EL SEÑOR CONOCE
EL SEÑOR CONOCE
“Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo” (2 Timoteo 2:19).
- ¡Sí! El Señor conoce todo y ciertamente sabe quiénes son suyos.
- ¡Si somos hijos de Dios, nunca debemos temer ser olvidados!
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Isaías escribió: “¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti” (Isaías 49:15).
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¡Recuerde! “Los ojos de Jehová están en todo lugar, mirando a los malos y a los buenos” (Proverbios 15:3).
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¡Recuerde! Dios está especialmente interesado en nuestros corazones: “Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él” (2 Crónicas 16:9).
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¡Recuerde! “Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón” (1 Samuel 16:7).
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¡Recuerde! “Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos, y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre” (Juan 2:24 y 25).
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David escribió: “No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas” (Salmo 139:15 y 16).
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¡Sí! Dios siguió en contacto con David, y Dios también sigue en contacto con cada uno de sus hijos.
- ¡Esto quiere decir que Dios está siguiendo en contacto con nosotros!
NUESTRO CORAZÓN DETERMINA QUIÉN SOMOS
- “Y llamando a sí a toda la multitud, les dijo: Oídme todos, y entended:
Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar;
pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre” (Marcos 7:14 y 15).
- “Jesús dijo: ¿También vosotros sois aún sin entendimiento? ¿No
entendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y es echado en la letrina? Pero lo que sale de la boca, del corazón sale, y esto contamina al hombre. Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre” (Mateo 15:16-20).
- Jeremías escribió: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y
perverso; ¿quién lo conocerá?” (Jeremías 17:9).
- No podemos rectificar al corazón que recibimos cuando nacimos. El corazón que
recibimos al nacer era engañoso y perverso. Sin embargo, ¡podemos recibir un nuevo corazón de Dios que transformará nuestras vidas!
LA CONVERSIÓN VERDADERA INVOLUCRA UN CAMBIO DE CORAZÓN
- Dios ha prometido: “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo
dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra” (Ezequiel 36:26 y 27).
- Dios escribió su primer pacto en tablas de piedra, pero decidió escribir su nuevo
pacto en los corazones y en las mentes de los creyentes: “Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo. Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen días, dice el Señor, en que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto: No como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos no permanecieron en mi pacto, y yo me desentendí de ellos, dice el Señor. Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo; y ninguno enseñará a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: conoce al Señor; porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos. Porque seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades. Al decir: Nuevo
pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer” (Hebreos 8:7-13).
- “Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el
Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré” (Hebreos 10:16).
- El ministerio escrito en piedra vino con gloria, más el ministerio del Espíritu
viene con más gloria (2 Corintios 3:7-11).
- Un mal corazón nos hace malos, pero un buen corazón nos hace buenos!
- El Señor Jesús dijo: “No es buen árbol el que da malos frutos, ni árbol
malo el que da buen fruto. Porque cada árbol se conoce por su fruto, pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas. El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Lucas 6:43-45).
- ¡Cuando Dios nos da un nuevo corazón, llegamos a ser una nueva persona!
LA CONVERSIÓN INVOLUCRA LLEGAR A SER UNA “NUEVA CRIATURA”!
- La conversión no sólo involucra un “nuevo corazón”, sino también una
totalmente “nueva criatura”.
- “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas
viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).
- Antes de nuestra conversión, tuvimos el ADN de Adán. ¡Después de nuestra
conversión tenemos el ADN del Señor Jesús! Esto es lo que quiere decir ser “nacido de nuevo”. El Señor Jesús explicó a Nicodemo que vida espiritual sólo proviene de una simiente espiritual (Juan 3:6).
- La primera criatura involucra la simiente física que vino de Adán. La “nueva
criatura” involucra la simiente espiritual que viene de Dios.
- Pablo explicó que hay dos Adanes. El primer Adán inició una raza física, y el
Señor Jesús, el postrer Adán, inició una raza espiritual (2 Corintios 15:45).
- “Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma
viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo.
Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales. Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial” (1 Corintios 15:45-49).
- La palabra griega para “imagen” es eikon. Esta es la palabra que usamos para
describir la “imagen” en la pantalla de una computadora. Cuando hacemos “clic” en el icono, se abren programas enteras. ¡Cuando hacemos “clic” en el Señor Jesús, aparece Dios!
- Como ya hemos dicho, el ADN de Adán provino de una simiente física, mas el
ADN del Señor Jesús proviene de una simiente espiritual. “Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 Pedro 1:23).
- Ya que la nueva criatura proviene de la simiente de Dios, el hijo de Dios hereda la
naturaleza de Dios: “Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios” (1 Juan 3:9 y 10).
EL HIJO DE DIOS RECIBE UNA HERENCIA
Steven Paul Jobs nació en el año 1955 y murió en el año 2011. Él era famoso como el fundador y jefe de la compañía de computadoras “Apple”, Cuando falleció, su valor neto era aproximadamente de 10.8 mil millones de dólares.
En el año 1978, antes de ser famoso como el creador de la tecnología innovadora, Steven tuvo una aventura con una chica amiga de la escuela secundaria y ella quedó embarazada. Ella dio a luz a una niña. Por dos años, Steven negaba ser el padre de la niña, pero una prueba ADN confirmó que sí él era su padre. Debido al resultado de esa prueba, tuvo que pagar $385 por mes para mantener a su hija y para reembolsar al estado por su ayuda monetaria. Después de que “Apple” comenzó a vender acciones al público y Jobs llegó a ser multimillonario, aumentó el pago mensual a $500. Su hija no conoció a su padre famoso hasta el año 1986 cuando comenzaron a pasar tiempo juntos. Después de conocer a su padre, la niña de nueve años quería cambiar su apellido a Jobs. Steve estuvo de acuerdo y su certificado de nacimiento fue alterado.
Según la revista estadounidense Fortune, ¡la niña recibió una herencia de varios millones de dólares cuando su padre falleció! Note, por favor, que la niña no “ganó” esa herencia, sino fue “dada” a ella porque tuvo la prueba que Steve Jobs era su padre.
NUESTRA HERENCIA ETERNA
Pablo lo dijo sucintamente: “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23). No ganamos nuestra dádiva, sino la “heredamos”. Nuestra herencia eterna es una parte integral de la esperanza que tenemos en Cristo. He aquí unos versículos acerca de la herencia que Dios ha prometido para sus hijos:
- Heredaremos el reino que Dios ha preparado desde la fundación del mundo
(Mateo 25:34).
- Dios ha elegido darnos el reino (Lucas 12:32).
- El Señor Jesús nos concederá el reino tal como Dios le concedió el reino a él
(Lucas 22:28 y 29).
- Dios ha elegido a los pobres de este mundo que son ricos en fe para ser herederos
del reino que ha prometido para los que le aman (Santiago 2:5).
- Dios tiene poder para sobreedificarnos y darnos herencia con todos los
santificados (Hechos 20:32).
- Pablo oró que nuestros ojos sean abiertos a las riquezas de la gloria de su
herencia en los santos (Efesios 1:18).
- Si somos hijos de Dios, somos coherederos con Cristo, si sufrimos con él para que
seamos glorificados con él (Romanos 8:17).
- Ya no somos esclavos, sino herederos de Dios (Gálatas 4:7).
- Siendo justificados por su gracia, venimos a ser herederos conforme a la
esperanza de vida eterna (Tito 3:7).
- Como herederos de la promesa, Dios nos muestra la inmutabilidad de su
propósito confirmándola con un juramento (Hebreos 6:17).
- Somos nacidos de nuevo para una esperanza viva, por la resurrección de
Jesucristo a una herencia incontaminada e inmarcesible que está reservada para nosotros (1 Pedro 1:3-5).
- Damos gracias a Dios que nos hizo aptos para participar de la herencia de los
santos en luz (Colosenses 1:12).
- Pablo sabía que recibiríamos la recompensa de la herencia en el Señor Jesucristo
a quien servimos (Colosenses 3:24).
- Noé construyó un arca para salvar a su familia y llegó a ser heredero de la justicia
que viene por la fe (Hebreos 11:7).
- Dios prometió una herencia para los vencedores (Apocalipsis 21:7).
- Etc.
EXAMINÉMONOS
“Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?” (2 Corintios 13:5).
- La mayoría de los errores que cometemos en la vida son temporales y pueden ser
rectificados. Sin embargo, cometer un error con respecto a nuestra relación con Dios tiene consecuencias eternas.
- ¡Antes de que Dios nos examine en el juicio, sería sabio examinarnos!
- Como ya hemos dicho, Dios sabe qué está dentro de nosotros y juzgará los
secretos de nuestros corazones por medio de Jesucristo (Romanos 2:16).
- ¡Recuerde! “Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su
presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta” (Hebreos 4:13).
- ¡Recuerde! El Señor Jesús no necesita el testimonio del hombre, porque ya sabe
qué está en el hombre (Juan 2:25).
- “Alabado sea Dios! “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo
para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).
- La confesión del hijo pródigo es un buen lugar para empezar. Dijo: “Padre, he
pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo” (Lucas 15:21).
- “Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y
poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse” (Lucas 15:22-24).
- “No teméis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido
daros el reino” (Lucas 12:32).
EL FAMOSO MÁRTIR, JAIME ELLIOT, LO DIJO ASÍ: NO ES UN TONTO EL QUE DA LO QUE NO PUEDE CONSERVAR, PARA GANAR LO QUE NO PUEDE PERDER.