Boyce Mouton
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LA LLAVE DE LA CIENCIA

Boyce Mouton · 7 pages · 2,301 words

LA LLAVE DE LA CIENCIA

“¡Ay de vosotros, intérpretes de la ley! porque habéis quitado la llave de la ciencia; vosotros mismos no entrasteis, y a los que entraban se lo impedisteis” (Lucas 11:52).

En este pasaje el Señor Jesús pronunció seis ayes sobre los fariseos y los expertos de la ley (Lucas 11:42-52). Él les dijo “!Ay de vosotros!” porque:

1. Diezmaban pero descuidaban de la justicia y el amor.

2. Amaban las primeras sillas en las sinagogas y las salutaciones en las plazas.

3. Eran como sepulcros sin marca, y los hombres andaban encima y no lo sabían.

4. Cargaban a los hombres con cargas que no podían llevar, pero ellos ni con un dedo las tocarían.

5. Como sus padres habían hecho, rechazaban a los profetas de Dios.

6. Quitaban la llave de la ciencia y rechazaron aceptar a Cristo y se lo impedían a los que querían aceptarlo.

En este estudio breve nos enfocaremos en “quitar la llave de la ciencia”. Nuestro enfoque no será la palabra final ni la respuesta final para lo que quiere decir “quitar la llave de la ciencia”, sino se espera que sea una ayuda. Como sabemos, una “llave” nos permite tener acceso a algo. Con respecto a esto, la “llave” de la ciencia provee acceso al conocimiento. ¡Tratemos de entender lo que significa “quitar la llave de la ciencia”!

¿QUÉ ES LA "LLAVE DE LA CIENCIA”?

  • Ciertamente, la “llave de la ciencia” no es comprender el idioma griego ni el

idioma hebreo. Mientras comprender los lenguajes originales de las Escrituras podría ser una herramienta útil, ¡los doctores de la ley no podían quitar esa llave de nadie!

  • Tampoco la “llave de la ciencia” es la inteligencia. Esto, también, estaba más allá

de su habilidad de “quitar”.

  • Tampoco la “llave de la ciencia” es el acceso a información de maestros educados

ni comentarios. Otra vez los fariseos y los doctores de la ley no tenían ninguna habilidad para quitar esa llave.

  • Yo creo que la “llave de la ciencia” involucra un corazón humilde y sumiso. ¡Esto

los maestros perversos no podían quitar! Si los doctores de la ley nos causaran a estar orgullosos, cerrarían la puerta a la sabiduría de Dios.

  • ¡Recuerde! Esos hombres arrogantes hicieron a sus conversos dos veces más

hijos del infierno que ellos mismos (Mateo 23:15). Su arrogancia y orgullo envenenó sus mentes con tanta confianza en ellos mismos que Dios no podía decirles nada!

  • ¡La humildad es la llave! Isaías escribió: “Miraré a aquel que es pobre y

humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra” (Isaías 66:2).

  • El salmista dijo: “Encaminará a los humildes por el juicio, y enseñará a

los mansos su carrera” (Salmo 25:9).

  • Al contrario, ¡los fariseos no eran humildes! Considere, por favor, esta parábola:

“A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios sé propicio a mí, pecador. Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido” (Lucas 18:9-14).

  • ¡Dios “revela” cosas a los humildes! El Señor Jesús dijo: “Te alabo, Padre,

Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños” (Mateo 11:25).

  • En otra ocasión “Cuando estuvo solo, los que estaban cerca de él con los

doce le preguntaron sobre la parábola. Y les dijo: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas; para que viendo, vean y no perciban; y oyendo, oigan y no entiendan; para que no se conviertan, y les sean perdonados los pecados” ( Marcos 4:10-12).

  • ¡Recuerde! “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” (1

Pedro 5:5).

  • “Lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo

débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia” (1 Corintios 1:27-29).

  • ¡SI SATANÁS NOS CONVENCE A SER ARROGANTES Y ORGULLOSOS,

ENTONCES NOS HA QUITADO LA LLAVE DE LA CIENCIA!

EL BUEN EJEMPLO DE SALOMÓN

El rey Salomón era un hombre muy sabio. “Compuso tres mil proverbios, y sus cantares fueron mil cinco. También disertó sobre los árboles, desde el cedro del Líbano hasta el hisopo que nace en la pared. Asimismo disertó sobre los animales, sobre las aves, sobre los reptiles y sobre los peces. Y para oír la sabiduría de Salomón venían de todos los pueblos y de todos los reyes de la tierra, adonde había llegado la fama de su sabiduría” (1 Reyes 4:32-34). Como sabemos, la gran sabiduría y el conocimiento de Salomón provenían de Dios y la “llave” de haberlos obtenido era su humildad, como la de un niño. Recuerde su oración: “Jehová Dios mío, tú me has puesto a mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre; y yo soy joven, y no sé cómo entrar ni salir. Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tú escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud. Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?” (1 Reyes 3:7-9).

“Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto. Y le dijo Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para oír juicio, he aquí lo he hecho conforme a tus palabras; he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú” (1 Reyes 3:10-12).

DIOS DA SABIDURÍA A LOS QUE CONFESAMOS NUESTRA IGNORANCIA

La “llave” al recibir sabiduría de Dios es reconocer que la carecemos: “Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no

dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos” (Santiago 1:5-8).

Cada padre ha oído a un niño decir: “Yo sé, papá” o “Yo sé, mamá”. Tal orgullo es un obstáculo al aprendizaje. Es difícil enseñar a alguien que es arrogante y orgulloso. La sabiduría de los padres es mejor recibida cuando el niño, como Salomón, esté dispuesto a reconocer su ignorancia y pedir ayuda. Esto también es cierto con respecto a la sabiduría de Dios.

Recuerde que “todas las riquezas de pleno entendimiento” y “todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento” están en Cristo (Colosenses 2:2 y 3).

La “llave” de “estar en Cristo” es ser humilde como un niño (Mateo 18:3). Cuando pensamos que estamos en pie, necesitamos tener cuidado que no caigamos (1 Corintios 10:12). Fue el orgullo y la confianza en sí mismo de Pedro que le causó negar a Cristo tres veces. Es nuestro confianza en nosotros mismos que también nos causará ignorancia espiritual y fracaso. Además, si los con quienes tenemos influencia, siguen nuestro ejemplo, entonces nosotros también estaremos culpables de “quitar el llave de la ciencia” de ellos. Digamos humildemente con Salomón: “Yo soy joven, y no sé cómo entrar ni salir”.

NECESITAMOS SER HUMILDES Y DILIGENTES

Timoteo era un ayudante extraordinario del apóstol Pablo. Pablo escribió a los filipenses: “Espero en el Señor Jesús enviaros pronto a Timoteo, para que yo también esté de buen ánimo al saber de vuestro estado; pues a ninguno tengo del mismo ánimo, y que tan sinceramente se interese por vosotros. Porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús. Pero ya conocéis los méritos de él, que como hijo a padre ha servido conmigo en el evangelio. Así que a éste espero enviaros, luego que yo vea cómo van mis asuntos” (Filipenses 2:19-23).

He aquí un resumen breve del “conocimiento” de Timoteo:

  • Al principio, la fe de Timoteo habitaba en su abuela Loida y luego en su madre

Eunice (2 Timoteo 1:5).

  • Ellas le enseñaron las Santas Escrituras desde su niñez (2 Timoteo 3:15).
  • También, Timoteo tenía un don espiritual dado a él por la imposición de las

manos de Pablo (2 Timoteo 1:6).

  • Pablo dejó a Timoteo en Éfeso para mandar a ciertos hombres que dejen de

enseñar doctrinas falsas (1 Timoteo 1:3).

  • Timoteo debía ser diligente en el estudio de las Escrituras y en cómo usar

correctamente la Palabra de Dios (2 Timoteo 2:15).

  • Debía dedicarse a la lectura de las Escrituras en público, y a la predicación y a la

enseñanza de ellas (1 Timoteo 4:13).

  • Timoteo debía mantener un espíritu humilde y estar dispuesto a aprender, aun cuando enfrentaba a los que se le opusieron: “Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas. Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él” (2 Timoteo 2:23-26).
  • ¡Es cuando Dios nos concede arrepentimiento que podemos ser guiados al

conocimiento de la verdad!

EL ESPÍRITU SANTO TIENE UNA PARTE QUE JUGAR

  • Pablo escribió: “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del

Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio, el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie” (1 Corintios 2:14 y 15).

  • No obstante, esto aún involucra la humildad, porque Dios ha escogido morar en

aquel “que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra” (Isaías 66:2).

EL SEÑOR JESÚS ES NUESTRO EJEMPLO

  • “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré

descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:28-30).

  • “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo

Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres” (Filipenses 2:5-7).

  • “Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén;

he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna” (Zacarías 9:9)

  • El Señor Jesús dijo: “He descendido del cielo, no para hacer mi

voluntad, sino la voluntad del que me envió” (Juan 6:38).

  • El Señor Jesús también dijo: “Mas para que el mundo conozca que amo al

Padre, y como el Padre me mandó, así hago” (Juan 14:31).

  • ¡Recuerde! “El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para

servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mateo 20:28).

  • Debemos estar dispuestos a servir. El Señor recordó a sus discípulos: “¿Cuál es

mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Mas yo estoy entre vosotros como el que sirve” (Lucas 22:27).

  • Pedro sabía que esto era cierto y escribió: “Para esto fuisteis llamados;

porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente” (1 Pedro 2:21-23).

¡SÍ! ¡EL SEÑOR JESÚS DEJÓ EJEMPLO PARA

NOSOTROS POR SU HUMILDAD!

¡AUNQUE ERA DIOS, TOMÓ ESTOS SIETE PASOS HACIA LA HUMILDAD!

(véase Filipenses 2:7 y 8)

1. Se despojó a sí mismo. 2. Tomó forma de siervo. 3. Era semejante a los hombres. 4 Estaba en la condición de hombre. 5. Se humilló a sí mismo. 6. Se hizo obediente hasta la muerte. 7. Y muerte de cruz.

¡ENTONCES, DIOS EMPEZÓ A EXALTAR AL SEÑOR JESÚS CON

SIETE PASOS HACIA LA DEIDAD!

(Véase Filipenses 2:9-11).

1. Dios le exaltó hasta lo sumo. 2. Le dio un nombre que es sobre todo nombre. 3. Se doblará toda rodilla en su nombre. 4. En los cielos, 5. En la tierra, 6. Y debajo de la tierra. 7. Y toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

NO DEJE QUE NADIE LE QUITE SU HUMILDAD

¡PORQUE CIERTAMENTE ES LA “LLAVE A LA CIENCIA”!