Boyce Mouton
essayEspañol

EL RÉGIMEN NUEVO Y EL RÉGIMEN VIEJO

Boyce Mouton · 7 pages · 3,001 words

EL RÉGIMEN NUEVO Y EL RÉGIMEN VIEJO

“Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra” (Romanos 7:6).

  • Pablo escribía a personas que conocían la ley (Romanos 7:1).
  • Como sabemos, la ley no tiene manera de castigar a los muertos. ¡No encarcelamos a

criminales muertos!

  • Cuando muere el marido, su mujer está libre de la ley del matrimonio. Por eso, está libre

para casarse con otro hombre (Romanos 7:2 y 3).

  • Hemos estado casados con la ley, pero la muerte nos libra de ella. No obstante, la ley no

muere. ¡Nosotros morimos! (Romanos 7:4).

  • Note: “Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que

estábamos sujetos” (Romanos 7:6).

  • ¡Afortunadamente, el nuevo marido resucitó de los muertos (versículo 4), y también él se

especializa en resucitar a personas de entre los muertos!

  • De hecho: “Si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es

también vuestra fe” (1 Corintios 15:14).

  • Se usa en la Biblia la muerte y la nueva vida muchas veces para ilustrar nuestra

conversión a Cristo.

  • Por ejemplo: “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el

bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva” (Romanos 6:4).

  • Como ya hemos dicho, estábamos bajo la ley, pero dado que hemos muerto a la ley,

estamos libres de la ley para que podamos servir en el “régimen nuevo” del Espíritu, y no en el “régimen viejo” de la letra.

  • ¡Recuerde! “pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad

vinieron por medio de Jesucristo” (Juan 1:17). ¡La “gracia” y la “verdad” son partes del régimen nuevo!

  • El Evangelio es “buenas nuevas” y en este estudio breve, señalaremos algunos de los

beneficios del “régimen nuevo del Espíritu” que no tiene el “régimen viejo de la letra”.

LA VIDA CRISTIANA ES UNA LUCHA CONSTANTE

  • ¡Sabemos que esto es cierto! De hecho, la enemistad que hay entre el bien y el mal ha

existido desde lo sucedido en el huerto de Edén (Génesis 3:15).

  • Se ilustra esta lucha en la vida del Señor Jesús. Inmediatamente después de su bautismo,

“el Espíritu le impulsó al desierto. Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado por Satanás, y estaba con las fieras; y los ángeles le servían” (Marcos 1:12 y 13).

  • Como sabemos, el Señor Jesús fue tentado en todo como nosotros (Hebreos 4:15).
  • Hay dos naturalezas luchando dentro de nosotros: “Así que, yo mismo con la mente

sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado” (Romanos 7:25).

  • No obstante, Pablo aconsejó: “Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la

carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley” (Gálatas 5:16-18). La palabra griega traducida como “contra” es antikeimai. “Anti” quiere decir “contra” y “keimai” quiere decir “mentir”. La lucha con nuestra naturaleza pecaminosa no es temporal. Es como dos ejércitos que están atrincherados uno contra el otro para una batalla larga.

  • “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del

Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” (Romanos 8:5-8).

  • “Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la

carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” (Romanos 8:12-14).

  • “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda

alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo” (1 Pedro 5:8 y 9).

  • Como ya hemos dicho, la vida cristiana es una lucha constante porque “queriendo yo

hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí” (Romanos 7:21).

  • El “régimen nuevo del Espíritu” nos ayuda a ser victoriosos en nuestra lucha. “Porque lo

que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne” (Romanos 8:3).

EL RÉGIMEN NUEVO ES “DEL ESPÍRITU”

“Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra” (Romanos 7:6).

  • Los diez mandamientos eran el “régimen viejo”. Fueron escritos en piedras. Como una

piedra, eran fríos y rígidos e inflexibles. Esto precisamente representa la ley. Esa ley, escrita en piedras, no tenía misericordia. 3000 personas murieron cuando la ley fue dada (Éxodo 32:28). Eso sucedió cuando Jehová dijo: “matad cada uno a su hermano, y a su amigo, y a su pariente” (Éxodo 32:27).

  • Como sabemos, “El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o tres testigos

muere irremisiblemente” (Hebreos 10:28).

  • El “régimen nuevo del Espíritu” comenzó en Pentecostés cuando 3000 personas fueron

añadidas a la iglesia (Hechos 2:42). El “régimen nuevo del Espíritu” no está escrito en piedras, sino en los corazones y las mentes de los creyentes (Hebreos 8:8-13).

  • El “régimen viejo” trajo la muerte, pero el “régimen nuevo” promete que “el ocuparse

del Espíritu es vida y paz” (Romanos 8:6).

  • Los mandamientos escritos en piedras fueron con gloria (2 Corintios 3:7), pero el

“régimen nuevo” tiene más gloria. “Porque si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación” (2 Corintios 3:9).

  • Moisés puso un velo sobre su rostro para que los israelitas no fijaran la vista en la gloria

que desvanecía de su rostro (2 Corintios 3:13).

  • La gloria del “régimen nuevo” no desvanece y nos permite mirar al Señor Jesús con una

cara sin velo: “Nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Corintios 3:18).

EL RÉGIMEN NUEVO TRAE TRANSFORMACIÓN

  • El “régimen viejo” buscaba la “conformación”. El “régimen nuevo” busca la

“transformación”.

  • La “conformación” viene de presión exterior. ¡La “transformación” viene de presión

interior!

  • ¡Una oruga no llega a ser una mariposa por “conformación”, sino por “transformación”!
  • El corazón de una persona inconversa es engañoso y perverso (Jeremías 17:9).
  • Cuando el corazón es perverso, la persona también es perversa: “Porque del corazón

salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre; pero el comer con las manos sin lavar no contamina al hombre” (Mateo 15:19 y 20).

  • El “régimen viejo” trataba de hacer el hombre “conformar” a la voluntad de Dios por

medio de amenazas de castigo. Por ejemplo, si un hombre y una mujer cometían adulterio, los dos serían muertos (Levítico 20:10).

  • Fue común bajo el “régimen viejo” tratar de hacer “conformar” a la gente, azotándola en

la sinagoga (Mateo 10:17; 23:24; Hechos 26:11).

  • Esos castigos no tuvieron éxito. Los mandamientos tales como “No manejes, ni gustes,

ni aun toques” tienen cierta reputación de sabiduría, pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne (Colosenses 2:20-23).

  • ¡Moisés sabía esto! Sabía que los israelitas se rebelaron contra el Señor cuando él estaba

vivo y predijo que serían aun peor después de su muerte (Deuteronomio 31:24-27).

  • ¡Moisés tenía razón! De hecho, cada nueva generación de judíos era peor que la

generación anterior. El Señor Jesús dijo: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros” (Mateo 23:15).

  • El “régimen nuevo” involucra el dar al hombre pecaminoso un nuevo corazón. En el libro

de Ezequiel se predijo eso siglos antes del nacimiento de Cristo; Jehová dijo; “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra” (Ezequiel 36:26 y 27).

  • El “régimen nuevo” involucra “transformación” no “conformación”. Pablo escribió:

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2).

  • Se deriva la palabra “transformar” de la palabra griega metamorphoo de la cual viene la

palabra española “metamorfosis”. Como ya hemos dicho, una oruga no llega ser una mariposa por medio de la “conformación”. Por mucho que se castigue a una oruga, no podría aprender a volar. La oruga llega a ser una mariposa por medio de la “transformación”. Está envuelta en un capullo y “transformado” en una criatura totalmente distinta. Esto es precisamente lo que sucede cuando nos convertimos a Cristo: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).

  • El “régimen nuevo” no intenta “reformar” a las personas pecaminosas, sino las

“transforma” en nuevas criaturas!

EL RÉGIMEN NUEVO ES SOBRENATURAL

  • La epístola a los gálatas ilustra la diferencia entre el “régimen viejo” y el “régimen

nuevo” al referirse a los hijos de Abraham , Ismael e Isaac (Gálatas 4:21-31).

  • Ismael nació de manera normal. Ningún milagro especial fue requerido para su

nacimiento. Esto representa el “régimen viejo” de la letra.

  • ¡El nacimiento de Isaac fue milagroso! Abraham estaba como “muerto” y Sara estaba

“estéril” (Romanos 4:19). El libro de Génesis afirma claramente que: “a Sara le había

cesado ya la costumbre de las mujeres” (Génesis 18:11). Pablo nos hace recordar que Abraham “no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años) o la esterilidad de la matriz de Sara” (Romanos 4:19). El nacimiento de Isaac fue sobrenatural y representa el “régimen nuevo del Espíritu”.

  • ¡El “régimen nuevo” es milagroso! Los que somos “nacidos de nuevo” somos “nuevas

criaturas” (2 Corintios 5:17).

  • “Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente: el postrer Adán, espíritu

vivificante” (1 Corintios 15:45). ¡El primer Adán dio inicio a un raza física; el postrer Adán, el Señor Jesús, dio inicio a una raza espiritual!

  • “Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán

vivificados” (1 Corintios 15:22). Los que nacen de una simiente física son temporales. Los que nacen de una simiente espiritual son eternos.

  • “El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es

del cielo” (1 Corintios 15:47).

  • El “régimen viejo” es de la “tierra” and el “régimen nuevo” es del “cielo”. Los nacidos

del Adán físico no pueden disfrutar del cielo porque “la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción” (1 Corintios 15:50).

  • No obstante, los que somos nacidos del Espíritu viviremos para siempre. El Señor Jesús

explicó a Nicodemo: “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es!” (Juan 3:6).

  • Cada semilla reproduce según su género (Génesis 1:11 y 12). ¡Si queremos vida

espiritual, tenemos que sembrar una semilla espiritual!

  • ¡El “régimen nuevo del Espíritu” produce vida espiritual de una simiente espiritual!
  • Somos “renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra

de Dios que vive y permanece para siempre” (1 Pedro 1:23).

EL RÉGIMEN NUEVO SE ENFOCA EN LO ESPIRITUAL

  • Pablo escribió: “No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven;

pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2 Corintios 4:18).

  • El “régimen viejo” puso énfasis en lo físico. “Y Jehová habló a Moisés diciendo:

Habla a Aarón y dile: Ninguno de tu descendientes por sus generaciones, que tenga algún defecto, se acercará para ofrecer el pan de su Dios. Porque ningún varón en el cual haya defecto se acercará; varón ciego, o cojo, o mutilado, o sobrado, o varón que tenga quebradura de pie o rotura de mano, o jorobado, o enano, o que tenga nube en el ojo, o que tenga sarna, o empeine, o testículo magullado. Ningún varón de la descendencia del sacerdote Aarón, en el cual haya defecto, se acercará para

ofrecer las ofrendas encendidas para Jehová. Hay defecto en él; no se acercará a ofrecer el pan de su Dios” (Levítico 21:16-21).

  • El “régimen nuevo” pone énfasis en lo espiritual. “Palabra fiel: Si alguno anhela

obispado, buena obra desea. Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción, con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo” (1 Timoteo 3:1-7).

  • El “aguijón en la carne” de Pablo le hubiera impedido ser sacerdote bajo el régimen viejo.

No obstante, en Cristo le dio poder. Tres veces Pablo rogó al Señor que se lo quitara de él, pero el Señor le dijo a Pablo: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo” (2 Corintios 12:9).

  • ¡Estas son “buenas noticias”!
  • “Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va

desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día” (2 Corintios 4:16).

EL RÉGIMEN NUEVO CREA CONFIANZA

  • “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de

dominio propio” (2 Timoteo 1:7).

  • Los santos de Filipos tuvieron problemas, pero Pablo estaba “persuadido de esto, que el

que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6).

  • La iglesia de Corinto también tuvo problemas, pero Pablo tenía “confianza” que

compartiera en su gozo (2 Corintios 2:3). De hecho, tenía confianza completa en ellos (2 Corintios 7:16).

  • Las iglesias de Galacia estaban perturbadas por maestros falsos que predicaban un

evangelio diferente (Gálatas 1:6-9). No obstante, Pablo dijo: “Yo confío respecto de vosotros en el Señor” que reconocieran la verdad y que rechazaran a los que les perturbaban (Gálatas 5:10).

  • Así que Pablo también escribió a la iglesia en Tesalónica que “tenemos confianza

respecto a vosotros en el Señor, en que hacéis y haréis lo que os hemos mandado” (2 Tesalonicenses 3:4).

  • Filemón enfrentaba algunas decisiones difíciles, pero Pablo tuvo confianza en su

obediencia y que haría aun más que de lo que él le decía (Filemón, versículo 21).

  • Los hebreos aceptaron ser despojados de sus bienes porque sabían que tenían una mejor y

perdurable herencia en los cielos. Por eso, se les aconsejó: “No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón” (Hebreos 10:34 y 35).

  • Juan escribió: “Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste,

tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados” (1 Juan 2:28).

  • ¡EL RÉGIMEN NUEVO DEL ESPÍRITU CREA CONFIANZA!
  • El pueblo en los días de Moisés tuvo una opción. Moisés dijo: “A los cielos y a la tierra

llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia” (Deuteronomio 30:19).

  • El pueblo en los días de Josué tuvo una opción: “Y si mal os parece servir a Jehová,

escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de loa amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová” (Josué 24:15).

  • El pueblo en los días de Elías tuvo una opción. Elías dijo: “¿Hasta cuándo claudicaréis

vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él” (1 Reyes 18:21).

  • El pueblo en el juicio del Señor Jesús también tuvo una opción. Podría haber elegido a

él, pero no lo hicieron. “Los principales sacerdotes y los ancianos persuadieron a la multitud que pidiese a Barrabás, y que Jesús fuese muerto” (Mateo 27:20).

  • Hoy nosotros también tenemos una opción. Podemos elegir el “régimen viejo de la letra”

o el “régimen nuevo del Espíritu”.

  • ¡PERO YO Y MI CASA ELEGIREMOS EL RÉGIMEN NUEVO DEL ESPÍRITU!