Boyce Mouton
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EL RÉGIMEN VIEJO Y EL RÉGIMEN NUEVO

Boyce Mouton · 11 pages · 4,417 words

  • EL RÉGIMEN VIEJO Y EL RÉGIMEN NUEVO “Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12:14). NUESTRO ESTUDIO DE HOY ENFOCARÁ EN LA SANTIFICACIÓN, O SANTIDAD, SIN LA CUAL NADIE VERÁ AL SEÑOR. LA BIBLIA MENCIONA DOS MANERAS EN QUE SE PUEDE REALIZAR ESTA META: EL RÉGIMEN VIEJO DE LA LETRA Y EL RÉGIMEN NUEVO DEL ESPÍRITU. “Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte. Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra” (Romanos 7:4-6). EL RÉGIMEN VIEJO La palabra hebrea para “santificar” es “qâdash”. Quiere decir: “consagrar”, “estar santificado”, “estar separado” o “estar consagrado”. En consideración de sus varias raíces, por lo general, se puede entenderla como “apartado a o para Dios” que le imparte la calidad de ser “santo” o “sagrado”. El sustantivo “santificación” esencialmente significa el estado de ser limpio o santo. Con respecto a Israel, Moisés escribió: “Porque tu eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra. No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto” (Deuteronomio 7:6-8). De todos los pueblos de la tierra, Dios escogió a Israel. Sería una “nación santa”.
  • Él los sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido.
  • Él iba delante de ellos de día en una columna de nube y de noche en una columna de fuego (Éxodo 13:21 y 22).
  • Él les dio Su pacto o “mandamiento escrito” en Sinaí.
  • Él los alimentó durante 40 años con maná que el salmista denominó “pan de nobles” (Salmo 78:25).
  • Sus vestidos nunca se envejecieron, ni sus pies se hincharon, ni su calzado se envejeció (Deuteronomio 8:4; 29:5).
  • Él los mandó a separarse para no contaminarse por sus vecinos paganos (Deuteronomio 7:1-6).
  • Los que violaron el “mandamiento escrito” murieron sin misericordia. ¡Recuerde! “El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o tres testigos muere irremisiblemente” (Hebreos 10:28).
  • Mientras todos salieron de Egipto, fueron bautizados en Moisés, comieron el mismo alimento espiritual y bebieron la misma bebida espiritual; “Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto” (1 Corintios 10:5).
  • ¡PERO EL “RÉGIMEN VIEJO DE LA LETRA” NO HIZO A LOS HOMBRES SANTOS! DIOS DISEÑÓ EL “RÉGIMEN VIEJO DE LA LETRA” CON OTRO PROPÓSITO EN MENTE. DIOS LO DISEÑO PARA SER UN AYO PARA LLEVARNOS A CRISTO, A FIN DE QUE FUÉSEMOS JUSTIFICADOS POR LA FE (Gálatas 3:24). ¡DIOS DETERMINÓ ANTES DE LA FUNDACIÓN DEL MUNDO SANTIFICAR A SU PUEBLO EN UNA NUEVA Y DISTINTA MANERA! (1 Pedro 1:17-21).
  • Algo que el “régimen viejo de la letra” faltaba era fe. ¡Recuerde! “. . . la ley no es de fe, . . .” (Gálatas 3:12). El que escribió a los Hebreos lo explicó: “. . . no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que oyeron” (Hebreos 4:2).
  • Tampoco, el “régimen viejo de la letra” tenía algo que ver con el corazón. Como Ud. ya sabe, “. . . del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias” (Mateo 15:19). ¡Nadie puede ser verdaderamente santo sin un corazón purificado! El “régimen viejo de la letra” o el “pacto antiguo” fue dado por Dios a su pueblo en el monte Sinaí. No fue una ocasión de júbilo. ¡Fue espantosa! El monte Sinaí estaba cubierta por fuego, tinieblas, desolación y una tempestad. Aun Moisés temblaba espantado (Hebreos 12:18- 21). ¡Los resultados inmediatos del “régimen viejo de la letra” también fueron espantosos!
  • 3000 personas murieron cuando se dio el pacto antiguo. Pablo lo describió como el “ministerio de muerte” (2 Corintios 3:7).
  • El pacto antiguo fue grabado con letras en piedra. No hay vida en una piedra. No hay misericordia ni flexibilidad en una piedra. El fruto producido por la ley es muerte (Romanos 7:5). Las piedras son frías, rígidas, e inflexibles. Cuando personas violaran la ley de Dios, muchas veces morirían apedreados.
  • Vea, por ejemplo, la historia de un hombre que recogía leña en el día de reposo. Dios mismo ordenó: “Irremisiblemente muera aquel hombre; apedréelo toda la congregación fuera del campamiento” (Números 15:32-36).
  • El “régimen viejo” involucraba presión de afuera. El “régimen viejo” iba a hacer al hombre “santo” por la fuerza, quiera o no. El “régimen viejo” hizo que la gente obedeciera a la voluntad de Dios por la fuerza. ¡No era factible! Bajo este sistema no se podía confiar que el pueblo hebreo hiciera un sacrificio sin estar vigilado por los sacerdotes levíticos (Levítico 17:1-7).
  • Dios sabía que el “régimen viejo” no funcionaría y esto lo reveló a Moisés. Moisés dijo a los levitas: “Tomad este libro de la ley, y ponedlo al lado del arco del pacto de Jehová vuestro Dios, y esté allí por testigo contra ti. Porque yo conozco tu rebelión, y tu dura cerviz; he aquí que aun viviendo yo con vosotros hoy, sois rebeldes a Jehová; ¿cuánto más después que yo haya muerto?” (Deuteronomio 31:26 y 27).
  • El régimen viejo de la ley no terminó con el pecado, sino le dio poder (1 Corintios 15:56).
  • Dios reconoció los defectos del pacto antiguo; por eso hizo un nuevo pacto (Hebreos 8:7).
  • Dios es omnisciente. Nada lo sorprende. El “viejo régimen” fue diseñado por Dios para
  • conseguir algo distinto. Fue una ilustración de 1500 años para probar la futilidad de anhelar ser justificado por la ley. La verdad es que, como ya hemos dicho, la ley fue un guía para conducirnos a Cristo a fin de que fuéramos justificados por la fe (Gálatas 3:24). EL RÉGIMEN NUEVO Como ya hemos señalado, el “régimen viejo” no fue útil en hacer santo al pueblo. Por eso Dios diseñó un “régimen nuevo” que funcionaría. Dios diseñó el “régimen nuevo” para involucrar al Espíritu. Por eso, Pablo escribió que ahora “. . . sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra” (Romanos 7:6). Este “régimen nuevo” es el “Evangelio”. Verdaderamente son “Buenas Nuevas”.
  • El “régimen nuevo” involucra un “nuevo pacto” que no es como el pacto que Dios hizo con Su pueblo cuando los tomó de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto (Hebreos 8:7-13).
  • Mientras el “régimen viejo” fracasó por haber intentado cambiar al pueblo por medio de la presión exterior, el “régimen nuevo” tiene éxito en transformar “creyentes” por medio del Espíritu morador de Dios.
  • Este “régimen nuevo” también involucra el “nuevo nacimiento”.
  • Este “nuevo nacimiento” sucede cuando “nacemos de nuevo”. Nuestro primer nacimiento vino de simiente corruptible pero nuestro “nuevo nacimiento” viene de
  • simiente incorruptible por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre (1 Pedro 1:23).
  • Esta transformación sucede por medio de la renovación de nuestro entendimiento (Romanos 12:2).
  • Dado que el pecado sale del corazón (Marcos 7:21) el “régimen nuevo” implica quitar nuestro corazón de piedra y ponernos un corazón de carne (Ezequiel 36:26).
  • El “régimen nuevo” viene cuando Dios pone Su Espíritu dentro de nosotros y nos hace andar en Sus estatutos y guardar Sus preceptos (Ezequiel 36:27).
  • Este “régimen nuevo” funcionará porque “. . . el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6). EL CONTRASTE ENTRE ESTOS DOS CAMINOS SE VE EN CORINTO La sinagoga representa el “régimen viejo” y la iglesia representa el “régimen nuevo”. En Corinto una estaba al lado de la otra. ¡Recuerde! Los judíos de la sinagoga creyeron en la ley y son representados por Ismael (Gálatas 4:21-31). Cuando se opusieron a Pablo y fueron abusivos, él se fue a la casa de Justo, la cual estaba junto a la sinagoga, y se reunió con los que creían en Cristo (Hechos 18:7). Los que siguen al “régimen nuevo” son representados por Isaac (Gálatas 4:28). Una de las primeras familias que formó la iglesia fue la de Crispo, el principal de la sinagoga. Crispo y toda su casa creyeron en el Señor Jesús. Simbólico de la manera en que los judíos deseaban hacer santos a los hombres por la fuerza es el hecho de que tenían la costumbre de azotar en sus sinagogas a personas desobedientes (Mateo 10:17; 23:34; Marcos 13:9; Hechos 26:11, etc.). En Corinto aun golpearon en público a Sóstenes, el principal de la sinagoga, (Hechos 18:16). Cuando Pablo escribió a los corintios, estaba con él un hombre cuyo nombre era Sóstenes (1 Corintios 1:1). Probablemente, era el mismos hombre que los judíos golpearon en público. ¡Alabado sea el Señor! Sóstenes abandonó el “régimen viejo” y llegó a ser seguidor de Jesucristo. Como ya hemos señalado, el “régimen viejo” pronosticó el fracaso para los rebeldes (Deuteronomio 31:26 y 27). El pueblo fue rebelde el día que se dio el “régimen viejo de la letra” y llegó a ser aún más rebelde después. Como dijo el Señor Jesús: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros” (Mateo 23:15).

El “régimen nuevo”, por contraste, no está lleno de fuerza ni de temor; está lleno de optimismo y gozo. La iglesia en corinto, como Ud. probablemente sabe, fue una congregación afligida e inmadura en una ciudad muy pecaminosa. No obstante, aún bajo circunstancias tan negativas, Pablo siguió expresando gran confianza en los corintios. Note: “. . . os confirmará

hasta el fin, para que seáis irreprensibles en el día de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor” (1 Corintios 1:8 y 9).

  • He aquí algunas otras Escrituras sobre el “régimen nuevo” y la confianza para su contemplación:
  • “. . . estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6).
  • “Te he escrito confiando en tu obediencia, sabiendo que harás aún más de lo que digo” (Filemón 21).
  • “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, . . .” (Hebreos 4:16).
  • “Pero en cuanto a vosotros, oh amados, estamos persuadidos de cosas mejores, . . .” (Hebreos 6:9).
  • “No perdáis, pues, vuestra confianza, . . .” (Hebreos 10:35).
  • “Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados” (1 Juan 2:28).
  • “Mucha franqueza tengo con vosotros; . . .” (2 Corintios 7:4).
  • “Me gozo de que en todo tengo confianza en vosotros” (2 Corintios 7:16).
  • “. . . confianza tenemos en Dios” (1 Juan 3:21).
  • “En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; . . .” (1 Juan 4:17). He aquí, algunas razones por qué el “régimen nuevo” involucra confianza. En primer lugar, el “régimen nuevo” involucra un “corazón nuevo”. Como Ud. sabe, “. . . del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias” (Mateo 15:19). Cuando se transforma el corazón del hombre, también se transforma su vida. Por eso Dios prometió por medio de Ezequiel: “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra” (Exequiel 36:26 y 27). Dios no sólo dio a los corintios un corazón nuevo sino también los hizo “nuevas criaturas”: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). En segundo lugar, no sólo los creyentes están “en Cristo”, sino también Cristo está “en los creyentes”. Cristo proclamó ese nuevo concepto radical la noche antes del Calvario. Sus discípulos lo habían seguido por más de tres años, pero ahora iba a donde ellos no lo podían
  • seguir (Juan 13:36). Sin embargo, prometió no abandonarles o dejarles huérfanos. Les prometió regresar en la persona del Espíritu Santo. Eso constituyó una relación nueva y revolucionaria con Cristo. Ahora ya no los guiaría desde afuera sino desde adentro. Él prometió que Él y el Padre verdaderamente vendrían a ellos y que harían morada en sus corazones (Juan 14:23). Como ya hemos dicho, esta nueva forma de dirección ahora vendría de “adentro”. Esta promesa no es solamente para los apóstoles, sino es para todos los creyentes. ¡Recuerde! “. . . es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria” (Colosenses 1:27). En tercer lugar, el cambio que el Señor Jesús hace en nuestras vidas es tan dramático que en realidad somos “nuevas criaturas” en Jesucristo. Por favor, considere: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). En cuarto lugar, el “régimen nuevo” nos da una relación nueva con Dios. El “régimen viejo” hizo esclavos, pero el “régimen nuevo” hace hijos. Esto es precisamente lo que Pablo escribió a los gálatas: “Decidme, los que queréis estar bajo la ley: ¿no habéis oído la ley? Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre. Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre, por la promesa. Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; éste es Agar. Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con sus hijos, está en esclavitud. Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre” (Gálatas 4:21-26). En quinto lugar, esta familia de creyentes (que es la iglesia) es el ambiente que nos permite madurar en Cristo. Pablo se refirió a la iglesia como “familia” en Gálatas 6:10, y escribió lo mismo a los efesios (Efesios 3:14-16). Pedro también describió a la iglesia como una familia (1 Pedro 4:17). Dios diseñó Su familia para ayudarnos a crecer y madurar en Cristo: “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:11-13). En sexto lugar, los miembros de la familia de Dios por supuesto tienen una ventaja que otros no tienen. Por ejemplo, considere como los corintios constantemente fueron contados como hermanos a pesar de sus muchos problemas e inmadurez.
  • Fueron divididos sobre lideres humanos pero aún Pablo les rogaban como a hermanos (1 Corintios 1:10).
  • Con referencia a su humilde procedencia, Pablo escribió: “Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, . . .” (1 Corintios 1:26).
  • “De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?” (1 Corintios 3:1-3).
  • “Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito, no sea que por causa de uno, os envanezcáis unos contra otros” (1 Corintios 4:6).
  • “Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis” (1 Corintios 5:11).
  • “Para avergonzaros lo digo. ¿Pues qué, no hay entre vosotros sabio, ni aun uno, que pueda juzgar entre sus hermanos, sino que el hermano con el hermano pleitea en juicio, y esto ante los incrédulos?” (1 Corintios 6:5 y 6).
  • “Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un lugar de ídolos, la consciencia de aquel que es débil, ¿no será estimulada a comer de lo sacrificado a los ídolos? Y por el conocimiento tuyo, se perderá el hermano débil por quien Cristo murió. De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil consciencia, contra Cristo pecáis. Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano” (1 Corintios 8:10-13).
  • En 1 Corintios 8:11, Pablo advierte que el hermano débil podría ser destruido por su conocimiento.
  • En 1 Corintios 8:13, prometió que si el comer carne causara a su hermano a caer en pecado, jamás comería carne.
  • En 1 Corintios 10:1-13, Pablo les advirtió de no codiciar cosas malas, pero aún los amonestó como hermanos.
  • Los hermanos debían esperar unos a otros mientras comían la Cena del Señor (1 Corintios 11:33).
  • Pablo no quería que los hermanos ignoren acerca de los dones espirituales (1 Corintios 12:1).
  • Pablo les dio a los hermanos instrucciones acerca del hablar en lenguas (1 Corintios 14:6).
  • Pablo advirtió a los hermanos que debían dejar de pensar como niños (1 Corintios 14:20). ¡PIENSO QUE YA SE VE DE QUÉ SE TRATA! Aunque eran débiles, inmaduros, ignorantes, y a veces inmorales, Pablo aún los consideraba hermanos! Cuando uno se entrega al Señor Jesús, llega a ser un hijo de Dios por fe. El Señor Jesús podría avergonzarse de algunas
  • personas, pero si Ud. es un hijo de Dios, no se avergonzará de Ud. Esto es precisamente lo que las Escrituras enseñan: “Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos, . . .” (Hebreos 2:11). La fraternidad está basada en la paternidad. Dado que el Señor Jesús es Hijo de Dios, cuando Ud. llega a ser hijo de Dios, el Señor Jesús no se avergüenza de llamarle Su hermano. En séptimo lugar, podemos tener confianza porque Dios creó ángeles como espíritus ministradores para ayudar a Sus hijos. “¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?” (Hebreos 1:14). Además de los ángeles, Dios también provee todos los recursos que se necesita: “. . . todo es vuestro: sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir, todo es vuestro, y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios” (1 Corintios 3:21-23). Además de los recursos que se ve, también tenemos en derredor nuestro una gran nube de testigos celestiales que no son visibles (Hebreos 12:1, 22-24). ¡Recuerde! Las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas (2 Corintios 4:18). Una vez el Señor Jesús contó una parábola con respecto a una fiesta de bodas y un hombre que fue atado de pies y manos y echado en las tinieblas de afuera porque no estaba vestido de boda (Mateo 22:1-14). Probablemente, esto se refiere a los que quitan sus vestidos sucios para vestirse en la rectitud de Cristo. Obviamente, Dios, sí, mira de otra manera a los que se han bautizado en Cristo y son revestidos de Cristo (Gálatas 3:27). No podemos enfatizar demasiado las buenas nuevas que “. . . NINGUNA CONDENACIÓN HAY PARA LOS QUE ESTÁN EN CRISTO JESÚS, . . .” (ROMANOS 8:1). ¿CÓMO PUEDE UD. PARTICIPAR EN ESTE NUEVO RÉGIMEN? Primero, tenemos que enfatizar que este “régimen nuevo” está disponible para todas las personas del mundo.
  • El Señor Jesús dio una comisión a Sus apóstoles que hicieran discípulos a “todas las
  • naciones” (Mateo 28:18-20).
  • Debían predicar el Evangelio a “toda criatura” (Marcos 16:15).
  • El hecho de que la invitación del Evangelio es para todos es enfatizado por el uso repetido de las palabras “el que”:
  • “El que creyere y fuere bautizado, será salvo; . . .” (Marcos 16:16).
  • “El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará” (Mateo 10:39).
  • “Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” (Mateo 23:12).
  • “El que cree en el Hijo tiene vida eterna, . . .” (Juan 3:36).
  • “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le hecho
  • fuera” (Juan 6:37).
  • Etc. Sin embargo, ¡antes de comprometerse a seguir a Cristo, por favor, calcule los gastos y examine sus propias intenciones! (Lucas 14:28-33). La Palabra de Dios puede discernir nuestros “pensamientos” y las “intenciones” del corazón (Hebreos 4:12). El hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón (1 Samuel 16:7). Por ejemplo, Ananías y Safira formaron parte de la iglesia primitiva. Aun dieron una ofrenda de plata al Señor. Sin embargo, dado que sus intenciones fueron malas, ambos murieron (Hechos 5:1-11). 1. POR ESO, SI QUIERE SEGUIR A CRISTO EN EL “RÉGIMEN NUEVO” ¡TENDRÁ QUE ASEGURARSE QUE SUS INTENCIONES SON PURAS! Nuestro omnisciente Dios es un Dios celoso y no puede ser engañado ni burlado. El Señor Jesús lo dijo en esta manera: “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios” (Mateo 5:8). 2. Ud. tendrá que creer en el Señor Jesús. Sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6). Pablo describió las Buenas Nuevas, o Evangelio, de esta manera: “Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis, por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;. . .” (1 Corintios 15:1-4). 3. Mientras no somos salvos por nuestros propias obras, el Señor Jesús aún nos manda que el arrepentimiento y perdón de pecados sean predicados en Su nombre en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén (Lucas 24:47). No hay duda, Dios manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan (Hechos 17:30). La palabra bíblica para “arrepentirse” literalmente quiere decir “cambiar de opinión”. ¡Si no se arrepiente, no puede ser salvo! 4. Dios, en Su infinita sabiduría también se relacionó “confesión” con “salvación”. Note: “. . . que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Romanos 10:9-11). Si confesamos a Cristo en la tierra, Él nos confesará delante de Su Padre, y si le negamos aquí en la tierra, Cristo nos negará delante de Su Padre (Mateo 10:32 y 33; Lucas 9:26). Por favor, ¡nunca niegue al Señor Jesús!

5. ¡No hay duda! Todos los creyentes deben ser bautizados. Es el único mandato dado en la Biblia en “el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19). Todos los ejemplos en las Escrituras revelan que los creyentes se bautizaron inmediatamente. Esto no sólo tomó lugar “aquel día” que las personas creyeron (Hechos 2:41) sino aun en la misma hora de la noche (Hechos 16:33). El hecho de que el eunuco etíope paró su carro e inmediatamente fue bautizado es una indicación fuerte que estaba rendiendo su vida a la autoridad de Cristo (Hechos 8:36-39). Si no obedecemos a Jesucristo, no tenemos derecho de llamarle “Señor” (Lucas 6:46-49). 6. El bautismo no es el fin de la vida cristiana, sino es el principio. Simboliza las dos, la muerte y la resurrección. Por favor, considere esto: “¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque él que ha muerto, ha sido justificado del pecado. Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él” (Romanos 6:3-9). 7. Jamás debemos olvidar que “es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria” (Colosenses 1:27). Somos salvos por el Señor Jesucristo, no por nuestras propias obras de justicia. “Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Efesios 2:8-10).