LA PALABRA DE DIOS
LA PALABRA DE DIOS
LA PRIMERA CREACIÓN VINO DE LA PALABRA DE DIOS
- “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era
Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Juan 1:1-3).
- “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Génesis 1:1).
- Día
- 1 – “Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz” (Génesis 1:3).
- Día
- 2 – “Luego dijo Dios: Haya expansión en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. E hizo Dios la expansión, y separó las aguas que estaban debajo de la expansión, de las aguas que estaban sobre la expansión. Y fue así” (Génesis 1:6 y 7).
- Día
- 3 – “Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así” (Génesis 1:11).
- Día
- 4 – “Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así” (Génesis 1:14 y 15).
- Día
- 5 – “Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos. Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno” (Génesis 1:20 y 21).
- Día
- 6 – “Luego dijo Dios: “Produzca la tierra seres vivientes, según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así” (Génesis 1:24). “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en los aves de los cielos, y en todas
las bestias que se mueven sobre la tierra. Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer. Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así” (Génesis 1:26-30).
- Note que Dios habló dos veces en el Día
- 3 y dos veces en el día
- 6 . Esto es porque habían dos actos de creación que involucraban vida en cada uno de esos días. En el Día
- 3, Dios creó la tierra y los mares y también la hierba viviente. En el Día
- 6, Dios creó vida animal y vida humana.
- ¡La Palabra de Dios logra lo que él quiere!: “Porque mis pensamientos no
son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mi vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié” (Isaías 55:8-11).
- La Palabra de Dios también es vida. Jesús dijo: “Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida” (Juan 6:63).
- Consecuentemente, la Palabra de Dios es eterna. Jesús dijo: “El cielo y la
tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35).
LA NUEVA CRIATURA TAMBIÉN VIENE DE LA PALABRA DE DIOS
- “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas
viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).
- “Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible,
por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 Pedro 1:23).
- Los judíos nacieron de nuevo cuando Pedro les predicó la Palabra de Dios: “Así
que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas” (Hechos 2:41).
- Los gentiles también nacieron de nuevo cuando Pedro les predicó: “Mientras
aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso” (Hechos 10:44).
- “Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en
cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne. En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo” (Efesios 2:11-13).
- “Así que la fe es por oír. y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos
10:17).
- “Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que
cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes” (1 Tesalonicenses 2:13).
- La armadura del cristiano incluye “lomos ceñidos con la verdad”, y la
“espada del Espíritu, que es la palabra de Dios” (Efesios 6:13-17).
- ¡La Palabra de Dios es la clave de la conversión ! El libro de los Hechos describe el evangelismo de la iglesia primitiva refiriéndose específicamente 17 veces a “La palabra de Dios” y 7 veces a “La palabra del Señor”.
Lucas notó que: “los que recibieron su palabra fueron bautizados” (Hechos 2:41); “los que habían oído la palabra, creyeron (Hechos 4:4); los apóstoles persistieron en “en la oración y en el ministerio de la palabra” (Hechos 6:4); los de Berea “recibieron la palabra con toda solicitud” (Hechos 17:11); y Pablo encomendó a los ancianos de Éfeso “a Dios, y a la palabra de su gracia” (Hechos 20:32).
LA PALABRA DE DIOS ES SEMEJANTE A UNA SEMILLA
“Juntándose una gran multitud, y los que de cada ciudad venían a él, les dijo por parábola: El sembrador salió a sembrar su semilla; y mientras sembraba, una parte cayó junto al camino, y fue hollada, y las aves del cielo la comieron. Otra parte cayó sobre la piedra; y nacida, se secó, porque no tenía humedad. Otra parte cayó entre espinos, y los espinos que nacieron juntamente con ella, la ahogaron. Y otra parte cayó en buena tierra, y nació, y llevó fruto a ciento por uno. Hablando estas cosas, decía a gran voz: El que tiene oídos para oír, oiga. Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Qué significa esta parábola? Y él dijo: A vosotros os es dado
conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan. Esto es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios. Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven. Los de sobre la piedra son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; pero estos no tienen raíces; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan. La que cayó entre espinos, estos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto. Mas la que cayó en buena tierra, estos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia” (Lucas 8:4-15).
CADA SEMILLA TIENE SU PROPIA ADN
La semilla de una planta de tomate y la de un árbol secuoya son casi el mismo tamaño (aproximadamente tres centímetros de largo). Pero sus códigos genéticos o ADN son distintos. La planta de tomate tendrá un metro de altura y el secuoya tendrá unos 92 metros de altura.
Dios creó semillas en el tercer día (Génesis 1:11 y 12). Note que cada semilla reproduce según su género. Jesús hizo referencia a este hecho para ayudar a Nicodemo a entender por qué necesitaba nacer de nuevo. Le dijo: “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo” (Juan 3:6 y 7).
Nicodemo tenía “vida física” porque venía de “simiente física”. Pero la carne y la sangre son temporales. Note: “Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción” (1 Corintios 15:50).
Si Nicodemo quisiera “vida espiritual”, tendría que nacer de nuevo de una “simiente espiritual” “Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual. Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. El primer hombre es de la tierra, terrenal< el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales. Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial” (1 Corintios 15:44-49).
Pedro lo dijo así: “siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 Pedro 1:23).
NUESTRO ADN CONFIRMA QUIÉN ES NUESTRO PADRE
Salvador Dalí era un artista famoso y un cineasta. Murió en el año 1989 y una mujer de 61 años de edad llamada Pilar Abel, afirmó que ella era su hija y trató de heredar todos sus bienes. Después de diez años de batallas legales, el cuerpo de Dalí fue exhumado y su ADN confirmó que Pilar Abel no era su hija.
Manuel Benítez de 79 años,, era un matador en España que revolucionó las corridas de toros en los años ‘60. Por muchos años negaba que un matador de 47 años, Manuel Díaz, era su hijo. Finalmente, una corte de Córdoba aceptó tomar el caso. Al analizar el ADN de Manuel Benítez, el corte determinó que había una certeza de 99.9% que Manuel Díaz era su hijo.
¡Nuestro ADN es importante! ¡Si somos hijos de Dios, tendremos el ADN de Dios!
Juan escribió: “Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios” (1 Juan 3:9). Juan hace claro que los cristianos aún pecamos. De hecho escribió: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros” (1 Juan 1:8). Pero Juan es enfático que el hijo de Dios “no practica el pecado”.
Una palabra griega que se usa para describir la conversión es “metamorfosis”. Se usa cuatro veces en las Escrituras del Nuevo Testamento. Dos veces se refiere a Jesús en el monte de la transfiguración (Mateo 17:1-8 y Marcos 9:2-8).), La “transformación” de Jesús en ese monte fue tan obvio como la transformación de una oruga a una mariposa. Las otras dos veces donde se usa la palabra, se refiere a la transformación de un creyente de las obras de la carne al fruto del Espíritu (Romanos 12:2; 2 Corintios 3:18). Esto también es tan obvio como la transformación de una oruga a una mariposa. Por ejemplo, la conversión de Pablo lo transformó de un hombre que perseguía a los cristianos a un hombre que fue perseguido como cristiano. Puede que una mariposa cometa errores, ¡pero obviamente es distinta a una oruga!
En 1 Juan se encuentran características distintas describiendo a los que han nacido de Dios:
- “Todo el que hace justicia es nacido de él” (1 Juan 2:29).
- “Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado” (1 Juan
3:9).
- “Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios” (1 Juan
4:7).
- “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo
aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él” (1 Juan 5:1).
- “Todo lo que es nacido de Dios vence al mundo” (1 Juan 5:4).
- “Todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado” (1 Juan
5:18).
LA PALABRA DE DIOS ES VIVA
“La palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12).
Considere, por favor, esta parábola de Jesús: “Decía además: así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo. Porque de suyo lleva fruto la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga; y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado” (Marcos 4:26-29).
Un hombre puede sembrar una semilla, otro puede regarla, pero solamente Dios puede hacerla crecer (1 Corintios 3:5-9). La semilla crece porque está viva, ¡pero ningún hombre sabe exactamente cómo crece la semilla! Para que crezca la semilla, tendría que ser plantada, regada, y expuesta a la luz del sol. ¡Pero estas tres cosas destruirán a algo que no tiene vida! Por ejemplo, ¿cuánto tiempo duraría su ropa si estuviera cubierta de tierra, regada, y expuesta a la luz del sol?
Ya que Dios ha puesto vida en la semilla, la semilla sabe cómo profundizar sus raíces en la tierra, evadiendo las piedras y otros obstáculos, para encontrar alimento. La semilla también sabe crecer hacia arriba para estar en la luz del sol. La semilla no crecerá hasta que el sol caliente la tierra. Dios da a la planta el poder de salir de la tierra para tener el sol. Esta habilidad milagrosa se llama fototropismo. ¡Sabemos lo que hace la planta, pero no sabemos cómo! El agua que malogra la ropa, hará crecer y reproducirse a la semilla.
¡Recuerde! ¡La Palabra de Dios también es una semilla viva! ¡Ella también puede crecer y reproducirse, aunque no sabemos cómo! La Palabra de Dios “es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12). Así como una semilla física produce fruto físico, la Palabra de Dios produce fruto espiritual (Gálatas 5:22-24).
LA PALABRA DE DIOS Y EL MANÁ
Inmediatamente después de su bautismo, “Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. ´Él respondió y dijo: Escrito esta: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:1-4).
Satanás nos tienta en tres maneras: (1) avaricia de la carne; (2) avaricia de los ojos; (3) orgullo de la vida (1 Juan 2:15 y 16). Satanás empezó con esta estrategia en el huerto de Edén cuando señaló a Eva que el fruto prohibido era (1) bueno para comer; (2) agradable a los ojos; (3) deseable para conseguir sabiduría (Génesis 3:6). Jesús fue enfrentado con estas mismas tentaciones básicas: (1) convierte estas piedras en pan; (2) adórame y te daré todos los reinos que ves; (3) échate del pináculo del templo y serás famoso (Mateo 4:1-11).
Cada vez Jesús venció a Satanás citando las Escrituras (véase Mateo 4:4; 4:7, y 4:10).
Cuando Jesús fue tentado a convertir las piedras en pan para satisfacer su hambre terrenal, él citó Deuteronomio 8:3. En este versículo, Dios dijo a su pueblo: “Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no solo de pan vivirá el hombre, más de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre”.
- Primeramente, Dios los afligió. Recuerde como Dios guio a Israel: “Y Jehová
iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles a fin de que anduviesen de día y de noche” (Éxodo 13:21). Una de las maneras en que Dios afligió a Israel fue llevarles al desierto y “E hizo Moisés que partiese Israel del Mar Rojo, y salieron al desierto de Shur, y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua” (Éxodo 15:22).
- Entonces Dios les dio hambre. La pérdida del apetito puede causar la muerte. Si
un hombre o un animal nunca tiene hambre, dejará de cazar y morirá de hambre.
- Dios decidió alimentarlos con el maná para enseñarles cómo estudiar las
Escrituras. Dios pudo haber alimentado a su pueblo de cualquier manera que Él quisiera. Mandó a los cuervos para traer pan y carne a Elías (1 Reyes 17:6). Cuando Jesús alimentó a la multitud con cinco panes y dos peces pequeños, los dividió en grupos de cien y de cincuenta, y dirigió a sus discípulos a traer la comida a ellos (Marcos 6:30-44)
- Pero Dios hizo a todos los israelitas recoger su propio maná, ¡y eso no era fácil!
- El maná era como semilla pequeña (Éxodo 16:31).
- Aparecía temprano en la mañana cuando el rocío había desaparecido y desaparecía cuando el sol calentaba (Éxodo 16:14, 21).
- Cada persona necesitaba un gomer para sobrevivir. Esto fue aproximadamente 2 litros (Éxodo 16:16).
- Los israelitas tenían un campamiento de más de tres millones de personas. Para recoger el maná, tenían que salir fuera del campamento hasta más allá de donde pastaban el ganado y las ovejas.
- A veces, los ancianos no podían recoger su ración completa y los jóvenes fácilmente recogieron más que necesitaban. Pero milagrosamente, Dios aseguró que todos recogieran todo el maná que necesitaban.
- Fue necesario recoger el maná todos los días porque al día siguiente crio gusanos y hedió (Éxodo 16:20).
- Pero el día sexto el pueblo recogía una doble porción y milagrosamente, fue preservada (Éxodo 16:22 y 23).
- ¡LOS ISRAELITAS NO PODÍAN HABER SOBREVIVIDO SIN EL MANÁ Y NOSOTROS LOS CRISTIANOS NO PODEMOS SOBREVIVIR SIN LAS ESCRITURAS!
- VERDADERAMENTE, “NO SOLO DE PAN VIVIRÁ EL HOMBRE, SINO
DE TODA PALABRA QUE SALE DE LA BOCA DE DIOS” (Mateo 4:4).
LOS NOBLES DE BEREA
Cuando Pablo y Silas llegaron a Berea, las Escrituras afirman; “Y estos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (Hechos 17:11).
- Las copias de las Escrituras fueron costosas y escasas. A un escriba le tomaba 15
meses para hacer una copia de ellas. Casi nadie tenía una copia de las Escrituras en su casa: entonces para ver si lo que el apóstol Pablo decía era cierto. los nobles de Berea tenían que ir a la sinagoga y formar cola.
- Las Escrituras no estaban divididas en capítulos hasta que Esteban Langton lo
hizo alrededor del año 1227 d. de C. No estaban divididas en versículos hasta que Roberto Estienne lo hizo alrededor del año 1448 d. de C. Esto hizo muy difícil chequear si lo que decía Pablo era cierto.
- Los judíos llamaban a su Biblia la Tenakh. Esto representaba la “Torah” (ley), el
Nevium (profetas) y las Ketuvim (escrituras).
- Constantino era el primer emperador romano que afirmó ser cristiano. En el año
331 d. de C., él encargó a Eusebio de Cesarea que haga que escribas produzcan 50 ejemplares de la Biblia en griego para ser distribuidas a todo el mundo. Este hecho es significativo. 300 años después de que Pablo predicó en Berea, las Biblias eran tan escasas que aún todas las sinagogas no tenían pergaminos con todos los libros de la Biblia.
- La lección es que para los israelitas, no fue fácil recoger el maná, y tampoco fue
fácil para los de Berea estudiar las Escrituras.
LA RESPONSIBILIDAD DE LOS PADRES
- Ya que los niños no son capaces de cuidarse, es la responsabilidad de los padres
cuidarlos hasta que lleguen a la edad cuando pueden cuidarse a sí mismos.
- Pablo dijo a Timoteo: “si alguno no provee para los suyos, y mayormente
para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo” (1 Timoteo 5:8).
- Los padres también tienen una responsabilidad de enseñar la Palabra de Dios a
sus hijos. He aquí una oración que el judío devoto recita cada día: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas” (Deuteronomio 6:4-9).
- Jeremías advirtió que Dios preguntará a los pastores de Israel “¿Dónde está el
rebaño que te fue dado, tu hermosa grey? (Jeremías 13:20).
- ¡Seguramente, Dios hará la misma pregunta a cada padre: “¿Dónde están los
hijos que te fueron encargados?”.
- ¡La única cosa peor que morir e ir al infierno es darse cuenta que ha traído
consigo a sus hijos!
NO CONFIEMOS EN LA CARNE
Él apóstol Pablo trabajó duro como un atleta que entrena (1 Corintios 9:24-27). Pero se negó confiar en la carne: “Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne” (Filipenses 3:3).
Cuando testificamos de Cristo:: “sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis como debéis responder a cada uno” (Colosenses 4:6). Pero nuestro mensaje y predicación no dependen de “palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder” (1 Corintios 2:4). ¡Recuerde! “Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer por su buena voluntad” (Filipenses 2:13). “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros” (Efesios 3:20).
Cuando Moisés extendió su vara sobre el mar, las aguas partieron (Éxodo 14:16). Cuando extendió su mano sobre el mar, las aguas volvieron y se ahogó al ejército egipcio (Éxodo 14:26-28). Moisés confiaba en Dios y no en el poder carnal. Por eso compuso un cántico dando la gloria a Dios por librar a su pueblo de la esclavitud (Éxodo 15:1-19).
Cuando llegamos al cielo, cantaremos cl cántico de Moisés, dando la gloria a Dios por nuestra salvación (Apocalipsis 15:1-4).
Por lo tanto: “A aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén” (Judas 1:24-25).