LA EXHORTACIÓN DEL SEÑOR
LA EXHORTACIÓN DEL SEÑOR
“Y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo” (Hebreos 12:5 y 6).
- Todos sabemos que Dios nos ama. Juan 3:16 señala que la prueba Dios amó
tanto al mundo que dio a su Hijo unigénito para que todo el que crea en él no se pierda, mas tenga vida eterna.
- Todos conocemos la prueba del amor de Dios. 1 Juan 3:16 señala que la prueba
del amor de Dios es el hecho de que Jesús dio su vida para nosotros.
- ¡Todos necesitamos saber que porque Dios nos ama, nos exhorta!
Hebreos 12:5-11 presentan estos hechos acerca de la exhortación del Señor:
1. A quien el Señor ama, exhorta.
2. Dios nos exhorta porque somos sus hijos.
3. Si no somos exhortados, no somos hijos de Dios.
4. Ninguna exhortación parece causa de gozo al momento de recibirla.
5. Después, entendemos que la exhortación de Dios realmente era buena para nosotros.
I
¡DIOS TIENE UN PLAN PARA NUESTRAS VIDAS!
- Dios tuvo un plan para Jesús antes de su nacimiento (1 Pedro 1:18-20).
- Dios tuvo un plan para David antes de su nacimiento (Salmo 139:16).
- Dios tuvo un plan para Jeremías antes de su nacimiento (Jeremías 1:5).
- Dios tuvo un plan para Pablo antes de su nacimiento (Gálatas 1:15 y 16).
- Considere por favor, que ¡Dios también tiene un plan para nosotros!
II
EN ALGÚN MOMENTO, DIOS NOS LLAMA PARA SERVIRLE
- Dios llamó a Noé para construir un arca (Génesis 6).
- Dios llamó a Abraham para que dejara su casa para ir a Canaán (Génesis 12).
- Dios llamó a Moisés para librar al pueblo hebreo de la esclavitud en Egipto
(Éxodo 4).
- Dios llamó a Samuel para ser un profeta (1 Samuel 3).
- Dios llamó a Zacarías para ser el padre de Juan el Bautista (Lucas 1).
- Dios llamó a María para ser la madre de Jesús (Lucas 1).
- Jesús llamó a los doce para ser sus apóstoles (Lucas 6).
- Los cristianos somos llamados para ser santos (Romanos 1:7; 1 Pedro 1:15).
- Debemos ser dignos del llamamiento que hemos recibido (Efesios 4:1).
- Los dones de Dios y su llamamiento son irrevocables (Romanos 11:29).
La Biblia tiene mucho que decir acerca del llamamiento de Dios. Estos son unos pocos ejemplos. Hay muchos más.
III
A VECES LA GENTE RESISTE EL LLAMAMIENTO DE DIOS
He aquí algunos ejemplos de la Biblia de personas que resistieron al llamamiento del Señor:
- Moisés
resistió al llamamiento de Dios porque él dijo que era tardo en hablar. Dios le dio señales milagrosas y prometió estar con él. Moisés hizo lo que Dios le llamó hacer (Éxodo 3—4).
- Gedeón
resistió al llamamiento de Dios, pero Dios le dio señales y entonces Gedeón contestó al llamamiento (Jueces 6).
- Saúl
resistió al llamamiento de Dios y se escondió. Pero el Señor lo buscó y Saúl llegó a ser el rey (1 Samuel 9:21, 10:22).
- Isaías resistió al llamamiento de Dios porque era un hombre de labios inmundos.
Dios tocó sus labios, quitó su culpa e Isaías llegó a ser profeta de Dios (Isaías 6:5).
- El diablo es engañador y se presenta como ángel de luz. Entonces cuando nos
llama Dios, nos dará evidencia para probar que nuestro llamamiento proviene de él.
IV
¡A VECES LAS PERSONAS SABEN QUE DIOS LAS ESTÁ LLAMANDO, PERO AUN SE NIEGAN A OBEDECERLE! ¡EN TALES SITUACIONES DIOS LAS EXHORTA!
- Dios prometió bendiciones para los que le obedecieron, y maldiciones para los
que le desobedecieron (Deuteronomio 28).
- Jonás
recibió el llamamiento de Dios. Sabía que era Dios que le llamaba para predicar al pueblo de Nínive, pero se rebeló contra el llamamiento de Dios e hizo planes para ir a Tarsis. Dios envió una tormenta y un gran pez para tragar a Jonás. Después de tres días dentro del pez con alga envuelta alrededor de su cabeza, Jonás decidió aceptar el llamamiento de Dios y de predicar al pueblo de Nínive (véase el libro de Jonás).
- Saulo de Tarso
resistió el llamamiento de Dios. Persiguió a los seguidores de Jesús y aun participó en el apedreamiento de Esteban. El Señor se le apareció en el camino a Damasco y le recordó que era dura cosa dar coces contra el aguijón que era de Dios (Hechos 9:5). Cuando Saulo se negó a arrepentirse, Jesús lo exhortó con ceguera por tres días (Hechos 9:8).
- Jesús también cegó a Elimas debido a su rebelión (Hechos 13:11).
- Los cristianos en Corinto fueron exhortados porque cometieron abusos durante
la cena del Señor (1 Corintios 11:17-22).
- Por favor, no desprecie la exhortación del Señor. Es su manera de ayudarle a ser
lo mejor posible.
V
NO SEA COMO EL CABALLO O EL MULO
“No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, que han de ser sujetados con cabestro y con freno, porque si no, no se acercan a ti” (Salmo 32:9).
- Los caballos y los mulos no tienen entendimiento, y tienen que ser tratados con
dureza para hacerlos obedecer. Por favor, no sea como el caballo o como el mulo.
- Dios quiere que seamos hijos obedientes. Quiere poder cuidarnos y guiarnos con
mansedumbre. Por ejemplo, Pedro negó a Cristo 3 veces y Jesús solamente tuvo que mirarle para hacerle llorar (Lucas 22:61 y 62).
- Pablo prefería tener espíritu de mansedumbre con los corintios, pero si estaban
rebeldes, podría usar una vara (1 Corintios 4:21).
- ¿Cómo quiere que Dios le trate a Ud.? ¿Con mansedumbre o con una vara?
¿SERÁ UD. COMO JUDAS O COMO PEDRO?
- Ambos eran apóstoles.
- Ambos fueron elegidos después de una noche de oración (Lucas 6:12-16).
- Ambos fueron otorgados el poder para sanar a los enfermos y resucitar a los
muertos (Mateo 10:8).
- Ambos fueron advertidos (Mateo 26:24 y 25; 33 y 34).
- Ambos tuvieron la oportunidad de arrepentirse.
- Judas salió y se ahorcó (Mateo 27:3-10). Habría sido mejor si Judas no hubiera
nacido (Mateo 26:24).
- Pedro lloró amargamente y verdaderamente se arrepintió (Mateo 26:75).
Confesó a Jesús tres veces (Juan 21:15-19).
- Cada vez que los doce apóstoles están nombrados, Pedro es el primero y Judas es
último.
- “A los cielos y a la tierra llamo hoy por testigos contra vosotros, que
os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia” (Deuteronomio 30:19).
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Boyce Mouton