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 Pedro 1:23). Como Jesús dijo a Nicodemo: Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es” (Juan 3:6). Cada semilla reproduce
según su género (Génesis 1:11). La vida espiritual sólo puede brotar de una semilla espiritual. ¡Esta es la razón que tenemos que nacer de nuevo para recibir vida eterna!
La semilla espiritual, aunque invisible al ojo humano, lleva la “imagen” de nuestro Dios
invisible. Aunque la semilla espiritual no puede ser vista por ojos humanos, aun está viva, activa, y es poderosa. De hecho, la semilla de Jesús que habita en nosotros, literalmente transforma nuestras vidas (I Juan 3:9). El viento sopla de donde quiere (Juan 3:8). No vemos el viento, pero lo podemos oír. Sabemos que el viento sopla porque podemos ver sus efectos. Así es con las personas que son nacidas del Espíritu. La transformación de sus vidas es obvia. Los creyentes son renovados en conocimiento según la “imagen” de nuestro Creador (Colosenses 3:10). De hecho, Dios ha predestinado a los creyentes para que se conformen a la “imagen” de Su Hijo (Romanos 8:29).
Es interesante notar que el “nuevo nacimiento” o la experiencia de la conversión, se describe como Dios escribiendo Sus leyes en nuestras mentes y en nuestros corazones (Hebreos 8:10; 10:16). El “nuevo pacto” pone dentro de nosotros la “imagen” o código genético de Jesús.
Por consiguiente, tal como llevamos la imagen de lo terrenal, tambíén llevaremos la imagen de lo celestial. Puesto que la imagen de lo celestial es espiritual, durará para siempre.
LA IMAGEN DE LO TERRENAL
Anteriormente, citamos al doctor C. Everett Koop que dice que cuando se concibe un bebé, “los genes, como las letras de un alfabeto divino, deletrean las características del nuevo individuo”. La absoluta complejidad de esta “imagen” está más allá de la comprensión humana.
Una planta de tomates y un árbol secuoya resultan de semillas que son aproximadamente el mismo tamaño. La diferencia en como crecen, se determina por el código genético de cada semilla. La planta de tomates llega a ser de un metro de altura. La secuoya crece a casi 100 metros de altura. Así que cuando se concibe un bebé en el útero, todo aspecto del desarrollo físico de ese bebé está determinado por su propio código génetico único desde el primer día. El crecimiento humano está dirigido por un plan, o “imagen” que hemos recibido de Adán. Por favor, considere con oración como Dios nos formó en el útero de nuestra madre. Por cierto, “formidables, maravillosas son tus obras” (Salmo 139:14).
P ¡Qué creamos que el que comenzó en nosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo! (Filipenses 1:6)
LA ALIMENTACIÓN FÍSICA
La vida humana mircroscópica en el útero de la madre debe recibir alimentación para sobrevivir y crecer. Durante aproximadamente nueve meses, esta alimentación proviene de la madre por medio del cordón umbilical. Después de nacer, recibimos alimentación oralmente. Sin la alimentación física, moriremos.
Así que Dios ha puesto el hambre dentro de nosotros para ayudar a asegurar nuestra supervivencia. Más hambre, mayor el esfuerzo que haremos para satisfacer esa hambre. Dado que la comida es esencial para sobrevivir, cuando el pueblo hebreo tenía mucha hambre, estaba muy motivado a buscar algo que comer. Sin embargo, el maná del Cielo que Dios les dio no fue fácil obtener. Por favor, considere: P El maná descendió del cielo y fue recogido fuera del campo. P La distancia del centro del campamiento hasta afuera era aproximadamente 1.6 kms.
(un viaje del día sábado).
P Debido a que había dos o tres millones de personas recogiendo el maná al mismo tiempo, debe haber sido necesario caminar por varios kilómetros para recoger lo suficiente para un día.
P Había sólo un corto período de tiempo para recoger el maná. Apareció cuando el rocío cesó de descender (Éxodo 16:14) y se derretía luego que el sol calentaba (Éxodo 16:21).
P El maná era como escarcha sobre la tierra (Éxodo 16:14) y cada persona tenía que recoger unos dos litros cada día. ¡Eso no fue fácil!
P Tuvieron que recoger el maná cada día porque lo que quedó, crió gusanos y hedió (Éxodo 16:20). Hubo una excepción hecha cada semana para el sábado para que en el sexto día pudieran recoger lo suficiente para dos días y “no se agusanó, ni hedió” (Éxodo 16:24-30).
P Una vez recogido, el maná tuvo que ser lavado, preparado y cocinado. Por supuesto, en el desierto no era fácil obtener agua y leña.
P Aunque el maná venía del cielo como un regalo de Dios, se necesitaba invertir bastante tiempo y energía cada día para poder en efecto “comer” lo que Dios les había provisto.
LA ALIMENTACIÓN ESPIRITUAL
Cuando el Espíritu llevó a Jesús al desierto para que el diablo lo sometiera a la tentación de convertir las piedras en pan, Jesús lo hizo recordar que: “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4). Esta es una cita de Deuteronomio 8:3: “Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de JEHOVÁ vivirá el hombre.” ¡FUE PARA ENSEÑAR QUE EL HOMBRE NO VIVIRÁ SOLAMENTE DE PAN, SINO DE CADA PALABRA QUE SALE DE LA BOCA DE DIOS!
Hay una conexión obvia entre comer el maná y estudiar las Escrituras. ¡Ambos son
esenciales! Así como el Israel físico no podía vivir sin el maná, tampoco puede vivir el Israel espiritual sin la Palabra de Dios. Como los bebés recién nacidos desean la leche, los cristianos deben desear toda palabra que sale de la boca de Dios (1 Pedro 2:2). Así como el Israel físico marchitaría y moriría por falta del maná, los cristianos se marchitarían y morirían sin la alimentación diaria de la Palabra de Dios.
Los nobles de Berea dieron un buen ejemplo para todos los creyentes cuando escudriñaron las Escrituras cada día (Hechos 17:11). Así como los hebreos pasaron varias horas cada día recogiendo y preparando el maná para sobrevivir y crecer, los de Berea pasaron varias horas cada día para sobrevivir y crecer en las Escrituras. Imagínese, si puede, como sería estudiar las Escrituras en Berea hace 2000 años. Debido a que en aquel entonces las impresoras no serían inventadas por unos 1000 años, copias de las Escrituras eran a la vez muy escasas y costosas. Las sinagogas locales usualmente tenían algunos libros de la Biblia hebrea, pero no eran fácilmente accesibles. Los nobles de Berea, como los hebreos antiguos, tuvieron que dejar sus hogares y caminar a algún sitio para encontrar alimentación. Sin duda, las Escrituras en Berea estaban guardados bajo llave en el “arca sagrada” de la sinagoga local. Debido a que no habría Biblias para todos, obviamente algunas personas tendrían que esperar su turno. Siendo que no hubo ni capítulos ni versículos en la Biblia en aquel entonces, no fue fácil encontrar y verificar las enseñanzas de Pablo, ¡pero a pesar de todos los inconvenientes, lo hicieron! Las Escrituras son explícitas: “Y estos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (Hechos 17:11).
Hay muchas personas en el mundo igual como los hebreos antiguos, que pasan gran parte del día simplemente tratando de sobrevivir. Sin dinero, la comida rápida, y los hornos de mircroondas, están resignados a una vida de privación y hambre. Sin embargo, muchas veces estas personas son las que tienen más hambre por las enseñanzas bíblicas. Un misionero de África comparó sus estudiantes de ahí con sus estudiantes de los Estados Unidos de América al señalar que en África caminarían muchos kilómetros para escuchar enseñanzas bíblicas. Esos estudiantes ansiosos
buscarían los asientos de la primera fila, gozosamente quedándose allí por varias horas. Siempre tenían hambre por más alimentación espiritual. Por contraste, en los EUA aun los estudiantes de un instituto bíblico llegaron al campus por automóvil, y se sentaron atrás en la última fila con los hombros caídos y preguntaron: “¿Hay que saber esto para el examen?”.
Por favor, piense otra vez en estas palabras inspiradas: “Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las distracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para la salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor” (1 Pedro 2:1-3).
Jesús lo dijo en esta manera: “Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre” (Juan 6:27).
EL TESORO VERDADERO
Casi todos nosotros estamos intrigados por relatos de tesoros. Jesús habló de un tesoro para enseñarnos la importancia de Su reino eterno. Él dijo: “ . . . el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo
esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo (Mateo 13:44).
¡Note! Este tesoro escondido es semejante al reino del Cielo. Dado que es espiritual, el hombre tiene que “nacer de nuevo” para verlo (Juan 3:3-5). Siendo que este tesoro eterno involucra el “nuevo nacimiento”, nos trae otra vez al tema de la semilla espiritual y la imagen espiritual. Actualmente, este “tesoro” está en vasos de barro (2 Corintios 4:7) y toda la creación física gime y está con dolores de parto, esperando la liberación (Romanos 8:22). Siendo que los creyentes ven lo que es invisible a otros, estamos dispuestos a hacer cualquier sacrificio necesario para heredar el tesoro eterno que Dios ha reservado en el Cielo para nosotros. Las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse (Romanos 8:18).
El mundo no es nuestro hogar. Nuestra ciudadanía está en el Cielo (Filipenses 3:20). Somos solamente extranjeros y peregrinos aquí (1 Pedro 2:11). Cuando oramos, ofrendamos, o ayunamos, no lo hacemos por ganancia terrenal, sino por los tesoros eternos. Cuando hacemos nuestros actos de justicia en secreto, se nos promete que nuestro Padre celestial nos recompensará en público (Mateo 6:1-24). Tal optimismo no es una opción. Esto es algo que TENEMOS QUE CREER. Note: “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” (Hebreos 11:6).
“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar” (Hebreos 12:1-3).
“No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino. Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Lucas 12:32-34).
¡RECUERDE! LA IMAGEN DE JESÚS, DENTRO DE USTED, ES SU ENTRADA AL TESORO ETERNO!
Boyce Mouton Estados Unidos de América Teléfono: bmouton@joplin.com
LAS BENDICIONES DE LA OBEDIENCIA
“Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis” (Juan 13:17).
¡Nótese que Jesús relacionó “saber” y “hacer” con la “bienaventuranza” de Dios!
¡SI QUISIÉRAMOS SER BENDECIDOS, HAY ALGUNAS COSAS QUE TENEMOS QUE HACER!
El SeZor Jesús pronunció estas palabras la noche antes de su crucifixión. Las dijo a sus discípulos en el aposento alto. En ese momento no se sintieron bendecidos. De hecho, estaban muy desdichados. Hubo una disputa entre ellos sobre quién de ellos sería el mayor (Lucas 22:24-27). En ese momento el SeZor Jesús empezó a “hacer” algo. Echó agua en un lebrillo y comenzó a lavar los pies de los discípulos (Juan 13:2-17). El SeZor Jesús fue bendecido por lo que hizo, y quería que sus discípulos sean bendecidos en la misma manera. En el mundo, los mayores “se sientan” y otros “sirven”. Es todo lo contrario en la iglesia. En la iglesia los mayores son los que sirven. El SeZor Jesús es nuestro ejemplo. Él fue el mayor y estaba entre nosotros como uno que servía. Si nosotros los discípulos quisiéramos ser bendecidos, tendríamos que llegar a ser siervos. Es importante recordar que debemos tener la “mente” de Cristo. Debemos pensar como él pensaba y actuar como él actuaba. En cuanto a esto, tenemos que recordar que el SeZor Jesús mismo aprendió la “obediencia” (Hebreos 5:8). Él no se quedó pasivo en el cielo, sino vino al mundo y llegó a estar activamente involucrado en “hacer” la voluntad de Dios. Al hacer esto, se hizo “obediente” hasta la muerte, y muerte de cruz (Filipenses 2:8). Si el SeZor Jesús fue “obediente”, nosotros también deberíamos ser “obedientes”.
La idea de que la gente obediente es bendecida no es nada nuevo, es un tema central de la Biblia. Adán y Eva fueron bendecidos cuando obedecieron a Dios, y maldecidos cuando le desobedecieron. Moisés prometió bendiciones para los que obedecieron a Dios y maldiciones para los que le desobedecieron (Deuteronomio 28). Él SeZor Jesús también prometió bendiciones para los que hacen la voluntad de Dios. Él dijo que no todo el que le dice SeZor, SeZor, entrará en el reino de los cielos, sino el que “hace” la voluntad de su Padre que está en los cielos. Dijo que los que obedecen a Dios son como un hombre que edificó su casa sobre la roca, y los que desobedecen a Dios son como un hombre que edificó su casa sobre la arena (Mateo 7:24-27). Algún día seremos juzgados por lo que “hemos hecho” (Mateo 25:31-46; 2 Corintios 5:10; Apocalipsis 20:12, etc.).
¡HE AQUÍ EL DILEMA!
Ya sabemos que la salvación es por gracia, por medio de la fe, y no por obras.
P “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros,
pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios
2:8-9).
TENEMOS QUE HACER SI QUEREMOS RECIBIR LAS BENDICIONES DE DIOS!
UNA LECCIÓN DE CAÍN Y ABEL
La historia bien conocida de Caín y Abel puede ayudarnos a comprender la diferencia entre “obras muertas” y “obras de fe”. Los dos, Caín y Abel, “hicieron” algo, pero sólo Abel fue bendecido. (Vea Génesis 4:1-16.) Estoy seguro que Ud. se acuerda de esta historia. Caín le ofreció a Dios algunos de los frutos de la tierra y Abel le trajo a Dios los primogénitos más gordos de su rebaZo. Como ya sabe, Dios miró con agrado a Abel y su ofrenda, pero no miró con agrado a Caín y la ofrenda suya. ¿Qué fue la diferencia? ¡La diferencia entre las dos ofrendas fue la FE! “Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, . . .” (Hebreos 11:4).
Caín era un trabajador concienzudo, y a primera vista, parece que hacía precisamente lo que Dios quería que haga. Cuando Adán pecó, Dios dijo: “. . . maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás” (Génesis 3:17-19). En este pasaje Dios no dijo nada con respecto al pastorear ovejas, solamente mencionó el cultivar la tierra, y Caín fue un agricultor que cultivaba la tierra.
Como ya hemos dicho, la diferencia entre estos dos hermanos y sus ofrendas nos está revelada en el libro de Hebreos: “Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella” (Hebreos 11:4). Es obvio que Abel trajo su ofrenda por fe y su hermano, no.
OBRAS MUERTAS U OBRAS DE FE
Entonces, hay una diferencia entre “obras muertas” (Hebreos 6:1; 9:14) y la “obra de fe” (1 Tesalonicenses 1:3; 2 Tesalonicenses 1:11). Duramente trabajó Caín, pero no fue bendecido. Ganó la vida por el sudor de su rostro pero no fue bendecido. Trajo una ofrenda al SeZor, pero no recibió ninguna bendición. Por contraste, Abel trajo su ofrenda “por la fe”. “Por la fe” Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio y “por la fe” alcanzó testimonio de que era justo.
La parte más importante de la historia es que “por la fe” Dios consideró que Abel era un hombre justo. ¡Por supuesto, Abel no fue justo! ¡Nadie lo es! “No hay justo, ni aun uno” (Romanos 3:10). Cuidadosamente, las Escrituras seZalan que aunque no era justo, por la fe “alcanzó testimonio” de que era un hombre justo. Esto nos ayuda a comprender qué es la salvación. Abraham tampoco fue justo, pero su fe en Jehová le fue contado por justicia (Génesis 15:6). Es emocionante darnos cuenta que aunque somos impíos y pecadores, nosotros tambíén podemos ser declarados justos por Dios.
Sin embargo, nuestra justificación por la fe no puede ser separada de lo que hacemos. Aunque Abel fue justificado por la fe, también trajo una ofrenda al SeZor. Así mismo, Abraham no fue
solamente bendecido por lo que creyó, sino que fue bendecido por lo que hizo. Por favor considere lo siguiente:
La fe de Abraham
P “Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa. Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará. Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia. Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia” (Génesis 15:3-6).
Las obras de Abraham
“¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? ¿No fue justificado por las obras Abraham nuestro padre, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿No ves que la fe actuó juntamente con sus obras, y que la fe se perfeccionó por las obras? Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios” (Santiago 2:20-23).
Note que la fe de Abraham vino primero y que fue su fe que hizo sus obras aceptables a Dios.
EL CAPÍTULO DE LA FE
1 Corintios 13 es conocido como “el capítulo del amor”. 1 Corintios 15 es conocido como “el capítulo de la resurrección”. Hebreos 11 es conocido como “el capítulo de la fe” de la Biblia. Note cuantas veces en este capítulo que el pueblo de Dios manifestó su fe por lo que hizo. P Por la fe Noé construyó un arca (Hebreos 11:7). P Por la fe Abraham salió al lugar que había de recibir como herencia (Hebreos
11:8). P Por la fe bendijo Isaac a Jacob y a Esaú (Hebreos 11:20). P Por la fe Jacob bendijo a los hijos de José (Hebreos 11:21). P Por la fe José dio mandamiento acerca de sus huesos (Hebreos 11:22). P Por la fe los padres de Moisés lo escondieron por tres meses (Hebreos 11:23). P Por la fe Moisés rehusó llamarse el hijo de la hija del Faraón (Hebreos 11:24).
Jesús no fue simplemente un hombre de fe, sino también era un hombre de
acción.
P Como ya hemos seZalado, el SeZor Jesús no se quedó en los cielos, sino se
humilló, vino a la tierra, y se hizo siervo. Mientras servía en la tierra, se hizo
obediente hasta la muerte, y muerte de cruz (Filipenses 2:5-11).
P Pedro seZaló que el SeZor Jesús anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo (Hechos 10:38).
P El SeZor Jesús estuvo tan ocupado que a veces no tuvo tiempo libre para comer (Marcos 3:20).
P El SeZor Jesús se cansó tanto que durmió durante una tempestad en una barca que se anegaba en las olas del mar (Marcos 4:37-41).
P El SeZor Jesús dijo: “Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra” (Juan 4:34).
P Aunque el SeZor Jesús era el Hijo de Dios, “por lo que padeció aprendió la obediencia” (Hebreos 5:8).
P El SeZor Jesús no solo “hizo” cosas en la tierra, aún ahora está “haciendo”cosas. Por favor considere esto: “Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto. Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar; mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable; por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (Hebreos 7:22-25).
P Si usted quiere ser como el SeZor Jesús, tendrá que expresar su fe con acciones.
LA IMPORTANCIA DE LA OBEDIENCIA Y EL MOMENTO PRECISO
P Dios envió ángeles para salvar a Lot justo en el momento preciso. Un poco más tarde y Lot hubiera sido destruido junto con las ciudades de Sodoma y Gomorra (Génesis 19:1-17).
P Dios envió un ángel para ayudar a Agar e Ismael justo en el momento preciso. Un poco más tarde y hubieran muerto por falta de agua (Génesis 21:14-19).
P Un ángel llamó a Abraham justo en el momento preciso. Un poco más tarde y
Recuerde que el SeZor Jesús nos instruyó a orar así: “Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra” (Mateo 6:10). Cuando Dios nos da un mandamiento, debemos obedecerle inmediatamente, de la misma manera que lo hacen los ángeles. Por favor, considere estos ejemplos de cómo la obediencia inmediata trajo bendiciones. P Noé obedeció a Dios y construyó un arca. Juntó criaturas vivas para ponerlas
en ella. Parece que el proyecto duró 120 aZos (Génesis 6:3). Noé completó el proyecto justo una semana antes del diluvio (Génesis 7:4). Si Noé hubiera aplazado el trabajo, hubiera venido el diluvio antes de haber terminado el arca.
P Cuando Dios ordenó a Abraham que sacrifique a su hijo Isaac sobre uno de los montes de Moriah, se fue muy de maZana (Génesis 22:3). Era un viaje de 3 días (Génesis 22:4). En el momento preciso, Abraham vio un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos. Si Abraham hubiera esperado, tal vez hubiera escapado el carnero.
P Dios habló a su pueblo diciéndole precisamente cuándo ofrecer el cordero de la Pascua y poner su sangre en los dos postes y en el dintel de sus casas (Éxodo 12:1-30). Si hubieran esperado ellos un día más, hubieran muerto sus primogénitos.
P Cuando el SeZor Jesús quería observar la Pascua, envió a dos de sus discípulos a Jerusalén. Les dijo que encontrarían a un hombre llevando un cántaro de agua y que debían seguirle (Marcos 14:13). Si no hubieran ido
darán bendiciones a las que obedecieron al SeZor Jesús. El SeZor Jesús les dirá: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí” (Mateo 25:34-36).
P Y vi a los muertos, grandes y peque
os, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros,
según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras” (Apocalipsis 20:12-13).
DIOS ES PACIENTE
“El Se
or no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza,
sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino
que todos procedan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9).
P Es importante recordar que Dios nos ama y quiere que seamos salvos. Cuando pecamos o erramos, aun así Dios quiere que seamos salvos. Dios es paciente y espera pacientemente para que su pueblo haga lo correcto.
P Jehová es tardo para la ira y grande en misericordia y verdad (Éxodo 34:6). Dio al pueblo hebreo una oportunidad más para hacer lo que era correcto.
P Dios esperó pacientemente en los días de Noé (1 Pedro 3:20). La sabiduría común indica que Dios pacientemente esperó por 120 aZos para que el pueblo se arrepintiera. Dios no quiere condenar al mundo, sino quiere que el mundo sea salvo (Juan 3:16-18).
P Dios tuvo paciencia con Abraham. Le dijo que debería dejar su patria, su pueblo, y la casa de su padre (Génesis 12:1). Por lo visto, Abraham no lo entendió todo esto y llevó consigo a su padre y a su sobrino a Harán. Cuando su padre murió, aún lllevó consigo a su sobrino. Al final, Abraham y su sobrino Lot fueron separados porque no había lugar suficiente para apacentar sus animales (Génesis 13:5-13). Después que Lot se apartó de Abraham, Dios hizo un pacto con Abraham en cuanto a la tierra prometida (Génesis 13:14-17).
P Dios tuvo paciencia con Ezequías. Fue condenado a muerte por Dios pero cuando oró y lloró, Dios le dio 15 aZos más de vida (2 Reyes 20:5-6).
P También, Dios tuvo paciencia con Pedro. P Pedro negó a Cristo tres veces, pero Cristo le dio a él otra oportunidad. P Pedro fue ordenado a ir por todo el mundo, predicando el Evangelio a todas las naciones (Mateo 28:18-20). Pedro no lo hizo, pero aun así Dios le dio otra oportunidad. P De hecho, por muchos aZos ninguno de los discípulos obedeció al mandato del SeZor Jesús de llevar el Evangelio a todas las naciones. Cuando la iglesia primitiva fue esparcida a causa de la persecución,
predicaron solamente a los judíos. Note: “Ahora bien, los que habían sido esparcidos a causa de la persecución que hubo con motivo de Esteban, pasaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, no hablando a nadie la palabra, sino sólo a los judíos” (Hechos 11:19). Pero Dios tuvo paciencia con ellos y les dio otra oportunidad.
P Finalmente, Dios dio a Pedro una visión para ayudarle a comprender (Hechos 10:9-14). Pedro no comprendió la visión, pero Dios le dio otra oportunidad.
P Dios le dio a Pedro la visión por segunda vez (Hechos 10:15). Pero aún Pedro no la comprendió, pero Dios le dio otra oportunidad más.
P Entonces Dios le dio a Pedro la visión por tercera vez (Hechos 10:16). Mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: “He aqui, tres hombres te buscan. Levántate, pues, y desciende y no dudes de ir con ellos, porque yo les he enviado” (Hechos 10:19-20).
Por fin, Pedro comprendió el mensaje: “Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia” (Hechos 10:34-35).
¡Si nosotros tenemos corazones limpios y sinceros, Dios será paciente con nosotros hasta que entendamos y “hagamos” su voluntad!
COMENCEMOS ENTONCES
P Es importante recordar que los mandamientos de Dios no son gravosos: “Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos” (1 Juan 5:3). Dios es nuestro Padre amoroso y sólo nos manda que hagamos lo que para nosotros es bueno. ¡SEREMOS BENDECIDOS CUANDO “HAGAMOS” LO QUE DIOS NOS MANDA!
P El SeZor Jesús dijo que esto es el mandamiento más importante de la Biblia: “Amarás al Se
or tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas” (Marcos 12:30). Véase también Mateo 22:37-38 y Lucas 10:27.
P El SeZor Jesús dijo que el segundo mandamiento más importante de la Biblia es esto: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos” (Marcos 12:31). Véase también Mateo 7:12; 22:39 y Lucas
10:27. El amor es el mayor. “Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor” (1 Corintios 13:13). P El amor es un elemento esencial del evangelismo: “En esto conocerán
todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13:35). P Cuando amamos a Dios, lo obedecemos. “Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15).
“Mas el fruto del Espíritu es amor . . .” (Gálatas 5:22).
“El que no amare al Se
or Jesucristo, sea anatema. El Se
or viene” (1 Corintios 16:22).
¡SEREMOS BENDECIDOS CUANDO AMEMOS A DIOS Y AMEMOS A NUESTROS PRÓJIMOS! P La Biblia también nos manda a CONFESAR nuestra fe en el SeZor Jesucristo.
“Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Romanos 10:10). La confesión no es algo que se hace una sóla vez, es una manera de vivir. Todos los días debemos confesar a alguien que creemos en el SeZor Jesucristo. El SeZor dijo: “A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré delante de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 10:32-33). ¡SEREMOS BENDECIDOS CUANDO CONFESEMOS A JESUCRISTO!
¡También, la Biblia nos manda ARREPENTIRNOS! El SeZor Jesús mandó a sus discípulos a predicar “el arrepentimiento y el perdón de pecados” en su nombre a todas las naciones (Lucas 24:47). “Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” (Hechos 17:30). ¡Arrepentirse quiere decir dejar de hacer lo indebido y comenzar a hacer lo correcto! Aun se manda a las iglesias que se
arrepientan (véase Apocalipsis 2:5, 16, 21, 22; 3:3, 19). ¡SEREMOS BENDECIDOS CUANDO NOS ARREPINTAMOS!
¡También, la Biblia nos manda BAUTIZARNOS! El SeZor Jesús nos dijo: “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; ense
ándoles que guarden todas las cosas que os he mandado, y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:19-20). El mandamiento de bautizarnos es el único mandamiento de toda la Biblia dado en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Cuando la gente preguntó en el día de Pentecostés “¿que haremos?, Pedro contestó: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos 2:38). ¡SEREMOS BENDECIDOS CUANDO NOS BAUTICEMOS!
He aquí, algunos otros mandamientos que también nos traerán bendiciones si
los obedecemos:
P Estudiar la Biblia – Mateo 4:4, Salmo 119:105; 2 Timoteo 2:15; 3:16, etc.
P Orar – Lucas 18:1; 1 Tesalonicenses 5:17; 1 Timoteo 2:8; Santiago 5:13-16, etc.
P Asistir a las reuniones de la iglesia – Hechos 2:42; Hebreos 10:25.
P Participar en la Cena del SeZor – 1 Corintios 11:23-34.
P Diezmar y ofrendar – Malaquías 3:8-12.
P Ayudar a los necesitados – Mateo 25:34-40.
P Hay muchos mandamientos más en las Escrituras. ¡Recuerde que DIOS NOS AMA Y SÓLO NOS MANDA A HACER LAS COSAS QUE
SON BUENAS PARA NOSOTROS!
AUNQUE SEREMOS BENDECIDOS AL HACER TODAS ESTAS COSAS, AÚN ES IMPORTANTE RECORDAR QUE SOMOS SALVOS POR GRACIA, POR LA FE, Y NO POR OBRAS:
El SeZor Jesús dijo: “¿Quién de vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta ganado, al volver él del campo, luego le dice: Pasa, siéntate a la mesa? ¿No le dice más bien: Prepárame la cena, cí
ete, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come y bebe tu? ¿Acaso da gracias al siervo porque hizo lo que se le había mandado? Pienso que no. Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos” (Lucas 17:7-10).
No importa cuánto “hacemos” para Cristo, aún debemos confesar que todavía somos “siervos inútiles” porque sólo hacemos lo que deberíamos hacer.
Sin embargo, la idea de que podemos ser salvos sin “hacer” nada no se encuentra en la Escritura. Salomón ha sido considerado como el hombre más sabio del mundo y fue inspirado a componer 3000 proverbios y 1005 cánticos. Además del libro de Proverbios, escribió dos libros más de la
Santa Biblia – Eclesiastés y Cantar de los Cantares. El libro de Eclesiastés describe su lucha para encontrar el sentido de la vida y para entender precisamente lo que Dios quería que hiciera. Al final del libro, nos da su conclusión inspirada: “El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala” (Eclesiastés 12:13-14).
UNA AMONESTACIÓN FINAL DEL SEYOR JESÚS
Por favor, considere con oración estas palabras del SeZor Jesús: “Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero. Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar. Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho” (Juan 12:47-50).
“SI SABÉIS ESTAS COSAS, BIENAVENTURADOS SERÉIS SI LAS HICIEREIS” (JUAN 13:17).