EL SIMBOLISMO DEL MONTE SINAÍ
EL SIMBOLISMO DEL MONTE SINAÍ
Los símbolos de la Biblia son significativos. ¡Todo lo que hay en la Biblia es significativo! ¡La Palabra de Dios es a la vez confiable y eterna! El Señor Jesús dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35). “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia” (2 Timoteo 3:16). Como Ud. sabe, las Escrituras no provienen de los hombres, sino de Dios. Dios inspiró a hombres piadosos a hablar y escribir, dirigidos por el Espíritu Santo (2 Pedro 1:21). Consecuentemente, no hay nada en la Biblia que sea insignificante o impertinente. Toda Escritura es inspirada y no hay nada en la Biblia sin propósito (Romanos 15:4).
Como ya hemos dicho, los símbolos usados en las Escrituras son inspirados. La Biblia contiene muchos símbolos. He aquí un ejemplo. En el primer año de Belsasar, rey de Babilonia, Daniel tuvo un sueño y visiones pasaron por su mente mientras estaba en su lecho. Dios se comunicó con Daniel por medio de símbolos. En esa visión vio cuatro bestias grandes. La primera era como un león, la segunda era semejante a un oso, y la tercera semejante a un leopardo. La cuarta bestia era distinta, con dientes grandes de fierro y diez cuernos. La interpretación de esos símbolos está clara: “Estas cuatro bestias grandes son cuatro reyes que se levantarán en la tierra” (Daniel 7:17).
En un sentido, los símbolos no tienen que ser interpretados. Por ejemplo, imagínese Ud. que abre la puerta y encuentra un león, un oso, un leopardo, o una bestia espantosa con dientes grandes de fierro y diez cuernos. No será necesario que usted consulte a un comentario para saber qué pensar. Esta experiencia espantosa le comunicaría algo a Ud. inmediatamente. Sería profundo e inolvidable. Otras ideas y otros entendimientos podrían venir más tarde, pero los símbolos elegidos por Dios le comunicarán algo inmediatamente.
Con esto en mente, consideremos el simbolismo del monte Sinaí. Algunas cosas muy inusuales sucedieron en ese monte cuando la ley fue entregada a Moisés. Con referencia a esto, el libro de Hebreos declara: “Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad, al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más, porque no podían soportar lo que se ordenaba: Si aun una bestia tocare el monte, será apedreada, o pasada con dardo; y tan terrible era lo que se veía, que Moisés dijo: Estoy espantado y temblando” (Hebreos 12:18-21).
Éxodo 18:16-19 menciona otros símbolos y señala que la entrega de la ley en el monte Sinaí estaba asociada con truenos, relámpagos, espesa nube, un terremoto, y los
montes temblaban violentamente, y el sonido de bocina muy fuerte iba aumentando en extremo. Además, todo el monte estaba cubierto de humo como el humo de un horno. Los hebreos que estaban allí experimentaron esos símbolos en persona. Como ya hemos dicho, no hay nada en la Biblia que no tiene significado. Esos eventos inusuales en el monte Sinaí fueron coreografiados por Dios para un propósito. Es interesante especular qué era ese propósito. ¿Qué impresiones inmediatamente vinieron a las mentes de esos hebreos cuando recibieron la ley de Dios? ¿Qué emociones inundaron sus mentes? ¿Deberían los símbolos del monte Sinaí comunicar a nosotros hoy en día lo mismo que comunicaron a los hebreos de aquel tiempo?
Pero su experiencia en el monte Sinaí no había terminado. Como Ud. sabe, cuando Moisés bajó del monte, encontró a la gente fornicando en la presencia de un becerro de oro. Entonces Moisés dijo: “¿Quién está por Jehová? Júntese conmigo. Y se juntaron con él todos los hijos de Leví. Y él les dijo: Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: Poned cada uno su espada sobre su muslo, pasad y volved de puerta a puerta por el campamento, y matad cada uno a su hermano, y a su amigo, y a su pariente. Y los hijos de Leví lo hicieron conforme al dicho de Moisés, y cayeron en aquel día como tres mil hombres” (Éxodo 32:26-28). Ahora, ¿qué cree Ud. que pensaban cuando 3000 de sus hermanos, sus amigos, y sus parientes murieron?
Pablo les recordó a los corintios que la ley de Moisés, grabada en piedra, trajo muerte (2 Corintios 3 :7). ¡Esto no es un pensamiento feliz! Además, la gloria del monte Sinaí que desvanecía fue simbolizada por la gloria que desvanecía del rostro de Moisés. Moisés aun ponía un velo sobre su rostro para que los israelitas no fijaran la vista en el fin de aquello que había de ser abolido (2 Corintios 3:13). ¡El hecho de que aquellas leyes fueron escritas en piedra fría, dura, y sin vida, también es significativo! ¡No hay vida en una piedra!
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Estos símbolos están en la Biblia por una razón.
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¿Qué significan?
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¿Qué quería comunicar Dios por medio de estos símbolos? !
¡Estas son preguntas válidas en las cuales debemos meditar!
EL PROPÓSITO DE LA LEY
Empecemos señalando que la ley no fue dada para salvarnos. Las Escrituras son claras: “ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él, porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado” (Romanos 3:20). Se escribe leyes para tratar de controlar a la gente. ¡Dios no lo hizo por esa razón! Desde el principio mismo, Dios sabía que nadie iba a ser controlado por la ley. Dios tenía otra razón para dar la ley. Ese propósito es esencial a nuestra salvación. Dios diseño la ley para que sea un maestro tan duro que nos llevaría a Cristo
para que seamos justificados por fe (Gálatas 3:24). Por favor, considere estas palabras de Moisés: “Tomad este libro de la ley, y ponedlo al lado del arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y esté allí por testigo contra ti. Porque yo conozco tu rebelión y tu dura cerviz; he aquí que aun viviendo yo con vosotros hoy, sois rebeldes a Jehová; ¿cuánto más después que yo haya muerto?” (Deutero- nomio 31:26 y 27).
Moisés predijo esa rebelión pero por alguna razón los judíos no le creyeron, aunque confiaban en Moisés como su salvador. Pero el Señor Jesús les dijo que en vez de que Moisés sea su salvador, sería su acusador. El Señor Jesús dijo: “No penséis que yo voy a acusaros delante del Padre, hay quien os acusa, Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Porque si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras?” (Juan 5:45-47). Muchas Escrituras confirman que Dios dio la ley, no para salvarnos, sino para hacernos conscientes del pecado. He aquí algunos ejemplos:
- Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para
que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios (Romanos 3:19).
- Por medio de la ley es el conocimiento del pecado (Romanos 3:20).
- La ley se introdujo para que el pecado abundase; más cuando el pecado abundó,
sobreabundó la gracia (Romanos 5:20).
- Las pasiones pecaminosas que eran por la ley, obraban en nuestros miembros
llevando fruto para muerte (Romanos 7:5).
- Sin la ley el pecado está muerto (Romanos 7:8).
- El poder del pecado es la ley (1 Corintios 15:56).
- Como ya hemos dicho, la ley fue dada para convencernos que somos pecadores.
De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe (Gálatas 3:24).
- ¿Qué tipo de símbolo usaría Ud. para representar la naturaleza de la ley?
AFORTUNADAMENTE, LA LEY NO ES COMO DIOS Y DIOS NO ES COMO LA LEY
Por favor, considere:
- Dios no se revela por medio de la ley, sino se revela por medio del Señor Jesús.
- El Señor Jesús es el Verbo de Dios (Juan 1:1). Es decir, el Señor Jesús es el medio por lo cual Dios comunica su naturaleza al hombre.
- “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer” (Juan 1:18).
- El Señor Jesús dijo: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Juan 14:9).
- El nombre del Señor Jesús es “Emanuel” que traducido es “Dios con nosotros” (Mateo 1:23).
- El Señor Jesús es Dios manifestado en carne (1 Timoteo 3:16).
- En el Señor Jesús habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad (Colosenses 2:9).
- Etc.
- Por supuesto, ¡Dios no es semejante a la ley! ¡No podría ser! La ley cambió
(Hebreos 7:12) pero Dios nunca cambia (Malaquías 3:6). Dado que el Señor Jesús es Dios, él tampoco cambia.(Hebreos 13:8).
- La ley era solamente una sombra (Hebreos 10:1). No obstante, Dios es una
realidad y no cambia como una sombra variable (Santiago 1:17). Las sombras continuamente cambian pero Dios nunca cambia.
- Obviamente, ¡nadie puede ser reconocido por su sombra! Por eso, los estudiantes
de la ley no reconocieron al Señor Jesús. Ellos eligieron aferrarse a una sombra y rechazar la realidad. Increíblemente, crucificaron al Señor Jesús debido a la ley. ¡Qué irónico! Los maestros de la ley usaron la ley para crucificar al Autor de la ley. Dijeron a Pilato: “Nosotros tenemos una ley, y según nuestra ley debe morir” (Juan 19:7).
- A Dios, no le gusta la ley. ¡Él es semejante al Señor Jesús!
- ¿Qué tipo de símbolo sugeriría Ud. para comunicar la naturaleza de la ley?
PODEMOS ESCAPAR DE LA LEY POR MEDIO DE LA MUERTE
“¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive? Porque la
mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido. Así que, si en vida del marido se uniera a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera. Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte. Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra” (Romanos 7:1-6).
- Recuerde, la ley escrita en piedra era fría, inflexible, y sin misericordia.
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La Escrituras enseñan que debido a lo que sucedió en el monte Sinaí, estábamos “casados con la ley”
- ¿Cómo le gustaría a Ud. estar casado con la ley?.
- No obstante, la muerte puede romper nuestro vínculo con la ley.
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¡Pero la ley no muere, sino nosotros morimos! Las Escrituras son claras: “Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios” (Romanos 7:4).
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Afortunadamente, el Señor Jesús se especializa en resucitar a los muertos. Así que una vez que estamos muertos a la ley, el Señor Jesús está libre para resucitarnos de entre los muertos para ser su novia.
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El bautismo perfectamente simboliza nuestra muerte, nuestro entierro, y nuestra resurrección (Romanos 6:1-14).
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Pablo escribió: “Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios. Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo
en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo” (Gálatas 2:19-21).
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Mientras la ley era fría, rígida, inflexible y sin misericordia, el Señor Jesús es bondadoso, misericordioso, amable, simpático y perdonador. ¿Con cuál preferiría Ud. estar casado?
JERUSALÉN
Mientras las Escrituras no lo dicen específicamente, muchos eruditos creen que la ley fue entregada a Moisés en el monte Sinaí en el día de Pentecostés. Sea cuando sea, hay algunos contrastes que se puede hacer entre la entrega de la ley en el monte Sinaí y el establecimiento de la iglesia en Jerusalén.
- Ambos fueron eventos decisivos en la historia del pueblo de Dios.
- En el monte Sinaí hubo el sonido de bocina muy fuerte (Éxodo 19:16). En
Jerusalén hubo el sonido de un viento recio (Hechos 2:2).
- En el monte Sinaí hubo relámpagos (Éxodo 19:16). En Jerusalén hubo lenguas
como de fuego (Hechos 2:3).
- En el monte Sinaí escucharon el sonido y se pusieron de lejos (Éxodo 20:18). En
Jerusalén escucharon el sonido y se juntaron (Hechos 2:6).
- Es significativo que en Jerusalén había judíos devotos de todas las naciones bajo
el cielo (Hechos 2:5). Como era Pentecostés, debían traer dos panes de “vuestras habitaciones” (Levítico 23:17). Algunos sugieren que esos dos panes de todo el mundo representan a los judíos y a los gentiles entregándose a Cristo. Cuando ofrecieron esas primicias en una ofrenda mecida al Señor, simbolizó la unidad por la cual Cristo oraba (Juan 17:21 y Efesios 2:11-22).
- En el monte Sinaí 3000 personas murieron (Éxodo 32:28). En Jerusalén se
añadieron 3000 personas a la iglesia aquel día (Hechos 2:41).
- En el monte Sinaí recordaron que fueron librados de la esclavitud en Egipto
(Deuteronomio 16:12). En Jerusalén recordaron que fueron librados de la esclavitud de la ley (Gálatas 3:25).
- Las dos esposas y los dos hijos de Abraham son alegorías de dos pactos. Agar e
Ismael representan el antiguo pacto, el monte Sinaí, y la esclavitud. Sara e Isaac representan el nuevo pacto, Jerusalén, y libertad (Gálatas 4:21-31).
SOMOS INVITADOS A JERUSALÉN, NO AL MONTE SINÁI
El Señor Jesús se llama la “imagen” del Dios invisible (Colosenses 1:15). La palabra griega traducida “imagen” es eikon de la cual viene la palabra inglesa “icon”. ¡Qué hermoso! Como el “icon” de una computadora, ¡cuando se hace “clic” en el Señor Jesús, aparece Dios!
El pasaje de Colosenses continua: “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten” (Colosenses 1:16 y 17). ¡Note que la creación involucra cosas visibles y cosas invisibles!
El libro de Hebreos se refiere a cosas visibles y cosas invisibles para enfatizar el contraste entre la adoración judía y la adoración cristiana (Hebreos 12:18-24).
Generalmente, ¡la adoración judía involucraba cosas visibles que se puede palpar! El monte Sinaí es un monte físico y se usa para ilustrar la adoración judía.
Por contraste, el cristianismo involucra la adoración de cosas invisibles. Los cristianos no van a un monte que se puede palpar, sino van a un monte invisible. Los cristianos van al “monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial”. Este monte espiritual solamente puede ser visto o palpado por fe.
Aunque la primera parte de este pasaje en Hebreos ya ha sido considerado, lo repetiremos aquí para enfatizar el contraste:
(LA ADORACIÓN JUDÍA)
“Porque no os habéis acercado al monte que se podía palpar, y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad, al sonido de la trompeta, y a la voz que hablaba, la cual los que la oyeron rogaron que no se les hablase más, porque no podían soportar lo que se ordenaba: Si aun una bestia tocare el monte, será apedreada” Tan terrible era lo que se veía que Moisés dijo: “Estoy espantado y temblando”.
(LA ADORACIÓN CRISTIANA)
“Sino os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles. a la congregación de los primogénitos que están escritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, a Jesús el mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel” (Hebreos 12:18-24).
Los símbolos del cristianismo no involucran tinieblas, oscuridad, terremotos, y terror. ¡El cristianismo involucra símbolos gozosos como millares de ángeles en una asamblea gozosa y los espíritus de los justos hechos perfectos! Los cristianos aun se glorían en la cruz de nuestro Señor Jesucristo (Gálatas 6:14). Podemos entender mejor qué es la diferencia al comparar la adoración en la sinagoga con la adoración de la iglesia. Por supuesto, hay una diferencia dramática. Tratar de combinarlas sería como poner remiendo de paño nuevo en vestido viejo o echar vino nuevo en odres viejos (Marcos 2:21 y 22).
Una diferencia obvia es que la adoración en la sinagoga involucraba azotes y torturas:
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El Señor Jesús advirtió a sus discípulos que serían azotados en las sinagogas (Mateo 10:17).
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Otra vez, el Señor Jesús les advirtió a sus discípulos que los judíos no sólo crucificarían y azotarían a personas piadosas en sus sinagogas, sino también los perseguirían de ciudad en ciudad (Mateo 23:34).
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Como Ud. sabe, Saulo de Tarso, siendo un judío devoto, iba de sinagoga en sinagoga castigando a los creyentes, obligándolos a blasfemar (Hechos 26:10 y 11).
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El contraste entre el judaísmo y el cristianismo era muy evidente en Corinto. Crispo, un principal de la sinagoga, creía en el Señor Jesús y fue bautizado juntamente con todos los de su casa. Entonces salió de la sinagoga y se fue a la casa de uno llamado Justo, la cual estaba junto a la sinagoga, para adorar con los cristianos (Hechos 18:5-8). Por lo tanto, una comparación lado a lado puede ser hecho. En la sinagoga había gritos de los que estaban siendo torturados. Al lado se escuchaba los sonidos gozosos de los que estaban cantando con los ángeles.
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Sóstenes era otro principal en la sinagoga de Corinto. Cuando no hizo lo que los judíos querían, fue golpeado delante del tribunal. (Hechos 18:7). Tal comporta-miento tiene sus raíces en el monte Sinaí.
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Por favor, note que no hay ningún símbolo negativo en la Biblia con respecto a la adoración cristiana. ¡La adoración de la iglesia en Jerusalén definitivamente era distinta de la adoración de los judíos en el monte Sinaí!
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Por supuesto, hay muchas advertencias para los que pisotean al Hijo de Dios.
LA INVITACIÓN DEL SEÑOR JESÚS
El Señor Jesús dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” (Mateo 11:28-30).
El “yugo” de la ley era imposible llevar. En el Concilio de Jerusalén, algunos querían imponer la ley sobre los gentiles. “Y después de mucha discusión, Pedro se levantó y les dijo: Varones hermanos, vosotros sabéis cómo ya hace algún tiempo que Dios escogió que los gentiles oyesen por mi boca la palabra del evangelio y creyesen. Y Dios, que conoce los corazones, les dio testimonio, dándoles el Espíritu Santo lo mismo que a nosotros; y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones.
Ahora, pues, ¿por qué tentáis a Dios poniendo sobre la cerviz de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar? Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos” (Hechos 15:7-11).
- ¿Está Ud. trabajado y cargado? Entonces ¡entregue su vida al Señor Jesús!
- Lleve su yugo y aprenda de él. ¡Él trabajará a su lado en el mismo yugo!
- El Señor Jesús es manso y humilde de corazón.
- Cuando lleva su yugo, aprenderá de él y hallará descanso para su alma.
- ¡Su yugo es fácil! ¿Entregará Ud. su vida al Señor Jesús?
- Si aún no ha entregado su vida a Cristo, por favor, ¡hágalo ahora!
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Este estudio fue escrito por Boyce Mouton. Los derechos no son reservados. Se puede reproducir todo este material o partes, sin alteraciones, para la gloria de Cristo y el avance de su reino.