¡JESÚS ES DIOS!
¡JESÚS ES DIOS!
La esencia de la fe cristiana involucra el hecho de que Dios vino al mundo en la persona de Jesucristo (1 Timoteo 3:16). El Señor Jesús no sólo “actuó” como Dios, sino “¡él era Dios”! ¡El Señor Jesús es Dios! Aunque el Señor Jesús era por naturaleza Dios, se despojó a sí mismo voluntariamente tomando la naturaleza de siervo y se hizo semejante a los seres humanos (véase Filipenses 2:6 y 7). Isaías predijo y Mateo confirmó que su nombre era “Emanuel” que quiere decir “Dios con nosotros” (Isaías 7:14; Mateo 1:23). Además, Isaías describió su encarnación: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite” (Isaías 9:6 y 7). Fue asombroso cuando Dios vino al mundo como un pequeño infante, nacido en un pesebre en Belén. No obstante, como Isaías dijo, ese “niño” era “Dios fuerte” y “Padre eterno”. En aquella ocasión trascendental, una multitud de las huestes celestiales apareció con un ángel, que alababan a Dios y decían: “¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres” (véase Lucas 2:14). “E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria” (1 Timoteo 3:16). Verdaderamente, Dios estaba en medio de nosotros: “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Colosenses 2:9).
De todas las preguntas importantes que necesitan ser contestadas, la identidad del Señor Jesús debe estar a la cabeza de la lista. Ya que el Señor Jesús es Dios, ¡conocerle debería ser la prioridad mayor de nuestra vida!
“Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos” (Hechos 17:28).
No obstante, tristemente el Señor Jesús fue despreciado y desechado entre los hombres (Isaías 53:3).
Un problema que enfrentamos al tratar de entender cómo Dios puede ser Padre, Hijo, y Espíritu Santo a la vez es que Dios es “infinito”. Esto quiere decir que la mente finita no puede entenderlo completamente. ¡Esto debe ser obvio! El espacio infinito no cabe en una mente finita. Podemos solamente entender parcialmente el “espacio infinito”. “Creemos” que nuestro universo visible tiene 93 mil millones años luz de diámetro, pero no podemos probarlo. No obstante, nuestra mente mundana es incapaz de entender el espacio que no tiene principio ni fin. De manera similar, podemos sólo parcialmente entender el “tiempo”. Sí, podemos repetir como un loro “mil millones de años luz”, pero otra vez nuestras mentes finitas no son capaces de entender el tiempo que no tiene principio ni fin Pero esto es precisamente la naturaleza de Dios. ¡Él es eterno! Él no tiene principio ni fin. Nuestra capacidad de entender a Dios es solamente parcial. Como Pablo dijo: “Ahora vemos por espejo, oscuramente” (1 Corintios 13:12). Por supuesto, algún día esperamos ver a Dios “cara a cara”.
Mientras no podemos entender completamente a Dios, ¡podemos entender todo lo que tenemos que entender acerca de Dios para que seamos “nacidos de nuevo”! “Conocer” a Cristo y el poder de su resurrección es echar mano de la vida eterna
(Filipenses 3:10; 1 Timoteo 6:12).
He aquí, algunas Escrituras que nos ayudaría a conocer a Dios:
- Dios es Espíritu (Juan 4:24; 2 Corintios 3:17).
- No había otro antes de él y no habrá otro después de él (1 Timoteo 1:17).
- Dios es luz (Isaías 60:19; Santiago 1:17; 1 Juan 1:5).
- Dios es amor (1 Juan 4:8, 16).
- Dios es incorruptible (Romanos 1:23).
- Dios es eterno (Deuteronomio 33:27; Salmo 90:2; Apocalipsis 4:8-10).
- Dios es inmortal (1 Timoteo 1:17, 6:16).
- Dios es todopoderoso (Génesis 17:1; Éxodo 6:3).
- Dios conoce todo (Salmo 139:1-6).
- Dios es omnipresente (Salmo 139:7-10).
- Dios es perfecto (Mateo 5:48).
- Dios es santo (Salmo 99:9; Isaías 5:16).
- Dios es magnífico (Éxodo 15:11; Salmo 145:5).
- Dios es justo (Deuteronomio 32:4; Isaías 45:21).
- Dios es verdadero (Jeremías 10:10; Juan 17:3).
- Dios es recto (Salmo 25:8, 92:15).
- Dios es justo (Esdras 9:15; Salmo 145:17).
- Dios es bueno (Salmo 25:8, 119:68).
- Dios es grande (2 Crónicas 2:5; Salmo 86:10).
- Dios es piadoso (Éxodo 34:6; Nehemías 9:17).
- Dios es fiel (1 Corintios 10:13; 1 Pedro 4:19).
- Dios es perdonador (Salmo 86:5; Salmo 99:8)
- Dios es misericordioso (2 Reyes 13:23).
- Dios es celoso (Éxodo 20:5, 34:14; Josué 24:19; Nahum 1:2).
- Dios es fuego consumador (Hebreos 12:29).
- Por supuesto, nuestro entendimiento de Dios más claro y completo viene
por medio de Jesucristo. “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él . . .” (Colosenses 2: 9 y 10). Como ya hemos dicho, esta “plenitud” está limitada por nuestras mentes finitas. No obstante, ¡Jesucristo nos presenta la “plenitud” y la vista más completa de Dios que la mente humana es capaz de entender!
EN EL PRINCIPIO ERA EL VERBO
El Evangelio de Juan comienza declarando: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1:1).
Este versículo es importante por varias razones. Primero, revela que la “mente” vino antes de la “materia”. Como sabemos, esta es una controversia grande en el mundo moderno. Como también sabemos, hay solamente dos posibilidades. O la mente produjo la materia o la materia produjo la mente. ¡El uno o el otro tuvo que venir primero! Dado que los ateos no “creen” en Dios, “creen” que la materia vino primero. Esto también los obliga a “creer” que, de alguna manera, la materia produjo la “mente”. Además, “creen” que la “mente” produjo la “idea” de “Dios”. El ateo Tomás Nagel escribió sobre este tema en su libro titulado La mente y el cosmos. El subtítulo explosivo de su libro es: Por qué el concepto del nuevo darwinismo sobre la naturaleza es muy probable falso. El Sr. Nagel, quien no cree en Dios, se atreve a dudar que un “cosmos” físico podría producir una mente no física. El Sr. Nagel abiertamente confesa su prejuicio contra Dios. Él dijo: Yo hablo con experiencia, estando fuertemente sujeto a este miedo yo mismo. Yo quisiera que el ateísmo sea verdadero y estoy incómodo con el hecho de que algunas de las personas más inteligentes y bien informadas que conozco son creyentes religiosos. No es solamente que no creo en Dios y, naturalmente, espero que tenga razón en mi creencia.
La Biblia es clara que la “mente” vino antes de la “creación”. El primer versículo de la Biblia afirma: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra” (Génesis 1:1). Como sabemos, Dios tiene una “mente”. Él es “omnisciente”. Él “sabe todas las
cosas” (1 Juan 3:20). Como está mencionado arriba: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1:1).
La Biblia es clara que Dios creó el universo. El “Verbo” en Juan 1:1 es logos. Se refiere a una expresión “lógica” de “pensamiento”. Dado que Dios es “lógico”, también lo es su creación. La información viene solamente de una mente. ¡No es lógico “creer” que la información podría espontáneamente ocurrir en su teléfono celular por casualidad! Tampoco es lógico “creer” que la información ocurre en cualquier lugar por casualidad. La creación no produjo a la información, más bien, la información produjo a la creación. ¡Dios vino primero!
Las palabras son vehículos de comunicación. Por ejemplo, la palabra “elefante” inmediatamente comunica información a los que han visto a un elefante. De la misma manera, la palabra “Dios” inmediatamente comunica información a los que hemos visto al Señor Jesús. ¡El Señor Jesús no es solamente el “Verbo de Dios”, sino es Dios! ¡El Señor Jesús es nuestro Creador! ¡Él creó todo lo que ha sido creado! “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Juan 1:3).
DIOS ES ESPÍRITU
El Señor Jesús dijo: “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Juan 4:24).
Ya que los ojos humanos no pueden “ver” un espíritu, Juan explica que Dios se encarnó para que podamos verle. Siendo un Espíritu, sería difícil saber mucho acerca de Dios. No obstante, como Dios fue hecho carne, lo podemos experimentar con nuestros cinco sentidos. “Lo que ha sido desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado, lo que hemos tocado con las manos, esto les anunciamos respecto al Verbo que es vida” (1 Juan 1:1, NVI).
¡Qué sencillo! ¡Qué profundo!
Por eso, el Señor Jesús es la “imagen” del “Dios invisible” (Colosenses 1:15). La palabra griega para “imagen” es eikon de la cual viene la palabra en español “icono”. Esta es la palabra que se usa para la pequeña “imagen” en la pantalla de una computadora. ¡Qué hermoso! Cuando busca información acerca del Señor Jesús, obtendrá información acerca de Dios. Así que nuestro Dios invisible se ha dado a conocer por medio del Señor Jesús: “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer” (Juan 1:18). La palabra griega traducida como “le ha dado a conocer” es exegeomai . Es el origen de nuestra palabra en español “exegético”. Un “sermón exegético” es uno que meramente explica el texto. ¡En este respecto, el Señor Jesús “explica” a Dios!
Note, por favor, que las Escrituras atribuyen al Señor Jesús los mismos atributos que atribuyen a Dios.
- Ambos son el gran “yo soy” (Éxodo 3:14; Juan 8:58).
- Ambos son “el primero y el postrero” (Isaías 44:6; Apocalipsis 2:18).
- Ambos son “Señor de señores” (Deuteronomio 10:17; Apocalipsis 17:14).
- Ambos llenan el cielo y la tierra (Jeremías 23:24; Efesios 1:20-23).
- Ambos no cambian (Malaquías 3:6; Hebreos 13:8).
- Ambos son creadores (Génesis 1:1; Colosenses 1:16).
- Ambos son jueces (Hebreos 12:23; 2 Corintios 5:10)
- Ambos deben ser adorados (Mateo 4:10; Apocalipsis 5:12-14).
- Etc.
IDENTIFICANDO AL SEÑOR JESÚS COMO DIOS
Como ya hemos dicho, identificar al Señor Jesús como Dios es fundamental a nuestra fe cristiana. Los apóstoles del Señor Jesús constantemente trataban de entender exactamente quién era el Señor Jesús. Por ejemplo, cuando él calmó una tormenta en el mar de Galilea, sus discípulos dijeron: “Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?” (Mateo 8:27). Reconocer al Señor Jesús como Dios contesta esa pregunta.
En Cesarea de Filipo Pedro identificó al Señor Jesús como: “el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:16). Mientras el Señor Jesús felicitó a Pedro por su respuesta, aun es posible decir eso sin entender que el “Hijo de Dios” es realmente “Dios”. Por favor, considere:
- La palabra “Cristo” no quiere decir Dios. Viene de la palabra griega Christos que
significa “el ungido”. (La palabra hebrea Mahiach o Mesías significa lo mismo.) Todos los reyes hebreos como el rey David fueron “ungidos” (1 Samuel 16:13). ¡Recuerde! David rehusó a hacer daño al rey Saulo porque era el “ungido” de Jehová (1 Samuel 24:6). Los sacerdotes como Aarón también fueron ungidos (Éxodo 28:41). No obstante, ningún rey ni sacerdote era realmente Dios.
- Tampoco la expresión “Hijo de Dios” prueba la deidad del Señor Jesús. La
expresión “hijos de Dios” (plural) se encuentra 10 veces en la Biblia (Génesis 6:2, 6:4; Job 1:6, 2:1, 38:7; Mateo 5:9; Lucas 20:36; Romanos 8:14; Gálatas 3:26). En ninguna de estas ocasiones se refiere “los hijos de Dios” a Dios mismo.
- La expresión “Hijo de Dios” (singular) se encuentra 47 veces en las Escrituras,
mayormente en los cuatro Evangelios y 1 Juan. Consistentemente, se refiere al Señor Jesús. Mientras la expresión “Hijo de Dios” puede significar “Dios”, aparentemente, no todos la entienden así.
- Por ejemplo, en el caso de Felipe, el apóstol. Felipe fue entre los primeros
discípulos del Señor Jesús (Juan 1:43). Después de tres años con el Señor Jesús, aún no identificaba correctamente al Señor Jesús como Dios. Sabemos esto porque la noche antes de la crucifixión del Señor Jesús, Felipe le dijo: “Señor, muéstranos al Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿Cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras” (Juan 14:8-11).
- Una vez cuando el Señor Jesús le llamó a Dios su Padre, los judíos trataron a
matarle: “Por esto los judíos aun más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios” (Juan 5:18). Tristemente, a veces los enemigos del Señor Jesús lo entendieron mejor que sus amigos.
LA DEIDAD DEL SEÑOR JESÚS ES REALMENTE BUENAS NUEVAS
Reconocer que el Señor Jesús es Dios es casi demasiado bueno para ser verdad. Por eso, Isaías dijo: “¿Quién ha creído a nuestro anunció? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová” (Isaías 53:1). Para ilustrar qué reconfortante es darse cuenta que el Señor Jesús es Dios, supongamos que fuéramos la mujer sorprendida en el acto de adulterio (Juan 8:1-11). La ley de Moisés era clara que tal mujer debería ser apedreada. ¿Querríamos ser juzgados por la ley o por el Señor Jesús? ¡Mientras la ley la condenó, el Señor Jesús no lo hizo! ¡Le dio otra oportunidad! ¡Ya que el Señor Jesús es Dios, su juicio es final! ¡No hay una autoridad más alta en el juicio que el Señor Jesús! ¡Esto es ciertamente buenas nuevas! ¡Recuerde! “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo” (Juan 1:17).
Puede que no somos buenos para cumplir con las citas, pero he aquí 2 citas que definitivamente tendremos que cumplir, si queremos o no. Porque “está establecido
para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto, el juicio” (Hebreos 9:27).
- 1 ¡Cumpliremos con la cita con la muerte!
- 2 ¡Cumpliremos con la cita para aparecer delante de Dios en el juicio!
¡EL HECHO DE QUE EL SEÑOR JESÚS ES DIOS HACE ESTO UN PENSAMIENTO GOZOZO! El Señor Jesús mismo sería nuestro juez y él ha prometido que si lo confesamos en la tierra, él nos confesará delante de los ángeles en los cielos (Lucas 12:8). ¡La salvación es tan sencilla! ¡Recuerde! “El Padre a nadie juzga, sino todo el juicio dio al Hijo” (Juan 5:22). ¡Saber esto nos ayuda al creyente a enfrentar la muerte y el juicio sin miedo! ¡Recuerde! Para el cristiano no hay temor en el juicio (1 Juan 4:16-18).
UNA ADVERTENCIA IMPORTANTE
He aquí, algunas cosas que sabemos son ciertos:
- ¡Sabemos que Dios nos ama!
- Sabemos que el Señor Jesús sufrió y murió en una cruz para que nuestros
pecados puedan ser perdonados.
- Por lo tanto, rechazar el amor del Señor Jesús es el colmo del egoísmo, la ingratitud, y la falta de respeto.
- “El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres
testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?” (Hebreos 10:28 y 29).
¡RECHAZAR AL SEÑOR JESÚS TIENE CONSECUENCIAS ETERNAS! ¡NO LO HAGA!