EN ESTO CONSISTE EL AMOR
EN ESTO CONSISTE EL AMOR
“En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros” (1 Juan 4:10).
LA SENCILLEZ DEL EVANGELIO
Pablo escribió a los corintios acerca de su temor que se extravien de la “sencillez” del Evangelio. (2 Corintios 11:3). Cuando pensamos en el Evangelio como intelectuales, podríamos quitar el poder a la crucifixión. Pablo predicó, no con “sabiduría de palabras”, para que no se haga vana la cruz de Cristo (1 Corintios 1:17).
El Sr. Howard Marshall en su comentario sobre 1 Juan hace estos comentarios convincentes acerca de la sencillez de su mensaje: El estudiante del Nuevo Testamento en griego está bien aconsejado de comenzar con estas epístolas. Su griego es el más fácil de leer de todo el Nuevo Testamento. El vocabulario total del Nuevo Testamento en inglés es de 5,437 palabras; el número de palabras que se usa en 1, 2, y 3 Juan es meramente 303, y la mayoría de estas son palabras comunes. Para leer una escritura con un vocabulario tan pequeño es una tarea fácil. El estilo general y la sintaxis de las epístolas también son simples y sencillos y no hay muchos pasajes complicados para detener al principiante . . . (Comentario sobre Las Epístolas de Juan, página 2).
El sentido común nos enseña que cualquier cosa que se hace para las multitudes del mundo tiene que ser sencilla. Muy a menudo la gente mejor educada y sofisticada del mundo no toman tiempo para leer las instrucciones. De hecho, hay un dicho que dice: “Cuando todo lo demás falle, lea las instrucciones”.
Por favor, considere estos conceptos básicos usados por Juan en su libro 1 Juan:
- (1:1-3) La encarnación – Dios no sólo nos dio instrucciones, sino vino en persona
para mostrarnos cómo vivir. El Señor Jesús se hizo hombre para que Juan podía oír, ver, y tocarlo.
- (2:2) El Señor Jesús es nuestra “propiciación” o “sacrificio expiatorio”. Cuando
los arqueólogos examinan las culturas distintas en todo el mundo, invariablemente descubren altares donde sacrificios fueron ofrecidos. Casi todos los de la tierra conocemos los sacrificios.
- (2:20, 27) La costumbre de ungir es especialmente importante a los estudiantes
de la Biblia. Las personas prominentes de la Biblia como los “profetas”, los “sacerdotes”, y los “reyes” fueron todos “ungidos”. Nos hace especiales hoy el hecho de que nosotros los creyentes también hemos sido ungidos por el Espíritu Santo.
- Se menciona “nacer de nuevo” por lo menos 6 veces en 1 Juan. Ya que todos
hemos nacido una sola vez, esto nos ayuda a comprender lo que significa “nacer de nuevo”.
- El amor es el tema principal de toda la Biblia y se menciona 46 veces en el libro 1
Juan. Considere, por favor, estas palabras inspiradas: “Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros” (1 Juan 4:7- 12).
- Recuerde que el Señor Jesús ha dicho que de solamente dos mandamientos
depende toda la ley y los profetas. Ambos mandamientos tienen que ver con el amor. El primero es amar al Señor nuestro Dios con todo nuestro corazón, y con toda nuestra alma, y con toda nuestra mente. El segundo es amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Mateo 22:37-40).
LA IMPORTANCIA DEL AMOR
Como sabemos, ¡todas las verdades son igualmente verdaderas, pero no todas son de igual importancia! Por ejemplo, es cierto que a veces hay una oveja que necesita ser rescatada. Es igualmente cierto que hay hombres que necesitan ser rescatados. No obstante, salvar a un hombre es mucho más importante que salvar a una oveja (Mateo 12:9-14).
Se escribieron los 10 mandamientos en dos tablas de piedra y se encuentran más de 600 otros mandamientos en los cinco libros de Moisés. Cuando al Señor Jesús se le preguntó cuál de estos mandamientos es el más importante, no se equivocó. Ni enseñó que todos los mandamientos son de igual importancia. Él dijo que el amar es el mandamiento más importante de la Biblia. De hecho, dijo que toda la ley y los profetas pueden ser condensadas a solamente 2 mandamientos y ambos tienen que ver con el amor (Mateo 22:37-40).
Hebreos 11:6 nos recuerda que sin fe es imposible agradar a Dios. No obstante, aunque sabemos que la “fe” es esencial para la salvación, el amor es más importante: “Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor” (1 Corintios 13:13).
En el contexto de este pasaje de 1 Juan 4, Juan nos informa por inspiración que:
- El amor es de Dios (versículo 7).
- El amor es resultado de haber nacido de Dios (versículo 7).
- Dios mostró su amor al enviar al Señor Jesús para que por él vivamos (versículo
9).
- En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que
él nos amó a nosotros (versículo 10).
- El versículo 19 lo dice sucintamente: “Nosotros le amamos a él, porque él
nos amó primero”.
PENSAMIENTOS ORIGINALES
Los filósofos discuten entre sí sobre la posibilidad de que el hombre tenga un pensamiento original. Los pensamientos que creemos son originales, invariablemente no lo son. Hace algunos años, los científicos afirmaron que habían creado vida en un tubo de ensayo. ¡Por supuesto, no lo hicieron! Solamente tomaron algo que Dios ya había creado y experimentaron con él. Para afirmar la misma verdad de otra manera, si tuviéramos que crear a un hombre del polvo de la tierra, tendríamos que crear nuestro propio polvo.
Esto también es cierto con respecto a las ideas. Cada vez que el hombre afirma que ha inventado algo, o que tiene una idea original, más investigación cuidadosa revelará una contraparte que Dios ya ha creado. Por ejemplo:
- En el año 1887 el físico alemán Heinrich Hertz hacía experimentos con ondas de
radar. No obstante, los murciélagos, delfines y muchas otras criaturas han usado ondas de radar desde la creación.
- Se dice que en el año 1816, el francés Joseph Nicéphore Niépce inventó la cámara
fotográfica. No obstante, los ojos del ser hermano y de otras criaturas han estado capturando y enviando las imágenes al cerebro miles de años antes del nacimiento de este francés.
- Algunos afirman que la navegación celestial fue descubierto en el año 1837 por
Thomas Hubbard Sumner. No obstante, millones de aves y mariposas han estado navegando con precisión por miles de años antes del nacimiento del Sr. Sumner.
No obstante, en el texto al principio de este estudio, no tenemos que especular sobre el origen del amor. Está claro en la Biblia: “En este consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros” (1 Juan 4:10). El amor originó con Dios.
EL DISCIPULADO
En esta carta, Juan empieza con recordar a todos que él había visto al Señor Jesús con sus propios ojos, lo había oído con sus propios oídos, y aun lo había tocado
con sus propias manos. Ningún hombre jamás había visto a Dios, pero Dios envió al Señor Jesús para “explicar” a Dios. El Señor Jesús demostró en la carne el amor de Dios. Nos dejó un ejemplo para que sigamos en sus pisadas. Su mandamiento principal a Juan y a los otros discípulos era “sígueme”. En el griego, “sígueme” es akoloutheo. El autor W. E. Vine afirma que se usa esta palabra 77 veces en los cuatro evangelios con respecto a seguir al Señor Jesús. Sólo una vez se usa la palabra akoloutheo en referencia a seguir a otro (Marcos 14:13). En este pasaje el Señor Jesús dijo a dos de sus discípulos que fueran a Jerusalén y que sigan a un hombre que llevaba un cántaro de agua. ¡Sí! ¡El Señor Jesús nos da un ejemplo, y nos enseña a amar! “El discípulo no es superior a su maestro; mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro” (Lucas 6:40).
Además de seguir al Señor Jesús, debemos también “imitarlo”. Note por ejemplo: “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante” (Efesios 5:1 y 2). La palabra bíblica traducida como “imitadores” en este pasaje es la palabra griega mimetes de la cual viene nuestra palabra “mímico”. Entonces no sólo deberíamos seguir al Señor Jesús en un sentido genérico, sino también deberíamos “imitar” sus acciones.
No obstante, el amor fingido no es bueno. Por ejemplo, cuando Israel meramente fingía amar a Dios, él los acusó de adulterio espiritual. Ellos no fueron sinceros. Aunque los de Israel se acercaron a Dios en el tabernáculo o templo, sus corazones estaban lejos de él. Como sabemos, el adulterio espiritual era un tema constante de los profetas. Isaías lo mencionó en Isaías 57:3. Jeremías lo mencionó en Jeremías 3:8 y 9. Ezequiel lo mencionó en Ezequiel 16:20. Este es el tema central del profeta Oseas. Su mujer fingió amarle, pero en realidad no lo amaba. Como sabemos, el amor genuino es fruto del Espíritu Santo (Gálatas 5:22 y 23).
- Entonces nuestra relación con Dios tiene que ser verdadera. Tiene que involucrar nuestro corazón, mente, alma, y espíritu. Hay una diferencia grande entre una manzana artificial y una verdadera manzana. El hombre puede hacer fruto artificial, pero solamente Dios puede hacer fruto verdadero. El hombre puede fingir amor, pero el amor verdadero sólo proviene de Dios.
EL SEÑOR JESÚS NO NOS DEJÓ HUÉRFANOS
Aunque el Señor Jesús se fue al cielo a donde no le podemos seguir (Juan 13:36), aún no nos abandonó ni nos ha dejado huérfanos (Juan 14:18). No obstante, esta vez el Señor Jesús no nos guiará de afuera, sino de adentro, No somos “conformados”, sino “transformados”. En Juan 14:23, el Señor Jesús prometió que él y su Padre vendrían y morarían dentro de nosotros. Cuando recibimos al Señor Jesús en nuestros corazones, nacemos de nuevo. Como un asunto de interés, he aquí seis cosas prometidas en 1 Juan para los que somos nacidos de Dios:
- (2:29) -- Los que son nacidos de Dios hacen justicia.
- (3:9) -- Los que son nacidos de Dios no continúan pecando.
- (4:7) -- Los que son nacidos de Dios se aman los unos a los otros.
- (5:1) -- Los que son nacidos de Dios aman a otros que son nacidos de Dios.
- (5:4) -- Los que son nacidos de Dios vencen al mundo.
- (5:18) -- Los que son nacidos de Dios no practican el pecado porque el Señor Jesús los guarda y el maligno no los toca. Tal como la vida física se replica por medio de simiente, así también la vida espiritual. Recibimos nuestro ADN físico de Adán, y nuestro ADN espiritual del Señor Jesús. Como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial (1 Corintios 15:49).
DIOS
Comencemos este estudio con Dios. Él existía desde antes de la creación y todo lo que existe, proviene de él. Dios no profesa amar de una manera ligera y superficial, sino el amor es la misma esencia de su ser. Como sabemos, se afirma este concepto muchas veces en las Escrituras. Por ejemplo, note la manera en que Dios y el amor literalmente llenan la epístola inspirada que estamos estudiando. “Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros. En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu” (1 Juan 4:7-13).
JESÚS
Dios es Espíritu y no puede ser visto con ojos humanos. Las Escrituras afirman con certeza que nadie le ha visto jamás (Juan 1:18). Por eso Dios se hizo carne para que comprendamos su naturaleza. El Señor Jesús llegó a ser el “Verbo” de Dios. El verbo es un medio de comunicación. El Señor Jesús es el medio de comunicación que cierra la brecha entre Dios y el hombre. “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer” (Juan 1:18). La frase traducida “le ha dado a conocer” viene de la palabra griega exegeomai, de la cual viene
nuestra palabra “exegeta”. El Señor Jesús “explica” a Dios. Al contrario, la ley no explica la naturaleza de Dios. Es semejante a una sombra. Note este contraste: Hebreos 10:1 afirma que la ley era una sombra de lo venidero y no la actualidad. Santiago 1:17 afirma que Dios es el Padre de las luces sin una sombra. No se puede obtener una imagen precisa de una cosa o de una persona de una sombra. No obstante, el Señor Jesús es la luz del mundo (Juan 8:12). Él es la personificación misma de Dios y también del amor. De hecho, los dos están tan estrechamente relacionados que alguien ha tomado la libertad de citar a 1 Corintios 13 de esta manera: “El Señor Jesús es paciente, es amable, no tiene envidia y no se jacta. Él no es orgulloso, ni descortés, ni egoísta. No se enoja fácilmente y no lleva registro de nuestros errores, sino se regocija con la verdad. Él siempre protege, confía, espera y persevera. ¡El Señor Jesús nunca falla!”
EL ESPÍRITU SANTO
Como sabemos, no se encuentra la palabra “trinidad” en la Biblia. La palabra usada en la Biblia para describir al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo es “Divinidad”. Se usa en los siguientes versículos:
- Hechos 17:29: “Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la
Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres”. Pablo, hablando en medio del Areópago, recordó a sus oyentes que la naturaleza de Dios es demasiado grande y profunda para ser reproducida por manos de hombres. Podríamos agregar que nuestro “Dios infinito” también está más allá de las habilidades de la mente finita. No podemos crear la semejanza de Dios, ni físicamente, ni filosóficamente.
- El segundo uso de esa palabra se encuentra en Romanos 1:20 donde se traduce
“deidad”: “Porque las cosa invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa”.
- Dos cosas acerca de Dios se ven “desde la creación”. Primero su “eterno poder”.
Casi todos nosotros sabemos qué es poder. Nada sucede sin poder. No obstante, el poder que conocemos está constantemente disminuyendo. Los científicos se refieren a esta verdad como la segunda ley de termodinámica. No existe la moción perpetua. Todos los mecanismos que conocemos involucran fricción. Así como el universo en que vivimos no puede haber existido infinitamente, los
satélites hechos por seres humanos no pueden estar en órbita eternamente, ni puede haber estado el mundo en órbita eternamente. Así que el poder usado para “crear” el universo es un poder distinto a cualquier otro poder que hemos observado. Consecuentemente, las Escrituras apropiadamente llaman a esto “el eterno poder de Dios”.
- La segunda cosa de la creación que podemos “ver claramente” es la “Deidad”.
Algo acerca de nuestro universo refleja la naturaleza de Dios. El Dr. Henry Morris habló de este tema hace muchos años. Él dijo que el universo consiste de tres cosas: (1) Espacio; (2) Masa; y (3) Tiempo.
- “Espacio” es el fondo invisible donde sucede todo.
- “Masa” es lo que hay en el espacio. No hay tal cosa como “espacio vacío” ya que
en todo el espacio, algo está sucediendo. Hay ondas de luz, ondas de calor, ondas de sonido, y otros objetos.
- “Tiempo” es el fenómeno que nos permite experimentar las cosas que suceden en
el espacio.
- Entonces el Dr. Morris sugirió que el espacio, la masa, y el tiempo nos ayudan a
ver claramente la naturaleza de Dios. Dios es semejante al espacio. Él es el fondo invisible donde sucede todo. El Señor Jesús es Dios hecho visible y el Espíritu Santo es Dios experimentado.
- Entonces el Dr. Morris observó que el espacio, la masa, y el tiempo también
tienen naturalezas triples. La realidad del espacio es longitud, anchura, y altura. Longitud es una referencia invisible. No se puede “ver” la longitud hasta que tenga “anchura” y no se puede experimentarla hasta que tenga profundidad. Se refiere a Dios en la primera dimensión, es visto en la segunda, y es experimentado en la tercera.
- La realidad de “masa” también es triple. Todas las cosas creadas son meramente
formas de energía. Como sabemos, las cosas son hechas de átomos y átomos son energía. La energía del átomo es invisible hasta que esté puesto en moción. No obstante, las grandes explosiones de Nagasaki y de Hiroshima no pudieron ser experimentadas sin la dimensión del tiempo.
- Entonces el tiempo también tiene tres dimensiones. No se ve el futuro, pero llega
a ser visible momento por momento, pero solamente puede ser experimentado cuando se tiene en cuenta el tiempo.
No obstante, no nos enredemos tanto en la ciencia que olvidamos el ministerio principal del Espíritu Santo (Gálatas 5:22). El fruto del Espíritu es el amor. Note que la palabra “fruto” es singular. Entonces se registra 9 aspectos de este fruto. El amor es primero y los demás están tan entrelazados con él que se ven como uno.
Ahora hemos hablado de la Deidad que es el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. Le hemos mostrado de las Escrituras que el amor es la naturaleza misma de la Deidad. Los cristianos también somos conocidos por nuestro amor. El Señor Jesús dijo: “En
esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13:35). No obstante, nuestro amor no fue primero. No puede tomar prioridad sobre el amor de Dios. Por eso Juan escribió: “En este consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados” (1 Juan 4:10).
COMPRENDIENDO EL AMOR DE DIOS
En un sentido, la mente finita no puede comprender el amor de Dios. Note este pasaje: “para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios” (Efesios 3:17-19).
Hay un viejo chiste acerca de una mujer de la selva que nunca había visto el océano Pacífico. Viéndolo ella por primera vez, alguien le preguntó: “¿Qué le parece?” Ella respondió: “Pensé que sería más grande”. Es chistoso porque el océano Pacífico es el océano más grande del mundo y cubre 30% de la superficie de la tierra. No obstante, debido a la curvatura de la tierra, ella podía ver la superficie por una distancia de aproximadamente 5 kilómetros. La Fosa de las Marianas tiene una profundidad de 11,o34 metros. Por supuesto, la mujer podía ver solamente la superficie del océano. Los mejores científicos del mundo pueden estudiar el océano Pacífico durante todas sus vidas y aún no comprenden todos sus muchos misterios. ¡De veras, el océano Pacífico es más grande que esa mujer pensó!
Por supuesto, lo mismo es cierto con respecto al amor de Dios. Pablo oró: “para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor. seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios” (Efesios 3:16-19).
El poeta dice:
Si fuera tinta todo el mar, Y todo el cielo un gran papel, Y cada hombre un escritor, Y cada tallo un pincel, Nunca podrían describir El gran amor de Dios; Que al hombre pudo redimir De su pecado atroz.
Aunque no podemos comprender todo con respecto al mar, aún podemos disfrutar su hermosura y poder. De una manera similar, aunque no podemos comprender completamente el amor de Dios, aún podemos apreciar algo de su hermosura y poder. ¡Aun los niños saben que Dios los ama!
Juan, por inspiración, lo dijo así: “En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos” (1 Juan 3:16). El texto al principio de este estudio pone énfasis en lo mismo: “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados” (1 Juan 4:10).
NO SOMOS ESCLAVOS, SINO HIJOS
Como ya hemos mencionado, Pablo oró para que lleguemos a conocer el amor de Cristo que excede a todo entendimiento. Puede que el hijo pródigo no conocía tanto como su padre, o que no hubiera experimentado todo con respecto a la naturaleza eterna de Dios, pero vio un buen ejemplo del amor cuando su padre lo besó, lo vistió, lo honró. y mató para él un becerro gordo.
En su edición del mes de marzo del año 1999, la publicación Biography Magazine cuenta una historia notable que me ayuda a comprender el amor de Dios. Un niño llamado Mahoma nació en África del Norte en el año 1972 en la famosa ciudad de Timbuctú. Además de los problemas de la pobreza y la hambruna, nació con un pie torcido. Su padre murió a una edad temprana y su familia se trasladó a Kano, Nigeria en busca de alimentos.
Cuando Mahoma tenía siete años, se lesionó al pie torcido y se infectó y tenía gusanos y gangrena. En un intento de curarlo, le echó agua herviente a la herida y luego sal. Finalmente, en desesperación, echó ácido de una batería en la herida. Esto paró el progreso de la gangrena y salvó su vida, pero a la vez, destruyó una parte de su pie.
Cuando tenía 9 años, fue atropellado por un auto y sufrió la fractura de la clavícula, el hombro, el brazo y una costilla. Un poco más tarde, Nigeria también sufrió de una hambruna y debido a que Mahoma tenía la tez más clara, fue reconocido inmediatamente como extranjero. Fue arrestado en la calle por el ejército y deportado a Timbuctú sin la oportunidad de despedirse de su familia.
Entonces dejó Timbuctú y trató de regresar a su familia en Nigeria. Sólo llego a la ciudad de Gao, en Mali. Su condición física era tan débil que no podía continuar. Durante 3 ó 4 meses, sobrevivió comiendo un pan cada día, pero se negó rendirse. Cuando estaba demasiado débil para caminar, gateaba. Muchas personas morían en su alrededor, pero él dijo que tuvo “suerte” porque ya había sufrido la mayoría de las enfermedades y tenía inmunidad.
Entonces una reportera de la televisión estadounidense fue a África en el mes de diciembre del año 1984 para reportar acerca de la crisis. Por la gracia de Dios, pequeño Mahoma tuvo una entrevista con ella que duró por solamente 18 segundos. Él tenía 1.6 metros de altura y pesaba 29 kilos. Caminaba con el hueso del tobillo derecho en el
piso. Su espalda había tomado la forma de una “S”. Tenía tuberculosis de la columna, polio, y tres tipos de malaria. El día 11 de agosto del año 1985 la red de televisión volvió a presentar ese mismo programa, y Cheryl Shotts, madre de tres, de la ciudad de Indianápolis del estado de Indiana lo vio. Ella estaba ocupada con las tareas de su casa, pero no podía olvidar esos 18 segundos. Por fin, ella anunció: Yo sé lo que haré. Ese niño es mi hijo. Tendré que localizar a mi hijo y traerlo a casa. Por su propia descripción, era “una mujer poseída”. Dentro de 3 días, ella dejó su negocio y clientes para poder dedicarse a tiempo completo en la búsqueda. La reportera le dio los nombres de algunos misioneros en el área. La familia Shotts usó sus ahorros y consiguió un préstamo de $12,000 y trajo a Mahoma “a casa” en los EUA.
Llegó a la ciudad de Indianápolis el día 7 de diciembre del año 1985 y fue bienvenido por una gran bandera que decía: “¡BIENVENIDO A LOS EUA; NUNCA TENDRÁS HAMBRE OTRA VEZ!”. Desafortunadamente, Mahoma no podía leer inglés. El día siguiente, Mahoma se levantó temprano y pidió la máquina para cortar el pasto. y la máquina para limpiar el alfombra. Su nueva madre le preguntó por qué quería esas cosas. Él replicó: “¿No me ha traído aquí para ser su criado?” “No”, respondió ella, “para ser mi hijo”. Mahoma respondió: “Yo no sé cómo ser un hijo. Tendrá que enseñarme, pero prometo aprender”.
Ese artículo de Biography Magazine que ya tiene más de 20 años, contenía un número telefónico para Estadounidenses para las Adopciones Africanas, Inc. un ministerio de adopción que Cheryl había establecido. Por alguna razón, me sentí obligado a llamar a ese número y estuve sorprendido cuando Cheryl misma contestó. Me dijo que Mahoma ahora tiene 50 años de edad y se ha graduado de la universidad. También, se casó y tiene dos hijos. Ya que habla varios idiomas, ahora trabaja por el Departamento de Defensa del gobierno estadounidense y 10 veces ha sido enviado en misiones. Cheryl también adoptó a una niña africana que pedía limosna en la calle. Esta hija preciosa ahora es una mujer brillante que fue entrenada por la Fuerza Aérea estadounidense para ser controladora de tráfico aéreo y está casada con el vice- presidente de los Cleveland Browns, un equipo de la liga profesional de fútbol americano.
¡!Qué el Espíritu Santo nos empodere a conocer el amor de Cristo que excede todo entendimiento y que nos enseña qué significa ser un hijo de Dios!
“En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados” (1 Juan 4:10).