ELISEO
ELISEO
Cuando Dios habló a Elías en el monte Horeb, le mandó que ungiera a Eliseo, el hijo de Safat de Abel-mehola, para que sirviera como profeta en su lugar. El meditar en lo que sucedió con Eliseo, nos podría ayudar a contemplar la posibilidad de que Dios esté llamándonos a nosotros para algún ministerio especial. Las Escrituras cuentan del llamamiento de Eliseo con estas palabras: “Partiendo de allí, halló a Eliseo hijo de Safat, que araba con doce yuntas delante de sí, y él tenía la última. Y pasando Elías por delante de él, echó sobre él su manto. Entonces dejando él los bueyes, vino corriendo en pos de Elías, y dijo: Te ruego que me dejes besar a mi padre y a mi madre, y luego te seguiré. Y él le dijo: ¿qué te he hecho yo? Y se volvió, y tomó un par de bueyes y los mató, y con el arado de los bueyes coció la carne, y la dio al pueblo para que comiesen. Después se levantó y fue tras Elías, y le servía.” (1 Reyes 19:19-21)
EL ÚLTIMO DÍA DE ELÍAS
Cuando Elías y Eliseo habían estado juntos por algún tiempo, el Señor se decidió llevar a Elías al cielo en un torbellino. Esta historia se encuentra en 2 Reyes 2. Sin embargo, antes de llevarle a Elías al cielo, Dios lo llamó a tres lugares distintos. Cada vez que el profeta viejo fue dirigido a un sitio distinto, el joven profeta diría: “Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré.” BETEL - Primero, Dios llamó a Elías a Bet-el. Fue allí que Jeroboam levantó un becerro de oro y llevó al pueblo de Dios a la idolatría. Dios mandó a un profeta para amonestar a Jeroboam por su pecado, e hizo romperse ese altar pagano por Su poder milagroso. Allí Eliseo pudo ver las ruinas de ese altar pagano y comprender el peligro de la idolatría. JERICÓ - En seguida Dios llamó a Elías a Jericó. Fue allí que Josué creyó y obedeció a Dios y marchó alrededor de la ciudad. Después de marchar por siete días, el muro se derrumbó. (Josué 5:13-6:21) La vista de ese muro derrumbado debiera haber hecho un impacto dramático en Eliseo. De paso, las ruinas de ese muro existen hasta hoy. EL RÍO JORDÁN - Muchos estudiantes de la Biblia piensan que el río Jordán es simbólico de la muerte. Egipto representa nuestra vida antigua antes de ser convertidos a Cristo. El cruzar por el Mar Rojo representa nuestra conversión. Los cuarenta años en el desierto representan nuestra lucha como forasteros y peregrinos en el mundo. (Véase 1 Corintios 10:1-13) La Tierra Prometida, o Canaán, representa el Cielo. No obstante, antes de entrar a Canaán, tenemos que cruzar el río Jordán. Esto también debiera haber sido una experiencia inolvidable para Eliseo. Las Escrituras enseñan que Elías golpeó las aguas con su manto, y las aguas partieron para que pudieran cruzar en tierra seca. No hay ninguna razón que el creyete verdadero tenga miedo de la muerte. UNA DOBLE PORCIÓN DE SU ESPÍRITU - Después de que cruzaron el Jordán, Elías preguntó a Elisha que quería antes de que fuera arrebatado al cielo por Jehová. Eliseo pidió heredar una doble porción de su espíritu. Elías contestó que eso era una cosa difícil, pero si el joven profeta le viera cuando fuera arrebatado, la recibiría. Mientras caminaban, de repente un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos, y llevó a Elías al cielo en un torbellino. ¡Eliseo lo vio! Por eso, su petición fue concedida, y él recibió una doble porción del espíritu de Elías.
LOS MILAGROS DE ELISEO
He aquí algunos de los milagros hechos por Eliseo, el profeta, que están anotados en la Biblia. 1. LAS AGUAS SEPARADAS - Después de que Elías fue alzado al cielo en un torbellino, Eliseo regresó al río Jordán y golpeó las aguas con el manto de Elías. Las aguas se apartaron y así Eliseo pudo pasar. (2 Reyes 2:13-14) 2. LAS AGUAS SANADAS - Los hombres de Jericó vinieron a Eliseo y explicaron que las aguas de los manantiales eran malas, y que la tierra era estéril. Eliseo pidió una vasija nueva de sal, y se fue a los manantiales y la echó dentro de ellos. Las aguas fueron sanadas, y la tierra comenzó a producir buenos frutos. (2 Reyes 2:19-22) 3. LOS MUCHACHOS MALDECIDOS - Mientras Eliseo subía a Bet-el, algunos muchachos salieron a burlarse de él. Y mirando atrás, Eliseo los maldijo en el nombre de Jehová. Dos osos salieron del monte y despedazaron a cuarentidos de esos muchachos. (2 Reyes 2:23-24) 4. LA DERROTA DE MOAB - Jeroboam, el rey de Israel, y Josafat, el rey de Judá se unieron en la batalla contra Moab. Sus ejércitos no encontraron agua y estaban desesperados. Josafat quería consultar a un profeta de Jehová y se le dijo que Eliseo estaba allí. Eliseo pidió un tañedor, y mientras él tocaba, Jehová reveló a Eliseo cómo proveer agua y también profetizó la derrota de los moabitas. El día siguiente se cumplieron esas profecías. (2 Reyes 3:1-27) 5. EL ACEITE DE LA VIUDA - Una mujer humilde vino a Eliseo pidiendo ayuda. No tenía con qué pagar las deudas de su marido fallecido, y su acreedor venía para llevarse dos hijos suyos por siervos. La única posesión que ella tenía era una vasija de aceite. Eliseo le dijo que fuera a prestar muchas vasijas vacías de sus vecinos. Cuando ella comenzó a echar el aceite a las vasijas prestadas, Dios multiplicó el aceite y así todas las vasijas se llenaron. Cuando no hubo más vasijas, el aceite cesó. Ella vendió el aceite, pagó la deuda, y sus hijos fueron salvados de la esclavitud. (2 Reyes 4:1-7) 6. EL HIJO DE LA SUNAMITA - Una mujer importante de Sunem consultó con su marido y construyó un pequeño aposento para Eliseo. La pareja no tenía hijos, pero Eliseo profetizó que tendrían un hijo. Esta profecía se cumplió. Algunos años más tarde, el niño se enfermó y murió, pero Eliseo lo resucitó con el poder de Dios. (2 Reyes 4:8-37) 7. LA OLLA ENVENENADA - Cuando Eliseo regresó a Gilgal, los hijos de los profetas comían un potaje de una olla grande. Resulta que uno de los profetas había recogido calabazas silvestres que eran venenosas, y las puso en la olla. Entonces ellos vinieron a Eliseo buscando ayuda. Él puso harina en el guisado y por el poder de Dios, ya no hubo nada daniño en la olla. (2 Reyes 4:38-41) 8. LOS PANES Y EL TRIGO MULTIPLICADOS - Un hombre de Baal-salisa trajo 20 panes de cebada y trigo nuevo en su espiga. Por la palabra de Jehová pusieron la comida delante de cien hombres y les sobró. (2 Reyes 4:42-44) 9. NAAMÁN SANADO - Naamán era general del ejército del rey de Siria. Era un hombre valoroso y de alta estima, pero leproso. Una muchacha de Israel, que fue llevado cautiva por los sirios, sugirió que si él se fuera a Samaria, el profeta de Dios podría sanarle. Cuando Naamán llegó, Eliseo le envió un mensajero diciéndole que se fuera y que se lavara siete veces en el río Jordán. Naamán se fue enojado, hasta que sus criados le convencieron hacerlo diciéndole: “Si el profeta hubiera pedido algo difícil, lo hubiera hecho. ¿Cuánto más cuando pidió algo fácil?” le preguntaron. Entonces Naamán obedeció las instrucciones de Eliseo y fue limpiado de la lepra. (2 Reyes 5:1-14) 10. EL HACER FLOTAR UN HACHA - Uno de los hijos de los profetas prestó un hacha, y se le cayó en el agua. Eliseo echó un palo al agua e hizo flotar el hacha. (2 Reyes 6:1-7) 11. ELISEO ADVIERTE AL REY DE ISRAEL - Israel tenía una guerra contra Siria, y vez tras vez Eliseo decía al rey de Israel precisamente donde estaba el enemigo. Esto hizo posible que el rey
de Israel evitara la emboscada del rey de Siria. El rey de Siria llegó a comprender que Dios podía revelar a Eliseo las palabras que hablaba en su misma cámara más secreta. (2 Reyes 6:8-12) 12. ELISEO CIEGA AL EJÉRCITO SIRIO - El rey de Siria intentó capturar a Eliseo, pero en cambio Eliseo los hirió a todos del ejército sirio con ceguera, y los guió a Samaria. El rey de Israel no los mató, sino les preparó una gran comida. Las Escrituras enseñan que desde ese momento las bandas armadas no vinieron a la tierra de Israel. (2 Reyes 6:13-23) 13. GRAN HAMBRE Y UNA FIESTA EN SAMARIA - Cuando el ejército de Ben-adad sitió a la ciudad de Samaria, hubo una gran hambre. Tanto les faltaba comida que la cabeza de un asno se vendía por ochenta piezas de plata. Aun las mujeres comían sus propios hijos. Eliseo profetizó que había una abundancia de comida el día siguiente. Durante la noche Dios hizo huir a los sirios y los israelitas pudieron sitiar su campamiento. La profecía de Eliseo se cumplió. (2 Reyes 6:24- 7:20) 14. LOS BIENES DE LA SUNAMITA DEVUELTOS - Durante los siete años de hambre en Israel, la mujer sunamita, cuyo hijo fue resucitado por Elisha, huyó a la tierra de los filisteos. Cuando ella regresó, la providencia de Dios la permitió recuperar su tierra. (2 Reyes 8:1-6) 15. ELISEO Y HAZAEL - Ben-adad se enfermó y envió a Hazael para preguntar a Elisha si sanaría de la enfermidad. Dios reveló a Eliseo que Ben-adad iba a morir y que Hazael sería el próximo rey de Siria. (2 Reyes 8:7-15 16. ELISEO CONTRIBUYE EN UNGIR A JEHÚ POR REY - Dios reveló a Eliseo que Jehú llegaría a ser el rey de Israel. Eliseo envió uno de los hijos de los profetas para ungir a Jehú y así hacer cumplir esta profecía. (2 Reyes 9:1-3) 17. ELISEO PROFETIZA VICTORIA SOBRE LOS SIRIOS - Cuando Eliseo estaba por morir, le dijo a Joáz, el rey de Israel, que abriera ventana y tirara una saeta que simbolizara la victoria sobre los sirios. Entonces mandó al rey que golpeara la tierra con las saetas. Cuando el rey golpeó la tierra solo tres veces, Eliseo se enojó. Ahora, Dios daría al rey solo tres victorias en vez de los cinco o seis que hubiera conseguido. (2 Reyes 13:10-19) 18. UN HOMBRE MUERTO REVIVE - Eliseo murió y fue sepultado. Más tarde, cuando los israelitas sepultaban a un hombre, vieron una banda armada, y súbitamente arrojaron el cadáver en el sepulcro de Eliseo. Cuando el cadáver tocó los huesos de Eliseo, revivió. (2 Reyes 13:20-21)
Éstas son algunas de la historias acerca del profeta Eliseo. Él era verdaderamente un gran profeta de Dios. No obstante, recuerde que por Jesucristo cada uno de nosotros tenemos el privilegio de tener una relación aun más estrecha con Dios que Eliseo o cualquier otro profeta. Jesús lo dijo así: “De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.” (Mateo 11:11) Espero que algún día Ud. leerá estas historias directamente de las páginas de la Santa Biblia.