Boyce Mouton
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EL PAPEL DEL PADRE EN ENSEÑAR

Boyce Mouton · 10 pages · 5,169 words

EL PAPEL DEL PADRE EN ENSEÑAR

“Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos. Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, . . .” (Lucas 11:1 y 2).

Estas palabras del Señor Jesús debieron de haber sacudido a Sus discípulos. Nunca pensaron en Dios como un Padre personal. La palabra hebrea para “padre” es ab y ella aparece 1,195 veces en las Escrituras del Antiguo Testamento. Sin embargo, solamente 15 veces se usa la palabra con un sentido religioso. Se consideraba a Dios como Padre de la nación entera (Deuteronomio 32:6), y el Padre del rey como en 1 Crónicas 17:13. Sin embargo, ni una de estas referencias indica que los hebreos se consideraban hijos de Dios o que tenían una relación íntima y personal con Él. Moisés habló cara a cara con Dios, pero los demás mantuvieron su distancia. El que tocara el monte Sinaí, sea animal o sea hombre, moriría a pedradas o flechazos (Éxodo 19:13). Los hebreos consideraban que Dios era tan superior y exaltado que ni pronunciaban Su nombre por tener miedo de usarlo en vano. Sin embargo, cuando los discípulos pidieron al Señor Jesús que les enseñara a orar, les enseñó a orar a Dios como si fuera su Padre. El Señor Jesús aun se refirió a la experiencia personal de ellos al decir: “¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (Lucas 11:11-13).

No deben sorprendernos las enseñanzas del Señor Jesús, porque como Ud. ya sabe, el cristianismo y el judaísmo son radicalmente distintos. Aunque el cristianismo es el cumplimiento del judaísmo, aún no pueden ser combinados. Como el vino nuevo en odres viejos, o paño nuevo en vestidos viejos, los dos no son compatibles (Mateo 9:16 y 17). Mientras la gente judía ni soñaría con entrar en el Lugar Santísimo, los cristianos tenemos libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo (Hebreos 10:19). Mientras el judío devoto ni puede atreverse a pronunciar el nombre de Dios, los cristianos estamos alentados por el Espíritu Santo a llamarle “Abba, Padre” (Romanos 8:15; Gálatas 4:6). La palabra “Abba” es una palabra cariñosa como “papacito”. El Dictionary of New Testament Theology, Vol.1, p. 216 (El Diccionario de Teología del Nuevo Testamento, Vol. 1, p. 216) ofrece esta perspicacia al judaísmo al declarar: En ningún lugar de la abundancia de literatura devocional producida por el judaísmo antiguo encontramos que se usa la palabra “abba” como una manera de tratar a Dios. El propósito de esta lección es mostrar que los padres de familia tienen un papel importante y bien determinado de enseñar a sus hijos. Desgraciada- mente, hay algunos padres que son abusivos y otros que han abandonado

totalmente a sus hijos. Los hijos de tales padres tienen dificultad en entender a Dios. Sin embargo, es el deber y la responsabilidad de cada padre arrepentirse de sus pecados y buscar ser tan piadoso como sea posible.

ENSEÑANDO EN EDÉN

Dios, nuestro Padre celestial, era el maestro original. Él creó a Adán en el huerto de Edén y luego le enseñó. La cronología de la creación es importante. Adán fue formado primero y después Eva (1 Timoteo 2:13). El varón no fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón (1 Corintios 11:9). Note que Dios creó a Adán y lo puso en el huerto de Edén para labrarlo y guardarlo antes de la creación de Eva (Génesis 2:15). También, Dios instruyó a Adán a no comer del árbol de la ciencia del bien y del mal antes de la creación de Eva (Génesis 2:17). En seguida, Dios trajo las bestias del campo y las aves del cielo a Adán para ver cómo los había de llamar. Eva no estuvo presente en aquel entonces y por eso, lo que Adán llamó a los animales, ese era su nombre (Génesis 2:19). No hay ninguna indicación que Dios habló directamente a Eva, y por eso Adán sirvió como su maestro. Fue Adán que explicó a Eva cómo labrar y guardar el huerto. Fue Adán que enseñó a Eva los nombres de los animales y las aves. Fue Adán que advirtió a Eva a no comer del árbol de la ciencia del bien y del mal. Ahora la serpiente era más sutil que cualquier bestia del campo. Las Escrituras son explícitas – Adán no fue engañado (1 Timoteo 2:14). Por eso, el maligno sabiamente evitó a Adán y se fue a su mujer. Sugerió a ella que Adán no había presentado precisamente las enseñanzas de Dios, no importa lo que su esposo le había dicho. La serpiente le prometió que no moriría por comer el fruto prohibido. Por supuesto, el diablo es un mentiroso y padre de mentiras (Juan 8:44). Además, le tentó en tres maneras distintas: el árbol era bueno para comer, era agradable a los ojos, y codiciable para alcanzar la sabiduría (Génesis 3:6). Estas mismas tres tentaciones, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida son características de todo lo que hay en el mundo (1 Juan 2:16). Son también las mismas tres tentaciones que el Señor Jesús tuvo que enfrentar en el desierto (Mateo 4:1-11). Lo importante es que así como Dios enseñó a Adán, Adán enseñó a su mujer e hijos. No había nadie más apto para enseñar que Adán. ¡Así que el papel del padre como maestro remonta al mismo principio de la creación!

.LAMEC Y ENOC

Cuando Lamec vivía, quizás fuera el hombre más perverso en la tierra. Era el primer hombre con dos mujeres. También fue un homicida que se jactó de matar a un joven que lo hirió (Génesis 4:23). Por contraste, Enoc era el hombre más piadoso de la tierra en aquel tiempo. Por fe, fue traspuesto para no ver muerte (Génesis 5:24; Hebreos 11:5). Los dos, Lamec y Enoc, eran de la séptima generación después de Adán.

¿Por qué la diferencia entre esos dos hombres? ¡Una diferencia mayor era sus padres! Lamec era de la familia de Caín y Enoc era de la familia de Set. Los dos, Caín y Set, eran padres pero los escritores de la Biblia tuvieron cuidado en registrar sus familias en dos genealogías distintas. La genealogía de Caín se encuentra en Génesis 4:16-24 y la genealogía de Set se encuentra en Génesis 5:3-24. Una familia era mala y la otra buena. Primeramente, consideremos a Caín y su familia. Como Ud. ya sabe, Caín mató a su hermano Abel. Específicamente, la Escritura nos dice que debemos amarnos unos a otros, no imitando a Caín que era del maligno (1 Juan 3:11 y 12). Dios maldijo a Caín por su crimen en dos maneras: Primero: La tierra no le daría sus frutos. Segundo: Fue condenado a ser un fugitivo errante (Génesis 4:12). Caín temía ser matado por alguien que lo reconocería, pero Dios prometió protegerlo. Dios aun puso una marca en Caín para que no lo matara cualquiera (Génesis 4:15). Sin embargo, Caín no confiaba en la protección de Dios y construyó una ciudad para protegerse. Las circunstancias relacionadas a ese acontecimiento merecen una examinación cuidadosa. La palabra hebrea para “ciudad” es awyar. Se deriva de la raíz oor que quiere decir “abrir los ojos”. Por eso, la Concordancia de Strong define “ciudad” como un lugar “guardado por velar o vigilar”. Evidentemente, Caín era fuerte físicamente y dominante, dado que pudo matar a su hermano. Ahora usaba su fuerza física para forzar a otros que le velaran mientras dormía. A través de los años, alrededor de las ciudades se construyeron muros con atalayas para advertir a la gente de cualquier peligro. El libro de Apocalipsis revela que Dios aborrece las obras de los nicolaítas (Apocalipsis 2:6). El proponente original de estas obras pudo haber sido el mismo Caín. La palabra viene de nikao que quiere decir “conquistar” y laos que quiere decir “gente”. Esto es precisamente lo que hizo Caín, y Dios no está complacido cuando hombres fuertes conquistan a los débiles. La construcción de la primera ciudad por Caín era un acto de rebelión contra Dios. Caín no confiaba en Dios para protección y rehusó ser vagabundo. Por eso, construyó una ciudad, a la que le puso el nombre de su primogénito hijo Enoc. (Génesis 4:17). La naturaleza rebelde de Caín fue transmitida a su hijo, Enoc, y luego a su nieto, Irad. La Biblia dice que los descendientes de Caín después de Irad eran Mehujael, Metusael, y luego Lamec. Note que Jabal, Jubal, y Tubal-caín eran padres que transmitieron sus estilos de vida a sus hijos. Los hijos de Jabal habitaban en tiendas y criaban ganado como lo hizo su padre. Los hijos de Jubal llegaron a ser músicos como su padre. Y los hijos de Tubal- caín trabajaban con bronce y hierro, también como su padre (Génesis 4:20-22). Por lo tanto, es lógico que la naturaleza rebelde de Caín sería transmitido de una generación a otra. Esto nos ayuda a entender el carácter de Lamec. Las siete generaciones hasta Lamec son Adán, Caín, Enoc, Irad, Mehujael, Metusael, y Lamec. Después de la muerte de Abel, Dios dio a Adán y Eva otro hijo para tomar su lugar. Ese hijo se llamaba Set. El primogénito de Set era Enós y en aquellos días los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehová (Génesis 4:26). ¡Note el contraste! Caín y su primogénito hijo eran conocidos por su rebelión

contra Dios, y Set y su hijo primogénito eran conocidos por invocar el nombre de Jehová. La influencia rebelde de Caín y la influencia piadosa de Set tuvieron su efecto en sus familias por muchas generaciones. El versículo 14 de Judas dice que Enoc era séptimo desde Adán. Pero, para su información, he aquí las siete generaciones de Enoc: Adán, Set, Enós, Cainán, Mahalaleel, Jared, y Enoc. Hermanos, de veras es importante qué tipo de padre somos. Por causa de nuestros hijos preciosos, debemos tratar de ser padres piadosos como Set. ¡Su ejemplo influenciará a sus descendientes por generaciones futuras! ¡Recuerde! Por medio de Abraham, todas las naciones de la tierra fueron bendecidas (Génesis 12:3).

LOS HIJOS DE DIOS Y LAS HIJAS DE LOS HOMBRES

“Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas” (Génesis 6:1 y 2).

Aunque no todos están de acuerdo, parece que “los hijos de Dios” eran hombres piadosos de la familia de Set y las “hijas de los hombres” eran mujeres perversas de la familia de Caín. Sin importar su interpretación de este versículo, sabemos que no es prudente que los hombres piadosos se casen con mujeres perversas. Sea cual sea la interpretación de este versículo, era un preludio a tiempos desastrosos en la tierra. Mientras las familias decaían, últimamente Jehová vio que la maldad de los hombres era mucho en la tierra. En ese momento, Dios decidió destruir la tierra por medio de un diluvio. Los padres de familia también pueden aprender de esto; como ya saben, los creyentes no debemos estar unidos en un yugo desigual con los incrédulos (2 Corintiios 6:14). Al hacerlo, equivale a poner ídolos en el templo del Dios viviente. Por ejemplo, el hecho de que Acab se casó con la perversa Jezabel no era bueno. Su influencia perversa “ayudó” a Acab para que fuera peor que todos los que reinaron antes de él (1 Reyes 16:30). Así fue en los días de Noé. Cuando los hijos de Dios se casaron con las hijas de los hombres, era de mal agüero con respecto al futuro. La desintegración de la familia precede a la desintegración de la sociedad. Afortunadamente, Noé encontró gracia en los ojos del Señor. De alguna manera, Noé mantenía una relación correcta con Dios en medio de una generación perversa. Además, crió una familia piadosa a pesar de la sociedad perversa a su alrededor. Evidentemente, por eso Dios lo eligió para sobrevivir durante el diluvio y para establecer una nueva raza. De todos modos, Noé es un buen ejemplo para todos los padres.

EL BUEN EJEMPLO DE NOÉ

“Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y

por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe” (Hebreos 11:7).

Noé nos hace recordar que es posible que un padre piadoso puede mantenerse firme en medio de una generación perversa. A pesar de todo la presión de hacer cosas malas, Noé hizo lo correcto. Sin importar la molestia, obedeció a Dios y construyó el arca para salvar a su familia. ESTO PROVEE UNA RETA PARA CADA PADRE HOY EN DÍA. SI NOÉ PREPARÓ EL ARCA PARA SALVAR A SU FAMILIA, ¿QUÉ ESTÁ DISPUESTO A HACER UD. PARA SALVAR A SU FAMILIA?

No fue fácil construir el arca. Tenía 140 metros de largo, 23 de ancho, y 14 de alto. Tenía 3 pisos, una ventana, y estaba cubierto con brea por dentro y por fuera (Génesis 6:13-17). Empleando sabiduría convencional, pensamos que Noé terminó la construcción del arca en 120 años (Génesis 6:3). Evidentemente, construir el arca no fue una tarea fácil, pero valió la pena. ¡Noé salvó a su familia en el arca que construyó! El arca no sólo tuvo que acomodar a la familia de Noé, sino también, miles de aves y bestias. También se necesitaba suficiente alimentos para más de un año. Además, el arca tuvo que resistir la presión de las olas grandes y las mares tormentosos. Noé tuvo una sola oportunidad de hacerlo correctamente. Si el arca se hundiera, todo estaría perdido. Afortunadamente, hizo un buen trabajo en la contrucción del arca. Las bestias y las aves sobrevivieron para servir como “semilla” para poblar al mundo renovado. La familia de Noé también sobrevivió para comenzar una nueva generación de gente. Las Escrituras son explícitas – solamente 8 personas sobrevivieron en el diluvio (1 Pedro 3:20). Esas 8 personas eran: Noé y su mujer y sus tres hijos y sus mujeres (Génesis 7:13). Esas 8 personas sobrevivieron porque Noé contruyó un arca para salvar a los de su casa.

Al escudriñar cuidadosamente el texto, se nota que estaban en el arca por un año mas 17 días. La cronología de aquel tiempo en el arca sigue:

  • Entraron en el arca siete días antes del diluvio (Génesis 7:4, 10).
  • El diluvio comenzó en el segundo mes y el séptimo día del año 600 de la vida de Noé (Génesis 7:11).
  • El diluvio continuó por cuarenta días (Génesis 7:12).
  • Prevalecieron las aguas sobre la tierra por 150 días (Génesis 7:24; 8:3).
  • El arca reposó a los diecisiete días del séptimo mes (Génesis 8:4).
  • Se quitó la cubierta del arca en el primer mes del año 601 de la vida de Noé (Génesis 8:13).
  • Salieron del arca en el día veintisiete del segundo mes (Génesis 8:14-19).
  • El arca flotó por cinco meses y descansó sobre el monte por siete meses. Así que estaban dentro del arca por un año mas diecisiete días.

Padres, por favor, mediten en los esfuerzos de Noé para salvar a su familia. Si Noé pudo construir un arca para salvar a su familia, por cierto, ningún esfuerzo sería demasiado difícil para salvar a la familia de Ud. Salvar a su familia debe ser el centro de atención para cada padre de familia.

Como ya hemos dicho, hay algo peor que morir e ir al infierno. ¡Es morir e ir al infierno y luego descubrir que sus hijos han venido acompañándole!

EL MAL EJEMPLO DE ELÍ

“Y Jehová dijo a Samuel: He aquí haré yo una cosa en Israel, que a quien la oyere, le retiñirán ambos oídos. Aquel día yo cumpliré contra Elí todas las cosas que he dicho sobre su casa, desde el principio hasta el fin. Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado a Dios, y él no los ha estorbado. Por tanto, yo he jurado a la casa de Elí que la iniquidad de la casa de Elí no será expiada jamás, ni con sacrificios ni con ofrendas” (1 Samuel 3:11-14).

Acabamos de estudiar el buen ejemplo de Noé como padre de familia; ahora consideremos el mal ejemplo de Elí. He aquí un resumen breve de su vida y sus hijos. Elí era el sumo sacerdote de Silo cuando nació Samuel. Él había juzgado a Israel por 40 años (1 Samuel 4:18). Los hijos de Elí eran hombres impíos y no tenían conocimiento de Jehová (1 Samuel 2:12). Su pecado delante de Jehová era muy grande porque menospreciaban las ofrendas de Jehová (1 Samuel 2:17). Aun dormían con las mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo de reunión (1 Samuel 2:22). Elí sabía de la natualeza pecaminosa de sus hijos pero no hizo nada para controlarlos. Cuando sus hijos fueron muertos en la batallla, Elí era hombre viejo y pesado y sus ojos se habían oscurecido. Cuando oyó que sus hijos habían muerto y que el arca había sido tomado, cayó hacia atrás de la silla al lado de la puerta, y se desnucó y murió (1 Samuel 4:18).

Hacemos mención de Elí en el contexto de la paternidad, porque Dios esperaba que corrigiera y controlara las actividades pecaminosas de sus hijos. He aquí una porción de la sabiduría bíblica para padres de familia del libro de Proverbios:

  • “En los labios del prudente se halla sabiduría; mas la vara es para las espaldas del falto de cordura” (Proverbios 10:13).
  • “El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo ama, desde temprano lo corrige” (Proverbios 13:24).
  • “La necedad está ligada en el corazón del muchacho; mas la vara de la corrección la alejará de él” (Proverbios 22:15).
  • “No rehúses corregir al muchacho; porque si lo castigas con vara, no morirá. Lo castigarás con vara, y librarás su alma del Seol” (Proverbios 23:13 y 14).
  • “El látigo para el caballo, el cabestro para el asno, y la vara para la espalda del necio” (Proverbios 26:3).

Quizás aun más significativo para los padres de familia es esta declaración de los Proverbios acerca del amor de Dios: “No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, ni te fatigues de su corrección; Porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere” (Proverbios 3:11 y 12).

La epístola a los Hebreos añade lo siguiente: “Pero si se os deja sin discipina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos. Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? Y aquellos, ciertamente por pocos días nos diciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad. Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados” (Hebreos 12:8-11). ¡Si Elí hubiera sido un buen padre, hubiera controlado a sus hijos! Sin embargo, la correción de los padres involucra mucho más que meramente castigarle a un hijo desobediente con vara. Padres buenos les enseñan por medio de su propio comportamiento. Así como Timoteo aprendió las Escrituras desde que era un brephos, nuestros niños también pueden aprender las Escrituras. Bebés no nacidos y bebés recién nacidos no están enseñados en clases formales. Ellos aprenden al escuchar las conversaciones a su alrededor. Si los padres hablan acerca de las Escrituras, sus hijos también aprenderán las Escrituras. Pedro escribió: “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la mulitforme gracia de Dios. Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén” (1 Pedro 4:10 y 11). Estas palabras inspiradas deben ser de interés especial para todos los padres.

LA ÉPOCA DE LOS PATRIARCAS

La palabra “patriarca” viene de la palabra griega pater que quiere decir “padre” y la palabra archein que significa “reinar”. Literalmente, la palabra se refiere al reino de los padres. Así como Dios habló a Adán, también habló a Job, Noé, Abraham, Isaac, y Jacob. Así que los patriarcas eran profetas quienes oyeron a Dios y hablaron por Dios (Génesis 6:13). Sin embargo, eran también sacerdotes quienes construyeron altares y ofrecieron sacrificios para la familia entera (Job 1:5) Los patriarcas eran también reyes que tuvieron el poder sobre la vida y la muerte de los miembros de su propia familia (Génesis 22:2). Cuando el patriarca murió, su hijo mayor asumió su posición. Por eso, el derecho del primogénito tenía un significado religioso muy importante. Como ya sabe, Esaú era el hijo primogénito de Isaac. Cuando murió Isaac, debió haber asumido las responsabilidades religiosas de su padre. Siendo que Esaú despreció los derechos de primogénito, se califica como fornicario o profano en Hebreos 12:16. Aunque despreció sus derechos de primogénito, anhelaba la bendición de su padre. La explicación simple de ese hecho es que los “derechos de primogénito” involucraban responsibilidades religiosas y la “bendición” involucraba el poder terrenal y las riquezas.

El liderazgo de los padres no está limitado a la edad de los patriarcas. Es parte integral del plan de Dios para la eternidad. Aun hoy en día el estándar para los líderes de la iglesia requiere que los hombres sean también líderes de su familia. Entre otras cosas, el hombre que sea líder espiritual tiene que ser:

  • Apto para enseñar (1 Timoteo 3:2).
  • Uno que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujección con toda honestidad (1 Timoteo 3:4), (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios? (1 Timoteo 3:5).
  • Uno que tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía (Tito 1:6).
  • Uno que pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen (Tito 1:9).
  • Estos hombres tienen que demostrar su habilidad como líderes y maestros por medio de la manera en que enseñan a sus propias familias. ¡CADA PADRE DEBE SER EL LÍDER ESPIRITUAL DE SU FAMILIA! Cuando asumimos este papel que Dios nos da, llegamos a ser ejemplos espirituales para guiar a nuestra familia entera para que sirva a Dios. Note como Josué era el lider espiritual de su familia: “Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hay a quien sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis, pero yo y mi casa serviremos a Jehová” (Josué 24:15). Note que Josué no sólo habló por sí mismo, sino por su casa entera. Repetimos: ¡CADA PADRE DEBE SER EL LÍDER ESPIRITUAL DE SU FAMILIA! Recuerde, cuando los hijos honran a sus padres, es una buena señal para el futuro. Es el primer mandamiento con promesa. La promesa es que al honrar a sus padres, los hebreos disfrutarían de una larga vida en la tierra prometida (Éxodo 20:12; Efesios 6:2).

LOS PADRES COMO PROTECTORES Y PROVEEDORES

  • Como ya hemos señalado, Noé fue directamente responsable por la salvación de su familia.
  • Cuando Lot fue capturado por los reyes del este, fue Abram quien lo rescató (Génesis 14:14-16).
  • Cuando Jacob huyó con sus mujeres, su padre Labán estuvo dispuesto a pelear para que se las devolvieran a casa (Génesis 31:22ss).
  • Cuando los amalecitas llevaron cautivos a los familiares de David, él los derrotó y rescató a todos sus seres queridos (1 Samuel 30:1ss)
  • Si una doncella fuera maltratada por su marido, su padre llevaría su caso a los ancianos de la ciudad (Deuteronomio 22:15-18).
  • David dijo: “Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan” (Salmo 37:25).
  • Cuando un jovencito estaba poseido por un espíritu maligno, su padre lo llevó al Señor Jesús. Toca nuestros corazones cuando el padre clamó por su hijo con lágrimas (Marcos 9:14-29).
  • Pablo dijo a los apóstoles que aunque tuvieran diez mil ayos, él, como su padre espiritual, los engendró en Cristo Jesús (1 Corintios 4:15).
  • El papel del padre como proveedor es tan importante que las Escrituras enseñan: “ . . . porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo” (1 Timoteo 5:8).

Porque los padres eran tan importantes como protectores y proveedores, los que no tenían padres y las viudas llegaron a ser símbolos de vulnerabilidad y necesidad. He aquí algunos ejemplos que son representativos de muchos otros.

  • “A ningúna viuda ni huérfano afligiréis” (Éxodo 22:22).
  • “No torcerás el derecho del extranjero ni del huérfano, ni tomarás en prenda la ropa de la viuda” (Deuteronomio 24:17).
  • “Aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda” (Isaías 1:17).
  • “No oprimáis a la viuda, al huérfano, al extranjero ni al pobre; ni ninguno piense mal en su corazón contra su hermano” (Zacarías 7:10).
  • “La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo” (Santiago 1:27).
  • Etc.

La reina Ester es un ejemplo hermoso de una huérfana que tuvo éxito. Sin embargo, tenemos que añadir que, aunque su padre había muerto, su tío, Mardoqueo, la crió como su propia hija (Ester 2:7). Por eso, era Mardoqueo que proveía para Ester alimentos y protección para que gozara de buena salud y que desarrollara las habilidades sociales que necesitaba para ser reina. Fue sus consejos que la ayudó pasar por el proceso difícil de examinación y últimamente, ella salvó al pueblo judío de extinción ¡Cada padre debe ser el protector y proveedor de su familia!

RESPLANDECIENDO COMO LUMINARES

“Haced todo sin murmuraciones y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo” (Filipenses 2:14 y 15).

Sabemos que las personas piadosas siempre han estado en minoría. Pocas personas, es decir, ocho, fueron salvadas en los días de Noé (1 Pedro 3:20). Estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan (Mateo 7:14). Muchos son llamados, y pocos escogidos (Mateo 22:14). Si fuere el número de los hijos de Israel como la arena del mar, tan sólo el remanente será salvo (Romanos 9:27). Pablo advirtió que en los postreros días, estas condiciones horribles serán aún peores (2 Timoteo 3:1-5). Padres, debemos enfrentar la realidad dolorosa que probablemente tendremos que estar solos. La mayoría irá con la muchedumbre y rechazará el llamado de Dios. Sin embargo, cuando obedecemos a Dios y nos atrevemos a hacer Su voluntad, resplandeceremos como luminares en el mundo, Los que aman la luz se darán cuenta de lo que estamos haciendo y nuestro ejemplo les dará ánimo. Si Ud. está dispuesto a negarse a sí mismo y llevar su cruz cada día, he aquí algunas instrucciones inspiradas del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación (Santiago 1:17):

  • Primero, ame al Señor su Dios con todo su corazón, y con toda su alma, y con toda su mente y con todas sus fuerzas (Marcos 12:30). Este es el principal mandamiento en la Biblia.
  • Los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con Él (2 Crónicas 16:9). Cuando busque a Dios con todo su corazón, lo hallará (Jeremías 29:13).
  • Padres, cuando amamos a Dios de la manera correcta, amaremos a nuestra esposa como Cristo ama a la iglesia y estaremos dispuestos a entregarnos por ella (Efesios 5:25). ¡Esta es una de la lecciones más importantes que podemos enseñar a nuestros hijos!
  • Como ya hemos mencionado, es importante que los padres asumen sus papeles correctos como líderes espirituales de la familia. Esto es también una lección importante para todos los hijos. Ayudará a los jóvenes que algún día sean líderes espirituales en sus propias familias. También será una ayuda en la enseñanza de señoritas para que aprendan cómo ayudar adecuadamente en el futuro a sus propios maridos (Génesis 2:20; Efesios 5:24).
  • Una vez que su corazón esté entregado correctamente a Dios, lo que habla revelará ese compromiso.. ¡Recuerde! De la abundancia del corazón habla la boca (Mateo 12:34). Cada momento con su padre provee para los hijos una oportunidad de aprender. Por eso, tenemos que ser diligentes en hablar acerca de verdades espirtuales estando en casa, y andando por el camino, y al acostarnos y cuando nos levantamos (Deuteronomio 6:7).
  • Además de nuestras devociones diarias y conversaciones espirituales, no debemos dejar de congregarnos con los hermanos (Hebreos 10:25). Nuestros esfuerzos como padres estarán aumentados y engrandecidos por medio de la iglesia.
  • Debemos recordar que no se da la corona de la vida a los que comienzan la carrera, sino a los que terminan la carrera (Apocalipsis 2:10).
  • Pongamos nuestra atención en estas palabras inspiradas de Pablo: “¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino q u e g o l p e o m i cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado” (1 Corintios 9:24-27).

¡PADRES! CUANDO HACEMOS LO QUE DIOS QUIERE QUE HAGAMOS, VERDADERAMENTE, RESPLANDECEREMOS COMO LUMI- NARES EN UN MUNDO QUE ESTÁ EN TINIEBLAS!