GUIADOS POR EL ESPÍRITU DE DIOS
GUIADOS POR EL ESPÍRITU DE DIOS
“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios”
(Romanos 8:14).
La mayoría de las personas en el mundo son pobres y sin educación. Ha sido así siempre y quizás así sea para siempre. No obstante, fueron esas “personas comunes” que siguieron al Señor Jesús y le oían de buena gana (Marcos 12:37). Por asombroso que aparezca, son también las personas que el Señor Jesús escogió para ser sus apóstoles. A pesar de su falta de educación formal, el Señor Jesús aún pudo guiarlos en el camino que él quería que fueran. Es difícil pensar que un Dios omnisciente eligiera personas pobres y sin letras para ser sus embajadores al mundo. Los apóstoles elegidos no tenían credenciales mundanas. Como gente común de Galilea, tenían poca o ninguna oportunidad de asistir al colegio. Consecuentemente, fueron víctimas de la discriminación y del ridículo. Su manera de hablar los identificó como galileos (Mateo 26:73). Los educados los consideraron hombres sin letras y del vulgo (Hechos 4:13). Quizás tuvieran razón. De todos modos, escoger a tales hombres no fue un accidente. El Señor Jesús oró toda la noche antes de elegir a los apóstoles (Lucas 6:12). Es obvio que Dios hace las cosas de manera distinta a la de los hombres. Pablo reconoció esa realidad y escribió: “Pues, mirad, hermanos, vuestra vocación que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia” (1 Corintios 1:26-29).
Dios no piensa como nosotros pensamos, ni nuestros caminos no son los caminos de él. (Isaías 55:8). Sus caminos son más altos que nuestros. Pero de todos modos, ¡sus caminos son útiles! Durante su vida, los apóstoles predicaron el Evangelio a toda la creación (Colosenses 1:23). Forman parte del fundamento de la morada de Dios (Efesios 2:19-22). La gente común fue edificada con ellos sobre este fundamento. Con la dirección de Dios, penetraron cada nivel de la sociedad romana y últimamente, derrocaron a los Césares tiránicos. Esto fue hecho por hombres sin dinero, sin poder, y sin prestigio. Estos logros notables fueron una vindicación de Dios. Fueron un tributo glorioso a su dirección y poder. ¡Por supuesto, no lo hicieron con su propio poder! ¡Dios fue su suficiencia! (2 Corintios 3:5). ¡Dios guiaba sus vidas! ¡Dios orquestó sus esfuerzos! Los redimidos del Señor reconocen esto y cantan el cántico de Moisés: “Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos” (Apocalipsis 15:3).
Ahora, es importante recordar que Dios no quiere que su pueblo permanezca ignorante. La ignorancia no es una virtud. Los discípulos del Señor Jesús han sido alentados siempre a seguir la verdad y a crecer “en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Pedro 3:18). Fueron los creyentes los pioneros en la revolución científica. Según el editorial Atlantic Publishers and Distributors, entre los años 1902 y 2000, 67% de los ganadores de los premios Nobel se identificaron como cristianos. Hoy, los cristianos aún están entre la gente mejor educada del mundo. Muchas si no todas, de las universidades grandes del mundo fueron fundadas por cristianos. No obstante, el cristianismo, pasado y presente, aún tiene sus raíces en la gente pobre y oprimida. ¡Alabado sea Dios! Los que quieren, pueden seguir a Cristo.
EL MUNDO DE HOY
Hay más de 7 mil millones de personas en este mundo. La mayoría de ellas son semejantes a los apóstoles originales. Son personas comunes. Ellas también pueden llegar a ser seguidores de Cristo, sin dinero, sin poder, y sin prestigio. Ellas también tienen muy poca o ninguna educación formal. Ellas también no tienen ninguna influencia fuera del círculo pequeño de su familia y sus amigos. Ellas también muy a menudo son sujetadas a burla y desdén. No tienen acceso a los manuscritos antiguos. No son letradas ni líderes religiosos. La mayoría no puede leer ni escribir y muchas de ellas aun no tienen un lenguaje escrito. Estas personas son las que el Señor Jesús prometió guiar como ovejas. Estas son los miembros de su cuerpo que él dirige y controla para llevar acabo su trabajo. A pesar de su educación limitada, ¡son hijos de Dios, guiados por el Espíritu de Dios! Están de acuerdo con Pablo que escribió: “Ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios” (1 Corintios 2:4 y 5).
ASIGNACIONES INDIVIDUALES
Es obvio que cada miembro de nuestro cuerpo no hace lo mismo. Esto es también cierto en cuanto al cuerpo de Cristo. Cada miembro del cuerpo tiene su propia asignación única y papel que desempeñar (1 Corintios 12:12- 27). Aun cuando los apóstoles estuvieron siguiendo a Cristo, él muy a menudo les dio asignaciones individuales. Por ejemplo:
- En varias ocasiones, el Señor Jesús sólo permitió acompañarle a Pedro, a Jacobo, y a
Juan. Esas ocasiones fueron en el monte de transfiguración, cuando levantó a la hija de Jairo, y en Getsemaní.
- Cuando el Señor Jesús echó fuera de un gadareno una legión de demonios, ese hombre
quería seguirle. Aunque el Señor Jesús dijo a muchos “sígueme”, rechazó la solicitud de ese hombre y lo mandó irse a casa y decir a sus amigos lo que Dios había hecho para él (Marcos 5:19).
- Solamente dos discípulos fueron enviados para traer un pollino (Lucas 19:29 y 30).
- Solamente dos discípulos fueron enviados para hacer preparaciones para la pascua
(Marcos 14:13).
- Etc.
Tambíen se encuentran asignaciones individuales en el libro de los Hechos.
- Pedro fue escogido para ser el predicador principal en Pentecostés (Hechos 2).
- También, Pedro fue llamado por Dios para predicar a Cornelio (Hechos 10).
- Pablo recibió una llamada especial de Macedonia (Hechos 16).
- Dios llamó a hombres como Pedro y Felipe a trabajar solos.
- Dios llamó a hombres como Pablo, Bernabé, y Silas para trabajar en equipos.
- Obviamente, todos los miembros del cuerpo no hacen lo mismo: “Si todo el cuerpo
fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso” (1 Corintios 12:17 Y 18).
Otra vez, debemos poner énfasis en el hecho de que el Señor Jesús enseñaba a sus discípulos que hicieran la voluntad de Dios, sin tomar en cuenta lo que involucraba. Esto es también el fundamento del discipulado verdadero en nuestras propias vidas. No es sabio compararnos con otros (2 Corintios 10:12). ¡Nuestra única responsabilidad es hacer lo que el Espíritu del Señor Jesús nos guíe a hacer! Obviamente, no somos responsables por lo que otros hacen y solamente tendremos que dar cuenta de los talentos que Dios nos ha dado (Mateo 25:14- 30). ¡Es sumamente sencillo!
LA COMUNICACIÓN Y EL SUMINISTRO
Si vamos a ser guiados por el Espíritu de Dios, debemos tener contacto con Dios. Esto es a la vez obvio e inevitable. El Señor Jesús es el capitán de nuestra salvación. Si el no puede comunicarse con nosotros y suministrar a sus tropas, no podría haber victoria.
Considere lo que sucedió en la primera guerra del Golfo. Saddam Hussein esperaba que sería la “madre de todas las batallas”. ¡No lo fue! Él tuvo un ejército grande, pero fueron impedidos por la destrucción de sus medios de comunicación y suministro. En la operación del área de Kuwait, los estrategos calcularon que ese dictador arrogante tenía:
530,000 hombres armados
4,300 tanques
2700 vehículos armados y 3700 unidades de artillería.
Obviamente, esto era una formidable fuerza armada. Hussein asumió ingenuamente que habría un conflicto prolongado como el de Vietnam. ¡Estuvo equivocado! El ofensivo de tierra de los países aliados comenzó el día 24 de febrero del año 1991 a la 4:00 am. En solamente cien horas la guerra terminó
Una razón mayor por la derrota rápida de Hussein fue que las fuerzas aliadas destruyeron sus medios de comunicación. Desde el principio mismo, su centro de comando era un objetivo principal. La fuente principal de contacto seguro que Hussein tenía con sus tropas fue un cable de fibra óptica. Ese cable cruzaba el río Éufrates varias veces por medio de puentes. Los aviones de guerra destruyeron todos los puentes excepto dos. En la tarde del día final de la guerra de tierra, los últimos dos puentes fueron destruidos por fuerzas especiales. El general Norman Schwarzkopt dijo: “Sacamos sus ojos.” La máquina de guerra de Hussein, bien coordinada, fue puesto en desorden y confusión. Los generales iraquís no tenían idea de lo que sucedía. Estaban asombrados al descubrir que más de 60,000 de sus soldados se habían rendido. Al contrario, las tropas aliadas estaban en contacto constante con su centro de comando. Sabían
qué hacer y cuando hacerlo. No solamente podían recibir dirección, sino también recibieron suministros.
La comunicación y el suministro son factores importantes en ganar la victoria.
APLICACIÓN
Ahora, apliquemos esta verdad a la dirección de Dios. Seguir al Señor Jesús involucró contacto y comunicación con él durante los tres años de su ministerio público. El autor W. E. Vine afirma que la palabra griega akoloutheo, que quiere decir “seguir”, se usa 77 veces en referencia a seguir al Señor Jesús y solamente una vez de otra manera en Marcos 14:13. Esta excepción única involucró a un hombre llevando un cántaro de agua. Ese hombre fue notable ya que normalmente las mujeres cargaban el agua. Ese hombre les guiaría a una casa donde el Señor Jesús comería la pascua con ellos. Esto fue fácil y mucho más eficiente que hacerles un mapa o darles instrucciones verbales. Este mismo principio dio confianza a los discípulos que habían estado siguiendo al Señor Jesús por tres años. Mientras seguían al Señor Jesús, podían recibir dirección directamente de él. No obstante, en la noche antes de su crucifixión, el Señor Jesús les sorprendió al decir a Pedro: “A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; mas me seguirás después” (Juan 13:36).
Mientras el Señor Jesús estaba en su cuerpo terrenal, estaba limitado en su habilidad de guiar a los discípulos. En su cuerpo terrenal, podía estar en un solo lugar a la vez. Cuando estaba con Pedro, Jacobo, y Juan en el monte, no podía estar con los otros discípulos en el valle. Esto dejó a algunos de sus discípulos temporalmente sin dirección. Esto es por qué el Señor Jesús dijo que era conveniente que él se fuera (Juan 16:7). Cuando el Señor Jesús se fue, el Consolador pudo venir. Cuando el Señor Jesús fue liberado de los confines de su cuerpo humano, pudo regresar como el Espíritu Santo y estar en todas partes a la vez. Como el Espíritu Santo, el Señor Jesús pudo guiar simultáneamente a todos sus discípulos. ¡Sí! El Señor Jesús se fue, pero no dejó huérfanos a sus discípulos (Juan 14:18). El Señor Jesús regresó como el Espíritu Santo y puede estar con todos sus discípulos para siempre. Les prometió que no importa dónde estuvieran en el mundo, él estaría con ellos todos los días, hasta el fin del mundo (Mateo 28:20). También ha prometido no desampararnos ni dejarnos (Hebreos 13:5).
El propósito de este estudio breve es mostrar que la relación hermosa del Señor Jesús con sus discípulos continua hasta hoy. Todavía, el Señor Jesús es el buen Pastor y sus ovejas aún pueden oír su voz y seguir su dirección. La vida cristiana victoriosa involucra contacto constante con Cristo. Si el diablo destruye nuestra comunicación con Cristo, seremos derrotados. ¡Ovejas sin un pastor están indefensas! Las Escrituras enseñan que los que están desligados de Cristo caen de la gracia (Gálatas 5:4).
La comunicación y el suministro son ingredientes esenciales en la batalla cristiana. ¡Es emocionante darnos cuenta de que el Señor Jesús nunca nos desamparará ni nos dejará! Una vez que nos demos cuenta de esto, veríamos la misma verdad en otras analogías bíblicas. Considere la relación entre el padre y su hijo, el marido y su mujer, el pastor y sus ovejas, la cabeza y su cuerpo, el capitán y sus tropas, etc. Cada una de estas relaciones requiere comunicación. Si la cabeza del cuerpo no puede controlar a los miembros del cuerpo, el cuerpo es ineficaz. No obstante, el cuerpo de Cristo no es ineficaz. No está paralizado ni muerto. Está vivo con poder
vibrante que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos.
El deísta cree que Dios creó el universo y entonces lo abandonó. Los cristianos creemos de manera distinta. Nosotros pensamos que Dios tiene interés en, y está involucrado vitalmente en cada aspecto de nuestras vidas. Ni un pajarillo cae a la tierra sin que lo permita el Padre, y somos más valiosos que muchos pajarillos. ¡Aun todos nuestros cabellos están contados! (Mateo 10:29-31). Esta verdad emocionante puede literalmente transformar nuestras vidas.
¡La dirección de Dios está disponible para nosotros hoy! No deje que el diablo le engañe a creer de otra manera. Por favor, note que Dios quiere guiarnos y, como ya hemos dicho, ha prometido que nunca nos desamparará ni nos dejará (Hebreos 13:5). Mientras Dios es soberano, y puede guiarnos en cualquier manera que quiera, considere con oración las sugerencias siguientes.
SUGERENCIAS PARA AYUDARNOS A RECIBIR DIRECCIÓN DE DIOS
- Comencemos con la Biblia.
- La Palabra de Dios es una lámpara a nuestros pies y lumbrera a nuestro camino (Salmo 119:105).
- “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16).
- El Señor Jesús dijo: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4).
- Necesitamos estudiar las Escrituras para presentarnos aprobados a Dios (2 Timoteo 2:15).
- ¡Si Ud realmente quiere la dirección de Dios, estudie las Escrituras!
- No debemos dejar de congregarnos con la asamblea de creyentes (Hebreos 10:25).
- Cada cosa viviente necesita un ambiente donde puede prosperar y crecer. Las “nuevas criaturas” de Dios no son una excepción. Dios específicamente diseñó a la iglesia para ayudar con el crecimiento de los cristianos. “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:11-13).
- No somos el cuerpo entero de Cristo. Solamente somos algunos de sus miembros. Solos, podemos lograr muy poco para Cristo. Trabajando con otros miembros del cuerpo, podríamos realizar mucho. “Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente
hinchado por su propia mente carnal, y no asiéndose de la Cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios” (Colosense 2:18 y 19).
- ¡Si realmente queremos la dirección de Dios, seremos miembros activos de la iglesia de Dios!
- ¡No debemos olvidar de orar!
- “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos” (Santiago 1:5-8).
- El Señor Jesús oró solo (Mateo 14:23); en público (Juan 11:41 y 42); antes de comer (Marcos 8:6); cuando fue bautizado (Lucas 3:21 y 22); antes de elegir a los doce apóstoles (Lucas 6:12 y 13); antes de sanar (Marcos 7:34 y 35); frecuentemente (Lucas 5:16); etc.
- El Señor Jesús enseñó a sus discípulos sobre la necesidad de orar siempre y no desmayar (Lucas 18:1).
- El Señor Jesús enseñó que “Todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis” (Mateo 21:22). Véase también Mateo 7:7-11; Marcos 11:24-26; Lucas 11:9-13; Juan 15:7; etc.
- Si el Señor Jesús oraba siempre, seguramente ¡nosotros también necesitamos orar siempre!
- Si realmente queremos ser guiados por Dios, oraremos sin césar
(1 Tesalonicenses 5:17).
- La iglesia tuvo su principio cuando 120 personas oraron sin cesar en el aposento alto
(Hechos 1:12-15).
- Los cristianos de la iglesia primitiva “perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones” (Hechos 2:42).
- La oración es una parte integral de cada epístola escrita por Pablo. He aquí unos ejemplos: A los romanos escribió, con Dios como su testigo, que oraba por ellos sin cesar (Romanos 1:8-10). Véase también: 1 Corintios 1:4-9; 2 Corintios 1:3-7; Gálatas 6:18; Efesios 1:15-23; Filipenses 4:6 y 7; Colosenses 1:3-14; 1
Tesalonicenses 1:2 y 3; 2 Tesalonicenses 1:3-5; 1 Timoteo 2:1-3; 2 Timoteo 1:3-7; Filemón versículos 4-7; etc.
- ¡Seguramente, debemos orar si queremos la dirección de Dios!
- Necesitamos buscar primeramente el reino de Dios (Mateo 6:33).
- El principal mandamiento en la Biblia es: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas” (Marcos 12:30).
- Dios prometió por medio de Jeremías: “Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (Jeremías 29:13).
- Dios reveló a Abraham lo que iba a hacer a Sodoma (Génesis 18:16-33).
- Dios reveló esto a Abraham porque era un amigo de Dios (2 Crónicas 20:7; Isaías 41:8; Santiago 2:23). Quizás si lleguemos a ser amigos de Dios, también él revelaría cosas a nosotros.
- Dios es un Dios celoso (Éxodo 20:5). A Dios no le gusta los que son tibios (Apocalipsis 3:16).
- El hermano C. S. Lewis lo dijo así: Si el cristianismo es falso, no es de importancia, y si es veraz, es de importancia infinita. No puede ser de importancia moderada.
- ¡Seguramente, si queremos la dirección de Dios, buscaremos primeramente su reino!
- Dios produce en nosotros el “querer” como el “hacer”. “Por tanto, amados míos, como
siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Filipenses 2:12 y 13).
- Si Dios quiere que hagamos algo, nos daría el “querer” para hacerlo.
- Después de darnos el deseo de hacer algo, entonces nos da la habilidad de hacerlo.
- Cuando preguntaron a Pedro y a Juan cómo pudieron sanar a un hombre que tenía mas de 40 años de edad, y era cojo de nacimiento, se apresuraron a dar la gloria al Señor Jesús: “Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera éste haya sido sanado, sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano” (Hechos 4:9 y 10).
- Ciertamente, Dios da el deseo y la habilidad de hacer su voluntad.
- No hay límite de las muchas maneras en que Dios puede darnos dirección ya que: “el que
se une al Señor, un espíritu es con él” (1 Corintios 6:17). Dios puede guiarnos al quitar nuestra “paz” cuando estamos haciendo algo que él no quiere que hagamos.
- Pablo lo dijo así: “Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos” (Colosenses 3:15).
- La palabra griega traducida como “gobierne” es brabeuo que quiere decir “actuar como árbitro”. Cuando estemos por hacer algo que Dios no quiere que hagamos, él es como un árbitro y nos quita la paz.
- Entonces, “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas” (Proverbios 3: 5 y 6).
¡HÁGALO!
Salomón dijo: “Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría” (Eclesiastés 9:10). La verdad es, ¡cuando estamos muertos, será tarde para hacer algo! Si Ud. ha tenido el deseo de hacer algo para Dios, ¡hágalo ahora!
¡Un cohete no necesita dirección hasta que despegue! ¡Un auto no necesita un timón hasta que esté en moción! Tampoco, nosotros necesitamos dirección hasta que comencemos a movernos. El criado de Abraham recibió dirección de Dios porque estaba moviéndose. No encontró a una esposa para Isaac, hasta que llegara al pueblo de Nacor a una distancia de cientos de kilómetros. Dios contestó su oración pidiendo dirección al guiarle a Rebeca, la hija de Betuel. El criado sabía que su oración fue contestada y dijo: “Bendito sea Jehová, Dios de mi amo Abraham, que no apartó de mi amo su misericordia y su verdad, guiándome Jehová en el camino a casa de los hermanos de mi amo” (Génesis 24:27). También dijo: “Me incliné y adoré a Jehová, y bendije a Jehová Dios de mi señor Abraham, que me había guiado por camino de verdad para tomar la hija del hermano de mi señor para su hijo” (Génesis 24:48).
CUANDO DIOS CONTESTA NUESTRAS ORACIONES Y NOS DA DIRECCIÓN,
¡NOSOTROS TAMBIÉN DEBEMOS INCLINARNOS Y ADORAR AL SEÑOR! ENTONCES, SI UD. SIENTE QUE DIOS QUIERE QUE HAGA ALGO, ¡HÁGALO!