Estimado hermano Pedro:
Estimado hermano Pedro:
Que la gracia y el poder de nuestro Señor Jesucristo sean con Ud. y la hna. Rosy mientras laboran para Él. Están ustedes en mis oraciones y pensamientos, y quizás por la gracia de Dios nuevamente pueda saludarles cara a cara. Si el Señor me permita visitar Cuba, espero ir a su casa para conocer a los hermanos que se reúnen allí. El hno. Roberto Marsh me ha dado una cinta para una máquina de escribir que se va con esta carta. No sabemos si es el tipo que se necesesita para su máquina, pero estoy seguro que Ud. puede adaptarla a la máquina suya. Hace tiempo que he estado pensando en la semilla y quería mandarle este bosquejo breve. Es mi oración que Dios le dé discernimiento en cuanto al poder para producir vida que se encuentra en la semilla. Me asombra siempre que una semilla chiquitina tiene poder para crecer por un huequecito en el concreto o para producir el dulce sabor de los melones aunque esté tapada por estiércol. He aquí el estudio. Espero que sea una bendición para Ud.
“Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, conforte vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra.” (2 Tesalonicenses 2:16, 17)
En Cristo,
Boyce Mouton
LA SEMILLA
Una semilla es a la vez sencilla y compleja. Es tan sencilla que puede ser sembrada por hombres primitivos o niños tiernos. Aun los animales y las aves pueden sembrar una semilla por casualidad y crecerá. Al mismo tiempo una semilla es tan compleja que nunca podrá ser entendida completamente por el hombre mortal. El científico puede disecar y examinar una semilla sin descubrir el germen de la vida. Aun el microscopio más poderoso no puede detectar dentro de esa semilla la dulzura de un melón, la hermosura de una flor, o la resistencia de un árbol gigante y alto. Sin embargo, un experimento hecho por cualquiera puede revelar el secreto de la semilla: ¡Simplemente siémbrela! Una vez sembrada, los elementos corrosivos de la tierra empiezan a desgastar el exterior de la semilla. Parece que su destino es ser destruida. No obstante, en vez de volver a ser polvo, algo nuevo y maravilloso sucede. De la corrupción y descomposición nace el milagro de la vida. Increiblemente, la semilla en realidad crece bien en la corrupción. Un pescado muerto, por ejemplo, enterrado con una semilla la proveerá con energía y vitalidad. La manifestación de nueva vida brotará por la corteza de la tierra y girará hacia el sol. Otra vez se encuentra una paradoja. Lo que destruye la materia sin vida es esencial para propagar la vida. El sol y el agua, por ejemplo, que causará que una planta viva crezca, descompondrá y destruirá una planta muerta. Es a la vez interesante y significante notar que la primera referencia a la vida creada que se encuentra en la Biblia está asociada con la semilla. “Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté el él, sobre la tierra. Y fue así. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno. Y fue la tarde y la mañana el día tercero.” (Génesis 1:11-13) Dios creó las hierbas y las plantas con la capacidad de reproducirse. Las primeras plantas vivas fueron creadas por Dios, y de allí en adelante brotaron de la semilla producida por esas plantas vivas. Hoy en diá la tierra está llena de hierbas.
FRUITIFICAD Y MULTIPLICAOS
No solo las hierbas y las plantas tuvieron que reproducirse, también Dios ordenó que los animales, los peces, y las aves llenaran la tierra y el mar. “Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra.” (Génesis 1:22) Dios habló estas palabras en el quinto día de la creación. Hoy en día la tierra y el mar están llenos de criaturas vivas. En el sexto día Dios creó a Adán y Eva. Su primer mandamiento a ellos también tuvo que ver con la reproducción. “Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.” (Génesis 1:28) Hoy en día la tierra está llena de seres humanos. ¡Por favor, recuerde que toda cosa viva se reproduce por medio de la semilla!
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EL MEDIO AMBIENTE
Las cosas vivas necesitan un medio ambiente para sobrevivir y alimentación para funcionar y crecer. Por eso Dios creó un sistema ecológico que es capaz de sostener vida. La complejidad de este sistema está más allá de la comprensión de la mente finita. Múltiples millones de formas de vida interactuan con unidad singular. Vivimos en un universo, no en un “multiverso”. El hombre no solo necesitaba el oxígeno para respirar, sino también necesitaba alimentos. Por eso, Dios instruyó a Adán y Eva a que comieran plantas verdes y el fruto de los árboles. (v. 29) Las bestias y las aves también comían las hierbas verdes. (v. 30) No obstante, no se terminaría la comida, porque esas plantas y hierbas verdes continuamente se reproducían. Así que la semilla viva fue usada por Dios para proveer una fuente perennal de alimentación. Mientras el poder de dar el milagro de vida pertenecía a Dios, el hombre también tuvo que asumir el cuidado de la creación. Dios puso a Adán en el huerto “para que lo labrara y lo guardase”. (Génesis 2:15)
SEGÚN SU GÉNERO
Para Adán fue fácil observar la relación entre la semilla que él sembró y la planta que ella produjo. La semilla de manzanas produjo manzanos. La semilla de peras produjo perales, etc. Toda semilla se reprodujo según su género. Jesús recordó a Nicodemo esta verdad cuando le enseñaba acerca del Reino de Dios. “Lo que es nacido de la carne, carne es; lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.” (Juan 3:6) La vida espiritual no brota de una semilla carnal. Toda semilla se reproduce según su género. Por eso es necesario “nacer de nuevo” por la semilla espiritual para tener vida espiritual. El Reino de Dios es un reino espiritual y solo los con vida espiritual pueden entrar en él. Los cristianos son renacidos, “no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre.” (1 Pedro 1:23) Diré más acerca del nuevo nacimiento más adelante en este estudio.
LA SIMIENTE DE LA MUJER
El pecado de Adán y Eva introdujo una maldición. Esta maldición afectó toda la creación. Todas la cosas vivas son afectadas por ella. Antes de que el pecado entrara al mundo, no había sangre derramada. Aun los animales comían hierbas. El pecado cambió el paraíso de Dios en una selva gruñadora donde ninguna criatura podía estar completamente salvo y seguro. No obstante, había una promesa que algún día los efectos viles del pecado serían quitados. Esta promesa fue dada en palabras que Adán y Eva ya entendían muy bien. La “promesa” iba a ser una semilla. “Y Jehová dijo a la serpiente: por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.” (Génesis 3:14-15) Esta profecía extraordinaria fue distinta de lo que Adán y Eva conocían. Su semilla iba a herir, o quebrantar la cabeza de la serpiente. La “simiente” o “semilla” que produjo
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la vida humana vino del hombre. Entonces, ¿en qué manera sería vencida la serpiente por “su semilla”? Ahora sabemos que esta terminología poco común hizo referencia al nacimiento virginal de Jesús. Jesús tenía una madre terrenal, pero no un padre terrenal. De hecho, Él no vino de una semilla terrenal como los demás de nosotros.
CAÍN Y ABEL Los recuerdos del paraíso y las consecuencias de su pecado deben haber sido inolvidables para Adán y Eva. Cada espina y cada dolor fueron como recordatorios no escritos de como pudieran haber sido las cosas. Entonces las Escrituras constan que Adán tuvo relaciones sexuales con Eva y ella concibió. (Génesis 4:1) Caín nació primero y después nació su hermano Abel. El dolor del parto debe de haber sido mezclado con la alegría por el pensamiento dichoso que la simiente de la mujer triunfaría sobre la serpiente. Quizás la victoria viniera pronto. Quizás Caín o Abel trajera esa victoria. Estos muchachos deben de haber estado con los ojos muy abiertos por el asombro cuando escucharon las historias de Edén. Sus corazones deben de haber latido rápidamente de emoción al contemplar el quebrantamiento de la cabeza del malvado. Abel fue pastor, y Caín fue labrador de la tierra. Los dos trajeron ofrendas al Señor, pero Dios miró a Abel y su ofrenda con agrado, pero no miró a Caín y su ofrenda con agrado. Ahora sabemos que la diferencia fue la “fe”. “Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín.” (Hebreos 11:4) La batalla con el pecado es espiritual, no físico. Por consecuencia, las armas que traen la victoria no son materiales. Caín no entendió la guerra espiritual, y mató a su hermano piadoso. Las Escrituras nos hacen recordar que debemos amarnos los unos a los otros y que no debemos ser como Caín. (I Juan 3:11,12)
DOS GENEALOGÍAS
Después de la muerte de Abel, Dios dio a Adán y Eva otra “semilla” para tomar el lugar de Abel. Este hijo se llamaba Set (Génesis 4:25) En Génesis capítulos 4 y 5 se encuentran dos genealogías. Primero, la genealogía de Caín, y segundo, la genealogía de Set. La genealogía de Caín estaba ligada a las cosas del mundo. Caín construyó la primera ciudad, y de sus descendientes vinieron lo primeros músicos, y los primeros artífices de metales. De la séptima generación de su árbol genealógico nació Lamec. Lamec fue el primer hombre que tuvo más de una mujer. También, él compuso una canción, jactándose de haber matado a un hombre que le había herido. Quizás fuera el hombre más perverso de toda la tierra en esa época. La genealogía de Set fue notable porque los hombres invocaron el nombre de Jehová. (Génesis 4:26) Ninguna invención ni hazaña mundana son mencionadas en asociación con esta familia. La séptima generación de la familia de Set produjo Enoc. Él fue el hombre más piadoso sobre la tierra en esa época. Se fue directamente al Cielo. Hebreos 11:5 nos hace recordar que por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte.
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EL DILUVIO ELIMINÓ LA SEMILLA DE CAÍN
Las Escrituras enseñan que los hijos de Dios “tomaron para sí mujeres” (Génesis 6:2) Siendo que los ángeles no se casan (Mateo 22:30) esto probablemente significa que los hombres de la familia piadosa de Set se casaron con mujeres de la famila impía de Caín. De todos modos, todo designio de los pensamientos del corazón de los hombres era de continuo solamente el mal, la tierra estaba llena de violencia, y Dios decidió destruir a toda criatura viva. Sin embargo, Noé halló gracia ante los ojos de Jehová y Dios lo usó para preservar semilla sobre la tierra. Noé descendió de la familia de Set. La “Semilla” o “Mesías”, esperado por tanto tiempo, vendría por medio de esta familia porque todos los descendientes de Caín fueron destruidos. En vez de crear de nuevo las criaturas vivas, Dios mandó a Noé que construya un arca para preservar la semilla viva. La profundidad de las aguas llegó a cubrir todos los montes de la tierra y subieron por lo menos quince codos más alto. (Génesis 7:19,20) Eso significó que el arca pudo pasar por encima de cualquier obstáculo en la tierra sin chocarlo. Las aguas prevalecieron sobre la tierra por muchos meses, haciéndolo imposible que los hombres y bestias fuera del arca sobrevivieran. La fuente del agua fue doble. Primero, llovió por cuarenta días y cuarenta noches. (Génesis 7:12) La atmósfera de la tierra estaba originalmente tan saturada con agua que no hubo necesidad de las lluvias para sostener vida. (Véase Génesis 1:6-8; 2:5,6.) La segunda fuente de agua fue la del gran abismo. (Génesis 7:11) Ese diluvio extendió por toda la tierra y ha tenido un efecto permanente en la topografía y el clima de la tierra. El diluvio vino en el año 600 de la vida de Noé, en el segundo mes, a los 17 días del mes. (Génesis 7:11) Una lectura cuidadosa de las Escrituras indica que estaban dentro del arca por un año más diecisiete días. El décimo capítulo de Génesis se llama la Tabla de las Naciones. Este capítulo de la Biblia relata cómo la tierra fue poblada por la familia de Noé.
LA SEMILLA DE SET TAMBIÉN LLEGÓ A SER CORRUPTA
Jesús hizo recordar a Nicodemo que: “Lo que es nacido de la carne, carne es; lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: os es necesario nacer de nuevo.” (Juan 3:6-7) Es imposible conseguir vida espiritual de una semilla física. Es imposible entrar al Reino de Dios, o aun verlo, sin ayuda divina. Algunas versiones de la Biblia traducen “nacido de nuevo” como “nacido de arriba”. La semilla que viene del cielo es espiritual y por consiguiente produce vida espiritual. Solo ocho personas fueron salvadas del diluvio. (1 Pedro 3:20). Vinieron de una buena familia, y la tierra fue purgada de todo mal. Esa fue para el hombre la mejor oportunidad desde Edén para salvarse. No obstante, casi inmediatamente el pecado brotó de nuevo. Noé se emborrachó y la conducta de su familia resultó en una maldición sobre Canaán. (Véase Génesis 9:20-27.) La historia del hombre carnal está registrada por Pablo en Romanos 1:21-25: “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue
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entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.” Fue en este momento que Dios llamó a Abram para proveer una familia para la semilla espiritual que había sido prometida a Adán y Eva.
DIOS LLAMA A ABRAM
- Abram vivió en Ur de los caldeos. Este fue un centro bien conocido de educación y erudición. Abram creía en el único Dios verdadero, pero su familia servía a otros dioses. (Véase Josué 24:2.) Dios llamó a Abram a salir de su tierra y de entre su parentela y le dio esta promesa: “Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.” (Génesis 12:1-3) Esta promesa a Abram, relacionada con la palabra “semilla”, fue repetida muchas veces.
- Dios prometió dar la tierra de Canaán a su semilla. (Génesis 12:7)
- Dios prometió hacer su semilla tan numerosa como el polvo de la tierra. (Génesis 13:16)
- Dios prometió hacer su semilla tan numerosa como las estrellas de los cielos. (Génesis 15:5)
- Antes de recibir la tierra prometida, su semilla estaría en esclavitud por 400 años. (Génesis 15:13)
- Y sucesivamente. ABRAM Y AGAR (Otro intento en la carne)
Debido a que la mujer de Abram, Sarai, fue a la vez estéril y de edad avanzada, ellos suponían que nunca tendrían hijos. Consecuentemente, Abram tomó a Agar, sierva de Sarai, como su mujer y ella concibió y dio a luz un hijo que se llamó Ismael. (Génesis 16:15) Abram tenía 86 años en aquel entonces. Ésta fue una relación carnal. Esta relación según la carne se usa en las Escrituras como una alegoría de la religión carnal. (Gálatas 4:22-31) La promesa de Dios en cuanto a la semilla de Abram no iba a cumplirse por medio de Ismael.
LA CIRCUNCISIÓN
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Cuando Abram tuvo 90 años, Dios le apareció y renovó Su promesa y le dio a Abram el pacto de la circuncisión. Todos los varones de la casa tuvieron que ser circuncidados. (Génesis 17:10-11) En este momento, también les dio a Abram y Sarai nuevos nombres. Abram (padre enaltecido) iba a ser llamado Abraham (padre de una multitud). Sarai (doncella) iba a ser llamada Sara (princesa). Ya que la promesa de Dios tuvo que ver con su semilla, es apropiado que el pacto de la circuncisión tuvo que ver con el órgano masculino de procreación. La relación sexual de Abraham con su mujer estéril llegaría a simbolizar un pacto espiritual. Hay que recordar que fue significativo también, que cuando el criado de Abraham juró concerniente a su semilla, puso su mano debajo del muslo de su señor. (Génesis 24:2)
ABRAHAM Y SARA
- Así como Agar e Ismael son una alegoría de un pacto carnal y la esclavitud, Sara e Isaac son una alegoría de un pacto espiritual y la libertad. (Gálatas 4:22-31) Echemos una mirada más detallada al nacimiento de Isaac. Abraham tuvo hijos antes y después del nacimiento de Isaac. Tuvo 86 años cuando Ismael nació. (Génesis 16:16) Tuvo 100 años cuando Isaac nació. (Génesis 21:5) Después de la muerte de Sara, Abraham tomó por mujer a Cetura y tuvo seis hijos con ella. (Génesis 25:1,2) Sara quería un hijo, pero no podía tener uno. Las Escrituras lo dice claramente: “Más Sarai era estéril, y no tenía hijo.” (Génesis 11:30) Mientras ella se envejecía, las Escrituras hacen constar que:
- A Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres. (Génesis 18:11)
- La matrix de Sara ya estaba muerta. (Romanos 4:19)
- Estaba fuera del tiempo de la edad. (Hebreos. 11:11) Por todo eso, el nacimiento de Isaac fue un milagro. No puede ser explicado del punto de vista humana. De veras, es una alegoría hermosa de la conversión y del pacto nuevo. La conversión también es un milagro que no puede ser explicada del punto de vista humana.
DOS PACTOS DE DOS SEMILLAS DISTINTAS (Uno trae disputas y el otro risas)
El pacto antiguo fue como Agar e Ismael. Fue caracterizado por la controversia. El nombre “Ismael” significa “Dios oye”. Un ángel le dio aquel nombre porque Dios oyó la aflicción de su madre. (Génesis 16:11) Pero, hay otra razón, también, que ese nombre era apropiado: El ángel también profetizó: “Y será hombre fiero; su mano será contra todos, y la mano de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará.” (Génesis 16:12) Por todas partes a donde se fuera Ismael, causaría discordia. Una de las razónes porqué él estaba tan descontento tenía que ver con la pérdida de la herencia de su padre. Durante los primeros catorce años de su vida, Ismael pareció ser el único heredero de la fortuna de Abraham. No obstante, cuando Isaac nació, Abraham le dio a él todo cuanto tenía. (Génesis 25:5) Esto debe haber parecido totalmente injusto a Ismael. Ismael, como el primogénito hijo de Abraham, fue su heredero legal. Sin embargo, el nacimiento milagroso de Isaac transcendió el legalismo. Sin importar cuántas
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veces Ismael rogó a Dios a cambiar Su pensar, nuestro Dios soberano aun bendijo a Isaac. La “semilla” prometida no vendría por medio de Ismael, el hijo natural, sino por medio de Isaac el hijo sobrenatural. El nombre “Isaac” quiere decir “risa”. Mientras Ismael discutía sobre la ley, Isaac se reía. Mientras Ismael estaba amargado y enojado, Isaac estaba alegre y dichoso. Recuerde, estos dos niños y sus madres son alegorías de dos pactos. Uno trae esclavitud, el otro libertad. Los creyentes en Corinto se reunieron en una casa que estuvo al lado de la sinagoga. (Hechos 18:7) Los dos grupos leyeron la misma Palabra de Dios, oraron al mismo Dios, y cantaron muchos de los mismos Salmos. Ambos grupos tuvieron ancianos y diaconos. Sin embargo, un grupo se caracterizó por discusiones y la ley, y el otro por las risas y la gracia.
LA SALVACIÓN VIENE POR FE
Las Escrituras enseñan que la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. (Hebreos 11:1) Las cosas físicas se ven con ojos físicos. Sin embargo, Dios es Espíritu. Ningún hombre puede ver a Dios con ojos humanos. (Juan 1:18) La fe es la antena que Dios nos proveyó para que podamos percibir el mundo espiritual. Por lo tanto, desde el mismo principio, Dios nos está enseñando acerca de la fe. “Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía. Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella.” (Hebreos 11:3-4) Fue por fe que el Abram pecaminoso fue declarado justo. (Génesis 15:6) También fue por fe que Abraham y Sara engendraron a Isaac.
Las Escrituras dicen esto acerca de Abraham: “Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matrix de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; por lo cual también su fe le fue contada por justicia.” (Romanos 4:19-22) Las Escrituras dicen esto acerca de Sara: “Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concibir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. Por lo cual también, de uno, y ése ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar.” (Hebreos 11:11-12) Las Escrituras dicen esto de Ud. y de mi: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se glorie. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” (Efesios 2:8-10)
EL PLAN TRASCENDENTE DE DIOS
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- Caín fue el primogénito hijo de Adán y Eva, pero Abel fue aceptado por su fe. (Hebreos 11:4) Aun que Caín era el primogénito, no fue permitido formar parte del linage de Cristo.
- Ismael fue el primogénito hijo de Abraham, pero Isaac por su fe llegó a ser el descendiente de Cristo.
- Esaú fue el primogénito hijo de Isaac, pero Dios escogió a Jacob para ser el descendiente de Cristo.
- Rubén fue el primogénito hijo de Jacob, pero Dios escogió a Judá para ser el descendiente de Cristo.
- Zara fue el primogénito gemelo nacido a Judá y Tamar. Su derecho legal fue establecido cuando la partera ató a su mano un hilo de grana, y anunció que “Este salió primero.” (Génesis 38:28) No obstante, Dios escogió a su hermano menor Fares para ser el descendiente de Cristo.
- Es importante acordarse de la soberanía de Dios siempre, pero sobre todo, al estudiar la genealogía de Jesús. Jesús es el cumplimiento de la promesa hecha a Adan y Eva que fue repetida muchas veces en las Escrituras. Él es la “semilla” que quebrantará la cabeza de la serpiente.
- Este plan estaba en la mente de Dios antes de la fundación del mundo. (Romanos 16:25; 1 Corintios 2:7; 1 Pedro 1:20, etc.)
- Dios nos dio semilla para hacer su plan eterno más entendible.
LA GENEALOGÍA DE MATEO
La promesa que Dios dio a Adán y Eva en la huerta de Edén fue repetida muchas veces en las Escrituras. La promesa de la “Semilla” fue dada también a Abraham, Isaac, Jacob, David, etc. Para que estas promesas se cumplieran, Jesús tuvo que ser el descendiente legal de los antepasados a quienes la promesa fue dada. Aunque nació de una virgen, aún Jesús fue el hijo legal y heredero de su padre terrenal cuyo nombre fue José. El Evangelio de Mateo comienza por trazar la descendencia legal de Jesús por la familia de José a Abraham. Cuarentidos nombres están registrados. Están en tres grupos de catorce cada uno, probablemente para que pudieran ser más fácilmente memorizados.
“De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David son catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce.” (Mateo 1:17) Hablando en términos legales, Jesús fue la “Semilla” que Dios había prometido.
LA GENEALOGÍA DE LUCAS
Jesús no solo estaba ligado con la promesa de Dios legalmente, sino biológicamente también. Él fue la “semilla” de David según la carne. (Romanos 1:3) María, la madre de Jesús, descendió de la familia de David. El Evangelio de Lucas presenta la genealogía de Jesús por María. Él fue el Hijo del hombre y a la vez el Hijo de Dios. La genealogía de Mateo comienza con Abraham
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y termina con Jesús. La genealogía de Lucas comienza con Jesús y regresa a Dios. Note el último versículo de esta genealogía: “. . . hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios.” (Lucas 3:38) La vida física de Adán vino de Dios y fue transmitida a Set, Enós, etc. hasta Jesús.
ES NECESARIO NACER DE NUEVO
“Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.” (Juan 3:1-7)
Nicodemo perteneció a un sistema religioso que se corrompía cada vez más. Jesús dijo que ellos habían recorrido el mar y la tierra para hacer un prosélito. Sin embargo, en vez de mejorar su religión, el nuevo convertido fue dos veces más hijo del infierno que los mismos escribas y fariseos que le convirtieron. “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierrra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros.” (Mateo 23:15) Nicodemo estuvo también bajo la jurisdicción de Roma. Este también fue un gobierno corrupto. Julio César fue asesinado por miembros de su propio gobierno en 44 A.C. Su hijo, Octaviano, tomó poder y el mundo romano se enredó en una guerra civil. Octaviano fue conocido también como Augusto César. Está mencionado en Lucas 2:1. Él es el gobernante que mandó que todo el mundo pagara tributo. Augusto César murió en el año 14 D.C. y su hijo Tiberio tomó su lugar. Tiberio fue famoso por su crueldad e injusticia y mató a sus amigos íntimos como Germanico y Sejamo para mantenerse en poder. En el año 37 D.C. se enfermó y perdió conocimiento. Fue sofocado en su cama por Calígula quien lo sucedió. Calígula estuvo mentalmente trastornado y fue muerto por una banda de asesinos en el año 41 D.C. Su tío, Claudio, tomó el trono pero fue envenenado por su mujer en el año 54 D.C. Este emperador es mencionado en Hechos 18:2 porque mandó que todos los judíos fueran expulsados de Roma. El siguiente emperador fue Nerón quien ordenó el asesinato de su hermano, su madre, su primera mujer, y también de miles de cristianos. También, tuvo la distinción dudosa de ordenar la ejecución de Pedro y Pablo. Nerón se suicidó el 9 de junio del año 68 D.C. LO QUE QUEREMOS PONER EN RELIEVE ES QUE TODOS LOS SISTEMAS HUMANOS SON CORRUPTOS. NO IMPORTA SI SON RELIGIOSOS O POLÍTICOS. ¡TODOS LOS SISTEMAS QUE BROTAN DE UNA SEMILLA CARNAL SON SISTEMAS CARNALES!
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No obstante, hay un reino que proviene de una semilla espiritual. ¡NICODEMO TUVO QUE RECIBIR ESA SEMILLA ESPIRITUAL PARA PODER ENTRAR EN ESE REINO ESPIRITUAL!
LA SEMILLA INCORRUPTIBLE
Cuando Jesús explicó el significado de la parábola del sembrador, dijo que esa semilla es la Palabra de Dios. (Lucas 8:11) Pedro fue inspirado a decir lo mismo: “. . . siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. Porque: Toda carne es como hierba, y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada.” (1 Pedro 1:23-25)
LA NUEVA CREACIÓN
El Adán carnal creado por Dios en el Huerto del Edén es nuestro padre físico. Su semilla fue pasada a nostros por muchas generaciones. Debido a que fue una semilla física, solo produjo vida física. La vida que recibimos por medio del Adán carnal tiene como destino el sepulcro. Jesús nos hace capaz de “nacer de nuevo” con una semilla espiritual. Por esta razón, las Escrituras le llaman a Jesús el segundo Adán. Esta semilla espiritual produce vida espiritual y permanece para siempre. Pablo fue inspirado a escribir esto: “Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivicante. Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. Cual es terrenal, tales también los terrenales; y cual es celestial, tales también los celestiales. Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.” (1 Corintios 15:45-49) “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” (2 Corintios 5:17) Jesús fue inspirado a escribir: “Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios. (1 Juan 3:9-10)
NO TODA SEMILLA CRECERÁ Y PRODUCIRÁ FRUTO
Jesús lo dijo así: “El Sembrador salió a sembrar su semilla; y mientras sembraba, una parte cayó junto al camino, y fue hollada, y las aves del cielo la comieron. Otra parte cayó sobre la piedra; y nacida, se secó, porque no tenía humedad. Otra parte cayó entre espinos, y los espinos que nacieron juntamente con ella, la ahogaron. Y otra parte cayó en buena tierra, y nació y llevó fruto a
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ciento por uno. Hablando estas cosas, decía a gran voz: El que tiene oídos para oir, oiga. Y sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Qué significa esta parábola? Y él dijo: A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan. Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios. Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven. Los de sobre la piedra son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raices; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan. La que cayó entre espinos, éstos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto. Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia.” (Lucas 8:5- 15)
¡QUE SEA SU CORAZÓN BUENA TIERRA PARA RECIBIR LA SEMILLA DE DIOS!
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