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LA BIBLIA ES UNA LÁMPARA Y UNA LUMBRERA

Boyce Mouton · 9 pages · 3,720 words

LA BIBLIA ES UNA LÁMPARA Y UNA LUMBRERA

“Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmo 119:105).

Por Boyce Mouton

La palabra hebrea para “lámpara” es ner y se refiere a una lámpara de aceite como las que había en el tabernáculo. Como recordamos, ese candelero de siete brazos fue hecho de oro puro y estaba ubicado en el Lugar Santísimo (Éxodo 25:31-40). Aquellas siete lámparas nunca fueron apagadas (Éxodo 27:20-23). Ya que no había ventanas en el Lugar Santo, esas pequeñas lámparas parpadeantes proveían la única luz que había. Por supuesto, no eran muy brillantes, pero ciertamente eran mejores que nada.

El Lugar Santísimo tampoco tenía ventanas, pero yo creo que tenía una fuente distinta de luz. ¡Yo creo que el Lugar Santísimo estaba lleno de la luz de Dios! Un día de cada año, el día de propiciación, Dios prometió aparecer al sumo sacerdote en el Lugar Santísimo. Esto era un cuarto en la forma de un cubo detrás de un velo, cuyas dimensiones eran de 20 codos de longitud, 20 codos de anchura, y 20 codos de altura. El arca del testimonio estaba en ese cuarto y Dios prometió encontrarse con el sumo sacerdote entre los dos querubines que estaban sobre el arca del testimonio (Éxodo 25:22). Yo creo que la presencia de Dios en ese cuarto fue acompañada por una luz brillante. De hecho, Dios dijo a Timoteo que Dios habita en “luz inaccesible” (1 Timoteo 6:16). Dos cosas protegían al sumo sacerdote de esa luz y le permitían acercarse a Dios sin morir.

  • Primero : “Y pondrá el perfume sobre el fuego delante de Jehová, y la nube del perfume cubrirá el propiciatorio que está sobre el testimonio, para que no muera” (Levítico 16:13). Yo creo que la nube del perfume filtró la luz para que el sacerdote no muriera.
  • Segundo : El sumo sacerdote también tenía una lámina de oro delante de sus ojos como protección. Yo creo que esa lámina de oro protegía sus ojos de la luz de Dios (Éxodo 28:36-38).
  • Note que cuando se toma una radiografía, se protege el cuerpo de la radiación

mortal con una barrera de plomo. El oro provee una barrera mucho mejor que el plomo porque su densidad supera a la del plomo por 70%. Pero no se usa el oro para esta protección porque vale aproximadamente 25,00o veces más que el plomo. Ya que la luz de Dios es mucho más poderosa que una radiografía, Dios mandó a Moisés usar el oro: “Harás además una lámina de oro fino, y grabarás en ella como grabadura de sello, SANTIDAD A JEHOVÁ. Y

la pondrás con un cordón de azul, y estará sobre la mitra; por la parte delantera de la mitra estará. Y estará sobre la frente de Aarón, y llevará Aarón las faltas cometidas en todas las cosas santas, que los hijos de Israel hubieren consagrado en todas las santas ofrendas; y sobre su frente estará continuamente, para que obtengan gracia delante de Jehová” (Éxodo 28: 36-38).

  • Como se sabe, Dios es luz (1 Juan 1:5). Cuando el Señor Jesús apareció a Saulo

de Tarso en el camino a Damasco, hubo una luz más brillante que el sol a mediodía (Hechos 26:13). Ese acontecimiento dejó ciego a Saulo y tuvo que ser llevado por la mano hasta Damasco (Hechos 9:8). Pero el sumo sacerdote estaba protegido de la luz de Dios por el humo del perfume y la lámina de oro.

  • Por favor, recuerde cuando el arca fue movido, estaba cubierto por tres cosas: (1)

El velo de la tienda. (2) Pieles de tejones. (3) Un paño todo de azul: “Cuando haya de mudarse el campamento, vendrán Aarón y sus hijos y desarmarán el velo de la tienda, y cubrirán con él el arca del testimonio; y pondrán sobre ella la cubierta de pieles de tejones, y extenderán encima un paño todo de azul, y le pondrán sus varas” (Números 4:5 y 6).

  • Por favor, recuerde que el arca de Jehová era peligroso porque Dios hizo morir a

los hombres de Bet-semes, porque habían mirado dentro de él (1 Samuel 6:19).

  • También recuerde que Dios mató a Uza por haber tocado el arca (2 Samuel 6:6 y

7).

  • Pero gracias a Dios, hoy podemos entrar audazmente en el Lugar Santísimo por

la sangre de nuestro Señor Jesús: “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió” (Hebreos 10:19- 23).

  • ¡Recuerde! Aunque la Palabra de Dios es también una luz, no es necesario estar

protegido de esta luz, porque Dios específicamente diseñó esta luz para darnos dirección. El Señor Jesús dijo: “¿No tiene el día doce horas? El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él” (Juan 11:9 y 10).

  • La palabra hebrea traducida como “luz” es owr. Se encuentra 122 veces en la

Biblia. Se encuentra por primera vez en Génesis 1:3 cuando Dios dijo: “Sea la luz; y fue la luz”. Se encuentra también en Génesis 1:5 cuando se nos dice: “Y llamó Dios a la luz Día”. El autor cristiano C. S. Lewis dijo: “Yo creo en el cristianismo tal como creo que el sol ha salido, no solamente porque lo veo, sino porque por él veo todo lo demás”. Saulo de Tarso fue enviado a los gentiles “para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados” (Hechos 26:18).

  • Por lo general, hay 12 horas de luz por día y 12 horas de oscuridad. Entonces

Dios diseño la Biblia para que ella pueda darnos dirección las 24 horas del día.

  • Hay algunas cosas en la Biblia que son oscuras y son aclaradas por la Palabra de

Dios. Entonces la Palabra de Dios es una “lámpara” y una “lumbrera”.

LA LUZ DE LA PALABRA DE DIOS ES ETERNA

Como sabemos, la Palabra de Dios es sobrenatural. El Señor Jesús dijo: “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida” (Juan 6:63). Un espíritu es eterno. Un espíritu no se marchita, no se oxida, ni envejece. No se puede destruir a un espíritu, no importa cuánto uno intente.

El Sr. Roger Bruner ha escrito esto con respecto al hecho de que la Palabra de Dios no puede ser destruida. En el año 303 d. de C., el emperador romano Diocleciano emitió un edicto para destruir a los cristianos y a sus Biblias. La persecución que siguió fue brutal. Sobre una Biblia parcialmente quemada, Diocleciano edificó un monumento en el cual aparecieron estas palabras triunfantes: “Extancto nomene Christiaorum” (“El nombre Cristiano es extinguido”). Diocleciano hizo una medalla con las palabras “La religión cristiana es destruida y la adoración de los dioses es restaurada”. La jactancia de Diocleciano fue curiosa, por decir lo menos. Veinticinco años más tarde Diocleciano murió y el nuevo emperador, Constantino, se dedicó a poner el Nuevo Testamento en todas las iglesias de su imperio. En efecto, Constantino ofreció una recompensa sustancial a cualquiera que le trajera un ejemplar de las Escrituras. El día siguiente, alguien le ofreció cincuenta ejemplares de la Palabra de Dios. Entonces ordenó que se prepare 50 ejemplares de la Biblia, pagados por gobierno. ¿Puede Ud. imaginarse cuán aturdido estaría Diocleciano si regresara hoy y que descubriera que más ha sido escrito acerca de la Biblia que del total de miles de volúmenes? La Biblia ha sido traducida a más idiomas que cualquier otro libro y ha sido enviada a más regiones del mundo que cualquier otro libro. El filósofo francés Voltaire (1694-1778) declaró en el año 1776: En cien años de hoy no habrá una Biblia en la tierra, excepto la que se ve

por un anticuario que busca curiosidades. Cien años más tarde, Voltaire estaba muerto y su propia casa y prensa se usaban para imprimir y almacenar Biblias para la Sociedad Bíblica de Geneva. En el año 1778, Voltaire se jactó: Se necesitó 12 hombres para iniciar el cristianismo. Uno lo destruirá. Él llamó a Cristo “el miserable maldito”. Geisler y Nix observan que: Solamente 50 años después de su muerte, la Sociedad Bíblica de Geneva empleaba su casa y prensa para producir grandes cantidades de Biblias. Además, aproximadamente doscientos años después de la predicción de Voltaire que la Biblia sería eliminada de la tierra, la primera edición de la obra de Voltaire fue vendida en París por once centavos. El mismo día, 24 de diciembre del año 1933, el gobierno británico compró un manuscrito antiguo del Nuevo Testamento, Codex Sinaiticus, para el Zar de Rusia por $500,000. Ese antiguo manuscrito de aproximadamente el año 350 d. de C., aún es muy valioso y está en el Museo Británico.

¡Sí! ¡La Palabra de Dios es eterna! El Señor Jesús dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35). ¡Cuando llenamos nuestras vidas con la Palabra de Dios, no andaremos en tinieblas!

LA PALABRA DE DIOS TAMBIÉN ES UNA SIMIENTE ESPIRITUAL VIVA

Un fariseo que se llamaba Nicodemo fue al Señor Jesús de noche porque sabía que Dios estaba con él (véase Juan 3:1-21). Cuando el Señor Jesús le dijo a Nicodemo que tenía que “nacer de nuevo”, él estaba confundido y preguntó: “¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? (Juan 3:4).

“¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?” (Juan 3:10). Aun los niños saben que la vida de las plantas viene de semilla y que cada semilla se reproduce según su género (Génesis 1:11 y 12). Nicodemo debía de haber sabido esto. ¡Si se quiere vida espiritual, hay que plantar simiente espiritual! Entonces el Señor Jesús recordó a Nicodemo: “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; más ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu” (Juan 3:6-8).

Pedro puso énfasis en esta misma verdad y dijo: “siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Porque: Toda carne es como hierba, y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; más la palabra del Señor permanece para siempre” (1 Pedro 1:23-25). Como sabemos; una planta puede salir por las grietas en el concreto y puede enredarse alrededor de objetos grandes para estar en la luz del sol.

Consecuentemente, hay dos razas de gente en la tierra. Primero es la raza física que vino de Adán. Segundo es la raza espiritual que viene del Señor Jesús. El “primer Adán” nos dio vida física por medio de simiente física. Así que nuestro cuerpo físico contiene la “imagen” física o ADN del primer Adán. Como ya hemos dicho, el primer Adán es el progenitor o padre de una raza física. Pero al “nacer de nuevo”, recibimos vida espiritual de una simiente espiritual. Entonces el Señor Jesús es llamado el “postrer Adán” (1 Corintios 15:45-49). Consecuentemente, el Señor Jesús es el progenitor, o padre de una raza espiritual. Cuando “nacemos de nuevo” llegamos a ser “una nueva criatura” (2 Corintios 5:17). “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Corintios 5:17). Como hijos de Dios, nacidos de simiente espiritual, ya tenemos un comportamiento espiritual: “Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo; todo el que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios” (1 Juan 3:9 y 10).

Ya que la Palabra de Dios es viva y activa, también “se divulgó” rápidamente. Pablo sabía esto y dijo a los tesalonicenses: “Por último, hermanos, oren por nosotros para que el mensaje de Señor se difunda rápidamente y se le reciba con honor, tal como sucedió entre vosotros” (2 Tesalonicenses 3:1, NVI).

La Palabra de Dios sí corrió rápidamente desde los creyentes tesalónicos. Pablo escribió: “Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo, de tal manera que habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído. Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra de Señor no solo en Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar vuestra fe en Dios se ha extendido de modo que nosotros no tenemos necesidad de hablar nada; porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucitó de los muertos, a Jesús, quien nos libra de la ira venidera” (1 Tesalonicenses 1:6-10).

Cuando Pablo predicaba en Éfeso, en solamente 2 años todos los de Asia había escuchado la Palabra del Señor, judíos y griegos (Hechos 19:10).

La Palabra de Dios es viva y eficaz, y a la vez como una espada que penetra dentro de nosotros y discierna los pensamientos y las intenciones del corazón: “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos;

y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta” (Hebreos 4:12 y 13).

Dios dijo por medio de Isaías: “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié” (Isaías 55:8-11).

Cuando sembramos suficiente semillas, una parte caerá en buena tierra y puede producir hasta cien por una (Mateo 13:16-23).

LA PALABRA DE DIOS ES TAMBIÉN UN ARMA CON EL CUAL

PODEMOS VENCER AL DIABLO

Cuando el Señor Jesús fue tentado por el diablo, venció a aquellas tentaciones citando las Escrituras (Mateo 4:1-11). No saber citar la Palabra de Dios es una gran desventaja en la lucha contra el diablo.

La armadura del cristiano se describe en Efesios 6:10- 20. La Palabra de Dios es el único arma que tenemos. Estando en una batalla espiritual, necesitamos un arma espiritual: “porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas” (2 Corintios 10:4). Entonces Pablo dijo a los efesios: “tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios” (Efesios 6:17). La palabra griega para “espada” es machira y la palabra latina es gladius. El “gladius” era una espada corta con una hoja delgada y los soldados romanos la usaron para vencer al mundo. Fue más barata y más efectiva que una espada larga y pesada. Permitió un ataque más rápido y más eficiente y era el arma usado por el ejército romano por 400 años. Como se sabe, los que luchaban con espadas eran conocidos como “gladiadores”.

Los gladiadores comenzaron su entrenamiento con una espada de madera que se llamaba una rudus. Su entrenamiento comenzó en la madrugada cuando se prepararon para vivir o morir en el estadio. Comieron comida nutritiva tres veces al día que fue diseñada para proveerles resistencia y fortaleza. Entrenaban todo el día por meses y desarrollaban sus habilidades con trabajo duro y disciplina. Si no manejaban sus

espadas correctamente, morirían. Pablo dijo a Timoteo: “Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado” (2 Timoteo 2:3 y 4). Nosotros también necesitamos sufrir penalidades, entrenamiento, y disciplina para ser “buenos soldados de Cristo Jesús”.

Luz es esencial para muchas actividades. Nadie quiere luchar con espadas en la oscuridad. Ningún cirujano quiere operar en la oscuridad. Ningún piloto puede operar un avión en la oscuridad sin tener instrumentos iluminados. Sin luz, no se puede usar muchas herramientas. Sin luz, aun los muebles llegan a ser obstáculos en vez de algo en que se puede descansar. Pero al prender la luz, se va la oscuridad y las cosas son visibles. Es más fácil preparar una comida, reparar algo que está roto, o leer las instrucciones cuando hay luz. Con respecto a esto, las Escrituras afirman: “Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas” (1 Tesalonicenses 5:5). Con la ayuda de las Escrituras, muchas cosas alrededor de nosotros que antes fueron inútiles, se convierten en cosas útiles. Aun el Señor Jesús era una piedra de tropiezo a los judíos hasta que la lámpara y la luz de las Escrituras cambiaran la oscuridad a luz (1 Corintios 1:23).

LA LUZ Y LAS TINIEBLAS EN LA BIBLIA

  • “Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:5-7).
  • El Señor Jesús dijo: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12).
  • “Más vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas” (1 Tesalonicenses 5:4 y 5.
  • “Entre tanto que tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz” (Juan 12:36).
  • “Porque en otro tiempo erais tinieblas, más ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), comprobando lo que es agradable al Señor. Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto. Más todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que

manifiesta todo. Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo” (Efesios 5:8-14).

  • “Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar. Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo” (Juan 9:4 y 5).
  • “librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados” (Hechos 26:17 y 18).
  • “Haced todo sin murmuraciones y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo” (Filipenses 2:14 y 15).
  • Etc.

TENEMOS UNA OPCIÓN

Tenemos una opción: Podemos elegir luz o elegir tinieblas. Todos tenemos acceso a la Palabra de Dios. El apóstol Juan escribió estas palabras inspiradas a Nicodemo en la conclusión de su entrevista famosa con el Señor Jesús:

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras sean reprendidas. Más el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios” (Juan 3:16-21).

POR FAVOR ¡ELIJA LA LUZ!

SI UD. AMA LA LUZ, ESTUDIARÁ LA BIBLIA.

¡PORQUE LA PALABRA DE DIOS ES UNA LÁMPARA A NUESTROS PIES Y UNA LUMBRERA A NUESTRO CAMINO!