Boyce Mouton
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EL PODER DEL PECADO

Boyce Mouton · 9 pages · 3,385 words

EL PODER DEL PECADO

“El aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley”

(1 Corintios 15:56).

  • ¡No! ¡Esto no es un error! ¡“Es . . . el poder del pecado, la ley”!
  • El “aguijón de la muerte es el pecado”. Es decir, el pecado duele, porque la paga

del pecado es muerte (Romanos 6:23).

  • No obstante, Dios ha conquistado la muerte y la muerte ha perdido su aguijón.

Entonces “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” (1 Corintios 15:55).

  • Aún así, el poder del pecado es la ley. La ley efectivamente empodera el pecado.

Dios la diseñó así. No obstante, el Señor Jesús resolvió este problema al abolir en su carne la ley con sus mandamientos y ordenanzas (Efesios 2:15).

  • Pablo lo dijo así a los romanos: “Porque la ley del Espíritu de vida en

Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte” (Romanos 8:2). Más tarde, Pablo escribió: “Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree” (Romanos 10:4).

  • ¡Sí! “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma” (Salmo 19:7),

pero las personas no están convertidas hasta que reconozcan que están perdidas en pecado. El propósito de la ley es convencernos que todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.

  • Pablo dijo: “¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna

manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás” (Romanos 7:7).

  • ¡Esta es la lección! Dios no nos dio la ley para salvarnos, sino para que

conozcamos lo que es pecado: “Pero sabemos que todo lo que la ley dice, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios; ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado” (Romanos 3:19 y 20).

  • “De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a

fin de que fuésemos justificados por la fe” (Gálatas 3:24).

  • David amaba la ley de Dios y meditaba en ella todo el día. Meditar en la ley lo

hizo más sabio que sus enemigos, y le dio más entendimiento que sus maestros (Salmo 119:97-104).

  • Pedro citó a David acerca de la resurrección del Señor Jesús en su primer sermón

evangélico (Hechos 2:25-35).

  • Con estas verdades en mente, echemos un vistazo más de cerca a la ley. Dios no

comete errores. ¡Sabía precisamente lo que estaba haciendo cuando dio la ley!

LA LEY FUE DADA A LOS JUDÍOS

  • Comencemos con lo obvio, pero muy a menudo pasado por alto: el hecho de que

Dios no dio su ley a todos. Dio su ley a los judíos cuando salieron de Egipto.

  • No obstante, todos son pecadores si han recibido la ley o no. Note: “Porque

todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados” (Romanos 2:12).

  • Obedecer la ley es esencial “porque no son los oidores de la ley los justos

ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados” (Romanos 2:13). No obstante, nadie, excepto el Señor Jesús, ha obedecido toda la ley.

  • “Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza

lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos” (Romanos 2:14 y 15). El asunto es que Dios ha dado a todos una conciencia. Así que cuando la gente sin la ley no obedecen sus propias leyes, su conciencia le acusa y da testimonio en contra de ella. Entonces, al final, “Todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23).

  • Todos serán juzgados “en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los

secretos de los hombres, conforme a mi evangelio” (Romanos 2:16).

  • Los jueces humanos toman decisiones basadas en lo que “hacemos”, Pero Dios

juzga también nuestros “secretos”. David escribió: “Has entendido desde lejos mis pensamientos . . . aún no está la palabra en mi lengua y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda” (Salmo 139:2 y 4).

  • Recuerde esta advertencia del Señor Jesús: “Pero yo os digo que cualquiera

que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón” (Mateo 5:28).

  • ¡No se puede esconder de Dios los “secretos”!
  • La muerte y el juicio son inevitables (Hebreos 9:27).
  • “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el

tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2 Corintios 5:10).

  • Verdaderamente, los que están sin la ley, están alejados de la ciudanía de Israel,

y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza, y sin Dios en el mundo (Efesios 2:12). ¡Todos necesitamos al Señor Jesús para ser salvos!

  • Los que tienen la ley están perdidos también: “Porque cualquiera que

guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos” (Santiago 2:10).

  • Repetimos, la ley fue dada para llevarnos a Cristo a fin de que seamos justificados por la fe (Gálatas 3:24).

NUESTRAS PASIONES PECAMINOSAS SON DESPERTADAS POR LA LEY

¡Las Escrituras enseñan que la ley despierta nuestras pasiones pecaminosas!

  • “Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas

que eran por la ley obraban en nuestros miembros llevando fruto para muerte” (R0manos 7:5). Esto es serio, “porque la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23).

  • Pablo continuó: “¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna

manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia si la ley no dijera: No codiciarás. Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto” (Romanos 7:7 y 8). Note que la ley identifica lo que es pecado y le da vida!

  • Además: “La ley se introdujo para que el pecado abundase” (Romanos

5:20). Cuanto más estudiamos la ley, más pecados descubrimos.

  • Esto nos ayuda a comprender que “el poder del pecado (es) la ley” (1

Corintios 15:56).

  • Los mandamientos “No manejes, ni gustes, ni aun toques” tienen la

apariencia de sabiduría, pero no valen para refrenar la indulgencia sensual (Colosenses 2:20-23). De hecho, tales mandamientos pueden “despertar” nuestras pasiones. Pablo dijo que no sabía qué era “codiciar” hasta que leyó en la ley: “No codiciarás” (Romanos 7:7).

  • Esto es fácil de entender. Si uno está tratando de ayunar por 40 días como hizo

el Señor Jesús, ¿ayudaría escuchar 40 sermones en contra de los alimentos? Si alguien le manda “No pienses en la torta de chocolate”, el mandamiento es contraproducente. Ud. no estaba pensando en torta de chocolate hasta que le mandaran no pensar en ella.

  • No escapamos de la corrupción del mundo por medio de mandamientos, sino por

medio de “promesas” (2 Pedro 1:3 y 4).

  • ¡RECUERDE! ¡LA LEY NO FUE DADA PARA SALVARNOS, SINO PARA

HACERNOS CONCIENTES DE QUE SOMOS PECADORES Y NUESTRA ÚNICA ESPERANZA ES EL SEÑOR JESÚS!

PREDICCIONES BASADAS EN LA LEY

  • Como sabemos, mientras Moisés estaba recibiendo la ley en el monte, la gente al

pie del monte estaba adorando a un becerro de oro (Éxodo 32:1-35).

  • 3000 personas murieron como castigo por ese pecado (Éxodo 32:28).
  • Aunque Moisés recibió la ley, él predijo que la ley no evitaría que la gente pecara.

De hecho, Moisés predijo que sería peor. Él dijo: “Tomad este libro de la ley, y ponedlo al lado del arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y esté allí por testigo contra ti. Porque yo conozco tu rebelión, y tu dura cerviz; he aquí que aun viviendo yo con vosotros hoy, sois rebeldes a Jehová; ¿cuánto más después que yo haya muerto?” (Deuteronomio 31:26 y 27).

  • En vez de detener la rebelión de los israelitas, Moisés predijo que después de su

muerte, serían aún más rebeldes. ¡Él tenía razón!

  • Israel tiene una historia larga de rebelión, tal como Moisés predijo. Saliendo de

Egipto, estaba tan rebelde que todos los de esa generación murieron en el desierto. Solamente Caleb y Josué fueron permitidos a guiar a una nueva generación a la tierra prometida (Números 14:26-38).

  • Israel seguía rebelde cuando entraron a Canaán. Dios levantó una serie de jueces

para lograr el arrepentimiento. “Mas acontecía que al morir el juez, ellos volvían atrás, y se corrompían más que sus padres, siguiendo a dioses ajenos para servirles, e inclinándose delante de ellos; y no se apartaban de sus obras, ni de su obstinado camino” (Jueces 2:19).

  • Israel continuó rebelándose durante el período de los reyes. Por eso, Dios levantó

naciones paganas para tomarles cautivos.

  • El Señor Jesús aun describió a los rebeldes a quienes predicaba como una

“generación incrédula y perversa” (Mateo 17:17). Él dijo: “No penséis que yo voy a acusaros delante del Padre; hay quien os acusa, Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza” (Juan 5:45). ¡La ley no nos salva, sino nos condena!

  • El Señor Jesús reconoció la relación entre la ley y el pecado al decir: “¡Ay de

vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros” (Mateo 23:15).

  • Aarón era pecaminoso, pero no tanto como Anás y Caifás. Cada generación

parecía empeorar. ¡Ni una vez en 1500 años produjo la ley una generación de personas piadosas!

UNA NUEVA MANERA

Por supuesto, Dios no fue sorprendido por la rebelión de los israelitas.. La ley hizo precisamente lo que Dios esperaba que hiciera. Ya que la ley falló en hacer justas a las personas. Dios diseñó “una nueva manera” de ser justo que realmente funciona. Por favor, considere estas palabras inspiradas por Dios de la carta de Pablo a los romanos:

  • ¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo con los que conocen la ley),

que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive? Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido” (Romanos 7:1 y 2). ¡Esto es obvio! Si su marido muere, la mujer ya no tiene la obligación de hacer nada para él.

  • “Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada

adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera” (Romanos 7:3). ¡Este versículo no necesita ninguna explicación!

  • “Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley

mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios” (Romanos 7:4). En esta ilustración la ley no muere, sino usted muere! Estaba casado con la ley, pero la ley era un mal marido. El Sr. Ley era un marido frío, rígido e inflexible, que no tenía misericordia. Un marido como el Sr. Ley no hace feliz a una mujer. Entonces se escapó del matrimonio al llegar a ser muerto a la ley por medio del cuerpo de Cristo (Romanos 7:4). ¡Afortunadamente, su muerte no es un problema para su nuevo marido, ya que se especializa en levantar personas de entre los muertos! Así que cuando Ud. “nace de nuevo”, el Señor Jesús le da nueva vida a Ud., y está libre para ser la novia de Cristo!

  • “Porque mientras estábamos en la carne, las pasiones pecaminosas

que eran por la ley operaban en nuestros miembros llevando fruto para muerte. Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra” (Romanos 7:5 y 6).

EL NUEVO PACTO

  • El “viejo pacto” era los “diez mandamientos”. “Y él os anunció su pacto, el

cual os mandó poner por obra; los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas de piedra” (Deuteronomio 4:13). Esta es la ley que da poder al pecado.

  • El libro de Hebreos explica qué es la diferencia entre el antiguo pacto y el nuevo

pacto: “Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo. Porque reprendién- dolos dice: He aquí viene días, dice el Señor, en que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto; no como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos no permanecieron en mi pacto, y yo me desentendí de ellos, dice el Señor. Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo; y ninguno enseñará a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos. Porque seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y sus iniquidades. Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer” (Hebreos 8:7-13).

  • He aquí algunos pensamientos sobre la diferencia entre el antiguo pacto y el nuevo pacto.
  • El nuevo pacto fue diseñado para ser distinto al antiguo pacto.
  • Bajo el antiguo pacto, Dios encontró fallas en el pueblo.
  • Esta es una razón para el nuevo pacto.
  • El nuevo pacto no fue escrito en piedras, sino en los corazones y las mentes de los creyentes.
  • Tuvieron que enseñar el antiguo pacto a todos,, pero el nuevo pacto es recibido solamente por las personas que se les ha enseñado.
  • Nadie participa en el nuevo pacto que no conoce al Señor.
  • Las “iniquidades” y los “pecados” de los que conocen al Señor son perdonados y olvidados.
  • ¡El antiguo pacto es obsoleto y pronto desaparecerá!

EL NUEVO NACIMIENTO

  • Al tercer día, Dios creó la hierba verde que da semilla y el árbol que da fruto

(Génesis 1:11-13).

  • Cada semilla se reprodujo según su género (Génesis 1:12).
  • El Señor Jesús usó ese hecho para enseñar a Nicodemo acerca del nuevo

nacimiento (Juan 3:1-18).

  • Nicodemo tenía vida física porque su padre plantó simiente física en el vientre de

su madre terrenal. La vida física comenzó con Adán y últimamente termina con la muerte, “como en Adán todos mueren” (1 Corintios 15:22).

  • Si Nicodemo quisiera vida espiritual, tendría que venir por medio de simiente

espiritual. El Señor Jesús le recordó esto al decir: “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es” (Juan 3:6). Cada semilla se reproduce según su género (Génesis 1:12).

  • La vida física últimamente termina en la muerte, pero la vida espiritual, no.

¡Recuerde que “así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados” (1 Corintios 15:22).

  • Los cristianos somos “renacidos, no de simiente corruptible, sino de

incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 Pedro 1:23). ¡Por lo tanto, los cristianos tenemos vida eterna!

  • Cada hijo tiene el ADN de su padre. Entonces “así como hemos traído la

imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial” (1 Corintios 15:49).

  • ¡El hijo de Dios tiene el ADN de Dios! La palabra griega traducida como

“imagen” es eiko, de la cual viene la palabra “icon”. El hombre terrenal tiene el “icon” de Adán, mientras el hombre espiritual tiene el “icon” del Señor Jesús.

  • Nadie nacido de Dios sigue pecando porque la simiente de Dios está en él.

“Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios” (1 Juan 3:9).

LA NUEVA CRIATURA

  • El corazón del inconverso es engañoso y perverso (Jeremías 17:9).
  • Un corazón malvado resulta en una vida malvada. El Señor Jesús dijo: “Porque

de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre” (Marcos 7:21-23).

  • Dios resuelve este problema al dar un “corazón nuevo” a los creyentes. Note:

“Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis

en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra” (Ezequiel 36:26 y 27).

  • De hecho, Dios hace de los creyentes que están en Cristo “nuevas criaturas”.

Note: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).

  • “Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la

ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (Romanos 8:2-4).

  • Asi que “Ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios,

testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús” (Romanos 3:21-24).

¡NO SE PREOCUPE! EL SEÑOR JESÚS ES UN BUEN PASTOR

El salmista dijo: “Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado” (Salmo 100:3).

El hecho de que muy a menudo se refiere el pueblo de Dios como ovejas es instructivo. Básicamente, las ovejas son criaturas indefensas que dependen en un pastor para protección. No obstante, ¡si el Señor Jesús es nuestro pastor, no tenemos que preocuparnos! El Señor Jesús es el buen pastor que daría su vida por las ovejas (Juan 10:11). Ningún hombre le arrebatará de su mano (Juan 10:28). Nadie puede separarnos del amor de Cristo (Romanos 8:35-39). El Señor Jesús nunca nos desamparará ni nos dejará (Hebreos 13:5). Podemos estar seguros que el que comenzó la buena obra en nosotros la perfeccionará hasta el día de Jesucristo (Filipenses 1:6).

Entonces concluimos este estudio breve con uno de los pasajes mejor conocidos y más populares de la Biblia:

“Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días” (Salmo 23:1-6).