JESÚS VINO PARA HACER LA VOLUNTAD DE DIOS
JESÚS VINO PARA HACER LA VOLUNTAD DE DIOS
“Por lo cual, entrando en el mundo, dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; mas me preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, como en el rollo del libro está escrito de mí” (Hebreos 10:5-7).
Este pasaje es rico en enseñanzas bíblicas de gran significado. Aunque Dios mandó “sacrificios y ofrendas”, esto no era su meta final para la humanidad. Isaías aún dijo que no agradaba a Dios la sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos (Isaías 1:11). Miqueas también indicó que no se agradaría Dios de miles de corderos o de ríos de aceite (Miqueas 6:7). En ambos casos los profetas señalaron que Dios no quería sólo rituales, sino un compromiso completo de hacer la voluntad de Dios en todo área de la vida. Además de “sacrificios”, “ofrendas”, “holocaustos”, y “sacrificios para el pecado”, la cita original del Salmo 40:6-8 también hace referencia a la perforación de la oreja y la ley escrita en el corazón. Esto también se refiere a la ley hebrea que era un heraldo del nuevo pacto (Éxodo 21:1-6). Pero para el presente, nos enfocaremos en el hecho de que Jesús vino para hacer la voluntad de Dios. Entender la importancia de esta verdad es significativo más allá de la expresión humana. ¡Apropiar la “mente de Cristo” para someternos a la voluntad de Dios es esencial para nuestra salvación! No debemos permitir que Satanás nos distraiga de nuestro propio compromiso personal de hacer la voluntad de Dios.
HAY SOLAMENTE DOS GRUPOS
Cuando el Hijo venga en su gloria con todos sus ángeles, estaremos reunidos delante de él. Como el pastor separa a las ovejas de los cabríos, en ese momento Jesús nos separará en solamente dos grupos. Los que están a la derecha recibirán vida eterna y los demás recibirán castigo eterno (Mateo 25:31-46).
¡Sí! Habrá niveles de galardones. Algunos de los salvados tendrán autoridad sobre diez ciudades y otros solamente sobre cinco (Lucas 19:16-19). La razón por esta desigualdad es que todos recibiremos galardones basados en nuestras obras (Apocalipsis 20:12).
¡Sí! También habrá niveles de castigo. Los que conocen la voluntad de Dios y la rechazan, serán azotados con muchos golpes. Los que no conocen la voluntad del Señor y la desobedecen por ignorancia, serán azotados, pero con menos golpes (Lucas 12:47 y 48).
Pero al final, hay solamente dos grupos y dos destinos eternos. Como alguien dijo: “Los salvados dicen a Dios: ‘Hágase tu voluntad’, mientras Dios dice a los perdidos: ‘Hágase tu voluntad’”.
MI VOLUNTAD – TU VOLUNTAD
La noche antes de su crucifixión, Jesús fue al huerto para orar. Lo esencial de la conversación con Dios es el enfoque de este estudio. ¿Haría Jesús su propia voluntad o la de su Padre?
Ésta no fue una decisión fácil. Su alma estaba triste hasta la muerte. Aun pidió la ayuda de Pedro, Jacobo, y Juan. Su sudor era como grandes gotas de sangre cayendo al suelo. La tentación de hacer su propia voluntad era tan fuerte que un ángel se le apareció desde el cielo para darle fuerza. Vez tras vez, rogó a su Padre que deje pasar esa copa de sus labios. Pero cada vez Jesús dijo “no” a sí mismo, y “sí” a Dios. ¡Qué apropiado! ¡Que profundo! Jesús vino para hacer la voluntad de Dios. ¡En este respecto él estableció el estándar! Jesús llegó a ser el ejemplo perfecto para todos cuando oró “No mi voluntad, sin la tuya”.
La respuesta que damos a esta pregunta sencilla determina si somos salvados o perdidos. Los perdidos hacen su propia voluntad, y los salvados hacen la voluntad de Dios.
EL PECADO ORIGINAL
Los teólogos por tradición han enseñado que el pecado original tomó lugar en el huerto de Edén. Pero quizás sea más preciso decir que el pecado original fue cometido en el cielo cuando Satanás se rebeló contra Dios. El pecado original tomó lugar cuando Satanás decidió hacer su propia voluntad y no la de Dios. Consideremos dos pasajes que nos ayudarán a entender esta rebelión. Ambos pasajes tienen una doble aplicación. El primer pasaje (Isaías 14:12-15) se refiere al rey de Babilonia. El segundo pasaje (Ezequiel 28:12-19) se refiere al rey de Tiro. Pero en ambos casos hay una segunda aplicación. Parece que estos dos reyes estaban tan poseídos del mal que estos dos pasajes realmente se refieren a Satanás mismo.
Note como el rey de Babilonia, al igual que Satanás, se enfocaba en su propia voluntad y no en la de Dios: “¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo” (Isaías 14:12-15).
El rey de Tiro estaba más determinado a hacer su propia voluntad que la voluntad de Dios. Note: “Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Hijo de hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: Así ha dicho Jehová el Señor: Tú eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura. En Edén, en el huerto de Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina, topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbúnculo, esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron preparados para ti en el día de tu creación. Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad. A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector. Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti. Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu santuario; yo, pues, saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y te puse en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran. Todos los que te conocieron de entre los pueblos se maravillarán sobre ti; espanto serás, y para siempre dejarás de ser” (Ezequiel 28:11-19).
Ambos reyes terrenales eran tan egoístas que en realidad personificaron a Satanás. Obviamente, el rey terrenal de Babilonia no fue “echado a la tierra” ni el rey terrenal de Tiro estaba en “el huerto de Dios”. Pero ambos hombres perversos estaban tan llenos del espíritu de Satanás que pensaban precisamente como él pensaba y se rebelaron contra Dios como lo hizo Satanás.
Un resumen breve de estos dos pasajes revela que:
- Satanás no es eterno, sino fue creado.
- Originalmente, era un ejemplo de la perfección, la sabiduría y la hermosura.
- Era inocente desde el día de su creación hasta que la maldad entró en él.
- Su corazón llegó a ser orgulloso debido a su hermosura.
- Su pecado involucraba hacer su propia voluntad en lugar de la voluntad de Dios.
- Su rebelión lo llenó con el deseo de ser enaltecido y de ser como Dios.
- Por su pecado, Dios lo arrojó a la tierra.
- Al final, tendría un fin terrible y ya no existirá.
Es importante notar que la mente de Satanás es común entre los reyes y gobernadores poderosos. Está presente en todos los pecadores. La esencia misma del pecado es ignorar a Dios y decir: “Quiero lo que yo quiero cuando lo quiero.” Para que cualquier ser creado ponga su propia voluntad antes de la de Dios, es la misma esencia del pecado. La conversión involucra el arrepentimiento y la palabra bíblica para “arrepentimiento” es metanoeo que literalmente quiere decir “cambiar de opinión”.
SATANÁS ES EL DIOS DE ESTE MUNDO
Para los que creemos las Escrituras, hay poca duda que Dios temporalmente ha dado a Satanás dominio sobre la tierra.
- Él es el dios de este mundo que ha cegado el entendimiento de los incrédulos (2
Corintios 4:4).
- Él es el príncipe del poder del aire y el espíritu que obra en los hijos de
desobediencia (Efesios 2:2).
- Él tuvo el poder para ofrecer a Cristo todos los reinos de este mundo y su gloria
(Lucas 4:5-7).
- Él es asesino, mentiroso, y el padre de mentira (Juan 8:44).
- Él es el príncipe de las tinieblas, pero aparece como un ángel de luz (2 Corintios
11:14).
- Él tiene gran poder para hacer señales y prodigios mentirosos (2 Tesalonicenses
2:9).
- Él puede engañar a las naciones (Apocalipsis 12:9; 20:8).
- Satanás también tiene ángeles que le ayudan en sus obras perversas (Mateo
25:41).
- Pero Satanás huirá cuando los creyentes lo resistamos (Santiago 4:7).
- Satanás y sus ángeles finalmente serán vencidos y destruidos por Dios
(Apocalipsis 20:10).
Por lo tanto, no debemos estar sorprendidos que en el tiempo presente, el mundo entero es perverso (1 Juan 5:19). Como se espera, esta manifestación moderna del mal es precisamente como la rebelión original cuando Satanás trató de asumir la autoridad de Dios.
- Anton Szandor LaVey enumera nueve afirmaciones de la biblia satánica. La
primera es que “Satanás representa indulgencia en vez de abstinencia”. Esto es meramente otra manera de decir que Satanás quiere hacer su propia voluntad y no la de Dios, y todos los que quieren hacer su propia voluntad y no la voluntad de Dios son satánicos.
- Carlos Marx en su poema sobre el orgullo humano refleja la mente de Satanás
con estas palabras:
Con desdén tiraré mi guantelete Totalmente en la cara del mundo, Y ver el colapso de este pigmeo gigante
Cuya caída no satisfacerla mi ardor. Entonces vagaré como un dios, victorioso
Entre las ruinas del mundo, Dando a mis palabras una fuerza activa,
Me sentiré igual al Creador.
- Saúl Alinsky, el comunista cuyos discípulos ayudaron a Barack Obama a llegar a
ser el presidente de los EUA, dedicó su libro Reglas Para los Radicales al “primer radical conocido por el hombre, que se rebeló contra el establecimiento y lo hizo tan eficazmente que por lo menos ganó su propio reino- Lucifer”.
- Poner su propia voluntad antes de la voluntad de Dios no es ligero ni inocente.
Es la causa de rebelión y pecado. Finalmente, causará que el diablo sea echado al lago de fuego y también traerá condenación a los que no se arrepientan.
LA GRAN EXTENSIÓN DE LA INFLUENCIA SATÁNICA
Durante el tiempo de la tentación de Cristo en el desierto, las Escrituras afirman que: “Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos” (Lucas 4:5-7).
Jesús contestó: “Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás”” (Lucas 4:8).
Primero, note la naturaleza egoísta de esa tentación satánica. “Si” Jesús solamente adorara al diablo, entonces Jesús recibiría la autoridad y el esplendor de todos los reinos del mundo. El egoísmo es fundamental al pecado. Personas no mienten ni roban, ni cometen adulterios para agradar a Dios. Hacen esto para agradar a sí mismos. Jesús contestó al diablo al citar Deuteronomio 6:13: “A Jehová tu Dios temerás, y a él sólo servirás”. Jesús nunca pecó, porque quería hacer la voluntad de Dios.
Segundo, enfoquémonos en la gran extensión de la influencia satánica. Dios temporalmente dio a Satanás todos los reinos de este mundo y su esplendor. Si en realidad Satanás no tuviera esta autoridad, no habría ninguna tentación. Reconocer la realidad de la influencia satánica pone un significado nuevo en negarnos a nosotros mismos y tomar nuestra cruz cada día. Por eso, miremos más de cerca al mundo alrededor de nosotros.
He aquí unas indicaciones de la vasta influencia satánica enumerados por el Doctor Enrique Morris en su libro La Guerra Larga Contra Dios:
- UNESCO (La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la
Ciencia y la Cultura en español). Fue fundado en el año 1945. Hay 193 estados que son miembros y 7 miembros asociados. El primer Director General fue Sir Julián Huxley, el abuelo de Tomás Huxley, conocido como partidario de Darwin y el hermano de Aldous Huxley. No creía en Dios y era el evolucionista principal del siglo 20.
- Se considera a Sigmund Freud como el fundador de la sociología moderna.
Aunque algunas de sus ideas han sido rechazadas, es conocido como un seguidor fiel de Darwin. Es interesante notar que “sociología” quiere decir “el estudio del alma”. Freud no creía ni en Dios ni en el alma.
- Herbert Spencer que por mucho tiempo ha sido conocido como el padre de la
sociología, era un evolucionista dedicado que nos dio la frase “la supervivencia del más apto”.
- Carlos Marx fundó el sistema ateo sociológico conocido como “comunismo” no
basado en Dios, sino basado en la teoría de evolución.
- Juan Dewey, aceptado generalmente como el fundador principal del
“Movimiento Progresivo de la Educación” rechazó a Dios como Creador e hizo a la evolución la base principal de la educación. Su influencia está presente no sólo en los EUA, sino también en otros países del mundo.
- Como resultado de esta educación anti-Dios, los jueces han reconocido a los EUA
como un país ateo. Por favor, considere la decisión de la corte suprema de los
EUA en el año 1987 con respecto a la ley sobre la creación del estado de Luisiana. Hablando de la decisión 7-2, el juez Brennan dijo que creer en Dios era un punto de vista religioso y como tal debe ser excluido de nuestras instituciones públicas.
- La China y otros países ateos ponen límites en el crecimiento de la población
basado en las teorías del evolucionista Tomás Malthus. Malthus argumentó que mejorar la vida para la clase trabajadora solamente los animaría a reproducirse y así hacer la lucha para la existencia aún más difícil. Malthus, quien murió en 1834, predijo una hambruna masiva en Europa. ¡Por supuesto, estaba equivocado con respecto a esto, tal como estaba equivocado con respecto a Dios!
- En el año 1944, se vendió más de 11,000,000 ejemplares del libro de Adolfo
Hitler que se titula Mein Kampf (Mi Lucha). Era uno de los libros más leídos en la historia de Alemania. La creencia de Hitler en la sobrevivencia de los más aptos nos ayuda a entender su deseo de exterminar a los judíos y a otros que el pensaba eran inferiores.
- Margaret Sanger, fundadora de “Paternidad Planificada” dijo en su libro La
Mujer y la Nueva Raza escribió: “La cosa más misericordiosa que una familia grande haría a uno de sus infantes es matarlo”. Ella era una evolucionista y como Hitler antes de ella, trató de eliminar a las personas “inferiores” queriendo crear una raza superior.
- No debemos estar sorprendidos que en una sociedad tan inundada por el
ateísmo se manifestaría un cambio radical en su moralidad. Hasta esta generación presente, la fornicación, adulterio, divorcio, homosexualidad, etc. se consideraba ser “inmoral”.
- Desgraciadamente, la influencia de Satanás no solamente ha influenciado a toda
la sociedad, sino también a la iglesia. Un porcentaje asombroso de personas en la iglesia no solamente han abandonado la doctrina bíblica de creación, sino también los preceptos bíblicos con respecto al matrimonio y a la moralidad.
- Esto es solamente un breve ejemplo de lo que está sucediendo en nuestro mundo
actual. Como se sabe, en los últimos días los malos hombres irán de mal en peor (2 Timoteo 3:13).
DEBEMOS ORAR SIEMPRE Y NO DARNOS POR VENCIDOS
Los que se someten a la autoridad del cielo han sido dados el privilegio de la oración. En cualquier momento y en cualquier lugar, los creyentes podemos consultar a Dios con la seguridad que él oirá. Por la sangre de Cristo, entramos con denuedo a su presencia y le llamamos “Abba, Padre”, Jesús nos recuerda que cuando pedimos pan de nuestro padre terrenal, no nos dará una piedra, y cuando pedimos un pez, no nos dará
una serpiente (Mateo 7:9-11). Obviamente, nuestro Padre celestial nos tratará mejor que nuestros padres terrenales.
A veces nuestro Padre celestial contestará “sí” a nuestras oraciones. Por favor, considere: “También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. ¿Y acaso Dios no hará justicia sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?” (Lucas 18:1-8).
Jesús contó otra parábola que era muy similar: “Les dijo también ¿Quién de vosotros que tenga un amigo, va a él a medianoche y le dice: Amigo, préstame tres panes, porque un amigo mío ha venido a mí de viaje, y no tengo qué ponerle delante; y aquel, respondiendo desde adentro, le dice: No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis niños están conmigo en cama; no puedo levantarme, y dártelos? Os digo, que aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite. Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá” (Lucas 11:5-10).
Pero la oración repetida no garantiza que Dios concederá nuestra petición. Jesús, quien enseñaba estas parábolas, practicaba lo que predicaba. Cuando fue al jardín de Getsemaní, oró la misma oración vez tras vez durante varias horas y Dios negó su petición. Después de la primera sesión de oración, encontró a sus discípulos dormidos y estaba triste que no podían vigilar con él ni por una hora. Dos veces más entró a los olivos y se postró sobre su rostro ante Dios para rogarle que esa “copa” pasara de sus labios. Pero cada vez que oró, concluyó su oración con la afirmación que iba a hacer la voluntad de Dios y no la suya.
El libro de Hebreos describe la oración de Jesús con estas palabras: “Y Cristo, en los día de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen; y fue declarado por Dios sumo sacerdote según el orden de Melquisedec” (Hebreos 5:7-10).
Note:
- Ya que Jesús hizo la voluntad de Dios y no la suya, llegó a ser la fuente de eterna
salvación para todos los que le obedecen.
- Ha sido designado por Dios para ser sumo sacerdote del orden de Melquisedec.
MURMURANDO Y QUEJÁNDOSE
Es importante notar que cuando Jesús entregó su voluntad a su Padre, no murmuró ni se quejó. De hecho, las Escrituras enseñan que Jesús sufrió la cruz por el gozo puesto delante de él (Hebreos 12:2). ¡Dios es bueno! Entregar a Dios su voluntad con gozo, siempre tiene un resultado positivo. “A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Romanos 8:28).
La actitud de Jesús es al contrario a la de los israelitas en el desierto. ¡Sí! Dios los libró de Egipto, ¡Sí! Dios los llevaba a la tierra que había prometido a Abraham, Isaac, y Jacobo. Pero desafortunadamente, se negaron a rendirse a su voluntad con gozo. Note como se quejaron constantemente:
- Murmuraron contra Moisés (Éxodo 15:24).
- Quisieron regresar a Egipto (Éxodo 14:12).
- Se quejaron del pan que Dios envió del cielo (Números 21:5).
- Murmuraron contra Jehová (Éxodo 16:8).
- Murmuraron contra los príncipes (Josué 9:18).
- Murmuraron contra Aarón (Números 14:2).
No agradó a Dios que murmuraron y él dijo: “Y Jehová habló a Moisés y a Aarón, diciendo: ¿Hasta cuándo oiré esta depravada multitud que murmura contra mí, las querellas de los hijos de Israel, que de mí se quejan? Diles: Vivo yo, dice Jehová, que según habéis hablado a mis oídos, así haré yo con vosotros. En este desierto caerán vuestros cuerpos; todo el número de los que fueron contados de entre vosotros, de veinte años arriba, los cuales han murmurado contra mí. Vosotros a la verdad no entraréis en la tierra, por la cual alcé mi mano y juré que os haría habitar en ella; exceptuando a Caleb, hijo de Jefone, y a Josué, hijo de Nun” (Números 14:26-30).
Como se sabe, debemos tener la mente de Jesús. Era Dios pero se humilló y vino al mundo como siervo. Además, llegó a ser obediente hasta la muerte en una cruz. Inmediatamente después de señalar el ejemplo de Jesús, se nos manda a hacer todo sin murmurar ni disputar (véase Filipenses 2:5-14). Hay algo impío acerca de quejarse. Jesús nunca se quejó y tampoco debemos nosotros.
Pablo tenía la mente de Cristo (1 Corintios 2:16). Por eso, cuando injustamente fue azotado y encarcelado, pudo dar gracias en cualquier circunstancia (1 Tesalonicenses
5:18). Por eso, cuando Pablo fue azotado y encarcelado injustamente, pudo cantar alabanzas (Hechos 16:25). Por eso, cuando los judíos lo persiguieron, Pablo quiso que él mismo fuera anatema para que ellos pudieran ser salvos (Romanos 9:1-5). Por eso, cuando Dios rehusó quitar el aguijón de su carne, aceptó la voluntad de Dios con gozo y pudo disfrutar de su propia debilidad (2 Corintios 12:7-10). Es interesante notar que Jesús oró en el huerto tres veces para que Dios le quitara la “copa” y Pablo oró 3 veces para que Dios le quitara el “aguijón”. Como ya hemos señalado, Jesús y Pablo con gozo se sometieron a la voluntad de Dios.
Cuando tenemos la mente de Cristo, también podemos dar gracia y regocijarnos en cualquier circunstancia.
LA IMPORTANCIA DE LA EXHORTACIÓN Y LA PERSUACIÓN
Como se sabe, el hombre fue creado en la imagen de Dios. Note las repetidas veces que se pone énfasis en este hecho: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces de mar, en las aves de los cielos, en las bestias, de toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Génesis 1:26 y 27). Obviamente, el hombre es distinto y superior a los animales. De hecho, Dios quería que el hombre se enseñoreara sobre las demás criaturas vivas (Génesis 1:28). Los animales hacen decisiones por instinto y por su inteligencia limitada. El hombre hace decisiones porque el hombre fue creado en la imagen de Dios. Por ejemplo, un chimpancé puede aprender a encender un fósforo pero no tiene la inteligencia para usar el fuego de una manera útil. Un hombre puede ser exhortado a hacer la voluntad de Dios, pero un chimpancé no.
Entonces cuando Pedro predicó el Evangelio, los corazones de sus oidores fueron compungidos y querían saber qué debían hacer. Pedro les dijo: “Arrepentíos, y bautícese” (Hechos 2:38). Como ya hemos señalado, “arrepentirse” quiere decir “cambiar de opinión”. La evidencia que Pedro presentó, los convenció que estaban equivocados con respecto a Jesús y por consecuencia necesitaban cambiar sus opiniones y ser bautizados. Pero la historia no termina ahí porque: “Y con muchas otras palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación” (Hechos 2:40). Obviamente, la exhortación puede ayudar a la gente a hacer la elección correcta.
La palabra traducida como “exhortar” es parakaleo que literalmente significa llamar a una persona a su lado. Se traduce 43 veces en la Biblia en inglés KJV, como “implorar”, 19 veces como “exhortar”, y 3 veces como “rogar”. ¡Qué hermoso! Cuando alguien necesita ayuda en hacer la elección correcta, puede llamar a alguien a su lado y exhortarlo. Esta palabra es similar a la palabra que Jesús usó para describir el ministerio del Espíritu Santo. Él es el “consolador” (parakletos –véase Juan 14:16, 26; 15:26; 16:7). Jesús no nos abandonará como huérfanos, sino enviará al Espíritu Santo a nuestro lado y nos ayudará a tomar las decisiones correctas.
Dios ha dado al hombre el privilegio de elegir opciones. Los hombres debían escoger un cordero para la Pascua (Éxodo 12:5), elegir a guerreros para luchar con
Amalec (Éxodo 17:9), elegir una mujer (Éxodo 34:16), elegir a líderes (Deuteronomio 1:13) etc. Aún podían escoger vida (Deuteronomio 30:19), y “elegir” servir a Dios (Josué 24:15).
Pero lo que el hombre elige, no es tan importante como lo que Dios elige. Por eso, debemos hacer la voluntad de Dios. Pedro y los otros pescadores pescaron toda la noche sin atrapar ni un pez. Pero tuvieron éxito asombroso cuando recibieron dirección de Jesús (Lucas 5:1-11). Exhortar y persuadir a la gente que hagan la voluntad de Dios es una parte del evangelismo y la enseñanza cristiana.
- Jesús rogó a las personas que vinieran a él y encuentren descanso (Mateo 11:28-
30).
- El llamamiento de Jesús a Jerusalén fue como el de una gallina llamando a sus
pollitos a encontrar refugio bajo sus alas (Lucas 13:34 y 35).
- Pablo exhortó a los tesalonicenses como una madre cuidando a sus hijos y como
un padre anima, consuela y urge a sus hijos a vivir vidas dignas de Dios (1 Tesalonicenses 2:5-12).
- Pablo trató de persuadir a los hombres porque conocía el temor del Señor (2
Corintios 5:11).
- La exhortación a Festo y a Agripa fue tan apasionada que Festo pensó que Pablo
estaba loco (Hechos 26:24).
- El amor de Pablo por Israel fue tan grande que quería ser anatema, separado de
Cristo, si podía ser salvado Israel (Romanos 9:1-5).
- Tal como Jesús lloró sobre Jerusalén (Lucas 19:41), Pablo lloró por los que eran
enemigos de la cruz de Cristo (Filipenses 3:18),
- El evangelismo es como una guerra contra un bastión y hemos sido dados poder
divino para destruir argumentos y toda altivez que se exalte contra la sabiduría de Dios (2 Corintios 10:3-6).
- Nuestra lucha no es contra carne y sangre (Efesios 6:12), pero aún es una lucha.
Por eso, Pablo, como embajador de Cristo, exhortó a pecadores que fueran reconciliados con Dios (2 Corintios 5:20).
LA ELECCIÓN ES NUESTRA
Josué lo dijo así a los israelitas: “Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con integridad y en verdad; y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto; y servid a Jehová. Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estaban al otro lado del río, o a los dioses de los amareos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová” (Josué 24:14 y 15).
Alguien ha descrito el proceso de la conversión y madurez así:
- Todo de mí y nada de Cristo.
- Algo de mí y algo de Cristo.
- Todo de Cristo y nada de mí.
Cuando los judíos en el día de Pentecostés se rindieron a Cristo, aún no entendieron que esto involucraría aceptar a los gentiles. Este entendimiento vendría a ellos más tarde (véase Hechos 11:19-24). Cuando los judíos en Roma fueron convertidos a Cristo, todavía no entendieron que ya no estaban bajo la ley judía. Este entendimiento vino después (véase Romanos 14:1-8). Cuando los paganos en Éfeso fueron convertidos a Cristo, todavía no entendieron que esto involucraría deshacerse de su literatura pagana. Este entendimiento vino más tarde (véase Hechos 19:19). Así es con Ud. y conmigo. Como niños de la familia de Dios, debemos crecer en la gracia y en la sabiduría de nuestro Señor Jesucristo (2 Pedro 3:18).
El profesor Seth Wilson dijo: “No puedo por mi propia voluntad superar a mi propia voluntad”. Pero cuando invitamos a Cristo en nuestros corazones, todo es posible. En Cristo llegamos a ser nuevas criaturas (2 Corintios 5:17). En Cristo recibimos poder para dar muerte al viejo hombre que fue corrompido por los deseos engañosos (Efesios 4:22). En Cristo nos hemos vestido del nuevo hombre que está renovado en sabiduría, según la imagen de Cristo (Colosenses 3:10). En Cristo hemos sido purificados al obedecer la verdad (1 Pedro 1:22), y apoderados a hacer mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos (Efesios 3:20). Lo que hacemos en palabra o en hecho debemos hacerlo en el nombre del Señor Jesucristo, dando gracias a Dios por medio de él (Colosenses 3:17)
Tal como toda cosa viva necesita un ambiente para sobrevivir, así también la nueva creación de Dios necesita la iglesia. Dios ha puesto apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros en la iglesia para el propósito específico de llevar los creyentes a la madurez. Nuestra meta final es la medida de la estatura de la plenitud de Cristo (Efesios 4:11-13).
Las Escrituras dicen mucho acerca del arrepentimiento. Dios manda a todas las personas en todos lugares que se arrepientan porque él ha señalado un día cuando juzgará al mundo con justicia. También cumplirá esa promesa al resucitar a Jesús de entre los muertos (Hechos 17:31).
Si Ud. todavía no ha hecho un compromiso de hacer la voluntad de Dios y no la de Ud., ¡ahora es el tiempo de cambiar su opinión!
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Los derechos no están reservados en este estudio. Puede ser reproducido totalmente o en parte, sin dar crédito a su autor, para la gloria de Jesucristo y para el avance de su reino.
Boyce Mouton
EUA
bmouton@joplin.com
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