EZEQUÍAS
EZEQUÍAS
“En Jehová Dios de Israel puso su esperanza; ni después ni antes de él hubo otro como él entre todos los reyes de Judá. Porque siguió a Jehová, y no se apartó de él, sino que guardó los mandamientos que Jehová prescribió a Moisés. Y Jehová estaba con él; y adondequiera que salía, prosperaba. Él se rebeló contra el rey de Asiria, y no le sirvió” (2 Reyes 18:5-7).
¡Obviamente, podemos aprender algo de Ezequías!
EL REINO DE EZEQUÍAS
“En el tercer año de Oseas hijo de Ela, rey de Israel, comenzó a reinar Ezequías hijo de Acaz rey de Judá. Cuando comenzó a reinar era de veinticinco años, y reinó en Jerusalén veintinueve años. El nombre de su madre fue Abi hija de Zacarías. Hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho David su padre. Él quitó los lugares altos, y quebró las imágenes, y cortó los símbolos de Asera, e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban incienso los hijos de Israel; y la llamó Nehustán” (2 Reyes 18:1-4).
- Ezequías tenía 25 años cuando llegó a ser rey, y reinó en Jerusalén por 29 años.
(Aproximadamente desde el año 726 a. de C. hasta el año 697 a. de C.).
- Su “padre” David había estado muerto por 300 años. Su padre actual, como
indica el texto, era Acaz. Acaz fue un rey impío que empezó a reinar cuando tenía 20 años. Note: “Cuando comenzó a reinar Acaz era de vente años, y reinó en Jerusalén dieciséis años; y no hizo lo recto ante los ojos de Jehová su Dios, como David su padre. Antes anduvo en el camino de los reyes de Israel, y aun hizo pasar por fuego a su hijo, según las prácticas abominables de las naciones que Jehová echó de delante de los hijos de Israel. Asimismo sacrificó y quemó incienso en los lugares altos, y sobre los collados, y debajo de todo árbol frondoso” (2 Reyes 16:2-4).
- Simbólico de la idolatría desenfrenada bajo Acaz, es que él hizo un ídolo de la
serpiente de bronce de Moisés (2 Reyes 18:4).
- Aún más atroz, puso una réplica de un altar pagano en el templo para agradar al
rey de Asiria (2 Reyes 16:10-18).
- Todavía más atroz, Acaz practicaba la costumbre pagana de sacrificar a los hijos.
- El profeta Isaías estaba firmemente en contra de tal impiedad e idolatría. Fue al
rey perverso Acaz que hizo su famosa profecía acerca del nacimiento del Señor Jesús de una virgen (Isaías 7:14).
LA REFORMA DE EZEQUÍAS
Se da con grandes detalles la reforma de Ezequías en 2 Crónicas, capítulo 29. A través de este estudio breve, solamente algunos versículos han sido seleccionados para mantener la brevedad. De todas maneras, esto no quiere decir que los otros versículos no son importantes. Qué estos versículos seleccionados le anime a leer la narrativa completa.
“En el primer año de su reinado, en el mes primero, abrió las puertas de la casa de Jehová, y las reparó. E hizo venir a los sacerdotes y levitas, y los reunió en la plaza oriental. Y les dijo: ¡Oídme, levitas! Santificaos ahora, y santificad la casa de Jehová el Dios de vuestros padres, y sacad del santuario la inmundicia. Porque nuestros padres se han rebelado, y han hecho lo malo ante los ojos de Jehová nuestro Dios; porque le dejaron, y apartaron sus rostros del tabernáculo de Jehová, y le volvieron las espaldas” (2 Crónicas 29:3-6).
“Ahora, pues, yo he determinado hacer pacto con Jehová el Dios de Israel, para que aparte de nosotros el ardor de su ira. Hijos míos, no os engañéis ahora, porque Jehová os ha escogido a vosotros para que estéis delante de él y le sirváis, y seáis sus ministros, y le queméis incienso” (2 Crónicas 29:10 y 11).
“Estos reunieron a sus hermanos, y se santificaron, y entraron, conforme al mandamiento del rey y las palabras de Jehová, para limpiar la casa de Jehová. Y entrando los sacerdotes dentro de la casa de Jehová para limpiarla, sacaron toda la inmundicia que hallaron en el templo de Jehová, al atrio de la casa de Jehová; y de allí los levitas la llevaron fuera al torrente de Cedrón. Comenzaron a santificarse el día primero del mes primero, y a los ocho días del mismo mes vinieron al pórtico de Jehová; y santificaran la casa de Jehová en ocho días, y en el día dieciséis del mes primero terminaron” (2 Crónicas 29:15-17).
“Entonces vinieron al rey Ezequías y le dijeron: Ya hemos limpiado toda la casa de Jehová, el altar del holocausto, y todos sus instrumentos, y la mesa de la proposición con todos sus utensilios. Asimismo hemos preparado y santificado todos los utensilios que en su infidelidad había desechado el rey Acaz, cuando reinaba; y he aquí están delante del altar de Jehová” (2 Crónicas 29:18 y 19).
“Y levantándose de mañana, el rey Ezequías reunió los principales de la ciudad, y subió a la casa de Jehová. Y presentaron siete novillos, siete carneros, siete corderos y siete machos cabríos para expiación por el reino, por el santuario y por Judá. Y dijo a los sacerdotes hijos de Aarón que los ofreciesen sobre el altar de Jehová” (2 Crónicas 29:20 y 21).
“Entonces mandó Ezequías sacrificar el holocausto en el altar; y cuando comenzó el holocausto, comenzó también el cántico de Jehová, con las trompetas y los instrumentos de David rey de Israel. Y toda la multitud adoraba, y los cantores cantaban, y los trompeteros sonaban las trompetas; todo esto duró hasta consumirse el holocausto” (2 Crónicas 29:27 y 28).
“Y respondiendo Ezequías, dijo: Vosotros os habéis consagrado ahora a Jehová; acercaos, pues, y presentad sacrificios y alabanzas en la casa de Jehová. Y la multitud presentó sacrificios y alabanzas; y todos los generosos de corazón trajeron holocaustos” (2 Crónicas 29:31).
“Más los sacerdotes eran pocos, y no bastaban para desollar los holocaustos; y así sus hermanos los levitas les ayudaron hasta que acabaron la obra, y hasta que los demás sacerdotes se santificaron; porque los levitas fueron más rectos de corazón para santificarse que los sacerdotes” (2 Crónicas 29:34).
“Así, pues, hubo abundancia de holocaustos, con grosura de las ofrendas de paz, y libaciones para cada holocausto. Y quedó restablecido el servicio de la casa de Jehová. Y se alegró Ezequías con todo el pueblo, de que Dios hubiese preparado el pueblo; porque la cosa fue hecha rápidamente” (2 Crónicas 29:35 y 36).
LA PASCUA DE EZEQUÍAS
Ezequías observó la pascua en una gran manera que no había sido hecho desde los días del rey Salomón (2 Crónicas 30:26). Pero se nos dice que: “y comieron la pascua no conforme a lo que está escrito” (2 Crónicas 30:18). Notablemente, nadie fue castigado por esta violación. Al explicar por qué, las Escrituras notan: “Mas Ezequías oró por ellos, diciendo: Jehová, que es bueno, sea propicio a todo aquel que ha preparado su corazón para buscar a Dios, a Jehová el Dios de sus padres, aunque no esté purificado según los ritos de purificación del santuario. Y oyó Jehová a Ezequías, y sanó al pueblo” (2 Crónicas 30:18- 20).
Como sabemos, en otras ocasiones, Dios castigó a aquellos que ignoraron a sus mandamientos.
- Nadab y Abiú murieron por ofrecer fuego no autorizado que el Señor no había
mandado (Levítico 10:1-11).
•
Uza murió por tocar el arca del pacto (2 Samuel 6:6 y 7).
•
Uzías fue castigado con lepra por desobedecer a Dios y quemar incienso (2 Crónicas 26:16-21).
•
Etc.
Pero en el caso de Ezequías, él hizo lo contrario a lo que estaba escrito y Dios lo aceptó.
Tratando de entender por qué Dios perdonó al pueblo por comer la pascua lo contrario a lo que estaba escrito, veamos lo que escribió el Señor Jesús. Cuando el Señor Jesús fue criticado por sacar y comer grano en el día de reposo y desafió a sus críticos al decir: “¿no habéis leído lo que hizo David, cuando él y los que con el estaban tuvieron hambre; cómo entró en la casa de Dios y comió los panes de la proposición, que no les era lícito comer ni a él ni a los que con él estaban, sino solamente a los sacerdotes? ¿O no habéis leído en la ley, cómo en el día a de reposo los sacerdotes en el templo profanan el día de reposo, y son sin culpa? Pues os digo que uno mayor que el templo está aquí. Y si supieseis qué significa: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes, porque el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo” (Mateo 12:3-8).
Sin entrar en detalles, repasemos las tres cosas mencionadas por el Señor Jesús:
- David entró a la casa de Dios, y él y sus compañeros comieron el pan consagrado,
- que no era legal. David ni sus compañeros fueron castigados por hacer eso.
- Los sacerdotes “profanan el día de reposo” pero aún son inocentes.
- Si hubieran entendido las palabras “misericordia quiero, y no sacrificio”, no
habrían condenado a los inocentes.
¡Recuerde! El hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón (1 Samuel 16:7). Aparentemente, es posible hacer lo correcto, pero aún ser condenados si nuestros corazones son corrompidos (Isaías 66:3). Quizás el último ejemplo dado por el Señor Jesús acerca de la misericordia y los sacrificios abrieran nuestras mentes a los pensamientos de Dios. Dios quiere los dos, “misericordia” y “sacrificio”, pero “misericordia” tiene prioridad. Todas las verdades son igualmente verdad, pero todas las verdades no son de igual importancia. No hay duda de que la misericordia es más importante para Dios que el sacrificio. El Señor Jesús citó este mismo versículo cuando fue criticado por comer con publicanos y pecadores (Mateo 9:13).
Como sabemos, se encuentra este versículo en Oseas 6:6. Contra toda sabiduría humana, Oseas fue mandado por Dios: “Ve, tómate una mujer fornicaria, e hijos de fornicación” (Oseas 1:2). Esto es asombroso, porque Dios específicamente prohibió que un sacerdote se case con una viuda, con una mujer divorciada, o con una ramera (Levítico 21:14). Pero, Oseas debía mostrar al mundo lo que Dios mismo haría para su nación adúltera.
El enfoque del “sacrificio” es interior. El hombre que se sacrifica se preocupa por su propia salvación. El enfoque de la “misericordia” es exterior. El hombre misericordioso se preocupa por otros más que por sí mismo. El Señor Jesús era misericordioso. Él se preocupaba más por nosotros que por sí mismo. Aun llegó a ser pecado por nosotros para que seamos la justicia de Dios (2 Corintios 5:21). Sin duda, fue para enfatizar la importancia de misericordia que el Señor Jesús contó la historia del buen samaritano (Lucas 10:25-37). El sacerdote y el levita no ayudaron al hombre que había sido atacado por ladrones porque estaban enfocados en “sacrificio”. El buen samaritano sí ayudó porque estaba enfocado en “misericordia”.
¡Quizás esta verdad acerca de la misericordia y el sacrificio nos ayude a entender la pascua de Ezequías! Dios no es como un policía, que ansiosamente espera que cometamos algún delito para condenarnos. Él es como un marido amoroso que está dispuesto a morir por su mujer. La naturaleza verdadera de Dios debe ser clara por el ministerio del Señor Jesús. ¡Recuerde! El Señor Jesús es el “Verbo” de Dios (Juan 1:1). Él nos explica cómo es Dios (Juan 1:18). De hecho, en el Señor Jesús habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad. El Señor Jesús nos ayuda a entender que Dios es amor. Note: “En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos” (1 Juan 3:16).
He aquí algunas cosas acerca de la pascua de Ezequías:
- La pascua debía ser observada en el primer mes (Levítico 23:5). Pero Ezequías
observó la pascua en el segundo mes (2 Crónicas 30:2). Si un hombre estuvo inmundo en el primer mes, se le permitía comer la pascua en el segundo mes. Pero si un hombre estaba limpio, y no observó la pascua en la hora señalada, debía ser cortado de su pueblo (Números 9:9-14).
- Ezequías invitó a “todo Israel y Judá” a la pascua aunque la nación había estado
dividida por más de 200 años (2 Crónicas 30:1). Algunos del reino norte despreciaron y ridiculizaron la invitación, pero otros de Aser de Manasés, y de Zabulón se humillaron y fueron a Jerusalén (2 Crónicas 30:10 y 11).
- Ya que muchos de la multitud no se habían purificado, los levitas tuvieron que
matar los corderos de la pascua para ellos (2 Crónicas 30:17).
- “Porque una gran multitud del pueblo de Efraín y Manasés, y de
Isacar y Zabulón no se habían purificado, y comieron la pascua no conforme a lo que está escrito” (2 Crónicas 30:18).
- “Porque una gran multitud del pueblo de Efraín y Manasés, y de
Isacar y Zebulón, no se habían purificado, y comieron la pascua no conforme a lo que está escrito. Más Ezequías oró por ellos, diciendo: Jehová, que es bueno, sea propicio a todo aquel que ha preparado su corazón para buscar a Dios, a Jehová el Dios de sus padres, aunque no esté purificado según los ritos de purificación del santuario. Y oyó Jehová a Ezequías, y sanó al pueblo” (2 Crónicas 30:18-20).
- Entonces hicieron otra cosa sin precedentes. La pascua debía continuar por 7
días, pero decidieron observar la pascua por 7 días adicionales: “Y toda aquella asamblea determinó que celebrasen la fiesta por otros siete días; y la celebraron otros siete días con alegría” (2 Crónicas 30:23).
- “Porque Ezequías rey de Judá había dado a la asamblea mil novillos y
siete mil ovejas; y también los príncipes dieron al pueblo mil novillos y diez mil ovejas; y muchos sacerdotes ya se habían santificado. Se alegró, pues, toda la congregación de Judá, como también los sacerdotes y levitas, y toda la multitud que había venido de Israel; asimismo los forasteros que habían venido de la tierra de Israel, y los que habitaban en Judá. Hubo entonces gran regocijo en Jerusalén; porque desde los días de Salomón hijo de David rey de Israel, no había habido cosa semejante en Jerusalén. Después los sacerdotes y levitas, puestos en pie, bendijeron al pueblo; y la voz de ellos fue oída, y su oración llegó a la habitación de su santuario, al cielo” (2 Crónicas 30:24-27).
- A Ezequías no le faltaba el respeto por las leyes de Dios: “En todo cuanto
emprendió en el servicio de la casa de Dios, de acuerdo con la ley y los mandamientos, buscó a su Dios, lo hizo de todo corazón, y fue prosperado” (2 Crónicas 31:21).
LA LIBERACIÓN DE EZEQUÍAS
“A los catorce años del rey Ezequías, subió Senaquerib rey de Asiria contra todas las ciudades fortificadas de Judá, y las tomó. Entonces Ezequías rey de Judá envió a decir al rey de Asiria que estaba en Laquis: Yo he pecado; apártate de mí, y haré todo lo que me impongas. Y el rey de Asiria impuso a Ezequías rey de Judá trescientos talentos de plata y treinta talentos de oro. Dio, por tanto, Ezequías toda la plata que fue hallada en la casa de Jehová, y en los tesoros de la casa real. Entonces Ezequías quitó el
oro de las puerta del templo de Jehová y de los quiciales que el mismo rey Ezequías había cubierto de oro, y lo dio al rey de Asiria” (2 Reyes 18:13-16).
Ya hemos establecido que Ezequías era un hombre recto que trataba de hacer la voluntad de Dios. Ahora, confrontaba el crisis mayor de su reinado. El rey de Asiria ya había atacado todas las ciudades fortificadas de Judá y las había tomado. Ezequías había entregado los tesoros de la nación, tratando de salvar a Jerusalén. Pero, el rey de Asiria aún estaba resuelto a capturar a Jerusalén.
- Envió a un gran ejército que rodeó a Jerusalén (2 Reyes 18:17).
- Los soldados de Ezequías eran tan pocos que los asirios arrogantes, para hacer la
batalla interesante, le ofrecieron 2,000 caballos si él pudiera proveer los jinetes (2 Reyes 18:23).
- Si Ezequías no se rindiera, el rey de Asiria les prometió que comerían su propio
- estiércol y que beberían su propia orina (2 Reyes 18:27).
- Aun los asirios enviaron una carta a Ezequías haciéndole recordar que ningún
dios había librado a nadie de su poder, explícitamente advirtiéndole que no debía confiar en Jehová (2 Reyes 19:9-13).
- Ezequías llevó esa carta al templo y la puso ante el Señor. He aquí su oración:
- “Y oró Ezequías delante de Jehová, diciendo: Jehová Dios de Israel,
que moras entre los querubines, solo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra; tú hiciste el cielo y la tierra. Inclina, oh Jehová, tu oído, y oye; abre, oh Jehová, tus ojos, y mira; y oye las palabras de Senaquerib, que ha enviado a blasfemar al Dios viviente. Es verdad, oh Jehová, que los reyes de Asiria han destruido las naciones y sus tierras; y que echaron al fuego a sus dioses, por cuanto ellos no eran dioses, sino obra de manos de hombres, madera o piedra, y por eso los destruyeron. Ahora, pues, oh Jehová Dios nuestro, sálvanos, te ruego, de su mano, para que sepan todos los reinos de la tierra que solo tú, Jehová, eres Dios” (2 Reyes 19:15-19).
- El profeta Isaías animó a Ezequías con estas palabras: “Así diréis a vuestro
señor: Así ha dicho Jehová: No temas por las palabras que has oído, con las cuales me han blasfemado los siervos del rey de Asiria. He aquí pondré yo en él un espíritu, y oirá rumor, y volverá a su tierra; y haré que en su tierra caiga a espada” (2 Reyes 19:6 y 7).
- Además, Isaías predijo: “Por tanto, así dice Jehová acerca del rey de
Asiria: No entrará en esta ciudad, ni echará saeta en ella; ni vendrá delante de ella con escudo, ni levantará contra ella baluarte. Por el mismo camino que vino, volverá, y no entrará en esta ciudad, dice Jehová. Porque yo ampararé esta ciudad para salvarla, por amor a mí mismo, y por amor a David, mi siervo” (2 Reyes 19:32-34).
- Entonces se nos dice: “Y aconteció que aquella misma noche salió el
- ángel de Jehová, y mató en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil, y cuando se levantaron por la mañana, he aquí que todo era cuerpos de muertos. Entonces Senaquerib rey de Asiria se fue, y volvió a Nínive donde se quedó” (2 Reyes 19:35 y 36).
- El capítulo 19 termina con el cumplimento de otra profecía hecho por Isaías, que
Dios mataría al rey de Asiria con la espada en su propio país “Y aconteció que mientras él adoraba en el templo de Nisroc su dios, Adramalec y Sarezer sus hijos lo hirieron a espada, y huyeron a tierra de Ararat. Y reinó en su lugar Esar-hadón su hijo” (2 Reyes 19:37).
CÁNTICOS DE LIBERACIÓN
Para el pueblo de Dios, era una práctica común conmemorar a los acontecimientos importantes componiendo cánticos.
- El Cántico de Moisés fue compuesto después de su liberación de Egipto (Éxodo
- 15).
- Las mujeres cantaron un cántico conmemorando la victoria de David sobre Goliat
(1 Samuel 18:7).
- David compuso un lamento por Abner (2 Samuel 3:33 y 34).
- También David cantó una canción después de ser librado de Saúl (2 Samuel 22:1-
- 51).
- Etc.
Aunque no se puede probar, los eruditos piensan que el Salmo 46 fue compuesto para conmemorar la gran liberación de Jerusalén en los días de Ezequías. Note que se encuentra la palabra “Selah” tres veces en este Salmo. Aunque no se sabe el significado preciso de esta palabra, se piensa que se deriva de la palabra hebrea salal que quiere decir “levantar”. He aquí el Salmo 46 entero para su conveniencia:
1 Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. 2 Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida y se traspasen los montes al corazón del mar;
3 Aunque bramen y se turben sus aguas, y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah.
4 Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, el santuario de las moradas del Altísimo.
5 Dios está en medio de ella; no será conmovida. Dios la ayudará al clarear la mañana. 6 Bramaron las naciones, titubearon los reinos; dio él su voz, se derritió la tierra. 7 Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah.
8 Venid, ved las obras de Jehová, que ha puesto asolamientos en la tierra.
9 Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra. Que quiebra el arco, corta la lanza, y quema los carros en el fuego.
10 Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.
11 Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah.
LA CURACIÓN DE EZEQUÍAS
“En aquellos días Ezequías enfermó de muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás” (Isaías 38:1).
“Entones volvió Ezequías su rostro a la pared, e hizo oración a Jehová, y dijo: Oh Jehová, te ruego que te acuerdes ahora que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho lo que ha sido agradable delante de tus ojos. Y lloró Ezequías con gran lloro” (Isaías 38:2 y 3).
“Entonces vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo: Ve y di a Ezequías: Jehová Dios de David tu padre dice así: He oído tu oración, y visto tus lágrimas; he aquí que yo añado a tus días quince años.” (Isaías 38:4 y 5).
“Y esto te será señal de parte de Jehová, que Jehová hará esto que ha dicho: He aquí yo haré volver la sombra por los grados que ha descendido con el sol, en el reloj de Acaz, diez grados atrás. Y volvió el sol diez grados atrás, por los cuales había ya descendido” (Isaías 38:7 y 8).
REFLECCIONES SOBRE LA VIDA DE EXEQUÍAS
“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16 y 17).
- Dios puede usar esta historia de Ezequías para “enseñarnos”.
- Dios puede usar esta historia para “reprendernos”.
- Dios puede usar esta historia para “instruirnos en justicia”.
- Dios puede usar esta historia para “prepararnos para toda buena obra”.
- Que por medio de nosotros corra la palabra del Señor y sea glorificada (2
Tesalonicenses 3:1).
Este estudio ha sido preparado por Boyce Mouton. Los derechos no son reservados. Le animamos a utilizar este material en su totalidad o en parte para la honra y la gloria de Cristo y para el avance de su reino.