Boyce Mouton
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JUZGEN CON JUSTO JUICIO

Boyce Mouton · 11 pages · 3,883 words

JUZGEN CON JUSTO JUICIO

“No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio” (Juan 7:24).

La idea misma que los cristianos no debemos juzgar es absurda. La iglesia en Corinto fue reprendida por rehusar juzgar. Considere, por favor: “¿Osa alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, ir a juicio delante de los injustos, y no delante de los santos? ¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas? ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida? Si, pues, tenéis juicios sobre cosas de esta vida, ¿ponéis para juzgar a los que son de menor estima en la iglesia? Para avergonzaros lo digo. ¿Pues qué, no hay entre vosotros sabio, ni aun uno, que pueda juzgar entre sus hermanos, sino que el hermano con el hermano pleitea en juicio, y esto ante los incrédulos? Así que, por cierto es ya una falta en vosotros que tengáis pleitos entre vosotros mismos. ¿Por qué no sufrís más bien el agravio? ¿Por qué no sufrís más bien el ser defraudados? Pero vosotros cometéis el agravio, y defraudáis, y esto a los hermanos” (1 Corintios 6:1-8).

Los versículos que siguen indican que hacer un “justo juicio” involucra la pureza sexual: “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios” (1 Corintios 6:9-11).

¿QUÉ DE MATEO 7:1-5?

Por favor, lea nuevamente estos versículos bien conocidos: “No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano” (Mateo 7:1-5).

¡Este pasaje no prohíbe el juzgar, sino prohíbe la hipocresía! Primeramente,

saca primero la viga de tu propio ojo, entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano. Así podrá juzgar justamente.

¡Sí! ¡Siempre tenemos que estar constantemente conscientes de que Dios nos juzgará de la misma manera que nosotros juzgamos a otros! “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial” (Mateo 6:14). “Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad. Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio” (Santiago 2:12 y 13).

¡Recuerde la parábola del siervo malvado! Jesús contó de un hombre que debía a su señor mil talentos, pero cuando rogó a su señor que tenga misericordia, su señor le perdonó la deuda. Ese mismo siervo envió a un hombre a la cárcel por no pagar una deuda de unos pocos talentos. Cuando su señor oyó de esto, se enojó y puso ese siervo malvado en la cárcel. Jesús concluyó; “Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas” (Mateo 18:35).

Jesús no nos prohíbe juzgar, pero sí insiste que hagamos un “juicio justo”.

PARA HACER UN JUICIO JUSTO, TENEMOS QUE

ORAR A DIOS PIDIENDO SABIDURÍA

“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor” (Santiago 1:5-7).

“Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas” Proverbios 3:5 y 6).

HACER UN JUSTO JUICIO INVOLUCRA MISERICORDIA, Y NO SACRIFICIO

Cuando Jesús dijo a Mateo “sígueme”, fue criticado por comer con publicanos y otros pecadores. “Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento” (Mateo 9:12 y 13).

La Escritura que Jesús quería que estudiemos se encuentra en Oseas 6:6. Oseas era el profeta de Dios a quien se le ordenó: “Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación; porque la tierra fornica apartándose de Jehová” (Oseas 1:2).

Oseas debía amar a su mujer infiel en la misma manera en que Dios amaba a Israel: “Me dijo otra vez Jehová: Ve, ama a una mujer amada de su compañero, aunque adúltera, como el amor de Jehová para con los hijos de Israel, los cuales miran a dioses ajenos, y aman tortas de pasas” (Oseas 3:1).

  • El enfoque del “sacrificio” es hacía “adentro”. Se hacen sacrificios para que

nuestros propios pecados sean perdonados.

  • El enfoque de la “misericordia” es hacia “afuera”. Ser misericordioso involucra

reconciliar con Dios a otro.

  • El sacerdote y el levita no ayudaron al hombre necesitado porque estaban

enfocando en sí mismos. El “buen samaritano” se olvidó a sí mismo, y ayudó al hombre necesitado (véase Lucas 10:30-37).

  • Jesús dijo: “Ve, y haz tú lo mismo” (Lucas 10:37).
  • ¡Dios desea misericordia en vez de sacrificio!

HACER UN JUICIO CORRECTO INVOLUCRA JUZGAR A LAS

PERSONAS COMO INDIVIDUOS

Por favor, considere esta carta al ángel de la iglesia en Tiatira: “El Hijo de Dios, el que tiene ojos como llama de fuego, y pies semejantes al bronce bruñido, dice esto: Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras. Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras que es mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos. Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación. He aquí, yo la arroj0 en cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella. Y a sus hijo heriré de muerte, y todas las iglesias sabrán que yo soy el que escudriña la mente y el corazón; y os daré a cada uno según vuestras obras. Pero a vosotros y a los demás que están en Tiatira, a cuantos no tienen esa doctrina, y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás, yo os digo: No os impondré otra carga; pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga” (Apocalipsis 2:18-25).

  • ¡La iglesia en Tiatira era una mala iglesia!
  • Ella permitía a una mujer que se llamaba Jezabel promover la inmoralidad

sexual y la idolatría.

  • Dios iba a juzgar duramente a los que cometían adulterio con ella.
  • Pero: “A vosotros y a los demás que están en Tiatira, a cuantos no

tiene esa doctrina y no han conocido lo que ellos llaman las profundidades de Satanás, yo os digo: No os impondré otra carga; pero lo que tenéis, retenedlo hasta que yo venga” (Versículos 24 y 25).

  • ¡Obviamente, hay gente buena en iglesias malas!
  • Pero Dios nos juzga como individuos y nosotros debemos hacer lo mismo.
  • “El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del

padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él (Ezequiel 18:20).

LA VISITACIÓN DE PECADOS

En los diez mandamientos Dios advirtió de la idolatría y prometió: “No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen” (Éxodo 20:5).

Por ejemplo, Ezequiel no fue personalmente culpable de los pecados cometidos por su padre. Las Escrituras son claras: “El alma que pecare, esa morirá. El hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo”. Pero los pecados de su padre fueron “visitados” sobre él por tres o cuatro generaciones.

Por ejemplo, si su padre era un alcohólico, flojo e irresponsable, Dios no lo condenará a usted al infierno por los pecados de él, sino la pobreza que causó para su familia podría ser “visitado” sobre su familia por tres o cuatro generaciones.

EL JUICIO INDIVIDUO EN JERUSALÉN

Ezequiel era uno de los muchos ciudadanos de Jerusalén que fueron llevados a la cautividad en Babilonia. Como ya hemos dicho, los pecados de su padre resultaron en ese castigo de Dios. Para ayudarle a entender “por qué” el pueblo de Dios estaban siendo castigado, Ezequiel fue llevado en una visión por el cabello de su cabeza y transportado a Jerusalén. Los pecados horribles que vieron en Jerusalén están anotados en Ezequiel, capítulo 8. Por favor, ¡tómese el tiempo para leer este capítulo!

Pero Ezequiel, capítulo 9 explica que mientras los pecados de sus padres fueron “visitados” sobre ellos, no estaban culpables como individuos. Así que Dios envió a un hombre con gran discernimiento a la ciudad para identificar a aquellos que eran inocentes; “Y la gloria del Dios de Israel se elevó de encima del querubín, sobre el cual había estado, al umbral de la casa; y llamó Jehová al varón vestido de lino, que tenía a su cintura el tintero de escribano, y le dijo Jehová: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y ponles una señal en la frente a los hombres que gimen y que claman a causa de todas la abominaciones que se hacen en medio de ella. Y a los otros dijo, oyéndolo yo: Pasad por la ciudad en pos de él, y matad; no perdone vuestro ojo, ni tengáis misericordia. Matad a viejos, jóvenes y vírgenes, niños y mujeres, hasta que no quede ninguno; pero a todo aquel sobre el cual hubiere señal, no os acercaréis; y comenzaréis por mi santuario. Comenzaron, pues, desde los varones ancianos que estaban delante de templo” (Ezequiel 9:3-6).

Quizás Pedro pensara en este pasaje cuando escribió: “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?” (1 Pedro 4:17).

La lección es que el pueblo en Jerusalén fueron juzgados como individuos y ¡esto es precisamente como nosotros también debemos juzgar a otros!

LOS MOABITAS

Se menciona a los moabitas 38 veces en la Biblia. La tierra de Moab fue ubicado entre el Mar Muerto y el desierto de Arabia. Cuando los israelitas llegaron a este área, Balac, el rey de Moab, contrató a Balaam para traer una maldición sobre los israelitas (Números 22:4-6). Dios rehusó maldecir a los israelitas, pero Balaam enseñó a Balac cómo engañar a los israelitas para que se maldijeran. Las mujeres moabitas los sedujeron a los israelitas para adorar a los ídolos y a participar en la inmoralidad sexual (Apocalipsis 2:14). Esto resultó en la muerte de unos 24,000 israelitas (Números 25:9).

Pero todas las mujeres moabitas no eran malas. Por ejemplo, Rut era moabita y era una de las mujeres más piadosas de la Biblia. Ella salió de Moab para vivir en Canaán y dijo a su suegra: “No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque adondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me añada, que solo la muerte hará separación entre nosotras dos” (Rut 1:16 y 17).

¡Se menciona a Rut en Rut 4:17 como la abuela del rey David y en Mateo 1:5 como una antepasada de Jesús!

¡Sí! ¡Todos los moabitas no son personas malas y si vamos a hacer un justo juicio, debemos considerar a cada uno de ellos como individuos!

PASTORES

Jesús dijo que hay dos tipos de pastores. Habían “buenos” pastores y “malos” pastores. El buen pastor pondrá su vida por las ovejas, y el mal pastor huirá para salvar su propia vida (Juan 10:11-14).

David era un pastor bueno que mató a un león y a un oso cuando amenazaban a sus ovejas (1 Samuel 17:34-36).

Jeremías advirtió de los malos pastores: “¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! dice Jehová. Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de Israel a los pastores que apacientan mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no las habéis cuidado. He aquí que yo castigo la maldad de vuestras obras, dice Jehová” (Jeremías 23:1 y 2).

¡Sí! ¡No todos los pastores son malos y debemos considerar a cada uno como individuo para que hagamos justos juicios!

GENTE RICA

Santiago, el hermano de Jesús dijo: “¡Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán. Vuestras riquezas están podridas, y vuestras ropas están comidas de polilla. Vuestro oro y plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestras carnes como fuego. Habéis acumulado tesoros para los días postreros. He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros; y los clamores de los que habían segado han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos. Habéis vivido en deleites sobre la tierra, y sido disolutos; habéis engordado vuestros corazones como en día de matanza. Habéis condenado y dado muerte al justo, y él no os hace resistencia” (Santiago 5:1-6).

Por supuesto, todos los ricos no son malos. Pablo escribió a Timoteo: “A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean

ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna” (1 Timoteo 6:17-19),

¡Sí! ¡Hay ricos que son buenos y ricos que son malos! Debemos considerar a cada uno de ellos como individuos, y aprender a hacer justos juicios!

LOS PROFETAS

Jesús advirtió: “Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos” (Mateo 24:24).

Jesús también dijo: “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis” (Mateo 7:15-20).

¡Sí! Dios siempre ha hablado por medio de los profetas. Específicamente, Dios dijo a Abimelec, rey de Gerar, que Abraham era profeta (Génesis 20:7). Amós dijo: “Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas” (Amós 3:7). Pedro escribió: “entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2 Pedro 1:20 y 21).

La lección es que debemos juzgar a cada profeta como individuo. Juan advirtió: “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo” (1 Juan 4:1).

Pablo escribió: “No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal” (1 Tesalonicenses 5:19-22).

Estos son solamente unos pocos de los muchos ejemplos enfatizando el hecho de que un justo juicio implica considerar a cada persona como individuo y no como parte de un grupo.

AME A SU PRÓJIMO COMO A SÍ MISMO

He aquí otra enseñanza de Jesús que se aplica universalmente.

Jesús dijo: “Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y

los profetas. Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son ellos que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mateo 7:12-14).

Ud. reconocerá que Jesús habló estas palabras en el Sermón del Monte. A través de este sermón, Jesús estaba comparando la “ley” con el “amor”.

  • La ley dice: “Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás

a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos” (Mateo 5:43-45).

  • La ley dice “no matarás”, pero el amor evita que se enoje con su hermano sin

causa (Mateo 5:21-24).

  • La ley dice “no cometa adulterio”, pero el amor demanda que no debemos aún

mirar a una mujer con lujuria (Mateo 5:27 y 28).

  • La ley dice “ojo por ojo y diente por diente”, pero el amor requiere que no

contraataquemos, sino que demos la otra mejilla (Mateo 5:38 y 39).

  • Jesús dijo que no seamos egoístas, sino: “Al que te pida, dale; y al que

quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses” (Mateo 5:42).

  • Etc.
  • Por favor, considere que amar a su prójimo como a sí mismo es el camino

estrecho que lleva a la vida.

Pablo escribió la misma cosa a los romanos: “No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor” (Romanos 13:8-10).

  • Note que “el amor no hace mal al prójimo”. Supongamos que nuestro prójimo es

un drogadicto y viene queriendo prestar dinero para comprar drogas. Si amamos a nuestro prójimo, no le prestaremos el dinero, porque eso sería dañino.

  • Supongamos que nuestro hijo que tiene diez años hiere nuestra mejilla derecha.

¿Le damos la otra mejilla al hijo o tomamos una vara para castigarlo? Las Escritures enseñan “El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo ama, desde temprano lo corrige” (Proverbios 13:24).

  • El libro de Hebreos nos recuerda; “y habéis ya olvidado la exhortación que

como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la

disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo” ( Hebreos 12:5 y 6).

  • ¡RECUERDE! EL AMOR NO HACE DAÑO A NUESTRO PRÓJIMO. ¡EN ESO

EL AMOR ES EL CUMPLIMENTO DE LA LEY!

¿QUIÉN ES MI PRÓJIMO?

Cuando a Jesús le hicieron esta pregunta, él les contó la historia del buen samaritano (véase Lucas 10:25-37).

He aquí una historia más moderna que enseña la misma verdad. Hace muchos años, fui a Brasil en un viaje misionero para trabajar con el misionero veterano que se llamaba Jaime Moreland. Cuando me contó esta historia era tan inusual que le pedí documentación. Estuvo en la versión portugués de la revista PEOPLE (Octubre 7-13, del año 1974). Felipe Moreland y Joanne Bayless me hicieron una traducción.

He aquí un breve resumen del artículo que se tituló: “NO AYUDAR VUELVE LOCO A UN MÉDICO”:

El doctor mencionado en este artículo trabajaba en una clínica privada en Pituba (un distrito de Salvador-Bahía de gente de la clase media alta). Según el periódico Jornal do Brasil, un niño fue atropellado por un auto y que huyó. Un taxista paró para ayudar y llevó al niño al hospital NUESTRA SEÑORA DE LUZ, donde el doctor de turno pidió una pequeña tarifa administrativa. Cuando el taxista rehusó pagar por un niño que ni conocía, le negaron la entrada del niño al hospital. Entonces el taxista subió a su auto con el niño y partió al hospital GETULIO VARGAS a una distancia de 12 kilómetros. Tristemente, el niño murió en el camino.

Entonces el artículo de la revista dijo: “Con la muerte del niño, fue necesario investigar la causa. Se determinó que el niño murió porque el doctor rehusó ayudarle. Esto resultó ser algo que solamente sucede en las películas o en la TV. Descubrieron una circunstancia trágica. El doctor negó ayudar al niño y así condenó a muerte a su propio hijo”.

¿AYUDARÍA UD. A JESÚS?

Jesús presenta el Juicio Final como un tiempo cuando todas las naciones serán reunidas ante él como ovejas y corderos. Entonces el Señor los separará según lo que hayan hecho.

“Entonces el Rey dirá a los de su derecha; Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel y vinisteis a mí” (Mateo 25:34-36).

Cuando los justos no recordaron ayudar a los necesitados; “respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo, que en cuanto lo hicisteis a unos de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis” (Mateo 25:40).

Semejantemente, cuando el Rey condenó a los que no ayudaron a los necesitados: y “Entonces les responderá diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hiciste a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis” (Mateo 25:45).

LA MEJOR Y LA MÁS SEGURA MANERA DE HACER UN JUSTO JUICIO ES:

“todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre

del Señor Jesús, dando gracias al Dios Padre por medio de él”

(Colosenses 3:17).