Boyce Mouton
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FALSOS APÓSTOLES

Boyce Mouton · 9 pages · 3,589 words

FALSOS APÓSTOLES

“Porque éstos son falsos profetas, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras” (2 Corintios 11:13-15).

En este estudio breve intentaremos dar una advertencia con respecto al peligro de los falsos profetas. A la vez, es importante distinguir entre hermanos sinceros que están equivocados y falsos profetas que son satánicos.

Primero, consideremos algunos antecedentes con respecto a Pablo y Corinto. Pablo estaba muy desanimado cuando llegó a Corinto. Él explicó en 1 Corintios 2:3: “Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor”. Hacía poco, Pablo había sufrido problemas y persecución. Poco antes, él y Silas habían sido azotados injustamente y encarcelados en Filipos (Hechos 16:16-40). Obviamente, esto fue un tiempo difícil para Pablo. No obstante, fue bueno que Timoteo había estado con él para ayudarle (Hechos 16:1-5). Los magistrados de Filipos les pidieron que salieran¸ entonces Pablo, Silas, y Timoteo fueron a Tesalónica. Después de enseñar en las sinagogas por solamente 3 sábados, los judíos no creyentes causaron tantos problemas que los hermanos enviaron a Pablo y a sus compañeros a Berea (Hechos 17:1-10). Esto también debe haber sido desalentador. Entonces los judíos de Tesalónica vinieron a Berea, agitaron a la multitud y obligaron a Pablo que él también saliera de allí. Silas y Timoteo se quedaron mientras algunos de los hombres de Berea acompañaron a Pablo a Atenas. Pablo inmediatamente se dio cuenta que necesitaba ayuda y envió por Silas y Timoteo que vinieran lo más pronto posible (Hechos 17:10-15). Mientras Pablo los esperaba en Atenas, estaba muy angustiado al ver que Atenas estaba llena de ídolos (Hechos 17:16). Como sabemos, Pablo predicó en Atenas, pero solamente unos pocos llegaron a ser creyentes (Hechos 17:34). ¡No es de extrañar que Pablo estuviera desanimado!

No obstante, Dios nunca nos permite ser tentados más de lo que podamos soportar (1 Corintios 10:13). Por lo tanto, una noche el Señor animó a Pablo en una visión diciendo: “No temas, sino habla, y no calles; porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad. Y se detuvo allí un año y seis meses, enseñándoles la palabra de Dios” (Hechos 18:9-11).

El hecho de que el Señor tenía “mucho pueblo” en Corinto nos ayuda a entender la preocupación de Pablo por Corinto y el hecho de que él escribió dos cartas a esa congregación.

PROBLEMAS EN LA IGLESIA

Parece que la iglesia en Corinto tenía más problemas que cualquier otra iglesia a las que Pablo escribió. En retrospección, parece probable que esos muchos problemas fueron causados por los que más tarde Pablo identificó como falsos profetas y ministros. El primer problema mencionado, y quizás el más significativo, fue el de la división. Pablo había recibido la noticia de que había contenciones en la iglesia y escribió: “Os ruego, pues. hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer. Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé, que hay entre vosotros contiendas. Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo” (1 Corintios 1:10-12). Más tarde descubriremos que Pablo y Apolos no eran el problema. El problema de la división fue causado por otros, pero misericordiosamente, Pablo lo aplicó a sí mismo y a Apolos para ilustrar lo malo de la división.

¡Cristo no está dividido! (1 Corintios 1:13). Nunca debe haber divisiones en el cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:25). El Espíritu trae unidad (Efesios 4:3) y los que dividen a la iglesia no tienen el Espíritu (Judas 1:19). Como sabemos, 1 Corintios 13 es el capítulo del amor de la Biblia. Pablo consideraba que “el mayor de ellos (los dones) es el amor”. Así que cuando trataba con los que causaban los problemas, Pablo tenía paciencia, era amable, sin envidia y jactancia, no era orgulloso ni brusco, ni egoísta (1 Corintios 13:1-13). Como ya hemos dicho, Pablo no mencionó los nombres de los hombres malos que causaban la división de la iglesia, sino amorosamente usó a sí mismo y a Apolos como ejemplos para enseñar la importancia de la unidad. Él explicó: “Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito, no sea que por causa de uno, os envanezcáis unos contra otros. Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?” (1 Corintios 4:6 y 7).

No obstante, Pablo amaba a esos hombres que hacían problemas y aparentemente estaba preocupado por sus almas y quería traerles al arrepentimiento en la manera más amorosa. Su espíritu amoroso se manifestó en sus acciones. Él explicó: “Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos, para ganar a mayor número. Me he hecho a los judíos como judío, para ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley (aunque yo no esté sujeto a la ley)

como sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley; a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo), para ganar a los que están sin ley. Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos. Y esto hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él” (1 Corintios 9:19-23).

Más tarde sería evidente a Pablo que los hombres que causaban la división no estaban cometiendo errores inocentes, sino estaban deliberadamente tratando de dividir a la iglesia. De hecho, eran falsos profetas y falsos ministros de justicia, sirviendo a Satanás. Pablo hizo claro esto en su segunda carta a los corintios. Cuando el pastor ama a las ovejas, debe advertirlas acerca de lobos disfrazados como ovejas.

LAS HEREJÍAS PUEDEN AYUDAR A PURIFICAR A LA IGLESIA

Aunque Satanás crea las herejías, Dios las usa para purificar a la iglesia. Pablo explicó: “Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados” (1 Corintios 11:19). La palabra griega traducida como “disensiones” es hairesis que quiere decir “herejía”. Herejías en el cuerpo de Cristo pueden ser útiles ya que hacen claro quiénes son aprobados y quiénes no lo son. ¡Los aprobados se aferran a Cristo y los herejes se aferran a algún otro o a otra cosa! Como hierro se apega a un imán, los cristianos nos apegamos a Cristo. Cristo es el único fundamento de la unidad cristiana (1 Corintios 3:11). Los que no se aferran a Cristo no son cristianos y han caído de la gracia (Gálatas 5:4). Todo organismo vivo tiene que tener una manera de eliminar lo que es venenoso para sobrevivir. Así es con el cuerpo de Cristo. ¡Los herejes son venenosos y deben ser eliminados! Juan explicó: “Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; por que si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros” (1 Juan 2:19).

Como ya hemos dicho, Pablo fue amoroso y misericordioso en su primera carta a los corintios con respecto a los alborotadores. Él esperaba lo mejor de ellos.. No obstante, parece probable que esos falsos profetas no solamente causaban divisiones, sino causaban también otros problemas. Ellos pueden haber sido los que iban al juicio con otros hermanos (1 Corintios 6:1-8). Quizás también fueran los que estaban involucrados en la inmoralidad sexual (1 Corintios 6:12-20). Ellos eran los que afirmaban que eran apóstoles de Cristo y que Pablo no era (1 Corintios 9:1-3). Ellos egoístamente tomaron dinero de los corintios, pero Pablo no (1 Corintios 9:12). Pueda que eran también los que se embriagaban en la cena del Señor (1 Corintios 11:21), o que decían: “no hay resurrección de muertos” (1 Corintios 15:12). Como sabemos, negar la resurrección es negar el Evangelio. ¡Uno no puede ser cristiano sin creer que el Señor

Jesús fue resucitado de entre los muertos! No obstante, en ese tiempo Pablo aún no nombró públicamente a las personas impías que causaban todos los problemas.

No obstante, cuando Pablo escribió 2 Corintios, la herejía fue tan obvio que Pablo escribió: “Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo. Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis; y pienso que en nada he sido inferior a aquellos grandes apóstoles. Pues aunque sea tosco en la palabra, no lo soy en el conocimiento; en todo y por todo os lo hemos demostrado” (2 Corintios 11:2-6).

Se ve por estas palabras que esos falsos apóstoles no eran sinceros. Esos hombres malos predicaban a un Jesús distinto. Mientras estamos en lo cierto con respecto al Señor Jesús, podemos estar equivocados acerca de muchas otras cosas y aún ser salvos. No obstante, no hay salvación para los que están equivocados acerca del Señor Jesús. Cuando Pablo entendió que esos falsos maestros predicaban a un Jesús distinto, con un espíritu distinto, y un Evangelio distinto, identificó a esos herejes en términos no inciertos: “Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras” (2 Corintios 11:13-15).

LAS MAQUNACIONES DE SATANÁS

Es importante que entendamos las maquinaciones de Satanás. La manera en que engañó a Eva es un ejemplo. Eva era una persona perfecta en un ambiente perfecto, pero aún fue engañada completamente por la astucia de la serpiente. Las maquinaciones del diablo están mencionadas también con respecto a la triste historia de un hombre que tenía relaciones sexuales con la esposa de su padre (véase 1 Corintios 5). Esta inmoralidad fácilmente pudo haber dividido a la iglesia, pero no lo hizo. Pablo enseñó a los corintios cómo disciplinar a ese hombre inmoral para que se arrepienta.

En 2 Corintios 2:5-11, Pablo explicó lo que sucedió. El castigo para ese hombre fue apropiado, pero Pablo estaba preocupado que fuera excesivo. La disciplina piadosa está diseñada para ayudar y no dañar. Ya que ese hombre pecaminoso se había arrepentido, era importante que reafirmen su amor por él. No obstante, Satanás es tan astuto que puede usar nuestras acciones más nobles para dividirnos. Entonces Pablo escribió: “Y al que vosotros perdonáis, yo también; porque también yo lo que

he perdonado, si algo he perdonado, por vosotros lo he hecho en presencia de Cristo, para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones” (2 Corintos 2:10 y 11).

Examinemos este pasaje más de cerca. La palabra griega traducida como “maquinaciones” es noema. Se usa solamente 6 veces en las Escrituras griegas del Nuevo Testamento y cinco de ellas se encuentran en 2 Corintios (2:11; 3:14; 4:4; 10:5; 11:3). El único otro uso se encuentra en Filipenses 4:7.

Cada vez que se usa la palabra, se refiere a “pensar”. Algunas referencias se refieren a la manera en que el diablo piensa, y otras referencias se refieren a la manera en que los cristianos pensamos. Revisemos los usos de esta palabra en la Biblia.

  • Necesitamos entender la manera en que el diablo piensa (2 Corintios 2:11).
  • Cuando leemos el pacto antiguo, el diablo hace embotada la manera en que

pensamos.

  • El dios de este siglo ha cegado las mentes de los incrédulos (2 Corintios 4:4).
  • Debemos llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo (2 Corintios

10:5).

  • Pablo estaba preocupado de que como Satanás engañó a Eva, nuestra manera de

pensar podría desviarnos de una devoción a Cristo, sincera y pura (2 Corintios 11:3).

  • La paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento puede guardar la manera en

que pensamos (Filipenses 4:7).

La palabra bíblica para “arrepentimiento” es metanoeo que literalmente quiere decir “cambiar de opinión”.

NO SUBESTIME AL DIABLO

¡Sí! ¡Debemos ser conscientes de las maquinaciones del diablo! El diablo no es Dios pero sí es sobrenatural. No hay cómo podemos vencer al diablo sin la ayuda de Dios. Considere, por favor, cómo el diablo envenenó la mente del rey Salomón. Como sabemos, Salomón era famoso por su sabiduría.

Dios sabía que Israel tendría un rey siglos antes de que llegó a ser una realidad. He aquí las instrucciones de Moisés con respecto a tres cosas que un rey de Israel nunca debe hacer: “Pero él no aumentará para sí caballos, ni hará volver al pueblo a Egipto con el fin de aumentar caballos; porque Jehová os ha dicho: No volváis nunca por este camino. Ni tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe; ni plata ni oro amontonará para sí en abundancia” (Deuteronomio 17:16 y 17).

Como ya hemos dicho, Salomón era famoso por su sabiduría. Esa sabiduría provino de Dios como respuesta a su oración humilde. Dios le prometió: “He aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no ha habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú” (1 Reyes 3:12). Cuando la reina de Sabá escuchó de la sabiduría de Salomón, vino a Jerusalén para probarle con preguntas difíciles y “Salomón le contestó todas sus preguntas, y nada hubo que el rey no le contestase” (1 Reyes 10:3).

Pero las maquinaciones de Satanás corrompieron la manera en que Salomón pensaba hasta que fuera culpable de deliberadamente hacer las mismas tres cosas que fueron prohibidas para un rey de Israel:

  • El rey no debía conseguir muchos caballos – pero Salomón tenía cuarenta mil

caballos en sus caballerizas para sus carros, y doce mil jinetes. (1 Reyes 4:26)

  • El rey no debía tomar muchas mujeres – pero Salomón tenía 700 mujeres reinas

y trescientas concubinas (1 Reyes 11:3).

  • El rey no debía adquirir grandes cantidades de plata y oro – pero Salomón

amontonó plata y oro para sí mismo y para los reyes de las provincias (Eclesiastés 2:8).

  • ¡SALOMÓN NO PECABA POR CASUALIDAD, SINO PECABA PORQUE LAS

MAQUINACIONES DE SATANÁS HABÍAN CORROMPIDO SU MENTE!

  • ¡ESTA MISMA VERDAD SE APLICA A NOSOTROS TAMBIÉN! LA MANERA

EN QUE UN HOMBRE PIENSA, TAL ES ÉL (Proverbios 23:7)

  • “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero

los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse

de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz” (Romanos 8:5 y 6).

  • LA TRANSFORMACIÓN VIENE POR MEDIO DE LA RENOVACIÓN DE

NUESTRO ENTENDIMIENTO (Romanos 12:2).

La guerra espiritual involucra directamente la manera en que pensamos. Pablo escribió: “Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Corintios 10:4 y 5)

CONVERTIR EL BIEN EN MAL

Los hermanos en Roma estaban divididos con respecto a lo que el cristiano podría comer, y que si uno era más santo que otro (véase Romanos 14:1-23). Pablo concluyó que no debemos estar divididos con respecto a tales asuntos y que cada creyente está libre para hacer lo que él piensa que Dios quiere que haga. Entonces afirmó: “No sea, pues, vituperado vuestro bien (Romanos 14:16). Esto es un principio importante que merece meditación cuidadosa.

Gedeón pudo vencer a 135,000 medianitas con solamente 300 hombres porque Dios lo ayudó en poner la espada de cada uno de los soldados enemigos contra su compañero y así se mataron. Note: “Jehová puso la espada de cada uno contra su compañero en todo el campamento” (Jueces 7:22).

Tristemente, esto es precisamente lo que el diablo está haciendo con nosotros. Lo que nos da Dios es “bueno”, pero el diablo nos engaña al hacerlo “malo”. Note, por favor, que el mundo evangélico muy a menudo está dividido por las mismas cosas que Dios nos da para unirnos! Por ejemplo:

  • Dios nos da el Espíritu Santo para unirnos (Efesios 4:3), pero el diablo nos

engaña para dividirnos con respecto a la obra del Espíritu.

  • Dios nos da el bautismo para unirnos, dado que todos somos bautizados en un

solo cuerpo, seamos judíos, griegos, esclavos o libres, y todos fuimos dado un Espíritu para beber (1 Corintios 12:13), pero el diablo ha engañado a muchos con respecto al propósito del bautismo.

  • Dios nos ha dado la cena del Señor para unirnos, porque hay un pan y nosotros,

que somos muchos, somos un cuerpo y participamos de un solo pan (1 Corintios 10:17). Pero el diablo ha hecho a la cena del Señor una mayor fuente de división.

  • Dios nos ha dado la buena noticia que atará a Satanás por mil años (Apocalipsis

20:2) - pero aun esta buena noticia ha sido usada por Satanás para dividir a los creyentes.

  • ¡Debemos tener cuidado que no permitamos que las cosas que consideramos

buenas no sean blasfemadas!

LOS FALSOS APÓSTOLES NO SON NUESTROS HERMANOS

Como ya hemos dicho al principio, en este breve estudio intentaremos a advertirle del peligro de las enseñanzas falsas y a la vez ayudarle a distinguir entre los hermanos sinceros que están equivocados, y los falsos apóstoles que son satánicos.

Recuerde, por favor, la oración del Señor Jesús por la unidad de los creyentes: “Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste” (Juan 17:20 y 21).

Es muy común que los hijos de la misma familia tengan desacuerdos. No obstante, el Señor Jesús y el Padre nunca tienen desacuerdos. El Señor Jesús oró que todos los creyentes sean unidos tal como él y el Padre están unidos. Nuestra meta es que “ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor” (Efesios 4:14-16). Cuando esto suceda, el mundo creería. Mientras, ¡no debemos acusar a nuestros “hermanos”, con quienes discrepamos, de no estar en la familia de Dios!

Como ya hemos dicho, los falsos apóstoles reprendidos por Pablo, no son “hermanos” verdaderos. Considere, por favor:

  • Discrepar acerca de la seguridad eterna es distinto a discrepar acerca del señorío

de Cristo (2 Pedro 2:1).

  • El anticristo no es alguien que discrepa con nosotros acerca del bautismo, sino el

anticristo es el que niega que el Señor Jesús es el Cristo (1 Juan 2:22).

  • ¡Los falsos apóstoles en Corinto negaban que Pablo era apóstol! Ciertamente esto

los pone en una categoría distinta a aquel que discrepa con respecto a la cena del Señor!

  • Los falsos apóstoles en Corinto también negaban que el Señor Jesús resucitó de

entre los muertos. Ciertamente, esto es distinto a discrepar con nosotros acerca del milenio.

  • Si alguien ha nacido de nuevo, es hijo de Dios. ¡Si somos hijos de Dios, esto nos

hace hermanos de esa persona, si estamos de acuerdo con ella o no!

  • El Señor Jesús no se avergüenza al llamarnos sus hermanos, porque tenemos el

mismo padre (Hebreos 2:11).

  • ¡No debemos estar avergonzados de llamar a cualquier hijo de Dios nuestro

hermano!

  • No tenemos el derecho de requerir ninguna prueba de hermandad que Dios no ha

hecho esencial para salvación.

  • POR FAVOR, ¡TENGA CUIDADO DE LOS FALSOS APÓSTOLES!
  • A LA VEZ, ¡HAGA SU PARTE PARA GUARDAR LA UNIDAD DEL ESPÍRITU Y

CONTESTE LA ORACIÓN DEL SEÑOR JESÚS POR LA UNIDAD DE LOS CREYENTES!

Entonces, “con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos” (Efesios 4:2-6).