Boyce Mouton
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JESUS ES DIOS MANIFESTADO EN LA CARNE

Boyce Mouton · 9 pages · 3,236 words

JESUS ES DIOS MANIFESTADO EN LA CARNE

“E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria” (1 Timoteo 3:16).

VOLVAMOS AL PRINCIPIO

“En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas” (Génesis 1:1 y 2).

¡En el principio, antes de que hubiera algo más, existía Dios! La palabra hebrea traducida "Dios" es elohim que se encuentra aproximadamente 2,600 veces en la Biblia. Ya que Dios es el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo, la palabra elohim es plural. La naturaleza plural de Dios es obvia en Génesis 1:26: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”.

Es obvio que el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo estaban todos involucrados en la creación. Jesús es la “palabra” de Dios. Tal como una “palabra” explica las cosas, Jesús explica a Dios. Juan escribió: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres” (Juan 1:1-4). Primeramente, se nos dice que “Dios” hizo todas las cosas. Entonces se nos dice que “Jesús” creó todo. Esta no es una contradicción porque Jesús es Dios. En seguida, se nos dice que el Espíritu Santo también estaba involucrado en la creación. En el principio: “la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu Santo de Dios se movía sobre la faz de las aguas” (Génesis 1:2). La palabra hebrea traducida como “movía” es rachaph que se usa en Deuteronomio 32:11 para describir como el águila se cierne sobre sus pollos: “Como el águila que excita su nidada, revolotea sobre sus pollos, extiende sus alas, los toma, los lleva sobre sus plumas”.

¡Sí! ¡El Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo estaban involucrados en la creación!

SIN EMBARGO, DIOS ES UNO

La palabra hebrea shema quiere decir “oír”. Ya que la oración que sigue comienza con la palabra shema, esta oración se llama el Shema: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tú Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas

estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas” (Deuteronomio 6:4-9). ¡El judío devoto repite esta oración cada día!

En esta oración, la palabra hebrea para “uno” es echad. Esta es la palabra que se usa en Génesis para describir la unión del hombre y de la mujer en matrimonio: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Génesis 2:24).

La palabra hebrea que quiere decir “uno solo” es yachid y nunca se usa con referencia a Dios. Las Escrituras son claras, aunque Dios se manifieste como el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo, todavía es “uno”.

LA SIMIENTE DE LA MUJER

Como sabemos, Satanás se apareció a Eva como una serpiente. Después de engañarla, “Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto este hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar” (Génesis 3:14 y 15). Esta es la primera vez que específicamente se menciona a Jesús en la Biblia.

Así que estaba bien conocido que algún día una mujer daría a luz a un bebé que crecería y que heriría la cabeza de la serpiente. ¡PERO NADIE SOÑÓ QUE ESE BEBÉ SERÍA DIOS MISMO!

Pedro escribió: “Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos. A estos se les reveló que no para sí mismos, sino para nosotros, administraban las cosas que ahora os son anunciadas por los que os han predicado el evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; cosas en las cuales anhelan mirar los ángeles” (1 Pedro 1:10-12). Los detalles de la destrucción de la serpiente fueron un misterio hasta que Jesús nació.

La cita de Pablo en Isaías 64:4 afirma claramente que: “Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria. Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo

no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios” (1 Corintios 2:7-10).

“A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer” (Juan 1:18).

  • Cuando nació Jesús, Mateo se acordó de Isaías 7:14 y escribió: “He aquí, una

virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros” (Mateo 1:23).

  • Isaías también escribió: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado,

y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto” (Isaías 9:6 y 7).

  • La noche antes de la crucifixión de Jesús, Felipe dijo. “Señor, muéstranos el

Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?” (Juan 14:8 y 9).

  • “Respondió Jesús y le dijo: “El que me ama, mi palabra guardará; y

mi Padre le amará y vendremos a él, y haremos morada con él” (Juan 14:23).

  • “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual

está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Corintios 6:19 y 20).

  • “Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de

los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu” (Efesios 2:19-22).

  • “para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser

fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cual sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios” (Efesios 3:16-19).

  • ¡ES OBVIO QUE EL PADRE, EL HIJO, Y EL ESPÍRITU SANTO SON “UNO” Y

QUE MORAN EN NUESTROS CORAZONES POR FE!

LA UNIDAD DE DIOS ES UN EJEMPLO PARA LOS CREYENTES

También en la noche antes de su crucifixión, oró por sus apóstoles y pidió a Dios; “Santifícales en tu verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviste al mundo, así yo los he enviado al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad” (Juan 17:17- 19).

Entonces Jesús oró para que todos los que creyeron en él por el mensaje de los apóstoles, tengan la misma unidad que él tenía con su Padre: “Más no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado” (Juan 17:20-23).

El concepto de la “sinergia” puede ayudarnos a entender la unidad por la cual Cristo oró. Se define la sinergia como “la acción unida de agentes para que su efecto combinado sea más que la suma algebraica de su efecto individual”. El Sr. R. Buckminister Fuller provee la ilustración en su libro Sinergéticas. Se hace acero al níquel cromo por la fusión de cuatro metales: hierro, cromo, níquel, y carbón. La resistencia a la fricción del hierro es 60,000 psi (libras por pulgada cuadrada), 70,000

psi para el cromo, 80,000 psi para el níquel y 50,00 psi para el carbón. Una cadena hecha de estos metales se rompería a 50,000 psi porque esta es la resistencia psi del eslabón más débil. Si se hace un cable de estos cuatro metales, tendría una resistencia psi de la suma de estos cuatro metales, o sea el cable soportaría 250,000 libras.

Pero si se combinan estos tres metales para que cada metal individual pierda su identidad, se produce un nuevo metal de aleación conocido como acero de cromo níquel que soportará 250,000 libras. Este nuevo metal es más fuerte que la suma algebraica de sus partes individuales. Sin este nuevo metal el motor de reacción no sería posible.

Por eso, hay un sentido en que nosotros, como cristianos, ganamos nuevo poder cuando “morimos” a nosotros mismos y perdemos nuestra propia identidad en Cristo. Pablo escribió: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20).

Morir a sí mismo y la nueva vida en Cristo es simbolizado hermosamente por el bautismo: “¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado” (Romanos 6:3-7).

“Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios” (Colosenses 3:1-3).

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).

LA MENTE DE CRISTO

La iglesia de Filipos tenía problemas y desacuerdos. El problema era tan serio que Pablo mencionó dos de las mujeres por sus nombres: “Ruego a Evodia y a Síntique, que sean de un mismo sentir en el Señor” (Filipenses 4:2).

En el capítulo dos, Pablo nombra varios razones por la unidad: “Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno de los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Filipenses 2:1-4).

Esta lista incluye:

  • Estaban unidos en Cristo.
  • Estaban consolados por el amor de Cristo.
  • Todos tenían el mismo Espíritu Santo.
  • Como nuevas criaturas en Cristo, tenían humildad y compasión.
  • Si tenían el mismo amor, el mismo Espíritu, y la misma mente, completarían el

gozo de Pablo.

  • Por eso, no debían: “mirar por lo suyo, sino por lo de los otros”.

JESÚS ES NUESTRO EJEMPLO

“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un

nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor para gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:5-11).

Aunque Jesús es Dios, no se aferró a su deidad, sino descendió 7 pasos de su deidad:

  • Paso
  • 1 – Se despojó a sí mismo.
  • Paso
  • 2 – Tomó la forma de un siervo.
  • Paso
  • 3 – Fue hecho semejante a los hombres.
  • Paso
  • 4 – Tomó forma de un hombre.
  • Paso
  • 5 –Se humilló a sí mismo.
  • Paso
  • 6 – Fue obediente hasta la muerte.
  • Paso
  • 7 – Y muerte de cruz.

Recuerde estas palabras de Jesús: “Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” (Mateo 23:12). ¡Así que cuando Jesús se humilló, Dios lo exaltó!

He aquí 7 pasos ascendentes que Dios tomó para exaltar a Jesús:

  • Paso
  • 1 – Dios exaltó a Jesús hasta lo sumo.
  • Paso
  • 2 – Dios dio a Jesús un nombre que es sobre todo nombre.
  • Paso
  • 3 – En el nombre de Jesús se doble toda rodilla.
  • Paso
  • 4 – En los cielos.
  • Paso
  • 5 – En la tierra.
  • Paso
  • 6 – Debajo de la tierra.
  • Paso
  • 7 – “toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor para gloria de Dios Padre.”

“Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Filipenses 2:12 y 13).

Note que Dios produce en nosotros el deseo y la habilidad para realizar su propósito en nuestras vidas.

EL ESTUDIO DE DIOS

Lo comentarios que siguen han sido tomados del libro CONOCIENDO A DIOS por el Sr. J. I. Parker (páginas 13 y 14). Fueron dichos por C. H. Spurgeon en el año 1855 cuando tenía 25 años.

Ha sido dicho por alguien que el estudio correcto del hombre es el hombre. Yo no me opondré a la idea, pero creo que es igualmente verdad que el estudio correcto de los elegidos de Dios es Dios; el estudio correcto del cristiano es la Divinidad. La ciencia más alta, la especulación más elevada, la filosofía más poderosa que puede llamar la atención del hijo de Dios, es el nombre, la naturaleza, la persona, las actividades, y la existencia del gran Dios que él llama su Padre. Hay algo que de gran manera mejora la mente al contemplar la Divinidad. Es un tema tan vasto que todos nuestros pensamientos se pierden en su inmensidad; tan profundo que nuestro orgullo se ahoga en su infinidad. Podemos entender y luchar con otros temas; en ellos encontramos un tipo de satisfacción propia, y vamos con el pensamiento “He aquí, soy sabio”. Pero cuando llegamos a esta ciencia maestra, sabiendo que nuestra plomada no pude determinar su profundidad, y que nuestro ojo de águila no puede ver su altura, nos alejamos con el pensamiento que el hombre vano sería sabio, pero es semejante al potro de un asno salvaje; y con una exclamación solemne dice: “Solamente soy de ayer y no sé nada”. Ningún tema de contemplación humillará la mente más que los pensamientos de Dios.

Pero mientras este tema humilla la mente, también la expande. El que piensa frecuentemente acerca de Dios, tendrá una mente más amplia que el hombre que simplemente camina lentamente alrededor de este mundo. El más excelente estudio para expandir el alma es la ciencia de Cristo y él crucificado, y el conocimiento de la Deidad en la gloriosa Trinidad. Nada aumentará el intelecto tanto, nada magnificará el alma del hombre como una investigación dedicada, sincera, y continua del gran tema de la Deidad.

Pero mientras es humillante y edificante, este tema es eminentemente consolador. Oh, hay en contemplar a Cristo un bálsamo para cada herida; al reflexionar sobre el Padre, hay un remedio para cada dolor; y bajo la influencia del Espíritu Santo, hay un bálsamo para cada llaga. ¿Perdería su tristeza? ¿Ahogaría sus preocupaciones? Entonces vaya a sumergirse en el mar más profundo de la Deidad; piérdase en su inmensidad; y saldrá como de un colchón de descanso, renovado y vigorizado. No conozco nada que puede consolar el alma así; calmar las olas crecientes de la tristeza y dolor; hablan paz a los vientos de tribulación con la reflexión devota sobre el tema de la Divinidad. ¡Este es el tema a que le invito!

“E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria” (1 Timoteo 3:16).