EL PERDÓN
EL PERDÓN
“Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas” (Mateo 6:14 y 15).
LA GRAVEDAD DEL PROBLEMA
¡Ahí está! El perdón no es una opción. El perdón es absolutamente esencial para la salvación. Si no perdonamos, no seremos perdonados.
Dios no solamente espera que perdonemos a nuestros enemigos, también nos manda amarlos; “Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo. Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto. Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos. Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso” (Lucas 6:32-36).
“No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido” (Mateo 7:1 y 2).
“Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia” (Santiago 2:13).
¡SI QUEREMOS SER SALVOS, DEBEMOS PERDONAR!
EL ORIGEN DEL PROBLEMA
Obviamente, Satanás es el origen de nuestros problemas, porque Dios no es Dios de confusión, sino de paz (1 Corintios 14:33). ¡Confusión y desorden no vienen de Dios! Por ejemplo, cuando Dios creó el Edén, era un paraíso. No había confusión, desorden, tormentas, argumentos, ni muerte. Aún los animales que ahora son depredadores viciosos comían hierbas verdes en el Huerto de Edén (Génesis 1:29 y 30).
Como se sabe, había dos árboles en el huerto. Primero, el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal (Génesis 2:9). La palabra hebrea traducida como “mal” en este versículo es ra. Según la “Concordancia Exhaustiva de Strong”, se deriva
de la raíz primaria ra-a, que significa malograr “al romper en pedazos”. Dios es el autor de la unidad y la integridad, mientras Satanás es el autor de la fragmentación y la división.
Ya que Dios no crea división y confusión, fácilmente se reconoce la influencia de Satanás: “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios” (Gálatas 5:19-21).
Echemos un vistazo más de cerca a este pasaje, ya que se relaciona especialmente con las disensiones y facciones que “obviamente” son producidos por un espíritu implacable. La palabra bíblica para “facciones” es haireses de la cual viene la palabra en español “herejía”. Parece que la herejía comienza con el odio. Por favor, considere:
El primer paso en el camino a la herejía es el “odio”. Esta es la palabra griega echihru también traducida como “enemistades” en la Biblia. Se usa esta palabra para describir la enemistad entre Pilato y Herodes (Lucas 23:12). Se usa para describir el odio explosivo entre los judíos y los gentiles (Efesios 2:14-16). El autor Vine en su “Estudios de Palabras” la describe como “el opuesto al amor”. Note: ¡El camino a la herejía comienza con la falta del amor!
El segundo paso en el camino a la herejía es el “desacuerdo” Esta es la palabra griega eris, que se traduce también como “esforzarse”. Se traduce por el autor cristiano Thayer como como “contención, lucha, discusión”. Está traducida como “contiendas” en 2 Corintios 12:20. Cuando Ud. no ama a alguien, no es difícil discutir o tener una contienda con ellos sobre cualquier cosa.
El tercer paso en el camino a la herejía es “celos”. Esta es la palabra griega zelos. Thayer define esta palabra en dos maneras: Primero se usa en un sentido bueno “celo, ardor en hacer o defender cualquier cosa”. Pero todo celo no es bueno; entonces la palabra también significa “una contención y rivalidad envidiosa, celos”. Cuando las personas que no se aman unos a otros han tenido un desacuerdo, o una contienda, no es inusual descubrir “una rivalidad envidiosa y contenciosa” entre ellos.
El cuarto paso en el camino a la herejía son “ataques de ira”. Es la palabra griega thumos que se define por Thayer como “pasión, un repentino estallido de ira, que pronto se calma”. Esta palabra pone énfasis en “un repentino estallido de ira” al contrario de la palabra orga que significa “una indignación que aumenta gradualmente”. Se traduce en Apocalipsis como “brillo” o “ardor”. Cuando las personas que no se aman los unos a los
otros se encuentran en contiendas y rivalidades amargas, no es inusual encontrar a alguien estallando en ira apasionadamente.
El quinto paso en el camino a la herejía es “la ambición egoísta”. Esta es la palabra griega erithia que a veces se traduce “facciones”. Esta es una palabra pintoresca que se usa solamente ocho veces en las escrituras del Nuevo Testamento. Aristóteles usó la palabra para representar a los que buscan un cargo político, solicitando el aplauso del pueblo por medio de “engaños y artes bajas”. Se deriva de la palabra crithos que significa “trabajando por contrato”. Thayer dice que se usa la palabra en el Nuevo Testamento como “una decisión de cortejo, un deseo de ponerse a sí mismo por delante, un espíritu partisano y faccioso que no desdeña los artes bajos.” Cuando las personas que no se aman los unos a los otros han estado en una lucha contenciosa y cuando alguien ha estallido en una explosión de ira apasionado, no es inusual encontrarles buscando extender sus opiniones por una campaña baja y sucia. La política sucia en la iglesia está a sólo un paso de la herejía.
El sexto paso en el camino a la herejía son las “discusiones”. Esta es la palabra griega dichostacia que también se traduce “divisiones”. Se define por Thayer como “separación, disension, división”. Después de involucrase en políticas sucias, pronto aparecen las divisiones.
Por fin hemos llegado a “la herejía” que significa “escoger” o “tener una opción”. Una vez que las divisiones comiencen a aparecer, muchas personas piensan que están obligadas a “elegir con quién se unirán” y esto es lo que es la herejía. Pablo escribió a los corintios: “Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados” (1 Corintios 11:19). ¿Es posible que las herejías sean saludables para el cuerpo de Cristo? Esto parece ser precisamente lo que enseñan las Escrituras. Dios ha provisto una manera de quitar el veneno del cuerpo de Cristo. Los “aprobados” siempre se aferrarán a Cristo. Ninguna cantidad de presión podrá obligarnos a unirnos con una facción o quitar nuestra lealtad a Jesús. Los que no poseen tal amor para el Maestro, expresarán su naturaleza carnal al apoyar a alguna facción. Quizás alguno de los que están leyendo estas palabras ya estén en camino a la herejía. Su falta de amor le haya guiado a varias confrontaciones, y su orgullo haya quitado a Cristo de su vista. Recuerde que los que hacen divisiones son sensuales y no tienen el Espíritu (Judas 1:19). No olvide que el Señor odia al que siembra disensión entre los hermanos (Proverbios 6:19). Olvide su lealtad a amigos y facciones y aférrese solamente a Jesús. “¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!” (Salmo 133:1).
¡Recuerde! Las acciones instigadas por Satanás son obvias. Dios quiere unirnos en Cristo, pero Satanás quiere que estemos divididos. Repetimos: Fácilmente se reconoce la confusión y el desorden, ¡pero no vienen de Dios! En el hogar, en la iglesia de Cristo, y en la sociedad, el diablo es el autor del desorden.
LA SOLUCIÓN NO ES FÁCIL
Desde el principio mismo, Dios ha querido amarnos y que no seamos como Caín (1 Juan 3:11 y 12). La ley de Moisés mandó que amemos a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Levítico 19:18). Pero obedecer a este mandamiento es tan difícil que Jesús lo llamó la puerta estrecha.
Mateo 7:13 y 14 describen una puerta estrecha y una puerta ancha. No olvide que el versículo antes contiene lo que llamamos “la regla de oro”. Debemos considerar estos versículos juntos. Lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.
En todas las Escrituras del Sermón del Monte, Jesús está comparando el legalismo con el amor:
- La ley dice no matar, pero Jesús demanda que no nos enojemos.
- La ley dice no cometer adulterio, pero Jesús no quiere que ni miremos con
lujuria.
- La ley regula el hacer voto, pero Jesús no quiere que hagamos un juramento.
- La ley dice “ojo por ojo”, pero Jesús demanda que amemos a nuestros enemigos.
En cada instancia las enseñanzas de Jesús son mucho más “estrechas” o exigentes que la ley de Moisés. Ahora considere otra vez las enseñanzas de Jesús acerca de la “puerta estrecha”, considerando “la regla de oro” como una parte del contexto.
“Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas. Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mateo 7:12-14).
La puerta estrecha de que habló Jesús, es la filosofía limitante y el estilo de vida de amar a nuestros prójimos de la misma manera en que nos amamos a nosotros mismos. La palabra “estrecha” se deriva de thlibo que viene de la palabra para “presionante” o “presión” y se relaciona con lo que presiona o pesa al espíritu. La palabra “estrecha” se deriva de stenao que quiere decir “gemir”. La puerta estrecha y el camino angosto son el camino a la preocupación compasiva para con otros que nos presiona y nos causa a amar a nuestros prójimos.
LA NECESIDAD DEL ESPÍRITU SANTO
Los doce apóstoles “sabían” todo acerca del amor. Habían escuchado a Jesús enseñar acerca del amor por tres años. Podrían haber escrito la respuesta correcta en cada prueba. Pero desafortunadamente, les faltaba el poder para manifestar el perdón y el amor en sus propias vidas.
Al comienzo de su asociación con Cristo, él les dio el poder para hacer milagros. Por ejemplo, en Mateo 10:8, el los comisionó: “Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia” (Mateo 10:7-9). Obviamente, podían hacer lo que Cristo les dio el poder para hacer.
Pero perdonar los unos a los otros requería una medida especial de fe. Cuando Jesús mandó a los doce que perdonen a un hermano que ofendía siete veces en un solo día, los apóstoles dijeron al Señor: “Auméntanos la fe” (Lucas 17:5). Obviamente, estaban luchando para perdonar los unos a los otros.
En la noche antes de la crucifixión de Jesús, hubo otra disputa entre los apóstoles con respecto a cuál de ellos sería el mayor (Lucas 22:24). Fue esta noche cuando Jesús trató de enseñarles la humildad y el perdón al ceñirse con una toalla para lavar sus pies (Juan 13:1-17). Pero respuestas intelectuales no son suficientes. Si los apóstoles hubieran sido capaces de perdonar los unos a los otros, no habrían estado discutiendo.
La necesidad del Espíritu Santo en perdonar es tan significativa que merece un breve resumen de los hechos:
- Los apóstoles de Jesús lo siguieron durante tres años. Esta relación comenzó
cuando Juan estaba bautizando, y continuó hasta que Jesús regresó al cielo.
- Al comienzo de su formación, Jesús les dio poder para hacer milagros y a echar
fuera demonios, pero aún no se amaban los unos a los otros. Esto es muy significativo. ¡No solamente no tenían el poder para amar a sus enemigos, aún no tenían el poder para amar a sus hermanos!
- Jesús les prohibió salir de Jerusalén hasta que recibieran poder de lo alto (Hechos 1:4-8). Ya que tenían el poder de hacer milagros, el poder que les hacía falta era el poder de amar. ¡Recuerde! El fruto del Espíritu Santo es el amor (Gálatas 5:22).
- El amor sobrenatural que da el Espíritu Santo es la manera principal que los
inconversos conocerán que somos sus discípulos.
- “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros, como yo
os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13:34 y 35).
- El mandamiento de amar no era nuevo. Era parte del Shema que el judío devoto
recitaba cada día (Deuteronomio 6:5). El mandamiento de amar a su prójimo como a sí mismos fue también una parte de la ley mosaica (Levítico 19:18). EL NUEVO ASPECTO DE ESTE MANDAMIENTO ES ¡QUE AMEMOS LOS UNOS A LOS OTROS DE LA MISMA MANERA EN QUE JESÚS AMABA!
- Diremos más acerca de este amor sobrenatural más adelante.
EL EJEMPLO DE LOS CORINTIOS
La iglesia en Corinto conocía los dones espirituales. Estos dones sobrenaturales son mencionados en 1 Corintios 12:1-11. De hecho, Pablo afirmó explícitamente que NO FALTABAN NINGÚN DON ESPIRITUAL (1 Corintios 1:7).
Aunque los corintios no les hacía falta ningún don espiritual, eran tan carnales que Pablo tuvo que darles leche en vez de vianda. Por favor, considere esto: “De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales?” (1 Corintios 3:1-4).
Su amor por los líderes humanos parecía ser mayor que su amor por Cristo. La situación era tan sensitiva que Pablo no nombró a los hombres que eran culpables de crear división, sino él aplicó estas cosas a sí mismo y a Apolos para que ellos aprendieran no ir más allá de lo que fue escrito.
¡Sí! Dios ha dado dones para edificar a su cuerpo. Pero algunos dones son más importantes que otros, y el amor es el mayor don de todos. Como sabemos, es el fruto del Espíritu. Nada es más obvio a los que somos nacidos de nuevo. Es el amor que une perfectamente todos nuestros virtudes cristianos (Colosenses 3:14). Aunque los corintios no faltaban ningún don espiritual, necesitaban entender que el amor es el mayor de todos. Pablo, inspirado por Dios, escribió: “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo
espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; más cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor” (1 Corintios 13:1-13).
EL EJEMPLO DE JESÚS
¡Recuerde! Jesús mandó a los apóstoles que se amen los unos a los otros como él los amaba (Juan 13:34). Como ya hemos señalado, este tipo de amor es sobrenatural y requiere el ministerio del Espíritu Santo para hacerlo posible.
Juan 3:16 ha sido llamado el Texto de Oro de la Biblia. Por favor, medite otra vez en esta verdad maravillosa: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.
Dios, al dar a su hijo unigénito, específicamente involucraba su muerte en una cruz. Por ejemplo, el versículo 14 afirma que tal como Moisés levantó la serpiente en el desierto, el Hijo del Hombre también tuvo que ser levantado. El versículo 15 dice que todos los que creen en Jesús tendrán vida eterna. El versículo 16 específicamente explica que esta es la razón que Dios “dio” a su Hijo unigénito.
Ya que debemos seguir al ejemplo de Cristo, quizás 1 Juan 3:16 también debiera ser un “texto de oro”. Dice: “En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos”
El amor sobrenatural de Jesús no debe ser difícil ver, porque es la manera principal en que todos los hombres conocerán que somos sus discípulos.
Esteban, el primer mártir cristiano, murió pidiendo a Dios que perdonara a los mismos hombres que estaban matándole (Hechos 7:54-60). Eso era la misma oración que Jesús oró por los que estaban matándole (Lucas 23:34). Es significativo notar que un joven llamado Saulo era testigo de la muerte de Esteban (Hechos 7:58).
Saulo mismo se convirtió a Cristo y luego fue conocido como el apóstol Pablo. Pablo estaba tan lleno del Espíritu de Jesús que quería que el mismo fuera anatema si sus hermanos podrían ser salvos. Note: los judíos odiaban a Pablo y parece que por todas partes trataban de matarlo. Esto sucedió en Damasco, Jerusalén, Antioquía, Iconio, Listra, Derbe, etc. Cinco veces fue golpeado con 39 látigos, tres veces fue apedreado y una vez fue apedreado y dejado por muerto (2 Corintios 11:24 y 25).
Note cuidadosamente su oración, como la de Cristo, por los judíos que lo perseguían: “Verdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da
testimonio en el Espíritu Santo, que tengo gran tristeza y continuo dolor en mi corazón. Porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne; que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas; de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén” (Romanos 9:1-5).
EJEMPLOS DEL AMOR Y DEL PERDÓN HOY
Nunca ha habido una época en la historia de la iglesia cuando Jesús era un rey sin sujetos, o un pastor sin ovejas. Desde el primer día hasta hoy han habido discípulos de Cristo tan llenos de su Espíritu que hicieron precisamente lo que Jesús les mandaba. Amaron a sus enemigos, oraron por sus perseguidores e hicieron bien a los que los usaron con desprecio. He aquí unos pocos ejemplos recientes de este tipo de perdón que Cristo nos manda:
PERDÓN EN ECUADOR - En enero del año 1956, una tribu de la edad de piedra fue mencionada en un artículo de la revista estadounidense “Life”, después de asesinar a cinco misioneros cristianos. Los mártires eran: Nate Saint, Jim Elliot, Roger Youderian, Ed McCully, y Peter Fleming. Las familias de los mártires se negaron a tomar represalias. Al contrario, Elizabeth Elliot, (viuda de Jim), y Rachel Saint, (hermana de Nate), fueron a la selva y convirtieron a los asesinos a Cristo. Esta historia asombrosa ha sido publicada en muchos artículos, libros, y una película que se llama “La Punta de la Lanza”. Uno de los asesinos convertidos que se llamaba Mincaye, fue aceptado con amor como “el abuelo Mincaye” por los hijos de Steve Saint, cuyo padre biológico fue asesinado por Mincaye.
PERDÓN EN PANAMÁ Y COLOMBIA – En enero del año 1993, tres misioneros cristianos, Dave Mankins, Rick Tenenoff, y Mark Rich, fueron secuestrados por miembros de un cartel colombiano de drogas ilegales. Durante los meses de su cautividad, ganaron a varios de sus captores para Cristo. En Julio de 1996, se dio el orden de ejecutar a los prisioneros. Fueron forzados a cavar sus propias tumbas. y le dijeron al hombre que iba a matarles que algún día sería un seguidor de Cristo. Unos años más tarde el asesino efectivamente recibió a Cristo como su Salvador. En el año 2004, hizo contacto con Roberto y Nati Rich y les pidió perdón por haber matado a su hijo Mark. El hermano Rich respondió diciendo que sus propios pecados causaron que Dios permitiera que su Hijo unigénito muriera en una cruz y dijo: “Si yo he sido perdonado, ¿cómo podría yo negar perdonar a Alberto? ¡Alabado sea Dios! Somos un pueblo perdonado y perdonamos a otros”.
PERDÓN EN INDIA – En enero del año 1999 un misionero cristiano y sus dos hijitos fueron quemados por Hindús extremistas. Graham Stuart Staines había estado ayudando a los pobres y trabajando con los leprosos en India desde 1965. En el pueblo de Manoharpur, él y sus dos hijos, Philip de 9 años y Timothy de 7 años estaban durmiendo en su auto. Los asesinos cubrieron su vehículo con queroseno y le prendieron fuego. La viuda de Graham, Gladys, sin ira ni odio, pidió en público que los asesinos sean perdonados. En un documento ella escribió: “Está lejos de mi mente
castigar a las personas responsables por la muerte de mi esposo Graham y mis dos hijos. Mas es mi deseo y esperanza que se arrepientan y que sean transformados.
PERDÓN EN LOS EUA – En el año 2006, Charles Carl Roberts IV entró a una escuela de los Amish y disparó a diez niños y después se mató. En solamente unas pocas horas, los Amish estaban consolando a la viuda del asesino y a los padres de los estudiantes. Donantes compasivos contribuyeron 4.2 millones de dólares a aquellos que lloraban. Los líderes de los Amish formaron un comité y dieron una porción a la familia de asesino. Cuando los Amish llegaron al funeral del asesino, el hombre que dirigía el servicio pensó que estaba viendo un milagro.
ESCRIBA SU PROPIA HISTORIA – Con la ayuda del Espíritu Santo podemos experimentar el mismo milagro de perdón en nuestra propia vida. Podemos realmente experimentar los mismos resultados emocionantes en nuestra propia vida como los que suceden en las vidas de otros.
VENCER A LO MALO CON LO BUENO
“Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal” (Romanos 12:20 y 21).
Como se sabe, gente de muchas naciones y de muchos credos vivían en Roma. Se experimentaban constantemente encuentros violentos aun en las sociedades segregadas. Cuando diversos grupos son miembros de la iglesia, la posibilidad de encuentros contenciosos aumenta mucho. Ya que Jesús vino para unir a los segmentos de la sociedad (Efesios 1:10), y como la unidad de los creyentes es un requisito del evangelismo mundial (Juan 17:20-23), la iglesia en Roma necesitaba ser un ejemplo para todo el mundo.
Note como el Espíritu Santo da dirección a estos grupos diversos para ayudarles a vivir en unidad los unos con los otros.
- “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre
vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno” (Romanos 12:3).
- “así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos
miembros los unos de los otros” (Romanos 12:5).
- “Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra,
prefiriéndoos los unos a los otros” (Romanos 12:10).
- “Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis”
(Romanos 12:14).
- “Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los
humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión” (Romanos 12:16).
- “No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos
los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal” (Romanos 12:17-19).
- “No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que
ama al prójimo, ha cumplido la ley. Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor” (Romanos 13:8-10).
- “Recibid a débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones”
(Romanos 14:1).
- “Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien
decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano” (Romanos 14:13).
- “Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación”
(Romanos 14:19).
- “Así que, nosotros que somos fuertes debemos soportar las flaquezas
de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación” (Romanos 15:1 y 2).
- “Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros
un mismo sentir según Cristo Jesús” (Romanos 15:5).
- “Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos
recibió, para gloria de Dios” (Romanos 15:7).
Estos son algunos de las enseñanzas de Pablo acerca de la unidad en el cuerpo de Cristo. Después de algunos ejemplos poniendo énfasis en la importancia que los creyentes deben poner en vivir en amor y armonía, el Espíritu Santo inspiró a Pablo a dar esta advertencia: “Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos. Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos” (Romanos 16:17 y 18).
Causar divisiones y crear obstáculos era contrario a lo que Pablo había estado enseñando. Los que estaban involucrados en causar divisiones estaban más interesados en servir a sí mismos que servir al Señor Jesucristo.
¡UD. PUEDE HACERLO!
Muchos de los que leen estas palabras tienen rencores y se acuestan enojados cada noche. Han tratado de perdonar, pero hasta ahora lo han encontrado imposible. No se desesperen, porque Cristo es la clave para el éxito. En Cristo todos los siervos de Dios están apoyando a ustedes. Note, por favor: “Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro: sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir, todo es vuestro, y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios” (1 Corintios 3:21-23).
En Cristo no solamente tenemos acceso a todos los líderes en la iglesia que tienen dones, sino más importante, al Espíritu Santo. Pablo les recordó a los Efesios que este es el mismo poder que resucitó a Jesús de los muertos y lo exaltó a la diestra de Dios (Efesios 1:18-23). En Cristo, este poder que actúa en nosotros puede hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos (Efesios 3:14-21).
“Por esta causa, doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cual sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén” (Efesios 3:14-21).
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Se puede reproducir este estudio en su totalidad o en parte, sin el permiso del autor, para la gloria de Jesucristo.
–Boyce Mouton: (bmouton@joplin.com).