Boyce Mouton
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ESTE MUNDO Y AQUEL MUNDO

Boyce Mouton · 6 pages · 2,056 words

ESTE MUNDO Y AQUEL MUNDO

“La gente de este mundo se casa y se da en casamiento ─ les contestó Jesús –. Pero en cuanto a los que sean dignos de tomar parte en el mundo venidero por la resurrección, estos no se casarán ni serán dados en casamiento, ni tampoco podrán morir, pues serán como los ángeles. Son hijos de Dios porque toman parte en la resurrección. Pero que los muertos resucitan lo dio a entender Moisés mismo en el pasaje sobre la zarza, pues llama al Señor “el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob” (Lucas 20:34-37, NVI).

Obviamente, hay dos mundos, “este” mundo y “aquel” mundo.

“Este” mundo tiene que ver con cosas que son temporales. “Aquel” mundo tiene que ver con cosas espirituales que son eternas. ¡“Aquel” mundo tiene que ver con la resurrección!

“Este” mundo pasa. ¡Note! “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no provienen del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre” (1 Juan 2:15-17).

Según las Escrituras, somos atraídos a “este” mundo por tres cosas: (1) Los deseos de la carne. (2) Los deseos de los ojos. (3) La vanagloria de la vida. Note que estas son las mismas tentaciones que el Señor Jesús enfrentó en el desierto (Mateo 4:1- 11). Para resistir las cosas de “este” mundo, tenemos que pensar de otra manera. ¡Tenemos que cambiar de pensar con respecto a las cosas del mundo! La palabra bíblica para esto es “arrepentimiento”. La palabra griega para arrepentimiento es metanoeo que significa literalmente “cambiar de opinión”. Para ser aceptado en “aquel” mundo, tenemos que cambiar de opinión con respecto a “este” mundo. Otra manera de describir el arrepentimiento es “la renovación de nuestro entendimiento” ¡Note! “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2)

El Señor Jesús ilustró la diferencia entre estos dos mundos con la historia de dos hombres y lo que pasó cuando murieron. Un hombre era muy rico. No se nos dice su nombre. El otro hombre era un mendigo muy pobre. Su nombre era Lázaro (Lucas 16:19-31). El hecho de que se da el nombre del mendigo lleva a muchos a creer que esto era una historia real acerca de personas reales y no sólo una parábola. Resumamos la historia:

  • Primero, el hombre rico. Se vestía de púrpura y de lino fino y vivía en lujo todos

los días.

  • En “este” mundo el hombre rico tenía todo. Él fue tan rico que podría tener

prácticamente todo lo que anhelaba, todo lo que veía, y todo de lo que pudiera estar orgulloso.

  • Fácilmente, podemos imaginarnos que era un hombre muy poderoso de la

comunidad. Naturalmente, el pueblo buscaba su amistad y sus consejos. La mayoría de la gente lo admiraría y querría ser como él. Él era un campeón en “este” mundo.

  • Como dijo el Señor Jesús, a su puerta estaba echado el mendigo llamado Lázaro.

Estaba solo. Casi nadie lo admiraba ni quería ser como él. No tenía nada en “este” mundo. Además, estaba lleno de llagas y los perros vinieron y las lamieron.

  • Lázaro era tan pobre que ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del

hombre rico.

  • Situado a su “puerta”, evidentemente, el hombre rico vio a Lázaro cada vez que

entraba y salía.

  • Podemos asumir que Lázaro comía migajas que caían de la mesa del hombre rico,

pero es sólo una suposición.

  • Esta historia ilustra la diferencia entre los que dan más importancia a “este”

mundo y los que dan más importancia a “aquel” mundo.

  • El Señor Jesús lo dijo así: “Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico

para con Dios” (Lucas 12:21).

LOS DOS HOMBRES MURIERON

No debemos estar sorprendidos por esto porque está establecido para los hombres que mueren una sola vez, y después de esto el juicio (Hebreos 9:27).

Cuando murieron, los dos hombres dejaron “este” mundo por “aquel” mundo.

Como Ud. sabe, “aquel” mundo tiene más de un lugar. ¡Un lugar es bueno mientras el otro lugar es malo!

Lázaro murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Esto es un buen lugar donde Lázaro fue honrado, consolado, y recompensado.

El Señor Jesús notó que el hombre rico no sólo murió, sino fue “sepultado”. Podemos asumir que Lázaro, como muchos mendigos, no fue sepultado.

Podemos asumir también que el hombre rico tuvo un funeral lujoso. Fue sepultado con honores de “este” mundo, pero su espíritu fue llevado a “aquel” mundo, a un lugar de deshonra y tormento.

El hombre rico podía ver a Lázaro siendo consolado mientras él estaba en agonía. Llamó al padre Abraham para que enviara a Lázaro a mojar el dedo en agua para refrescar su lengua. Este es un pedido asombroso dado que la última vez que el hombre rico había visto a Lázaro, él estaba acostado en su propia inmundicia con perros lamiendo sus llagas. Evidentemente, el hombre rico estaba desesperado.

Abraham contestó que había una gran sima entre ellos y que era imposible que Lázaro cruzara esa sima para ayudarle.

Entonces Abraham recordó al hombre rico su vida terrenal y las decisiones que había tomado. Evidentemente, el hombre rico escogió “este” mundo mientras Lázaro escogió “aquel” mundo.

Luego, el hombre rico rogó a Abraham que enviara a Lázaro para advertir a sus cinco hermanos para que no llegaran a ese lugar de tormento.

Abraham dijo que podrían aprender de Moisés y los profetas la verdad sobre la vida después de la muerte.

¡El hombre rico dijo que si alguien iría a ellos de entre los muertos, se arrepentirían!

Abraham respondió: “SI NO OYEN A MOISÉS Y A LOS PROFETAS, TAMPOCO SE PERSUADIRÁN AUNQUE ALGUNO SE LEVANTARE DE LOS MUERTOS”.

¡EL SEÑOR JESÚS RESUCITÓ DE LOS MUERTOS! ¿ESTAMOS OYENDO A ÉL?

LOS RICOS Y LOS FAMOSOS EN “ESTE” MUNDO

¿Ha notado Ud. que la Biblia no da prioridad a “este” mundo? “Este” mundo es temporal y está destinado a la destrucción (2 Pedro 3:10). Consecuentemente, los

héroes de “este” mundo no son mencionados en la Biblia, y viceversa. Por ejemplo, nos cuenta de la sabiduría de Salomón, pero no dice nada acerca de la sabiduría de Aristóteles o Platón. La historia secular nos cuenta de la sabiduría de Aristóteles y Platón pero no dice nade de la sabiduría de Salomón. La énfasis de la Biblia no está en “este” mundo, sino en “aquel” mundo.

  • La Biblia nos cuenta de la viuda pobre que echó dos monedas pequeñas en el arca

del templo (Marcos 12:41-44), pero no dice nada acerca del rey Tut que era uno de los hombres más ricos de la historia.

  • El Señor Jesús habló con entusiasmo a una mujer samaritana pecaminosa que se

había casado 5 veces (Juan 4:4-42) pero no dijo nada al rey Herodes cuando fue juzgado por su vida (Lucas 23:8-12).

  • El Señor Jesús llamó a los niños pequeños e indefensos, porque a ellos pertenece

el reino de Dios, pero rechazó al joven rico y él se fue triste (Lucas 18:15-30). .

  • Cuando una campesina llamada María fue elegida para ser la madre del Señor

Jesús, ella cantó un cántico señalando que Dios había exaltado a los humildes, y colmó de bienes a los hambrientos, y envió vacíos a los ricos (Lucas 1:52 y 53).

Cuando Samuel ungió a David como rey, explicó: “Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón” (1 Samuel 16:7). De hecho, “Los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él” (2 Crónicas 16:9). Los que ponen su atención en “este” mundo se rodean de gente rica y las personas inteligentes que saben cómo ganar dinero. Dios tiene un enfoque distinto. Dios sabe que “la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee” (Lucas 12:15). Los pensamientos de Dios son más altos que nuestros pensamientos (Isaías 55:9). Por lo tanto, Dios constantemente elige honrar a hombres como Moisés que consideró que el oprobio por causa de Cristo era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa (Hebreos 11 26).

HACIENDO TESOROS EN “AQUEL” MUNDO

El Señor Jesús dijo: “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan, sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón” (Mateo 6:19-21).

  • Comencemos recordando que Dios nos conocía antes de que nacimos. Sus ojos

vieron nuestro cuerpo sin forma cuando nos formaba en el vientre de nuestra madre (Salmo 139:1-16).

  • Dios nos cuidó cuando estábamos creciendo y aun los cabellos de nuestra cabeza

están todos contados. Dios también cuida a los pajarillos y nosotros somos más valiosos a él que muchos pajarillos (Mateo 10:28-31).

  • Cuando confesamos al Señor Jesús en la tierra, él promete confesarnos delante de

su Padre que está en los cielos (Mateo 10:32). De hecho, cuando nos arrepentimos hay gozo delante de los ángeles de Dios (Lucas 15:10).

  • Más importante que cualquier logro terrenal es tener nuestros nombres escritos

en los cielos (Lucas 10:20).

  • No es solamente esencial creer que Dios existe, sino también es esencial creer que

Dios es galardonador de los que le buscan (Hebreos 11:6).

  • Cuando somos perseguidos por causa del Señor Jesús, podemos esperar un

galardón en los cielos (Mateo 5:11 y 12).

  • Cuando damos limosnas a los necesitados, también podemos esperar un galardón

en los cielos (Mateo 6:1-4).

  • Cuando oramos en secreto, podemos esperar que Dios nos recompensará en

público (Mateo 6:5-8).

  • Cuando ayunamos en secreto en “este” mundo, Dios conoce nuestros corazones y

nos recompensará en público en “aquel” mundo que viene (Mateo 6:16-18).

HÁGALO AHORA

Salomón dijo: “Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas, porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría (Eclesiastés 9:10).

Hay una ilustración vieja acerca del diablo y sus ángeles. Estaban en una conferencia para determinar la mejor manera para engañar a la gente y enviarla al infierno. Después de rechazar muchas sugerencias, un díablillo dijo: “Vamos a decirles que el Señor Jesús es el Cristo, el hijo del Dios viviente y que para ser salvos, tienen que entregar sus vidas a él”. “No podemos decirles eso” gritó el diablo, “porque eso es la verdad”. “Así es”, el diablillo respondió. “Pero todavía no he terminado: Después de

decirles eso, voy a susurrar al oído que no hay prisa. Podrían recibir a Cristo mañana”. Según el cuento, el diablo vio la sabiduría de este plan y lo ha usado constantemente hasta hoy.

¡No sea engañado por el diablo! No postergue hasta mañana la decisión más importante de la vida. Decir “mañana” muy a menudo quiere decir “nunca”. Salomón dijo hágalo ahorita porque no hay “obra” ni “trabajo” ni “ciencia” ni “sabiduría” en el Seol. ¡Cuando estamos muertos, será tarde para recibir a Cristo!

Por lo tanto, ¡si está Ud. planeando dar su vida a Cristo, HÁGALO AHORA! ¡El Señor Jesús está listo para recibirle y los ángeles están esperando con los brazos abiertos para darle la bienvenida! ¡HÁGALO AHORA!

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Este estudio fue escrito por Boyce Mouton. ¡Los derechos no son reservados! Se permite reproducir todo este material o partes para la honra y la gloria de Cristo y el avance de su reino.

Las escrituras bíblicas usadas en este estudio han sido tomadas de la traducción Reina-Valera 1960, a menos que se indique lo contrario.