Boyce Mouton
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LA LEY Y LA FE

Boyce Mouton · 8 pages · 3,728 words

LA LEY Y LA FE por Boyce Mouton

“De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo” (Gálatas 3:24-25)

HEMOS TERMINADO UN ESTUDIO SOBRE LA LEY Y LA GRACIA. AHORA CONSIDEREMOS LA LEY Y LA FE. EN ESTE BREVE ESTUDIO, INTENTAREMOS EXPLICAR COMO LA LEY FUE UN AYO (GUÍA) PARA LLEVARNOS A CRISTO PARA QUE SEAMOS JUSTIFICADOS POR LA FE.

CRISTO

Primero, consideremos cómo la Ley fue diseñada por Dios para llevarnos a Cristo. Jesucristo, como Ud. ya sabe, es una verdadera persona. Es un hecho que el nacimiento de Cristo ha dividido los años en a. de C. y d. de C. Como cristianos, amamos a Jesús pero debemos recordar que cuando Jesús estuvo en la tierra, muchas personas no lo amaban. El fue estremadamente pobre y muy impopular. De hecho, las Escrituras enseñan que fue “odiado” (despreciado). El profeta Isaías escribió estas palabras acerca de Jesús cientos de años antes de Su nacimiento:

“no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos” (Isaías 53:2-3).

Sin embargo, personas desesperadas fueron atraídas a Jesús. La gente que estaba ciega, o coja, o manca, o leprosa, buscaba a Jesús. Cuando lo encontraron y pidieron misericordia, Él sanó a cada uno. Así que la Ley fue diseñada por Dios para hacernos desesperados para que vengamos a Cristo y le pidamos misericordia. Alabado sea Dios, y el que viene a Cristo no será rechazado. (Juan 6:37).

Daremos más información sobre esto después, ¡pero recuerde! – ¡LA LEY FUE NUESTRO AYO PARA LLEVARNOS A CRISTO!

FE

Nuestro texto también enseña que la Ley fue un ayo (guía) para llevarnos a la fe. Como Ud. sabe, “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1). La fe es la ventana que nos permite ver cosas que son invisibles al ojo humano. La fe nos permite adorar al Dios que no podemos ver (1 Pedro 1:8). Hay dos mundos, como Ud. ya sabe. Un mundo es visible, y el otro mundo es invisible (Colosenses 1:16). El mundo visible es temporal, y el mundo invisible es eterna (2

Corintios 4:18). La mayoría de la gente está interesada en las cosas que se puede ver. ¡Esto es un error, porque las cosas que vemos son temporales! Las cosas que vemos serán totalmente destruidas algún día (2 Pedro 3:11-13). Todos los tesoros terrenales algún día desaparecerán. El mundo invisible es distinto. ¡Es eterno! Sin embargo, la única manera por la cual podemos “ver” el mundo invisible, es por fe. Por eso es importante que la Ley nos lleve a Cristo y también a la fe.

Una vez Jesús contó la historia del hombre rico y Lázaro (véase Lucas 16:19-31). El hombe rico invertió su vida y energía sólo en las cosas que él podiá ver. Él vestía ropa costosa y vivía en lujo todos los días. Puesto que sólo había invertido en el mundo presente, fue una pobre inversión. Murió, dejó atrás todas sus riquezas terrenales, y fue a un lugar de tormento eterno. El hombre pobre, al contrario, invertió su vida en tesoros espirituales no vistos por ojos humanos. Sus tesoros estaban seguros. Ni la polilla ni el orín podrían corromperlos y ladrones no podían minar ni hurtarlos. Como dijo Jesús, estaba haciendo tesoros en el cielo (Mateo 6:20). ¡Fue una inversión sabia! Él murió y se fue a un lugar de eterna recompensa. Pablo lo dijo así: “No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2 Corintios 4:18).

Aunque no es fácil hacer, a los cristianos se nos manda poner la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra (Colosenses 3:2). Sin embargo, la mayoría de las personas no se fijan en las cosas de arriba hasta que estén desesperadas. Por ejemplo, frecuentemente esperamos que el doctor nos diga que estamos muriendo antes de que pensemos en el cielo y el infierno. Cuando finalmente llegamos a darnos cuenta de la naturaleza temporal de la riqueza terrenal, entonces es mucho más fácil “poner la mira en las cosas de arriba”. No es insensato el que deje las cosas que no puede tener eternamente para ganar las cosas que no puede perder.

¡Recuerde! LA LEY FUE NUESTRO AYO PARA LLEVARNOS A CRISTO Y TAMBIÉN A LA FE.

JUSTIFICACIÓN

La Ley fue el ayo (guía) para llevarnos a Cristo, y también a la justificación por la fe. Job preguntó cómo un hombre podría ser justificado ante Dios (Job 25:4). Esta es una buena pregunta. Las Escrituras nos enseñan que:

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Todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios (Romanos 3:23). P

Vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír (Isaías 59:2). P

Así que, la pregunta de Job es válida: ¿Cómo puede un hombre pecador ser justificado ante un Dios justo?

Por supuesto, la respuesta es que la justificación viene por fe sin las obras de la ley

(Romanos 3:28).

La fe, como ya sabe Ud., existió mucho antes que la Ley. Todas las siguientes Escrituras se refieren a los ejemplos de fe antes de la Ley.

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Es por fe que “entendemos” que las cosas que vemos en el universo fueron hechas por Dios de cosas que no podemos ver (Hebreos 11:3).

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Por fe, Abel ofreció a Dios un mejor sacrificio que Caín (Hebreos 11:4).

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Por fe, Enoc fue traspuesto para no ver la muerte (Hebreos 11:5).

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Por fe, Noé construyó un arca y salvó a su familia (Hebreos 11:7).

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Sin fe, es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6).

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Pablo señala que Abraham fue justificado por fe 430 años antes que la Ley fuese dada (Gálatas 3:17).

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Fácilmente se puede añadir más Escrituras a esta lista.

Si la justificación por la fe estuvo aquí antes de la Ley de Moisés, entonces ¿cómo fue la Ley un ayo para llevarnos a Cristo para que seamos justificados por la fe?

Por supuesto, la respuesta es obvia. Cuando Dios creó los cielos y la tierra, Él puso leyes que el hombre no descubriría hasta más tarde. La humanidad madura y hace descubrimientos en la misma manera que un niño madura y hace descubrimientos. Plato, el filósofo de la Grecia antigua dijo que “la necesidad es la madre de las invenciones”. ¡Esto es la verdad! Muy frecuentemente, las invenciones y descubrimientos que hacemos nacen de la desesperación.

Por ejemplo, es fácil imaginar que el hombre descubrió una palanca durante una emergencia cuando necesitaba mover un objeto más pesado de lo que podía mover a mano. El principio de la palanca siempre estuvo ahí, pero hubieron circunstancias especiales para que el hombre lo descubriera. Más tarde, el hombre descubrió cómo utilizar la fuerza del viento y del agua. Aún después, el hombre aprendió como hacer máquinas de vapor y motores a gasolina. En cada instante, el hombre sólo estaba descubriendo leyes que ya existían y aprendiendo a utilizar la fuerza que ya existía.

Así que Pablo hace referencia en Romanos 3:27 a “la ley de la fe”. Por supuesto, esta ley, como todas las otras leyes, no era nada nuevo. Siempre había existido. Abraham, con la desesperación, descubrió esa ley. Recuerde, Abraham “hizo” muchas cosas antes de que descubrió la ley de la fe. Dejó Ur para ir a Harán cuando tenía 75 años (Génesis 12:4). Después dejó Harán para ir a Canaán (Génesis 12:5). Después, porque hubo una hambruna, fue a Egipto (Génesis 12:10). Después regresó de Egipto y se separó de su sobrino Lot (Génesis 13:8-12). Después fue a la guerra y rescató a Lot de los reyes del este (Génesis 14:14-16). Después pagó diezmos a Melquisedec (Génesis 14:18-20).

Sin embargo, Abraham ya estaba desesperado. Tenía 86 años y no tenía ningún hijo. Se le había prometido un hijo, pero temía que esta promesa no se cumpliría. Si no tuviera un hijo, Eliezer de Damasco (su siervo con más tiempo de servicio) heredaría todo lo que Abraham tenía.

Entonces la Palabra del Señor vino a él nuevamente y dijo: “No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará” (Génesis 15:4). Para que esta promesa sea

más creible, Dios llevó a Abraham afuera y le enseño las estrellas de los cielos. En esa noche Abraham vio a las estrellas en una manera nueva y distinta. Estos fueron las mismas estrellas que él había visto toda su vida, pero ahora, “por fe”, vio en ellas el poder creativo de Dios. En esa noche Abraham llegó a creer que nada era imposible con Dios. Si Dios pudiera crear los cielos, Él podría hacer cualquier cosa. Entonces las Escrituras dicen:

“Y (Abraham) creyó a Jehová, y le fue contado por justicia” (Génesis 15:6).

Abraham, en su desesperación, había descubierto la ley de la fe. La mayoría de los demás no había hecho este descubrimiento. La mayoría aún sentía que la única manera de ser aceptable a Dios es “hacer” algo. Por eso, Dios dio la Ley. Era para convencer a la humanidad una vez por todas que la única manera que el hombre podría ser justificado es por creer.

Es difícil para la mayoría de nosotros creer que podemos ser justificados por fe. Tenemos que estar desesperados para escoger la fe. El ladrón en la cruz estaba desesperado. Sus manos y pies estaban clavados a una cruz y no podía “hacer” nada para ganar su salvación. No tenía otra opción sino la fe. Cuando él, por fe, clamó a Cristo, se le prometió un lugar en el paraíso (Lucas 23:43). La ley fue diseñada para hacernos desesperados para que también clamemos a Cristo y seamos justificados por la fe.

¿CÓMO PODRÍA LA LEY INCULCAR LA DESESPERACIÓN EN LOS HOMBRES?

  • 1

Hay muchas maneras en que la ley hace a los hombres estar desesperados. Primero, Dios específicamente diseñó la Ley de Moisés para que ningún hombre pudiera cumplirla. No fue dada para que los hombres se sientan bien, sino fue diseñada para hacerlos sentirse culpables (Romanos 3:19).

Vea, por ejemplo, el libro de Levítico. La palabra “inmundo” ocurre más de 100 veces en este libro. Había una infinidad de maneras en que un hebreo devoto podría llegar a ser inmundo. La Ley fue diseñada para que una vez que una persona tocara algo inmundo, sería inmundo y culpable, aunque ni lo supiera (Levítico 5:2). Cuando una persona estaba inmunda, todo lo que tocara también sería inmundo (veáse Levítico 15). Consecuentemente, el pueblo hebreo tenía miedo de tocar algo por temor a que alguna persona inmunda ya lo había tocado. Recuerde, la Ley fue puesta al lado del Arca del Pacto como un testimonio CONTRA el pueblo de Dios (Deuteronomio 31:24-27).

  • 2

En segundo lugar, la Ley fue diseñada para que personas inocentes sean castigados por los pecados cometidos por sus líderes. Tome, por ejemplo, al Rey David. Él vivió y murió bajo la Ley. Cuando David pecó al censar al pueblo de Israel, Dios le dio tres opciones: 1) 3 años de hambruna; 2) 3 meses de huir de sus enemigos, ó 3) 3 días de peste (2 Samuel 24:13). Note que todos estos ejemplos eran un castigo al pueblo por

un pecado cometido por David. David escogió los 3 días de peste y 70,000 personas inocentes murieron (2 Samuel 24:15). Al propósito, Dios diseñó la Ley en esta manera. Él quería que estemos desesperados.

El mismo principio de la Ley se encuentra en Levítico 4:2. Sin embargo, esta vez personas inocentes se hicieron culpables por los pecados cometidos por un sacerdote. ¿No puede Ud. comprender cómo la Ley hacía desesperarse a la gente? ¡Si la gente se desespera lo suficiente, probará cualquier cosa, aun la fe!

  • 3

La Ley fue específicamente diseñada para no mostrar misericordia. Fue escrita en tablas de piedra frías y rígidas que no podían ser alteradas. Aquí hay algunos ejemplos de juicio sin misericordia bajo la Ley:

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Leví, el padre de los levitas, mató a los hombres de Siquem sin misericordia (Génesis 34:25-29). Aunque eso sucedió antes de la Ley, recuerde que eran los levitas que fueron los sacerdotes bajo la Ley.

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Los levitas también mataron a sus hermanos, amigos y vecinos sin misericordia cuando fue dada la Ley. 3000 personas murieron en esa ocasión (Éxodo 32:27- 28).

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La Ley requería que, aunque sea su propio hermano, hijo, hija o esposa que amaba, debía ser matado sin piedad si le incitare a adorar a otros dioses (Deuteronomio 13:6-11).

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La Ley requería que a una mujer se le cortara la mano sin piedad si había tocado las partes privadas de un hombre que no era su esposo (Deuteronomio 25:11-12). P

“El que viola la ley de Moisés . . . muere irremisiblemente” (Hebreos 10:28). P

Obviamente, hubieron muchos más ejemplos de la manera en que la Ley excluía misericordia.

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Cuando los estudiantes de la Ley estén suficientemente desesperados, ellos también llegarán a Cristo para recibir misericordia.

  • 4

La Ley fue también diseñada para que la gente no pudiera escapar el enfrentarse a la cruel realidad del castigo demandado por la Ley. Note:

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En Números 15:32-36 se nos relata de un hombre que fue hallado recogiendo leña en el día sábado. Lo pusieron en la cárcel hasta que Dios revelara qué deberían hacer con él. Entonces el Señor dijo a Moisés: “Irremisiblemente muera aquel hombre; apedréelo toda la congregación fuera del campamento” (Números 15:35). No era suficiente que un solo hombre ejecute al hombre culpable, sino Dios especificó que fuera “toda la asamblea” que lo apedreara. ¿Por qué? Obviamente, Dios quería que “toda la asamblea” enfrentara la realidad del castigo requerido por la Ley.

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Los que incitaran a Israel a adorar a otros dioses tenían que ser apedreados hasta la muerte con el testimonio de 2 ó 3 testigos. Otra vez, “todo el pueblo” estaría involucrado en la ejecución (Deuteronomio 17:7).

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Cuando Acán pecó al robar cosas de Jericó, “todo el pueblo” otra vez tenía que estar involucrado en la ejecución (Josué 7:25).

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Aun se le apedrearía hasta morir a un hijo rebelde (Deuteronomio 21:18-21). Otra vez, la ejecución no sería un asunto privado, sino tenía que ser hecha por todos los hombres del pueblo (v. 21).

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Enfrentando la realidad dura de la Ley es semejante a un ayo que nos lleva a Cristo para que seamos justificados por la fe.

  • 5

Aun Moisés, como ya sabe, no podía ser salvado por la misma Ley que él entregó. Recuerde, por ejemplo, que Dios mandó a Moisés a “hablar” a una peña (Números 20:8), pero él la “golpeó” (Números 20:11). Esto fue una infracción de la Ley y no se podía dar misericordia, aun a Moisés. Entonces, el Señor dijo: “Por cuanto no creíste en mí, para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado” (Números 20:12). Aunque esto parezca insignificante al hombre, fue considerado como rebelión por Dios (Salmo 106:33). Este acto de desobediencia es mencionado vez tras vez como la razón por la cual Moisés no pudo entrar a la Tierra Prometida (véase Números 27:12-14; Deuteronomio 1:37, 3:26; 32:48- 52, etc.). Santiago escribió que cualquiera que guardare toda la Ley pero ofendiere en un sólo punto, es culpable de toda la Ley (Santiago 2:10).

Éstas son sólo unas cuantas de las muchas maneras en que la Ley hace a los hombres estar desesperados. ¡SI UD. VERDADERAMENTE ENFRENTA LAS DURAS CONSECUENCIAS DE LA LEY DE MOISÉS, TAMBIÉN ESTARÁ SUFICIENTEMENTE DESESPERADO PARA ACUDIR A CRISTO Y SER JUSTIFICADO POR LA FE!

BUENAS NOTICIAS n ¡LA LEY NO REFLEJA LA NATURALEZA DE DIOS!

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Hay muchos que creen que la Ley refleja la naturaleza de Dios, ¡pero no es así! P

La Ley es “sin misiericordia”, pero Dios no lo es. La Biblia está llena de muchas referencias a la misericordia de Dios. Por ejemplo, el Salmo 136 tiene 26 versículos y ¡CADA VERSÍCULO NOS RECUERDA QUE LA MISERICORDIA DE DIOS PERMANECE PARA SIEMPRE!

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La Ley es sólo una sombra. “Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes verdaderos, no la imagen misma de las cosas . . . “ (Hebreos 10:1).

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Ud. no es una sombra, ni es Dios una sombra. Una sombra no es realidad, pero Dios es realidad.

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Una sombra siempre está cambiando, pero Dios nunca cambia. Él es siempre el mismo y las Escrituras dicen específicamente que Dios no cambia como las sombras (Santiago 1:17). Es muy difícil reconcer a alguien por su sombra; por eso los judíos no reconocieron a Jesús.

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Las Escrituras enseñan que fue “necesario” cambiar la Ley (Hebreos 7:12), pero Dios nunca cambia (Malaquías 3:6).

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No comprendemos la naturaleza de Dios por medio de la Ley, sino comprendemos la naturaleza de Dios por medio de Jesucristo. En Jesús habita toda la plenitud de

la Deidad en un cuerpo (Colosenses 2:9).

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Dios es luz, y en Él no hay sombra (Santiago 1:17) y no hay tinieblas (1 Juan 1:5). P

Jesús es también conocido como “la luz de los hombres” (Juan 1:4).

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Nosotros usamos palabras para comunicar con otros y Jesús, como ya sabe Ud., es la “Palabra” de Dios (Juan 1:1).

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No aprendemos acerca de la naturaleza de Dios por medio de la Ley, sino por medio de Jesús. No de una sombra, sino de una realidad. Por eso Dios nos dio la Ley como un ayo para llevarnos a Cristo para que seamos justificados por la fe.

BUENAS NOTICIAS n JESÚS ES UN SACERDOTE MISERICORDIOSO

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Como ya hemos señalado, el sacerdote levita no tenía compasión. Su trabajo principal era matar a víctimas inocentes. Cuando uno llevaba su cordero al sacerdote, sabía lo que iba a pasar con el cordero. Sin embargo, Jesús tuvo un sacerdocio distinto. No podría ser un sacerdote bajo la Ley porque Él vino de la tribu de Judá (Hebreos 7:14).

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Jesús es un sacerdote según el orden de Melquisedec (Salmo 110:4).

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El sacerdocio de Melquisedec es muy distinto al sacerdocio bajo la Ley. Las Escrituras señalan que era también superior al sacerdocio levíta (Hebreos 7:1-22). P

Como ya hemos señalado, una función principal del sacerdocio levita era matar, pero, según las Escrituras, Melquisedec nunca ofreció un sacrificio de sangre. P

Jesús era un sacerdote según el orden de Mequisedec. ¡La única sangre que derramó Jesús era Su propia sangre!

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Es importante recordar que Jesús es un sumo sacerdote misercordioso y fiel (Hebreos 2:17). Él puede comprender nuestros problemas porque fue tentado en todo según nuestra semejanza pero sin pecado (Hebreos 4:14-16).

BUENAS NOTICIAS n ¡DIOS DIO LA LEY PORQUE ÉL ESTÁ MOLDEANDO LA HISTORIA COMO EL ALFARERO MOLDEA EL BARRO!

Una visión vino al profeta Jeremías que le ayudó a comprender qué estaba sucediendo en el mundo. Él escribió: “Entonces vino a mí palabra de JEHOVÁ, diciendo: ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice JEHOVÁ. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel. En un instante hablaré contra pueblos y contra reinos, para arrancar, y derribar, y destruir. Pero si esos pueblos se convirtieren de su maldad contra la cual hablé, yo me arrepentiré del mal que había pensado hacerles” (Jeremías 18:5-8).

Dios sabe todo, así que antes que Él creó los cielos y la tierra, Él sabía que Jesús iba a tener que morir en una cruz. ¡Recuerde! Dios planeó redimirnos con la preciosa sangre de Cristo antes de la fundación del mundo (1 Pedro 1:18-20).

Así como un alfarero moldea el barro, Dios ha moldeado al mundo y a toda la

historia humana. Él no nos dio la Ley por casualidad, sino fue una parte deliberada de Su plan para traernos a Cristo para que seamos justificados por fe.

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¡Recuerde! Dios amó tanto al mundo que dio a su hijo unigénito, para que todo aquél que crea en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna (Juan 3:16).

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Dios no solo creó los cielos y la tierra, sino aun ha dado un nombre a cada estrella (Salmo147:4). Ni un pajarillo puede caer a la tierra sin que Dios lo sepa. Las Escrituras enseñan que los cabellos de su cabeza están contados (Mateo 10:29- 30). Para Dios, Ud. vale más que muchos pajarillos.

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Los cielos y la tierra presentes pasarán. Sólo son temporales. Dios quiere que Ud. tenga tesoros en el cielo (Mateo 6:19-21). Dios quiere que Ud. tenga un lugar de honor especial en los nuevos cielos y la nueva tierra (1 Pedro 1:3-4; 2 Pedro 3:7- 13).

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Desde el principio, Dios comenzó a enseñar al mundo acerca de Cristo y de la fe. ¡Recuerde! Por fe Abel ofreció a Dios un más excelente sacrificio que Caín (Hebreos 11:4).

¿TIENE USTED FE?

Moisés describe la justificación que es por la Ley, diciendo que “El hombre que haga estas cosas, vivirá por ellas” (Romanos 10:5). Pero Cristo es el fin de la Ley para que la justificación esté al alcance de todos los que creen. Así que no es necesario ascender al cielo, o descender a la profundidad para tener contacto con Cristo . ¡Por fe, puede ponerse en contacto con Cristo ahí donde esté Ud.! SI CONFESARES CON TU BOCA QUE JESÚS ES EL SEÑOR, Y CREYERES EN TU CORAZÓN QUE DIOS LE LEVANTÓ DE LOS MUERTOS, SERÁS SALVO. PORQUE CON EL CORAZÓN SE CREE PARA JUSTICIA, PERO CON LA BOCA SE CONFIESA PARA SALVACIÓN (Romanos 10:9-10).

¡Si Ud. estudia la Ley correctamente, será un ayo para traerle a Cristo para que sea justificado por la fe!

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Se puede reproducir este estudio enteramente o en parte (con o sin dar crédito al autor) para la gloria de Jesucristo y para hacer avanzar Su reino.