LA AUTORIDAD
LA AUTORIDAD
LA AUTORIDAD DEL SEÑOR JESÚS
- Mateo dijo: “Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se
admiraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas” (Mateo 7:28 y 29).
- Marcos dijo: “Y entraron en Capernaum; y los días de reposo, entrando
en la sinagoga, enseñaba. Y se admiraban de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas” (Marcos 1:21 y 22).
- Lucas dijo: “Y estaban todos maravillados, y hablaban unos a otros,
diciendo: ¿Qué palabra es esta, que con autoridad y poder manda a los espíritus inmundos, y salen?” (Lucas 4:36).
- Juan dijo: “Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también
ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo; y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre” (Juan 5:26 y 27).
- De hecho, el Señor Jesús dijo: “TODA POTESTAD ME ES DADA EN EL
CIELO Y EN LA TIERRA” (Mateo 28:18).
- La pregunta es: ¿Qué significa que el Señor Jesús habla con autoridad?
- Otra pregunta es: ¿Podemos nosotros también hablar con autoridad?
LA AUTORIDAD Y EL PODER
- La autoridad del gobierno romano provenía de su poder. En una época era el
gobierno más poderoso del mundo. Consecuentemente, tenía el “poder” de destruir a cualquiera que se negara a aceptar su “autoridad”.
- Un centurión romano dijo al Señor Jesús: “También yo soy hombre bajo
autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace” (Mateo 8:9).
- La autoridad del centurión romano se mantenía por poder y temor. Nuestra
palabra “diezmar” viene de la palabra latina decem que quiere decir “diez”. “Ejecución” es un término militar que se refiere a la matanza de soldados romanos. Una cohorte era de aproximadamente 480 soldados. Si algunos de la cohorte carecía de disciplina, la cohorte entera fue “diezmada”. Eso es, uno de cada diez soldados fueron asesinados. Esta matanza o “diezmada” de 48 soldados era un recordatorio severo de nunca resistir a la autoridad romana.
- La autoridad del Señor Jesús era distinta. No dependía del poder. El Señor Jesús
se despojó de sí mismo y del poder, y vino a la tierra como un bebé. Cuando nació, el Señor Jesús no tenía el poder para alzar la cabeza ni para alimentarse. (Filipenses 2:5-8). ¡Como predicador, el Señor Jesús nunca usó la fuerza física para obligar a alguien a que sea su discípulo!
- Cuando los discípulos le preguntaron al Señor Jesús, “¿Quién es el mayor en
el reino de los cielos? Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos” Mateo 18:1-4).
- Obviamente, la autoridad del Señor Jesús era distinta a la del gobierno romano.
- Mientras había muchos aspectos de la autoridad del Señor Jesús, podemos decir con certeza que su autoridad se basó en la verdad, no en el poder. El poder del gobierno romano era temporal, ya que cuando su gobierno terminó, su autoridad también terminó. Dado que el reino de Cristo es eterno, su autoridad es eterna. El Señor Jesús dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35).
NO COMO LOS ESCRIBAS
El Señor Jesús “les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas” (Mateo 7:28 y 29). Los maestros de la ley enseñaban mayormente según las tradiciones en vez de la Palabra de Dios. Las tradiciones solamente tienen la autoridad de los hombres. ¡La verdad tiene la autoridad de Dios!
“Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo: ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan. Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? Porque Dos mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre y a la madre, muere irremisiblemente. Pero vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte, ya no ha de honrar a su padre o a su madre. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición. Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres” (Mateo 15:1-9).
La Palabra de Dios es eterna, mas no las tradiciones de hombres!
NO COMO LOS GENTILES
La autoridad del Señor Jesús no es como la autoridad de los gentiles.
“Hubo también entre ellos una disputa sobre quién de ellos sería el mayor. Pero él les dijo: Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que sobre ellas tienen autoridad son llamados bienhechores; mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve. Porque ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Mas yo estoy entre vosotros como el que sirve” (Lucas 22:24-27).
NO COMO LOS REINOS TERRENALES
¡El reino de Cristo no es como los reinos terrenales! Cuando lo juzgaban, Pilato le preguntó si era rey. El Señor Jesús le respondió: “Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí. Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz” (Juan 18:36 y 37).
LA IGLESIA ESTÁ EDIFICADA SOBRE LA VERDAD
“Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo” (1 Corintios 3:11).
La iglesia está edificada sobre el Señor Jesucristo y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. (Mateo 16:18). Como sabemos, el Señor Jesús es “el camino, y la verdad, y la vida; (Juan 14:6). Dado que el Señor Jesús es el fundamento, podemos decir con certeza que la iglesia está edificada sobre la verdad. El Señor Jesús le dijo a Pilato: “Tú dices que yo soy rey. Yo para esto nací, y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz” (Juan 18:37). El Señor Jesús también dijo: “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:31 y 32).
El diablo no habla la verdad. Es mentiroso y el padre de mentiras (Juan 8:44). ¡Todos los que no aman la verdad, obedecen al diablo, y todos los que aman la verdad, obedecen al Señor Jesús!
Repetimos: Mientras puede haber muchos otros factores importantes con respecto a la autoridad del Señor Jesús, ¡el hecho de que siempre habló la verdad tiene que estar cerca a la cabeza de la lista!
LA IGLESIA ES UN CUERPO
La palabra “iglesia” proviene de la palabra griega ekklesia. Se usa 114 veces en la Biblia y siempre se refiere a una “asamblea” de personas y nunca a un edificio. Esta “asamblea” de creyentes se describe como “el cuerpo de Cristo”. Por esto, la iglesia no es una “organización” diseñada y controlada por el hombre, sino es un “organismo vivo” diseñada y controlada por Cristo. De hecho, la iglesia es el “cuerpo” del cual Cristo es la cabeza (Colosenses 1:18). Por favor, considere:
- “Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros,
pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros” (Romanos 12:4 y 5).
- “La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la
sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan” (1 Corintios 10:16 y 17).
- “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero
todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu” (1 Corintios 12:12 y 13).
- “Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en
particular” (1 Corintios 12:27).
- No podemos “unirnos” a este cuerpo, sino tenemos que ser “añadidos” a él por el
Señor (Hechos 2:47).
- El Espíritu da dones espirituales a los miembros del cuerpo como él quiere (1
Corintios 12:4-11).
- Cada miembro del cuerpo es importante: “Porque los que en nosotros son
más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba, para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan. Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular” (1 Corintios 12:24-27).
- La iglesia crece y se mantiene unida por la verdad: “Siguiendo la verdad en
amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor” (Efesios 4:15 y 16).
- ¡Tal como la “verdad” es eterna, la iglesia también es eterna! El Señor Jesús es la
roca sobre la cual se edifica la iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella (Mateo 16:18).
LA BÚSQUEDA DEL PAPA POR LA AUTORIDAD
En los siglos 12 y 13 se presentó en el sur de Francia un grupo de creyentes que se opusieron al papa. Se conocían como los albigenses. En sus mensajes expusieron las inmoralidades del sacerdocio tal como la adoración de los santos y las imágenes, y rechazaron completamente al clero. Inocencia III era el papa durante los años 1198 d. de C. hasta su muerte en el año 1216 d. de C. Él era uno de los más poderosos e influyentes de los papas medievales. Tristemente, él usó ese poder para destruir a los albigenses, los cuales consideró “herejes”. Los destruyó por medio de la “inquisición”, pero no destruyó la verdad. Los acusados de herejía fueron arrestados y torturados. Ni sabían los nombres de sus acusadores y los procedimientos fueron en secreto. El inquisidor tenía la “autoridad” para confiscar sus bienes, encarcelarlos por vida, o aun mandar que sean ejecutados. Dentro de cien años, los albigenses fueron literalmente destruidos. No obstante, la verdad no fue destruida y otros continuaban predicando la verdad aun después de la muerte de los albigenses. La inquisición no pudo destruir la verdad, pero fue empleada por la Iglesia Católica Romana por 500 años más. No se sabe cuántos murieron en la inquisición, pero desde el año 1540 hasta el año 1570, por lo menos 900,000 personas fueron muertas como “herejes”.
La inquisición fue el arma principal empleada para establecer la autoridad del papa. Aun se extendió a América del Sur. La inquisición comenzó en el Perú en el año 1570 y no terminó hasta el año 1820. Debido a que el área abarcado por el tribunal de Lima era tan vasto, en el año 1610 se estableció otro tribunal en Cartagena, Colombia. El tribunal de Cartagena tenía jurisdicción sobre un área vasto que incluyó a Panamá, Santa María, Puerto Rico, Popayán, Venezuela, y Santiago de Cuba. El palacio de la inquisición en Cartagena fue edificado para servir como el corte y la cárcel. Fue completado en el año 1770 y llegó a ser un museo en el año 1924 que queda sin alterar hasta hoy. El Museo de la Santa Inquisición en Lima fue fundado en el año 1968 y es uno de los sitios cultuales más visitados en el Perú. El “cuarto de la inquisición” y “la cámara de tormentos” en este museo son recordatorios sobrios de un capítulo triste de la historia humana.
Debemos poner énfasis otra vez en el hecho de que la verdad no fue destruida por la crucifixión de Cristo, ni por matar a sus discípulos. Ni la verdad fue destruida por la inquisición. ¡LA VERDAD ES ETERNA!
Como ya hemos dicho, el Señor Jesús nunca usó la fuerza física para amenazar o coaccionar a sus discípulos. Después de oír sus “duras palabras”, “muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros? Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Juan 6:66-69).
¡Los cristianos seguimos a Cristo por la verdad, no por el temor!
LA AUTORIDAD Y LA VERDAD
Galileo Galilei nació en el año 1564. Era astrónomo, físico, e ingeniero italiano. En contra de las enseñanzas de la Iglesia Católica, el creía que la tierra giraba alrededor del sol. ¡Esto se conocía como “heliocentrismo” y se consideró herejía! En el año 1615, Galileo tuvo que aparecer ante la inquisición romana y fue acusado de haber tratado de reinterpretar la Biblia. Se consideró esto una violación del Concilio de Trento. En el año 1616, un comité de la inquisición declaró que el “heliocentrismo” era “necio y absurdo en filosofía, y formalmente herético, ya que explícitamente contradecía en muchos sitios el sentido de las Sagradas Escrituras”. Ordenado a no hablar sobre el tópico lo silenció por más de diez años, pero en el año 1632, se atrevió a escribir sus pensamientos. Ese científico famoso tuvo que aparecer ante los inquisidores otra vez y en el año 1633, fue encontrado culpable de la “sospecha” de herejía, y fue sentenciado a prisión por vida. Si hubiera sido encontrado culpable de “herejía actual”, probablemente habría sido quemado en la estaca como sucedió con el matemático fraile Giordano Bruno en el año 1600. Debido a su edad y pobre salud, Galileo fue permitido servir la sentencia en su propia casa. Murió como preso en el año 1642. Pablo recordó a Timoteo que aunque él era prisionero, la Palabra de Dios no está presa (2 Timoteo 2:9).
Lo que Galileo dijo acerca de la tierra girando alrededor del sol era “autoritativo” porque era verdad. Esa autoridad no dependía del volumen de su voz, ni de algún puesto político que tendría. Su autoridad resultó de decir la verdad! ¡El mundo ahora sabe que Galileo tenía razón, y que el papa estaba equivocado! Una mentira aún es una mentira aun cuando todos la creen, y la verdad aún es la verdad si está dicha por solamente un hombre! ¡No se puede quemar la verdad en la estaca porque la verdad es eterna!
LOS POSTREROS DÍAS
“También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita” (2 Timoteo 3:1-5).
Obviamente, estamos en los “días postreros”. Pablo advirtió que en estos días “Los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados” (2 Timoteo 3:13). Típico del mal de nuestra propia generación se nota que en el año 2016 “La palabra del año” del diccionario Oxford era “post- verdad”. Se define como “relacionado con o denotando circunstancias en las cuales los hechos objetivos son menos influyentes en formar la opinión pública que las apelaciones a la emoción y la creencia personal. En el mundo tan confundido de hoy, no se determina la verdad por hechos, sino por sentimientos.
Las Escrituras son claras que tenemos que amar la verdad para ser salvos: “Con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia” (2 Tesalonicenses 2:10-12). ¡Si queremos hablar con autoridad, tendremos que hablar la verdad!
Ilustremos la “post-verdad” al referirnos al mito moderno que los hombres pueden ser mujeres y que las mujeres pueden ser hombres. Esta “creencia” es a la vez ridículo y absurdo. No obstante, está ganando impulso en el mundo moderno. Es tan absurdo que nos hace meditar en la promesa en el texto de arriba, que Dios “les envía un poder engañoso” para todos los que no creyeron a la verdad, sino se complacieron en la injusticia. Por favor, considere:
- Las Escrituras son claras: “Al principio de la creación, varón y hembra los
hizo Dios” (Marcos 10:6).
- Este hecho ha sido aceptado como la “verdad” desde el principio, pero, solamente
en estos “postreros días” ha sido cuestionado seriamente.
- Esta “verdad” que la creación involucra a hombres y a mujeres es una parte
integral del plan de Dios para la reproducción. Hay más de 8 mil millones de personas en la tierra y sería difícil alimentarlas si no supiéramos la diferencia entre hombres y mujeres.
- La diferencia entre hombres y mujeres se determina por Dios, no por la sociedad,
ni por los sentimientos.
- Hombres y mujeres son diferentes no solamente en apariencia, sino son diferentes en todos las células de sus cuerpos. Las mujeres tienen cromosomas tipo XX y los hombres tienen cromosomas tipo XY.
- La Dra. Sara L. Berga, escribiendo en la publicación Salud Atrio dijo: “Si los mujeres no respondieran a una droga de la misma manera que los hombres, se pensaba que era por la diferencia del tamaño de sus cuerpos . . . Entonces la idea se presentó que quizás fuera porque sus cuerpos son distintos”
Una de las cosas más importantes que hemos aprendido es que la biología de las células es específica para cada sexo”, dice la Dra. Berga, cuyo interés en las diferencias de los sexos se remonta a los años 1970 cuando estudiaba en la Universidad de Virginia.”Cada célula tiene un sexo cromosómico y los mecanismos celulares no dependen de las hormonas.”
La verdad es que los hombres y las mujeres son distintos. Las mujeres no pueden producir esperma y los hombres no pueden concebir.
- Hubo un tiempo en que cuando un hombre pensaba que era mujer, sería
diagnosticado con una enfermedad mental que se llamaba “disforia de género”.
- No obstante, recién la idea de que un hombre puede ser una mujer si meramente
se identifica como una mujer, ha sido aceptado por mucha gente.
- Consecuentemente, los hombres que se identifican como mujeres quieren usar
los baños de mujeres y competir en los eventos deportivos de mujeres.
- Afortunadamente, Dios no es Dios de confusión (1 Corintios 14:33).
- Como ya hemos dicho, las Escrituras son claras: “Al principio de la creación,
varón y hembra los hizo Dios” (Marcos 10:6).
- “Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en
verdad” (1 Juan 3:18).
LA POTESTAD DE LAS TINIEBLAS
Cuando los sacerdotes principales, los jefes de la guardia del templo, y los ancianos, que habían venido contra él, el Señor Jesús les dijo: “Habiendo estado con vosotros cada día en el templo, no extendisteis las manos contra mí, mas esta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas” (Lucas 22:53).
¡Sí! ¡Hay poder en las tinieblas! El Señor Jesús dijo que un hombre que anda en la noche, tropieza (Juan 11:10).
¡La crucifixión de Cristo es el error más grande jamás hecho por el hombre, y sucedió debido al poder de las tinieblas!
“Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él” (1 Juan 1:5).
EL PODER DE LA LUZ
Obviamente, la luz tiene más poder que las tinieblas. ¡Aun la luz de una pequeña vela puede hacer retroceder las tinieblas! ¡Todas las tinieblas del mundo no pueden extinguir la luz de una pequeña vela! ¡Se nos recuerda cada 12 horas del poder de la luz! Cuando sale el sol, las tinieblas se retiran. Las tinieblas también se retirarán cuando dejemos brillar nuestra luz.
El Señor Jesús dijo: “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. No se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:14-16).
¡NOSOTROS TAMBIÉN PODEMOS QUITAR LAS TINIEBLAS
AL DEJAR ALUMBRAR NUESTRA LUZ!
LA AUTORIDAD DE UN APÓSTOL
“Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades. Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos” (Lucas 9:1 y 2).
Ya que su salvación eterna era más importante que su autoridad temporal, el Señor Jesús les dijo: “Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos” (Lucas 10:20).
El Señor les dio autoridad para edificar a la gente, no para destruirla: “Porque aunque me gloríe algo más todavía de nuestra autoridad, la cual el Señor nos dio para edificación y no para vuestra destrucción, no me avergonzaré” (2 Corintios 10:8).
¡TENER NUESTRO NOMBRE ESCRITO EN LOS CIELOS ES MÁS IMPORTANTE QUE TENER AUTORIDAD! ¿ESTÁ SU NOMBRE ESCRITO EN LOS CIELOS?
LA GRANDEZA VIENE DEL SERVICIO
Mientras subían a Jerusalén, la madre de los hijos de Zebedeo se postró ante el Señor Jesús y le pidió un favor: “¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda" (Mateo 20:21).
“Cuando los diez oyeron esto, se enojaron contra los dos hermanos. Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo, como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mateo 20:24-28).
¡NOSOTROS PODEMOS SER GRANDES TAMBIÉN SI DEDICAMOS NUESTRAS VIDAS AL SERVICIO DE OTROS!
SI HABLAMOS LA VERDAD, NOSOTROS TAMBIÉN
PODEMOS HABLAR CON AUTORIDAD
“Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios” (1 Pedro 4:11). ¡Si las palabras que usamos no se encuentran en la Biblia, quizás nuestros pensamientos no estén en la Biblia! No podemos equivocarnos al describir las cosas de Dios usando las palabras de Dios. ¡Cuando hablamos “conforme a las palabras de Dios”, hablamos con autoridad!