EXAMÍNENSE
EXAMÍNENSE
“Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?” (2 Corintios 13:5).
El Señor Jesús advirtió: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mateo 7:21-23).
¡Qué triste que “muchos” llegarán al juicio convencidos de que son salvos, sólo para descubrir que están eternamente equivocados!
¡Por eso, necesitamos examinarnos para ver si estamos “en la fe”!
¿CÓMO PODEMOS EXAMINARNOS?
Mientras hay muchas maneras diferentes en que podemos examinarnos, una manera obvia es mirar en el espejo. Muchas personas hacen esto cada día para asegurarse que están presentables. Es vergonzoso salir al público con el pelo despeinado o con comida en la cara. Por supuesto, es mucho más serio estar avergonzado ante Dios por no habernos examinado para ver si “estamos en la fe”.
Obviamente, necesitamos buscar la ayuda del Espíritu Santo. Pablo advirtió acerca de engañarse y escribió: “Nadie se engañe a sí mismo” (1 Corintios 3:18). Santiago advirtió que podemos mirar en el espejo y aún estar engañados. Él escribió: “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, este es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida como era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace” (Santiago 1:22-25).
Note que el Señor Jesús y Santiago dicen lo mismo. El Señor Jesús advirtió acerca de los que “dicen” Señor, Señor, pero no “hacen” lo que él manda. Santiago también advirtió de los que se engañan a sí mismos al meramente “oír” la palabra, pero nunca “hacen” lo que la palabra manda.
SIMÓN PEDRO Y JUDAS ISCARIOTE
Como sabemos, Pedro y Judas fueron escogidos por el Señor Jesús como miembros de los doce apóstoles. Por supuesto, ¡eso era un honor único! ¡El estudiar las vidas de estos dos apóstoles puede proveer conocimiento en cuanto a la necesidad de examinarnos para ver si “estamos en la fe”!
“En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles: a Simón, a quien también llamó Pedro, a Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón llamado Zelote, Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor” (Lucas 6:12-16).
Los doce apóstoles están enumerados tres veces en las Escrituras (Mateo 10:2-4; Marcos 3:16-19, y Lucas 6: 13-16). Cada vez se menciona a Pedro al principio de la lista y a Judas Iscariote, al final. Después de que Judas se mató, los once apóstoles son mencionados otra vez en Hechos 1:13 y otra vez se menciona a Pedro primeramente.
- Note que el Señor Jesús oró toda la noche antes de escoger a sus 12 apóstoles.
- Note también que el Señor Jesús aparentemente confiaba en ambos. ¡De lo
contrario, no los hubiera escogido como sus apóstoles! El hecho de que el Señor Jesús confiaba en Judas se menciona específicamente en Salmo 41:9: “Aún el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, alzó contra mí el calcañar”. El Señor Jesús citó este Salmo la noche que fue traicionado por Judas (Juan 13:18).
- ¡Pedro y Judas estaban con el Señor Jesús por tres años!
- ¡Pedro y Judas cometieron errores!
- ¡LA DIFERENCIA ENTRE ESTOS DOS APÓSTOLES INVOLUCRA LO QUE
“HICIERON” DESPUÉS DE COMETER ERRORES!
- ¡Cuando Pedro miró al espejo y vio sus errores, se arrepintió! Porque continuaba
arrepintiéndose cada vez que cometía un error, Pedro progresó. ¡Cada día era un poco más como el Señor Jesús!
- Tristemente, cuando Judas miró al espejo y vio sus errores, nunca se arrepintió.
Cada día era un poco más como Satanás. ¡Recuerde! Satanás se negó a “hacer” lo que Dios quería que “haga” y Judas hizo lo mismo. Finalmente, Satanás entró a Judas y salió del aposento alto y traicionó al Señor Jesús por treinta piezas de plata.
- Como ya hemos dicho, Santiago advirtió de un hombre como Judas que: “se
considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era” (Santiago 1:24).
- Pedro llegó a ser tanto como el Señor Jesús que tuvo el privilegio de predicar el
primer mensaje del Evangelio en el día de Pentecostés (Hechos 2:14-41).
- Judas llegó a ser tanto como Satanás que “Bueno le fuera a ese hombre no
haber nacido” (Mateo 26:24).
DOS TIPOS DE ARREPENTIMIENTO
El idioma griego versátil tiene dos palabras para arrepentimiento. La primera es metanoeo que literalmente quiere decir “cambiar de opinión” y resulta en un cambio de vida y salvación. Se encuentra 34 veces en las Escrituras del Nuevo Testamento. He aquí unos pocos ejemplos:
- El Señor Jesús dijo a todos que se arrepientan porque el reino de Dios se ha
acercado (Mateo 4:17).
- La ciudad de Nínive fue salvada porque el pueblo se arrepintió al oír la
predicación de Jonás (Mateo 12:41).
- Habrá más regocijo en el cielo por un pecador que se arrepienta que por más de
99 personas justas que no tienen la necesidad de arrepentirse (Lucas 15:7).
- Dios manda que todas las personas se arrepientan, y ha dado prueba de esto a
todos al resucitar al Señor Jesús de entre los muertos (Hechos 17:31).
- Pedro negó al Señor Jesús tres veces, pero lloró y se arrepintió (Mateo 26:69-75).
Sabemos que verdaderamente se arrepintió porque regresó al aposento alto, permaneció con los otros discípulos, y luego confesó a Jesús 3 veces junto al mar de Galilea. (Juan 21:15-23).
- Pedro, inspirado por Dios, escribió 2 libros de la Biblia y fue fiel hasta la muerte.
- La historia indica que Pedro murió como mártir por orden del emperador Nero.
La segunda palabra griega traducida como “arrepentimiento” es metamelomai. Se encuentra solamente 6 veces en el Nuevo Testamento. Quiere decir “tener
remordimiento” pero no rendirse a Dios y ser salvo. Esto es el tipo de arrepentimiento que hizo Judas:
- “Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que era
condenado, devolvió arrepentido las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, diciendo: Yo he pecado entregando sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué nos importa a nosotros? ¡Allá tú! Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó” (Mateo 27:3-5).
- Es obvio que Judas “tuvo remordimiento” por lo que había hecho, pero también
es obvio que no se arrepintió sinceramente. Si verdaderamente se hubiera arrepentido, habría regresado al aposento alto como Pedro lo hizo. Si verdaderamente se hubiera arrepentido, habría confesado a Cristo como su Señor, como hizo Pedro. ¡Si verdaderamente se hubiera arrepentido, no habría hecho su propia voluntad y no se habría ahorcado!
- Judas había estado con el Señor Jesús por tres años, pero cada vez que miró al
espejo, era un poco más como Satanás. Satanás escogió hacer su propia voluntad en vez de rendirse a Dios. Esto es lo que Judas hacía. Por ejemplo, aunque Judas sabía que estaba mal, seguía robando dinero de la bolsa con que el Señor Jesús le había confiado (Juan 12:1-8).
- Judas, como Satanás, constantemente hacía su propia voluntad y no la voluntad
de Dios. Como ya hemos dicho, su acto final de rebelión fue ahorcarse.
- Metanoeo es arrepentimiento verdadero, pero metamelomai no lo es. Judas
“tuvo remordimiento” por lo que hizo pero no se arrepintió verdaderamente. Se usan ambas palabras en 2 Corintios 7:10. “Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte”.
- ¡La “tristeza piadosa” es arrepentimiento verdadero! La “tristeza del mundo” no
lo es!
EL ANTIGUO PACTO Y EL NUEVO PACTO
Se hace la alegoría del antiguo pacto con Ismael y su madre y se hace la alegoría del nuevo pacto con Isaac y su madre: “Decidme, los que queréis estar bajo la ley: ¿no habéis oído la ley? Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre. Pero el de la esclava nació según la carne; más el de la libre, por la promesa. Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; este es Agar. Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues esta, junto con sus hijos, está en
esclavitud. Más la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre” (Gálatas 4:21 -26).
EL ANTIGUO PACTO INVOLUCRA LO QUE ES “NATURAL”, Y EL NUEVO PACTO INVOLUCRA LO QUE ES “SOBRENATURAL”.
Cuando Pablo vino a Corinto, fue a la sinagoga cada día de reposo y razonaba con judíos y con griegos, tratando de persuadirlos a entregarse a Cristo como su Señor: “Pero oponiéndose y blasfemando estos, les dijo, sacudiéndose los vestidos: Vuestra sangre que sea sobre vuestra propia cabeza; yo, limpio; desde ahora me iré a los gentiles. Y saliendo de allí, se fue a la casa de uno llamado Justo, temeroso de Dios, la cual estaba junto a la sinagoga. Y Crispo, el principal de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa; y muchos de los corintios, oyendo, creían y eran bautizados” (Hechos 18:6- 8).
NOTE QUE LA IGLESIA SE REUNÍA “JUNTO A LA SINAGOGA”. ¡ESO PROVEYÓ UNA OPORTUNIDAD EXCELENTE PARA COMPARAR ESTAS DOS MANERAS DISINTAS DE ACERCAARSE A DIOS!
- La sinagoga trataba de “conformar” a la gente por medio de amenazas de castigo.
- La sinagoga se enfocaba en un monte físico como Sinaí. La iglesia se enfocaba en
un monte espiritual como Sion y la Jerusalén celestial (Hebreos 12:18-24).
- La sinagoga trataba de “conformar” a la gente por medio del castigo físico.
- El Señor Jesús advirtió a sus seguidores que serían azotados en las sinagogas
(Mateo 10:17).
- Pablo mismo antes, castigaba a los seguidores del Señor Jesús en todas la
sinagogas, tratando de forzarlos a blasfemar (Hechos 26:10 y 11).
- Cinco veces Pablo mismo recibió 39 azotes de los judíos (2 Corintios 11:24).
- Los judíos de la sinagoga en Corinto se enojaron tanto con Sóstenes, el principal
de la sinagoga, que le golpearon delante del tribunal (Hechos 18:14-17).
- El castigo físico no hizo que hombres sean piadosos. El Señor Jesús dijo: “¡Ay de
vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros” (Mateo 23:15).
En la iglesia los miembros no somos “conformados” por presión exterior, sino somos “transformados” por presión interior. Pablo dijo a los romanos: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:1 y 2).
- La palabra griega traducida como “transformados” es metamorfoo de la cual se
deriva la palabra “metamorfosis”.
- Como sabemos, ¡esta es la palabra que describe como una oruga llega a ser una
mariposa!
- ¡No importa cuántas veces uno golpee a una oruga, nunca podría hacerla volar!
- Similarmente, ¡castigar a los pecadores con un látigo no los “transforma” a la
semejanza del Señor Jesús!
- Como Isaac, los miembros de la iglesia en Corinto habían “nacido de nuevo”
sobrenaturalmente.
- El cambio en sus vidas era tan dramático que fueron llamados “nuevas criaturas”
(2 Corintios 5:17).
Pablo explicó a los corintios: “¿Comenzamos otra vez a recomendarnos a nosotros mismos? ¿O tenemos necesidad, como algunos, de cartas de recomendación para vosotros, o de recomendación de vosotros? Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres; siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón” (2 Corintio 3:1-3).
- “Nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra,
sino del espíritu; porque la letra mata, más el espíritu vivifica” (2 Corintios 3:6).
- “Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con
gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, ¿cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu? Porque si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación. Porque aun lo que fue glorioso, no es glorioso en este respecto, en comparación con la gloria más eminente. Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece” (2 Corintios 3:7-11). El antiguo pacto, escrito en piedra, trajo la muerte. Pero el nuevo pacto, escrito en nuestras mentes y en nuestros corazones, trae vida. La gloria en el rostro de Moisés “perecía”. Cuando miraba al espejo, su rostro se oscurecía más cada día. Al contrario, el nuevo pacto hace que nuestros rostros se vuelvan un poco más brillantes cada día.
- “Así que, teniendo tal esperanza, usamos de mucha franqueza; y no
como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro, para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que había de ser abolido. Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto,
el cual por Cristo es quitado. Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará. Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (2 Corintios 3:12- 17). Satanás, el dios de esta época, ha cegado las mentes de los inconversos con un velo para que no puedan ver la luz del evangelio de la gloria de Cristo (2 Corintios 4:3 y 4). ¡Cuando se predica el Evangelio, ese velo es quitado!
- “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un
espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen como por el Espíritu del Señor” (2 Corintios 3:18). ¡CADA VEZ QUE LOS CRISTIANOS MIRAMOS EN UN ESPEJO, DEBEMOS APARECER UN POCO MÁS COMO EL SEÑOR JESÚS! COMO DIOS “TRANSFORMA” UNA ORUGA EN UNA MARIPOSA, ¡EL ESPIRITU SANTO NOS “TRANSFORMA” EN LA IMAGEN DEL SEÑOR JESÚS DE GLORIA EN GLORIA!
- “Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es
el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (2 Corintios 4:6).
UNA LECCIÓN DE MOISÉS
“Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida” (Apocalipsis 2:10).
De los mil millones de personas que han vivido en la tierra, quizás Moisés fuera el más santo y más cercano a Dios:
- Moisés era más humilde que cualquier otro hombre en la tierra (Números 12:3).
- Dios habló con otros profetas por medio de visiones y sueños, pero habló con
Moisés cara a cara y no por figuras (Números 12:6-8).
- Dios habilitó a Moisés para hacer milagros y así librar a su pueblo de la esclavitud
en Egipto (véase Éxodo, capítulos 7 a 12).
- Solamente Moisés fue permitido acercarse a Dios en el monte Sinaí (Éxodo
24:2).
- Cuando Aarón pecó, Dios se enojó tanto que quería destruirlo, pero Moisés oró
por él (Deuteronomio 9:20).
- Cuando Coré, Datán y Abiram se rebelaron contra Moisés, persuadieron a 250
otras personas a reunirse con ellos. Moisés dijo: “Y dijo Moisés: En esto conoceréis que Jehová me ha enviado para que hiciese todas estas cosas, y que no las hice de mi propia voluntad. Si como mueren todos los hombres murieren éstos, o si ellos al ser visitados siguen la suerte de todos los hombres, Jehová no me envió. Mas si Jehová hiciere
algo nuevo, y la tierra abriere su boca y los tragare con todas sus cosas, y descendieren vivos al Seol, entonces conoceréis que estos hombres irritaron a Jehová” (Números 16:28-30).
- ¡Estos rebeldes murieron tal como Moisés había dicho!
- El Señor Jesús mismo era profeta como Moisés (Hechos 3:22 y 23).
- Hay muchas otras cosas maravillosas que podríamos decir acerca de Moisés, pero ¡Moisés no fue fiel hasta la muerte!
UN PEQUEÑO ERROR COMETIDO POR MOISÉS
Cuando los hijos de Israel llegaron al desierto de Zin, no había agua. “Y habló el pueblo contra Moisés, diciendo: ¡Ojalá hubiéramos muerto cuando perecieron nuestros hermanos delante de Jehová! ¿Por qué hiciste venir la congregación de Jehová a este desierto, para que muramos aquí nosotros y nuestras bestias? ¿Y por qué nos has hecho subir de Egipto, para traernos a este mal lugar? No es lugar de sementera, de higueras, de viñas ni de granadas; ni aun de agua para beber” (Números 20:3-5).
“Y habló Jehová a Moisés diciendo: Toma la vara, y reúne la congregación, tú y Aarón tu hermano, y hablad a la peña a visto de ellos; y ella dará su agua, y les sacarás aguas de la peña, y darás de beber a la congregación y a sus bestias. Entonces Moisés tomó la vara de delante de Jehová, como él le mandó. Y reunieron Moisés y Aarón a la congregación delante de la peña, y les dijo: ¡Oíd ahora, rebeldes! ¿Os hemos de hacer salir aguas de esta peña? Entonces alzó Moisés su mano y golpeó la peña con su vara dos veces; y salieron muchas aguas, y bebió la congregación, y sus bestias. Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme delante de los hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra que les he dado” (Números 20:7-12).
- ¡Dios mandó a Moisés a “hablar” a la peña!
- ¡Moisés “golpeó” la peña!
- ¡Por eso, Moisés fue prohibido de entrar a la tierra que Dios les había dado!
- Santiago escribió: “Cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere
en un punto, se hace culpable de todos” (Santiago 2:10).
- Moisés subió al monte Nebo y miró al otro lado del río Jordán y a la tierra de
Canaán: “Y le dijo Jehová: Esta es la tierra de que juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré. Te he permitido verla con tus ojos, mas no pasarás allá. Y murió allí Moisés siervo de Jehová, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehová. Y lo enterró en el valle, en la tierra de Moab, enfrente de Bet-peor; y ninguno conoce el lugar de su sepultura hasta hoy” (Deuteronomio 34:4-6).
LA RAZÓN QUE A MOISÉS SE LE PROHIBIÓ ENTRAR EN LA TIERRA
QUE DIOS HABÍA PROMETIDO A LOS HIJOS DE ISRAEL, SE
REPITE VARIAS VECES EN LAS ESCRITURAS
- “Jehová dijo a Moisés: Sube a este monte Abarim, y verás la tierra que
he dado a los hijos de Israel. Y después que la hayas visto, tú también serás reunido a tu pueblo, como fue reunido tu hermano Aarón. Pues fuisteis rebeldes a mi mandato en el desierto de Zin, en la rencilla de la congregación, no santificándome en las aguas a ojos de ellos. Estas son las aguas de la rencilla de Cades en el desierto de Zin” (Números 27:12-14).
- “También contra mí se airó Jehová por vosotros, y me dijo: Tampoco
tú entrarás allá. Josué hijo de Nun, el cual te sirve, él entrará allá; anímate, porque él la hará heredar a Israel” (Deuteronomio 1:37 y 38).
- “Y oré a Jehová en aquel tiempo, diciendo: Señor Jehová, tú has
comenzado a mostrar a tu siervo tu grandeza, y tu mano poderosa; porque ¿qué dios hay en el cielo ni en la tierra que haga obras y proezas como las tuyas? Pase yo, te ruego, y vea aquella tierra buena que está más allá del Jordán, aquel buen monte, y el Líbano. Pero Jehová se había enojado contra mí a causa de vosotros, por lo cual no me escuchó; y me dijo Jehová: Basta, no me hables más de este asunto. Sube a la cumbre del Pisga y alza tus ojos al oeste, y al norte, y al sur, y al este, y mira con tus propios ojos, porque no pasarás el Jordán. Y manda a Josué, y anímalo, y fortalécelo; porque él ha de pasar delante de este pueblo, y él les hará heredar la tierra que verás. Y paramos en el valle delante de Bet-peor” (Deuteronomio 3:23-29).
- “Y habló Jehová a Moisés aquel mismo día, diciendo: Sube a este
monte de Abarim, al monte Nebo, situado en la tierra de Moab que está frente a Jericó, y mira la tierra de Canaán, que yo doy por heredad a los hijos de Israel; y muere en el monte al cual subes, como murió Aarón tu hermano en el monte Hor, y fue unido a su pueblo; por cuanto pecasteis contra mí en medio de los hijos de Israel en las aguas de Meriba de Cades, en el desierto de Zin; porque no me santificasteis en medio de los hijos de Israel. Verás, por tanto, delante de ti la tierra; mas no entrarás allá, a la tierra que doy a los hijos de Israel” (Deuteronomio 32:48-52).
¡ESTO FUE ESCRITO PARA ENSEÑARNOS!
“Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza” (Romanos 15:4).
¡No solamente lo que le sucedió a Moisés fue escrito para enseñarnos, sino lo que sucedió a la nación hebrea entera fue un ejemplo para nosotros!
“Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, y todos comieron el mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto. Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. Ni seáis idolatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar. Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil. Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes. Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor. Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos. Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga. No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1 Corintios 10:1-13).
FIJE SUS OJOS EN JESÚS
“Más a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo, yo soy, no temáis! Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento. Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios” (Mateo 14:25-33).
¡MIENTRAS PEDRO FIJABA SUS OJOS E JESÚS, TENÍA PODER SOBRENATURAL, Y PODÍA CAMINAR SOBRE EL AGUA! ¡CUANDO DEJÓ DE FIJAR SUS OJOS EN JESÚS, EMPEZÓ A HUNDIRSE!
Jesús dijo: “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. Cuando Israel estaba en el desierto: “habló el pueblo contra Dios y contra Moisés: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? Pues no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano. Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió mucho pueblo de Israel. Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecado por haber hablado
contra Jehová, y contra ti; ruega a Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo. Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre un asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá. Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre un asta; y cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce y vivía” (Números 21:5-9).
¡LOS QUE CONFIABAN EN SU PROPIA PRUDENCIA Y FUERZA MURIERON! ¡LOS QUE FIJARON SUS OJOS EN LA SERPIENTE, MILAGROSAMENTE SOBREVIVIERON!
El Señor Jesús dijo a sus discípulos: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos” (Juan 15:5- 8).
¡EL SECRETO DEL ÉXITO DE LOS APÓSTOLES FUE PERMANECER EN EL SEÑOR JESÚS! TAMBIÉN, ESTO ES EL SECRETO DE NUESTRO ÉXITO.
“ES CRISTO EN VOSOTROS, LA ESPERANZA DE GLORIA” (COLOSENSES 1:27).
SEPARADOS DEL SEÑOR JESÚS, NO PODEMOS HACER NADA (JUAN 15:5).
EN EL SEÑOR JESÚS SOMOS “MÁS QUE VENCEDORES” (ROMANOS 8:37).
¡CUANDO NOS EXAMINEMOS, Y MIREMOS EN EL ESPEJO PARA VER SI ESTAMOS EN LA FE, DEBEMOS VER AL SEÑOR JESÚS! (2 CORINTIOS 3:18).
SATANÁS NO ES DIOS, PERO SÍ ES SOBRENATURAL. NUNCA PODEMOS VENCERLE SIN AYUDA, ¡PERO CUANDO CONFIAMOS EN EL SEÑOR JESÚS, PODEMOS ACERCARNOS AL JUICIO CON GOZO INEFABLE Y GLORIOSO! (1 PEDRO 1:8 y 9).
“Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, siempre en todas mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros, por vuestra comunión en el evangelio, desde el primer día hasta ahora; estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:3-6).
“Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén” (Efesios 3:20 y 21).