Boyce Mouton
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JESÚS Y EL DÍA DE REPOSO – SEGUNDA PARTE

Boyce Mouton · 23 pages · 5,430 words

JESÚS Y EL DÍA DE REPOSO – SEGUNDA PARTE

Cuando Jesús y sus discípulos caminaron por los campos de grano en el día de reposo, tuvieron hambre y empezaron a sacar y comer las espigas de grano. Esto fue permitido por la ley de Moisés: “Cuando entres en la mies de tu prójimo, podrás arrancar espigas con tu mano; mas no aplicarás hoz a la mies de tu prójimo” (Deuteronomio 23:25). Pero porque era el día de reposo, los fariseos dijeron: “He aquí tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en el día de reposo” (Mateo 12:2). Su interpretación era que comer tal grano era lícito seis días a la semana, pero no en el día de reposo. Ya que Jesús era “Señor del día de reposo”, él trató de razonar con ellos.

Primero, Jesús les recordó que cuando David y sus compañeros tuvieron hambre, entraron a la casa de Dios y comieron el pan santificado que no era “lícito” que ellos coman, porque sólo era para los sacerdotes. Jesús continuó diciendo que los sacerdotes mismos trabajan mucho en los días de reposo, pero no se les culpa por eso.

Entonces Jesús dijo ser mayor que el templo, y les recordó las palabras inspiradas por Dios, afirmadas por Oseas: “Y si supieses qué significa: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes; porque el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo” (Mateo 12:7 y 8). El hecho de que Jesús citó a Oseas tiene significado. ¡Los dos, Jesús y Oseas, hicieron lo que parecía ser ilícito!

Primero, Jesús les recordó que David hizo lo que no era “lícito” al comer el pan consagrado. Después Jesús citó al profeta Oseas que también hizo algo que era “ilícito”. La ley de Moisés manda que el sacerdote con “una ramera o infame no se casarán, ni con mujer repudiada de su marido; porque el sacerdote es santo a su Dios” (Levítico 21:7). La ley mandó que la mujer adúltera sería condenada a muerte: “Si un hombre cometiere adulterio con la mujer de su prójimo, el adúltero y la adúltera indefectiblemente serán muertos” (Levítico 20:10). ¡Pero fue Dios mismo que mandó a Oseas casarse con una mujer adúltera! “Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación” (Oseas 1:2). Jehová no se contradecía, sino que estaba enseñando a Oseas una lección que trascendía la ley. Una razón que Dios dio la ley fue para traernos a Cristo y que seamos

justificados por la fe (Gálatas 3:24). La meta de la ley es: “El amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida” (1 Timoteo 1:5).

Los fariseos dieron sus diezmos de menta, eneldo y comino, pero “dejáis lo más importante de la ley; la justicia, la misericordia y la fe” (Mateo 23:23). ¡Sí! Algunos mandamientos son más importantes que otros. Por ejemplo, Dios quiere “misericordia” más que “sacrificios”. Los sacrificios enfocan en lo interior! ¡Cuando alguien hace un sacrificio, está pensando en sí mismo y no en su prójimo! Por ejemplo, el cordero pascual fue seleccionado por “cada hombre” para sí mismo y su familia (Éxodo 12:1-4). Por esto, en la parábola del buen samaritano, el sacerdote y el levita se negaron a ayudar al hombre necesitado. Si este hombre estuviera “inmundo” ¡ellos no podrían haber hecho sacrificios! Al contrario, ¡el buen samaritano no pensó en sí mismo! ¡Él tuvo misericordia del hombre que había caído en manos de ladrones! Jesús dijo: “¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve y haz tú lo mismo” (Lucas 10:36 y 37).

Jesús quería que los fariseos reconsideren el sistema de sacrificios. La idea que Dios quiere ver sangre derramada inocente y aceite costoso es absurdo. ¡Sí! Dios mandó estos sacrificios, pero cuando lo hizo, él tenía en mente un propósito más grande. Si su hijo está peleando con su hermano, y Ud. los castiga, haciéndoles pararse en el rincón, pararse en el rincón no es su última meta para sus vidas. Miqueas hizo claro esto: “¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año? ¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma? Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios” (Miqueas 6:6-8).

El sistema de sacrificios no era un fin en sí mismo. Era un medio a un fin. Durante toda la historia humana, muchos han pasado por alto la razón que Dios dio la ley. Por ejemplo, Isaías advirtió a Israel que Dios odiaba la manera en que ellos observaban las lunas nuevas, días de reposo, y convocaciones. La razón que Dios

odiaba sus sacrificios era porque ignoraban la meta final de tales sacrificios. Isaías les mandó:: “Haced justicia al huérfano, amparad a la viuda” (Isaías 1:13-17).

ES LÍCITO HACER EL BIEN EN LOS DÍAS DE REPOSO (MATEO 12:12)

“Pasando de allí, vino a la sinagoga de ellos. Y he aquí había allí uno que tenía seca una mano; y preguntaron a Jesús, para poder acusarle: ¿Es lícito sanar en el día de reposo? Él les dijo: ¿Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si esta cayere en un hoyo en día de reposo, no le eche mano, y la levante? Pues ¿cuánto más vale un hombre que una oveja? Por consiguiente, es lícito hacer el bien en los días de reposo” (Mateo 12:9-12).

Jesús hizo muchos milagros en la presencia de los discípulos que no se encuentran en la Biblia (Juan 20:30). Pero hay siete milagros de sanidad que hizo Jesús en el día de reposo que sí están escritas en la Biblia.

  • En la sinagoga, Jesús echó fuera de un hombre a un espíritu inmundo en el

día de reposo (Marcos 1:21-28).

  • Jesús sanó a la suegra de Pedro ese mismo día (Marcos 1:29-31).
  • Jesús, en la sinagoga, sanó a un hombre que tenía una mano seca (Marcos 3:1-6).
  • Jesús también sanó en la sinagoga a una mujer que tenía una enfermedad (Lucas 13:10-17).
  • Jesús, en la casa de un gobernante fariseo, sanó a un hombre hidrópico (Lucas 14:1-6).
  • Jesús sanó a un hombre ciego de nacimiento (Juan 9:1-16).
  • Jesús sanó a un paralítico en el estanque de Betesda (Juan 5:1-18).
  • Ya que Jesús era el Señor del día de reposo, obviamente él podía hacer cualquier cosa que quería en ese día.
  • ¡Recuerde! “El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo” (Marcos 2:27).

UNA PROVOCACIÓN DELIBERADA

Los fariseos y los maestros de la ley obviamente estaban equivocados en cuanto a sus enseñanzas sobre lo que se puede hacer en el día de reposo. Ellos desatarían un buey o un asno para darle agua, pero se negarían ayudar a una persona en el día de reposo (Lucas 13:15 y 16). Ellos sacarían un asno o un buey de un pozo para que no se ahogara, pero se reusaban ayudar a un ser humano en el día de reposo (Lucas 14:5). ¡Obviamente, sus prioridades estaban equivocadas! Por eso, Jesús deliberadamente provocó una controversia con ellos al sanar a un hombre que había estado paralizado por 38 años. Entonces Jesús mandó a ese hombre que se levante y que tome su lecho y ande (Juan 5:8). ¡Esto no solamente proporcionó a Jesús una oportunidad de enseñar acerca del día de reposo, sino también de su identidad verdadera como Dios!

Note por favor, que habían muchos ciegos, cojos, y paralíticos juntos al pozo de Betesda ese día (Juan 5:1-5). ¡Pero Jesús escogió sanar a solamente uno! Además, aunque era el día de reposo, Jesús mandó a ese hombre: “Levántate, toma tu lecho, y anda” (Juan 5:8). Parece que Jesús estaba deliberadamente desafiando su comprensión del día de reposo. Como algo de interés, esto podría ser la única vez que Jesús estaba en la presencia de personas enfermas que no sanó. ¡Solamente sanó a un hombre para usarlo como un ejemplo!

En ocasiones previas, los judíos habían planeado matar a Jesús por sanar en el día de reposo (Mateo 12:14; Marcos 3:6, etc.). ¡Pero Jesús no tuvo temor! Y como se sabe, no solamente mandó al hombre a levantar su lecho en el día de reposo, sino le dijo que Dios era su Padre, haciéndose igual a él. “Por esto los judíos aún más procuraban matarle, porque no solo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios” (Juan 5:18).

JESÚS DEFENDIÓ SU PROPIA DEIDAD (Juan 5:19-47)

Después de criticar a Jesús por sanar en el día de reposo, y también por decir que Dios era su propio Padre, Jesús predicó un sermón defendiendo su propia deidad. He aquí un resumen breve de su mensaje:

  • Jesús hacía solamente lo que su Padre hace (versículo19).
  • El Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que hace (versículo 20).
  • El Padre levanta a los muertos y les da vida, y el Hijo hace lo mismo

(versículo 21).

  • El Padre no juzga a nadie, pero él ha encargado todo el juicio al Hijo

(versículo 22).

  • El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió (versículo 23).
  • El que cree en el Hijo tiene vida eterna y no será condenado (versículo 24).
  • El tiempo ha llegado cuando los que oirán la voz del Hijo vivirán

(versículo 25).

  • El Padre y el Hijo tienen vida en sí mismos (versículo 26).
  • Por eso, el Padre ha dado al Hijo la autoridad de juzgar (versículo 27).
  • No se sorprenda por esto porque el tiempo viene cuando todos los muertos

en los sepulcros oirán su voz y saldrán (versículo 28).

  • Los que han hecho lo bueno saldrán con vida y los que han hecho lo malo

serán condenados (versículo 29).

  • El juicio de Jesús es justo porque él trata de agradar al que lo envió

(versículo 30).

  • Juan el Bautista también testificó con respecto a la identidad de Jesús

(versículos 31-35).

  • Las obras de Jesús eran un testimonio aún mayor que las de Juan (versículo

36).

  • El Padre también dio testimonio con respecto a Jesús (versículos 37 y 38).
  • Las Escrituras también testifican acerca de la identidad de Jesús (versículos

38 y 39).

  • Jesús no necesita las alabanzas de los hombres (versículo 41).
  • Las personas son necias cuando creen el testimonio de sus compañeros más

que el testimonio de Dios (versículos 42 y 43).

  • Aún más necio es aceptar alabanza los unos de los otros en vez de alabanza

de Dios (versículo 44).

  • Moisés será nuestro acusador en el juicio, porque él escribió acerca de Jesús

y pocos le creyeron (versículo 45).

¿TRABAJA DIOS EN EL DÍA DE REPOSO?

La respuesta es “sí”; “Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo” (Juan 5:17).

Como sabemos, Dios creó los cielos y la tierra en seis días, y entonces: “Reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación” (Génesis 2:2 y 3).

¡Sí! Después de seis días, Dios detuvo la “creación” ¡pero de todos modos no dejó de trabajar! Todos los días de la semana Dios está ocupado con millones de millones de tareas que muy a menudo pasamos por alto.

Por ejemplo:

  • Podemos sembrar una semilla y regarla, pero solamente Dios la hace crecer

todas los días de la semana (1Corintios 3:6 y 7).

  • Además, Dios mantiene un “ecosistema” completo para esta semilla que

incluye tierra, sol, y lluvia, para que la vida en esta planeta no se extingue.

  • Dios no solamente cuida a las semillas, ni un pajarillo cae al suelo sin su

conocimiento (Mateo 10:29).

  • También Dios cuida de nosotros, porque aún los cabellos de nuestras

cabezas están contados (Mateo 10:30).

  • Además, Jesús dijo que Dios alimenta a las aves del cielo y causa el

crecimiento de los lirios del campo. Por supuesto, esto sucede todos los días de la semana (Mateo 6:26-29).

  • Algunas aves, animales, y peces no pueden sobrevivir sin la dirección de

Dios en sus migraciones anuales.

  • La golondrina ártica es un ave que pesa solamente unos 300 gramos, pero Dios la guía cada año en un viaje de 35,000 kilómetros desde el Ártico hasta la Antártida y de regreso.
  • La anguila europea de agua dulce nace en el Mar Sargaso al sur de Bermuda pero cruza el océano a Europa y veinte años más tarde, Dios lo guía de regreso al lugar de su nacimiento donde se desovará y morirá.
  • En África, Dios guía a los antílopes, cebras, y ñus 1,500 kilómetros en su migración anual. Sin la dirección de Dios, no podrían sobrevivir.
  • ¡La dirección de Dios ocurre cada día de la semana!
  • También Dios ha prometido guiar a todos nosotros que confiamos en el

Señor de todo nuestro corazón y que no nos apoyamos en nuestra propia prudencia (Proverbios 3:5 y 6). ¡También esta dirección está disponible 7 días a la semana, 24 horas al día!

  • Cada día los ojos de Dios están buscando a los que tienen corazones

dedicados totalmente a él (2 Crónicas 16:9).

  • No importa qué día de la semana sea, Dios es nuestro pronto auxilio en las

tribulaciones (Salmo 46:1).

  • Rebeca era estéril hasta que el Señor escuchó las oraciones

de su esposo Isaac (Génesis 25:21). Hay millones de bebés nacidos cada año y es Dios que pone vida en cada vientre.

  • Dios escucha y contesta las oraciones cada día de la semana y cada hora del

día

  • Cada vez que alguien nace de nuevo, llega a ser “una nueva criatura” sin

importar qué día de la semana sea (2 Corintios 5:17).

  • Dios es nuestro Padre y él cuida a sus hijos todos los días, satisfaciendo

nuestras necesidades y contestando nuestras oraciones (Mateo 7:9-11).

  • Es aún más asombroso que Dios haya contado las estrellas y haya dado un

nombre a cada una de ellas (Salmo 147:4). Es la responsabilidad de Dios de mantener todas estas estrellas en su lugar correcto.

  • Es Dios el que cada minuto de todos los días mantiene unido cada átomo en

nuestro universo (Colosenses 1:17).

  • ¡SÍ! ¡DIOS SIGUE TRABAJANDO EN EL DÍA DE REPOSO!

LOS CRISTIANOS ESTAMOS LIBRES DE LA LEY DE MOISÉS

¡El día que Moisés recibió los diez mandamientos no fue un día feliz. El monte Sinaí estaba en llamas, tinieblas, y tormentas. El pueblo estaba aterrorizado y rogaba que nada más les sea dicho. Hubo mucho temor, porque aún si un animal tocara el monte, sería apedreado. Aún Moisés temblaba de temor (Hebreos 12:18- 21).

Cuando el pueblo adoró a un becerro de oro, los levitas sacaron sus espadas e iban de un campamento a otro, matando a sus hermanos, amigos, y vecinos. Aproximadamente 3,000 personas murieron en aquel día (Éxodo 32:22-29). ¡Sepultar a 3,000 cadáveres no era una tarea agradable!

La ley de Moisés nombró tantas maneras en que uno podría estar inmundo que los judíos dijeron: “No manejes, ni gustes, ni aun toques” (Colosense 2:21). La ley de Moisés era un yugo difícil de llevar (Hechos 15:10).

Sin tomar en cuenta qué inconveniente fuera, la ley de Moisés requería que el pueblo de Dios adorara solamente en Jerusalén. Por eso, cuando la iglesia fue formada, habían judíos piadosos en Jerusalén de todas las naciones bajo el cielo

(Hechos 2:5). Dios diseñó la adoración bajo la ley de Moisés para que fuera deliberadamente difícil.

  • Entonces los cristianos murieron a la ley por medio del cuerpo de Cristo

(Romanos 7:4). En esta manera los creyentes servimos bajo el “régimen nuevo” y no bajo el “régimen viejo” de la letra (Romanos 7:6).

  • La “ley del Espíritu de vida” nos libra de la “ley del pecado y de la muerte”.
  • Ahora: “Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley,

sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado” (Gálatas 2:16).

  • Pablo mismo dijo “yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir

para Dios” (Gálatas 2:19).

  • “Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de

la ley” (Romanos 3:28).

  • “De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia

habéis caído” (Gálatas 5:4).

  • Dios deliberadamente diseñó la ley para hacernos cautivos hasta que la fe se

revelara (Gálatas 3:23).

  • “De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin

de que fuésemos justificados por la fe. Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo" (Gálatas 3:24 y 25).

¿TIENEN QUE GUARDAR EL DÍA DE

REPOSO LOS CRISTIANOS?

Ya que Dios descansó en el séptimo día, años antes de que la ley de Moisés fuera dada, ¿tienen que guardar el día de reposo los cristianos?

La respuesta es “no”. Todos nosotros estamos libres para descansar un día cada semana, pero no es un mandamiento: “Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente. El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias a Dios. Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos” (Romanos 14:5-8).

Después que los hijos de Dios salieron de Egipto, Dios les prohibió recoger maná en el día de reposo (Éxodo 16:4 y 5). Es difícil probar que los hebreos guardaban el día de reposo antes de este tiempo. Los hebreos estuvieron esclavizados en Egipto por 400 años (Génesis 15:13). Parece obvio que Faraón no prometería que sus esclavos tuvieran un día de descanso cada semana. Era Moisés que hizo observar el día de reposo a Israel. Años más tarde, Nehemías escribió: “Y sobre el monte de Sinaí descendiste, y hablaste con ellos desde el cielo, y les diste juicios rectos, leyes verdaderas, y estatutos y mandamientos buenos, y les ordenaste el día de reposo santo para ti, y por mano de Moisés tu siervo les prescribiste mandamientos, estatutos y la ley” (Nehemías 9:13 y 14).

Aún parece que la relación entre Dios y el día de reposo era exclusivamente con Israel: “Habló además Jehová a Moisés, diciendo: Tú hablarás a los hijos de Israel, diciendo: En verdad vosotros guardaréis mis días de reposo; porque es señal entre mí y vosotros por vuestras generaciones, para que sepáis que yo soy Jehová que os santifico” (Éxodo 31:12 y 13).

¿Puede Ud. recordar a alguna nación en la historia del mundo que observaba el día de reposo, el año de reposo, y el año de jubileo? (Levítico capítulo 25).

Como ya hemos dicho, los cristianos estamos libres para celebrar los días de reposo si queremos, pero no se puede obligar que otros guarden estos días. Un concilio se reunió en Jerusalén para el propósito específico de decidir qué cantidad de la ley era obligada para los gentiles. Ellos concluyeron que habían solamente estas cuatro cosas: “Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien” (Hechos 15:28 y 29). ¡Note! ¡No se menciona al día de reposo en esta lista!

Además, Pablo específicamente enseñaba: “Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo” (Colosenses 2:16).

¡Sí! Los cristianos también estamos libres para observar la dieta kosher y otros días santos, pero no se puede obligar a otros que los celebren (Romanos 14:1-8).

Sería virtualmente imposible para personas que viven en algunas partes de mundo observar el día de reposo correctamente. ¡Recuerde! El día de reposo comenzó en la tarde y continuaba hasta la tarde del día siguiente. Como sabemos, Jesús y dos ladrones fueron crucificados a las 9 de la mañana. Fracturaron las piernas de los ladrones y traspasaron el costado de Jesús para que no profanaran al día de reposo (Juan 19:31-37). Si uno vive cerca al polo norte o al polo sur, el sol no se pone por seis meses. ¿Cómo podrían estas personas observar correctamente el día de reposo? Además, los judíos fueron mandados: “No encenderás fuego en ninguna de vuestras moradas en el día de reposo” (Éxodo 35:3). Esto sería peligroso para los que viven donde las temperaturas están bajo cero.

EL DÍA DOMINGO NO ES EL DÍA DE REPOSO

El día de reposo era el séptimo día de la semana y el día domingo es el primer día de la semana.

Mientras los judíos adoraban en el séptimo día de la semana, los cristianos adoramos en el primer día de la semana. He aquí algunas razones porqué:

  • Jesús resucitó el primer día de la semana (Mateo 28:1; Marcos 16:2; Lucas

24:1; Juan 20:1).

  • Jesús apareció a sus discípulos el primer día de la semana (Mateo 28:9;

Lucas 24:1, 13, 34; Juan 20:19, 26-29).

  • La iglesia fue establecida el día de Pentecostés que fue celebrado el primer

día de la semana. (Levítico 23:15 y 16).

  • La iglesia se reunía el primer día de la semana para celebrar la cena del

Señor (Hechos 20:7).

  • La iglesia también recibió ofrendas el primer día de la semana (1 Corintios

16:1 y 2).

  • ¡La historia de la iglesia confirma que los cristianos se reunían regularmente

el primer día de la semana para adorar a Cristo!

CONSTANTINO

Constantino era el primer emperador de Roma que decía ser cristiano.

Antes de Constantino, los cristianos fueron perseguidos por los emperadores de Roma. He aquí una lista de los emperadores romanos que persiguieron a los cristianos:

  • Nero persiguió a miles de cristianos incluyendo a Pedro y Pablo.
  • Domiciano continuó persiguiendo a los cristianos y era el emperador que

exilió al apóstol Juan a la isla de Patnos. Otros emperadores que perseguían a los cristianos incluyen:

  • Trajano (98 a 117, d. de C.).
  • Adriano (117-138).
  • Antonio Pío (138-161).
  • Marco Aurelio (161-180).
  • Séptimo Severo (193-211).
  • Máximo (235-238).
  • Decio (249-251).
  • Valeriano (253-260).
  • Diocleciano (234-305). Quizás él era el más violento perseguidor de todos.

Al fin de su reino, arrogantemente, pensaba que el cristianismo había sido destruido.

  • ¡ESTABA EQUIVOCADO! El siguiente emperador era Constantino que

proclamó que Cristo era su Señor. En el año 313 d. de C., Constantino proclamó el Edicto de Tolerancia, dando a los cristianos y a todos los demás libertad completa para seguir la religión que elijan.

  • Además, Constantino ordenó que 50 Biblias sean prepa-radas, según las instrucciones de un líder cristiano llamado Eusebio. Estas Biblias fueron hechas del pergamino más fino y diseñadas por los mejores artistas, e inmediatamente fueron enviadas por todo el imperio en carros públicos. Se piensa que los manuscritos sintéticos y vaticanos estaban en este grupo.
  • Constantino permitió que se edificara casas de adoración.
  • También él abolió la esclavitud y las luchas de gladiadores, la matanza de bebés no deseados, y la muerte por crucifixión.
  • Ya que el domingo era el día cuando los cristianos adoraban, y Constantino era cristiano, él permitió que todos los ciudadanos romanos dejen de trabajar los domingos.

AÚN QUEDA UN DESCANSO PARA EL PUEBLO DE DIOS

El libro de Hebreos fue escrito para los cristianos hebreos en Judea. Hebreos 13:24 dice que: “los de Italia os saludan” Esto nos hace creer que esta carta fue escrita desde Italia. Jesús había predicho que el templo judío en Jerusalén sería destruida y ni un piedra quedaría sobre otra que no sea derribada (Mateo 24:2). El ejército romano sitió a Jerusalén en el año 67 d. de C. y tres años más tarde en el año 70 d. de C., fue completamente destruida Jerusalén y el templo, tal como Jesús había predicho.

Algunos eruditos piensan que la carta a los hebreos fue escrita alrededor del año 64 d. de C. Por eso, es posible que “aquel día se acerca” en Hebreos 10:25 se refiere a la destrucción de Jerusalén por el ejército romano: “No dejando de

congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuando veis que aquel día se acerca”.

Los cristianos hebreos en Judea habían padecido mucho:

  • Primero, fueron esparcidos de Jerusalén por una “gran persecución” (Hechos

8:1). Como se sabe, Saulo de Tarso comenzó a asolar a la iglesia, yendo casa por casa y arrastrando hombres y mujeres a la cárcel (Hechos 8:3).

  • Segundo, hubo una gran hambre en toda la tierra habitada del mundo en el

tiempo de Claudio (Hechos 11:27-30). De interés, fue también durante el reino de Claudio que todos los judíos fueron expulsados de Roma (Hechos 18:2).

  • Esa hambruna fue especialmente difícil para los cristianos hebreos y muchos

de ellos que eran dueños de tierras o casas tuvieron que venderlas para alimentar a los miles de peregrinos que llegaron a ser cristianos cuando la iglesia fue formada en el día de Pentecostés (Hechos 4:32-35).

  • Por eso, la iglesia en Antioquía envió dinero a sus hermanos en Judea por

medio de Bernabé y Saulo (Hechos 11:29 y 30).

  • Durante los siguientes 15 años, Pablo recibió dinero en todos los lugares

donde predicó para los santos pobres de Judea (1 Corintios 16:1-4; 2 Corintios 8-9; Gálatas 2:10; Romanos 15:31; etc.).

  • Entonces la carta a los hebreos fue escrita para los cristianos que padecían

para que no abandonaran a Cristo: “Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron” (Hebreos 2:1-3).

  • Tal como Moisés guio al pueblo de Dios para descansar en la tierra

prometida, Jesús guía a su pueblo para descansar en el cielo “Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado” (Hebreos 4:1).

EL EJEMPLO DE LOS HEBREOS EN EL DESIERTO ERA UNA

ADVERTENCIA

  • Dios oyó los ruegos de los hebreos esclavizados en Egipto y partió el Mar

Rojo para darles libertad (Éxodo 14-15).

  • Pero en lugar de apreciar lo que Dios hizo, esos hebreos lo probaron por 40

años (Hebreos 3:8-10).

  • Pablo usó a los hebreos en el desierto como un ejemplo para nosotros:

“Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar; y todos comieron el mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto. Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar. Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil. Ni tentemos al Señor, como algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes. Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor. Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos. Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga. No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1 Corintios 10:1-13).

  • Entonces con reverencia a los hebreos desobedientes, Dios dijo: “Por tanto,

juré en mi ira: No entrarán en mi reposo” (Hebreos 3:11).

  • ¡Esos rebeldes ingratos murieron en el desierto y no llegaron a Canaán!
  • Entonces los cristianos hebreos en Judea no debían endurecer sus corazones

como aquellos hicieron: “Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación” (Hebreos 3:15).

  • En la misma manera, nosotros también tenemos una promesa de entrar en

reposo: “Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado” (Hebreos 4:1). ¡Nuestro reposo prometido está en el cielo, no en Canaán!

  • Un largo tiempo después de que Josué guio a los hebreos a la conquista,

David escribió el Salmo 95:7 y 8: “Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón”.

  • ¡Sí! “Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios” (Hebreos

4:9).

  • Pero como ya hemos dicho, nuestro reposo no está en Canaán. ¡Está en el

cielo!

  • “Procuremos, pues, entrar en aquel reposo para que ninguno caiga en

semejante ejemplo de desobediencia” (Hebreos 4:11).

¡NO CONFIE EN LA CARNE!

  • Pablo tenía confianza que los filipenses irían al cielo: Estaba persuadido que:

“El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6).

  • ¡Jesús era el secreto de su optimismo! Jesús nunca nos desamparará ni nos

dejará (Hebreos 13:5).

  • Cuando el pueblo hebreo pecó en el desierto, Dios envió serpientes

venenosas para matarlos, pero también les dio una manera sencilla para salvarse. Moisés hizo una serpiente de bronce y lo puso en una asta y todos los que miraron, vivieron (Números 21:6-9).

  • ¡Que sencillo! ¡Que profundo!
  • En la misma manera, ¡todos los que miran a Jesús y confían en él, no tienen

ninguna razón de preocuparse! ¡El que comenzó una buena obra en nosotros la completará!

  • ¡Recuerde! Cuando Pedro se enfocó en Jesús, pudo andar sobre el agua.

Cuando dejó de mirarle, se hundió (Mateo 14:22-33).

  • “Es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria” (Colosenses 1:27).
  • ¡Cuando Pablo puso su confianza en sus logros terrenales, fracasaba!

Cuando se enfocó en Jesús y no confiaba en la carne, obtuvo la victoria (Filipenses 3:1-21).

  • ¡Moisés no hizo ahogarse al ejército egipcio con sabiduría del hombre ni con

fuerza humana! Moisés dio la gloria a Dios y compuso un cántico de alabanza a Dios por haber librado al pueblo israelita (Éxodo 15:1-9).

  • Cuando llegamos sanos y salvos al cielo, nosotros también cantaremos el

cántico de Moisés (Apocalipsis 15:3 y 4).

  • ¡Recuerde! “Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios. Porque

el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas. Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia” (Hebreos 4:9- 11).

  • El enfoque de nuestra fe no es nosotros mismos, sino es en Jesús. Entonces:

“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar” (Hebreos 12:2 y 3).